.actualidad:Los españoles, españoles son aquí o acullá*

Finalizada la Copa de las Comunidades Autónomas de Ultramar sólo se puede extraer una conclusión: son España. Sonlo porque la competición ha sido un calquito de nuestra liga, que fue ganada por un equipo, el Madrid, considerado o mehor do mondo, practicando un juego con matices de estilo expresionismo alemán del periodo de entreguerras, contra su máximo rival de toda la vida, el Barcelona, donde ha jugado Dios, juega Dios e incluso una cohorte de Diosecillos venidos a menos. Quiero decir, el asco ha vencido al deleite, lo terreno a lo celestial. Es como los caramelos aquellos que se pusieron de moda circa 1996 que estaban acidísimos por fuera pero dulces por dentro, algo parecido a los Selz, pero a la inversa, y que era un tormento degustarlos pero… ahí en el fondo uno le encontraba un placer íntimo y secreto, una gustera que está a puntito a puntito de tocar, pero ni siquiera roza el placer de que Messi te enchufe goles apabullantes que no valgan para absolutamente nada. Resulta curioso además que si nos dicen a principios de temporada que Robinho, campeón de España, sería nombrado mejor jugadro de la Copa América por delante de Messi, cuya selección iba a ser derrotada en la final con golazo de Baptista, no nos lo creeríamos ni de coña. Pero es así, y más curioso resulta que aun sabiéndolo, tampoco nos lo creamos. Yo al menos no. En mi descargo hay que decir que sólo vi el partido de ayer, en el cual Robinho ni la olió, cosa de la que tampoco pudo presumir Messi. La verdad es que esta final, pese a lo abultado del resultado, en el fondo se ha decidido por un metro y medio. Uno que le dejan a la madre de E.T. “Baptista” para que chute y medio que está adelantado El Pato para admirar la parábola, aunque no hay que olvidar que la jugada la origina Messi con un pase a Vagner Love, que vaya pinta de enemigo de Mad Max. Y no hay más que hablar, tras el tanto todo lo que vino después olía a azufre de Satán, George Bush Jr., José Luís Moreno, Navarra dejando de ser Navarra y el Bajo Aragón registrando un incremento del censo en sus zonas rurales. Estaba viciado, turbio, raro y feo.

El partido de ayer me recordó en parte al naufragio de España contra sus sucios vecinos del norte en el pasado mundial, algo así como el parecido entre su excelencia, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y su excelencia, Carmen de Mairena, ciudadano y ciudadana de a pie. Y no por los trámites del partido, que España en su día se adelantó, sino por el planteamiento de los brasileños defendiéndose como putas y los argentinos tratando de superar el muro con tres tíos, en su caso: Verón, Cambiasso y Mascherano, unos tuercebotas. Nosotros empleamos a Alonso, Xavi y Cesc, jugadores de toque sutil, vertical y envenenado, con los que también nos metieron tres como a ellos. Y luego la filfa de los falsos extremos y los cambios de banda y el punta que cae a la ídem y el ataque, en definitiva, como ranas en el mar, ellos con su Riquelme nosotros con nuestro Raúl. Pero en el fondo, oponer dureza a la dureza como ha hecho Basile no es descabellado. Ni en el fondo ni en la superficie. Acumulando hombres en el centro en un partido de estas características te cubres los flancos y te quedas la pelota, menos es nada, es decir, salir todos para delante a que te contraataquen con el meñique estirado a lo connoisseur. Lo que pasa es que más importante que todo eso, es rogarle a los jugadores profesionales que cobran millones de dólares por estar ahí probándose cintitas de pelo que estén a lo que tienen que estar, joder, si no es mucho pedir. El gol de Baptista se lo pueden meter al Atleti siempre y a equipos juveniles de vez en cuando, pero a la todopoderosa albiceleste en una final de Copa de España de Ultramar, venga hombre ¡por favor! Y el gol de que nos enchufó a nosotros Ribery, pues ya ni te cuento, que encima íbamos ganando.

Así las cosas, todo lo que vino después del minuto cinco fue un espejismo de lo que se esperaba, como siempre en este deporte, por otro lado. Sólo dos disparos de Riquelme, uno al palo -también a bocajarro- pudieron cambiar el guión, pero a Román le ha mirado un tuerto hace tiempo, no en vano, va a fichar por el Atlético de Madrid en el momento en el que el Real Madrid encarezca la puja hasta que la mujer de Cerezo llame a Calderón de madrugada diciendo que su marido está llorando encerrado en el váter que por favor que ya está bien.

Luego el autogol de Ayala. En este deporte a los defensas se les dice cuando están empezando, a los trece años, cuando vayas a anticiparte, a cortar, hazlo sólo si ves que llegas por cojones seguro, seguro, si no saca pecho y corre gruñendo. Ayala tiene treinta y cuatro años. De esto ya debe saber un rato así que no queda otra que diagnosticarle vejez. Por cierto, a Andrés Escobar en 1994 por hacer esto, sólo que por la otra banda, le cosieron a tiros al volver a su región, la Comunidad Autónoma de Colombia.

Sudando mierda para ná, vit-te

El tercero, también con Alves de protagonista, ponía el lacito a una segunda parte que no había Dios que la viera. El lateral del Sevilla que en su día jugara con el coco teñido de rojigualdo, hizo lo de siempre, mostrarse como la Jerarquía del Caos a golpe de nervio. Y eso que el árbitro le robó un gol maradoniano no dejando seguir la jugada cuando se quedaba con dos mil metros por delante. Jugadita de marras que ni se les pasó por la cabeza ejecutar al Rei del regate, Robinho, ni a Su Santidad el Maradona, Messi I, que ambos dos se marcaron sendos partidos miserables, el uno inocuo, como siempre, disparando a puerta como una mujer con esclerosis múltiple, y el otro, el pobre, enfrentado a un grupo de brasileños que reunían los siguientes alicientes para una defensa contundente y viril como pocas se han visto: considerados jugadores de segunda, defenestrados por toda la prensa mundial, de raza negra en un país de elites blancas, sin que nadie diera un duro por ellos antes y durante, con la victoria al alcance de la mano y, luego, alguna que otra cicatriz por herida de bala.

De la retransmisión, me quedé con Jorge Cappa “yo soy contrario a que los himnos se metan en las canchas de fútbol, son para otras cosas” ¿Para cuáles, para ir a trabajar por las mañanas en el metro?; la reiterada expresión del otro alma cándida del Plus ya empezó a ser molesta “El Balona”, chico, que es macho, el balón es macho, di “peloto” si quieres transexualizar el término pero no “balona” joder, que suena My Sharona o algo peor; Javier Azkargorta por lo menos es un tipo entrañable y que sabe mucho, pero que explique eso del “acúmulo de jugadores”. Aunque para quedar todos como amigos, lo mejor dicho sobre el jugador innombrable fue, hablando de Heinze, “…lleva pegado a Elano”, en dura pugna con “Alves sale por Elano” que si se llega a acompañar de una imagen del sevillista resoplando yo apostato de la fe católica ahí mismo, delante de mi familia.

Resumen: El mundo entero descubre que un equipo vale más que una galaxia ¿Hasta cuándo esta comedia? Que digo yo que desde lo de Grecia en España del Oeste no paran de granizar pruebas contundentes.



3 Comentarios en “.actualidad:Los españoles, españoles son aquí o acullá*

  1. rotcod Dijo:

    Como dijo Sacchi “en la mediocridad Capello siempre gana” y en la absoluta mediocridad de esta Copa América un Brasil a capella ha vencido. La misma mediocridad que facultó a Grecia para ganar la Eurocopa del 2004 o a Italia para vencer en el peor mundial de la historia desde Uruguay 1930.
    Gracias a Dios los defensores del fútbol aún tenemos “pruebas contundentes” de que jugando a fútbol se puede ganar: Barcelona 2006, Milán 2007.

  2. Álvaro Dijo:

    El Madrid de Del Bosque más que ningún otro. Toma tomate.

  3. Agarkala Dijo:

    “pero a Román le ha mirado un tuerto hace tiempo, no en vano, va a fichar por el Atlético de Madrid en el momento en el que el Real Madrid encarezca la puja hasta que la mujer de Cerezo llame a Calderón de madrugada diciendo que su marido está llorando encerrado en el váter que por favor que ya está bien.”

    Me despollo con esto…

    Messi está alcanzando la categoría de gafe a velocidad de crucero. Cuanto más esplendorosos los goles, más probable es que palmen el título. Un equipo con Riquelme y Messi perderá tras un “acúmulo de desgracias”, 11 de cada 10 veces.