Yo venía aquí a hablar del derecho penal del Enemigo

…pero todavía estoy buscando la combinación de palabras que sirva para explicarme, a mi mismo y a uds. lo que significa. Significa: quiere decir. Quiere decir: que explica de alguna manera el mundo con el que nos encontramos cuando suena el despertador por las mañanas.

Si les apetece hacer “research” por su cuenta, se lo recomiendo. Las estrategias comunicativas por parte de los siete bandos enfrentados en conflictos estos días van en la línea de deshumanizar al oponente. Pero sólo el poder judicial puede convertir esa deshumanización en algo efectivo, porque los dos pueden trabajar, sonreir, crear (arte, literatura), opinar y manifestarse. Pero el no-humano, argumentan los proponentes del derecho penal del enemigo, no está protegido por el estado de derecho, que es para los ciudadanos (otro día hablamos de las casualidades que no existen). Conclusión: que deshumanizar está feo, pero si tienes al poder judicial de tu parte deshumanizar además sirve para meter en el trullo, o dar hostias, o exigir al resto que “vuelva a la legalidad” mientras tu vas a 190 km/h por una travesía o…

El “Patriot Act” tras el 11-S de los Estados Unidos y la subsiguiente deslocalización a Guantanamo de ciertas actividades son un ejemplo de lo que significa del DP del enemigo. Que la Audiencia Nacional siga con sus actividades a día de hoy empieza a estar claro que sólo se justifica por esa misma concepción del mundo.

A lo que voy, que hoy no es ese día. Que solo les vengo a traer un par de vídeos que me han parecido muy chulos, les recomiendo verlos, y lo que surja.

Uno:

and two:

Salud y democracia, y paz.

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12 respuestas a Yo venía aquí a hablar del derecho penal del Enemigo

  1. Arturo dijo:

    Sobre el significado de la palabra ‘democracia’

    Si afirmo que ninguno vivimos democracia, estemos en el país que estemos, me consta que casi todos los lectores me darán la razón. Si pregunto, en cambio, qué cosa sea la democracia, dudo mucho de que la respuesta vaya a ser tan homogénea. Y sin embargo, la única manera de convencer a otros para cambiar entre todos el sistema actual es tener muy claro cuál habría de ser el punto de destino.

    ¿Qué significa ‘democracia’? La respuesta típica a esta pregunta –que la democracia es el poder del pueblo– es la primera trampa a evitar. ¿Por qué? Porque esa respuesta no nos lleva a ningún sitio. Un defensor del sistema actual nos dirá que el pueblo tiene el poder de cambiar al gobierno votando por otro, con lo que sí estaríamos en una democracia… aunque nosotros sabemos muy bien que no es así. De modo que nos va a tocar indagar más profundamente.

    Lo primero es darse cuenta de que ‘democracia’ es una de las palabras de las que más se abusa. Para muchas personas, evoca todo lo que es bueno, justo y noble. Cuando políticos y periodistas afirman que el terrorismo es una amenaza para la democracia, lo que quieren decir es una amenaza para el Estado de Derecho o para el régimen de libertades. La democracia, como pronto veremos, es algo mucho más concreto. Tengámoslo presente al dar inicio a nuestra búsqueda.

    ¿Para qué se crean las palabras? Una nueva palabra es acuñada cuando nace una nueva realidad que nombrar, y solo entonces. Para comprender el verdadero significado de una palabra debemos tener en cuenta el objeto que designó en primer lugar. Si alguien me dice que ‘televisión’ significa “ver a distancia” me ayudará bien poco, pues me consta que ‘telescopio’ significa también “ver a distancia”, y sin embargo distingo perfectamente una televisión de un telescopio. “Ver a distancia” no es el significado verdadero de ninguna de estas dos palabras porque no me da ninguna información útil sobre las cosas nombradas.

    La palabra ‘telescopio’ fue creada por Galileo en 1609, cuando alineó dos lentes: el objetivo y el ocular. Luego llegaron los espejos, y mucho más tarde los radiotelescopios y otros, pero todo empezó con dos lentes. ‘Telescopio’ no significa por tanto “ver a distancia” (algo que no tiene mucho sentido en sí mismo); significa “dos lentes alineadas concéntricamente”. Del mismo modo, el término ‘televisión’ fue acuñado por Telefunken cuando en 1934 comercializó el primer tubo de rayos catódicos. Ahora tenemos pantallas de plasma y LCD, pero el sentido original de la palabra ‘televisión’ no es otro que “tubo de rayos catódicos”.

    Así pues, ¿cuándo se empleó por primera vez la palabra ‘democracia’? Sabemos que sirvió para describir los cambios a la constitución de Atenas introducidos por Clístenes en el año 508 a. C. Y ¿en qué consistían estos cambios? Ciertamente no en la participación de todos los ciudadanos, ricos o pobres, en la Asamblea, que había sido concedida por Solón casi un siglo antes, en un sistema que recibió el nombre de ‘timocracia’ (del griego timé, honor). Sin embargo, antes de que veamos cuál fue esa gran novedad introducida por Clístenes, detengámonos un momento para intentar clasificar los distintos sistemas de gobierno.

    Tipologías y clasificaciones hay muchísimas, pero ninguna satisfactoria, por lo que al final me decidí a intentar la mía propia. Tranquilos, es muy sencilla. La primera distinción es entre regímenes autoritarios y pluralistas. Pensemos en un grupo de cazadores-recolectores: o bien adoptan sus decisiones por algún mecanismo de consenso, o bien hay un liderazgo del tipo que sea cuyas resoluciones se obedecen sin rechistar. El origen de esta autoridad puede ser la fuerza bruta (en cuyo caso podríamos hablar de régimen totalitario), pero no siempre ha de ser así: piénsese por ejemplo en los ayatolás iraníes, cuya legitimidad se basa en criterios morales y religiosos.

    Los regímenes pluralistas adoptan una forma de gobierno directo cuando las decisiones son tomadas por la totalidad del grupo reunido en asamblea. La alternativa al gobierno directo es un gobierno representativo, en el que un subconjunto de ciudadanos representado a todos los demás adopta las decisiones en su nombre. En el caso de nuestros amigos atenienses, podemos ver que su constitución era una combinación de gobierno directo y representativo. Como la Asamblea no podía ser convocada a diario porque la mayoría de la gente tenía mejores cosas qué hacer con sus vidas, se instituyó un Consejo permanente encargado de gestionar los asuntos corrientes.

    En la timocracia de Solón, el denominado Consejo de los 400 había sido un órgano electo; pero eso estaba a punto de cambiar gracias a una intuición genial. Clístenes venía observando que los que resultaban elegidos eran normalmente los que más empeño ponían en ello, y que luego solían anteponer su propio interés al bien común. Más de un siglo después, Platón se referirá a este hecho al escribir que lo peor que nos puede pasar es que el poder recaiga en quienes lo han buscado. Pero este es precisamente el problema de las elecciones: si no eres ambicioso no te presentas como candidato. Para el filósofo Alain, la característica del hombre honrado es no aspirar a imponerse sobre los demás, lo que implica que, por eliminación, serán los más mezquinos quienes partan con ventaja.

    Ante este reto (cómo seleccionar un subconjunto de los ciudadanos que representen a todos los demás, pero evitando a los que más han deseado salir elegidos), Clístenes encontró una solución elegante: propuso un nuevo Consejo de los 500 cuyos miembros no serían elegidos sino sorteados. Una máquina llamada kleroterion fue tallada en mármol y usada para seleccionar aleatoriamente los nombres de los ciudadanos que durante un año representarían en el Consejo los distintos demes, divisiones territoriales consistentes en un barrio o suburbio de Atenas, o un pueblo o aldea de los alrededores. Como era de esperar, no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta innovación. Los ricos ciudadanos del centro de la polis, acostumbrados a ganar las elecciones, ridiculizaron el nuevo sistema llamándolo “gobierno de los demes”, como hoy diríamos “gobierno de los paletos”. La misma raíz se halla en el término ‘demótico’, que hace referencia a la forma popular de la lengua griega, en contraposición a la forma literaria empleada en los círculos más selectos y cultivados.

    En su origen, por lo tanto, la palabra ‘democracia’ no significa “gobierno del pueblo”, siquiera porque el concepto mismo de ‘pueblo’ entendido como grupo de personas con unos derechos políticos comunes aún no había sido conceptualizado: en cierto modo, acababa de nacer. Cuando los ciudadanos pobres de Atenas se sobrepusieron a los ricos y aceptaron, a modo de bravata, el mote que les habían impuesto, pasaron con renovado orgullo a llamar democracia a su nuevo sistema, diferenciándolo así del sistema aristocrático aún practicado en otras ciudades que, como Esparta, seguían eligiendo a los miembros del Consejo.

    Ahí lo tienes. Exactamente igual que telescopio significa “alineamiento de dos lentes concéntricas” y televisión significa “tubo de rayos catódicos”, democracia significa “representación por sorteo” y no otra cosa.

    Ahora ya podemos avanzar otro paso en nuestra tipología: los regímenes representativos se clasifican en aristocráticos, si recurren a la elección, o democráticos si recurren al sorteo.

    Según mi experiencia, la mayoría de la gente que se ve expuesta a estas verdades reacciona cerrándose en banda. Pero lo cierto es que se trata de algo tenido por obvio a lo largo de casi toda la historia del pensamiento: desde Platón y Aristóteles a Montesquieu y Rousseau, ya bien entrado el siglo XVIII, fue evidente que las elecciones son aristocráticas y que lo democrático es el sorteo. ¿Cómo es posible, entonces, que hayamos sido adoctrinados hasta el punto de convencernos de todo lo contrario a aquello en que estaban de acuerdo las mentes más preclaras?

    Pues bien, esa deriva se inició a finales del siglo XVIII, cuando las élites burguesas de Francia y Norteamérica creyeron llegado el momento de romper sus lazos con el régimen monárquico vigente: aunque éste los había enriquecido, a partir de ahora se enriquecerían más ellos solos. Ni que decir tiene que la idea de compartir el poder con los pobres no se contempló en ningún momento. Las masas erar necesarias para enfrentar los ejércitos reales; después se les haría creer que la victoria había sido suya. Ni los Founding Fathers ni los revolucionarios franceses querían oír hablar de democracia. Basta con leer lo que dijeron y escribieron para entender que la consideraban poco menos que una palabrota.

    Sin embargo, llamar aristocracia al régimen electivo que instituyeron, que habría sido lo lógico de acuerdo con la tradición filosófica mencionada, era también impensable. Acaso no era la aristocracia el despreciado enemigo recién destruido? Al final, tuvieron que optar por ‘república’, un significante vació al que se le puede dar cualquier significado que se quiera.

    El caso es que no hay nada malo en el sentido original del término ‘aristocracia’. Etimológicamente proviene del griego aristos, ‘excelente’: el gobierno de los mejores. Platón, que aborrecía la democracia, prefería el aristocrático a cualquier otro régimen. Las cosas empezaron a estropearse cuando la aristocracia se hizo hereditaria y pudimos ver, según nos cuenta Rousseau, senadores de veinte años. Rousseau distingue tres tipos de aristocracia: la de la edad, o aristocracia natural, que todavía podamos encontrar en muchos de los llamados pueblos primitivos (¡como si nosotros fuéramos los civilizados!); la de la sangre, o aristocracia hereditaria, a la que considera el peor de los sistemas de gobierno, y en fin la del mérito, o aristocracia electiva, a la que considera el mejor de todos.

    Personalmente, yo prefiero el sorteo a la elección como método para designar representantes, pero admito que otras personas pueden preferir las elecciones. Con eso no tengo problema alguno. Con lo que si tengo un problema es con las personas que llaman a las elecciones ‘democráticas’. Me recuerdan a aquel hombre que se fue al médico y le dijo: “Doctor, mi familia se queja de que no sé decir ‘federico'”. “A ver, dígalo otra vez”. “Federico”. “Quédese tranquilo: lo dice usted perfectamente”. El hombre se va muy contento para su casa y le dice al niño: “Jaimito, rico, haz el favor de traerle a papá una bolsita de almendras, un vaso alto y una cerveza de esas que hay en la puerta del federico”.

    Y así se llegó al último capítulo de esta historia, el que cerró definitivamente la trampa en que seguimos prisioneros y sin saber cómo escapar: el gradual deslizamiento semántico –de tremendamente negativo a sumamente positivo– de la connotación del término ‘democracia’, en el curso de unas pocas décadas. Lo más fastidioso de las elecciones, cómo no, es tener que disputarlas y encima ganarlas. Cualquier experto en marketing, electoral o del otro, nos confirmará que nada hay tan importante como una buena marca. Andrew Jackson, el séptimo presidente, lo había intentado sin éxito en 1824. En 1828 encontró la marca que le hacía falta: Partido Demócrata. ¡El partido del pueblo! ¿Quién se iba a oponer a eso? Y por supuesto ganó, no una vez sino dos.

    Nada de lo que se ha dicho hasta aquí es novedoso. Quizá sea una novedad para mucha gente, pero se trata de simples verdades que siempre han estado ahí: ocultas a la vista de todos, por así decirlo. Por supuesto, se nos condiciona desde nuestra más tierna infancia para que nunca veamos esas verdades. ‘Elecciones democráticas’, se nos repite una y otra vez, como si no fuera un oxímoron, una contradictio in terminis. La elección es aristocrática y el sorteo es democrático – a no ser, claro está que Platón, Aristóteles, Montesquieu y Rousseau estuvieran todos equivocados.

    Es esta una ardua lucha, soy plenamente consciente de ello. Quienes se benefician del actual régimen de aristocracia electiva solo tienen que seguir repitiendo sus mentiras, mientras que nosotros hemos de hacer un gran esfuerzo para explicar al resto de la gente qué significa de verdad la democracia. Pero me temo que también es nuestra única posibilidad de escapar de su trampa y empezar a vivir la vida buena que todos nos merecemos.

  2. Strong dijo:

    Un artículo que lleva a un montón de ideas interesantes y un primer comentario de los mejores que he leído, y que merecería su propia entrada, y ni un comentario más ¿Qué os pasa?

  3. antoniopan dijo:

    Muy buena entrada. La verdad es que el asunto se merece un debate en primera página.

  4. Johnnie dijo:

    Muchísimas gracias, Arturo, por el comentario, muy interesante. Molaría que entrara alguno de los supertrolls del principal a debatir algún punto, porque en caso contrario yo voy a dedicarme a impartir lo que has dicho como verdad absoluta!

    (Pasarnos no nos pasa nada, salvo que no tengo las notificaciones activadas de los comentarios y entro de vez en cuando a ver si alguien dice algo).

    Un saludo

  5. antonio dijo:

    Ok, la lotocracia (reprentantes eligibles por via de sorteo, y mucha democracia directa )sería una paso mas (y grande) camino de una real democracia. Compro.Peerooooo, no falta algo más??. ¿No falta la democracia económica, por casaulidad?. ¿No es la estructura económica (patrimonios y rentas, aka capital ), esa descubierta y descrita al detalle por cierto ilsustre alemán barbudo del XIX, propulsor de una brecha-defectuosa, actualizable, pero eficaz- abierta en el modelo hace ahora 100 años , la estructura que es el poder real y dominante por encima del poder politico, es decir, el poder a secas?. De otro modo: so far as I know, o se iguala lo máximo posible (no es imprecindible que sea al 100 %, pero no que el 10 % posea el 90 % de la riqueza, OCDE 2017) la pasta entre los socios o, de no ser asi, van a llegar los socios princiales (aka élites) y se van a seguir comiendo el pastel (y el 1º y el 2º plato- todo, tal como hoy): van a sobornar TAMBIEN a los políticos eligibles via sorteo, sin pestañear y al instante. Lo único que evita eso es que….. no existan socios económicos principales. La cuestión de los administradores/políticos es secundaria. Creo.
    Cierto, el comentario uno es un alarde.

  6. Arturo dijo:

    Antonio, llámalo lotocracia si quieres, pero la designación de representantes por sorteo se llamaba simplemente democracia antes de que los ricos nos robaran esa palabra (como si nos nos hubieran robado ya bastante).
    Un sistema de gobierno directo (“democracia directa” no significa nada ya que la democracia no es más que un método para designar representantes… en un sistema de gobierno representativo) puede funcionar muy bien en comunidades pequeñas. Cuando se excede ese ámbito, el problema no es tanto de logística (algo que se puede superar gracias a Internet) sino debido al mecanismo llamado “ignorancia racional”: cuanto menor la probabilidad de que mi voto sea decisivo, menor el interés con que me informaré y reflexionaré antes de emitirlo, y mayor la influencia que tendrán sobre mi decisión los propagandistas y demagogos. A partir de unos pocos cientos de participantes, la ignorancia racional empieza a entrar en juego.
    Tienes razón en que la democracia no es un fin en sí misma sino un objetivo intermedio que nos permita alcanzar una mejor distribución de la riqueza. Pero creo que te equivocas al decir que los representantes sorteados (cuyo voto sería siempre secreto; mírate por favor el documento al que enlaza el vínculo bajo mi nombre) serían tan fácilmente sobornables como los representantes electos.
    Muchas gracias en cualquier caso por tu comentario.

  7. Arturo dijo:

    Por cierto, el artículo fue publicado originalmente en inglés (thesaker.is/on-the-meaning-of-the-word-democracy) y dio lugar a un interesante intercambio; también se han publicado las versiones en francés (resistancisrael.com/sur-la-signification-du-mot-democratie) y español (elespiadigital.com/index.php/tribuna-libre/19038-sobre-el-significado-de-la-palabra-democracia).

  8. antonio dijo:

    Arturo. No estoy en contra del sorteo de elegibles. Lo dije y lo repito: me parece un paso adelante, pero me sigue siendo insuficiente a pesar de tus argumentos y otros que he escuchado. Tú articulo adjunto sobre la ruptura del contrato es más que un alarde. Meter ciencia política de calidad y progresista con teatro y música es una virguería. Algunas objeciones al modelo del sorteo:
    Ignorancia racional. No estoy al día en este tema pero te planteo una evidencia empírica. El Banco Santander (y más en otras multinacionales como Walmart, etc.) tiene alrededor de 3 millones de socios. Es decir, son algo más de los cientos a partir de los que empieza a jugar negativamente la ignorancia racional, según dice. ¿Tiene un problema el Santander y sus socios un problema de ig.racional? Si lo tienen, lo simulan a fondo siendo la empresa líder del país, etc…
    Voto secreto. Decir que con el voto secreto los elegibles no serán corruptos no es argumento ni evidencia, es una fe, no hará falta que lo explique. Hasta donde yo se serán, quizás con algo más de dificultad y tiempo, tan corruptibles como los representantes elegidos de hoy.
    Una objeción operativa pero importante. Ciudadanos elegidos al azar para ejercer labores políticas no es que no vayan a querer realizar políticas redistributivas de la riqueza-puede suceder, claro, el azar determina, pero puede suceder lo contrario: que sirvan solo a las élites- , además del deber de realizar una gestión completa, eficaz y eficiente del día a día político social: es que non va a poder.Hoy tenemos políticos solo corruptos (y lo que nqueda) pero eso no quita que la profesión en si es compleja y requiere de una formación y mínima experiencia para no llegar a fundir el país en los primeras días. ¿Tú contratarías al azar entre los ciudadanos a un arquitecto para tu casa, a un médico, etc…?
    La solución que yo conozco. Insisto, a falta de refutación, que si no se añade a tu Sorteo u otras medidas, una política que amplíe la igualación de riqueza (capital) entre los socios, los socios principales se comerán el pastel, a los sorteados y sus ciudadanos. Tal como hoy. Los socios principales hoy pueden sobornar sólo por una razón, que yo sepa: los socios minoritarios no pueden impedirlo. No hacen contrapeso. Eliminar los tipos de socios económicos, es que lo yo entiendo que debería ser el nuevo Contrato Social, ese que, tienes razón, fue roto a partir de los ochenta con la pérdida del miedo de nuestras élites. Exigir la eliminación de una desigualdad económica que acaba fundiendo los países es, efectivamente, otro modo de exigir la conocida y maltrecha eliminación de clases,
    Desde Platón (La Republica), Tomas Moro (Utopía) y, desde luego, el barbudo alemán Marx, se ha pensado esto. ¿Estaban equivocados?
    Un saludo

  9. Arturo dijo:

    > Sorteo de elegibles [o de electos]

    Una simple precisión terminológica: hablemos mejor de sorteo de representantes. Elección (aristocrática) es lo opuesto de sorteo (democrático).

    > Ignorancia racional en la Junta de Accionistas del Banco de Santander

    La ignorancia racional es una actitud individual. Patricia Botín y los otros grandes accionistas no se van a ver afectados por ella, pues saben que sus votos cuentan y mucho (por sí mismos y por los que arrastran) para el resultado final. Pero convendrás conmigo en que la mayor parte de los tres millones de pequeños accionistas no se leen entero el informe de actividad ni se pasan la noche en blanco pensando en la estrategia a adoptar. ¿Por qué? Porque saben que es extremadamente improbable que sus votos sean decisivos a la hora de cambiar nada. La postura más racional para casi todos ellos es delegar su representación en quien sea y limitarse a esperar el dividendo.

    > Corrupción de los diputados designados por sorteo

    En un órgano legislativo, que no gestiona fondos directamente, la única posibilidad de corrupción significativa es la venta del voto. Cuando este es secreto, el comprador no tiene forma de saber si el vendedor ha cumplido o no su parte del trato.

    > Que no vayan a querer llevar a cabo políticas redistributivas

    En principio, una cámara sorteada estará compuesta de un porcentaje x de votantes del PP, un porcentaje y de votantes del PSOE, un porcentaje z de votantes de Podemos, etc. En sí misma, no será ni más ni menos progresista que la media de la sociedad española. Lo que cabe esperar es que tenga más en cuenta los intereses del pueblo porque serán los suyos propios. Una cámara sorteada, por ejemplo, hubiera podido oponerse al rescate bancario, algo que una cámara electa (compuesta, por definición, de empleados de banca) nunca haría.

    > Gestión completa, eficaz y eficiente del día a día político-social

    Mucho ojo aquí. Lo que se sortea es el legislativo, y luego ese legislativo, tal como está previsto en la Constitucion vigente, elige (por el método aristocrático: gobierno de los mejores) al ejecutivo. Esto presupone una auténtica división de poderes, algo que hoy nos puede parecer cuestionable en el caso del poder judicial pero que simplemente no existe entre legislativo y ejecutivo: el gobierno y la mayoría parlamentaria son en esencia una misma cosa.

    Los puestos ejecutivos no se sortean porque en ese caso hay criterios objetivos para saber quién es el mejor ejecutor potencial de una política: un militar como ministro de Defensa (Sergei Shoigu en Rusia), un médico como ministro de Sanidad, un maestro como ministro de Educación. Tu falacia de contratar a una persona al azar como arquitecto simplemente actualiza la de Platón con un tripulante al azar como piloto.

    Pero cuando no se trata de ninguna tarea específica sino de la suma de todos los problemas a los que se puede enfrentar la polis (el Estado), entonces ningún saber es más valioso que otro y todos los ciudadanos son iguales (Castoriadis llama a esto la igualdad política radical). En ausencia de criterios válidos para decidir, y ante el riesgo de dejarse llevar por criterios erróneos (la elocuencia de Rivera, el sex-appeal de Sánchez), resulta más prudente abstenerse de decidir (in-)conscientemente y dejarlo en manos del azar.

    > La solución

    Esto ya se sale de mi campo de interés inmediato, pero vamos a ello. Hay dos maneras de redistribuir la riqueza: confiscaciones/nacionalizaciones y un sistema fiscal fuertemente progresivo. Ambas pueden ser implementadas por un parlamento sorteado; ninguna lo será por un parlamento electo.

    El punto crucial en que parece que no estamos de acuerdo es que tú piensas que un parlamento sorteado, aun admitiendo que sea menos corrupto que un parlamento electo, no tendrá un poder real que oponer al poder del mercado. Yo por mi parte estoy convencido de que el poder de escribir en el BOE no es tan desdeñable y hasta a Patricia Botín le daría miedito si no tuviera constancia de haber enviado previamente el maletín de costumbre al tesorero del partido de los que escriben.

  10. antonio dijo:

    Arturo,
    Ignorancia racional. Si, si en el Santander (o en cualquier otra empresa) existen socios principales y minoritarios estos últimos van tener no sólo un problema de ig. racional, sino que les van extraer rentas a saco. Sin duda. Una observación muy significativa (por que marca la tendencia) sobre el Santander y muchas otra multinacionales es que entre sus socios (cuidado, si entre los socios pero no, aún, entre socios y empleados) existe mucha más igualdad a) que en los países donde operan y b) que en su misma empresa hace unas décadas. La familia Botín tienen hoy sobre el 3% de las acciones, porcentaje muy inferior al que poseían hace no tantos años en los que eran mayoritarios- esta es la tendencia). La razón económica de fondo es que la mayor igualdad es más eficiente y rentable que la desigualdad y genera más crecimiento. Llegará también a los países (y al planeta) pero no será mañana.Largo de explicar y evidenciar pero cierto.
    Corrupción.-Los componentes del poder legislativo pueden marcar como, cuando y donde se gestionan los fondos estatales. Son objetivos a corromper seguro. El que el voto sea secreto, tienes razón, dificulta al corruptor, pero no lo imposibilita. Si el corruptor tiene dudas sobre que diputados le han engañado, con cargarse a todos lo arregla. No le supone mayor coste. Y el diputado que se quiera ocultar lo sabe.
    Políticas redistributivas. Si, una cámara a sorteo será igual de progresista o reaccionaria que su sociedad. Vendrá dada por el poder dominante de cada momento. Si sale sorteado hoy, p.ej. van a servir al IBEX 35 y resto de 4.000 grandes empresas. Aprendizaje, cultura, ideología y finalmente sobornos van a dar ese resultado Yo no veo nada lo que tu dices de servirán al pueblo por ser también su interés propio. Un off topic: no siempre tal como hoy, especialmente en Europa, las sociedades se encuentran en una fase regresiva. Tampoco en el capitalismo. En concreto, desde 1.917 se aprecia claramente, desde la economía política, un ciclo con su fase progresista hasta los ochenta y uno reaccionario desde esa fecha hasta hoy y sin final conocido. Esta cuestión es potente y compleja de comentar.
    Gestión completa y eficaz. Mi objeción inicial, me di cuenta después, es fácilmente rebatible. Y lo haces. Con los representantes a sorteo eligiendo a un ejecutivo si preparado técnicamente se resuelve
    La Solución. Patricia Botín, y resto de edites no es que mande hoy los maletines (lo hace) y sugiera leyes y normativa, es que LAS REDACTA Es de dominio publico en los medios, y tu lo has leído, que muchas leyes se redactan a texto casi completo en los despachos de abogados de lobbies o directamente en los Servicio Jurídicos del Santander y resto de grandes empresas.
    Sobre la riqueza y la igualdad. Como te dije la igualdad es necesaria no sólo por una cuestión de solidaridad, sino que es el factor decisivo a la hora de generar crecimiento y eficiencia en los países. Mejor conseguir la igualdad ‘ex.antes’ (educación, sanidad etc…) que después vía redistribución. Multitud de teoría y evidencia empírica lo demuestran. Informes del liberal FMI incluidos.
    Si, puede ser que una cámara sorteada sea más progresista y redistribuya más que una cámara electa, vía empresas públicas o impuestos progesivos.OK. El problema, es, finalmente como se llega a una cámara progresista (sorteo) desde una sociedad en situación y estado tan regresivo como la actual. En mi opinión es simplemente imposible. Nunca ha sucedido tal avance desde ’dentro del sistema’ y legalmente. El poder en vigor nunca lo permitiría. Que yo sepa solo se puede alcanzar vía ruptura. Ruptura política. Las últimas rupturas en el primer mundo que generaron la fases progresistas de que las literalmente vivimos hoy (es decir, estamos vivos gracias a ellas, los booms demograficos del XIX y el XX-2º mitad, además de las correspondientes ampliaciones en derechos económicos, políticos, y sociales, que yo sepan son: 1.917 (Rusia), 1.789 (Francia) y 1.688 (Inglaterra). Desde una óptica no socialista sino liberal lo explica muy bien este economista de notable prestigio. Un saludo.
    Walter Scheidel, The Great Leveler: Violence and the History of Inequality from the Stone Age to the Twenty-First Century

  11. Arturo dijo:

    Me da pena que se nos haya agotado la discusión sin que entrara ninguno de los supertrolls del principal. Como también me siento culpable de haber secuestrado casi por los pelos un post originalmente dedicado a la cosa catalana, voy a intentar poner remedio mediante UNA MODESTA PROPOSICIÓN:

    Artículo 2
    La Constitución se fundamenta en la unidad de España, nación de naciones y patria común de todos los españoles.

    Artículo 137.
    España se constituye en Estado Federal y se organiza territorialmente en Estados Federados, en provincias y en municipios. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.

    Artículo 143.
    1. Los Estados Federados podrán, a iniciativa de su Asamblea Legislativa, declararse independientes.
    2. La declaración de independencia será sometida a referéndum en el ámbito territorial del Estado Federado.
    3. En caso de no prosperar, la iniciativa solamente podrá reiterarse pasados veinte años.

    Artículo 94.2 (nuevo)
    En particular, el consentimiento respecto a la adhesión de un Estado Federado que se hubiere independizado en virtud del artículo 143 a cualquier organización internacional de la que España forme parte deberá ser sometido para su ratificación a referéndum de todos los españoles.

  12. antonio dijo:

    Los crios lo saben: para entrar hay que pedir permiso pero para salir no (aunque haya que hacer cuentas de lo que se debe). Sucede que algunos mayores -no todos- olvidan esas reglas básicas de convivencia y juegan a que yo si puedo tener un nación pero tu…. Sólo actúan así, por supuesto, por que ese yo tiene una nación 6 veces más grande-el matón del cole- que la del nuevo. El resto de la razones en contra son excusas disparatadas (¡nos roban Cataluña¡,¡no pagan la deuda¡, etc..) sin lógica política, sin evidencia histórica y antidemocráticas.
    Otra cosa, que si es una razón democrática, es que una más amplia mayoría social catalana a favor de la independencia sería deseable. No falta mucho para eso a la vista de que gobernantes-la plebe solo obedecemos ordenes- dejarán atrás.

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