CENA CON ROGER PALÀ Y SERGI PICAZO. PERIODISTAS. MEDIA.CAT

Roger Palà (1978) y Sergi Picazo (1980) cursaron periodismo en la UAB y se hicieron periodistas pisando calle, hemeroteca y algunas redacciones. Hay más periodistas en la mesa. Los periodistas son uno de los colectivos peor considerados actualmente por la sociedad española, si es que eso existe. Precariedad laboral, libertad de prensa que se convierte en libertad de empresa, rendición a la tiranía del instante, un cuarto poder que se queda en un cuarto más del poder… pese a todo, consideran que el periodismo vive uno de sus mejores momentos, como la novela negra. Vale, los grandes medios están en manos de los créditos bancarios, el poco crédito que aún no han perdido, y cada vez se trabaja en peores condiciones. Pero la realidad, materia prima del oficio, sigue ahí dando coletazos, y guantazos, cada día más viva.

Palà y Picazo, que dicho así suenan a capitanes sublevados en Jaca, se felicitan por la aparición de un periodismo crítico y de calidad en medios alternativos (ellos mismos estuvieron en los inicios de La Directa) y en las redes sociales. Aún así, piensan que el gran medio de comunicación al uso continúa siendo el formato ideal para seguir proyectando una mirada crítica, una información reposada, que llegue al mayor número de personas. Cómo hacerlo posible es otra cuestión. Hoy para cenar tenemos un amplio surtido de dudas, inherentes a las preguntas, esa gran herramienta del gremio. Las preguntas y las dudas se vienen substituyendo hace años por titulares y primicias.

El Grup de Periodistes Ramon Barnils trabaja desde 2002 en la defensa de un periodismo riguroso y de calidad, una información documentada y contrastada que promueva la reflexión y el análisis. Lo integran un heterogéneo grupo de profesionales, algunos de los cuáles se dedican a ello y otros sólo pasan a fin de mes a pagar la cuota, que siempre es mejor que pasar sólo a fin de mes a cobrar la nómina. Picazo y Palà son de los que trabajan en ello, en un periodismo sencillo, básico, un periodismo que se hace preguntas.

¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Las preguntas de manual. A las que añadir el ¿Por qué?, el hilo de Ariadna que debe sacarnos del laberinto i que en esta profesión más bien nos mete de cabeza en él. En el laberinto y con ese hilo se teje el tiempo que nos toca vivir. Y claro, da pereza. Palà y Picazo se preguntaron, ¿por qué hay noticias que no aparecen en ningún gran medio? Bueno, un poco de todo, apuntan. La autocensura, la línea ideológica de cada medio, los medios como portavoces oficiales más que como espacio para las voces de los que no tienen medios, falta de tiempo y dinero para trabajar en profundidad, falta de iniciativa de algunos periodistas también, acomodación al copia pega de la nota de prensa de turno… Aparcaron las respuestas y se pusieron a parchear una anomalía convertida en normalidad democrática. (Todo sea dicho, inspirados en el Project Censored estadounidense).

La respuesta es Media.cat, tres años de vida sacando a la luz aquellos temas que los demás barren bajo la alfombrilla. Cada año, quince temas. El sistema es simple como una piedra rebotando en el agua; se escoge el tema, se llama a gente que sabe de la cuestión, te hospedas en una hemeroteca y se redacta con pulcritud. El resultado, Palà dixit, son contenidos bien trabajados, elaborados con tiempo, incorporando datos sistematizados y fuentes de calidad. La financiación, reducidas las subvenciones a su mínima expresión, por subscripción popular, lo que permite editar entre 500 y 700 anuarios, y que todos los autores de los reportajes hayan cobrado. Algunos, incluso varias veces, como Bertran Cazorla en su indagación sobre los once muertos bajo custodia o en el incomparable marco de intervenciones policiales.

En el anuario de los silencios mediáticos de 2012 hay jugosas constataciones: las cuarenta empresas con más beneficios de los Països Catalans consiguieron en conjunto casi 11.000 millones de euros en 2010 (el equivalente a la deuda declarada de todos los Ayuntamientos del Estado con los proveedores en 2012) y para celebrarlo la mitad se han dedicado a aplicar Expedientes de Regulación de Empleo (vale, los datos andaban por ahí desperdigados, aquí el mérito está en optar por la visión de conjunto, contextualizando informaciones y cifras, con los antecedentes y las repercusiones que van más allá de la estadística, ese narcótico).

Hay más. La empresa auditora Deloitte ha ganado contratos de la Generalitat por valor de 41 milions d’euros, triplicando ingresos, desde que contrató a David Madí, amigo del alma de Artur Mas.

El 2008 un informe de la Oficina de les Naciones Unidas contra la Droga i la Delincuencia señalaba al Puerto de Valencia como la principal vía de entrada de cocaína a Europa. El 2012 un nuevo documento insiste en el tema mientras las autoridades insisten en mirar hacia otro lado. Los barcos siguen llegando trazando largas rayas blancas sobre el océano.

Y así hasta 15 que no os vamos a desvelar ahora. Es cosa vuestra. Leed y multiplicadlo. Hace falta, porqué la tirada impresa es limitada, el presupuesto del invento es ajustado y su alcance aún corto. Hay quien habla de minifundismo periodístico. Rara vez lo publicado en el anuario es recogido caballerosamente por los grandes medios. Curiosamente, lo que más picor ha producido ha sido el Informe Media.cat «¿Quiénes son los que nos marcan la opinión?», un trabajado listado de los 500 opinadores catalanes que aparecen en columnas en prensa y medios digitales y en tertulias televisivas y radiofónicas. En el Top 10 de los opinadores que buscan formar opinión, 9 cobran del Grupo Godó y la mitad se pasan por los estudios de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals. En estos tiempos en los que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir destaca el escaso peso de los medios puramente digitales. Los individuos con púlpito son mayoritariamente hombres, tienen entre 40 y 60 años, con titulación universitaria, periodistas de alto rango y elevados emolumentos. Y por supuesto están mayoritariamente de acuerdo con las políticas económicas de recortes y austeridad, considerando que no hay alternativas para evitarlas. Los opinadores son una casta y las castas defienden privilegios. Vaya, que igual hace falta gente con opinión y conectada a la realidad.

La cena llega a su fin y sobre el mantel se han ido desmigando preguntas diversas para quién quiera recogerlas. ¿Es la tan reclamada transversalidad del proceso soberanista una calcomanía del espíritu de consenso de la transición a la búsqueda de los mismos resultados? ¿Será posible que medios de información de izquierdas pasen de la contrainformación a la creación de sujeto político como durante un tiempo consiguió la derecha antes de matarse en un duelo a jamonazos? ¿Si tu camello de cabecera te informa sobre la ruta de entrada de la droga por el puerto de Barcelona, es suficiente para publicarlo o se requieren pruebas fehacientes? Bueno, si no basta para una noticia sirve para una novela negra. Malos tiempos para la lírica, buenos tiempos para el realismo sucio.

La Boca d’Or

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