Una red social para controlarlos a todos
Hace poco Google sac贸 su 煤ltimo invento en pos de continuar su proceso paulatino de dominaci贸n del mundo, que representa la entrada del buscador 鈥 servidor de email 鈥 anunciante 鈥 navegador 鈥 cart贸grafo 鈥 proveedor de telefon铆a m贸vil, y un cada vez m谩s largo etc茅tera, en el sector que hasta ahora tiene menos controlado: las redes sociales. Hace un a帽o ya comentamos algunas cuestiones (y lo hac铆amos, adem谩s, en modo videoblog 0.0 – Realismo Socialista) sobre la naturaleza de estas redes. Lo que sigue es una somera explicaci贸n de los que son, a mi juicio, los factores para configurar una red social de 茅xito.
La cuenta 煤nica: el mencionado invento de Google se llama Buzz. Comenz贸 su andadura con una espectacular metedura de pata (se cre贸 una red social en torno a cada usuario de Gmail bas谩ndose en sus 40 contactos m谩s asiduos -con lo que se desvelaba el entorno m谩s inmediato, en t茅rminos de uso del email, de cada usuario, pero sin pedir previamente su consentimiento), en la l铆nea de incipiente Microsoftizaci贸n de Google en los 煤ltimos tiempos. Pero, con independencia de este traspi茅s, hay que decir que la fisonom铆a de Buzz, a mi juicio (y como es habitual en Google), se ajusta bastante bien a lo que es posible conseguir, a estas alturas del partido, en este campo: una red social conformada a partir del material disponible (la lista de contactos del correo electr贸nico) y cuya funci贸n es integrar dentro de s铆 los contenidos generados externamente en otros sistemas de publicaci贸n (sean redes sociales, como twitter, u otro tipo de herramientas, tipo flickr o youtube).
El objetivo, m谩s o menos expl铆cito, es buscar con Buzz la consecuci贸n del sue帽o perverso tanto de usuarios como de gestores de las redes sociales: una 煤nica cuenta adaptable e integrable en las distintas redes sociales, de naturaleza y objetivos tambi茅n distintos, a las que van asoci谩ndose los usuarios; no pedirle al usuario que cree su en茅sima cuenta, su en茅simo perfil, el en茅simo espacio que ha de gestionar, en otro compartimento estanco, sino justo lo contrario. El tiempo de la gente es limitado, la oferta inacabable, y su capacidad de atenci贸n escasa. As铆 que es mejor que lo que se le ofrezca les facilite las cosas, y no lo contrario.
La importancia de llegar los primeros: es probablemente lo 煤nico que puede hacer Google en un contexto de enorme crecimiento de estas redes, pero que es tambi茅n un proceso de concentraci贸n en torno a las redes que han obtenido ya una posici贸n de centralidad. Como destacaba Juan Varela, el tiempo que dedica el p煤blico a las redes sociales crece de forma espeluznante. El n煤mero de personas inscritas crece al mismo nivel (un caso particularmente espectacular lo constituye Twitter, seg煤n explica Nacho en Microsiervos: 5.000 tweets al d铆a en 2007, 300.000 en 2008, 2,5 millones en 2009 y camino de los 50 millones diarios en 2010; no hay m谩s preguntas, Se帽or铆a), pero el contexto de crecimiento muestra tambi茅n lo dif铆cil que es hacerse un hueco en el mercado. Las redes que son conocidas, que se han constituido en referente social, son exactamente las mismas que el a帽o pasado, y que el anterior.
Salvando las distancias propias de un sector que cambia a un ritmo tan vertiginoso como Internet, lo cierto es que llegar antes, alcanzar al principio una posici贸n de centralidad, garantiza tener parte del combate ganado. Facebook, MySpace, Men茅ame, Twitter, Youtube, Flickr, Blogger (por citar distintas herramientas surgidas al albur de la web 2.0 y que, en mayor o menor grado, podr铆amos integrar dentro de la denominaci贸n gen茅rica 鈥渞edes sociales鈥), copan su sector de negocio como lo hicieron desde el principio. Y probablemente esto sea debido a que lo han hecho bien, pero tambi茅n a que, disculpen la redundancia, lo hicieron desde el principio.
La centralidad bien entendida. 驴Seguro que esto es as铆 siempre? 驴El que llega primero y lo hace m谩s o menos bien se queda con la parte del le贸n? En general yo dir铆a que s铆, aunque hay dos factores que pueden potenciar poderosamente este efecto. El primero, evidente, es que la herramienta en cuesti贸n logre hacerse con los l铆deres de opini贸n y con el sector poblacional m谩s interesante. Y esto quiere decir hacerse con los gur煤s, con los j贸venes y con el p煤blico m谩s y mejor alfabetizado en los usos y posibilidades de Internet. Y todo ello, por supuesto, ubic谩ndonos en todo momento en la poblaci贸n del primer mundo, preferentemente occidental, si es posible Estados Unidos.
Precisamente Google tuvo que sufrir en sus propias carnes el efecto pernicioso (tan repugnante como ilustrativo) de que Occidente le d茅 la espalda a una determinada aplicaci贸n: hablo del caso de Orkut, una red social que en su d铆a tambi茅n parec铆a que iba a propiciar una revoluci贸n y que comenz贸 a desarrollarse mucho antes que Facebook y que MySpace; all谩 por 2004, si no recuerdo mal.
En esencia, Orkut ofrec铆a, aunque en precario (dado que hablamos de hace seis a帽os, todo un mundo en Internet), lo mismo que ofrecen las redes sociales actuales. La novedad de la herramienta y las prestaciones que aportaba justificaron que fuese comprada por Google, dispuesto a colonizar tambi茅n ese prometedor sector de la Red. Pero en esto que 隆oh fatalidad! Orkut hab铆a conseguido ya por entonces una importante presencia entre el p煤blico brasile帽o, que a su vez funcion贸 (como ocurre siempre) como un efecto bola de nieve: cuanta m谩s gente entraba, m谩s gente quer铆a entrar. Y como los que entraban eran brasile帽os y hablaban, l贸gicamente, en portugu茅s, el p煤blico cool, el p煤blico que mola, es decir: los yanquis, huyeron despavoridos de Orkut, dado que estaba claro que ya no era 鈥渟u鈥 red.
Promoci贸n medi谩tica: Orkut sigue existiendo, pero su incidencia en el mencionado mundo que mola es, como mucho, testimonial. Orkut no es s贸lo que no mole, sino que representa algo mucho peor: 隆molaba y ha dejado de molar! 隆Orkut es como ver Los Inmortales, o E.T., o cualquier pel铆cula de los ochenta!
Y, como no mola, Orkut ha sido expulsado del para铆so medi谩tico y las urgencias de los medios de comunicaci贸n por 鈥渆star a la 煤ltima鈥. Lo cual significa, en sentido contrario, que si los medios creen que algo mola y es cool se hartar谩n de promocionarlo, de dar el co帽azo y de hacer referencia al m谩s 铆nfimo acontecimiento que haya tenido lugar en los sitios que molan. Por eso, cuando lleg贸 Facebook, pr谩cticamente antes de que el primer espa帽ol se abriese su perfil ya estaban los periodistas copiando y pegando teletipos en los que se explicaba la inevitabilidad de pasar por el aro para tener algo que decir y hacer en el campo pol铆tico, econ贸mico, cultural o social.
En lo que podr铆amos denominar 鈥渆l efecto Second Life鈥, si los medios tienden a encapricharse de algo y nos bombardean con ello durante meses o a帽os pueden incluso hacer creer que su importancia es real (como ocurri贸 con Second Life durante a帽os, o como ocurre con cualquier campa帽a medi谩tica, si se hace bien y se es perseverante, en plan Pedro J. con los agujeros negros del 11M); y ni que decir tiene que, si la realidad responde m铆nimamente a sus expectativas, el efecto bola de nieve se propaga a煤n m谩s r谩pidamente, como ocurri贸 con Facebook y la obsesi贸n period铆stica por convertir en noticias cosas como 鈥渘osequi茅n se abre perfil en Facebook鈥 o 鈥渆l grupo de Facebook contra la maldad inherente a la derecha ya cuenta con 500 afiliados鈥.
T铆as en bolas: esto 煤ltimo es bastante obvio: una red social de 茅xito, adem谩s de todo lo anterior, deber铆a tratar de ofrecer a sus usuarios algunas herramientas o aplicaciones que supongan un aliciente para inscribirse a la red. Es decir, continuos jueguecitos, diversiones y, sobre todo, la posibilidad de cotillear impunemente (y si, de paso, pueden verse algunas t铆as en bolas, o que medio prometan que alguna vez, quiz谩s, se pondr谩n en bolas, mucho mejor). Que para algo las redes sociales, a poco que te descuides, propician que cualquiera entre en tu perfil y se ponga a mirar las fotos que descuidadamente pusiste ah铆 para compartir con tus conocidos (que ya es man铆a de compartirlo todo); y todo ello, por supuesto, sin que haya contramedidas para el cotilleo, es decir, sin que exista la posibilidad de saber quien cotillea qu茅.
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Gran reflexi贸n, a m铆 si hay algo que me fascina es lo que expones en la 煤ltima frase. Probablemente si se sabe de d贸nde vienen las visitas a tu perfil, a tomar por cul… el Facebook, el tuenti, y no digo m谩s porque no las uso, jeje.
Comentario escrito por Solidamente — 23 de febrero de 2010 a las 3:30 pm
No s茅 yo si al Dios Mercado le interesar铆a comercialmente que todo estuviera centralizado en una 煤nica cuenta que incluyera todo lo dem谩s. 驴Qu茅 har铆an los anunciantes? 驴Todos metidos en una? Por supuesto, cada empresa -Google y su plan para dominar el mundo- querr谩 abarcar cuanto m谩s mejor (as铆 funciona esto siempre), pero no creo que sea “saludable” para nosotros y ni siquiera para el sistema econ贸mico que tan “felices” nos hace.
Comentario escrito por moledo — 24 de febrero de 2010 a las 2:02 am
La historia que relatas de los inicios de Buzz es fascinante. Todos los colegas de Universidad que se pasan el d铆a enviando mails a medio camino entre la broma, el colegueo y el desesperado mensaje, iluminado con neones, de que se mueren por echar un polvo, a otras compe帽aras, amigas, alumnas buenorras… de golpe y porrazo aparecen un d铆a, autom谩ticamente, en una autogenerada red social, donde tambi茅n est谩 su novia, que descubre cu谩les son los otros contactos habituales de e-mail de su chico.
Parad贸jicamente, los que saldr铆an mejor parados ser铆an los que nunca env铆en e-mails a su novia.
Comentario escrito por Andr茅s Boix Palop — 24 de febrero de 2010 a las 4:19 pm
O los que son lo suficientemente paranoicos para usar distintas cuentas de correo para sus distintas vidas sociales…
Comentario escrito por Nacho Pepe — 24 de febrero de 2010 a las 10:01 pm
Tanto comernos el tarro porque todo el mundo, jefes, multinacionales, gobiernos, el Mosad, etc.., nos espiaba hasta los calzoncillos.., y ahora, gratis, nosotros mismos exponemos nuestras verg眉enzas…
Es m谩s, con los 煤ltimos m贸viles con GPS, hasta publicamos autom谩ticamente la hora en que visitamos el puticlub…
Ved una aplicaci贸n de esto sin m谩s:
http://pleaserobme.com/
Una web donde aqu茅l que no est谩 en su casa sale retratado.., para que alg煤n caco le visite…
Saludos
Comentario escrito por asertus — 25 de febrero de 2010 a las 5:05 pm
Por el amor de Dios, Guillermo…ya est谩n tardando en publicar una critica mordaz y furibunda a la iniciativa…
estosololoarreglamosentretodos.org
隆Qu茅 ganas tengo de ponerlos a caldo! 隆Si hasta sale una ex-compa帽era de Facultad en el spot!
Comentario escrito por Garganta Profunda — 01 de marzo de 2010 a las 8:25 am