Mitrofán

En el cuento nadie le decía al rey que iba desnudo. Y en este cuento siguen sin decírselo. Ha pasado el tiempo y la narración varía. Antes la tradición oral y el fervor del público pedían una cierta elaboración, alegorías y demás. En tiempos del carné por puntos sólo los osos pueden ir borrachos por los caminos. Los plantígrados no tienen que soplar, salvo aquel peludo avispado de Mi Juego Favorito, mal conductor de moto amaestrado por la tropa de Howard Hawks.

Los osos de ahora viven peligrosamente. Mueren jóvenes (o no tanto) y dejan un bonito cadáver, sobre todo si anda por ahí el monarca español, que ve una garra y se le van detrás los ojos y la mirilla. Así reza la leyenda, la misma que sitúa al pequeño Ruy/Rey en el medio de una conspiración infanticida en la que se ve el gusto temprano por la cinegética y en especial por la caza del hermanito pequeño, o que más tarde sitúa al jefe de estado en su regia moto y de incógnito por esas carreteras donde se lo encuentran algunos sorprendidos ciudadanos. Unas veces es el ángel del golpe de estado y otras el demonio. Entre medias yace con todas las bellezas del país y aprovecha las pausas post coito para tejer y destejer asuntos de política y darse un garbeo por Marruecos. En el Estrecho salva de morir ahogadas a tres turistas y no separa las aguas porque tiene un compromiso.

La cacería del oso borracho, desmentida por la Casa Real y que está creando ciertas controversias, forma otro eslabón de esa historia paralela a la oficial, la rutinaria y de temporada que empieza con las roturas de piernas esquiando en la montaña y termina con cualquier entrega de premios, sarao o desfile militar.

El oso se llamaba Mitrofán. Ebrio de vodka con miel fue una pieza fácil de abatir, como si a la madre de Yaki y Nuca la pasan primero por el botellón. Así cualquiera, hombre de dios. Entre las protestas ecologistas, el intento de ERC de llevar preguntas sobre la cacería al Congreso y las noticias contradictorias sobresale por encima de todo la leyenda, siempre la leyenda de Juan Carlos.

En una sociedad democrática, y llamada además en muchas ocasiones de forma general sociedad de la información, la existencia de esos cuentos de hadas y ogros, siempre sin confirmar, o confirmados y desmentidos, o confirmados y desmentidos y retocados, muestran un contraste procedente de otras épocas. El Rey sigue desnudo y, como en la narración de antaño, los demás se encargan de vestirlo. La censura se cuenta en unidades de ositos, y ya van todos los osos gummy, los retoños de Baloo, Yogi, Bubú y su señora madre, Misha y Winnie the Poo and friends, quinientas mil unidades de osito que siguen demostrando que para un monarca nada mejor que ir en pelota picada mientras otras miradas se encargan de ponerle una armadura.

La evolución darwiniana continúa su cauce y los peces pescados en el Azor son los osos ebrios de los bosques rusos. Mitrofán de todos los Santos, buen nombre para un principito por venir que expíe los pecados originales…

Comments

  1. chupacadabra wrote:

    Bravo, Alfredo. Sobrio y sentido. Y muy bien traído.

    En tu escala censora de grados plantígrados se echa de menos al Oso Colargol, que también era ruso o de país satélite.

    Por seguir con lo de la tradición oral paralela, también choca que en todos estos años, con la fama putañera que lo persigue, no haya surgido la Leyenda del Hijo Bastardo de Juanqui Bourbon. ¿Otra vergüenza que nos callan? Me lo imagino famélico y en harapos, levemente cretino. Rebañando en una mazmorra de la Zarzuela los hámsters y lagartijas que le echan los marichalaritos. Se me da un aire a Kitín Muñoz, pero en ñarra. Personalmente, espero su adviento en plan Dom Sebastião, que se empingue a Leonorcita en su primera regla y salve España (sólo él podría) de la yihad layetana.

    Sea como fuere, te jodes Mitrofán, Favila vengado.

  2. Jaun Zuría wrote:

    Juan Carlos de Borbón y Borbón nace en Roma el 5 de enero de 1938. Alfonso de Borbón y Borbón nació en Roma el 3 de octubre de 1941.

    “[…] en la que se ve el gusto temprano por la cinegética y en especial por la caza del hermanito antecesor en la carrera sucesoria”. Que sí, que sí, que con argumentos tan inteligentes como ése va a llegar la República muy pronto.

  3. Alfredo wrote:

    Vaya, no recordaba bien si iba antes o después, y me dejé guiar por la (mala) memoria. Lo corregiré en cuanto pueda. Esto pasa por no mirar el google antes de abrirl la boca.

  4. Antoñito wrote:

    Pues la errata estaba bien para la leyenda.

    Buen post

  5. l.g. wrote:

    República ya. Aunque no fuera verdad lo del oso.

  6. Danuto wrote:

    Quieres creer que pensaba que hablabas de un medicamento…