Breve historia del culo

Veo las fotos de hace algo más de una década y ahí estaba. Mírenlo. Llenándolo todo. Llenando el calzoncillo en esa foto en el jardín. Llenando el bañador en esa foto en la playa. Llenando los pantalones en esa foto en no me acuerdo dónde. Helo. Mi culo. Un buen culo. Un culazo, está mal que lo diga yo. Podría estar cincelado en mármol por el mismísimo Miguel Ángel Buonarotti. Pero no en un mármol cualquiera. El de Carrara se quedaría corto. No tendría las características suficientes. En un mármol muy especial, muy minoritario, propio de una región semidesconocida a la que se llegaría tras muchas aventuras con los restos de una expedición mermada por el camino. Exagero un poco, no era un culazo ni un señor culo, pero sí un buen culo. Más que aceptable al menos. Pues bien, me lo robaron. Un día me levanté y no estaba. Catapum. Pantalones cagaos desde entonces. De un día para otro. Dicen que son cosas de la edad. Que a partir de ciertos años la musculatura decae. Que a partir de ciertos años el ejercicio tiene menos efecto. Me da igual. Me lo robaron. De un día para otro. Posiblemente una especie de hermano malvado del Ratoncito Pérez. El hermano bueno, llamémosle Gonzalo Pérez, te regala cosas en la infancia cuando se te cae un diente. El hermano malo, llamémosle Cristóbal Pérez, te sustrae el culo cuando menos te lo esperas. Se adentra sigilosamente en tu habitación. De noche. Y lo desenrosca o lo que sea. Todo entero. Porque a mí me desapareció. De un día para otro. Los humanos no vemos la rosca, pero está ahí. ¿A dónde van los culos subsumidos? No me lo dejo de preguntar. Creo que hay algo así como un sitio para ellos, un sitio hermoso, donde están todos los culos subsumidos de las personas, y que cuando morimos nos reencontramos con ellos. La zona linda con el cielo. Tú te mueres, y lo primero que te encuentras es a San Pedro. Y tras el saludo a tu culo. El culo que tenías. El culo marmóreo. Viene a ti corriendo y te abraza, porque a los culos subsumidos les salen unos bracitos en el paraíso. Unos bracitos así cortos, como de Tiranosaurio. Y te da un beso. Esta parte es muy engorrosa, porque su boca es, claro, el agujero. Pero bueno, es tu culo, tu culo reencontrado, y al fin y al cabo estás ya en el Cielo, no vayamos a ponernos delicados justo en ese momento. En ese momento de tiquismiquis nada. Y va y se enrosca él solo, con los bracitos, vuelve a casa. Una vez enroscado se le caen los bracitos de tiranosaurio. Se mueven un rato, como los rabos de lagartija. Pero no le crecen otros. Luego ya vienen tus familiares fallecidos. Es lo mejor. De verdad, lo mejor. Tu madre, tu padre, tus abuelos, los amigos, los compañeros de clase, todos los perros, gatos y canarios que tuviste. Y los gorriones que acogiste, aquellos que se cayeron del nido. Y luego tienes audiencia con Dios, que es muy distendida, nada solemne, como una charla de taberna con tertulia de las de antes. Pero todo eso ya con tu culo bien puesto, con tu culazo, como debe ser.

Comments

  1. Asín...nos va wrote:

    Es triste perder el culo por algo.

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

*

*