Todos juntos, amigo

No puedo dejar de pensar en la gente que sufre, en los negritos de África, en las abuelitas, en los niños que trabajan buscando oro en países asiáticos, en los cientos de guerras de las que no tenemos conocimiento. Sí, soy un privilegiado. Sí, yo ahora estoy aquí, estoy bien, en un país rico, escribiendo en un blog, pero en este momento cae gente asesinada por muy diversos motivos. Todo eso me pesa como una losa. Amigo, mientras haya injusticia en el mundo no puedo ser feliz, sólo puedo sollozar, ocultando mi angustia tras una sonrisa falsa.

En el momento en que escribía “sonrisa falsa”, cuatro mujeres embarazadas eran espachurradas por una apisonadora en diversos puntos tercermundistas del globo. En el tiempo en el que colocaba esa sencilla expresión entre comillas, 8.000 martillos sonaban al unísono en varios lugares de la Tierra, todos ellos empuñados por niños -enaniformes por sus problemas alimenticios- que están ahí en la mina. Quiero que piense, amigo, sobre ello.

El pescado que guarda en el congelador desde hace unos días tiene las calorías que pueden alimentar a siete millones de esos niños enaniformes en un año. Con ese pescado come un continente a poco que se distribuya bien.

Cuidado, amigo. Tampoco hay que caer en la fácil compasión. En realidad hacemos un flaco favor al compadecer a las gentes que llenas de llagas y moscas o lo que parecen moscas intentan sobrevivir en un mundo hostil situado en medio de un valle de lágrimas rodeado de un desierto ora simbólico, ora real, con su alambre de espinos figurado cuando no literal. Muchas veces sucede que lo que creemos explotación -debido a esa indeseable compasión de raíces cristianas- es tan sólo una forma de ayudar y espolear a esas personas desnutridas, enfermas y desdentadas, incapaces de reaccionar por sí solas debido a la debilidad físico-mental que generan tantas carencias, quizá en  numerosas ocasiones merecidas, porque sólo Dios sabe lo que habrán hecho. Todos, a  veces, deseamos comprar un enano de esos para emplearlo como asistente o divertimento. No hay que sentirse culpable por pensar algo así o hacerlo. Les impulsa: hay que enseñar a pescar, aunque al principio se reparta el pez de antes, el del congelador.

Vivimos ensimismados, preocupados por nuestros insignificantes problemas mientras en este momento, ¡sí, en este momento!, en algún lugar del mundo un niño enano bailarín gira como una peonza cuesta abajo después de recibir un puntapié en pleno rostro con una bota gordísima de las que permiten dar tremendas patadas en la cara sin miedo a las lesiones en el metatarso. Todo eso sucede ahora, amigo. Aquí al lado.

Pero podemos hacer algo. Podemos poner un poco de nuestra parte. Estuve orgulloso de usted, amigo, cuando le vi junto a mí en la celebración del Día de la Metástasis Ósea procedente del Cáncer de Páncreas Irreversible. Estuve aún más contento, amigo, cuando juntos enarbolamos la pancarta de libre expresión en el Día de la Mujer de Pómulos Maltratados con Puño Americano. No cupe en mí de gozo en la chocolatada del Día de los Sin Techo Alcohólicos con Lepra, cuando brindamos juntos, amigo, por el porvenir. Sentí emoción, amigo, cuando firmamos el manifiesto de la jornada de Enfermos con Esclerosis Múltiple que Debido a su Decaimiento Terminan Metiendo la Nariz en un Enchufe. Casi llego al éxtasis en la cacerolada de lucha del Día de las Personas con Dengue, Malaria y al Menos un Síndrome Raro Más.

Qué días de belleza, de lucha, de celebración, de fiesta. Por eso, amigo, cuento con usted para el próximo Día de la Pus y la Costra. Habrá manifestación, chocolatada, cacerolada y talleres, uno de pus y otro de costra. Hay demasiados habitantes purulentos en este planeta que no tienen voz, muchos de ellos porque tienen pus en la propia boca. Mientras he escrito este párrafo a cien mil niños negros tuertos les salían usagres. A otros tantos jorobados orientales algún tipo de costra o erupción pustulosa en el torso. De los pies mejor ni hablar. El próximo domingo estaremos todos ahí, luchando contra la pus universal en la plaza central. Le esperamos, amigo, como siempre. Servirá además de preparación del próximo Día Europeo del Diabético con Tumefacciones Frías y Ludópata.

Combatamos la desgracia, amigo. Lo digo una vez más: juntos. Porque la verdadera vida no está en tener un coche grande, en tener una casa grande, o eso o lo otro. La verdadera vida consiste en ayudar al prójimo en la medida de nuestras posibilidades. La verdadera vida, en suma, es saber valorar los instantes, esos pequeños momentos que dan la felicidad. La sonrisa de un niño vomitivo, el vuelo de una mariposa repugnante, esa alegre melodía que se cuela en tu cerebro y se repite y repite cuando vas a conciliar el sueño, el olor de la joven pedigüeña rumana, la compañía del hermano que se acostó con tu ex-mujer antes de que fuera tu ex-mujer, el paisaje lleno de fábricas humeantes, la visión de un nuevo amanecer porque te suena el despertador a las 6:30. Todo eso, amigo, se nos escapa constantemente. Todo eso, amigo, es lo que nos puede hacer mejores como personas, y también como seres humanos.

Comments

  1. Il Venturetto wrote:

    Don Alfredo, sepa usted que, si bien ya le profesaba honda admiración y simpatía, con este artículo de hoy se ha ganado un puesto en el altar de las grandes y aguzadas plumas de la lengua española. Cada vez que usted escribe, retrata con rayos X la hipocresía e indolencia de la sociedad actual, pero hoy se ha superado.

    ¡Bravo!

  2. Conan wrote:

    Joder, que cabronazo. No sabia si llorar de risa o de pena. Sinceramente, la mejor entrada, desde la plataforma de los niños del limbo. Sin embargo, esta trata de un problema, que digo un problemón, realmente serio. Por cierto, y por curiosidad insana, ¿El párrafo «La verdadera vida, en suma, es saber valorar los instantes, esos pequeños momentos que dan la felicidad. La sonrisa de un niño vomitivo, el vuelo de una mariposa repugnante, esa alegre melodía que se cuela en tu cerebro y se repite y repite cuando vas a conciliar el sueño…», está basado en aqué de Nietzsche que dice: «La vida se compone de unos pocos momentos aislados sumamente llenos de sentido, y de infinitos intervalos en los que, a lo sumo, se proyectan sobre nosotros las sombras de esos momentos. El amor, la primavera, una bella melodía, la montaña, la luna, el mar»?
    Saludos y Felicidades por tu Blog, de parte de un paisano!

  3. Alfredo M-G wrote:

    Voy a demandar al Nietzche ese por plagio. En qué blog escribe.

  4. Conan wrote:

    Tiene varios: Asi habló Zarathrusta (sobre la demencia), El Anticristo (sobre religión, ergo para dementes) Ecce homo (sobre semana santa, también para dementes-http://www.eccehomocabanyal.es/-). Yo creo que lo mejor es que hables con Dios y te pogas de acuerdo con Él, que también le tiene ganas

  5. engelson wrote:

    «no tienen voz, muchos de ellos porque tienen pus en la propia boca»…en pleno siglo XXI…seguro que alguna amable ong les ha facilitado antipuses y se los ha quedado el gobierno corrupto de turno, más globalización es lo que hace falta

  6. norsk torsk wrote:

    Se ha olvidado usted, caballero, de los ‘sin causa’ – aquellos que, por cualquier razón, no tienen siquiera la posibilidad de decidir cuál es su causa! No es que no tengan libertad de expresión, es que ni siquiera pueden pensar en cuál es su problema! En definitiva, creo que debemos hacer algo !ya! para erradicar la felicidad.

  7. Airos wrote:

    Es brillante.

  8. Pogrom Pom Pom wrote:

    Bueno, supongo que desde que el hombre empezó a hacer garabatos en Atapuerca ya había alguien en algún lado que estaba más jodido que ellos, aunque como los mass media estaban por desarrollar, podías tener a los de la cueva del valle contiguo con un león mordisqueando sus fémures y tú mientras ahí tallando sílex tan ricamente.
    Las personas, justo es reconocerlo, tenemos una capacidad de empatía limitada. Si las desgracias que llegan a nuestro conocimiento nos quedan emocionalmente muy lejanas, o no tenemos ni zorra de como atajarlas, o son tan continuadas que se vuelven rutinarias, el interés por ellas se verá muy mermado. A esto hay que añadir que por más que nuestros propios problemas sean en comparación nimios si se quiere, no dejan de ser los nuestros, y por tanto dignos de absorber nuestro tiempo y desvelos en no pequeña parte.

    Y luego ves que cualquiera tiene asiento en la ONU. Cualquiera.