25 June 2006

Fernando Grande-Marlaska, sustituto del juez Garzón a la cabeza del Juzgado de Instrucción número cinco de la Audiencia Nacional, dictó ayer dos polémicos autos: uno prohibiendo la participación de Otegui en un foro de debate en Barcelona y el otro dictando la detención de dos empresarios navarros por pagar el “impuesto revolucionario” (sic) exigido por ETA en 2001. Al respecto reza hoy el editorial de El País que “ni las polémicas ni las críticas son buenas para la serenidad que debe rodear a la justicia; menos ahora en vísperas de que el Jefe del Gobierno anuncie en el Parlamento el comienzo del [inicio] del diálogo con los etarras”. ¡viva la separación de poderes! Fusilemos a Montesquieu en la plaza del pueblo. Y sigue, “organizado [el acto en que estaba prevista la participación de Otegui] por el foro jurídico Tribuna de Barcelona (…) cuyos actos no tienen tampoco carácter político”*. Ya lo entiendo, va a explicarles cómo hacer bacalao al pilpil, o aún mejor, a la vizcaína, claro. En páginas interiores el titular de la noticia, siguiendo con el editorial, apunta que “El juez Marlaska investigó a una decena de extorsionados sin ordenar detenciones”. Lo digo pero no lo digo, lo pongo pero que no parezca que lo he dicho yo. Se pregunta El País en lo que, aunque no lo parezca, sigue siendo una noticia “¿por qué se ha hecho ahora, cuando la red seguía activa pero las extorsiones habían quedado congeladas?” Pues igual va a ser porque debido a su congelación de actividades ya no ofrece información, o para evitar que la congelación la disuelva y la dispersión de sus componentes haga impracticables la detenciones, vamos, se me ocurre.

Pero no se crean, ésta es sólo la última del juez más nombrado, la última de hecho en El País, porque es una noticia que muchos diarios hoy no recogen y que mañana no recogerán porque tendrán una más actual: El juez llama a declarar a Aguirre, miembro del PNV, como imputado por colaboración con ETA. De un tiempo a esta parte, Grande-Marlaska aparece por todas partes. Aparece de hecho, de manera ilustrada. El juez fotogénico acompañando las informaciones judiciales. Ya no aparecen los acusados, ni los imputados, ni siquiera los abogados de la acusación y la defensa entrando o saliendo de la Audiencia. Se acabó la socorrida foto de la puerta de la Audiencia Nacional. Ahora tenemos un juez guapo que da bien a cámara. Son los fotógrafos de prensa, como los periodistas que se creen literatos, los que pensando en moda y no en prensa se preocupan del perfil del juez, del gesto involuntario y el botón desabrochado de la camisa. Y son sobre todo los medios de izquierdas, esos que hoy están perplejos porque un juez hace lo que judicialmente estima oportuno y no atiende a las impresiones personales de López Garrido, los que se empeñan en ofrecer la imagen de modelo del juez. Les garantizo haber escuchado en el boletín de las ocho de la mañana en la Cadena SER la frase “Grande-Marlaska sale de un bar en Irún, vestido casual, tras la operación contra la red de financiación” ¡pero vamos a ver! …comprendamos, en fin, su perplejidad, el juez guapo, el juez gay, el juez vasco, el juez de izquierdas, no se guía por impresiones y no entiende que el Estado de derecho debe amoldarse al momento político. Si conseguimos que lo llamativo de la noticia sea que va casual, ya habremos conseguido algo. Es por otro lado la misma perplejidad y frustración que acusa la derecha más rancia al ver cómo el último caballero que les queda en la corte, el último bastión que defender, es rojo, gay y casado. Pero le necesitan, que como con Gallardón, es lo que más les jode.

Actualizado: Francino en la SER (que le coge como su antecesor el gusto a las homilías mañaneras) comparaba esta mañana (26.06.06) a Grande-Marlaska con los ‘fiscales indomables’ y le acusaba de protagonista y política del espectáculo. Curiosamente cuando lo único que parecía claro era la falta de política en las decisiones del juez.

*El editorial en su versión impresa en la Comunidad Valenciana aporta esas frases, que no aparecen sin embargo en la reproducción digital del diario. Quizá es por falta de espacio.

Hay 3 comentarios publicados en “El juez de portada (y moda)”:

  1. Anonymous:

    Este hombre parece tan perfecto por dentro como por fuera (y ahora no diré lo de lástima que sea gay porque de todas formas no me iba a elegir a mi como a su mujer). Poca gente pensaba cuando tomó el puesto de Garzón que iba a dar tanto que hablar sin querelo…

  2. Little Padawan:

    Ese tío tiene aire a alguien que ahora no consigo recordar…

  3. Silvia GL:

    Es un poco una mezcla entre Richard Gere en “Oficial y caballero” (pelo cortito, pero con canas, ojos pequeños) y Javier Sardà (labios enjutos), que por cierto vuelve a la televisión (sin barba a lo Rajoy, esperemos) para dedicarse a viajar por el mundo, menudo chollazo. Los programas de viajes NUNCA trinfan, no se sabe muy bien el porqué, pero no gustan demasiado. Ahí está el reto y ese es el motivo de su vuelta. Siempre ha sido así, esta vez no podía ser de otra manera: innovar para dar que hablar en el buen sentido y triunfar (esperemos).

    PD: ¿Y esto qué tiene que ver con los parecidos razonables?

Deja tu comentario: