Está claro que, después de todo, los andaluces son unos vagos. Hasta el domingo quedaba la esperanza de que en Andalucía hubiese arraigado, por fin, la cultura del esfuerzo y de los emprendedores. Gente como Cayetano de Alba o el marido de Cospedal,…
Está claro que, después de todo, los andaluces son unos vagos. Hasta el domingo quedaba la esperanza de que en Andalucía hubiese arraigado, por fin, la cultura del esfuerzo y de los emprendedores. Gente como Cayetano de Alba o el marido de Cospedal,…
Está claro que, después de todo, los andaluces son unos vagos. Hasta el domingo quedaba la esperanza de que en Andalucía hubiese arraigado, por fin, la cultura del esfuerzo y de los emprendedores. Gente como Cayetano de Alba o el marido de Cospedal,…
Está claro que, después de todo, los andaluces son unos vagos. Hasta el domingo quedaba la esperanza de que en Andalucía hubiese arraigado, por fin, la cultura del esfuerzo y de los emprendedores. Gente como Cayetano de Alba o el marido de Cospedal,…
Lo que parecía un fenómeno de la naturaleza que nadie podría controlar, ha encontrado su propio límite en el primer test electoral serio tras la victoria de noviembre. El ascenso de la marea azul estaba llamado a inundar la práctica totalidad de las autonomías, los principales ayuntamientos y, por supuesto, la administración central como ningún [...]