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DESDE
LA CHOZA MULTICULTURAL
Un
intento de denunciar las mentiras comúnmente aceptadas como
verdades fundamentales del Sistema
Frente
a la oleada ideológica uniformizadora que recorre el mundo,
un ventanuco de crítica al Sistema.
Frente al gran capital oligopolístico generador de desigualdades,
nuestras recetas macroeconómicas de andar por casa.
Frente al imperialismo cultural aniquilador de la diversidad, tolerancia
y mestizaje.
Capítulo
1: "El Whisky no deja resaca"
Después
de tanta verborrea, quizás les decepcione a Ustedes la temática
que inaugura el cotarro; pero no se vayan todavía, las cosas
son más complicadas de lo que parece.
A)
Conociendo a tu enemigo: lo que dice el pensamiento único
La
principal ventaja del whisky frente a otras bebidas alcohólicas,
de menor o similar graduación, es que, si nos limitamos a
consumir continuamente whisky, sin mezclarlo con otras bebidas,
al día siguiente nos levantaremos esplendorosos, como Lázaro
resurrecto, no importa lo que hayamos bebido. Sin embargo, aquel
incauto que se dedique a beber todo tipo de porquerías, sin
orden ni concierto, sufrirá las consecuencias al día
siguiente.
B)
Lo que todos responderemos desde la diversidad
Culturas
latinas como la española asociaban claramente el consumo
de alcohol a las comidas, con ocasionales celebraciones populares
en las que se podían cometer ciertos excesos. La cultura
del vino exigía la ingesta de grandes cantidades de líquido
para que la pérdida del control alcanzara niveles peligrosos
para la salud; era improbable, por ejemplo, perder el conocimiento
bebiendo vino, o sufrir un coma etílico. Los alcoholes de
alta graduación no tenían predicamento en nuestra
exclusiva, superior, maravillosa e inenarrable dieta mediterránea.
La asociación de las bebidas alcohólicas a los horarios
de comidas dificultaba también poderosamente la aparición
del fenómeno del alcoholismo.
Sin
embargo, en los últimos años ha ido generalizándose
en nuestro país un modelo de diversión basado cada
vez en mayor medida en beber, no sólo beber para emborracharse
de forma moderada como podía ocurrir en el pasado, sino convertir
la bebida en un fin en sí mismo. El adolescente prototípico
que, al ser un buen chaval, no toma drogas, considera prioritario
garantizar que la noche de fiesta será una buena noche por
la vía de tomar cantidades a todas luces excesivas de alcoholes
de alta graduación, preferentemente whisky porque, como ya
saben, "no deja resaca". Al tratarse de bebidas muy concentradas,
es previsible que los jóvenes, sobre todo aquellos menos
acostumbrados a beber, puedan sufrir los desagradables efectos arriba
descritos.
Este
modelo, a diferencia del preexistente, basado en alcoholes "blandos"
y en el que el componente (multi) cultural jugaba un importante
papel, también garantiza la proliferación futura entre
las jóvenes generaciones de un cada vez mayor número
de alcohólicos, pues no es baladí pensar que lo que
ha venido ocurriendo en los países del norte de Europa se
reproducirá con fidelidad en nuestro país, dado que
"el modelo" es "su" modelo (beber como un fin
en sí mismo, sin asociarlo a otras actividades primarias,
beber alcoholes de alta graduación, beber cantidades excesivas).
C)
Síntesis y praxis: Buscando la plusvalía
Aún
no hemos contestado, empero, a la pregunta que iniciaba esta serie
contestataria contra el gran capital, el mundo occidental, la ideología
liberal y el sionismo internacional: ¿Es o no cierto aquello
de que "el whisky no deja resaca?".
Los
resultados del estudio empírico, realizado en ocasiones en
condiciones extremas para garantizar su rigor, no dejan lugar a
dudas: la posibilidad de sufrir resaca a consecuencia del whisky
ingerido es inversamente proporcional a la calidad del mismo; es
decir, a más calidad, menos resaca. Exactamente lo mismo
que ocurre con el vino y con cualquier otra bebida.
El
Comité para la Acción Multicultural y el Fomento de
los Bailes Regionales ha vuelto a desenmascarar una impostura más
del siniestro Pensamiento Único, que pretende asfixiarnos
diariamente como si nuestra sociedad fuera más democrática
que, por ejemplo, Irán, país, por otro lado, mucho
más multicultural que el nuestro. El Comité (a partir
de ahora, Komité) había pensado hacer ver al mundo
su error organizando una manifestación - denuncia en las
brumosas tierras de Escocia, pero finalmente el Komitern ha desechado
tal posibilidad ante la obvia constatación de que en Escocia
hace frío en invierno y, por tanto, no es posible hacer fiestas,
ni conciertos solidarios, en condiciones, ni tampoco pegarse con
la policía monocultural como se acostumbra.
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