Actualidad internacional
NOTICIAS DE NOVIEMBRE DE 2000
21/11/00: Sosialissmo
o muerte
El querubín barbudo de la progresía
bienpensante de occidente ha dado su último campanazo, y como no, ha esperado
a soltar la idiotez de marras
Pero, ay!, quien no sepa o al menos
barrunte que el primer piso franco del Comando Madrid es la propia embajada
cubana es que ni lee los
edición digital de Granma, a cuya
lectura invito desde aquí www.granma.cu, ha procurado dejar a un lado la polémica
e incidir sobre la presunta
21/11/2000: Vuelve a casa por Navidad
Los malintencionados rumores sobre el origen de Fujimori
(él siempre sostuvo haber nacido en el Perú para poder optar a la más alta
magistratura de ese país pero hubo quien nunca lo tuvo claro) arrecian tras
el arranque de morriña que le ha entrado al mandatario en su viaje oficial
al Japón. Parece ser que, al margen de constatar la endeblez de los líderes
totalitarios de finales de siglo (comparen si no con dictadores que morían
plácidamente en la cama en países en los que nadie, ojo, nadie, comulgaba
con sus ideas como se comprueba en los reportajes que conmemoran el suceso),
el acontecimiento permite aventurar que a Fujimori no le apetece mucho volver
a Lima.
Esto, reconocemos, no lo acabamos de entender muy bien. ¿Por
qué no quiere Fujimori volver a un país como Perú? Si gracias a él ahora no
hay terrorismo y la economía marcha a todo tren, ¿a qué tantas reticencias?
Perú es un lugar sano, donde todo el mundo aplaude la política de un prócer
como “El Chino” y la oposición parlamentaria monta tanta bulla
como la española, en una clara muestra de cómo la responsabilidad impuesta
por Zapatero a esas labores se expande por todo el orbe. Tan bonita es la
región, tan plácido su clima y tan llena de oportunidades la vida, que hasta
gentes como Montesinos, trigo limpio como pocos, arriesgan su vida por llegar
ahí. ¿Por qué Fujimori no quiere?
21/11/2000: Breve y atropellado apunte sobre la violencia
en Oriente Medio
¿Ahora sí? ¿Esto va en serio? Nosotros no lo creemos así.
Mientras Israel siga bombardeando con helicópteros y deje los Mirage 3000
en los hangares la cosa no es seria.
21/11/2000: A mano o a máquina. Sigue el serial especial Elecciones
USA.
El recuento más descacharrante de la historia de la democracia
sigue su curso judicial en Florida. La situación, en estos momentos, está
paralizada a la espera de que el Tribunal Supremo de la Florida decida si
los recuentos deben incluirse en los resultados o no. Al margen de que no
acabamos de ver muy claro que cómo puede llegar a ocurrir que se cuenten unos
votos, se demuestre su validez y a pesar de eso no se incluyan en el recuento
(pero al intervenir juristas en este asunto cualquiera sabe) nos cautiva la
discusión en materia de detergentes que se avecina. Tras años considerando
un avance el haber abandonado el esclavizante mundo del lavado a mano, al
grito de “el frotar se va a acabar” y cosas semejantes, ahora
va y resulta que en el país más avanzado del mundo se nos confirma lo que
muchos temíamos: la ineficacia de los más modernos blanqueadores para dar
óptimos resultados cuando la prenda es delicada. ¿Qué más delicado que unas
elecciones? Pocas cosas, la verdad.
Los abogados de Bush, a pesar de la constatación de que no
debieran temer excesivamente los efectos del recuento manual, están empeñados
en enternecer a América con su insobornable fidelidad a su detergente de siempre,
y no lo cambian ni por uno, ni por dos, ni siquiera por 3 recuentos manuales.
Estos recuentos, lógicamente, están demostrando la escasa fiabilidad del recuento
mecánico, pero simplemente en cuanto al cómputo total de votos, no en lo referido
a las diferencias entre los candidatos (las máquinas, equitativas ellas, se
comían por igual votos a favor de uno y de otro). Por el contrario los abogados
de Gore están empeñados en convertir estas elecciones en la Florida en el
campo de pruebas en materia de recuento electoral, y pleitean para lograr
que los distintos condados busquen papeletas, comparen modos de contarlas
y, si encuentran resultados divergentes, vuelvan a contar.
De momento permanecemos a la espera e cuál sea la decisión
adoptada por el Tribunal de Florida, que está todavía reflexionando. Lo que
parece claro es que el recuento, y a lo mejor el de todo el Estado, se tendrá
en cuenta. Otra cosa sería bastante exótica. El problema es que, tras ese
recuento, es probable que Bush siga en cabeza pero por tan escaso margen que
darle la victoria supondría reconocer el deseo de miles de judíos de Palm
Beach de dar su apoyo al proyecto antisionista de Buchanan. Y aquí sí hay
un problema jurídico muy complicado de resolver (aunque no lo parezca lo de
contar votos, en realidad, no es tan complejo).
16/11/2000: Contar o no contar, he ahí el dilema. Consulte
nuestro especial
Elecciones USA.
Y, aparentemente, el sistema. Porque si se vota pero luego
se opta por no contar los votos estamos, salvo que un servidor ande algo despistado,
en otro sistema político. Y por lo visto Bush, su hermano el Gobernador de
Florida y la Secretaria de Estado de éste y coordinadora de campaña en Florida
de aquél, consideran bastante inapropiado realizar un recuento. Incluso se
oponen a la solución dada por Gore: que se recuenten a mano los votos en todo
el Estado. Por lo visto, y por principios, esta gente está obsesionada con
impedir recuentos, de una parte, y con arruinar su imagen pública, de otra.
Ya es ineludible por ello profundizar en el perfil de la
Señora Harris, la famosa Secretaria de Estado de Florida. ¿Se trata de una
fobia infantil a las urnas lo que le aqueja? No lo sabemos muy bien, pero
lo que está claro es que estamos ante una de esas carreras políticas en ciernes
que darán mucho que hablar. Esta chica, al igual que George W. Bush, proviene
de una familia acomodada (cuando la prensa estadounidense o cualquier medio
conservador califican a alguien de “acomodado” debe entenderse
multimillonario). Y, tal y como hizo su líder, probó a manejarse en el mundo
de la esfera privada con sonoros fracasos. Se trata por ello de uno de esos
personajes que, para su desgracia, han rodeado siempre a alguien como George
Bush padre, persona seria que hasta dirigió en sus tiempos la CIA (¿se puede
pedir algo más?) y que se ha visto, desafortunadamente para él, rodeado de
patanes de buena familia a los que había que colocar como fuera (caso de Dan
Quayle). El hombre, harto de cargar con muertos ajenos, debió pensar que había
llegado la hora de enviar a su hijo a un puesto de trabajo donde fuera menos
dañino para la empresa familiar que al frente de las explotaciones petrolíferas.
Y, en consecuencia, lo largó al mundo de la gestión pública. Quiso la fortuna
que su destino se cruzara con el de un clon como la Señora Harris, que responde
perfectamente a ese arquetipo de servidor público de los Estados unidos que
ya dibujara a principios del siglo XIX Alexis de Tocqueville: alguien que,
demostrada su incapacidad para sacarse por sí mismo las castañas del fuego
sólo puede encontrar ocupación rigiendo los destinos de los demás.
Los últimos acontecimientos han permitido ver cómo el asunto
del recuento de Florida se enreda todavía más. Si el Tribunal Supremo de ese
Estado daba ayer por la noche vía libre a los recuentos apenas 3 horas después
la Señora Harris comunicaba oficialmente que a ella lo que digan cuatro leguleyos
sospechosos de alentar los más bajos instintos liberales de la sociedad de
la Florida no le importa lo más mínimo y que no piensa atender a ningún recuento.
Así de embrollado anda hoy el asunto, a la espera de algún golpe de efecto
más. En cuanto a desplantes chulescos, eso sí, Bush adquiere cada vez una
más nítida ventaja.
15/11/2000: Ya ha pasado una semana de recuento USA
Tenemos la Florida en el aire desde hace una semana. Aunque
pueda parecer increíble seguimos sin saber, exactamente, cuántos votos han
obtenido Bush y Gore en ese estado, a la espera de que termine el plazo para
que llegue el famoso voto por correo. En estos momentos el “recuento”
está como sigue:
-
Recuento
oficial, a falta del voto por correo “cerrado oficialmente”. Así
lo ha decidido la Secretaria de Estado de Florida, mano derecha de Jeb Bush
hermano y organizadora de la campaña del Gobernador de Texas en Florida (ninguno
de estos motivos le ha parecido suficiente, por lo visto, para abstenerse).
En este recuento, la diferencia final es de 300 votos a favor de Bush Junior.
-
Sin embargo,
y según ha declarado el juez que entendió del caso, la Secretaria de Estado
está obligada a incorporar nuevos datos, si ello está justificado. Por supuesto
parece que el mero hecho de que los votos estén mal contados justifica la
inclusión del nuevo y en principio más fidedigno recuento. De manera que los
recuentos manuales están todavía por hacer y deberán ser admitidos, pues en
caso contrario la escandalera sería mayúscula.
-
Ya podemos
concluir, sin temor a equivocarnos, que los recuentos de votos en los Estados
unidos son cuando menos exóticos. Cada vez que se recuenta sale una cosa.
Que se cuente “voto a voto” (algo que tendría que ser evidentemente
la única solución normal) es algo excepcional y se recurre a unas máquinas
que tienen un margen de error del 5% como la cosa más normal del mundo. Este
exotismo debe estar en el código genético de los estadounidenses, pues un
programa de TV alemán hizo un malintencionado experimento: puso a 3 estudiantes
de matemáticas de ese país a contar las sillas de un cine durante una hora
y obtuvo ..... 3 resultados distintos, con diferencias de un 10%. Arzallus
disfrutaría si los vascos tuvieran rasgos diferenciales tan marcados.
-
Todavía más
alucinante que el caos en el recuento es la cantidad de voces entre gente
seria y responsable de todo el país que piden, “por el bien de la democracia”,
que los candidatos lleguen a un pacto y uno de ellos se retire para que “esto
acabe cuanto antes”. Ingenuamente alguien pudiera pensar que el mejor
bien para la democracia es que se sepa exactamente cuánta gente a votado a
Bush y cuántas personas han hecho lo propio con Gore. Craso error, por lo
visto la democracia es otra cosa.
Para rematar la cosa nos preguntamos, sinceramente, cómo
es posible que todos los responsables supieran que se contaban mal los votos
y no pasara nada. Porque si algo han demostrado los recuentos es que tanto
a Gore como a Bush los nuevos cómputos les otorgan más votos. Dado que lo
que sí se controla en todo caso es cuánta gente ha votado (entre otras cosas
para controlar que no vuelvan a hacerlo), ¿alguien entiendo por qué si, sabiendo
el número de votantes totales, faltaban algunos miles de votos que no se asignaban
a ningún candidato, nadie alertó sobre el particular?
10/11/2000: La Actualidad del Recuento. Las elecciones
en Estados Unidos, más disparatadas que lo habitual.
A lo largo del día iremos
explicando como está evolucionando todo el show. Como ya decíamos, esto parece
directamente ideado por un perverso guionista. Sorprendentemente, todo lo
que podía ir mal ha ido peor. Gore quiere que se vuelva a votar en los condados
con problemas o que, al menos, se le cuenten los votos anulados. Mientras
tanto Bush mantiene que “aquí no ha pasado nada”. El marrón que
les ha caído a los simpáticos americanos es de impresión. No sólo su sistema
electoral basado en la representación indirecta está puesto en cuestión, sino
que incluso la mera cuestión de contar papeletas que se hayan emitido en libertad
les está dejando al nivel de una república bananera.
- De momento sigue el
re-cuento. Y sigue con la evolución comentada, a medida que avanza el recuento
la ventaja a favor de Bush se acorta proporcionalmente al número de votos
que se escrutan. De 1800 votos se ha pasado a 200. Es decir, que el recuento
ya está claro que se hizo mal. Claro que, ¿quién asegura que ahora se está
haciendo bien? ¿Por qué sólo favorecen a Bush los errores? En cualquier caso
en ciertos condados ya se ha puesto en marcha un "tri-cuento" manual.
Probablemente descubriremos que las máquinas cometen sorprendentes errores
cuando se dedican a estas tareas (algo que no debiera sorprender a nadie que
use un ordenador). Pero lo más raro es que estas maquinillas se equivoquen
siempre a favor de Bush. Será cierto que las máquinas pueden llegar a pensar.
¿Tienen manía al inventor de Internet dado que sus hermanas más avanzadas
cibernéticas les pueden dejar sin trabajo?
- Irregularidades a go-go
en Florida. El propio Buchanan reconoce que 3.000 votos suyos son de Gore.
Y además otros 19.000 votos previsiblemente
de Gore fueron anulados. Por otra parte a varios negros y judíos no les dejaron
votar por falta de papeletas. Lo que provoca que sea cada vez más inminente
la aparición de lo que, definitivamente, se acabará de cargar estas elecciones:
la irrupción de jueces y abogados. Pero tampoco creemos que sea tan raro que
Buchanan, un tipo simpático y que considera a Hitler un gobernante serio y
eficiente, obtenga su mejor resultado de largo en todo el país entre los jubilados
judíos de Florida. Como muy bien ha explicado el portavoz republicano, James
Baker, eso se debe a la “excelente campaña realizada por Buchanan en
ese condado de Florida”. Lamentablemente no podemos informarles de en
qué consistió esa campaña ni de los oscuros motivos que hicieron a Buchanan
no emplearla en el resto del Estado o del país. Sólo podemos aventurar que
todos los no judíos del barrio le votaran masivamente para tener garantías
de que iban a librarse de esos molestos vecinos por medio de un sistema realmente
eficaz.
- Y para colmar el vaso,
los republicanos se apuntan a la idea apuntada por La Página Definitiva para
incrementar el follón, y ya están empezando a proponer recuentos en otros
Estados (Wisconsin, Iowa y Oregón si finalmente allí ganara Gore). A este
paso, si empiezan a aparecer irregularidades también por ahí, podemos asistir
a un espectáculo todavía más impresionante. Ya no nos sorprenderíamos de nada
(y recordamos que la otra propuesta que hemos hecho para incordiar es que
se lo jueguen con un partidillo de baloncesto, lo que es una barbaridad, pero
ya no podemos excluir nada).
De momento la crisis de legitimidad de "La mayor democracia
del Mundo" es espectacular. Pero puede ir a más.
09/11/2000: El
lío del recuento.
07/11/2000: Mañana será tarde. Acuda ya mismo a votar
(si puede, así será uno de los pocos que lo hagan). Hoy votan
en Estados Unidos.
La democracia más antigua del mundo (ese maravilloso
lugar donde los colegios electorales cuentan con detectores de metales, pues
a fin de cuentas también allí se emplean las escuelas para esos menesteres)
acude hoy a cumplir con sus deberes cívicos. En realidad es sólo un tercio
de la población el que lo hace (casi la mitad si descontamos a los infantes),
pero para el caso es lo mismo. Como a lo largo de toda su historia y sobre
todo en los últimos años ha quedado patente, el sabio pueblo norteamericano
elige a sus líderes con un criterio tan excelso que nos impresionaría si no
fuera porque en España, aunque menos entrenados, hemos demostrado en 25 años
que somos capaces de casi cualquier cosa.
04/11/2000: Navajazos a la desesperada. Faltan 4 días.
La impresionante labor que Al Gore está desarrollando
durante toda la campaña electoral para desacreditarse a sí mismo todavía
más, como si su dilatada carrera política no hablara por sí misma, deja
nuevas muestras de barriobajerismo prácticamente cada día que pasa. Presa
cada vez de un mayor nerviosismo, el demócrata, a sólo 5 días de que se
sepa la cantidad de votos que le va a sacar Bus, ha recurrido a los golpes
bajos. Así acaba de irrumpir en la campaña un problemilla de George
W. Bush con el alcohol ¡de hace más de 20 años!
Al parecer se confirma lo que ya se sabía al respecto,
y es que el recio tejano tuvo problemas con la bebida, algo que por otra
parte le equipara a grandes líderes mundiales como Yeltsin. Y, además,
fue multado en una ocasión por conducir borracho. Que estas noticias surjan
cuando el propio candidato republicano ha reconocido en más de una ocasión
esta situación de su pasado, no deja de llamar la atención. Y que cientos
de periodistas del stablishment inmediatamente descalifiquen a
un candidato por algo así dice mucho de la catadura moral de la autodenominada
progresía. Mientras tanto el “efecto Nader”
está siendo inocuizado (o al menos eso se intenta) a base de dólares y
ataques furibundos al ecólogo. La labor de los asesores de imagen de Gore
ideando medidas para que los ciudadanos no le vean como un “político
profesional” “dispuesto a todo para ganar” “sin
más ideales que el poder” es cada vez más eficaz.
03/11/2000: Los periodistas votarán por Gore
Pero nos tememos que van a ser los únicos, porque
conforme avanza la campaña americana se hace cada vez más obvio que el insulso
Al no tiene nada que hacer ante el carismático, valiente y culto George Bush
Jr. Desmintiendo su procedencia familiar, Bush está demostrando su capacidad
política, y no sólo dio la sorpresa en los debates electorales (a fin de cuentas,
Bush no es un burócrata), sino que todas las encuestas le dan una sólida ventaja
de entre cuatro y ocho puntos.
Sin embargo, el mundo del periodismo, tanto europeo
como estadounidense, se ha apresurado a asegurar que Gore tiene la victoria
en sus manos, porque “es el mejor candidato”. ¿Y por qué es el
mejor candidato? En el caso de Europa, porque los pánfilos periodistas consideran
que Gore se implicará en política internacional en mucha mayor medida que
Bush, es decir, con Gore los yanquis seguirán sacándonos las castañas del
fuego si, por ejemplo, un científico loco pasa a ocupar el poder en San Marino
y es preciso intervenir para evitar un genocidio a gran escala. Además, estos
mismos periodistas se afanan, día sí y día también, en explicarnos lo tonto
que es Bush, su escasa capacidad, que contrastaría con la enorme formación
intelectual de Gore. Aunque tenemos muy asumido que este análisis es falso,
y que, naturalmente, ningún periodista europeo se ha molestado jamás en analizar
someramente al candidato republicano y su discurso más allá del tópico fácil
(es ultrarreligioso, le encanta freir gente en la silla eléctrica, todo lo
que hace está pensado para favorecer a las petroleras, etx.), ¿qué más daría
si tuvieran razón? ¿Acaso Ronald Reagan no ganó dos elecciones seguidas, batiendo
todos los récords de popularidad?
El caso americano es más complejo: los diarios de
referencia, concretamente el Washington Post y el New York Times, se han alineado
claramente desde el principio con Gore, argumentando que está mejor preparado
para la presidencia al haber sido vicepresidente. Este hábil argumento, que
esconde (mal) el deseo de que siempre sean los demócratas los que detenten
el poder (para conseguir un republicano con experiencia de gobierno en la
Casa Blanca habría que presentar a Bush, pero a Bush padre), no casa demasiado
bien con el hecho evidente de que a los americanos les da exactamente lo mismo
si su presidente tiene experiencia o acaba de salir del más recóndito pueblecito
del Midwest; a ellos, mientras su presidente permita utilizar armas, haga
un discurso patriótico de cuando en cuando y esconda mejor que Clinton sus
líos con becarias, les basta.