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NOTICIAS DE NOVIEMBRE DE 2000

21/11/00: Sosialissmo o muerte

El querubín barbudo de la progresía bienpensante de occidente ha dado su último campanazo, y como no, ha esperado a soltar la idiotez de marras en el incomparable marco de la última Cumbre Iberoaméricana que está teniendo lugar en Panamá. El líder máximo de la ruina revolucionaria cubana no se conforma con haber embarcado a su sacrificado pueblo en una epopeya de hambruna y represión de más de cuatro décadas, sino que hace de su capa un sayo y para dar fe al mundo entero de su inquebrantable credo anticapitalista no se le ocurre mejor fórmula que plantarse ante los dirigentes de Hispanoamérica y decir que eso de condenar el terrorismo etarra ni hablar. Cuando el sábado el telediario dio la noticia muchos se hicieron cruces y se agarraron como un clavo ardiendo a las bobadas que el ministro de exteriores de Castro dijo para intentar desfacer el entuerto.

Pero, ay!, quien no sepa o al menos barrunte que el primer piso franco del Comando Madrid es la propia embajada cubana es que ni lee los periódicos, ni muestra la mínima intención de informarse. Lo más sangrante del tema no es pues que Castro y sus cuates toquen el consabido son de la solidaridad con los que, como ellos, saben mucho de pistolas y poco de derechos humanos, lo más sangrante es que el carnicerito de Sierra Maestra tenga la desfachatez de decir eso delante del Rey y de Aznar, es decir, de dos personas a las que ETA ha intentado aniquilar. La deliciosa

edición digital de Granma, a cuya lectura invito desde aquí www.granma.cu, ha procurado dejar a un lado la polémica e incidir sobre la presunta voluntad antiterrorista de Cuba, eso si, redifieniendo el el terrorismo al uso de La Habana, la ETA, por desgracia no entra en el saco.

21/11/2000: Vuelve a casa por Navidad

Los malintencionados rumores sobre el origen de Fujimori (él siempre sostuvo haber nacido en el Perú para poder optar a la más alta magistratura de ese país pero hubo quien nunca lo tuvo claro) arrecian tras el arranque de morriña que le ha entrado al mandatario en su viaje oficial al Japón. Parece ser que, al margen de constatar la endeblez de los líderes totalitarios de finales de siglo (comparen si no con dictadores que morían plácidamente en la cama en países en los que nadie, ojo, nadie, comulgaba con sus ideas como se comprueba en los reportajes que conmemoran el suceso), el acontecimiento permite aventurar que a Fujimori no le apetece mucho volver a Lima.

Esto, reconocemos, no lo acabamos de entender muy bien. ¿Por qué no quiere Fujimori volver a un país como Perú? Si gracias a él ahora no hay terrorismo y la economía marcha a todo tren, ¿a qué tantas reticencias? Perú es un lugar sano, donde todo el mundo aplaude la política de un prócer como “El Chino” y la oposición parlamentaria monta tanta bulla como la española, en una clara muestra de cómo la responsabilidad impuesta por Zapatero a esas labores se expande por todo el orbe. Tan bonita es la región, tan plácido su clima y tan llena de oportunidades la vida, que hasta gentes como Montesinos, trigo limpio como pocos, arriesgan su vida por llegar ahí. ¿Por qué Fujimori no quiere?

21/11/2000: Breve y atropellado apunte sobre la violencia en Oriente Medio

¿Ahora sí? ¿Esto va en serio? Nosotros no lo creemos así. Mientras Israel siga bombardeando con helicópteros y deje los Mirage 3000 en los hangares la cosa no es seria.

21/11/2000: A mano o a máquina. Sigue el serial especial Elecciones USA.

El recuento más descacharrante de la historia de la democracia sigue su curso judicial en Florida. La situación, en estos momentos, está paralizada a la espera de que el Tribunal Supremo de la Florida decida si los recuentos deben incluirse en los resultados o no. Al margen de que no acabamos de ver muy claro que cómo puede llegar a ocurrir que se cuenten unos votos, se demuestre su validez y a pesar de eso no se incluyan en el recuento (pero al intervenir juristas en este asunto cualquiera sabe) nos cautiva la discusión en materia de detergentes que se avecina. Tras años considerando un avance el haber abandonado el esclavizante mundo del lavado a mano, al grito de “el frotar se va a acabar” y cosas semejantes, ahora va y resulta que en el país más avanzado del mundo se nos confirma lo que muchos temíamos: la ineficacia de los más modernos blanqueadores para dar óptimos resultados cuando la prenda es delicada. ¿Qué más delicado que unas elecciones? Pocas cosas, la verdad.

Los abogados de Bush, a pesar de la constatación de que no debieran temer excesivamente los efectos del recuento manual, están empeñados en enternecer a América con su insobornable fidelidad a su detergente de siempre, y no lo cambian ni por uno, ni por dos, ni siquiera por 3 recuentos manuales. Estos recuentos, lógicamente, están demostrando la escasa fiabilidad del recuento mecánico, pero simplemente en cuanto al cómputo total de votos, no en lo referido a las diferencias entre los candidatos (las máquinas, equitativas ellas, se comían por igual votos a favor de uno y de otro). Por el contrario los abogados de Gore están empeñados en convertir estas elecciones en la Florida en el campo de pruebas en materia de recuento electoral, y pleitean para lograr que los distintos condados busquen papeletas, comparen modos de contarlas y, si encuentran resultados divergentes, vuelvan a contar.

De momento permanecemos a la espera e cuál sea la decisión adoptada por el Tribunal de Florida, que está todavía reflexionando. Lo que parece claro es que el recuento, y a lo mejor el de todo el Estado, se tendrá en cuenta. Otra cosa sería bastante exótica. El problema es que, tras ese recuento, es probable que Bush siga en cabeza pero por tan escaso margen que darle la victoria supondría reconocer el deseo de miles de judíos de Palm Beach de dar su apoyo al proyecto antisionista de Buchanan. Y aquí sí hay un problema jurídico muy complicado de resolver (aunque no lo parezca lo de contar votos, en realidad, no es tan complejo).

16/11/2000: Contar o no contar, he ahí el dilema. Consulte nuestro especial Elecciones USA.

Y, aparentemente, el sistema. Porque si se vota pero luego se opta por no contar los votos estamos, salvo que un servidor ande algo despistado, en otro sistema político. Y por lo visto Bush, su hermano el Gobernador de Florida y la Secretaria de Estado de éste y coordinadora de campaña en Florida de aquél, consideran bastante inapropiado realizar un recuento. Incluso se oponen a la solución dada por Gore: que se recuenten a mano los votos en todo el Estado. Por lo visto, y por principios, esta gente está obsesionada con impedir recuentos, de una parte, y con arruinar su imagen pública, de otra.

Ya es ineludible por ello profundizar en el perfil de la Señora Harris, la famosa Secretaria de Estado de Florida. ¿Se trata de una fobia infantil a las urnas lo que le aqueja? No lo sabemos muy bien, pero lo que está claro es que estamos ante una de esas carreras políticas en ciernes que darán mucho que hablar. Esta chica, al igual que George W. Bush, proviene de una familia acomodada (cuando la prensa estadounidense o cualquier medio conservador califican a alguien de “acomodado” debe entenderse multimillonario). Y, tal y como hizo su líder, probó a manejarse en el mundo de la esfera privada con sonoros fracasos. Se trata por ello de uno de esos personajes que, para su desgracia, han rodeado siempre a alguien como George Bush padre, persona seria que hasta dirigió en sus tiempos la CIA (¿se puede pedir algo más?) y que se ha visto, desafortunadamente para él, rodeado de patanes de buena familia a los que había que colocar como fuera (caso de Dan Quayle). El hombre, harto de cargar con muertos ajenos, debió pensar que había llegado la hora de enviar a su hijo a un puesto de trabajo donde fuera menos dañino para la empresa familiar que al frente de las explotaciones petrolíferas. Y, en consecuencia, lo largó al mundo de la gestión pública. Quiso la fortuna que su destino se cruzara con el de un clon como la Señora Harris, que responde perfectamente a ese arquetipo de servidor público de los Estados unidos que ya dibujara a principios del siglo XIX Alexis de Tocqueville: alguien que, demostrada su incapacidad para sacarse por sí mismo las castañas del fuego sólo puede encontrar ocupación rigiendo los destinos de los demás.

Los últimos acontecimientos han permitido ver cómo el asunto del recuento de Florida se enreda todavía más. Si el Tribunal Supremo de ese Estado daba ayer por la noche vía libre a los recuentos apenas 3 horas después la Señora Harris comunicaba oficialmente que a ella lo que digan cuatro leguleyos sospechosos de alentar los más bajos instintos liberales de la sociedad de la Florida no le importa lo más mínimo y que no piensa atender a ningún recuento. Así de embrollado anda hoy el asunto, a la espera de algún golpe de efecto más. En cuanto a desplantes chulescos, eso sí, Bush adquiere cada vez una más nítida ventaja.

15/11/2000: Ya ha pasado una semana de recuento USA

Tenemos la Florida en el aire desde hace una semana. Aunque pueda parecer increíble seguimos sin saber, exactamente, cuántos votos han obtenido Bush y Gore en ese estado, a la espera de que termine el plazo para que llegue el famoso voto por correo. En estos momentos el “recuento” está como sigue:

 

-        Recuento oficial, a falta del voto por correo “cerrado oficialmente”. Así lo ha decidido la Secretaria de Estado de Florida, mano derecha de Jeb Bush hermano y organizadora de la campaña del Gobernador de Texas en Florida (ninguno de estos motivos le ha parecido suficiente, por lo visto, para abstenerse). En este recuento, la diferencia final es de 300 votos a favor de Bush Junior.

-        Sin embargo, y según ha declarado el juez que entendió del caso, la Secretaria de Estado está obligada a incorporar nuevos datos, si ello está justificado. Por supuesto parece que el mero hecho de que los votos estén mal contados justifica la inclusión del nuevo y en principio más fidedigno recuento. De manera que los recuentos manuales están todavía por hacer y deberán ser admitidos, pues en caso contrario la escandalera sería mayúscula.

-        Ya podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que los recuentos de votos en los Estados unidos son cuando menos exóticos. Cada vez que se recuenta sale una cosa. Que se cuente “voto a voto” (algo que tendría que ser evidentemente la única solución normal) es algo excepcional y se recurre a unas máquinas que tienen un margen de error del 5% como la cosa más normal del mundo. Este exotismo debe estar en el código genético de los estadounidenses, pues un programa de TV alemán hizo un malintencionado experimento: puso a 3 estudiantes de matemáticas de ese país a contar las sillas de un cine durante una hora y obtuvo ..... 3 resultados distintos, con diferencias de un 10%. Arzallus disfrutaría si los vascos tuvieran rasgos diferenciales tan marcados.

-        Todavía más alucinante que el caos en el recuento es la cantidad de voces entre gente seria y responsable de todo el país que piden, “por el bien de la democracia”, que los candidatos lleguen a un pacto y uno de ellos se retire para que “esto acabe cuanto antes”. Ingenuamente alguien pudiera pensar que el mejor bien para la democracia es que se sepa exactamente cuánta gente a votado a Bush y cuántas personas han hecho lo propio con Gore. Craso error, por lo visto la democracia es otra cosa.

Para rematar la cosa nos preguntamos, sinceramente, cómo es posible que todos los responsables supieran que se contaban mal los votos y no pasara nada. Porque si algo han demostrado los recuentos es que tanto a Gore como a Bush los nuevos cómputos les otorgan más votos. Dado que lo que sí se controla en todo caso es cuánta gente ha votado (entre otras cosas para controlar que no vuelvan a hacerlo), ¿alguien entiendo por qué si, sabiendo el número de votantes totales, faltaban algunos miles de votos que no se asignaban a ningún candidato, nadie alertó sobre el particular?

10/11/2000: La Actualidad del Recuento. Las elecciones en Estados Unidos, más disparatadas que lo habitual.

A lo largo del día iremos explicando como está evolucionando todo el show. Como ya decíamos, esto parece directamente ideado por un perverso guionista. Sorprendentemente, todo lo que podía ir mal ha ido peor. Gore quiere que se vuelva a votar en los condados con problemas o que, al menos, se le cuenten los votos anulados. Mientras tanto Bush mantiene que “aquí no ha pasado nada”. El marrón que les ha caído a los simpáticos americanos es de impresión. No sólo su sistema electoral basado en la representación indirecta está puesto en cuestión, sino que incluso la mera cuestión de contar papeletas que se hayan emitido en libertad les está dejando al nivel de una república bananera. 

- De momento sigue el re-cuento. Y sigue con la evolución comentada, a medida que avanza el recuento la ventaja a favor de Bush se acorta proporcionalmente al número de votos que se escrutan. De 1800 votos se ha pasado a 200. Es decir, que el recuento ya está claro que se hizo mal. Claro que, ¿quién asegura que ahora se está haciendo bien? ¿Por qué sólo favorecen a Bush los errores? En cualquier caso en ciertos condados ya se ha puesto en marcha un "tri-cuento" manual. Probablemente descubriremos que las máquinas cometen sorprendentes errores cuando se dedican a estas tareas (algo que no debiera sorprender a nadie que use un ordenador). Pero lo más raro es que estas maquinillas se equivoquen siempre a favor de Bush. Será cierto que las máquinas pueden llegar a pensar. ¿Tienen manía al inventor de Internet dado que sus hermanas más avanzadas cibernéticas les pueden dejar sin trabajo?

- Irregularidades a go-go en Florida. El propio Buchanan reconoce que 3.000 votos suyos son de Gore. Y además otros 19.000 votos  previsiblemente de Gore fueron anulados. Por otra parte a varios negros y judíos no les dejaron votar por falta de papeletas. Lo que provoca que sea cada vez más inminente la aparición de lo que, definitivamente, se acabará de cargar estas elecciones: la irrupción de jueces y abogados. Pero tampoco creemos que sea tan raro que Buchanan, un tipo simpático y que considera a Hitler un gobernante serio y eficiente, obtenga su mejor resultado de largo en todo el país entre los jubilados judíos de Florida. Como muy bien ha explicado el portavoz republicano, James Baker, eso se debe a la “excelente campaña realizada por Buchanan en ese condado de Florida”. Lamentablemente no podemos informarles de en qué consistió esa campaña ni de los oscuros motivos que hicieron a Buchanan no emplearla en el resto del Estado o del país. Sólo podemos aventurar que todos los no judíos del barrio le votaran masivamente para tener garantías de que iban a librarse de esos molestos vecinos por medio de un sistema realmente eficaz.

- Y para colmar el vaso, los republicanos se apuntan a la idea apuntada por La Página Definitiva para incrementar el follón, y ya están empezando a proponer recuentos en otros Estados (Wisconsin, Iowa y Oregón si finalmente allí ganara Gore). A este paso, si empiezan a aparecer irregularidades también por ahí, podemos asistir a un espectáculo todavía más impresionante. Ya no nos sorprenderíamos de nada (y recordamos que la otra propuesta que hemos hecho para incordiar es que se lo jueguen con un partidillo de baloncesto, lo que es una barbaridad, pero ya no podemos excluir nada).

De momento la crisis de legitimidad de "La mayor democracia del Mundo" es espectacular. Pero puede ir a más.

09/11/2000: El lío del recuento.

07/11/2000: Mañana será tarde. Acuda ya mismo a votar (si puede, así será uno de los pocos que lo hagan). Hoy votan en Estados Unidos.

La democracia más antigua del mundo (ese maravilloso lugar donde los colegios electorales cuentan con detectores de metales, pues a fin de cuentas también allí se emplean las escuelas para esos menesteres) acude hoy a cumplir con sus deberes cívicos. En realidad es sólo un tercio de la población el que lo hace (casi la mitad si descontamos a los infantes), pero para el caso es lo mismo. Como a lo largo de toda su historia y sobre todo en los últimos años ha quedado patente, el sabio pueblo norteamericano elige a sus líderes con un criterio tan excelso que nos impresionaría si no fuera porque en España, aunque menos entrenados, hemos demostrado en 25 años que somos capaces de casi cualquier cosa.

04/11/2000: Navajazos a la desesperada. Faltan 4 días.

La impresionante labor que Al Gore está desarrollando durante toda la campaña electoral para desacreditarse a sí mismo todavía más, como si su dilatada carrera política no hablara por sí misma, deja nuevas muestras de barriobajerismo prácticamente cada día que pasa. Presa cada vez de un mayor nerviosismo, el demócrata, a sólo 5 días de que se sepa la cantidad de votos que le va a sacar Bus, ha recurrido a los golpes bajos. Así acaba de irrumpir en la campaña un problemilla de George W. Bush con el alcohol ¡de hace más de 20 años!

Al parecer se confirma lo que ya se sabía al respecto, y es que el recio tejano tuvo problemas con la bebida, algo que por otra parte le equipara a grandes líderes mundiales como Yeltsin. Y, además, fue multado en una ocasión por conducir borracho. Que estas noticias surjan cuando el propio candidato republicano ha reconocido en más de una ocasión esta situación de su pasado, no deja de llamar la atención. Y que cientos de periodistas del stablishment inmediatamente descalifiquen a un candidato por algo así dice mucho de la catadura moral de la autodenominada progresía. Mientras tanto el “efecto Nader” está siendo inocuizado (o al menos eso se intenta) a base de dólares y ataques furibundos al ecólogo. La labor de los asesores de imagen de Gore ideando medidas para que los ciudadanos no le vean como un “político profesional” “dispuesto a todo para ganar” “sin más ideales que el poder” es cada vez más eficaz.

03/11/2000: Los periodistas votarán por Gore

Pero nos tememos que van a ser los únicos, porque conforme avanza la campaña americana se hace cada vez más obvio que el insulso Al no tiene nada que hacer ante el carismático, valiente y culto George Bush Jr. Desmintiendo su procedencia familiar, Bush está demostrando su capacidad política, y no sólo dio la sorpresa en los debates electorales (a fin de cuentas, Bush no es un burócrata), sino que todas las encuestas le dan una sólida ventaja de entre cuatro y ocho puntos.

Sin embargo, el mundo del periodismo, tanto europeo como estadounidense, se ha apresurado a asegurar que Gore tiene la victoria en sus manos, porque “es el mejor candidato”. ¿Y por qué es el mejor candidato? En el caso de Europa, porque los pánfilos periodistas consideran que Gore se implicará en política internacional en mucha mayor medida que Bush, es decir, con Gore los yanquis seguirán sacándonos las castañas del fuego si, por ejemplo, un científico loco pasa a ocupar el poder en San Marino y es preciso intervenir para evitar un genocidio a gran escala. Además, estos mismos periodistas se afanan, día sí y día también, en explicarnos lo tonto que es Bush, su escasa capacidad, que contrastaría con la enorme formación intelectual de Gore. Aunque tenemos muy asumido que este análisis es falso, y que, naturalmente, ningún periodista europeo se ha molestado jamás en analizar someramente al candidato republicano y su discurso más allá del tópico fácil (es ultrarreligioso, le encanta freir gente en la silla eléctrica, todo lo que hace está pensado para favorecer a las petroleras, etx.), ¿qué más daría si tuvieran razón? ¿Acaso Ronald Reagan no ganó dos elecciones seguidas, batiendo todos los récords de popularidad?

El caso americano es más complejo: los diarios de referencia, concretamente el Washington Post y el New York Times, se han alineado claramente desde el principio con Gore, argumentando que está mejor preparado para la presidencia al haber sido vicepresidente. Este hábil argumento, que esconde (mal) el deseo de que siempre sean los demócratas los que detenten el poder (para conseguir un republicano con experiencia de gobierno en la Casa Blanca habría que presentar a Bush, pero a Bush padre), no casa demasiado bien con el hecho evidente de que a los americanos les da exactamente lo mismo si su presidente tiene experiencia o acaba de salir del más recóndito pueblecito del Midwest; a ellos, mientras su presidente permita utilizar armas, haga un discurso patriótico de cuando en cuando y esconda mejor que Clinton sus líos con becarias, les basta.

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