|
ACTUALIDAD
INTERNACIONAL
Noviembre
de 2.003
13/11/2003:
La Guerra de Irak: Italia logra también adquirir la condición
de país serio
La
Página Definitiva, en su momento, se significó desde
el principio como el único medio de comunicación español
que basó su cobertura informativa de la Guerra de Irak en
tres ejes explicativos básicos. Como puede comprobarse consultando
nuestro Especial Libertad Iraquí,
y especialmente el seguimiento diario que hicimos de la contienda,
día a día, éstos son:
1)
La guerra en sí misma iba a a durar poquísimo, a pesar
de lo que pudieran dar a entender las fantasías del Pentágono,
Medios de Comunicación y las dificultades iniciales. Así
lo dejamos claro, incluso marcando un límite de días,
con nuestra decisión de no numerar las jornadas de batallas
sino identificarlas con letras: como máximo teníamos
28.
2)
Las armas de destrucción masiva del Tirano eran muchas y
letales (como prueba de la maldad intrínseca a los moros)
pero se basaban más en esa mala voluntad que en la existencia
de armas nucleares, bactereológicas o químicas. Día
a día fuimos identificando las distintas modalidades
de armas de destrucción masiva, dejando claro que no pensábamos
que existieran las alegadas y peligrosísimas para Occidente,
aunque, la verdad, siempre sospechamos que de alguna forma acabarían
apareciendo ex post.
3)
Absoluto desprecio por la capacidad de raciocinio táctico
y estratégico del Gobierno español o de sus tropas.
Pero también, asunción de la incompetencia de quienes
diseñaron desde la Casa Blanca una Operación que,
desconocedora de pequeños detalles colaterales a la potencia
de fuego, prometían convertir la posguerra en Irak en un
verdadero espectáculo.
Lamentablemente,
esta última de las previsiones se ha cumplido también.
La gravedad de esta afirmación es mucha: ¡si hasta
LPD era capaz de verlo, ¿cómo es posible que otros
no quisieran enterarse?! El Gobierno español apostó
por meterse de lleno en el chapapote confiando en que, gracias a
significarse en las labores de sicario de los Estados Unidos, conseguiría
al menos rango de país "serio" en el mundo. Lamentablemente,
y a base de poner entusiastamente cadáveres, otros países
están avanzando posiciones en esta peculiar carrera. Desde
ayer mismo, Italia nos adelanta por goleada: 18-3.
Si
para España el papel en Irak no está siendo muy lucido,
la situación en la que se encuentra el grueso de la Coalición
Humanitaria no es mucho mejor. Las tropas allí estacionadas
se dedican poco más que a asegurarse la propia protección.
Y, encima, con escaso éxito. En las dos primeras semanas
de noviembre han muerto más soldados estadounidenses que
en todo el mes de octubre, a pesar de la evidente mejora de la situación
en el país, que se aprecia día a día.
No sólo eso, es que este aumento ni siquiera ha llamado la
atención, sepultado informativamente por matanzas todavía
más espectaculares, como las que han sufrido las sedes de
la Cruz Roja o del contingente italiano.
De
nuevo las constataciones de lo que ha de ser el futuro en la zona
relucen de puro obvias. La primera es que todo el problema tiene
mal arreglo, porque ha sido tan desdichado el inicio de la contienda
que este pecado original es complicadísimo de purgar. La
segunda es que, lamentablemente, este chapapote afecta y perjudica
a todos, que es lo que acabará salvando a los Estados Unidos.
Como los grandes e irresponsables terroristas mundiales, Ánsar
y sus amiguitos se van a aprovechar de que, llegado un punto de
desastre, el resto del mundo se preocupa más de tratar de
tratar de desfacer entuertos (porque es temerario dejar que el chapapote
se extienda) que de buscar responsabilidades. Previsiblemente es
lo que ocurrirá con Irak, con la asunción por parte
de la ONU y los países que mostraron actitudes sensatas en
esta materia de mayores responsabilidades para tratar de arreglar,
si es posible, la cosa. Pagando, por supuesto. Los propios estadounidenses,
a medida que constatan su fracaso, son cada día más
partidaros de retirarse cuanto antes, ceder rápidamente la
soberanía a los iraquíes (como llevan defendiendo
desde hace meses los franceses) y buscar "colaboración
internacional" para socializar las pérdidas de soldados.
Eso
sí, de todo el desastre iraquí parece que ha acabado
extrayéndose al menos una lección que ha llevado a
la Administración Bush a la moderación. Y nos hemos
ahorrado guerras en Siria, Irán o Corea del Norte, porque,
con el follón organizado, no ha parecido prudente repetir
otro. Y, además, mientras haya 300.000 soldados yanquis ocupados
en democratizar los campos petrolíferos iraquíes,
quedan bien poquitos que puedan efectivamente asegurar otras operaciones
humanitarias.
ABP
(València)
|