ACTUALIDAD
INTERNACIONAL
JUNIO
DE 2004
26/06/2004:
Soberanía papichula
La
exitosa Campaña Humanitaria
Irak reloaded entra en breve en una nueva fase que promete
ser muy divertida. Tras haber invadido el país a la búsqueda
de unas armas de destrucción masiva que nunca existieron
(justificación 1ª, desde un inicio ridiculizada por
LPD: medallita 1), para localizar a Osama Ben Laden y desarticular
Al Qaeda (justificación 2ª, desde un inicio ridiculizada
por LPD: medallita 2) y en última instancia para instaurar
en Irak un peazo democrasia que ni en Qatar, Arabia Saudí
o Kuwaits, mirUsté (justificación 3ª,
desde un inicio ridiculizada por LPD: medallita 3), el 30 de junio
marca el inicio de la nueva soberanía iraquí.
Con
un arte y un tronío que ni la Checoslovaquia de la Guerra
Fría, los iraquíes van a recuperar su soberanía
bajo la amigable tutela de unos 200.000 simpáticos soldaditos
estadounidenses y de las milicias amigas (públicas, provinentes
de Estados-sicarios; y privadas). Dedicados, eso sí, a labores
de policía y de democratización que no veas, y sin
ninguna vocación por controlar el país, su producción
petrolífera, su Gobierno provisional o su producción
de berberechos enlatados.
La
alegría del pueblo iraquí está expresándose
con creciente júbilo, a la manera tradicional de la zona
(si en las bodas se dispara al aire con fusiles, imaginen los bombazos
que saludan un evento festivo de más importancia todavía
como lo es, sin duda, esta recuperación de la soberanía).
Y con los estadounidenses haciendo un encomiable esfuerzo por tejer
relaciones con la población del lugar y habituarse a sus
sanas costumbres (tan similares, por otra parte, a las preconizadas
por la NRA), modernizándolas, eso sí, con helicópteros
de ataque y "festejos inteligentes".
En
medio de todo este chapapote que sólo ha sumido en el desprestigio
a las potencias occidentales que se enfrascaron en el mismo (vamos,
a "la potencia", porque Honduras y El Salvador o Lituania
hacen sólo el ridículo, pero tienen poca responsabilidad
histórica), la vergonzante actuación caracterizada
como "cesión de soberanía" no es sino una
burla más que, previsiblemente, aumentará el legítimo
resquemor de los iraquíes contra el autodenominado "liberador"
(que no "ocupante", ojo, por mucho que no se largue del
país ni a tiros, ni aunque haya pasado más de un año
desde la descomposición del régimen de Sadam, ni aunque
la opinión pública internacional sea cada vez un clamor
más evidente exigiendo que el mando de las actuaciones pase
a la ONU como única vía para garantizar que el Gobierno-títere
no esté sometido de facto y de iure a la autoridad
competente, militar, por supuesto).
No
es complicado aventurar una predicción semejante. Eso le
parece a todo el mundo ahora claro y evidente. Lo alucinante es
que hace año y medio muchos creyeran (o pretendieran convencernos
de que creían) que los iraquíes iban a aceptar de
buen grado repetir en el siglo XXI las simpáticas y exitosas
experiencias coloniales de la primera mitad del siglo XX.
Desde
la distancia, las críticas que fueron realizadas en esta
página a las actuaciones
humanitarias y las negras previsiones sobre la estabilidad futura
del Irak "democratizado" que avanzamos se ven como obvias
y evidentes. En la época en que se realizaron no lo eran
tanto. Pero el generalizado escepticismo actual no ha de impedirnos
conceder que, al menos, respecto de la posición de España
en el mundo los grandes beneficios llegaron y a la vista están:
la en esa época inminente invasión marroquí
de la península fue frenada en seco y sólo la irresponsabilidad
de Zapatero ha provocado que estemos otra vez a las puertas de convertirnos
en súbditos de Mohamed VI.
ABP
(València)
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