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2004

 

30/04/2004: Torturas humanitarias

En los últimos días ha generado gran estupor en EE.UU. la publicación de unas fotografías en las que se muestra cómo operan las tropas de Liberación con parte de la población Liberada. Si ya les había quedado meridianamente claro, con la aparición de fotografías de soldados estadounidenses que volvían a su país en ataúd, hasta qué punto tenía razón Bush cuando decía aquello de “Irak, nido de terroristas”, ahora estas fotografías, contrariamente a lo que el infantil y pacato pueblo estadounidense pudiera considerar, son una demostración más de la implantación imparable de una democracia tan democrática que ya la querríamos nosotros para sí.

Porque todos sabemos lo malo que era Sadam, un torturador impenitente que disfrutaba provocando terribles sufrimientos a sus víctimas, y al final, la muerte. El Irak de Sadam era uno de los países más avezados del mundo en la aplicación de la tortura sistemática contra la población, torturas de grueso calibre que terminaban muchas veces con el asesinato, también horripilante, de la víctima. Sin embargo, las torturas aplicadas por la Coalición Humanitaria a los moros que han caído en sus manos acreditan un carácter eminentemente humanitario. En primer lugar, porque sólo se tortura a los moros Malos, a diferencia de lo que ocurría con Sadam, que torturaba a inocentes. Y porque se tortura, además, con un humanitarismo militante que reduce considerablemente los efectos de la tortura: si Sadam electrocutaba, la Coalición simula electrocutar; si Sadam mantenía a sus víctimas incomunicadas durante meses, la Coalición permite que los ex torturadores establezcan lazos de convivencia singularmente estrechos, entre ellos e incluso con sus propios carceleros: ¿acaso se puede considerar el Amor metrosexual una práctica de tortura? Si Sadam solía terminar la carnicería con la muerte de inocentes, la Coalición les permite seguir con vida, y eso que éstos, a diferencia de aquéllos, son como los periodistas para Van Gaal: muy malos, tan malos que uno a veces llega a preguntarse si en la aplicación de estas torturas Nuevo Talante torturador hay clemencia o debilidad: a fin de cuentas, los muy Humanitarios ni siquiera aplican la Ley del Talión en la tortura, principal aportación jurídica de la zona sobre el particular. ¡Pero si hasta una mujer –la General Sodoma, podríamos apodarla- dirige personalmente los interrogamientos!

Claro que cada vez hay más iraquíes Malos en Irak, y lo de terminar con ellos a gran escala posiblemente resulte excesivamente drástico (sobre todo porque el Mal se multiplica por esporas en este puto país: acabas con un Malo y te surgen veinte más de debajo de las mezquitas). A la espera de confirmar si los aliados más avezados históricamente en esta materia envían especialistas sobre el particular (aunque resulta complicado: tanto en Chile como en España las principales autoridades en la materia llevan décadas jubilados y a veces con claros síntomas de demencia senil en cuanto ven a un juez en lontananza), el Pentágono, para no enviar mensajes que pudieran ser interpretados como signo de debilidad por parte de los terroristas (ya saben lo preocupados que están en determinados foros ideológicos con la opinión que puedan tener o dejar de tener los terroristas sobre lo que hagan naciones democráticas), ha decidido poner la tortura en manos de auténticos especialistas. Y, rizando el rizo, ¿qué mejor que recurrir a algunos de los mandos militares iraquíes de la época de Sadam? Porque esta gente es clavada a los momentos más gloriosos del Ejército español: ganar batallas, lo que se dice ganar, no han ganado ni una, pero pónganlos en una celda con un prisionero y verán qué dominio del espacio: desde los tiempos del nazismo que no se torturaba con tanto fervor.

Por esa razón, y como primer avance de lo que ya pronosticáramos en su momento, veinticinco días y unos centenares de muertos después, la Coalición ha decidido dejar lo del sitio de Faluya en manos de quienes puedan gestionarlo mejor: cuatro generales sadamistas que, a poco que les dejen manos libres, me acaban con la rebelión en un visto y no visto. Claro que igual es necesario tirar de recursos poco convencionales al uso, como el gas mostaza, pero haciendo de la necesidad virtud, de hacerlo no sólo se profundizaría en los sólidos cimientos democráticos del Irak de hoy, sino que se encontrarían las armas de destrucción masiva por fin. Alguien podría argumentar que lo de abandonar el sitio de Faluya es un síntoma de debilidad: ¿acaso no envía mensajes equivocados a los terroristas? Nada más lejos de la realidad, amigos: al terrorismo, ni agua. Pero lo cierto es que bombardear moros con helicópteros y aviones resulta muy oneroso: hay demasiados moros, las bombas son muy caras, y tampoco podemos ponerlos a todos a sodomizarse en las prisiones de la Coalición. Mucho más eficaz en la práctica, más barato y más viril, resultará dejar que estas gentes subdesarrolladas solucionen sus problemillas a hostias.

Guillermo López (Valencia)

 
La Radio Definitiva