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Debate
sobre los nacionalismos
El
nacionalismo en Euskadi, por Diógenes Pajaskristoss
http://me-teneis-contento.blogspot.com/
Cuando
en los minutos de información "humana" del programa
de María Teresa Campos vemos cómo un andaluz, extremeño,
castellano, valenciano o gallego narra en una lengua que nos quiere
sonar, pero que no identificamos del todo, cómo su vecino,
toxicómano, ha quemado viva a su madre, tetrapléjica,
por no querer hacerle partícipe de las ganancias obtenidas
con la prostitución de su hijo pequeño, con síndrome
de down, ni llegamos a extrañarnos. Dada la nula difusión
que los postulados básicos de la Ilustración del s.XVIII
tienen en los españoles del s.XX, sabemos vivir perfectamente
esperando lo peor de nuestros conciudadanos y deseando que nos invada
alguna potencia extranjera. Pero cuando en una sociedad que mira
a Europa en lugar de a África meridional, como es el pueblo
vasco, resulta que nos topamos de bruces con que un engañabobos
del cariz del nacionalismo tiene sorbido el coco de la mitad mas
uno de la población, nos sentimos viajando de Guatemala a
Guatepeor, de la pérdida de valores al hacinamiento de los
mismos.
Sin
ser mi intención el juzgar las satisfacciones que una persona
"x" pueda obtener por el mero hecho de pertenecer a una
raza, etnia o pueblo, cosa que no me quiero ni plantear para no
sufrir extraviándome en el infinito de los razonamientos
fundados en pajas mentales de altos vuelos, observo que sin tener
demasiada cultura y ningún master en gomina, todos los planteamientos
que el nacionalismo vasco hace actualmente (en el pasado mejor no
indagar, pues Sabino Arana no es que sea recordado precisamente
por su talante humanista) se me antojan disparatados hasta la hilaridad
elevada a la enésima potencia.
Siempre le pregunto a mis amigos nacionalistas vascos que en qué
mejoraría realmente su vida de lograr la independencia del
Estado Opresor y siempre me contestan con ambigüedades y titubeos
para terminar explicándome paternalmente que "es que
es una idea romántica".
Y no piense usted que mis amigos no son vascos de pura cepa o que
hicieron más pellas de lo común en la ikastola. Es
que considerar esos planteamientos como algo romántico, por
lo menos, deja ver un hálito de lucidez en todo el conglomerado
de sandeces, pensamientos de involución y bajeza del alma
humana del que se compone la susodicha ideología
Analicemos
el problema paso por paso:
1- "Es el derecho de los pueblos": ¿Qué
es un pueblo? ¿Quién pertenece a un pueblo y quién
no? ¿Qué persona jurídica es un pueblo? Yo
creo en los derechos de las personas, pero no en los de los pueblos.
Y no piense el lector de la alta montaña euskalduna que afirmar
los derechos de los individuos frente a los de los pueblos le iba
a privar de hablar libremente su preciosa lengua recién acuñada
en el proceso de construcción nacional (de lo inventado)
y deconstrucción cultural (de su verdadero patrimonio) en
el que ha vivido los últimos años. Mientras a un ciudadano
se le permite hablar en la lengua que le salga de la polla, leer
los libros que le salga de los cojones y practicar las tradiciones
culturales que se le pongan en la punta, ¿qué derechos
que pueda tener un "pueblo" se le vulneran?
2- "Es que reclamamos nuestras instituciones": Pero si
tenéis vuestro propio parlamento, vuestras instituciones
lingüisticas y vuestra propia policia. ¿Dónde
está la opresión? Si encima el régimen fiscal
que tenéis os permite gestionar libremente todos los impuestos
que recaudáis... más bien, yo diría que es
el estado el oprimido por vuestra discriminación positiva.
3- "¿Pero qué más da? Basta el hecho de
que queramos ser un país para tener derecho a serlo?"
Huy, huy... con lo de los impuestos he sacado el tema económico
que creo que es bastante esclarecedor a la hora de abordar el problema.
Veamos, y ahora más en serio:
Euskadi es una región deficitaria de energía y agua.
Actualmente gran parte de la electricidad que consume proviene de
las centrales extremeñas y los saltos de agua y pantanos
del Ebro en Aragón y tampoco es que sobre el agua, de hecho
hace poco hubo restricciones. Sin España, a la mierda la
energía.
Euskadi posee una prosperidad económica desde que se empezaron
a explotar los yacimientos siderúrgicos a finales del XIX
( hasta ese periodo el vasco se caracterizaba a principios del siglo
XIX por sus migraciones huyendo de la miseria a Andalucía
en busca de trabajo en el campo). La industria pesada se va después
a tomar por culo y papá estado financia toda la reconversión
a industria de transformación, cuya producción se
vende tanto en España como en el extranjero. Sin España,
a la mierda la mitad de la producción.
El valor estratégico del puerto de Bilbao reside en que es
el puerto por el que entran muchísimas mercancías
que se venden en España, de ser independientes, ¿quién
iba a intentar colar sus productos en España por un país
extranjero? Se usa Santander y en paz. A la mierda se iría
también.
Los países no son unidades culturales, eso quizá lo
fueron en el neolítico, pero muy rápidamente, con
la evolución, pasaron a ser Unidades Administrativas. O sea,
en EH se producen cosas que los celtíberos compramos en su
mayor parte y con ese dinero, ellos se compran cosas, entre ellas,
el papeo, porque no es La Gran Euskadi un prodigio en agricultura
precisamente, y podrán comer plátanos de Costa Rica,
pero el resto ¡Ay amigo! es español, como el Peñón,
que gritaría entusiasmado Manolo Escobar.
Con lo que, en resumen, La Gran Euskadi de los Supervascos me parece
cojonuda pero, ¿qué hacemos con toda esta economía
de mercado asentada desde el principio de los tiempos? ¿Prefiere
el nacionalista mandar a tomar por el culísimo el nivel de
vida, que no está nada mal encima, por el hecho de obtener
la independencia, que en cuestión de autogobierno supone
un cambio del 0,1%? Peculiar y pintoresca teoría política,
oiga.
¿No será que el cuento chino este del nacionalismo,
sin posibilidad de llevarse a cabo hasta que alguien me explique
lo contrario, es el combustible del que se sirve un grupo de gentes
para mantenerse en el poder años y años y años
y años y años y años y años y años
y años sin tener que cambiar el discurso político
ni un ápice?
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