Debate sobre los nacionalismos

España

Internacional

Biblioteca ideológica

Idiotologías

Las Indias

Debate sobre los Nacionalismos

El Sanedrín

Intelectuales orgánicos

Elecciones USA 2000

Regeneración de la izquierda en España

Elecciones España 2000

ETA, KAS y los tontos de detrás, por Carlos (LPD)

I.

Como todos sabéis, ayer se volvió a producir un asesinato a sangre fría en Getxo (País Vasco), a manos de unos niñatos frustrados de la vida, que han segado la vida de una persona y ciudadano del mundo. Mis más sinceras condolencias a los familiares de José María Lidón Corbi, magistrado de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Vizcaya y profesor de Derecho Penal en la Universidad de Deusto.

Lo de esta gente es de psiquiátrico y tirar la llave, porque hay que tener el coeficiente intelectual de una rana (o más bajo si me apuran) para poder cometer un acto tan inhumano y aborrecible. El "despachar" de esta manera una vida no lo entendí nunca, no lo entiendo ahora y creo que no lo entenderé nunca. La malicia y el odio innato de estos personajillos abruma, y las consecuencias las pagamos todos, en especial las víctimas y sus familiares. Estos autodenominados "gudaris" (combatientes o soldados vascos) son escoria, y como tal habría que tratarlos.

En mi opinión, la cosa es tan simple que casi hiere: a los animales que no saben convivir con el resto de la Humanidad, se les debería enviar por correo urgente a picar hielo a Siberia, y más si no reniegan del mal producido al resto de la sociedad. Ni derechos humanos ni pamplinas, cuanto más lejos y escondida esté la basura, menos nos molestará al resto de (más o menos, pero al fin y al cabo) personas civilizadas. Estoy harto de que las víctimas pasen a ser culpables, y de que si a alguien se le asesina (no "ejecuta" o "ajusticia", seamos lingüísticamente correctos) fríamente, pase a denominarse una "acción violenta fruto de un conflicto político", que da la callada por respuesta a la hora de depurar responsabilidades morales y civiles.

Uno mata porque quiere, no porque la situación así lo exija, y más en el caso que nos aflige hoy, como es el terrorismo practicado por una banda de niños malcriados con poca esperanza de ser algo útil en la vida tanto para sí mismos como para los demás.

En esta situación las cosas son negras o blancas, no hay lugar a posibles grises. No ha habido provocación anterior, no ha habido represión, no ha habido víctimas civiles, ni "daños colaterales", simplemente no ha habido nada, porque nunca se ha tratado de un problema político como ellos indican, sino de la paranoia de unos cuantos locos que en vez de hacer algo productivo se dedican a amedrentar, coaccionar, asesinar y matar, por el simple hecho de creerse mejores y distintos. Es decir, al más puro estilo nazi, y recordemos que la democracia estaba vigente en nuestro país cuando muchos de estos subnormales (con perdón de los deficientes psíquicos) no habían nacido. A los años '40 los mandaba yo si pudiera para que supieran lo que de verdad era represión y oscurantismo.

Pero para que vean que lo mío no es una pataleta y enfado de niño pequeño, les conmino a que lean la segunda parte de este artículo. Basta ya de falsear la realidad.

II.

El verdadero problema del País Vasco no es la banda ETA. El verdadero problema del País Vasco es esta ola de nacionalismo artificial que el poder establecido pretende implantar con calzador en una sociedad moderna.

No sé qué atractivo puede tener hoy día la idea nacionalista, pero algo debe de haber en su mensaje que hace calar en un increíblemente elevado número de personas, teniendo en cuenta la pobreza que emana del verdadero significado de su discurso. Porque, reflexionando a fondo y desgranando cuidadosamente el último sentido del pensamiento nacionalista, las conclusiones a las que se llega no son sino el absurdo, en el mejor de los casos, el egoísmo, la intolerancia, la violencia y la ignorancia en su lectura normal. Y por ello, se quiera o no, todo nacionalismo contemporáneo conduce antes o después a la pobreza ideológica, pobreza social y pobreza puramente económica. El nacionalismo es uno de los grandes generadores de pobreza en el mundo actual.

ORIGEN Y DESARROLLO DE LA IDEA NACIONALISTA

Hubo un tiempo en que los nacionalismos se basaban en razones de peso. En esencia, el nacionalista luchaba por recuperar una identidad y una libertad que le había sido robada. Era la lucha contra la opresión de un extraño. Eran momentos de la historia en los que las guerras anexionaban territorios ajenos y convertían a los conquistados en esclavos o ciudadanos de segunda. Invadían la cultura, cambiaban los dioses, se quedaban con las cosechas, imponían idiomas y costumbres.

Y los conquistados vivían generalmente obsesionados por recuperar su soberanía, su libertad, promoviendo guerrillas, emboscadas, refriegas fugaces o revueltas continuas para librarse del opresor. Aunque a veces sucedía lo contrario, es decir, los conquistados dejaban de ser ciudadanos de segunda, enriquecían sus costumbres con las que traían los conquistadores, y en unas cuantas generaciones todos vivían en paz y armonía. La historia no deja de señalarnos hechos que ilustran ambos fenómenos.

Sin embargo, el tiempo pasa inexorablemente. Y a su paso, la vida evoluciona y las civilizaciones cambian. Y entonces los nacionalismos van perdiendo su fondo real, aunque el mensaje de liberación, de lucha contra el opresor -mensaje muy potente- siga asociado al mensaje nacionalista. Independientemente de las circunstancias, el mensaje sigue vibrando en nuestro cerebro. Es como un programa mental (a modo de los programas informáticos) que se queda instalado y se activa con determinados estímulos.

Y como el programa debe residir en algún oscuro rincón de nuestros cerebros, algunos políticos, normalmente aquellos intelectualmente bastante mediocres y que no tienen mucho que ofrecer a sus votantes, comienzan a elaborar el discurso activador de dichos programas, que para eso sí están especialmente dotados. Ya hay algo que contar, algo distinto. El único problema es que la modernidad es el peor enemigo del arcaico nacionalismo.

NACIONALISMOS ARTIFICIALES. EL ARTE DE MANEJAR FORMAS Y MENSAJES

Algunos políticos, aunque conscientes de que los tiempos que corren no son los de antaño, se aferran a la explotación del mensaje nacionalista, aún a sabiendas de que es difícil dotarlo de un contenido mínimamente coherente con las circunstancias actuales.

Estamos en los tiempos de la globalización. El mundo físico está siendo sustituido por el mundo virtual. Hoy las noticias se propagan a la velocidad de la luz por todo el planeta. Hoy las empresas ya no son de tal o cual país. Pertenecen a sus accionistas, sean cuales sean sus nacionalidades. Cada vez hay más empresas transnacionales, implantadas en más y más países, que emplean a gentes de todas las razas y credos. Un hindú puede vivir en Calcuta desarrollando software para cualquier empresa tecnológica californiana; un fondo de inversión alemán puede controlar la mayoría del capital de determinada empresa norteamericana. Las famosas viudas escocesas (lideran uno de los mayores fondos de inversión del mundo) pueden ser propietarias de cualquier empresa radicada en Francia, en España o en Marruecos, por poner un ejemplo. Así, a medida que el mundo evoluciona, las naciones van fundiéndose unas con otras, difuminándose hasta desaparecer las barreras físicas y culturales de antaño.

En este panorama moderno, sin fronteras, de fusión de nacionalidades, de culturas, de costumbres, ¿dónde queda el discurso nacionalista? En un mundo que clama por la solidaridad, por la no distinción de razas, de creencias, por la fusión enriquecedora de los pueblos y las culturas ¿qué tiene que ofrecer el nacionalista?. Evidentemente poco, salvo que convenza a la gente de que lo que dice es muy importante, fabricando un mensaje bien hilado que toque la fibra sensible.

Y para ello, el nacionalista tiene que manejar determinados principios. Artificialmente tiene que adecuar, o mejor fabricar "una realidad" tejiendo un discurso con unos hilos un poco pasados pero capaces todavía de elaborar un tejido medianamente duradero. Así, he aquí una prueba de los hilos, los principios, los verdaderos pilares que deben sostener el frágil discurso nacionalista:

Historia: Tener una historia común cohesiona, da identidad, incrementa el sentido de pertenencia. El discurso histórico es quizá la pieza clave del nacionalismo.
Territorio: Es importante definir el espacio geográfico donde debe desarrollarse el sueño nacionalista. Un espacio común que aglutine gente singularizada y con un discurso que dote al territorio identidad histórica.
Victimismo: Hay que buscar enemigos a quien culpar de lo que sea. Aquí la historia también juega un papel crucial, pues dota de coherencia y legitimidad al discurso victimista. Alguien común a quien odiar siempre une a la gente. El victimismo también supone otro factor clave en el pensamiento nacionalista.
Lengua: Es uno de los factores que más identifican y singularizan un colectivo. Como los anteriores, compartir una lengua supone algo esencial en el nacionalismo.
Raza: Configurarse como un grupo étnico singular dota también de indudable identidad al colectivo, aunque bien es verdad que desde los resultados del Movimiento Nazi, el tema de la raza no suele ser objeto claro de mención en el discurso nacionalista (salvo en honrosas excepciones, como veremos).
La Religión: también puede definir la identidad de un pueblo y podría suponer un factor de diferenciación, si bien no suele resultar un principio tan clave en determinadas ocasiones, puesto que en el caso de religiones ampliamente extendidas, el elemento religioso como factor diferenciador puede resultar nulo, debido a que los vecinos, o los supuestos opresores, o los mismos nacionalistas pueden profesar la misma religión.
Costumbres: Aunque son más difíciles de identificar como elementos singulares de un pueblo, es verdad que pueden rescatarse, potenciarse y servir en el discurso de la diferenciación.

Estos son, a grandes rasgos, los pilares que deben sostener a todo nacionalismo que se precie. Aunque no son suficientes, claro. El nacionalista debe también adornar estos precarios pilares haciendo un alarde de imaginación para fabricar símbolos. La imaginería es, pues, otra de las claves de los nacionalismos; es la fuente que fabrica la percepción de lo distinto. Puesto que la esencia del discurso nacionalista es el "somos distintos de quien nos rodea", lo mas importante es poder demostrarlo.

COMO SE FABRICA UN NACIONALISMO. EJEMPLO DEL PNV

La receta está ya explicada. Ahora no hay sino elaborar los ingredientes. Objetivo: fabricar una identidad distinta. Pero ¿cómo se cocinan los ingredientes para el plato nacionalista? Pongamos un ejemplo práctico: PNV. Caso comentado.
Historia: Esta es quizá la pieza más difícil del rompecabezas. Porque la historia es lo que ha pasado. Y lo que ha pasado no se puede cambiar. Imagínense que mañana me tocase la lotería primitiva. Cientos, muchos cientos de millones de pesetas. Quizá mi ego se volviese loco ante mi nueva condición y le diese por renegar de mis ancestros, todos ellos honrados aunque mas bien humildes trabajadores de la industria y la agricultura. Pero ahora yo, pensaría mi trastornado ego, con tanto dinero merecería ser, como mínimo, conde o marqués o, incluso, por qué no, duque. Podría reescribir mi procedencia, inventarme un árbol genealógico, comprar incluso un título de verdad a cualquier noble arruinado. Pero no dejaría de tener un padre tornero y un abuelo labriego. Por mucho que me empeñase. Aunque pudiera haber convencido a mis hijos y mañana a mis nietos de la alta alcurnia de mis raíces. Aunque pudiera haberme convencido a mí mismo de que, en pleno delirio de locura, en el fondo mi padre trabajaba el torno para fabricarse sus propias piezas del deportivo con el que solía ganar el rally de Montecarlo.

Y es que cambiar el pasado es algo difícil, mientras no se invente la máquina del tiempo. Por eso la historia es la pieza más frágil del discurso nacionalista. ¿Solución?. Reescribirla y/o ocultarla. Cambiarla, fabricarla a la medida. Pero el problema es que hay mucha gente que la conoce. Está escrita por historiadores de todos los colores y tendencias. Los científicos, los investigadores, pueden haberla escrito tendiendo hacia uno u otro lado. Pero los hechos históricos ahí quedan plasmados, pues no hay duda que todo auténtico historiador busca solamente la verdad. Y sea cual sea la línea ideológica del autor, los hechos validados por los historiadores respecto a la historia del País Vasco varían poco, escriba quien los escriba. Por eso el nacionalismo debe huir de la verdad histórica. Huye de la ciencia, de lo demostrable y de lo demostrado, al igual que la Iglesia medieval condenaba al científico que osaba contradecir la Revelación Divina.

La Inquisición creó el Indice. Libros prohibidos que no se podían leer. Igual que la historia oficial que enseña el PNV. Sólo existe desde el siglo XIX. Lo demás está prohibido. Preservar el control de la historia oficial es una de las obsesiones del actual Gobierno Vasco, puesto que si se popularizase la historia verdadera de Euzkadi, todo el castillo de naipes se le desvanecería a Arzallus y sus seguidores.

¿Qué pasará cuando alguien demuestre que el euskera no es sino el vestigio del idioma que hablaban nuestros antepasados los Iberos?. Porque todas las investigaciones que se están llevando a cabo apuntan a esta lengua ancestral como aquella que era usada por nuestros tatarabuelos antes de la romanización. ¿Podrá el actual PNV impedir o seguir entorpeciendo las investigaciones? ¿Quemarán al científico que lo demuestre? ¿O, muy a pesar de suyo, tendrán que forzar su eliminación mediante sus aliados, esos chicos que practican el tiro en la nuca con tanta frecuencia?

La historia oficial moldea un país que nunca existió. Inventa un conflicto inexistente y un opresor imaginario. Silencia su pertenencia voluntaria a la Corona Castellana, se comen las continuas disputas entre Vasconia y Navarra, omiten que el castellano fue el idioma elegido por sus reyes ancestros. Y se recurre nada menos que a Sabino Arana, ese oligofrénico declarado que a falta de terapia ocupacional le dio por escribir, como mentor histórico y espiritual sobre el que edificar el futuro de todo un nuevo país.

Geografía: Otra de las quimeras nacionalistas del PNV y sus acólitos. Y otra de sus más complicadas asignaturas. Porque cuentan con un territorio que sale de la nada. Ni el más endeble argumento histórico, ni la lengua, ni sus gentes tienen algo tan en común como para pretender unir el territorio que definen como Euskal Herria.

Esta definición del territorio objetivo de la nueva nación es un callejón sin salida. Pero la burrez es ciega, por lo que la huida hacia adelante es la única estrategia ante tamaña barbaridad. ¿Por qué los navarros tendrían que someterse a la dictadura de Euskal Herria? ¿Y los vascos franceses? ¿Qué historia común tienen? ¿Qué les une?. Imagínense que mañana hay un referéndum y Euskadi se independiza de España. El brazo armado nacionalista seguiría matando navarros pretendiendo anexionarlos a Euskal Herría. Luego continuaría con la parte francesa. Porque, claro, el PNV no se contentaría con limitar su soñada nueva patria a tres escasas provincias (pues dudo mucho que Alava pasase por el aro). Este panorama es, simplemente, imposible. Euskal Herria es una quimera inviable. Así de claro y de sencillo. Por muchas muertes, por muchas bombas y por mucho tiro en la nuca que se practique.

Victimismo: Muy ligado a la historia. Se manipulan los hechos para hacer aparecer un opresor. Se reescribe la historia para adecuar los hechos a los intereses. Y como hemos visto que el pilar de la historia inventada se puede venir abajo en cualquier momento, se recurre a un argumento irrebatible. Franco persiguió y oprimió al pueblo vasco, O mejor, de manera sutilmente matizada, la España de Franco fue realmente la opresora.

Leía un día en una página web una pregunta que formulaba una persona sobre por qué en los ayuntamientos vascos no ondeaba la bandera española. Y uno que se confesaba nacionalista, aunque de los que sí condenaban el terrorismo (parece mentira que haya que hacer estas matizaciones), respondía: no se cuelgan las banderas españolas porque en su día Franco no dejaba colgar la Ikurriña.

Aquí está una de las claves de la manipulación. Y lo decía un nacionalista de los honestos. España era Franco. Es decir, Franco no persiguó, ni ejecutó, ni privó de libertades, ni sumió en un oscurantismo aislacionista a nadie más que a los vascos. Los madrileños, catalanes, gallegos, extremeños, andaluces, canarios, podían decir lo que quisieran, leer lo que quisieran, formar partidos políticos y hablar sus lenguas con total libertad, ¿verdad?

Por eso precisamente de todas estas regiones no hacían sino emigrar al País Vasco, que pese a estar "tan castigado" gozaba de un esplendor económico muy superior al resto de la España franquista. Y es que la mayor parte de la inversión industrial el dictador la polarizó en esta tierra.

En el fondo el papel de víctima no es sino perpetuar la adolescencia. Eternizar el papel de incomprendido, perpetuar la queja contra lo que le rodea, negarse a afrontar la vida con la libertad de elegir, que es, en el fondo, lo que mas ansiedad causa a todo nacionalista. La libertad produce el vértigo del vacío en el adolescente, al igual que en el nacionalista. El victimismo es la excusa perfecta para estar siempre enfrentado y creerse en el derecho de recibir mas que los demás.

Lengua: En el País Vasco siempre se ha hablado el castellano. Mucho más que el euskera. Por eso ha sido esta otra asignatura muy dura para el nacimiento del nacionalismo vasco. Porque el vascuence o euskera es duro, y muy atomizado en un sinfín de dialectos. Y, sobre todo, incómodo para el mundo moderno. Por eso no es de extrañar que incluso los reyes vascones acogieran con regocijo el incipiente castellano, mucho mas evolucionado por poseer la potencia lingüística del latín como base.

¿Qué ha hecho el nacionalismo con la ancestral lengua? Pues imponer su uso por la fuerza, habiendo tenido previamente que crear un eusko-esperanto artificial e inexistente con anterioridad. El euskera batua, una especie de vascuence artificial, está por tanto plagado de neologismos, infestado de raíces griegas y latinas adornadas con alguna k para euskaldunizar toda palabra que se refiera a cualquier invento posterior al arado o la guadaña.

Por supuesto que el euskera es una joya lingüística, digna del más profundo y cuidado estudio. Es como uno de esos preciados fósiles vivientes gracias a los cuales desentrañamos cómo era la vida en el jurásico. Efectivamente habría que rescatarlo, estudiarlo, preservarlo en sus variadas formas originales, y fomentar su uso, pero no degradarlo para el servicio de baratos intereses políticos e imponerlo bajo amenazas laborales o administrativas. Y mucho menos pretender convertirlo en la lengua oficial de un país moderno.

Raza: Es increíble, pero en estos tiempos, el nacionalismo vasco ha hecho de la raza vasca un emblema para su identidad. No deja de sorprender cómo Arzalluz menciona, en mayor medida cuanto más se acentúa su ya declarado deterioro senil, el tema de la raza. No se explica que últimamente haya mencionado "la bicha", el tabú universal del racismo, ante los prestigiosos periódicos extranjeros que le han concedido un hueco en sus páginas.

Y es que la vergüenza ajena que produce oír semejantes barbaridades no hace sino pensar que, de verdad, el PNV está siendo conducido por un anciano con los primeros síntomas de demencia. Aunque, tengo que reconocerlo, a mí personalmente me encanta oír estas lindezas. El mejor favor que se le puede hacer a la libertad es dejar hablar a Arzalluz. Así se sabe, sin tapujos, el verdadero mensaje del nacionalismo. Es una pena que Sabino Arana no viva para que pudiesen hablar a dúo. Sería el mejor antídoto.

Sobre la singularidad de la raza vasca, no merece la pena ningún comentario. Aparte del disparate científico que suponen semejantes creencias, este tema ha sido una de las mayores torpezas del PNV, restándole la poca credibilidad que pudiera tener su discurso.

Religión: Es de sobra sabido cómo el nacionalismo vasco se ha valido de la Iglesia como soporte incondicional incluso para sus facciones más sangrientas. El nacionalismo, tanto el moderado como el violento, ha nacido en el seno de la iglesia vasca. La verdad es que Arzalluz no ha podido rescatar alguna religión ancestral que le pudiese haber dotado de una singularidad distinta a sus vecinos "opresores", con quienes comparte Dios, Papa y cardenales. A pesar de su condición de ex-cura, seguramente le habría interesado rescatar el animismo, el druidismo o las ofrendas a los dioses (aunque algo de ofrendas humanas ya fomentan, desgraciadamente). Pero seguramente ha preferido no tentar a la suerte, pues como buen ex-jesuita, sabe que con la Iglesia no se juega.

Costumbres: A pesar de que el pueblo vasco mantiene vivas, afortunadamente, muchas de sus costumbres ancestrales, bien es verdad que desde el poder se fomentan hasta rayar el ridículo. Me recuerda a las demostraciones folclóricas con las que el viejo dictador nos deleitaba en cualquier fiesta, celebración o acto oficial. No faltaba en ningún evento la Sección Femenina bailando sus inevitables danzas regionales. Ponga hoy cualquier cadena de televisión controlada por el PNV: Bertzolaris, aizkolaris, fiestas euskaldunas. Eso sí, a la hora de la verdad las costumbres mas espontáneamente profesadas son las compartidas con sus "vecinos opresores": toros, fútbol, tapeo y fiesta.

Y, aderezando el plato, los símbolos. Muchos símbolos. Como la mostaza que se usa para disimular la picadura de las hamburguesas. El árbol de Guernica que recuerde permanentemente el carácter victimista (aunque ETA haya matado mas vascos que la Legión Cóndor), los ertzainas con la txapela y pasamontañas, que proyectan al mundo la imagen de una policía algo así como extraterrestre, el tipo de letras euskaldunas en cualquier comercio que se precie, el aurresku ante el Lehendakari electo, el txistu que no cesa.

CONCLUSION

Todos los nacionalismos radicales han nacido de forma similar. El Nazismo se originó de manera parecida: apelación al victimismo del pueblo alemán vencido en la anterior Gran Guerra, exaltación de los valores culturales y raciales, profusión de discursos de enorme carga emotiva, rescate de rimbombantes símbolos de la era romana, aparatos eficaces de generación de propaganda que infectaba día a día a la población con mensajes nacionalistas... Resultado: un pueblo honrado, trabajador e inteligente participa o secunda una locura genocida cuyos resultados todos sabemos.

En el nacionalismo vasco existe una terrible similitud con la historia hitleriana. La exaltación del victimismo del oprimido pueblo vasco, la constante reinvención de la historia, la proliferación de discursos visionarios rebosantes de odio y agresividad, las prácticas explícitamente racistas, el control férreo de los aparatos educativos y de los medios de comunicación posibilitan la constante intoxicación mental del pueblo. Resultado: desde el peregrino razonamiento del nacionalista que explicaba el por qué de la ausencia de banderas nacionales en los ayuntamientos vascos hasta la increíble complacencia y comprensión de parte de la sociedad con el que pega un tiro en la nuca a cualquiera que se salga del redil.

Algún día la historia juzgará este hecho tan loco. Yo no sé si los actuales responsables del Partido Nacionalista Vasco son conscientes del enorme daño que están haciendo a su pueblo y del lugar tan deplorable que les aguarda en su juicio histórico, puesto que hoy el PNV es el gran responsable de la situación del País Vasco. Constantemente se ha hablado del "Problema Vasco". Aunque desde la muerte del dictador "el problema" ha sido una pura entelequia, a base de repetirse, se ha hecho verdad. Como una profecía autocumplida. Ahora SI existe un problema vasco. Y el problema es el puro fascismo que el PNV liderado por Arzalluz está instalando en la sociedad gracias a una eficacísima campaña de intoxicación. Por supuesto que el problema existió en el País Vasco, igual que en Cataluña, igual que en Valencia, Galicia, Extremadura, y en toda la península. El problema se llamaba dictadura, pobreza, incultura, censura, oscurantismo. Pero, sarcasmos del destino, pasada la época negra del dictador, alguien se ha preocupado de que siga vivo el problema en Euzkadi. Alguien que se empeña en perpetuar la dictadura, el miedo a hablar, a significarse. Alguien que quiere hacer una sociedad monocolor, en el que sobre cualquier tipo de discrepancia. Como en los mejores tiempos del dictador.

Sólo que esta dictadura es peor. Muchísimo peor. ¿Por qué?. Primero, porque ahora se mata con mucha mas facilidad que antes. En los otros tiempos, uno se arriesgaba a los calabozos, a una paliza y a una nota negativa en los antecedentes policiales. Pero ahora no se juega. Ahora es la pintada de tu nombre dentro de una diana, la constante sospecha de que cualquier persona puede ser un soplón, el tiro asesino por la espalda, la fiambrera de la muerte bajo el asiento de tu coche.

Segundo, porque esta dictadura es mucho más sutil. Se produce en medio de un régimen democrático, creando la ilusión de estar en un marco de libertad. Durante el franquismo se vivía con el sentido crítico permanentemente activado. Se sospechaba de cualquier información que viniese del régimen porque se sabía que estábamos en una dictadura. Era evidente. En la universidad, en las fábricas, en las oficinas, se generaban movimientos clandestinos para resistirse a la permanente manipulación. Se buscaban fuentes de información libres de intoxicación, se leía entre líneas para enterarse de lo que de verdad pasaba, se leían los autores prohibidos, se escuchaban los cantautores comprometidos. La propia dictadura activaba los mecanismos críticos de cualquier persona mínimamente inquieta.

Pero, cuando uno cree que está en democracia, cuando uno oye, en un país teóricamente libre, la explicación de las banderas de nuestro amigo el nacionalista, las debe dar por buenas, porque se supone que se está en una sociedad libre. Y cuando uno oye las versiones oficialistas de la historia, pues también las tiene que dar por buenas. Y así, más y más mensajes van calando en las mentes, en los cerebros de los ciudadanos, llegando, como decía, hasta hacer comprender o disculpar al asesino que dispara por la espalda.

¿Cómo sería visto alguien que defendiese, disculpase, comprendiese o amparase a Antonio Anglés, aquel siniestro asesino de las tristemente famosas niñas de Alcasser? ¿Y qué diferencia hay entre Anglés y aquellos que secuestraron, retuvieron, maniataron y dispararon en la nuca a Miguel Angel Blanco, por poner uno de los mas de 800 ejemplos de la macabra colección?

¿Por qué la sociedad vasca, en bloque, no vomita cuando ve a un engendro de asesino etarra responsable de tantas y tantas muertes? ¿Por qué no salen a la calle hasta echarlos al mar?. ¿Porqué aguantan lo que están aguantando? Sencillamente, porque el PNV se ha preocupado de manipular muy eficazmente una parte muy grande de la sociedad vasca, la cual, de momento, ha aprendido a convivir con el miedo, la barbarie, el asesinato, la tortura.

No nos engañemos, el problema vasco no es sólo ETA. También es la actual composición del PNV, es el nacionalismo instalado en gran parte de la sociedad vasca.

Política

Economía y Bolsa

Deportes

Mass Media

Libros

Historia

Teología

Cine

Música

La Red

Cultura Popular

Sexo

Foro

Obtuso