Una defensa desde la tintinología
Le confieso que en Tintín he puesto toda mi vida… (Hergé, 1982)
Tintín nació el 10 de enero de 1929; dicen que su creador, Georges Remí, llamado Hergé, fue acusado de colaboracionista durante la guerra, porque publicó en un periódico que lo era; tachado de racista porque hacía hablar en negro a los negros, de anticomunista por una historia sobre los soviets, que no hacía mas que plasmar lo que Europa pensaba de la revolución que se vivía en las calles de Leningrado.
Personalmente creo que hay que tener en cuenta sus comienzos en aquellas páginas infantiles del periódico católico Le Petit Vingtième y en general la situación social de la época.
Hergé siempre se defendió estando del lado de la amistad, la paz y la justicia.
La primera vez que viajé con Tintín lo hice a bordo del Karaboudjan, debía tener yo unos 7 años cuando lo descubrí y desde entonces no he dejado de acompañarle en sus numerosas aventuras, aun hoy se me eriza la piel cada vez que abro las tapas de alguno de sus albumes.
Desde las nieves del Tibet hasta las arenas del desierto, cruzando la frontera entre Syldavia y Borduria y las profundidades de los mares, hasta llegar a la Luna a bordo del fabuloso cohete creación del Profesor Tornasol.
En definitiva, que he crecido y vivido con Tintín y con el capitán Haddock, el profesor Tornasol, el malvado Rastapopoulos… y todo este roce con tanto personaje con sus “¡Mil millones de rayos!”, sus “Siempre al oeste..” o sus “Yo aun diría mas..” no me ha privado de ser una persona tolerante, antirracista, demócrata y por supuesto totalmente en contra del nazismo.
En los tiempos en que yo aprendía a leer con “Las aventuras de Tintín”, no sabía el significado de todas esas palabras y apuesto a que el simpático, valiente y sagaz reportero siempre acompañado por su fiel Milú, nunca me pudo aconsejar mal e incluso me ayudó a conocerlas.
Tintín, siempre en el lado de los mas débiles, defendió al pequeño indio Zorrino, de “los malvados hombres blancos” y apoyó a la tribu de gitanos que se alojaron en los jardines del Moulinsart del capitán Haddock. Tintín que no dudó en adentrarse en las nieves de Tibet para ir en busca de su amigo Tchang Tchong-jen.
En una ocasión Hergé llegó a decir “Tintín soy yo” y realmente pareció que sus personajes habían entrado a formar parte del mundo de los vivos; ejemplo de ello es una carta que recibió de un crío que se quejaba de que no le gustaba nada “el capitán Haddock en el cine, porque no tiene la misma voz que en los álbumes”
Si Hergé es Tintín no puede ser tan malo y en cualquier caso dejando de lado lo que fuera o dejara de ser lo importante es que fue un genio y que ha dejado su obra dentro de los corazones de todos los Tintinólogos.
Alicia Chulian Bueno.
syldavia@arrakis.es
II. Aprendí con Astérix y Tintín …
Aprendí a leer con Asterix y Tintín, y tras muchos años siguen gustándome, sobre todo éste último. Después de leer por segunda vez vuestra opinión sobre él llegué a la conclusión de que sólo queréis provocar polémica, molestar a aquellos que nos gusta Tintín para que entremos a trapo.
Pese a ello, y a que hay muchos que pueden hacerlo mejor yo voy a responder aunque sea de forma parcial e incompleta. Como dice Alicia, Herge, o Remí, fue como todos un hombre sujeto a las circunstancias en las que vivió y a la evolución de su forma de pensar, con sus luces y sombras, creo muchas más luces. Sin embargo hay cosas que le echáis en cara disparatadas. Francamente, veo difícil que un dibujante de tiras para niños de 22 años en una revista católica en 1930 cuente o denuncie en un comic las proezas sexuales del rey Leopoldo en prostíbulos. En España año 2001 medio país habla de ciertas cosas, pero en ningún sitio las he visto publicadas. Lo más, en un anuncio de un todo terreno.
Pese a todo, como ha sabido expresar Alicia, lo que queda de Tintín es la defensa de la bondad, amistad y justicia en comics escritos para niños. En todo caso a veces es un poco empalagoso.
Los primeros álbumes de Herge, “Tintín en el país de los Soviets”, “Tintín en el Congo” y “Tintín en América”, dibujados cuando tenía entre la edad de 22 y 24 años, son los peores desde cualquier punto de vista. En ellos plasma la visión colonialista imperante en Bélgica, pero generalizada, y la católica sobre el comunismo, que aunque sea sectaria ha sido la real. El del Congo y especialmente el de los Soviets, hasta hace relativamente poco era difícil encontrarlos, y en esto estaba la mano de Herge.
En los comics posteriores cambia mucho, se documenta rigurosamente y las historias son mucho más consistentes. Hasta el inicio de la guerra hay dos libros que me parecen especialmente significativos y que no parece que sean muy acordes con la visión vuestra como nazi racista
El Cetro de Ottokar 1939 Argumento: Tintín viaja como ayudante de un estudioso de sellos (no de correos) a un país del los Balcanes, Syldavia. Ahí consigue que fracase un golpe de estado de un partido paramilitar cuyo líder se llama Mustler (acrónimo de Mussolini y Hitler) que cuenta con la invasión de un ejército de un país extranjero, Borduria. Poco antes la Alemania nazi ocupo Austria y Checoslovaquia. Extraño nazi este Tintín.
El loto azul 1936 Argumento: Tintín persigue y finalmente destruye una red de tráfico de opio desde la India hasta China. Allí es testigo y refleja los montajes para justificar la ocupación japonesa de China, denuncia la actitud de los países occidentales que ocupan parte del territorio y critica la actitud occidental en guerra de los Boxers. Igualito que Nicolas Ray en “55 días en Pekín”, Hergue en los años 30 y Ray en los 60, paradigma de progresista. Ni que decir tiene que esta no era la opinión general en Europa precisamente. Por dos mil y pico pelas los podéis comprar y leer con detenimiento.
Actitud en la ocupación alemana No fue un colaboracionista, se limitó a vivir y publicar comics lo más asépticos y neutros posibles en los que prevalecía la aventura, como el “El Tesoro de Rackham el Rojo” o “Las siete bolas de cristal”. Se le puede criticar que no se echó a la calle con un fusil contra los nazís, pero así actuó toda Bélgica y toda Francia. La famosa Resistencia es un pseudo mito creado después de la guerra para lavar conciencias, en el que os protagonistas fueron republicanos españoles exiliados, pero esa es otra historia.
Tintín ideal ario Pues la verdad, fisicamente echa un poco que desear. Bajito, más bien enclenque y con un pelo que hace presagiar que de mayor se va a quedar calvo. No me parece el ideal ario. Eso sí, es rubio, como gran parte de la población de Bélgica de principios de siglo. En los anuncios españoles, algo que me molesta especialmente, es que siempre que salen niños son rubitos y con ojos azules. Mucho nazi publicista hay suelto. He de admitir que Tintín es un nazi un poco especial, como dice Alicia, defiende a un indio, Zorrino, de los abusos de blancos (acto que finalmente salva la vida a él y a sus amigos), es amigo de un chino Tchang, y es capaz de irse al Tibet a buscarlo cuando todos le dan por muerto, en Stock de coque se juega la vida para evitar el tráfico de esclavos negros. Como se enteren le van a echar del partido.
Un punto más sobre “Tintín en el país del oro negro” lo empezó a dibujar antes de la segunda guerra mundial, lo publicó finalmente en los años 50. Cuando llega a Palestina, supuestamente en medio de los follones terroristas entre el Likud y los árabes, a Tintín lo secuestran confundiéndole con un activista judio. En la versión que se puede comprar ahora no aparece. Herge actualizaba periódicamente contenidos, esto lo sustituyó, ..bueno a lo que iba ¿Tintín, prototipo de ario nazi confundido con un judio? Algo no cuadra
Los Tintinólogos de verdad dicen que el mejor álbum es “El asunto Tornasol”, en el que el trasfondo es la guerra fría y cuenta lo que son capaces de hacer los bandos para obtener nuevas armas. Sin embargo el que más me gusta es “Tintín en el Tibet”, en el que Tintín, después de notificarle que su amigo Tchang (chino) ha muerto en un accidente de avión, marcha al Tibet en su busca porque en un sueño le ha visto pidiendo ayuda. Supongo que lo interpretareis como una reacción de un homosexual pedofílo desesperado por la pérdida de su antiguo amante, o algo así, pero habría que ver dónde se encuentra el desequilibrio mental. Dentro del esperpento mental, me puedo imaginar los comentarios que podrían despertar otros personajes. Por ejemplo, Mortadelo y Filemón, espías de la TIA, una especie de CESID o CIA, en un país bajo una dictadura fascista, que viven juntos, y que en el caso de Mortadelo evita a una secretaria que está por él. Además se disfraza continuamente… Estos sí que podrían salir del armario. Leches, me estáis contagiando.

