Pocos días antes de las autonómicas vascas en las que los medios españoles realizaron el ensayo general del 11-M –sustituyendo en ese caso la realidad vasca por lo que el presidente del gobierno decía que era la realidad vasca-, el gobierno del PP manipuló una encuesta electoral del CIS y la filtró a los medios. En la versión manipulada “nosotros los demócratas” obtenían un resultado de esos de los que pronostica la prensa deportiva española antes de que la Furia se convierta en Rabia. En esos últimos días de campaña visité la página web en la que cada día cuelga un artículo, donde publicó los datos reales de la encuesta del CIS, una encuesta que clavó a la perfección el batakazo de Mayor Oreja, Redondo Terreros y los buenos españoles. Desde entonces, la visito cada día. Por si acaso. Ortiz forma parte del equipo fundador del periódico El Mundo –en el que sigue colaborando si bien ya no está en el consejo editorial-, además de colaborar en medios públicos vascos. El motivo de la entrevista es la publicación de “Así fue” (Ed. Foca), un libro escrito a cuatro manos entre Ortiz y Xabier Arzalluz en el que el jelkide repasa su trayectoria política con especial atención a las especiales circunstancias de esa transición tan llena de excepcionalidades de toda clase que algunos insisten surrealistamente en equiparar con la democracia.

¿A qué te dedicabas en la Transición?
Mi actividad fundamental viene siendo, desde los 17 años, el periodismo. Los comienzos de la Transición me pillaron todavía en París. Por entonces yo trabajaba en el periódico de una organización de izquierda radical, el Movimiento Comunista, y en ésas seguí a mi regreso del exilio (aunque también colaboré con otras publicaciones, algunas de ellas bastante moderadas.

¿Cómo aprendiste el catalán?
En 1974, en una de mis ideas y venidas clandestinas entre Francia y España, fui detenido pasando la frontera por Núria, en el Pirineo gerundense. Hube de estar unos cuantos meses en la cárcel de Girona, junto a Salt, y allí tuve tiempo y ocasión para estudiar la lengua catalana. Añádase a eso que mi novia de por entonces era catalana. De todos modos, nunca me expresé en catalán con la debida soltura. y en la actualidad, tras 20 años de no hablarlo apenas, me vienen las palabras con bastante dificultad.

¿Por qué un simpatizante de Ezker Batua coescribe un libro con Xabier Arzalluz?
Dos precisiones. En primer lugar, yo no soy simpatizante de EB. Sé que mi firma apareció durante la última campaña electoral al pie de un manifiesto en el que se pedía el voto para EB, pero se trató de un error. El propio Madrazo me pidió excusas por ello. Hace ya muchos años que, para obviar malos entendidos, no manifiesto simpatías hacia ningún partido político.
Segunda precisión: Así fue no es un libro «coescrito». Lo escribí yo, en exclusiva. En él recojo, eso sí, lo que Arzalluz me fue relatando en las muchas entrevistas que tuvimos al respecto. A esos efectos, el libro viene a ser como una enorme entrevista. Y, como sucede en las entrevistas, la responsabilidad de lo que se dice pertenece al entrevistado, no al transcriptor.
Las entrevistas las escribe el periodista a partir de las respuestas del entrevistado. Da lo mismo a esos efectos cuáles sean sus opiniones personales. Ha de ser juzgado por el interés de lo que ha logrado obtener de la persona entrevistada y por su capacidad para contarlo de manera clara y amena.
De modo que mi respuesta es ésa: puse por escrito los recuerdos políticos de Arzalluz porque pensé, en mi triple condición de periodista, de editor y de ciudadano, que era algo que valía la pena.

¿Por qué un republicano escribe en “El Mundo”?

Si hubiera periódicos de gran tirada que fueran republicanos, de izquierda radical y partidarios del derecho de autodeterminación, y que además pagaran a sus columnistas lo suficiente como para permitirles cubrir con dignidad sus necesidades vitales, juro que haría cuanto estuviera en mi mano por trabajar en uno de ellos. Pero no.
A veces me hablan de mi trabajo en “El Mundo” como si todos los periódicos se estuvieran dando de tortas para obtener mis servicios y yo estuviera en condiciones de elegir en cuál de ellos escribir para ganarme la vida. Cuando lo cierto es que son muy pocos los medios de comunicación de cierta importancia que no me tienen incluido en su lista negra.
La pregunta pertinente no es por qué alguien como yo escribe en “El Mundo” sino por qué “El Mundo” publica todas las semanas dos columnas de alguien como yo.
Ha habido un boicot de los grandes medios al libro de memorias de Arzalluz. ¿Por qué?
Porque el libro deja en muy mal lugar algunas de las patrañas sobre Arzalluz que esos mismos medios han difundido durante años con el mayor de los entusiasmos. Es lógico que no quieran hacer publicidad de un libro que los deja muy mal parados.

¿Por qué salió el PSE del Gobierno vasco y se opuso al Plan Ardanza?
Sería muy largo de contar. A grandísimos rasgos: porque ya había optado por hacer bloque con el PP y entrar en la dinámica del enfrentamiento sistemático con los nacionalistas.
El rechazo del plan Ardanza apuntó en esa misma dirección. El de Ardanza era un plan muy modesto y muy moderado de conquista paulatina de la capacidad de autodecisión por parte de la ciudadanía vasca. Pero a Redondo Terreros y los suyos les daba igual cuán modesta y moderada fuera la propuesta de Ardanza. Lo que no aceptaban es que postulara la autodeterminación, así fuera a largo plazo.

Xabier Arzalluz cuenta en Así fue que el artículo 8º de la Constitución llegó a las Cortes ya redactado y metido en un sobre con membrete militar. ¿Seguro que fue exactamente así?
El primero que relató esa singular circunstancia fue Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Tenía motivos para conocerla, puesto que fue él el encargado de llevar el sobre de marras hasta el Congreso de los Diputados.
En este capítulo, Arzalluz afirma cosas interesantes, pero ninguna que no tenga apoyatura en unos u otros hechos y no haya sido corroborada por terceros.

Los nacionalistas vascos fueron marginados de la ponencia constitucional. ¿Es verdad que Arzalluz se alegró de que prescindieran de ellos?
No me extrañaría. Tiene su lógica. Cuando compruebas que tu presencia en un determinado tinglado apenas vale para nada, porque quienes tienen la sartén por el mango desdeñan sistemáticamente tus puntos de vista, es razonable largarse. Una vez fuera, puedes criticar con más libertad la labor de quienes siguen dentro.
¿Por qué acabó propugnando el PNV la abstención en el referéndum constitucional?
Porque el texto de la Constitución incluía el reconocimiento de muchos derechos y libertades a las que era imposible decir “no”, pero añadía restricciones a los unos y a las otras a las que no cabía decir “sí”. Así las cosas, sólo cabía preconizar la abstención.

¿Participó el PNV en los pactos que se realizaron tras la intentona golpista de Tejero para “moderar” los procesos autonómicos?
No sólo no respaldó esos pactos sino que, además, y junto con los nacionalistas catalanes, realizó una muy intensa campaña de rechazo a la ley que concentró ese movimiento regresivo, la LOAPA.