Dolors Camats es portavoz de Iniciativa per Catalunya-Verds, partido por el que fue elegida diputada, aunque como independiente, en las elecciones de 2003 al Parlament. En 2006 ocupó el segundo lugar de las listas a las autonónomicas. Camats, licenciada en ciencias políticas, es ecologista, izquierdista y pacifista. La mayor parte de su carrera política la ha dedicado a temas de juventud. Iniciativa per Catalunya, partido aliado con la federación catalana de Izquierda Unida, es el partido al que fueron a parar la mayor parte de las gentes que abandonaron el tristemente fenecido PSUC.

¿Dónde andabas tú durante la transición?

En 1975 tenía 4 años. Recuerdo la muerte de Franco porque nos dieron fiesta en el colegio y en televisión solo habia películas y notícias.

¿Existen diferencias entre el proceso que se vivió en Catalunya y el que se vivió en el resto de España?

Catalunya tenía grandes concentraciones industriales y urbanas en las que la hegemonía de las organizaciones antifranquistas en los años 70 era evidente. Además, a las reivindicaciones de democracia y libertad en Catalunya se sumaban las ligadas a la identidad nacional y la lengua. No hay que olvidar que como dijo Benet, Franco fué un genocida contra todo lo que significaba el pueblo catalán. El lema que lo resumía todo era el de “Llibertat, Amnistia i Estatut d’Autonomia”.

¿Compartes la visión canónica de la transición como un proceso de reconciliación en qué todas las partes cedieron para llegar a un “punto medio”?

Fue mucho más que eso. Los vectores que llevaban a la ruptura por una parte, a la reforma por otra y a la reacción por otra jugaron en muchos planos y se mezclaban con una crisis económica que amenazaba con desbaratar el proceso. El resultado final no obedeció a un diseño previo de nadie, sino a una síntesis que en todo caso superó el franquismo y nos llevó en 1978 a una Constitución claramente democrática aunque con déficits importantes visto en perspectiva. Algunos, como el modelo de Estado y la recuperación de la memoria histórica, aún deben superarse.

¿Iniciativa per Catalunya es un partido juancarlista?

ICV es un partido ecosocialista y republicano. Las reformas constitucionales que se plantean respecto a la Monarquía no deberían ser sobre si puede haber una reina o no, que parece más propio del siglo XV, sino sobre la posibilidad de tener una República.

¿Tiene visos de realidad esa interpretación según la cuál tanto durante la transición como con el golpe de estado de Tejero hubo quién agitó el árbol y hubo también quién recogió las nueces?

Lo cierto es que la LOAPA se entiende en parte como una lectura ventajista de sectores poco partidarios del modelo autonómico consagrado por la Constitución, de la tensión generada por el tejerazo y otros rudios de sables en la transición. Creo que el ciclo actual de reformas estatutarias entierra este hecho y nos lleva hacia la necesaria federalización del Estado.

¿Cómo valoras en relación a todo esto los logros conseguidos por la reforma estatutaria catalana antes y después del proceso de negociación en la Moncloa?

El Estatut es un gran salto adelante en varios ámbitos, desde el competencial hasta el financiero pasando por el identitario. La prueba de su acierto es que otras comunidades siguen el mismo camino. Pero está claro que la reforma pendiente es la constitucional. Este Estatuto tenía unas reglas del juego marcadas por la Constitución del 78! Nos ha quedado claro que la visión federal del Estado del PSOE estará en las siglas pero no va más allá.

En Euskadi se está viviendo un proceso que muchos interpretan como la realización de la transición pendiente. ¿Qué opinas de ello y cuáles crees que deberían ser los principios rectores de este proceso?

Parece claro que ETA se ha visto forzada a entender que en la sociedad vasca no hay espacio para un intento de forzar las reglas de la democracia a través de la violencia. Hay que apoyar tanto a las fuerzas democráticas vascas como al gobierno español en su apuesta por una solución dialogada que respete las decisiones pasadas y futuras de los vascos, reconozca la dignidad y los derechos de las víctimas y dé una salida progresiva a la situación de los presos a partir del abandono de las armas. Por primera vez estamos a las puertas de un proceso que parece definitivo y además con el compriso del gobierno de informar al Congreso.

El Gobierno Catalán ha tenido iniciativas pioneras en materia de reivindicación de los luchadores anti-franquistas. ¿Cómo valoras lo que se ha hecho y cuáles han sido los problemas fundamentales con los que se ha encontrado?

Hemos tenido que esperar hasta el 2006 y a un gobierno de izquierdas para que empieze una política pública de memoria histórica. Primero para reconocer y homenajear a los que lucharon por la libertad, sufrieron la guerra, el exílio y la represión, y después para impulsar actos, estudios e investigación sobre ese período de nuestra história.

Cuando Zapatero llegó al poder, se habló de hacer una Ley de Memoria Histórica que pusiera fin a originalidades españolas como el Valle de los Caídos. Después del retraso y la posterior decepción, ¿qué esperas del Gobierno en esa materia?

Esperamos que el Gobierno español no ceda a la presión del PP y cumpla sus compromisos al respecto. Setenta años después del inicio de la Guerra Civil no podemos pedir más paciencia a las víctimas y sus familias y es indecente que ese monumento al sacrificio y muerte de tanta gente siga siendo el mausoleo de un dictador fascista.

¿Por qué un partido como Iniciativa per Catalunya gobierna con un partido nacionalista como ERC?

El gobierno tripartito demuestra que las sensibilidades progresistas pueden convivir a través de un programa común que ha dado muchos frutos positivos en el avance tanto de las políticas de igualdad como del autogobierno. Dentro de ICV también conviven diversas tradiciones: comunistas, socialistas, ecologistas, nacionalistas, feministas, etc. Todos nuestros militantes pueden compartir más de una de estas tradiciones sin problema.