Maldad, riqueza y mucho putiferio en el Valle de Tuscany

Debió ser a mediados de 1985 cuando aterrizó en nuestras pantallas una serie que, tras una puesta en escena aparentemente insustancial, en poco tiempo llegó a subyugar a gran parte de la ciudadanía española. Recuerdo perfectamente cuando llegaba a casa del trabajo, y podía disfrutar simultáneamente de mi plato de lentejas y de las putadas de Angela Chaning a toda su prole. Llegué a engancharme tan a fondo desde los primeros capítulos que el día que no podía ver el episodio correspondiente, obligaba a mi madre a hacerme un completo resumen nocturno. ¿Y cuál era el secreto de la serie?, porque a mí no me gustaba Dallas, Dinastía me la traía floja, y si vi algún capítulo suelto de Flamingo Road era por las escenas de cierta lubricidad interpetradas por Morgan Fairchild.

El secreto de Falcon Crest, a mi juicio, sólo tenía un nombre: Angela Chaning, la hijaputa más grande que jamás vieron las pantallas de televisión. Ella sola justificaba que nos engancháramos al televisor media hora diaria y que aguantáramos a personajes tan cargantes como su estúpido nieto, Lance. Siempre recordaré la escena final de algunos episodios cuando Angela, con su mejor mirada de víbora decía al fiel Chu-Li: Mañana Chu-li, Falcon Crest volverá a ser mío. Sólo por esa frase merecía la pena ver el episodio completo.

Falcon Crest es el nombre de la mansión y los terrenos aledaños por cuya posesión se pelean a lo largo de varios cientos de capítulos los integrantes de varias familias, hasta el punto de que durante la serie su propiedad pasa a manos de prácticamente todos los personajes, (incluidas las de Chase Giobertti, el tontoloshuevos oficial). Además su ubicación en pleno Valle de Tuscany convierte a esos terrenos en especialmente valiosos dada las bondades climáticas de la zona para el cultivo de la vid, como cualquier persona medianamente instruida sabe. Como ven, el armazón sobre el que se sustenta la serie no puede ser más idiota, sin embargo son los personajes encabezados por la simpar Angela Channing lo que la convirtieron en una de las mejores series de televisión que hemos podido ver por estos lares. A continuación les invitamos a refrescar la memoria, analizando someramente las características más sobresalientes de todos los personajes:

ANGELA CHANNING. La Mala.
Quizá fuera la experiencia de su matrimonio con Reagan o que la tía tiene una facilidad especial para los papeles de mala, pero lo cierto es que Jane Wyman bordó el papel. Angela Chaning devoraba con su presencia en escena al resto de personajes convirtiéndolos casi en sus comparsas. Era mala de cojones, y si no recuerden conmigo aquella ocasión en que, dirigiéndose a un novio de Melissa le espetó como el que no quiere la cosa: “Está bellísima esta noche ¿Verdad?. Lástima que sea estéril”. ¿Hay que ser hija de puta o no?. Por supuesto Angela Channing era nuestro ídolo de la serie, y cada vez que alguno de sus planes maquiavélicos se torcía, hasta nos daba rabia y todo, ¿verdad?.
CHU-LI. El fiel Selvidol.
Si en la historia de la televisión ha habido un sirviente fiel, éste ha sido Chu-li. Para mí que estaba enamorado secretamente de Angela e incluso “se lo hacían” en el garaje, aunque no tengamos pruebas de ello. Los guionistas le adjudicaron una gravísima enfermedad (síntoma inequívoco de que el actor pidió un aumento de sueldo), de la que sin embargo se recupera milagrosamente (lo que indica que al final el actor cetrino transigió con las condiciones de la productora). Fue quien ensenó artes marciales al zoquete de Lance, con lo cual el chico ya tenía algo con lo que entretenerse mientras no estaba tirándose a Melissa ( y quien dice Melissa dice cualquier otra).

ENMA CHANNING. La necia.
La hija mayor de Angela, a quien tras acabar de un disparo con su padre se le aflojó un tornillo que ya no volvió a recuperar durante toda la serie. Se llevaba de puta madre con su primo Chase, como no podía ser de otra forma tratándose del tontoloshuevos oficial, y en su inconsciencia llegó a montar auténticos pollos que Angela se vio obligada a solucionar con su característica mano izquierda. Recordemos también aquí aquella vez en que Angela (su madre, recuerden) le dijo admirando un cuadro de su hija: “Realmente magnífico, querida. Parece que la enfermedad mental ha estimulado tu vena artística”.Sin comentarios.

JULIA CUNSOM. La psicópata.
Julia es también hija de Angela, fruto de un matrimonio posterior, y madre de Lance. Se trata de un personaje insustancial y prácticamente no interviene en el desarrollo de la serie. Lo único claro es que la pobre estaba como un puto cencerro, y es que ser hija de Angela Channing no debía ser nada fácil.

LANCE CUNSOM. El capullo chulopiscinas.
Lance, hijo de Julia y nieto por tanto de Angela, es el encargado de cepillarse a todos los personajes femeninos que aterrizaban en la serie. A pesar de ser nieto de Angela era bastante idiota, cosa que exasperaba a su abuela hasta el punto de que, en los últimos capítulos, pasaba de él como de la mierda, harta de no poder sacarle partido. Sin embargo, hubo ocasiones en que requirió sus servicios como semental azuzándolo contra cualquier oponente femenina que empezara a estorbar sus designios (¡Por qué no existirán abuelas como Angela!, me pregunto yo angustiado). Finalmente y como colofón a una de las carreras más patéticas del séptimo arte, el muchacho acabó realizando una campaña publicitaria en nuestro país para una marca de mantas con el lema: “Lorenzo Lamas, el rey de las camas”. Sí, para abofetear al guionista, al empresario y por supuesto a él mismo.

CHASE GIOBERTTI. El tontoloshuevos.
Prototipo de hombre honrado, buena persona, decente y cabal. Es decir un extraterrestre tratándose del mundo de los negocios. Era el tipo más cargante de la serie y por supuesto Angela hacía con él lo que le salía de las narices una y otra vez. Chase era, para más inri, sobrino de Angela, aunque dado el carácter de ambos todo hace indicar que la proverbial promiscuidad en las altas esferas hizo estragos en esa rama familiar.

MAGGIE GIOBERTTI. La santa.
Si el marido era tonto agárrese usted a la parienta. Bueno, lo cierto es que no debía ser tan tonta, puesto que separada de su querido Chase no tardó en casarse con su rival Richard Channing (de quien hablaremos después), ganando en el cambio puesto que Richard, al menos y a diferencia de Chase, de tonto no tenía un pelo.

COLE GIOBERTTI. El buen hijo.
Digno hijo de sus padres en cuanto a inteligencia, el pobre Cole anduvo por la serie sin pena ni gloria, salvo la efímera de cepillarse a Melissa al principio, algo que tampoco tiene mucho mérito dada la exacerbada lubricidad de la chica

VICTORIA GIOBERTTI. La hija díscola.
Nos encontramos, amigos, ante el primer caso de desdoblamiento físico de un personaje, puesto que si al principio de la serie estuvo interpretado por Jamie Rose, a partir del capítulo 30 o así pasó a ser encarnado por otra actriz que además no se parecía en nada a la anterior, con dos cojones. Y lo mejor de todo es que nadie en Falcon Crest pareció darse cuenta, ni siquiera Angela Channing. ¿Pueden creerlo?. Lo cierto es que este personaje tiene también muy poco que decir: Se fue de casa, hizo la calle en San Francisco, volvió, echó un par de polvetes, y siguió reapareciendo esporádicamente sin más pena ni gloria.
MELISSA. La puta.
El exhuberante cuerpo de Ana Alicia nos estuvo provocando a todos los espectadores durante gran parte de la serie. Si exceptuamos a Chu-li y a la propia Angela, pocos personajes de Falcon Crest quedaron sin pasar por su catre. Melissa acabó casándose con el estúpido Lance y ajena al fracaso previo de Angela intentó una y mil veces, inasequible al desaliento, estimular alguna región neuronal del muchacho de forma que empezara a hacer algo de provecho en la vida. Sin embargo, en el caso de Lance, al parecer el estímulo no pasaba de cintura para arriba, con lo que al final Melissa acabó adoptándolo simplemente como semental, dirigiendo sus miras hacia otros rivales más prometedores, como por ejemplo Richard Channing, al que se cepilla en repetidas ocasiones.

RICHARD CHANNING. El malo.
Por fin un rival digno de Angela. El tío era más malo que un dolor de tripas, lo que enseguida le hizo ganar nuestro favor. Sus batallas soterradas con la matriarca de Falcon Crest nos tuvieron en vilo durante muchos capítulos, y cuando tuvo los santos huevos de ligarse a Maggie después de haber intentado cargarse a su marido, definitivamente entró en el olimpo de nuestros personajes favoritos.

OTROS PERSONAJES. La morralla.
Además de los personajes antes descritos hizo su aparición en la serie algún que otro de menor importancia. Asi tenemos a Peter Stavros (que llegó a casar con Angela), Jordan Roberts (personaje interpretado por mi particular mito erótico de la adolescencia, Morgan Fairchild -sí, ¿pasa algo-) que tenía la particularidad de que mientras por la mañana era una eficiente abogada, por la noche se convertía en Mónica: Un putón desorejado, más salida que el rabo de una sartén, en un papel hecho a la medida de la actriz. Y Finalmente, también recordaremos al patético “Grupo de los 13″, secta de indudable raíz masónica que de forma ciertamente cómica intentaba joder los negocios de Richard Chaning con entusiasmo digno de mejor causa. No obstante se trata de personajes que los guionistas empezaron a introducir en la serie a mansalva cuando esta ya había iniciado su declive, síntoma evidente de que las ideas empezaban a acabarse.

¡Con lo facil que podría haber sido hacer capítulos como churros únicamente con las putadas de Angela!. En ese caso yo aún seguiría viendo la serie. ¿Ustedes no?.