Con él, la Historia es otra Historia

Teóricamente, Tusell no es un periodista, sino una firma de prestigio, pero en la práctica en él concurren todos los vicios propios de la profesión periodística, así que lo pondremos aquí. Teóricamente, Tusell es historiador, pero desgraciadamente se ve obligado a ilustrarnos cada seis o siete meses con un nuevo libro histórico. Todos y cada uno de los libros de Tusell son malísimos, carentes de interés científico y apresuradamente redactados con la sospechosa intención de apuntarse al carro comercial del momento. Es decir, Tusell cumple el precepto sagrado número uno del periodista: “Hablarás con ligereza y sin conocimiento de causa de lo que te propongas”.

Por otro lado, tampoco olvida el sagrado precepto número 2, a saber: “prostituirás tu pluma siempre que tus jefes te lo indiquen”. Supuestamente, Tusell apoya al PP y es de derechas, pero tantos años de convivencia con el universo PRISA han debido afectar a su raciocinio, convirtiéndose paulatinamente en un Javier Pradera cualquiera. De esta manera, las columnas de Tusell en El País se dedican a señalar los múltiples defectos del PP en el gobierno, al que por otro lado apoya oficialmente, con lo que nos podemos imaginar el proceso esquizoide que debe estar sufriendo tan privilegiado cerebro.

Además de escribir columnas y ocasionales reportajes en El País, Tusell colabora con La aventura de la Historia, propiedad de Unidad Editorial (El Mundo) y en muchos sitios más, donde le manden y le publiquen su penúltima creación. Una cosa es cierta, aunque no escriba muy bien escribe mucho, muchísimo, así que este análisis nunca será completo (es imposible leer todo lo que Tusell escribe, pues cuando terminas ya ha escrito más). Siguiendo el razonamiento, no entendemos por qué Cebrián es académico y Tusell no.