LITERATURA PÍA
Título:La Santa Biblia
Autor: Varios
Categoría: Teología/Ficción
Siglo: I-II
Comentario:
La Santa Biblia es un libro que tiene dos partes, fundamentalmente.
El Antiguo Testamento abarca desde la creación mítica del mundo por parte de un señor que se hace llamar Yaveh hasta la caída del Pueblo Elegido (el pueblo de Israel) bajo la égida del Imperio Romano. Todos aquellos que se hayan molestado en seguir todos los avatares del pueblo de Israel desde un extremo al otro convendrán conmigo en que son enormemente divertidos e interesantes. El Antiguo Testamento ofrece acción, romanticismo, picardías sexuales, costumbrismo e incluso cierto mensaje moral. El estilo de la obra es ciertamente disperso, algo lógico si tenemos en cuenta que los personajes abarcan una tipología muy variada y pertenecen a varios planos existenciales, amén de extenderse la historia a lo largo de un periodo prolongado de tiempo.
Algún día inauguraremos en esta página una sección de Teología en la que podamos explayarnos más a gusto, pero no quisiera dejar pasar esta oportunidad para comentar algunos de los pasajes más destacados:
La destrucción de Sodoma y Gomorra: algunos jerifaltes del PP estarán preocupados por haber apoyado la Ley de Parejas de Hecho, viendo como se las gasta el Creador con según qué cosas.
El sitio de Jerusalén por las tropas de Senaquerib, general filisteo (los filisteos son los “malos” principales del Antiguo Testamento): cuando la situación parecía desesperada para el Pueblo Elegido, Yaveh se apiada de ellos y envía a la caballería: en una sola noche, 100.000 filisteos son apiolados por la espada vengadora de los ángeles del Señor (esto sí que son daños colaterales).
La paciencia del Santo Job: a Job Dios le gastó todo tipo de putadas, desde convertirlo en un cornudo hasta arruinarlo una y otra vez, pese a lo cual Job siguió impávido en su fe hacia el Señor, con lo que fue recompensado en la otra vida (suponemos, porque en esta no le pasaron más que desgracias). Algunos malintencionados aducen que Job era un poco cortito, pero nosotros creemos que en verdad era Santo.
La sabiduría del Rey Salomón: Salomón vivió en pecado con varias mujeres, adoró a dioses “extranjeros” como Baal, se gastó toda la pasta de su reino en su famoso templo y, en general, sometió a su pueblo a toda clase de injusticias. Pero todo ello palidece frente a su famosa “solución salomónica”, a saber, amenazar con partir a un crío por la mitad para dilucidar quién era su madre (gracias a Salomón, todos nos sentimos más inteligentes).
Podríamos seguir por mucho tiempo, pero estos ejemplos están aquí para decir bien a las claras dos cosas:
El Pueblo Elegido estaba compuesta de una panda de desagradecidos y volubles individuos, que cada dos por tres metían a Yaveh en el baúl de los recuerdos.
Por su parte, Yaveh le echaba un par de huevos.
El Nuevo Testamento, por su parte, hace decaer en el lector el interés por la trama, no en su parte central, La Vida de Jesucristo (¿tenía hermanos o no? ¿por qué escogió al sinvergüenza de Judas? ¿quién pagó la Última cena? ¿qué pinta la “Virgen” María en todo esto? ¿de dónde sacaba esas parábolas tan majas?) que tiene su encanto pese a ofrecérsenos cuatro versiones distintas, sino en la parte final, las “cartas” de los Apóstoles (¿pero cómo podían predicar estos tíos si se pasaban la vida escribiendo?), bastante aburrida, algo lógico si tenemos en cuenta que aquí ya entró totalmente a saco la Iglesia en sí (salvaríamos de la quema, sin embargo, el Libro del Apocalipsis, que tiene su gracia y ocupa a muchas personas en la actualidad para dar una interpretación fidedigna del texto)
En resumen: un libro altamente recomendable, en líneas generales, en el que se puede observar una clara evolución en su personaje principal, Yaveh, que pasa de inmisericorde justiciero a entrañable abuelete. Millones de personas no pueden equivocarse: léalo, se divertirá (si no quiere comprarlo, pase una noche en cualquier hotel americano o inglés y accederá a una copia gratuita del texto, si bien se trata de una versión actualizada).
(Hasta hace muy poco tiempo, la asignatura de Religión era obligatoria no sólo en los colegios privados como en el que yo estudié -confieso que he pecado-, sino también en la educación pública sostenida por los gobiernos del PSOE. Las quejas sobre la asignatura de Religión eran continuadas, algo lógico si tenemos en cuenta que la educación era sobre conceptos como “la castidad cristiana” y similares, dirigidos a un público que por muchos motivos era muy poco receptivo. Nosotros creemos que sustituir la asignatura de Religión por Historia Sagrada, sin dogmas ni intervención del Vaticano, o aún mejor, Historia de la Iglesia, sería mucho más útil para formar ciudadanos de pro).


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