En La Vanguardia de ayer, Rafael Poch, ex corresponsal en la RDA, en Moscú y en Pekín, ahora de vuelta en Alemania, escribía sobre la detención de tres espías alemanes en Kosovo. Al parecer, habrían colocado una carga de 300 gramos de TNT en una sede europea. En el momento de su detención cinco días más tarde, uno de ellos estaba sacando fotos de los destrozos.
El muy GAL acontecimiento tiene lugar en el momento en el que las autoridades de Pristina ven que, por culpa del veto que ejerce Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que se les viene encima es una misión, la EULEX, que no tendrá por qué funcionar de acuerdo a la Constitución y leyes kosovares, o al menos no lo hará ni de coña en los territorios de mayoría serbia. Es decir, que la comedia del nacimiento de un nuevo país de la pasada primavera se empieza a dejar ver, junto al Plan Ibarretxe, en las casetas de libros de segunda mano de la Cuesta Moyano.
Un lugar donde no figura, por antiguo que sea, ‘El amigo americano’ de Graham Greene, obra de gran actualidad pues, según sugiere Poch con una inocente pregunta al final de la noticia, cabe preguntarse quién ha puesto tras la pista de los agentes alemanes a las autoridades kosovares.
Mientras pensamos sobre el particular todo intrigados, la región no dejará de ser noticia, porque ahora resulta que los serbios tienen un gobierno que no es nada malonchi, es plenamente colaborador con la UE y aspira a formar parte de ella, y este verano ha quedado acreditado que Rusia no se deja tocar las pelotas, así como que la presidencia de la UE, en aquel momento de Sarkozy, con el tema de Abjasia y Osetia sólo pudo hacer como que se ofendía mucho y rogar disimulo a Putin y compañía, quienes, por otro lado, vuelven a jugar estos días con la llave del gas, un producto que por lo que sea, en cualquier época, siempre terminamos asociando al interés alemán, como las salchichas y el techno pop.
De modo que todo esto del falso atentado contra intereses europeos en Kosovo descubre una incógnita aún mayor: si lo de la bomba es una oportuna pero casual chapuza de tantas que se dan en todos los servicios secretos del mundo, o si la UE o su cabeza, Alemania, tiene una legitimidad tan mierdera que no puede ni imponerle una mierda a una puta mierda de pseudo país y se ve obligada a mierdearle con una mierda de este calibre.
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La Cumbre del Milenio, que iba a cambiar la economía mundial de arriba abajo, ha sido un fracaso. Algo sorprendente, tratándose de un cónclave consistente en decir generalidades sin ofender a nadie por turnos de ocho minutos. Pero, por supuesto, no era el éxito o fracaso de la Cumbre lo que se estaba jugando aquí; eso estaba muy claro desde el principio. Lo importante, como es natural en este mundo de facebooks y flickrs, era hacerse unas cuantas fotos, poner cara de aquí no ha pasao ná y “entrar en la Historia”
Es casi un clásico de las segundas legislaturas: el Presidente del Gobierno sale de su reelección con cara de “joder, hay que ver lo cojonudo que soy, ¡me han reelegido!”, en seguida mutada por la preocupante urgencia del “¿y ahora qué?”. España se les queda pequeña, y buscan satisfacer sus ínfulas en el exterior.
A Zapatero el síndrome le ha afectado muy rápidamente, tanto que ni siquiera ha querido esperarse a que llegue Barack Obama y EE.UU. muestre un rostro más amable para con las aspiraciones “salir del Rincón de la Historia” de nuestro nuevo Cincinatus. Por eso se ha pegado dos meses atormentando a la ciudadanía con la especie de que estar en la Cumbre era algo fundamental, y movilizando a toda la diplomacia española en pos de lograr ese objetivo. Para sorpresa de la concurrencia, finalmente lo alcanzó. Y cabe señalar que, alcanzándolo, se ha apuntado un tanto que ha hecho daño a la oposición y adláteres. Está muy bien adoptar la estúpida pose de “qué barbaridad, arrastrarse por una silla en una reunión”, pero la cosa no cuela. La derecha se ufanaba pensando que a Zapatero le iban a dar con la puerta en las narices, y el rollo este quijotesco que están desplegando ahora tiene muy poco efecto frente a la dilución del clásico argumento del PP “con Zapatero, España no pinta nada” que significa esta silla.
Pero, ojo, una cosa es que sea legítimo utilizar todas las armas diplomáticas en pos de un objetivo y una estupidez llamar a eso “arrastrarse”, y otra muy distinta que el objetivo mereciese la pena. La Cumbre, como estaba claro, no va a solucionar ni aclarar nada. Gastar energías y credibilidad, incluso aunque se logre el puesto en el sillón, en principio no puede beneficiar a España. Claro que aquí no se trataba de España, sino de la mayestática foto del líder providencial en segunda legislatura, aunque para ello hubiera que lograr un 20+2, en plan Ángel Nieto.
Pero lo peor de todo es que la cosa puede salirle incluso bien. A España se le acababan las ocasiones de entrar en cualquier G-algo más restringido que la Asamblea General de la ONU. El G-8 era una pretensión ridícula desde sus orígenes, por inflación de países europeos y porque al rollo ese de “la octava potencia económica del mundo” le quedan como mucho, en términos de PIB, dos anualidades. El gran argumento para entrar (“somos más grandes que Canadá, y ellos están desde el principio”) es el clásico “quítatetúparaponermeyo”, impresentable y de patio de colegio incluso para los estándares de la diplomacia española.
El G-20 era una oportunidad mucho más razonable, en la que además podía jugarse la carta de “puente entre Europa e Iberoamérica”, argumento de mayor peso que “somos más que Canadá”. Pero Zapatero, por aquello de que no le confundieran con Aznar y su apuesta por el G-8, dilapidó absurdamente las posibilidades de España negándose a postularse. Por eso ahora ha habido que montar todo este follón.
Y la suerte de Zapatero estriba en que, a pesar de ello, todo apunta a que la historia esta absurda de las Cumbres del Milenio puede convertirse en una costumbre, transformando el G-20 en algo así como un G-27 para incorporar a España, Holanda y cuatro o cinco países tercermundistas que le den color al asunto. Al final, vaya Usted a saber, igual Zapatero fue a por una foto y vuelve con un photobook entero para los próximos años. Haciendo un símil, es como si vas a un país tercermundista para hacer una Acción Humanitaria, porque quieres que esa pobre gente tenga algo de democracia, joder, y en esto que encuentras petróleo. Y ya puestos, pues oye, sacas algo de petróleo, que la democracia está muy cara. Y, cuando el pozo se seca, perforas a más profundidad hasta que: ¡coño! ¡que hay más petróleo aún, campos y campos enteros!
Lo que queda por dilucidar, por supuesto, es el precio del sillón. Ya saben que el mirlo blanco de la historia, quien consiguió la invitación para España metiéndosela doblada a Bush (que ya hay que tener mala intención, por un gustazo que se quería dar el hombre y su 23% de tasa de aprobación pegándole un buen corte de mangas a Zapatero), fue el presidente francés, Nicolás Sarkozy, por la vía de ceder a España una de sus dos invitaciones (como si esto fuera un baile de gala o una entrada para el teatro). Y, claro, la gran pregunta que todo español mayor de quince años se hizo desde ese preciso momento fue: ¿cuántos trenes de alta velocidad habrá que comprarle a Francia a cambio? Ya saben que, en lo que a relaciones bilaterales con Francia se refiere, ésa es, desde los tiempos de Mitterrand, la moneda de cambio oficial.
Y a eso se ha agarrado la derecha mediática con desesperación, a ver si podemos poner el Mode “Zapatero destructor de España” más ON que nunca. Y en esto que aparece una fuente tan fiable como el diario francés Le Figaro diciendo que Zapatero, a cambio de la foto, le ofreció a Sarkozy “Todo lo que quieras”.
Y cuidadito, que Le Figaro es una fuente nada sospechosa: ¡si incluso el propio ex-presidente Aznar escribió pocas semanas antes en esa misma cabecera su célebre diagnóstico de que Bush es un incomprendido al que la Historia le hará justicia! (Tal vez por eso Aznar defienda que “la crisis durará dos trimestres en EE.UU. y diez años en España”; porque, claro, no es sólo que ahora esté Zapatero; ¡es que, si Zapatero se va, será porque llegue Rajoy, que es aún peor!).
Así que estaba yo preguntándome qué pediría Sarkozy a Zapatero además de los trenes: ¿las tierras españolas al norte del Ebro, como en tiempos de Napoleón? ¿La Alhambra? ¿El señorío del Real Madrid? Y he decidido hacer un poco de Periodismo de Investigación. Es decir, me he leído un par de comentarios de un blog que debe ser de la ETA, porque estaba en vasco; he escuchado la radio (no sé qué emisora) un par de minutillos; he sacrificado el peón de reina de la partida de ajedrez que estoy jugando por correo; y, con todo ello, he decidido atar cabos.
Por fortuna, la cosa no ha llegado tan lejos: ya saben que Zapatero es, desde que llegó al poder merced a su alianza con ETA y los moros, el amigo del terrorismo por antonomasia. Siempre buscando la negociación, siempre arrodillado frente a ETA, siempre intentando regalarles Navarra, y el País Vasco, y qué sé yo qué más. Y precisamente esta semana, justo al volver de la Cumbre, la policía francesa captura al líder de ETA, Txeroki. ¿El líder de ETA? ¡Joder, si es el líder debe de ser uno de los mejores amigos de Zapatero! Y, claro, Sarkozy, que es un señor de derechas, con principios, con convicciones, no es complaciente con el crimen, ni débil frente al terrorismo. Y se ha cobrado su precio: “ya está bien de proteger a tu amiguito, déjame detenerlo de una vez” (no me explico a que están esperando El Mundo y la Cope para desarrollar esta línea argumental).
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Estados Unidos, en su afán por seguir los dictados del cine, ya tiene un presidente negro. En su día se empeñó en tener una catástrofe espectacular y tuvo el 11-S (por cierto, que ha muerto recientemente el pionero de la idea, Nikola Kavaja, serbio, que en 1979 quiso estampar un Boeing 707 en los cuarteles generales del Partido Comunista de Yugoslavia y desistió porque se dio cuenta en pleno vuelo de que no sabía dónde estaban) ahora, tras cientos de miles de jueces negros en la tele, como el de ‘El Príncipe de Bel Air’, y algún que otro presidente en el cine -siempre en contextos muy particulares ya sea por el propio título ‘De incompetente a presidente’ o ‘Idiocracia’, o por la temática, ‘Deep Impact’, el fin del mundo ni más ni menos-, el caso es que de una vez por todas los estadounidenses tienen como presidente a un moreno.
La euforia con la que el planeta ha recibido su victoria puede que ponga de moda postular candidatos de minorías con orígenes exóticos a las elecciones. Quién no vota ya por un transexual brasileño como Mister PESC. Además, países como el nuestro cuyas gentes miran a EE.UU. con condescendencia porque a estas alturas de la vida no se puede ser tan racista como los yanquis, podrían quedar retratados. Presenta un candidato gitano a la presidencia del Gobierno de España, ya verás qué bien le va.
Todavía hay que esperar, eso sí, a que no le maten. Haciendo uso del célebre libro ‘No pienses en un elefante’, parece que la prensa estadounidense ha hecho cuentas y ha calculado los ingresos que le supondrían las tiradas del día posterior al asesinato del presidente, a la vista de los ríos de tinta que ha gastado en darle vueltas a un hipotético magnicidio.
A la espera de que esto suceda, por ahora lo que hay que reconocer es que Obama viene pisando fuerte. De entrada, ha conseguido que la prensa mundial, El País en España por ejemplo, rescate del olvido un estilo periodístico en desuso, el de la Europa de Entreguerras y fascismos, donde inolvidables próceres de la política llegaron al poder gracias a artículos de pseudo información en los que se destacaba su “magnetismo personal”, “enérgico y convincente discurso” y demás formas de adjetivar muy lejanas de lo que tiene que ser un periodismo pretendidamente veraz.
Porque Obama todo lo puede. Ha logrado también que Esperanza Aguirre cambie su opinión sobre él en cuestión de quince días, como percibió la Cadena Ser y su hemeroteca, o que sujetos como Gustavo de Arístegui se laven la cara en público impunemente disfrazándose de persona al decir cosas como que le daba miedo que una mujer como Sarah Palin llegara al poder por haber manifestado que la guerra de Iraq es una “guerra de Dios”. Gustavo de Arístegui, el hombre que paseó el PP por todas las televisiones de España a vender las ‘verdades como puños’ que justificaban la guerra pornográfica que nuestro Gobierno quería alentar y con la que cooperó.
Sin embargo, no todo el mundo ha recibido al nuevo presidente estadounidense con los labios menores abiertos de par en par. Otro hombre del que su prensa afín también subraya su gran “magnetismo personal” y “enérgico y convincente discurso”, el Comandante Fidel Castro, ha advertido de que el negro será igual de perro que el resto de presidentes del Imperio. No se pueden adelantar acontecimientos, pero para que Fidel no lleve razón, Obama tendrá que jugar todo un papel. Un papelón, porque tiene el Imperio hecho un bardal.
Para empezar, su propio país, que este fin de semana, en elocuente alegoría, ardía por un costado. Obama tendrá que hacer frente a las consecuencias de la eclosión simultánea de unas cuantas decenas de Rumasas. La célebre crisis de las subprimes y los miles desahucios, paro y caída en cadena del entramado financiero del país. No tendrá muchos problemas porque cuenta con el dinero de todos los contribuyentes y el consejo de José Luis Rodríguez Zapatero, quien invitado por el ex ultra capitalista, de los ya extintos desde hace sólo meses de llamar pan al pan y al vino, vino, Sarkozy, ha acudido a la cumbre del G-20 ha explicarle al mundo las ideas del delfín de Mariano Rubio.
Otro que ha acudido a salvarle los muebles al Imperio ha sido Bernat Soria. El tema de la Sanidad en Estados Unidos ha sido un asunto de gran protagonismo en los programas de ambos candidatos. Y lo hubiera sido quince años atrás de no haberle callado la boca Clinton a su mujer en su día, que ya advirtió que el sistema que tenían era muy problemático y su transformación quiso que fuera el eje de su primeradamismo. Lo que se desconoce es de qué sistema sanitario de los diecisiete que hay en España les habló el ministro cuando acudió a dar su famosa conferencia el 17 de octubre. Tal vez del de Madrid, vendido en el Rastro por cuatro pesetas, tal vez del gallego, volviéndolo a comprar por un pastizal después de que fuera parcialmente privatizado.
Pero lo cierto es que no importa cuál eligiera, porque Estados Unidos ya cuenta con el mejor del mundo. De hecho, no hacía falta que Michael Moore en su documental ‘Sicko’ se fuera a Cuba a sacar un hospital para dirigentes del partido y el Ejército, detalle que omitió –a los que va el pueblo que es gobernado por sí mismo en la dictadura del proletariado carecen en muchos casos de lo más elemental, como que tienen las agujas romas, y no es una hipérbole-. Estados Unidos cuenta con un modelo sanitario ejemplar, la red de hospitales de veteranos. Es un sistema que se basa en el principio de equidad con una financiación pública y centralizada cuya relación coste / eficacia es tan favorable al paciente que perfectamente se podría aplicar a escala estatal –en un cuento de hadas, claro, no con el negocio asistencial como sexta parte de la economía del país-. No difiere mucho de lo que quiso implantar en España Ernst Lluch con la Ley General de Sanidad del 86, un modelo que nunca se ha llegado a desarrollar del todo y al que la ley del PP del 97 ha dejado a merced del negociete, por muchos tocamientos que se quiera hacer Bernat Soria al explicar nuestro sistema como cuando defienden los franquistas la Seguridad Social o taller de reparación de obreros de José Antonio Girón de Velasco como si fuese la panacea de la filantropía.
No obstante, que nos perdonen los estadounidenses si decimos que sus problemas internos nos importan una mierda. La trascendencia de la llegada de un abogaducho negro a la Casa Blanca depende sobre todo de la línea que lleve su política exterior. Teniendo en cuenta que la consigna que ha imperado hasta hoy ha sido la de ir por ahí prendiendo fuegos, de nuevo nos encontramos con otro papelón.
El incendio más reciente, relacionado con la propia campaña electoral por Putin, el de Georgia. Todavía nadie ha aclarado cuánta información tenían los rusos sobre el ataque que desencadenó Georgia contra Osetia del Sur. Pero lo que está claro es que el aliado de EE.UU. era Saakashvili, que atacó él y que el número de víctimas civiles que ocasionó en una mañana no anda lejos del que se imputa al súper villano Karadzic. Por mucho que los georgianos lograran situar su problema con nuevos países de nombre extravagante en todos los informativos occidentales, el resultado a quien ha terminado favoreciendo es a Putin. Si no, la prensa afín no se hubiera apresurado a decir, después, que resulta que en Abjasia y Osetia está el dinero de todas las mafias del mundo. Si quieren, miramos de quién es el que hay en Suiza y las Seychelles.
Además, si se tratase sólo de eso, difícilmente Estados Unidos apoyaría al mayor gobierno de terroristas que hay en el mundo, que es el de Kosovo. Financiado gracias a, entre otras actividades, el robo en España, y temas como el que levantó Carla del Ponte en su obra de corte garzoniano, ‘La Caza, yo y los criminales de guerra’, sobre el tráfico de órganos con prisioneros serbios –con desaparición física de los testigos, según Der Spiegel hace unas semanas-. Pequeños detalles que dan una idea de lo que hay ahí montado con la anuencia del Imperio y sólo tres españoles: Ibarretxe, Carod Rovira y Javier Solana.
Lo gracioso del asunto es que todos estos son problemas menores. Así como es una minucia que Rwanda, aliado de Estados Unidos e Inglaterra, esté armando y financiando a un tío encargado de que vuelva a bajar el precio de los móviles y la Play Station, es decir, invadiendo El Congo. Del mismo modo que provocar una guerra civil en Bolivia es un asunto secundario. Además aburrido ¡se ha miccionado tanto sobre Sudamérica de esta forma! O el muy mediático –con Miguel Bosé muy concienciado- del Tibet, donde por muchas arbitrariedades que hayan podido cometer los chinos, el conflicto a sangre y fuego hunde sus raíces en el día en el que, vaya, los estadounidenses armaron a un cacique local con ínfulas. Y no es una frivolidad situar en segundo plano todas estas disputas que llevan la firma de la Casa Blanca en letras de oro. Es inquietante, porque el problema de verdad al que tendrá que enfrentarse el Amo del Mundo está en Pakistán.
Se vende Irán como amenaza espantosa de nuestro tiempo, pero no lo es. A este país se le está vejando con el tema nuclear como excusa. Todos los países tienen derecho a emplear la energía nuclear con fines civiles. Si se quiere evitar que termine fabricando armas nucleares, se le ayuda y se le supervisa, no se le acosa. Y además, no se venden motos. La imagen de Irán como un conjunto de barbudos muy peligrosos y muy cabreados no es sino un producto de la conciencia de Estados Unidos. Hay que pensar que si te cargas una democracia con su presidente electo incluido para colocar en el poder a un genocida, y el pueblo consigue derribarlo con los cojones necesarios como para secuestrar una embajada, un casus belli, para exigirte que les devuelvas al genocida, al cual tu dispensas una lujosa jubilación, que lo quieren juzgar por, tal y como relató a LPD el enviado de Televisión Española a la Revolución iraní, detalles como llenar camiones de gente, adultos y niños, para volcarlos y ametrallarlos en cantidades industriales, para después apoyar a Iraq quien tuvo la feliz idea de invadirlos en una guerra de ocho años, pues es normal que pienses que pueda que estén cabreados. Sin embargo, así las cosas, no consta que ataquen a nadie estas buenas gentes, los persas.
Otro doble rasero. Porque a Pakistán, que sí que tiene armas nucleares, y también son barbudos, se le apoya y se le mima. No obstante, no debe haber en el mundo ahora mismo un país donde mayoritariamente la población odie más a Estados Unidos que en Pakistán. Un estado con unos desequilibrios internos impresionantes, regiones enteras sin control del Gobierno, y lo más grave de todo, una pirámide de población amplia en su base como pocas. Esto es, un paro a la vuelta de la esquina tremebundo. De que Obama no se comporte como un pirómano en este polvorín por vaya Usted a saber los intereses de qué colega del colegio ahora en no sé qué consejo de administración, dependerá en buena cuenta que las esperanzas creadas en torno a la figura de este presidente salvador del mundo no se queden en lo mismo que se ha escrito sobre él hasta encumbrarle: humo.
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En las navidades del 2001, el ex-presidente español Aznar hacía un regalo de Reyes o de Papá Noel a George Bush, con la aprobación del envío de tropas a Afganistán. Pocos meses antes se había producido la tragedia de las Torres Gemelas. Estados Unidos era una nación herida en su orgullo nacional. Y no una nación cualquiera, sino la que tiene el ejército más poderoso y una concepción de la historia y la religión como elementos complementarios que forman un destino de la que es abanderada. En esos momentos Aznar empezaba la fase napoleónica de su mandato, que completaría tiempo después hablando en mejicano, ya con el imaginario uniforme del emperador de Francia puesto y rematado por un sombrero cordobés. Tras los resultados electorales del 2004, Aznar llevaría más allá este síndrome para tratar de convertirse en el tercer miembro de Faemino y Cansado, protagonizando alguno de los mejores sketches, como el del boli entre las tetas de la locutora o el discurso en a favor de conducir bebido, y demostrando que si bien ya no podía contar para formar parte de la corte o cohorte de Bush, sí que podía encontrar su sueño americano a través de Saturday Night Live.
Si la primera parte de la venganza se centró en Afganistán, con excusas como la lucha contra el terrorismo, reforzada con la lucha contra la droga, que siempre cala más entre los biempensantes, e incluso con la guinda humanitaria de la lucha a favor de las mujeres oprimidas por los talibanes, poco después llegaría la segunda parte centrada en Irak. Afganistán estaba más cerca de la impresión producida por los atentados en los rascacielos, la propaganda fue efectiva, los talibanes no son hermanitas de la caridad y todo encajaba. Se aceptó barco como animal acuático y “vendetta” como una guerra en pro de la libertad mundial. Las resoluciones de la ONU, que son aquellas soluciones previamente decididas por Estados Unidos pero que con un aspecto de emanar de esta organización justifican finalmente lo que el Imperio había decidido hacer de todas formas (y para ello sólo hay que remontarse a la primera guerra de Irak y el famoso plazo para que Hussein retirara las tropas de Kuwait), cumplieron bien su función y el ejército de Estados Unidos se metió en la cabina telefónica para salir ataviado con capa y calzoncillos por fuera. Ahí estaba Supermán. En España la oposición a esta guerra fue mínima, cosa de cuatro jipis que seguramente tenían piojos en las rastas o como mínimo liendres y algún rezno mejor no saber dónde.
Con Irak la propaganda no funcionó de la misma forma. El sentido de la venganza era el mismo. Pero las excusas no fueron tan populares. No había dronja dura, tampoco demasiadas mujeres oprimidas. Saddam Hussein era muy malo, es cierto, pero no podía pasar por tan malo como los talibanes, ya que lo “dejaron escapar” en la primera guerra de Irak. Y era así como laico, mmmm, la cosa está complicada. Y así llegó la historia de las armas de destrucción masiva, uno de los pasajes de la historia reciente más surrealistas que se pueden recordar, no en vano se ponía ese chivo expiatorio en un país que había gaseado a niños y mujeres (episodio de los kurdos), y al que se enviaban inspectores para revisar que no había nada en el altillo o donde quieran que guarden esas cosas, y todo esto previo aviso, lo que preludia tanta efectividad como una inspección de trabajo avisada tres días antes al empresario por su cómplice sindicalista o trabajador de la administración. Las hemerotecas conservan esta tragicomedia. Unas veces los inspectores de la ONU iban y no los dejaban pasar, o los recibían apenas entornando la puerta pero con la cadena echada. Otras veces pasaban y la casa estaba vacía, o los llevaban directamente al jardín trasero sin dejarles entrar en las habitaciones, cuando no los llevaban directamente a la taberna a tomar medios de fino. Y a todo esto con la desautorización velada de Estados Unidos y una guerra ya pregonada que no conseguía encontrar los justificantes adecuados. Falló el guión de las coartadas. Eso ya no era tan creíble para la manipulada opinión pública. Maldita sea, ¿dónde estaba Spectra? A la nueva película no le acompañó ni el éxito de taquilla ni el de público. Los espectadores le dieron la espalda. Empezaron las protestas, sobre todo en Europa. En el caso de España no podías salir a la calle sin chocarte con un miembro de la familia Bardem pegando voces y una manifestación.
Pero incluso en una situación así, la comparación con Afganistán producía glups en las gargantas de los que se oponían a Irak pero no movían una pestaña por el país que estaba un poco a la derecha en el mapa mundi. A la oposición aznarista le interesó el juego, y nació ese mantra que todavía hoy se repite y que ha alcanzado un nivel religioso, puesto que se cree en él sin que pueda resistir el más mínimo análisis racional. Se trataba de la letanía de la guerra ilegal, en oposición a otra legal, siendo la diferencia entre ambas la aparición o no de una resolución que de todas formas, como indicamos, era la corroboración, el sello, de una decisión previa, y nunca la consecuencia de un verdadero debate donde concursase el derecho internacional, un tipo de derecho que cuando se menciona suele ir acompañado de risas enlatadas. Ambas guerras nacían de la venganza pero una tenía un papel con la firma de un bedel de Bush. La otra no. Eso era indignante. Ambas naciones se han convertido en un caos, los muertos se cuentan por miles. Pero una de cada dos bombas es ilegal y mientras cae recibe los abucheos de muchísimas personas. La otra cae detrás del telón. En ambos casos, Afganistán e Irak, se demuestra la capacidad que tienen los grupos de medios de comunicación para hacer que sencillas consignas se tornen lemas impresos en los cerebros, aunque esto merezca otro análisis.
El caso es que ya está aquí Obama, un presidente tan alto, tan estilizado, tan guapo, tan elegante, tan negro y tan esperanzador que seguramente tenga sangre española en las venas, de otra forma no es posible semejante perfección. La comparación con Bush juega a su favor. A nadie a estas alturas, salvo a necios y neoliberales, valga la redundancia, se le escapa que el gobierno de Bush ha sido lamentable, condición sine qua non en el presente para que dentro de tres décadas sea considerado como un presidente magnífico. Pero aquí también hay que estar atentos a la propaganda, una propaganda tan martilleante que en numerosos medios españoles, en blogs, en foros, un sinfín de ciudadanos alaban la increíble campaña de Obama, cuando a la zona ibérica ha llegado en forma de pildoritas en los informativos entre la parte de sucesos que abre el telediario y la parte de moda, que comprende la política nacional y la pasarela con anoréxicas.
Así que no es de extrañar que una de las primeras medidas anunciadas por Obama, la de reforzar la presencia de su ejército en Afganistán, se considere como un plan de diálogo, pues así lo han calificado algunos de sus consejeros, aunque me gusta más la expresión del Washington Post de un “enfoque más agresivo y creativo”. La creatividad de enviar más tropas e implicar a más países contrasta con el anuncio del diálogo con Irán. Esta parte creativa se considerará “estabilidad geoestratégica en la zona”.
Y es cierto que la amenazante guerra contra Irán que parecía proponerse Bush hubiera significado más inestabilidad y más errores y más muertes. Y es cierto que la implicación de más países fomentará las relaciones diplomáticas entre regiones que estaban en tensión, aunque sean relaciones diplomáticas según el concepto de la diplomacia que tiene Estados Unidos, es decir, de arriba hacia abajo, donde abajo hay una bota que pisa un cuello, de forma que con el primer sonidillo de las crujientes vértebras se alcanzan acuerdos diplomáticos que suponen la glotis intacta para uno y la victoria sin (demasiada) necesidad de armas para Estados Unidos. Y es cierto que todo ello, quizá, evitará la extensión de la guerra por otros puntos de Oriente.
Sin embargo, en este nuevo mundo de prosperidad que anuncia Obama, donde osos amorosos sostienen un arco iris que rodea el globo, se escapa algo que supone una perversión ética como mínimo a la altura del perverso Bush.
Con el anuncio del diálogo con Irán o la posible y dudosa retirada de las tropas de Irak, Estados Unidos ha de buscar una salida victoriosa y no sólo en el campo de la diplomacia. Una retirada de tropas no tiene excusa en un país donde la palabra “perdedor” equivale a “apestado”. En esa zona tiene miles de soldados. Una vez que miles de soldados se encuentran allí, con una industria del armamento detrás cuyo poder y dimensiones no tienen parangón, la suerte está echada e incluso las causas de la agresión, por superficiales que fuesen, caen en la inercia que genera haber cruzado el Rubicón armados hasta los dientes. Algunos autores hablan de cómo la fuerza de las armas se apodera llegado un punto de aquel que tiene la responsabilidad de manejarlas, y pasan de ser un medio a constituir el fin. Cada gran despliegue del ejército americano en las últimas décadas se ajusta a esa especie de “apropiación” que el arma hace de su portador una vez que se ha disparado, aunque el disparo en este caso equivale al desplazamiento de tropas y material suficiente para combatir a los marcianos si hiciera falta.
Copiopego de El País: Pero los asesores de Obama y los estrategas militares consultados coinciden en destacar que los esfuerzos de EE UU en Afganistán se han visto muy perjudicados por las intromisiones ideológicas y diplomáticas, así como por el objetivo poco realista de levantar una democracia moderna. Más pragmático hubiera sido estabilizar el país para que luche duramente contra Al Qaeda y el extremismo islámico.
Con los anuncios recientes y el sutil párrafo anterior, todo parece indicar que Afganistán, como suele decirse, va a pagar el pato. Ahí está esa perversión ética. Obama, enfrentando su política a la política perniciosa de su antecesor en el cargo, no duda en aprovecharse del subterfugio que valió en su momento para abrir en canal a Afganistán, precisamente como pato al que se puede rellenar a estas alturas casi con lo que sea, siempre que se mantengan unas excusas o se inventen otras en la misma línea que se ha mostrado como útil para ocultar los deseos de venganza tras el 11-S. Puede que el nuevo presidente americano refuerce las medidas policiales y los servicios de inteligencia que en realidad pueden luchar con garantías contra el terrorismo islámico, puede que mejore las relaciones diplomáticas, pero para llevar esto a cabo se cuela por la herida que tiene una nación que está moribunda y a la que sacrifica para mantener intacto el orgullo patrio aprovechando la inercia de su máquina de guerra una vez se pone en marcha. Eso sí, es una guerra legal. Tendremos una nación cadáver legal, con su etiqueta en el pie y en su camita en la sala del forense.
En su momento Aznar se subió al carro del emperador. Ahora trata de hacerlo Zapatero, que con su reciente éxito “la silla de Sarkozy” tararea ahora la cantinela afgana con el anuncio de la ministra Chacón de acabar con los límites de efectivos que tiene allí el ejército español por si fuese necesario mandar más. De momento Zapatero hace encaje de bolillos para que el aumento se perciba como un aumento de “pacificadores” y no de soldados de los que hacen piñaun piñaun de verdad. Las maneras son distintas, las consecuencias cuantitativas con Irak de por medio más graves con de Bush/Aznar, pero en los dos casos existen países masacrados por Nuestra Señora de la Venganza y una profunda miseria moral, quizá más grave ahora por sustentarse las acciones en un intento de resolver desaguisados anteriores pero aprovechando, ya puestos, uno de los frentes bien masticados por la efectiva propaganda y bien vendida la mierda a la opinión pública, empaquetada, con su lacito rosa y como ungüento para suavizar el cutis. Este aprovechamiento de la corrupción anterior -del chivo expiatorio que posibilitó una venganza apresurada- y que hace más corrupto al que opta por ella -quizá no de cara a la galería, sí en el caso de que hablemos de ética- no supondrá mancha alguna para el nuevo presidente de Estados Unidos y su nuevo escudero español, deseoso como está de realizar la pertinente reverencia para resolver sus problemas con USA. Tampoco supondrá caras de asco en casi nadie, que ya hubo reparto de pinzas para la nariz en el 2001. Tampoco habrá manifestaciones en las calles españolas ni un Bardem en cada esquina. Demos, pues, la bienvenida a la revolución.
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Esta noche, como todos Ustedes saben, tenemos una cita ineludible con la televisión, Internet y las papeletas mariposa: se decide quién será cowboy al frente del rancho imperial durante los próximos cuatro años, y LPD estará allí para contárselo y hacer comentarios perfectamente prescindibles sobre los resultados y sus implicaciones. En vivo y en directo, a partir de las doce de la noche y hasta que haya un ganador claro (esperemos que no pase como en 2000).
Mientras tanto, podemos resumir las expectativas del recuento en la tríada Ohio - Pensilvania - Florida: son los tres Estados en los que se ha basado últimamente la victoria en anteriores comicios. Pero, como a estas alturas todo el mundo lo tiene bastante claro (ganará Obama), es posible que McCain perdiera incluso haciéndose con los tres. En la práctica, si Obama gana en dos de los tres, la cosa estará ya muy clara sin necesidad de esperarnos a la Costa Oeste y los 55 representantes californianos que previsiblemente se llevará también Obama. Si esto ocurre, podremos entretenernos viendo si Obama, además, consigue birlarle a McCain algunos Estados tradicionalmente republicanos, como Dakota del Norte o (¡Dios mío!) Montana.
Para hacerse una idea general de cómo están las cosas, pueden visitar Electoral-Vote.com (que compendia resultados de diversas encuestas) o el hágalo Usted mismo the The Washington Post (vía Guerra Eterna). Yo me he puesto a colorear Estados cual psicópata y me salen 370 para Obama y 168 para McCain.
Si quieren, podemos hacer una porra improvisada (hasta la medianoche). El ganador, una vez la CIA detecte que alguien “lo sabía todo” de antemano, se llevará de regalo una Acción Humanitaria en su provincia de origen y una estancia de algunos añitos en Guantánamo.
Actualización 20.00. Las cosas comenzarán más o menos a partir de la una de la madrugada, cuando se cierren las urnas en la mayoría de los estados de la Costa Este. Una hora antes, ya deberíamos contar con datos de Indiana, un Estado que lleva votando a los republicanos en todos los procesos electorales, salvo uno (1964), desde la victoria de Roosevelt en 1933. Da la impresión de que esta vez también será para el candidato republicano, aunque Obama parece estar intentando hacerse con él a última hora. Si consigue los votos de Indiana, casi es para cerrar el tenderete antes de haber comenzado (o quedarse para ver la enormidad de su victoria). A las doce también deberíamos saber qué puede pasar con New Hampshire, un pequeño estado de Nueva Inglaterra que resucitó políticamente a McCain en las primarias.
A la una se cierran las urnas en muchos de los Estados en juego, entre ellos Ohio, Florida, Virginia y Carolina del Norte. De nuevo, la posición de partida de las encuestas obliga a McCain a conseguir un resultado positivo en varios de estos Estados. Y a las dos de la mañana, cuando comienza el recuento, entre otros, del crucial Estado de Pennsilvania (21 representantes), las cosas deberían comenzar a clarificarse definitivamente. Recuerden, en cualquier caso, que aquí los primeros en adjudicar estados a un candidato u otro son los medios de comunicación, incluso antes de que se cierren las urnas (el follón de 2000 se montó, en parte, porque fue Fox News la que logró marcar tendencia adjudicando prematuramente el Estado de Florida a Bush), y según cómo estén de claras las cosas la noche electoral puede ser muy larga o muy breve. La posibilidad más freak, apuntada en algunos de los comentarios que Ustedes han tenido la gentileza de aportar, sería dejar las espadas en todo lo alto a la espera del recuento en el Oeste (a partir de las 3 de la mañana), donde hay varios Estados en juego (Colorado, Nuevo México, Nevada, incluso Dakota del Norte).
Si quieren hacerse una idea precisa de cuál es la posición de partida, me permito recomendarles este excelente trabajo de infografía en el New York Times, donde explica pormenorizadamente, basándose en los resultados de 2004 y en las encuestas, la situación en todos los Estados importantes.
00.27. Zapatero apostó por Kerry en 2004, y perdió, enfriando si cabe más la relación del Gobierno español con la Administración Bush. Apostó por Schröeder, Segolène Royal, Walter Veltroni, etc., y perdió una y otra vez. Ahora, en puertas de un nuevo proceso electoral en EE.UU., Zapatero ha decidido callarse. Y no me extraña. Si se fijan Ustedes, desde que hay democracia en España, los cambios en la Presidencia de EE.UU. han precedido siempre a un cambio en el signo, en sentido opuesto, del Gobierno español: ganó Carter en 1976 y poco después llegaba al poder la UCD; arrasó Reagan en 1980 y en 1982 lo hacía González; en 1992 ganaba Clinton y en 1996 Aznar; en 2000 llegaba a la Casa Blanca Bush y en 2004 Zapatero se hacía con el poder. Ahora, en 2008, parece que es clara la victoria de Obama, así que en 2012… ¿Esperanza Aguirre? ¿Gallardón? ¡¡¿¿Rajoy??!! ¿Qué locura es esta? ¡Pero si hasta la victoria del Caudillo en 1936 vino precedida por la de Roosevelt en 1932!
Perdonen por el exabrupto. ¡Pero es que no ha pasado nada aún y estoy harto de contertulios que hablan de una posible Landslide Victory de Obama pronunciando “lansai” e incluso -lo juro- “orsay”, como en el fútbol!
00.57. Un dato muy freak sobre Indiana. Está comenzando el recuento en algunos condados, entre ellos los de Vigo (al 67% escrutado, 57% para Obama, 42% para McCain) y Steuben (68% escrutado, 42% Obama, 56% McCain). En 2004, en el condado de Vigo ganó Bush, con un 52% frente al 46% de Kerry. En Steuben, 65% Bush por 33% de Kerry. Vamos, que Obama va a arrasar. ¡Y esto lo sé revisando someramente un par de condadillos en los que ni siquiera ha acabado el recuento! ¿A qué espera Univisión para contratarme como contertulio de calidad?
Por cierto, si quieren entrar Ustedes en el Lado Oscuro de la revisión de resultados condado a condado, pueden hacerlo en la web del New York Times.
01.45. Continúa el recuento, sin ninguna sorpresa (Vermont para Obama y Kentucky para McCain). Lo más destacable sigue siendo lo apretado de los resultados en Indiana (al 18.5% escrutado, 48% Obama, 51% McCain). Por lo demás, espectacular, en sentido negativo, la retransmisión que está haciendo TVE, que estamos glosando en los comentarios: contertulios que no tienen ni puta idea, titulares fantasiosos, vaivenes surrealistas, … Y, sobre todo, un ansia ridícula por presentar como noticias cambios minúsculos en el recuento. Qué malos son los Especiales maratonianos cuando no se sabe qué decir.
02.14. Por fin comienzan a llegar resultados (o, más bien, asignaciones de Estados por parte de los medios de comunicación), aunque ninguno de ellos decisivo. Según la CNN, Obama cuenta ya con Vermont, Maine, Connecticut, Illinois, Delaware, New Jersey, Massachusetts y el Distrito de Columbia. En total, 77 representantes. McCain vencería en Kentucky, Carolina del Sur, Oklahoma y Tennessee, 34 representantes en total.
Lo importante: Indiana, al 32%, 51% para McCain y 48% para Obama. Florida, al 20%, 45% para McCain, 54% para Obama. Alguien tendría que decirle a Jeb Bush que debería espabilarse con ese re-recuento de las papeletas mariposa.
02.42. Ahora mismo, la CNN y Fox News acaban de asignarle Pennsylvania (21 representantes) a Barack Obama. Si esto se confirma, es el principio del fin (y llega, como ven, muy pronto) para McCain.
02.55. La victoria en Pennsylvania significa que, sumando a los 103 representantes que ya tiene los que le proporcionarían los Estados “seguros” (es decir, la Costa Oeste, Nueva York y Rhode Island, y los Estados de la zona de los Grandes Lagos, salvo Ohio), Obama se pondría ya en 259. Es decir, que con ganar en cualquiera de estos Estados ya tendría asegurada la nominación: Virginia, Carolina del Norte, Ohio, Florida, e incluso Colorado + Nuevo México o Colorado + Nevada (la opción soñada por las televisiones). Rizando el rizo, sería bonito que el Estado clave fuese Indiana o Missouri, ambos muy disputados (y ambos con 11 representantes, es decir, justo lo que haría falta para llegar a los 270).
03.22. Las televisiones han actualizado los datos, básicamente añadiendo varios Estados “previsibles” a cada candidato. Obama ahora tendría 174 representantes al sumar Nueva York, Rhode Island, Michigan, Wisconsin y Minnesota, mientras que McCain se quedaría en 64, dado que suma a su cuenta Alabama -a mi juicio, el Estado más derechista de la Unión-, Wyoming, West Virginia, Dakota del Norte (confieso que me ha dolido, me hacía ilusión que se lo quedara Obama) y el importante Estado, con 15 representantes, de Georgia.
03.27. Lo importante sigue estando como estaba, estos Estados no cambian mucho. Si proyectamos todos los Estados “previsibles” de cada candidato, la cosa quedaría así:
Es decir, quedarían nada menos que 116 representantes por asignar, de los cuales a Obama le bastaría con ganar 11.
03.39. Bueno, pues ya está: Ohio para Obama, no va más. Es imposible que pierda las elecciones. Podemos ir cogiendo la pala para enterrar del todo el sueño neocon.
03.45. No es por hacer leña del árbol caído (o, qué coño, sí, que somos españoles), pero no me resisto a reproducir el chiste de Gallego & Rey en El Mundo:

03.57. Bueno, ya tenemos presidente in pectore y no es cuestión de que a estas alturas, en un medio que se supone periodístico, tengamos observancia con las formas y simulemos esperar a que el candidato formalice sus 270 representantes: Obama es el nuevo presidente, tendremos tiempo para analizar someramente, al final de la noche, qué implica esto. De momento, si me permiten, indicaré únicamente que cuando nadie creía en Obama, cuando todos pensaban que teníamos por delante un nuevo mandato republicano, aparecí yo, con mi respeto por la ciencia política, eché un vistazo a un par de condados de Indiana y pronostiqué, exactamente, lo que iba a pasar (y si no está plasmado en su totalidad aquí será porque han hecho un hackeo estratégico de LPD). Medallita que me autoimpongo.
04.01. Además, Obama contará, previsiblemente, con el control demócrata de ambas Cámaras, todo apunta a que se reeditará la victoria de 2006 en el Congreso. Y, según CNN, en el Senado (donde hasta ahora había una especie de empate surrealista a 49), los demócratas, a falta de 12 senadores por adjudicar, ya cuentan con la mayoría (52). Así se las ponían a Felipe II.
04.14. Recuerden que aquí no sólo importaba quién ganase, sino también por cuánto. Hablo de nuestra miniporra, está en juego una estancia en Guantánamo durante un período indeterminado. Las apuestas, por orden inverso de “Obamidad”, están en:
Troicelot: Obama 269, McCain 269
Lolo: Obama 273, McCain 265
Abobriga: Obama 283, McCain 255
Behan: Obama 311, McCain 227
La Ruleta: Obama 338, McCain 200
Lydia (LPD): Obama 349, McCain 178
Alemania: Obama 363, McCain 173
Ksiaze: Obama 367, McCain 171
Guillermo (LPD): Obama 370, McCain 168
Andrés (LPD): Obama 396, McCain 142
04.47. Vamos a ir sacando conclusiones. El temido “Bradley Effect” ha brillado por su ausencia. Las encuestas, en líneas generales, han acertado. Obama ha ganado gracias, sobre todo, a los jóvenes (bueno, y a Bush, y a la crisis), en los que se ha apoyado desde el principio. Es llamativo el contraste entre el entusiasmo que genera Obama entre los jóvenes universitarios y el cierto grado de distanciamiento con que le miran los padres de dichos jóvenes, que, con independencia de su grado de afinidad ideológica, preferían a Hillary Clinton. Junto con los jóvenes, y aunque esto es aún más obvio, postularse como presidente del cambio y personificarlo (incluso .y, en algunos aspectos, principalmente- en el color de su piel), Obama se ha apoyado en el voto negro, aplastantemente favorable, y en el latino, que no le ha dado la espalda como algunos temían.
La victoria de Obama es histórica, con independencia de lo que haga a partir de ahora. Un joven -relativamente-, extraordinariamente brillante, ha alcanzado la presidencia. No es la primera vez que esto ocurre. Pero que un negro sea Presidente de los EE.UU. era algo hasta ahora privativo del cine y las series de televisión: precisamente porque todo el mundo asumía que era imposible, se incluía a menudo como fábula contrafactual. Hace cuarenta años comenzó, por fin, a limitarse la brutal segregación racial en los Estados del Sur. Hoy quizás comienza a rebajarse la fractura social. ¡Y eso en un país lleno de fachas, como todo el mundo sabe que son los EE.UU.!
05.00. Va a estar gracioso ver la composición de su Administración. La cantidad de figuras del Partido Demócrata que llevan meses pululando en pos de un cargo es ingente. Si a ello unimos la pulsión bipartidista “vendiendo ilusión” que claramente aqueja al nuevo presidente de EE.UU., al final van a tener que montar incluso secretarías de la Vivienda y de la Igualdad: Mike Powell, ex secretario de Estado con Bush, y Robert Gates, actual Secretario de Defensa, quieren un cargo (el primero recuperar el que tenía, supongo, y el segundo mantener el que tiene). Hillary Clinton, sin duda, querrá otro, al igual que John Kerry y el también candidato a la presidencia en las primarias John Edwards. Y, claro, Obama también querrá nombrar a personas de su entera confianza. Muchos gallos en el corral, sin duda.
05.06. Ya sabemos que Obama tendrá que enfrentarse al chapapote iraquí, a la impopularidad internacional de su país (”problema” que ya se ha solucionado, en gran medida, por el mero efecto de su victoria), a la crisis y a un largo etcétera de acuciantes problemas. Pero, yendo a lo que nos interesa, a lo importante, ¿logrará Zapatero asistir a la reunión del G-20 para “rediseñar el capitalismo”? La verdad, aunque es indudable que el Gobierno español recibirá algún tipo de espaldarazo por parte de Obama, aunque sólo sea para escenificar el reencuentro con los aliados “críticos”, dudo mucho que se manifieste tan pronto, y en una cuestión tan absurda como la participación en dicha cumbre.
La buena noticia para Zapatero es que por fin se ha desembarazado del lastre que, en el plano internacional, suponía que España se viese ninguneada por la Administración Bush, por mucho que ésta fuera, desde hace al menos dos años, un “pato cojo” en muchos aspectos.
05.10. Bueno, ahora sí que se acabó. Las televisiones le han asignado directamente los Estados de la Costa Oeste (Washington, Oregón y California), además de Hawaï, a Barack Obama, con lo que éste contaría ya con 297 representantes, 27 por encima de la mayoría absoluta. Ni siquiera ha hecho falta esperar al recuento de alguno de los Estados donde la cosa está más igualada (que son, en estos momentos, Colorado, Nevada, Missouri, Indiana, Virginia, Carolina del Norte y Florida; como ven, la victoria demócrata podría ser todavía significativamente más desahogada) para proclamar oficialmente la victoria de Obama. Un buen momento para irme a dormir, muchas gracias por su atención.
11.34. Horas después, ya se han decantado casi todos los Estados, entre ellos Colorado, Nevada, Florida y Virginia para Obama, que ha ganado en prácticamente todos los sitios donde era factible que lo hiciera. Si a esto unimos que el recuento parece darle la victoria en Indiana y Carolina del Norte, el resultado final más probable es de 364 Obama, 174 McCain. Una victoria más que clara.
En lo que a nosotros nos interesa, esto significa que el solemne ganador de nuestra porra es Alemania, que prácticamente ha clavado los resultados (dijo 363 para Obama, 173 para McCain). Vamos preparándole el uniforme naranja y sus vínculos con Al Qaeda para que pase una buena estancia en Guantánamo.


