28/12/2007: Resumen de 2007: pero qué cosa más fea

“De cara.. psh; soy insignificante; de cuerpo no digamos; y aunque algo valiera, ¿cómo había de lucir mal vestida, con pingos aprovechados, compuestos y vueltos del revés? Luego soy ignorantísima; no sé nada, no hablo más que tonterías y vaciedades, no tengo salero ninguno. Soy una calabaza con boca, ojos y manos ¡Qué pánfila soy, Dios mío, y qué sosaina! ¿Para qué nací así?”

Abelarda piensa para sí en “Miau”, de Benito Pérez Galdós.

Dejamos atrás un año bastante parecido al anterior sólo que más tonto. Ambos han terminado de forma muy similar. Sobre 2006, el diario El Correo tenía su anuario preparado. En la portada: “Una esperanza para la paz, a pesar de las dificultades”. El día 30 ¡pum! ETA se carga la terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Toda la tirada a tomar por saco. Se imprime otra nueva. “ETA trunca los sueños de paz”. Por el camino, un buen puñado de euros. Este año es similar, aunque no tan fuerte. Pero puede apostar por que no pocos almanaques llevaban hace escasas horas un par de páginas con: “Benazir Bhuto, una superviviente”. En el fondo, la coincidencia es una buena noticia. Quiere decir que los terroristas y los medios no están compenetrados por mucho que lo intenten. El perfecto acoplamiento quizá lo vivamos a lo largo de este siglo. Pero ahora no es el momento. No en vano, repasando este año, para empezar, lo primero es retrotraerse al siglo XIX.

Sucedidos propios del siglo XIX; primera mitad del XX en el Tercer Mundo

Hay goles tontos en el minuto 90 que meten a un equipo en el partido alrededor de la jornada veintitantos y al final se termina ganando la liga. Es el caso de la ETA y el Gobierno. Con el regreso de los primeros a la vía política puramente patriótica, la sociedad española ha vuelto al revelado en blanco y negro con filtro de contraste en la ampliadora: el negro es negro y el blanco es blanco. Se disipan las dudas. El Gobierno persigue a los terroristas con el Estado de Derecho, Ibarretxe se sitúa en su limbo particular y en fuera de juego, si acaso, queda comparar las manifestaciones en Cataluña por el asesinato de Ernest Lluch con las que tuvieron lugar reivindicando la construcción de ferrocarriles a la católica manera pocas horas después del atentado contra dos guardias civiles, también sentados en su coche, también desarmados.

Clavado en el cortex, por otro lado, queda también, con mayor intensidad incluso, la lidia de miuras catalanes en una corrida televisada para todo el país. Diestros vallisoletanos sorprenden a la nación con un nuevo pase, mitad vanguardia, mitad pura y oscura tradición. Se denomina la joseluisa. Una suerte en exceso primaria y brutal que devuelve al animal su condición de bestia con la mayor intensidad imaginable. Falta el grabado de Goya acompañado de un lúcido pie de menos de cinco palabras. Pero ya no quedan muchos genios.

Sin embargo, unánimemente, se proclama este año como el annus horribilis de la Monarquía. No es para menos. Un juez, por lo visto, debió comprar acciones del semanario de humor en capa caída “El Jueves” para a continuación condenar unas caricaturas sobre los Príncipes aparecidas en su portada. Nuestras leyes momificadas, pero no muertas, escupen en la cara de la libertad de expresión y el PSOE decide no opinar, mientras que la oposición, autobautizada como liberal, se adhiere a la infamia aprovechando, de paso, la coyuntura en la que rebeldes forjados frente al espejo del váter queman fotos del Rey en plena rúe, lo que les supone, para mayor gloria de la nación, ser también perseguidos y condenados con todo el peso de la ley propia del ordenamiento jurídico de países tipo Letonia.

En este contexto, se descubre de pronto, súbitamente, como en una película de Hitchcock, que en España, agárrate, hay ayuntamientos que no cuelgan la bandera de España en el balcón. De nuevo se resucita cierto espíritu, pero sin momia, por suerte. En nuestra ley no figuran sanciones específicas para tamaña osadía, que no data, precisamente, sólo de esta legislatura, y que logra señalar, por oposición y/o en paralelo, muy mucho al que en su casa mata las moscas haciendo uso de la luger reglamentaria.

Para rematar, el Rey se sale del guión en la cumbre Iberoamericana como un adorable septuagenario palillo en boca abroncando a un colchonero mientras el Madrid es vapuleado en la televisión. La España pura, casi toda ella, lo adora. Jalea el incidente. Total, sólo ha reventado por completo la cuidada campaña propagandística del gobierno español sobre una serie de partidas solidarias para que miles de personas puedan disponer de agua potable. Era más importante, parece ser, era un interés prioritario de la nación, demostrar que tenemos huevos mecagoendioshostia, j-o-d-e-r, no te sobres ni un pelo con mi colega.  

En lo referente a lo que por desgracia es una anécdota y no la más pura y cruda primera plana: Andalucía – Zambia; Galicia – Camerún; Canarias – Angola; Extremadura – Guinea; (Euskadi – Cataluña) Poco más que añadir.

Sucedidos propios del siglo XX

Nace un nuevo periódico de papel de los que se obtienen entregando al quiosquero una moneda. Se llama “Público”. Destaca la juventud de su director e inquieta su condición de ex teclista de Meteosat. En el producto, nubes y claros; mientras que las portadas se dedican a lo más patético de lo más lamentable de la más ridícula pugna entre los dos principales partidos, en el interior sopla aire fresco en la elección de los contenidos y una muy decente síntesis periodística en el trato de los mismos. El diario apuesta por los columnistas. Están bien Iñigo Sáenz de Uriarte y el Wyoming, entre otros, y sorprende para muy bien Roberto Enríquez. Muy lejos aún de Aguilar, Espada o Víctor de la Serna, por citar unos pocos, y no tan lejos de Boyero, el resultado aprueba. Qué menos.

Un tipo atraca bancos. Se proclama anarquista. Se llama “El solitario”. No es la Bader Meinhof ni el Ejército Simbiótico de Salvación, pero al igual que ocurre con los primeros pasos del nuevo periódico, a todos nos gustaría tirarnos a las perras tabernarias malolientes con nuestro micropene, pero al llegar a casa nos encontramos con nuestra preciosa, adorable y siempre sorprendente mujer pidiendo su dosis de veinte centímetros de sable-láser con venas.

Sucedidos propios del siglo XXI

En una agradable y estival noche lusitana, desaparece Madeleine. Todo el mundo ya conoce los detalles del asunto hasta la saciedad. El caso podría ser típico de tiempos pretéritos si sólo se tratara de unos padres que pierden a su hija por culpa de una borrachera. Es algo muy español. Seguro que sigue ocurriendo una y mil veces en nuestras playas madrileñas. Hasta se podría decir que gracias al alcoholismo paterno, los niños en España adquieren astucia y conocimientos mucho antes que sus iguales europeos. Ese padre borracho en el bar las veinticuatro horas, ese hijo que él solo en la calle, desorientado, por sus propios y limitadísimos medios, va descubriendo el mundo a base de novedosas experiencias… así se han forjado tantos y tantos súbditos del Rey. Así se han adquirido aficiones y habilidades como la toxicomanía con opiáceos por vía intravenosa financiada mediante el robo con violencia a jubilados en cajeros automáticos los primeros días de cada mes. Así se ha construido España. Pero el caso, volviendo atrás, es que aquí han confluido la borrachera de los padres, que drogaban ellos mismos a sus hijos (por si acaso no tenían manitas), con detectives de diversas agencias, el cuerpo de policía portugués con sus bigotes y entrecejos en línea, la prensa británica, supuestas redes de pederastia pseudo terroristas, las exclusivas concedidas a cambio de vil metal y los Beckham con cara de “el sexo tántrico no es para reír”. Tal acumulación de factores sólo es comprensible en la sociedad del conocimiento, ora siglo XXI.

En un fenómeno que sólo recuerda a la consecución del oro olímpico por parte de Paquito Fernández Ochoa -inolvidables jornadas en las que los madrileños pintaron la ciudad con el lema “Huracán Paquito”, que aún puede leerse en las tapias de los pocos descampados que quedan alrededor de la M-30- un descendiente de polacos húngaros, Sarkozy, llega al poder en Francia y, sorprendentemente, nuestros patriotas lo celebran como una finta al mismísimo cáncer de glande. El hombre es enérgico, de discurso encendido, dinámico… dinamita. Tiene soluciones para todo y las tiene ahora. El 26 de diciembre tres cabeceras nacionales de la unidad indivisible de destino universal salen en primera plana con él en un viaje de placer con su nuevo culito respingón. En la ONU preocupan Iran, Palestina, el cambio climático e Irak, pero los europeos se preguntan: ¿y qué dirá de esto Sarkozy? El paso del tiempo, juez inexorable, fumando espera. La gran derrotada, Segolene Royal. No dista mucho de las características definitorias del titán. Aunque mi vecino de abajo, francés, dice que si tan maja es la socialista, que trabaje en Loreal. También cantó por la ventana los goles de Francia a España en el Mundial con inolvidable vehemencia, también muchos se preguntan por qué yo iba con Italia en la final de esa forma tan furibunda y también él se preguntará dentro de unos años, no importa cuántos, por qué le han quemado el coche.

Para la revista Time, el hombre del año, en cambio, se llama Putin. Es un perro, viene a decir el largo reportaje, pero los sueldos de los rusos se han duplicado en apenas un lustro. El malévolo viejo espía del KGB reconoce que no hubiera tenido los huevos de Gorbachov y Yeltsin para destruir la Unión Soviética, pero que ese engendro no lo quería nadie. Nunca ha mandado un e-mail en su vida, aunque tecnológicamente progresa en dvd, formato en el cual difunde sus clases de artes marciales. Todas las ideologías de la piel de toro están desubicadas frente a este hombre. No se le puede pintar de rojo, no baila al son de EEUU pero es liberal, corta el suministro de sus recursos naturales a los países que no se lo pagan y encima le salen cadáveres tanto emparedados como calientes bajo la alfombra. Tal vez podamos entenderle de aquí a un tiempo gracias a su nacionalismo radical.

Cataluña da pasos hacia la privatización de la Atención Primaria votando a la búlgara peperos españolistas, nacionalistas traidores y nacionalistas puros, comunistas y el siempre afable y conciliador partido socialista. Madrid, cuyo consejero de Sanidad dijo tiempo ha que había que “seguir la senda catalana”, adelanta a la región periférica con los hospitales de Esperanza Aguirre. Se trata de una promesa imposible de cumplir, la construcción de ocho hospitales en tres años, parecida a la de la reducción de listas de espera del periodo anterior ya tratada en esta página. La presidenta promete nuevos hospitales sin especificar con qué fondos extraordinarios los construirá en el plazo de tiempo que se marca. Para ello, tiene una herramienta maravillosa, el truco de los trucos, algo rollo Sarkozy. Es la construcción de estos a manos privadas y una especie de gestión mixta. El resultado final, vaya por Dios, es que diez meses después de la fecha prevista para la entrada en funcionamiento de los nuevos centros, no hay ninguno terminado. La Comunidad no ha podido equipar y poner en marcha los hospitales. No tiene dinero. La culpa, ahora, es del Estado central ¿les suena? No, no les suena, todavía no han pedido la autodeterminación. El dinero, ni lo tiene ni lo tendrá, dice ahora el consejero de Sanidad, hasta la segunda mitad de 2008. No obstante, a las empresas privadas que han edificado las instalaciones hay que pagarles un canon. Durante treinta años. Éste, el primero, cercano a quince millones de euros por hospital, que son siete (el de Valdemoro no es mixto, sino una concesión enteramente privada), por unos servicios que no se prestan, ya está abonado. El ciudadano da por nada. David Gistau, desde su columna en El Mundo, se refiere a esta Comunidad como el éxito del modelo de una España sin Zapatero. En este aspecto, nos encontramos frente al modelo sanitario español del siglo XXI: derroche inútil de fondos públicos acorde a campañas publicitarias electorales de ciencia ficción para implantar un sistema ya fracasado en Reino Unido –reconocido por sus  propios promotores. La consecuencia será, casualmente, el auge de la sanidad privada, en la que las clases medias ven menguar la calidad-precio de la asistencia, ya que pruebas diagnósticas y servicio –el producto que se vende- no sólo es inversamente proporcional a la rentabilidad que obtiene la empresa cuyo fin es lucrarse, sino que es un bien por el que se paga cuya calidad elige el vendedor en un contexto en el que si el comprador estuviera capacitado para determinarla, sería médico -siete años de carrera y no sé cuántos de Mir. Futuro, bendito futuro. El derecho a la Salud, según la cuenta corriente. Es decir, el derecho a que ondee la bandera de España en el ayuntamiento, bajo un impuesto extraordinario. Es un ejemplo puntual… una sugerencia, sin más, visto lo visto ¡pero crearía más ampollas!

La milagrosa economía española, por otro lado, se hunde. Poco a poco. Nos pule la inflación. El ministro de Economía, Pedro Solbes, sabe dónde está la causa: resulta que los españoles son gilipollas. Ya sabíamos que no votan bien, del todo bien en su caso, pero ahora resulta que tampoco gastan bien. En un encuentro de estudiada informalidad, el también vicepresidente del Gobierno explica que no sabemos lo que vale un euro. Otro dato económico relevante es que en 1981, la parte correspondiente a los salarios de los trabajadores del PIB mundial era del 80%. Hoy, del 60. La explicación a todos estos fenómenos, muy pronto en sus libros de texto como causa de lo que vino después.

Arte y espectáculos mundanos. Todos los años vienen los nuevos Led Zeppelín o los nuevos Héroes del Silencio. En éste, tanto ha ido el cántaro a la fuente, que los verdaderos originales han salido de la tumba. Para más inri, los únicos nuevos algo, los nuevos Mocedades –La Oreja de Van Gogh- se han separado. En el cine, de nuevo Clint triunfa con una puta mierda. La Batalla de Iwo Jima, un largometraje bélico en el que en ningún momento el espectador tiene ni la más mínima referencia de dónde están unos y otros conforme se desarrolla el meollo -sí, lo de más cerca más lejos de la colina se da por hecho. Su film podría narrar igualmente una guerra o un día más en los camerinos de Salsa Rosa. En otras latitudes, Alemania sorprende con la Vida de los otros y la plena asimilación de su propia Historia. Un rasgo ya patente en la escalofriante sobriedad de El Hundimiento –películas las dos que, a día de hoy, si fueran sobre la dictadura española y aquí desencadenarían el más atroz de los desencuentros y ese ridículo llamamiento a no remover lo pasado. Son lo poco destacable en el celuloide junto a una recopilación de romances parisinos, Paris je t´aime, con hermosas flores en campo de estercoleros. Nada. Gotas de agua en el mar en comparación con el final de dos de los acontecimientos audiovisuales más importantes de la historia del ser humano, los cuadrúpedos y las amebas: las series Los Soprano y Wire. La sensación de querer estar allí, con ellos, todos sus personajes; la sensación que da la ficción más brillante en todo su esplendor. Tenemos aún Deadwood y Shield. A la raza humana, al menos en esta faceta, no le ha dado por repetirse, por parodiarse.

Y por último, lo más importante, el fútbol, nada que no se haya dicho ya: Pasada la tempestad, vuelve la calma. Pasado el Barça campeón de Europa y su juego sin igual, vuelve el Madrid a campear por España. El dicho se hizo efectivo con crudeza, sin vaselina, con unas remontadas madridistas inverosímiles y una bajada de brazos por parte de los azulgrana imperdonable. Pero ahí está, lo vigente es el refrán. Por otro lado, la muerte de José Antonio Puerta y la huída de Juande Ramos a la Premier explican el porqué de la arraigada superstición en Andalucía. Santíguate si todo va bien. Teme, llora, si te pasa algo bueno. Un ejemplo ad hoc es San Sebastián. Dieron con sus huesos en segunda, pero son felices: parece que no bajan a segunda b. Prieto es lo más grande que tienen, te dicen, entre risa floja y saber estar. Los vascos saben estar. En segunda.

Sin más, deseamos a nuestros lectores un próximo año pleno de iPods, implantes de silicona, botox, descargas a no sé cuántos megas por segundo, líderes carismáticos tridimensionales y mucho sexo por webcam. Aquí nos Venom, que diría la voz del Motociclón.


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03/12/2007: Drôle de dictature

Hugo Chávez no le cae bien a casi nadie. Muchas de las medidas que ha sacado adelante, por no hablar de las que no ha logrado, de momento, aprobar, son impresentables y demagógicas. Los perfiles populistas de su acción en Venezuela (por no hablar de su acción exterior) son evidentes. Y eso sin mencionar algunos tics autoritarios. En fin, todas esas cosas que, a poco que uno se deje llevar por las apariencias, le podrían hacer pensar que no estamos en una democracia consolidadísima e intachable sino en Lationoamérica. Qué cosas.

La animadversión que se ha granjeado Chávez en, por referirnos a España, todos los medios de comunicación y entre toda la clase política es evidente. Habitualmente suele justificarse, precisamente, acudiendo a todos estos factores arriba reseñados. Y aquí es donde, al menos en lo que a mí refiere, me planto. Porque cuando en vez de debatir en serio nos ponemos en plan hipócrata para no llegar a ninguna parte que no sea la autojustificación de las posiciones de partida mejor dejar las bicicletas políticas que a nada conducen a los Denilson de la vida política y ponernos, por nuestra parte, a mirar desde fuera las cosas en plan Ronaldo antes que a enfangarnos en una discusión sin sentido. Aunque si nos llega un buen balón no perdamos ocasión, nosotros sí, de al menos chutar a puerta. Aunque a veces no marquemos.

Una de las cosas más alucinantes de la supuesta dictadura que ha instaurado Chávez es que la gente vota y aparentemente se empeña en reeligirlo. No sólo la gente vota sino que, en un país supuestamente convertido totalmente en un califato, con clientelismo y caciquismo institucionalizado, sin medios de comunicación libres, sin oposición a la que se deje actuar, con las elecciones amañadas, con comisarios políticos controlando qué vota la gente para tomar represalias, con el ejército dispuesto a tomar las calles para llevar la coacción a sus últimos extremos, si es preciso, la gente vota, a veces, contra lo que propone Chávez. Pues vaya dictadura rara, oiga.

Mientras tanto, Rusia Unida, con nuestro amigo Putin al frente, sigue consolidando posiciones democráticamente intachables. Para mayor escarnio de la entregada diplomacia europea, el escándalo ruso, frente al que todos hemos callado, se produce el mismo día que la dictadura de Chávez pierde el referéndum. Es que no estaba bien montado el pucherazo, dicen. O que la cosa era tan evidentmente torcida que, claro, incluso en ese contexto la gente ha votado contra Chávez. Yo, aquí, hay cosas que no entiendo. Y lamento mucho ofender a alguien por plantearlo. Porque yo pensaba justamente que un sitio donde no saben montar pucherazos y donde, por muchos resortes que tenga el poder, la gente puede pararle los pies cuando piensa que se ha pasado de madre era, más o menos, lo que habitualmente entendemos por democracia (y por favor, que nadie haga la bromita sobre Gore, Florida, Bush y las armas de destrucción masiva para ponerse pejiguero con los controles democráticos mínimos, que el caso es demostrar que en Venezuela escasean, por no decir que no existen, y no joder la marrana).

Así que alguien nos tendría que explicar un día de estos, digo yo, no los motivos exactos por los que Chávez es un impresentable, dado que no es ésa la cuestión, sino las razones por las que, en este concreto caso, no aceptamos la legitimidad democrática, que ni siquiera Estados Unidos se ha atrevido a negar, de sus reiteradas victorias electorales para, al menos, concederle el mínimo de respeto que habitualmente en estos casos se da. Es decir, la regla de oro a partir de la que tenemos montado el tinglado: que cada pueblo tiene el derecho soberano a elegir a sus mamarrachos particulares sin que los demás interfieran abiertamente. Y una cosa es que se les critique y otra que se haga apelando constantemente a la mentira institucionalizada de que “en realidad han montado una dictadura”. Porque, en tal caso, no sé, lo de ayer debe de ser que estamos ante una maquiavélica operación de imagen de Chávez para demostrar que no es así.

Por cierto, que también es triste que en esta drôle de dictature sólo un resultado nos valga a efectos de entenderlo como electoralmente legítimo. Pero así somos los de la metrópoli. Que nadie nos toque a nuestros mamarrachos, que eso es una ofensa imperdonable (ya se sabe, “a un compatriotra hay que defenderlo siempre”), aunque luego nosotros podamos permitirnos todo (a partir de unas valoraciones la verdad es que muy poco “equilibradas” y en absoluto generalizables a situaciones equivalentes, porque entonces a saber qué “populistas totalitarios” amiguetes podrían acabar pringados) cuando se trata de ir contra los de los demás, siempre que por hache o por be sean, por decirlo así, “incómodos”.


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02/12/2007: Madrid existe

No sé cómo abordar este asunto. Es demasiado. Vale que en la Comunidad de Madrid sólo se habla una lengua y mal. El cambio de las eses por jotas como hecho diferencial no enorgullece ni en la más alta montaña. La arquitectura neoclásica predominante en la ciudad no es nada del otro jueves. El río da risa. El trazado de las calles es un sin Dios. No en vano, la vía principal, la Castellana, sigue el cauce de un arroyo con sus curvas incluidas. Así como los nombres, por ejemplo, la calle Cervantes es en la que vivió Lope de Vega, la calle Lope de Vega es en la que fue enterrado Cervantes y en la de Quevedo vivió Góngora. Es todo un desparrame, sí. Pero ¿insignificante? ¿Somos un poblacho insignificante? ¿Lo que pasa aquí no importa? ¿no tiene relevancia?

Esa es la sensación que se me queda a mí al toparme con esta joya del periodismo patrio. Diario ABC, martes 27 de noviembre:

 

 


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