Ayer ETA se cepilló, en medio de un supuesto proceso de diálogo para tratar de que se produzca el abandono de las actividades que le dan sentido, parte del aparcamiento de la flamante terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Como es evidente, no parece una actuación coherente con la finalidad perseguida por el llamado “proceso”.
De pasada, o eso parece, se cepilló a dos jóvenes ecuatorianos. ETA ha aprendido que así como la inmigración española les jodió EuskalHerria y se lo llenó de infraseres cejijuntos, que hablaban en castellano, reciamente católicos, amantes de la familia y de solucionar los conflictos caseros a hostias (es decir, de gentes como ellos, pero que no eran, a pesar de eso, vascos), la España de ahora, con sus 5 millones de inmigrantes, ha cambiado. Lo jodido que tiene este nuevo lumpenproletariado de suburbio y arrabal es que, alejados del mundo real como estamos el resto de los españoles (y no digamos los que se dedican a la lucha por la liberación de sus pueblos en cuerpo y alma), desconocemos cómo viven y qué hacen. Y, claro, no hay derecho, ya ni puede uno atentar tranquilo, sin llevarse sorpresas desagradables.
Quiere decirse que ETA, que como es sabido es una banda terrorista con preocupaciones humanitarias, suele poner bombas en consonancia con estos altos ideales suyos. Cuando lo hace en espacios públicos avisa para que dé tiempo a desalojar y, más allá de joder al personal y trastornarle la vida lo más posible, tiene siempre la cortesía de solo aspirar a matar, si se ponen por delante, servidores públicos. Pero como los tiempos cambian, los aparcamientos de los aeropuertos se ponen perdidos de inmigrantes sudamericanos que han ido a buscar a la suegra y cosas de estas, pues todo se descontrola. Estas gentes de mal vivir, como han de trabajar bastante más y en puestos bastante más duros que los españoles a partir de los cuales ETA idea sus acciones, pues se quedan a dormir en el coche mientras esperan a que la parienta recoja a su madre. Y, con el mal gusto propio de la clase trabajadora inmigrante, pues te joden un atentado que, si no hubiera sido por ellos, habría quedado maqueado de la muerte. Espectacular, efectista, brutal, pero como diciendo “nosotros no somos como los moros salvajes esos, sino unos luchadores por la libertad plenamente civilizados, joer, porque no creemos en Dioses falsos sino en la muy cristiana Euskalherria”.
A efectos de la edificante batalla política que desde 1993 tenemos montada en España a cuenta del terrorismo, la cosa de los ecuatorianos es, con todo, poco importante porque (¿lo han adivinado?) son ecuatorianos. Un país que, a fin de cuentas, hizo mejor papel que España en el último Mundial. Es bastante asqueroso todo esto, pero a casi todo el mundo (o, al menos, visto lo visto, a casi todos los medios de comunicación) se le desata con más facilidad la solidaridad por razones de nacionalidad que, por ejemplo, de clase. Las señoras que sacaban ayer en la tele metiéndose con Rodríguez Zapatero bramaban indignadas porque no les dejaran abandonar Barajas y sólo les hubieran dado una mantita para esperar. Cuando llegaron a casa y se vieron en la tele seguro que no se sintieron avergonzadas porque, a fin de cuentas, se trata de dos ecuatorianos. Si uno se despistaba un poco y no seguía con demasiado interés las noticias era posible, de hecho, que casi ni se enterara de que algo les había pasado, porque venía la información sobre la desgracia después del recuento de daños materiales, pasajeros (españoles, en gran parte) atrapados en el atasco aeroportuario, días que tardará la cosa en apañarse y de titulares efectistas del estilo “ETA vuela la T-4″.
Y, lo que sí tiene cierto sentido, venía detrás de las consecuencias futbolísticas del atentado, con las reacciones del fondo norte y las del fondo sur:
- Rajoy pide firmeza y volver a la senda exclusivamente policial, porque con ETA no hay ni habrá nunca nada de que hablar salvo que cese en su actividad.
- La AVT pide lo mismo que Rajoy y dos huevos duros (ETA, además, ha de pedir públicamente perdón y caminar de rodillas desde Hernani al Valle de los Caídos).
- CiU, como depositaria de las esencias pactistas y de la cordura por la que todos la tenemos, se erige en portavoz simbólica de todo el Parlamento español (y así lo interpretamos todos) al señalar que ya no apoyan que Rodríguez Zapatero hable con los terroristas porque cuando expresaron su sostén al “proceso” fue con la condición de que no hubiera violencia y esto de Barajas (e incluso lo de los ecuatorianos) pues como que lo es.
- Otegui y compañía, a la suya, aparecen para decir lo de siempre y que estudiarán para próximas acciones liberadoras el problema de las clases trabajadoras, sus turnos de trabajo, horarios de sueño y cómo afecta todo eso a la patria vasca.
El Presidente del Gobierno, por su parte, ha dicho más o menos lo mismo que la facción queremos-banco-azul de CiU, pero sin tener en cuenta que, como no es catalán ni de CiU, sus palabras no se interpretan a partir de una presunción de razonabilidad sino por comparación con lo que el manual de estilo de lo que se espera de un Presidente español dicta. Por eso, diciendo lo mismo, todo el mundo, cuidadosamente respetuosos como somos (y bien está que así sea) con el valor de lo simbólico, ha tenido las palabras de Duran i Lleida por justas y necesarias y, en cambio, a Rodríguez Zapatero le están dando hasta en el carnet de identidad desde todos los frentes mediáticos.
De un Presidente del Gobierno, en España, en unas circunstancias como las de ayer, lo que todo el mundo espera es que mienta. Como un cosaco. Como hizo Mariano Rajoy, sin ir más lejos. El guión exige dejar claro, clarito, que hasta aquí hemos llegado, que el Gobierno da por roto todo intento de negociación, que nunca más abrirá cauces a quienes no son sino unos sanguinarios asesinos a los que (conviene añadir de paso) sólo les espera pudrirse en la cárcel. Si uno tiene el cuerpo de jota, puede ponerse en plan Julio Anguita y llamarles “perros rabiosos” o algo así. Si, por el contrario, opta por una línea más liberal puede añadir algo respecto a cómo se pudrirán en la cárcel con huelgas de hambre a base de jamón de york para que el pueblo sea consciente de que el presidente también puede ser un hijo de puta y que así nos sintamos reconocidos. En plan técnico jurídico, menos caro a los columnistas del ABC, este mismo efecto puede lograrse mencionando la novedosa e inconstitucional doctrina de nuestros tribunales en materia de cumplimiento de penas.
Esta trola, en realidad, no es tan grave porque forma parte de un baile simbólico de máscaras en el que todos participamos y del que todos, en el fondo, conocemos su verdadera esencia. Cuando escuchamos a Mariano Rajoy decir que nunca negociará con terroristas (o a Bush, o escuchábamos a Aznar, o a Felipe en su día) todos sabemos que está jugando en un terreno que conocemos y cultivamos desde antiguo. Desde el mismo momento en que, tranquilizados, escuchamos sus palabras, somos perfectamente conscientes de saber dónde nos movemos y de que, llegado el caso, si se dan las circunstancias que lo permitan, Mariano Rajoy dialogará, como es lógico, con quien haga falta. En realidad, por tanto, no está mintiendo, sino tranquilizando a todo el mundo participando en el baile ritual en el papel que le pedimos y esperamos.
Rodríguez Zapatero, sin embargo, ha optado por limitarse a suspender las conversaciones pero aclarando que lo hace en tanto continúe la violencia, con lo que todos hemos interpretado que está dejando la puerta abierta a retomarlas cuando sea posible. A casi nadie le han gustado nada estas palabras de nuestro Presidente, que ha sido calificado de indigno, traidor, cobarde, genuflexo… De mentiroso, claro, no.
No es posible negar que las representaciones simbólicas tienen un enorme valor y que para una sociedad es importante verse reconocidas en ellas. A todos nos da miedo que las pautas más inveteradas, los sobreententidos más anclados en nuestro inconsciente colectivo, sean ignorados ni más ni menos que por el Presidente del Gobierno. Y esto es en realidad lo que le reprochamos hoy a Rodríguez Zapatero, no blandura ni nada de eso.
Rodríguez Zapatero ha demostrado ser un tipo raro, que se aleja de lo que casi es obligado en un momento como el de ayer. Y algo así da miedo, intranquiliza. Que eso tenga como reflejo inevitable convertirlo en el único político que ayer transmitió de forma sincera cuál va a ser su línea de actuación no es algo que haya de tener necesariamente demasiado valor. Quizás a veces, sobre todo cuando nadie en el fondo se cree lo que estamos diciendo (y todos sabemos que así es, y no nos parece demasiado mal), mentir y cumplir con el ritual no sea tan malo. Es posible que sea, incluso, lo debido.
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2006 se va y lo hace cuando todavía no se ha difuminado del todo la estela de reacciones al fallecimiento de nuestro General Pinochet ni se han apagado las voces con sabios consejos españoles para ilustrar a los chilenos, subdesarrollados como son, sobre cómo saldar cuentas con el pasado, con los asesinos del ayer y con sus cómplices.
Mientras, así liberados de las ominosas presencias del Dictador en su casa y de Anita Obregón en la ceremonia de las uvas, todo el mundo despide pacíficamente 2006, los responsables de Televisión Española han dedicado el mes de diciembre a infligir a la ciudadanía ataques indiscriminados de nostalgia facilona, con un abuso de imágenes de Fernando Esteso que debería estar prohibo por la OMS (excepto para la Comunidad de Madrid), empleando para ello la emisión de programas y galas dedicados a conmemorar que nuestra tele cumplía 50 años. Con ocasión de tan sonada efeméride, los profesionales de Televisión Española se han dado un atracón de autocomplacencia y nos han explicado cómo trajeron la democracia desde dentro, socavando los cimientos del régimen donde más dolía. Pedro Erquicia y su “Informe Semanal”, nacido en el 73 para educar en la democracia y el pluralismo; Laurita Velenzuela y Joaquín Prats incitando a la rebeldía o el mismísimo Jesús Hermida son buen ejemplo. Sólo hemos echado en falta a Juan Luis Cebrián para explicar a la descreída ciudadanía de 2006 las maneras en que se luchaba valientemente por la libertad dirigiendo los informativos de la tele del franquismo.
Junto a esta meritoria tarea de educación cívica, los archivos desempolvados han permitido a la audiencia descubrir que el hilo conductor con el que Televisión Española ha desarrollado su pretendida labor de servicio público ha sido siempre el mismo: la cutrez, la corteza de miras, el fácil recurso a alentar las más bajas pasiones, la vocación de entretener a unas masas que se tienen por imbéciles y a las que se trata como tales. Desde los programas infantiles, de vergüenza ajena ayer, hoy y siempre; a los dedicados a los jubilados en celo ya sea en versión varietés con Lina Morgan a la cabeza (pa que nadie diga que estos fastos no han culturizado a la plebe, sepan que he aprendido que Hostal Royal Manzanares ha sido la serie de más audiencia de la historia de la tele en España, dejando claro que, pa chulos, nosotros), ya dedicados en horario matinal a hacer bromas picaronas con el Viagra. Con contadísimas excepciones, visionar los fragmentos de esa historia (y, con ella, de la de España) que ha venido emitiendo para celebrar su cumpleaños nuestra tele pública permite asistir a una radiografía de cómo, desde arriba, se ha visto y querido moldear al pueblo español.
Lejos, lejísimos, queda el ejemplo de la BBC. Pero también la más que digna tarea que realizan las televisiones públicas alemanas, tanto en su labor de ámbito regional como en las emisiones que de forma agrupada y cooperativa preparan para las dos cadenas de ámbito nacional. En España, por supuesto, la aparición de televisiones autonómicas ha servido para aumentar la gresca, el derroche y las toneladas de caspa, sin que sea posible ni imaginable ningún tipo de cooperación entre ellas (salvo para comprar partidos de fútbol) o con Televisión Española con el fin de hacer espacios de calidad.
Ni siquiera la línea francesa, con teles de partido comme il faut, ha sabido ser desarrollada en España. Con las obsesiones sindicales y estatalistas de un service public a la francesa, la tele pública de allí mamaba de las fuentes que mamaba, pero ofrecía productos cuidados y más o menos dignos. Los ministros podían llegar a sentarse a presentar un telediario y explicar a la anonadada audiencia que habían decidido que a partir de ese día la información en la tele se daría así o asá, bella tradición que hoy continúa poniendo a las compañeras sentimentales de los políticos a hacer esta función de comunicación pública (cuestión de avance feminista en la estela de Simone de Beauvoir), pero es que en España ni eso era necesario. Los telediarios y sus periodistas, ferozmente críticos y comprometidos con el servicio a la ciudadanía, han sabido siempre muy bien qué debían hacer y qué se esperaba de ellos. Alfredo Urdaci es quien mejor, probablemente, ha sabido inspirarse en las enseñanzas en esta materia de Pedro Erquicia, llegando ambos al extremo de comprometer la estabilidad de algo tan señero como la Primera edición del Telediario en aras al servicio a la patria. La injerencia política se ha reservado en nuestro país, por ello, para cosas más exóticas dada la innecesariedad de su empleo en los informativos, desde Carrero Blanco encargando directamente un producto como Crónicas de un Pueblo, a los gobiernos socialistas vetando a todo aquel que se confesase republicano en pantalla o, peor todavía, a quien osara invitar a un plató a alguien que hubiera criticado públicamente a la Casa Real.
La llegada regeneracionista de Rodríguez Zapatero ha permitido transformar una de las dos dinámicas de fondo de nuestra tele pública: su feroz gubernamentalismo. Nuestra tele no se parecerá a la BBC nunca, pero al fin dejará de beber no sólo en los profesionales repudiados por la RAI (Lazarrov, Torrebruno, Rafaella Carrá y tantos otros grandes de nuestras ondas) sino también en ese peculiar estilo, en el inconfundible descaro con el que en Italia se apoya a quien manda políticamente en la tele de turno (que allí, al menos, como el botín se reparte en tres canales, uno de cada tendencia, se produce una suerte suma cero de bazofia televisiva que crea un entorno de manicomio donde nada tiene demasiada importancia menos el muslo y pechuga en prime time, efecto que en nuestro país sólo se lograba en las CC.AA. con gobierno de signo distinto al del Estado). Seguirá TVE, sí, siendo cutre y pobretona, nada ambiciosa y con su suerte fiada a programas de baile para jubilados nostálgicos del antiguo régimen, espacios presuntamente humorísticos con gran éxito al sur de Despeñaperros y productos de hechura pretendidamente intelectual que desde hace treinta y cinco años son encargados a los mismos luchadores por la libertad, demócratas de toda la vida, o sus familias, que son la sal de la vida de nuestro audiovisual. Pero al menos ya no está descaradamente sesgada a favor del Gobierno de turno. Pero no teman, Rodríguez Zapetero no está loco ni es un radikal, por lo que nuestra tele de servicio público sigue estando volcada en el cuidado de ciertos valores, no vaya a molestarse nadie en demasía como se descontrole la cosa (lo que pasa periódicamente con la BBC, ya se sabe). De un medio de comunicación lo menos que puede esperarse en estos tiempos de penuria crítica, de acuerdo con la ideología del talante, es que no genere conflictos. Y los nuevos rectores de la corporación pública de radio y televisión se han puesto a ello con óptimos resultados. Este es el motivo de que la nueva Televisión Española, transformada en icono del regeneracionismo chupiguay de Rodríguez Zapatero, haya pasado a inspirarse en el credo políticamente correcto dominante: una tele que no transpire, ni moje, ni cale, ni transpase…
Haciendo virtud de la necesidad (progresiva pérdida de una audiencia por lo demás muy envejecida, galopante pérdida de credibilidad), Rodríguez Zapatero ha renunciado a emplear como Noticiario Documentado la tele pública. Se ha dado así un paso más para convertirla en una emisora privada más, desprovista de cualquier rasgo que la singularice como emisora pública, dado que no ha venido el magnánimo gesto acompañado de una voluntad de servicio discernible. Sólo le queda por ello a la tele de todos como factor de legitimación, eso sí, la nostalgia, el cultivo oficialista a una determinada historia de una determinada España. Tenemos así una tele fina y segura, consagrada a competir en el barro y oficializada como vehículo de transmisión de lo que ha sido y se entiende que es, nuestra Historia.
En este sentido cabe entender el éxito de series como Cuentáme… o la orgía remember de espacios como La Imagen de Tu Vida. Y ahí afloran divertidos tics corporativistas y estatalistas, dulcificadores y mentirosos, de los que sólo paso a relatar dos ejemplos recientemente visionados por quien esto escribe. Que de ese se trataba cuando empecé a escribir esto para despedir el año, de relatar dos anecdotillas simpáticas:
- Hace ya años nos preguntábamos perplejos cómo una tele pública podía permitirse dar una imagen tan florida y edulcorada del franquismo como la da Cuentáme cómo pasó. A día de hoy la serie sigue, y con notable éxito de audiencia. Es un producto más de esos marca de la casa: blandito, fácil de digerir, que aúna frente al televisor a abuelas y señores de mediana edad emocionados recordando los sofás de skay con niños y adolescentes necesitados de bromuro interesados en las tramas (o como se quiera llamar a lo que se emite) humanas de los personajes en flor. Pues bien, uno de los protagonistas trabaja ahora en Pueblo, cantera de periodistas de raza, como es sabido, y que en la serie aparece dibujado como un diario “crítico” con el franquismo. Me ahorro comentar nada al respecto porque lo que viene es aún mejor.
En un reciente episodio a un redactor le zumban y otro recibe numerosas amenazas por sus constantes informaciones críticas con el régimen. Ante la grave situación y riesgo para sus redactores, el mismísimo director del periódico, D. Emilio Romero, toma cartas en el asunto. Defiende a sus redactores e incluso el actor que caracteriza al prócer del periodismo patrio (convenientemente gafudo y calvo), además de felicitar a sus izquierdistas redactores, descuelga el teléfono para llamar a capítulo a no se sabe quién con el fin de que paren los ataques. La misma historia es de por sí, narrada de esta forma, extraña. ¿De dónde sacaba tanta autoridad, en esa época, un director de un periódico crítico e izquierdista? Claro que los guionistas que nos quieren vender la cabra, en realidad, en esto no engañan. Porque lo que es poder y contactos sí tenía D. Emilio Romero, periodista aúlico a fin de cuentas del Generalísimo y franquista hasta la médula de toda la vida de Dios. Que una serie de televisión, en la tele pública para más señas, pueda tener la osadía de dibujar su figura como la de un luchador comprometido con las libertades y dedicado a combatir el franquismo es un burla obscena. Que la cosa pase así como así y no suscite la hilaridad y rechifla generalizadas demuestra hasta qué punto el franquismo sociológico de los gerifaltes (todavía hoy) de los medios españoles y su espíritu de casta están comprometidos en escribir una historia paralela donde, cómo no, eran precisamente ellos mismos y sus amigotes los que luchaban por la libertad más que nadie.
- Es así que, claro, el Caudillo murió en la cama. Y su sucesor, designado por él mismo al margen de cualquier legitimidad (ni los españoles lo eligieron ni tenía legitimidad dinástica, su posición como Jefe de Estado se explica exclusivamente por la voluntad del Caudillo de que él fuera su sucesor), Don Juan Carlos de Borbón, hubo de ser proclamado Jefe de Estado y coronado Rey, en estricto cumlimiento de todo lo que dispuso Francisco Franco. Así se hizo. Y Televisión Española estuvo allí.
Con ocasión del festival remember del programita La Imagen de Tu Vida, han pasado varias veces las imágenes de la ceremonia, con las palabras del Presidente del Consejo de Regencia, tras jurar el cargo Nuestro Campechano I de Borbón. Sin embargo, ¡oh sorpresa!, faltan unas palabritas. Porque Alejandro Rodríguez Valcárcel, presidente del Consejo de Regencia, justo en el momento en el que Juan Carlos I de España juraba su cargo de monarca, y antes de lanzar sendos vivas a España y al Rey, intercaló un sentido “Desde la emoción en el recuerdo a Franco” que le honra y nos pone la carne de gallina a todos los españoles de bien cuando lo escuchamos. Pues bien, TVE nos ha cortado la secuencia histórica y ahorrado las palabritas, dejándonos con un coitus interruptus en el proceso de inmersión en nuestra reforma respetuosa con la legalidad vigente que hemos tenido que solventar yéndonos al Valle de los Caídos a pegar un par de hostias a cuatro franceses que pasaban por ahí. Y no hay derecho.
Para los ciudadanos que han visto el programa, el Rey jura el cargo y luego un tipo muy serio oficializa el nombramiento y lanza vivas a España y al Rey. En realidad, este señor lo que hizo fue oficializar el nombramiento de acuerdo con la voluntad del Caudillo y en estricto cumplimiento de la legalidad que nos legó y, desde el emocionado recuerdo a este gran hacedor, y en tanto que él así lo quiso, saludar con un “viva” la entronación de Campechano Primero. Estos tres segunditos escasos de grabación que han sido cortados porque, seguro, ocupaban un incómodo espacio preciso para que Hermida pudiera acabar el sintagma nominal de alguna frase sin apuros, permiten que la llegada de Juan Carlos a la Jefatura del Estado, vista desde la actualidasd y por alguien ignorante de lo que ocurrió, parezcan una cosa muy normal. Incluso que se intuyan como un noble evento que consagró el triunfo de un heroico acto de resistencia: “murió Franco y el Rey ganó la batalla por la democracia”, vienen a decirnos. Obvio es que, con la secuencia completa, las cosas se entienden mucho mejor y dejan claro de qué se trataba. Pero Televisión Española, en esto sí fiel a su tradición e historia, sigue empeñada en cultivar una mirada a España y a su pasado digna de un país inmaduro y tercermundista. Sigue empeñada en demostrar que está al servicio, para lo que haga falta, de ciertos intereses muy por encima de cualquier servicio a la verdad y a los ciudadanos que la sufragan. Probablemente, claro, son las consecuencias de una triste herencia. Y es que falta habría hecho, a la luz de lo que en la actualidad sabemos, que un comprometido liberal y antifranquista como Don Emilio Romero hubiera sido el encargado de ponerla en marcha. Otro gallo habría cantado.
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ÁRNICA PARA EL PROCESO DE PAZ
MALLORCA 1 – RACING DE SANTANDER 2: La lucha por evitar el Pozo de la Segunda División y aspirar, también el año que viene, a los píngües beneficios y ridículas audiencias, de La Sexta, se antoja ardua. Por ahora el Racing recupera el resuello perdido la semana pasada en el Sardinero, en una jornada muy favorable para los equipos foráneos, como diciendo “total, España ya no existe y se desintegra día tras día, no hay ni amor a los colores, ni ventaja del equipo local, ni árbitros caseros, ni ná”.
DEPORTIVO 0 – ATHLETIC DE BILBAO 2: Cuando parecía que el Athletic estaba abocado a la Segunda y el proceso de paz al fracaso llega Mané, de la mano de los servicios secretos de Marruecos devolviéndole a la ETA el favor del 11M y zas, dos victorias seguidas. Y yo no es que quiera decir nada, pero el otro día vi a Zapatero sonriendo ante las cámaras. ¿Por qué sonreía? ¿Acaso sabía ya, porque así se lo había comunicado su amiguito el rey de Marruecos, lo que iba a ocurrir? Y al mismo tiempo recibiendo rapapolvos en Argelia. Qué raro. En LPD sólo queremos saber la verdad y, por si la verdad no aflora, que la Liga dure los doce meses del año, que viene a ser lo mismo.
ZARAGOZA 0 – VALENCIA 1: El Zaragoza había cimentado su excelente trayectoria liguera en la solidez como local, pero contra la envidia de las demás comunidades autónomas, ansiosas de beberse el agua del Ebro, las tendencias de fondo de esta jornada y los churros desde 30 metros de “Magic” Angulo no se puede luchar. Recuperación del Valencia conforme los lesionados van incorporándose, como diciendo “nosotros también queremos disputarle el tercer puesto al Sevilla”, porque más arriba qué quieren que les diga, la cosa está muy clara, como debe ser.
REAL SOCIEDAD 3 – NÀSTIC DE TARRAGONA 2: Partido de la mínima que contribuye a clarificar las cosas de cara al año que viene: tanto la Real Sociedad como el Nàstic se lo pasarán en Segunda. No de otra forma puede interpretarse tal abanico de goles innecesarios en un contexto, además, en el que las victorias locales son anatema. En descargo del Nàstic podemos decir, empero, que el President Montilla había amenazado con expropiar los vestuarios del club para dinamizar la economía y reducir el precio de la vivienda, en lo que en realidad era una operación urdida por los Tedax para propiciar la prolongación del proceso de paz y la traición a España.
LEVANTE 1 – CELTA 1: Esto es lo malo que tiene la Liga española: sobran 16 ó 18 equipos y tienen la mala costumbre de enfrentarse entre sí, en lugar de limitarse a los partidos contra Barça y Madrid, que es lo que interesa. Luego me empatan y ni siquiera puedo hacer el chistecito de la victoria a domicilio.
VILLARREAL 1 – OSASUNA 4: Nuevo empujón para la rendición frente a la ETA, en esta ocasión por parte de uno de los principales aspirantes a ganar la Copa del Lehendakari el año que viene (la Liga de Euskal Herria se reserva para el Hendaye F.C.). El cuñao del hermano del portero de la puerta 17 del estadio del Madrigal compró un ejemplar de El País el mismo día en que utilizaba su Kangoo para repartir piezas de cerámica, ¿acaso necesitan más pruebas?
RECREATIVO DE HUELVA 1 – SEVILLA 3: El Sevilla continúa su proceso de autoengaño y se coloca momentáneamente como líder, a la espera de lo que tenga que decir el Barça este miércoles y el Recreativo en los tribunales.
ESPANYOL 0 – REAL MADRID 1: El sello de Fabio Capello comienza a ejercer su salvífica labor sobre el Real Madrid: cada vez juega peor, anota menos tantos y gana más partidos, aunque sean contra el filial. ¡Qué tiempos aquéllos en los que se expulsaba al entrenador con tres puntos sobre el segundo porque el equipo no daba espectáculo!
ATLÉTICO DE MADRID 1 – GETAFE 0: En una jornada tan anticasera como la que nos ocupa el entrañable Atleti tenía que dar la nota una vez más, en un resultado que casi parece un homenaje externo al proceso de paz y Euskal Herria, por lo conveniente: tres puntos que colocan al Atlético en posición Champiñons, que al Getafe, total, le da lo mismo. Hay que ser realistas (ya se aplicará el cuento el Atleti dentro de unas cuantas jornadas y comenzará la preparación de la Intertoto 2007).
BETIS – BARCELONA: El Mundialito es una absurda competición montada para lo de siempre, vender camisetas a la chusma y derechos televisivos a los incautos. Es al fútbol lo que el Tuning a la Fórmula 1. Lo alucinante del caso es que algo así obligue a retrasar un partido de Liga, máxime si el Barça ni siquiera consigue hacerse con la competición, e ítem más: obligarnos a actualizar este comentario dentro de tres días (o de cincuenta, si nos ponemos).
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CAMPEÓN VITALICIO, TE LLEGÓ LA HORA DEL (FINAL) JUICIO
ATHLETIC DE BILBAO 4 - RECREATIVO DE HUELVA 2: Frenazo en seco a las aspiraciones del Recreativo de Huelva de asaltar los puestos Champions de la tabla, a manos de un revigorizado Athletic de Bilbao. Yo no sé qué pensarán Ustedes de todo esto, pero a mí me da qué malpensar en plan conspiranoico, teniendo en cuenta todo el rollo relativo al “Proceso”, al “Atasco del Proceso” y valorando que se supone que tenemos que tragarnos que lo del domingo fue la resurrección, cual Ave Féniz, de Ismael Urzáiz.
BARCELONA 1 - REAL SOCIEDAD 0: La Antiespaña no se ensaña demasiado con la Real Sociedad, sabedora de que es un aliado táctico. La Real Sociedad no sufre demasiado, por mucho que le condene a un oscuro pozo de alimentación forzosa por vía intravenosa, con la derrota, ya que sabe que todo lo que fortalezca a la Antiespaña es bueno para ellos. El partido, por ello, fue un soberano coñazo y acabó como si de un mismísimo duelo vasco fuera: con los puntos para el que más lo necesita (a fin de cuentas, para arrebatar la Liga a quien por derecho corresponde son necesarios más puntos que para no descender).
VALENCIA 4 - DEPORTIVO 0: El Valencia del Impío se enfrentó al equipo que le supera en esta Liga en desgracias y contratiempos. En un par de arranques de fatalidad (gol a los cinco minutos, penalty inventado por el árbitro y consiguiente expulsión) logró ponerse de cara el partido. Pero la cosa no pasa de ser una anécdota. Téngase en cuenta que ambos equipos se empiezan a consolar ya, a estas alturas de la temporada, pensando en la Copa del Rey y el chollazo de sistema de competición montado por la Federación, que les ha permitido llegar a octavos como si tal cosa. Todavía no se han percatado de que, gracias a eso mismo, en realidad, han llegado todos. Ocurre, claro, que a lo mejor los otros están preocupados por hacer un papel digno en la Liga, cumplir objetivos, aspirar incluso a superarlos y por todo ello pues van y se despistan. O sea, que a lo mejor hasta vemos a Caparrós alzando algún trofeo un día de estos.
SEVILLA 2 - REAL MADRID 1: Cuando el Sevilla se enfrentó el sábado al Real Madrid todavía se dudaba sobre la realidad del grave estado de salud de Nuestro General Pinochet. Fabio Capello, por ello, no puede alegar estar en estado de shock tras la pérdida del penúltimo bastión de la capacidad de liderazgo bien entendida en el mundo para justificar el desbarajuste de su equipo. En cambio, sí puede escudarse en lo que todos sabemos: que si los galácticos, que si el papel couché, que si esto es lo que ha venido siendo el Conjunto de las Reinonas de la Liga de las Estrellas estos últimos años… Ocurre, sin embargo, que esa argumentación ya se la ha pedido su pre-ex-Presidente y no conviene repetirse. Desde LPD proponemos que vaya buscándose, para la próxima debacle, un chivo expiatorio de impacto (tipo Íker Casillas o algo así) que le permita acometer una arbitrariedad caprichosa y dejar claro así, por si alguien lo dudaba, dos cosas. Quién manda aquí. Y que mandar significa hacer lo que le sale a uno de los cojones, sin importar si tiene sentido o no.
RACING 0 - ZARAGOZA 2: El Racing, que iba de gallito, no levanta cabeza desde que sufrió el obligado repaso del Bernabeú. El Zaragoza, recuperado del tropezón de la semana pasada, se coloca en posición de Liga de Campeones. Lamentablemente, el sector zaragozista de LPD está de vacaciones y a quien esto escribe esta situación le parece, más que síntoma de que se avecina algo grande, indicativo de que estamos viviendo un apasionante duelo, mano a mano, a cara de perro, con el Atlético de Madrid. No pueden ser, no pueden ser, repito, buenos augurios para nadie.
OSASUNA 3 - MALLORCA 0: Dicen las crónicas que el aparentemente severo correctivo que recibió el Mallorca no fue tal, que el equipo no mereció tanto castigo. Que se jodan. Así es el fútbol. Arbitrario. Como si fuera Capello. O Pinochet. O el mismísmo Caudillo. O Yahvé, ya que nos ponemos. Y más vale que vayan aprendiendo la lección, porque es fiel reflejo de lo que pasa en la vida. Eso cuando no aparece, además, cualquiera de los secuaces de Díaz Vega, Megía Dávila o alguno semejante, y aplica a nuestra existencia criterios propios de la justicia del Que No Puede Ser Nombrado. Así que no les viene mal, de vez en cuando, a esos alemanes afincados en Mallorca, saber que aquí también podemos gastárnolas así.
NÀSTIC DE TARRAGONA 2 - LEVANTE 1: El caudal de oraciones que propele el vestuario del Levante, en sustitución de trabajo técnico, táctico, físico o del tipo que sea, empieza a tornarse preocupantemente en cantinela en defensa del puesto de trabajo de su entrenador y no en una búsqueda de buenos resultados. Piense López Caro, cuando sea despedido en breve, que los profesores de religión, gremio donde haría un papel mucho más lucido que en el mundo del fútbol, lo tienen mucho peor frente a los patronos.
GETAFE 1 - BETIS 1: Si el espíritu de Nuestro General Pinochet, a quien Dios tenga en su gloria, tuviera que elegir entre dar la victoria a Don Bernardo y a Don Manué, a buen seguro que lo pasaría mal. Sería algo así como las complejas decisiones de todo estadista, de esos que te salvan del marasmo y ahuyentan el peligro socialcomunista para dejarte maqueadita la economía: ¿qué es mejor, masacrar a electrodos a la chavala o azuzar a unos pastores alemanes -cánidos- para que la violen delante de su familia?, ¿qué tipo de avión es más eficaz en el consumo de combustible para ir lanzando al mar a insurrectos?, ¿qué banco suizo ofrece mejor tipo de interés para depositar con confianza los ahorrillos obtenidos de los derechos de autor por mis trabajos ensayísticos? A veces, la vida es tan, tan dura, las decisiones tan, tan complejas, que uno no sabe bien qué hacer y opta por permitir un empate, por pereza, más que nada.
CELTA DE VIGO 1 - VILLARREAL 1: Y así, de empate en empate, la trayectoria de Celta de Vigo sigue sumida en la mediocridad. A diferencia de los vigueses, el Villarreal, como todos los equipos de media tabla para arriba “con aspiraciones” que no juegan competición europea está pasando por un momento dulce y eso le permite mirar para arriba. Como Getafe, Recre, Zaragoza, Atlético y demás clubes que sólo juegan una competición seria. Los analistas, sesudos y bien pagados, suelen buscar explicación a este fenómeno, a pesar de la evidencia luminosísima que explica a la perfección, temporada tras temporada, el patrón que sigue la Liga, en las cualidades intrínsicas de tal o cual equipo, entrenador, jugador… La realidad es más sencilla, pero vende menos periódicos, nos tememos. Así que prometemos que la semana que viene nos subiremos al carro y hablaremos del “Efecto Polonio”.
ATLÉTICO DE MADRID 1 - ESPANYOL 2: El problema es que, en cuanto el resto de equipos “con aspiraciones”, o sea, los que juegan en Europa porque el año anterior no lo hicieron y así lograron una mejor clasificación, se topan con el invierno y la pausa correlativa, las fuerzas se igualan y los espejismos se acaban. El Atlético de Madrid anticipa resultados y juego de época navideña y empieza a despedirse de la parte alta de la tabla. Vladimir Putin y sus jueguecitos con Plutonio en los productos de depilación masculina y belleza para el cutis de Fernando Torres, es lo que tienen.
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ZARAGOZA 1 - OSASUNA 2: Víctor Fernández, ese tipo descreído que adoctrina con aire profesional, como insinuando que en el mundo hay cosas por encima de Dios (el propio Víctor Fernández, por ejemplo), sufre un severo correctivo a manos de ese equipo de siempre carlista y requeté-católico que es, como buen vascongado, Osasuna de Pamplona.
VILLARREAL 2 - NÀSTIC DE TARRAGONA 0: Duelo levantino, de provincias, mediterráneo. De espiritualidad fofa y amorfa, en consecuencia. Pero los empresarios que con mano de hierro gobiernan el Villarreal han sido de siempre más católicos que los prebostes del Nàstic, aficionados a poner también una vela al diablo (a fin de cuentas, no tenemos ni idea de quiénes son o a qué se dedican, pero si Carod Rovira es de allí han de ser necesariamente tipos sospechosos). O al menos, más reciamente católicos. Lo suficiente para ganar 2 a 0.
RECREATIVO DE HUELVA 2 - VALENCIA 0: En una jornada marcada por Nuestro Señor el Valencia de ese amoral y libertino que es Quique Sánchez Flores sólo podía caer derrotado. La furia divina, para no hacer sangre, no le ha lesionado a nadie. Es extraño. ¿Acaso se habrá alguien ahí arriba apiadado, pensando que entre los fracasos deportivos y tener que soportar a Juan Soler y Carboni ya tenía lo suyo por esta semana? Craso error, de ser así. Mientras en la entidad estos dos personajes, de religiosidad probada y, muy especialmente, sus pías mujeres, nos asuman (más todavía) el mando con todas sus consecuencias, las cosas sólo debieran ir de mal en peor si es que existe la Justicia Divina. Dios quiere al Comando Opus-Prada, de la boutique a misa de ocho, de la sacristía a los desfiles de Milán, al mando. Así que desde LPD, y con la legitimidad que me otorga ser seguidor del Valencia, pedimos a estas dos señoras que den un paso al frente de una vez y se coloquen respectivamente de entrenadora y directora deportiva. Para que se visualice de una vez su importancia y el Señor deje de masacrarnos.
REAL SOCIEDAD 0 - GETAFE 0: Los equipos de Don Bernardo siguen dando espectáculo a gusto de lo que el alemán interpreta que conviene mostrar para aspirar en mejores condiciones al soñado banquillo del MEMYUC. Como ahora la moda es el rigor defensivo, no hay quien marque un gol al Getafe. Dios Abondanzieri, o como se escriba, aparece regularmente para desbaratar cualquier insidia del maligno. Y, mientras tanto, Míchel pena con el Castilla en Segunda División. Tendrá, a este paso, que acabar conformándose con la Presidencia del club como premio de consolación, el pobre.
REAL MADRID 2 - ATHLETIC DE BILBAO 1: Comprueben con qué gracia y salero hemos hecho una transición a las cuestiones que atañen de verdad a Nuestro Señor: la marcha del MEMYUC. En una jornada de Dios como la que comentamos sólo la victoria del Madrid podía ser admisible. De ahí que incluso Ronaldo haya visto cómo se le concedía la gracia de ser tratado como un atleta comprometido por la prensa durante unas horas, hasta que vuelvan a lloverle palos por enchufar incluso los balones que le sirve Míchel Salgado. No ha de encomendarse el Madrid, con todo, demasiado a los diablillos descreídos que copan su organigrama: Mijatovic, el propio pre-ex-Presidente Calderón… Afortunadamente Capello sí parece ser un buen depositario de las pías esencias que aseguran la correcta administración de la identidad de España.
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Nuestro General Pinochet, ídolo de las masas huérfanas de nuestro Caudillo por la Gracia de Dios, ha fallecido en medio de la confusión sobre su estado de salud, que ya tiene mérito. Pero para quien prometió a Salvador Allende ser un recio valladar contra cualquier militar que pretendiera usurpar el gobierno a quienes tenían la legitimidad democrática para ostentarlo, en tanto que Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas del Chile previo a la Dictadura, nada hay imposible. De forma que la muerte, que normalmente tan clarificadora es sobre la buena o mala conservación de los organismos vivos, ni siquiera ha logrado, en este caso, despejar totalmente la incertidumbre. Donde haya un macho reciamente español, que se quiten las mariconadas previas al principio de indeterminación. Lástima que cada día queden menos (machos a la española, se entiende): Castro está en las últimas, parece. Y Sadam Hussein, que no era español pero lo parecía por lo prolongada y sabiamente cambiante de aliados, por mucho que siempre truculenta, acción de firme gobierno, ya sabemos cómo ha acabado por culpa de estar sentado sobre campos de petróleo en tiempos de escasez. Blas Piñar, que junto con Nuestro Señor, como es sabido, conforman una sólida mayoría absoluta en Cortes desde 1978, es de lo poco que nos queda. Y a saber por cuánto tiempo.
La marcha de Pinochet, de quien podemos apostar desde ya que será el protagonista de nuevos trabajos de historiografía creativa por parte de Pío Moa en cuanto se agote el filón de la Guerra Civil española o de una biografía novelada por parte de Don César Vidal (con el lirismo que sólo sabe darle a las vidas ejemplares de hoy de siempre la única persona del mundo que escribe más que lee), obliga a reflexionar sobre la vida, las sociedades, los seres humanos y las tonterías que con desgraciada frecuencia hacemos. Dejaremos discusiones apasionantes en torno a los 30.000 cubanos que había traído Allende para dar un inminente golpe de Estado (¡como los republicanos de izquierdas tras su victoria en España en el 36!, porque a los españoles ganar en las urnas les jode y no se pueden reprimir, ya se sabe, en cuanto se acomodan a los oropeles del poder echan de menos el monte y empiezan a programarte una dictadura neoestalinista) y la imperiosa necesidad de una reacción fulminante plenamente justificada dado lo que se avecinaba. Ya se sabe que no hay nada como montar un totalitarismo salvaje, liberticida y exterminador de la disidencia para conjurar cualquier potencial riesgo de totalitarismo liberticida, exterminador de la disidencia y salvaje. Este tipo de cosas, reflexiones demócratas de toda la vida de Todo a 100, insistimos, las dejaremos para los próximos best-sellers de nuestros colegas de Libertad Digital.
Lo que nos interesa ahora, como faro teológico que es LPD en estos tiempos de confusión donde hasta Ratzinger se pone sospechosamente racionalista, es resaltar la miseria de la población chilena. No por nada, no por joder ni ir de españolitos sin tacha (que esto se lo dejamos a Garzón y a todos los firmes partidarios de ajustar judicialmente las cuentas de todas las dictaduras del orbe menos una muy concreta, ¿adivinan cuál?), sino porque la cosa permite reflexionar sobre lo que no es más que un fiel reflejo del aspecto más turbio del alma humana, así como la entrañable y absurda candidez con que valoramos las acciones y posible trayectoria futura de lo que podríamos llamar “nuestros hijos de puta”.
Y es que, como saben, la versión oficial nos dice que las buenas gentes de bien chilenas, católicas apostólicas romanas ellas, demócratas burgueses, industriales civilizados, políticos medio acostumbrados al debate y la discusión, apoyaron con entusiasmo la misión saneadora, la Cruzada diríamos casi con emoción, de Nuestro General. Si había que limpiar las sentinas, pues se miraba un poquito para otro lado, porque Allende había puesto el país perdido de esperanzas y, no lo olviden, de miles de militares y espías cubanos (en estimación conservadora, contados por los servicios de Interior de la Comunidad de Madrid dedicados a calcular el número de manifestantes podemos estar en cifras que hablarían de una capacidad de movilización que ni Britney Spears) y eso no se podía consentir. De forma que orábamos todos juntitos con un emocionado recuerdo para Nuestro General y a otra cosa mariposa. A mirar alegres y confiados para otro lado. Una vez hecha la limpieza, se suponía, ¿quién iba a pensar que alguien con el corazón nobilísimo de Augusto Pinochet se amarraría al poder? Y es que la burguesía chilena, por muy civilizada que se pretendiera, ni había leído, por lo visto, el trabajo sobre la dictadura de Schmitt ni, a la vista está, había aprendido demasiado de sus cercanas experiencias. Pero es una característica de todos los seres humanos, como demuestra la Historia, tantas veces espectadora de estas situaciones, en muchos y distintos tiempos y países, olvidar que hay una ley de bronce de la naturaleza que dice que cuando se acude alegremente a alguien para que se haga con todo el poder y lo emplee sin frenos ni controles para salvar a la nación, este personaje suele tener una incomprensible tendencia a entender que su trabajo no termina de poder entenderse como finiquitado nunca. Resulta alucinante que gentes cultivadas y sensatas olviden con tanta facilidad este impepinable realidad y que como consecuencia los humanos caigamos una y otra vez en el mismo error: cuestiones morales aparte, demostramos ser unos verdaderos majaderos cada vez que apoyamos sinceramente la intervención de un caudillo confiados en que en cuanto vuelvan las aguas a su cauce, los rojos a la oposición, los separatistas a sus ponzoñosas charcas, los judíos a los negocios de repostería o los infiltrados cubanos a las playas del Caribe nuestro querido tirano se alejará pacíficamente del poder con la satisfacción del deber cumplido.
A esta extravagancia los seres humanos, como demuestra el caso chileno, unimos una segunda característica de idocia también bastante común. Y es que solemos pensar, ingenuemante, quizás contaminados en el mundo hispánico por la impronta de la intachable figura de Francisco Franco Bahamonde, que los carismáticos salvadores de la patria operan desinteresadamente, como si el mismísimo Rey Juan Carlos Campechano I de España fueran. Y luego se te ponen de consejeros en alguna corporación del gran capital, como cobrando los servicios prestados, y los esquemas se te vienen abajo. ¡Pero si eran almas puras! ¡Si sólo querían salvarnos desinteresadamente! ¿Qué está pasando? ¿Qué estafa es ésta?. Con Nuestro General Pinochet la cosa ha sido, como es habitual, más o menos así. Y la escandalera que se ha montado en Chile porque el buen hombre se había hecho con unos ahorrillos no sólo ha herido a las buenas gentes que creyeron en su bondad y ha liquidado cualquier resto de simpatía por su figura en el país sino que, lo que es peor, ha sorprendido a la mayoría. Angelitos. Será que muchos piensan, catolicismo mediante, que de quien demuestra carecer de escrúpulos para liquidar a todo el que se ponga por delante, asesinar masivamente a los que opinan de forma distinta, torturar y violar a todo lo que se terciara ha de esperarse que mantenga una conducta sin tacha en lo referido a dos o tres mandamientos, para compensar su poca afición a seguir el resto. Pero mucho nos tememos que, normalmente, la cosa se limita, si acaso, a santificar las fiestas o no decir el nombre de Dios en vano. Porque presumir que la condición moral de un dictador furibundamente homicida le convierte en incorruptible es algo que sólo se cree alguien verdaderamente naif.
Aunque, claro, nos dirán, a lo mejor todo tiene que ver con la francamente exitosa transformación de Chile en una economía de mercado como Dios manda. Algo que queda certificado fehacientemente con el propio hecho de que la población, endiabladamente educada en la ética del capitalismo, no valore como tan grave asesinar a varias decenas de miles de compatriotas como desviar sutilmente a Suiza varias decenas de miles de dólares. Pero es ésta una concreta afirmación del fiel de nuestra peculiar balanza moral que, por lo visto, también es congénita a la naturaleza humana, o de algunos humanos. Mientras las vidas sean de otros y el dinero, al menos en parte, sentido como propio, la escala con la que se juzgará una y otra acción es fácil que sea la que señalamos. Pero allá cada cual con lo cómodo que se sienta en ese retrato.
El caso es que Augusto Pinochet ha muerto y nadie parece llorar demasiado su pérdida. Menos, eso sí, en varias emisoras de radio en España, donde esta misma mañana uno podía escuchar encendidas loas a su figura. Por guardar las esencias con pasión que no sea, joder. Aunque, claro, en este caso es fácil: a fin de cuentas Nuestro General tampoco les ha robado a ellos que, en ese caso, otro gallo cantaría.

