29/11/2006: Las manifas de la AVT

Si uno escribe en Google “La Página Definitiva AVT” y es una persona normal (es decir, que sólo mira los diez primeros resultados de las búsquedas antes de probar otra cosa) acaba poniendo “LPD AVT”, desesperado, para ver si aparece algo y así encontrar que la única referencia que hay por ahí de cosas que hayamos escrito que mencione a la sedicente Asociación de Víctimas del Terrorismo es una mera apelación de pasada. Como comprenderán, esto no puede ser. Incluso siendo como es seguro que habrá otras cosillas escritas sobre el particular, habrá que intentar algo para que Google nos tome más en serio (no, no he probado la combinación “LPD AVT sexo”).

La Asociación de Víctimas del Terrorismo es un engendro, generosamente regado con dinero público, cuya función consiste en interferir en la política antiterrorista del gobierno de turno en lo que se refiere a la normal transmisión de los contenidos y valores de la misma a la opinión pública y, en consecuencia, alterar el normal debate público que sobre una cuestión tan grave como ésta cualquier sociedad democrática desarrollaría. Esto, dependiendo de la pasta que recibe la AVT de unas y otras Administraciones, tiene un cariz diferente según gobiernen unos u otros. Así, dado que la relevancia pública de la asociación, su empleo como agente para-gubernamental y el copo de sus puestos de dirección por víctimas profesionalizadas en el papel (desde Alcaraz a Irene Villa) estuvo amparado y financiado con los impuestos de todos los ciudadanos en tiempos del Gobierno que fue del Partido Popular y de José María Aznar López, la mentada AVT mantuvo durante los años dorados en los que España salía del rincón de la historia una actitud hacia las políticas llevadas a cabo en esa época tan crítica como la que pueda dispensar L’Osservatore Romano a un discurso de nuestro querido Benito XVI, en Ratisbona, sin ir más lejos. Así, por ejemplo, convalidó tranquilamente toda la actuación del PP durante la tregua de 1998, por mucho que ésta se pareciera sospechosamente a lo que ahora está haciendo, contra toda lógica divina y humana, el mendaz gobierno socialista. En justa correspondencia, una vez sobrevenido el cambio de gobierno (y desde el preciso instante en que éste se produce, esto es, desde el mismísimo día del golpe de estado del 11-M, convenientemente denunciado por sus responsables como una pantalla de humo para favorecer a ETA), la AVT ha seguido comportándose como lo que, guste o no (incluyendo, a buen seguro, a parte de sus afiliados en el disgusto), es: el brazo armado del PP ante la opinión pública para las opiniones en materia antiterrorista que sería infame que osara proferir un dirigente político. Al amparo de que son víctimas, por lo visto, se presume (con notable acierto) que nadie se atreverá a calificar su mendaz actuación como lo que es. Escribir esto que están leyendo, por ejemplo, les informo desde ya (y así nos lo ahorramos después), supone no respetar la memoria de las víctimas ni su dolor.

La AVT organiza periódicamente a tal efecto manifestaciones multitudinarias con las que obtiene financiación adicional a la que sigue recibiendo vía presupuestos generales del Estado (el PSOE no se ha atrevido del todo a privarle de la subvención, si bien la ha reducido considerablemente, por eso de que las víctimas, incluso las asociadas en la AVT, tienen su buena prensa y a que, además, la AVT, al menos oficialmente, asegura repartir parte de la pasta entre los afiliados más necesitados), vía administraciones públicas controladas por el Partido Popular o por las facciones del Partido Socialista no entregadas a Ben Laden (PP Bono y demás). Con todo, a pesar de la utilidad de un engendro de este tipo para plantear las posturas más cavernarias, el PP se deja llevar en ocasiones por el entusiasmo y se suma a las mismas, lo que las desnaturaliza un poco. Pero tampoco es algo que sea demasiado grave. Más o menos la opinión pública sabe que a la AVT y al PP les separa un línea tan tenue como la que deslinda la selección española del Real Madrid. Serán diferentes, sí, pero se nota bien poco. Además, el éxito de convocatoria de las manifas de la AVT, con sus millones de participantes que una y otra vez plantan cara a ETA (la AVT es la única entidad que nunca ha convocado una manifestación a la que hayan acudido menos de un millón de personas) hace difícil sustraerse a la presión. Lo comprendemos.

La miseria que anida en la negra alma de todo español hace que estas concentraciones de señoras con abrigos de pieles y pendientes de perlas que llevan del brazo a un señor con bigotillo sumido en una desquiciante lucha interior por desprenderse del hábito de comprar el ABC no sean vistas con buenos ojos. Por eso el PSOE ha intentado montar asociaciones paralelas de víctimas, a las que correlativamente se obsesiona con regar presupuestariamente, a ver si con constancia la planta acaba saliendo tan robusta como la AVT. Y, demostrado que este proyecto, si fructifica, lo hará con el tiempo, se empeña en apadrinar ante la opinión pública a víctimas del terrorismo (mutilados, hijos de asesinados, viudas, incluso de vez en cuando aportan a algún hermano de herido en atentado, como diciéndole a la AVT “cuidadín, que nosotros también disfrutamos de todo tipo de legitimidad”) que no comparten el credo de la AVT: desde los que piensan que se puede negociar con los terroristas y que el proceso actualmente en curso es una iniciativa legítima por parte del Gobierno a los que no están de acuerdo con sentenciar a cadena perpetua o a muerte a los terroristas, pasando por los que opinan que Alcaraz, por mucho líder democrático y representativo sin tacha de la AVT que sea, viste con pésimo gusto.

De momento es una batalla perdida. “La opinión de las víctimas” es, para la opinión pública española, la que emiten los órganos rectores de la AVT. Y lo será por un tiempo, por alucinante que pueda parecerle a cualquier persona sensata. Que quien desee luchar por lograr un mínimo de racionalidad en los debates al respecto se ocupe de esta anomalía o llame a Iker Jiménez para que lo haga. De momento, no será LPD, para quien la cuestión nuclear no es qué piensen las víctimas porque, dicho con todo el respeto, nos la pela. Como debiera pelársela al resto de la sociedad. Y, quede claro, cuando digo LPD digo “quien esto escribe”, pero permítaseme darle dramatismo a la proclamación.

Uno de los grandes avances de nuestra cvilización consistió, allá por la Edad Media, en la asunción de una idea muy sencilla: para que la convivencia funcionara mejor no convenía que se encargara uno mismo de decidir el castigo de quien te asesinaba a un hijo o te lo violaba, pues ello sólo generaba ulteriores problemas y espirales de violencia. La proscripción de la venganza privada y la implantación de sistemas al principio muy poco evolucionados de justicia públicos constituye una de las bases de la civilización. La decisión sobre qué actos son graves y cómo han de ser castigados los culpables no se reconoce desde hace unos quinientos años en ninguna sociedad donde la gente sepa leer y escribir en porcentajes superiores al 20% a las víctimas.

Bueno, pues LPD va un paso más allá. Así, afirmamos que esta idea se puede aplicar, incluso, a la AVT. Si nos ponemos chulos, además, consideraremos que también se les aplica la ley de la gravedad y entonces andarán jodidos de verdad. O sea, que mejor que se anden con ojito. No vaya a ser que la cosa acabe con que la AVT no está al margen de la realidad que envuelve al resto de los humanos. La legitimidad que tiene Alcaraz para opinar sobre si el Gobierno hace bien o mal negociando con ETA o sobre si debe regular competiciones interautonómicas de carreras de caracoles no es superior a la mía o a la de cualquier otro ciudadano. Con una pequeña diferencia que cualquier sociedad madura aprecia: si bien sus posiciones en lo que hace al segundo de los supuestos pueden ser asumidas con total naturalidad con el mismo valor que las de cualquier hijo de vecino, respecto de sus opiniones sobre el primer asunto hay que adoptar la sana cautela de ser conscientes de que, humanamente, es comprensible que cualquier víctima esté fuera de sí y, al margen de lo más conveniente para la sociedad en su conjunto, su juicio se vea nublado por el muy humano (en el peor sentido del término) deseo de venganza.

Irene Villa, icono de la AVT que voluntariamente juega ese papel, no es alguien de suyo especialmente relevante para opinar sobre política antiterrorista. A pesar de lo que ella crea y de lo que los que la utilizan de una forma lamentable (haciendo lo que Jesús Quintero hacía con el Risitas o Alfonso Arús con Carlos Jesús) pretendan. Quizá podría llegar a serlo, como cualquier persona, si demostrara grandes conocimientos, gran capacidad intelectal, gran sentido común. Quiere esto decir que ser víctima tampoco invalida para poder opinar de forma muy pertinente (aunque habrá quienes aventurarán, con bastante razón, que sí lo dificulta mucho). Pero lo que en ninguna caso produce es otorgar de suyo un conocimiento revelado que haya de ser atendido por una sociedad madura. O una mayor legitimidad para opinar. Las naciones serias, llegado el caso, atienden a las razones de quienes merece que se les haga caso. Comparen a Irene Villa con Eduardo Madina y juzguen Ustedes mismos.

En ningún caso las víctimas del terrorismo, por el hecho de serlo, han de ser tomadas en cuenta a la hora de dirigir la política antiterrorista o de optar por negociar o no. Dar pábulo a su irrupción en la escena pública como han hecho algunos en España sólo demuestra hasta dónde están dispuestos a llegar para lograr que se imponga una concreta visión de cómo han de hacerse las cosas. Utilizando torticeramente a las víctimas. A quienes, en una sociedad como Dios manda, se atendería como merecen (que, por cierto, si en España no hay presos políticos tampoco hay víctimas de crímenes políticos con lo que, en consecuencia, las víctimas de cualquier muerte violenta deberían ser tratadas por igual según el credo de quienes asumen la premisa expuesta) y no se prestaría la más mínima atención como lobby ideológico. Para eso ya tenemos a los pensionistas.


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27/11/2006: Liga: Jornada XII

LA LIGA, AFORTUNADAMENTE, ES COSA DE DOS

BARCELONA 4 – VILLARREAL 0: Espectacular goleada independentista que sella los compromisos de Zapatero con la ETA y el gobierno de Ruanda en su plan para conquistar Ganímedes. Accesoriamente, el Barcelona se asienta en el liderato como diciendo “sólo nosotros podemos parar al Más Grande y Más Blanco, que para eso tenemos un pacto con ZP y la ETA”.

ATLÉTICO DE MADRID 1 – REAL SOCIEDAD 1: Pinchazo del Atlético de Madrid, que momentáneamente se despide del título esta temporada. “Kun” Agüero jugó un partidazo más, reivindicando las razones de su fichaje: estrellita carísima del Atlético de Madrid, ¿alguien da más? Desde los tiempos de “Tren” Valencia que no se disfrutaba de nada semejante en los campos de España.

BETIS 1 – ESPANYOL 1: El Betis sigue su lamentable vagar por la Liga española. Los años de sabia gestión de D. Manuel, tras el éxito pasado del descenso a Segunda, siguen proporcionando réditos.

GETAFE 0 – LEVANTE 0: Partido de provincias en el que, por lo menos, tuvimos ocasión de asistir a noventa minutos de auténtico fútbol. Por otra parte, no sé qué opinará La Sexta de todo esto, pagar derechos de retransmisión a estos equipos sólo para los tres o cuatro partidos interesantes de cada temporada es casi como invertir los ahorros de uno en Terra Lycos, o como se llame ahora. ¿No podrían darle cada temporada 30 puntos de salida al Madrid y al Barça y así, al menos, queda clara la función en la Liga de las Estrellas de estos advenedizos?

NÀSTIC DE TARRAGONA 2 – MALLORCA 3: Partido espectáculo, plagado de goles inconsistentes e innecesarios para, total, acabar ganando uno de los dos por la mínima. ¿Y por el mismo precio no habría sido mejor una victoria por la mínima en estado puro? ¿Qué quieren, ocupar más tiempo en los resúmenes de la jornada de lo que les corresponde, o qué? No seremos nosotros quienes le hagamos el juego a los terroristas futbolísticos.

CELTA 1 – ZARAGOZA 1: El Zaragoza continúa su sólida trayectoria en el campeonato, con solvencia, calidad y dedicación. La Champiñons de este año es prácticamente un hecho, y no descarten el título. Fundamentalmente porque lo digo yo, que para eso es mi equipo y llevo siete años escribiendo resúmenes de Liga. ¿Acaso no puedo tener mi pequeño “momento Marca”?

OSASUNA 4 – DEPORTIVO 1: Hubo un tiempo en que el Deportivo era una seria alternativa al juego de poderes tradicional para aspirar al título. Afortunadamente, esa época terminó tiempo ha, y ahora el Depor es un equipo mediocre más que deambula por los campos de España por aquello de darle emoción y verosimilitud a la lucha sin cuartel de los que deberían estar ahí, ellos y sólo ellos, que para eso están.

RACING DE SANTANDER 4 – RECREATIVO DE HUELVA 3: Lamentable partido entre dos absurdos equipos que ni pertenecen a España ni tampoco, por lo menos, a una antiEspaña mínimamente creíble. Ensalada de goles para mancillar un encuentro que no interesa a nadie, salvo a los bufetes de abogados de Sevilla. ¿Qué se han creído, que esto es una caravana del Día del Orgullo Gay para conmemorar la Alianza de Civilizaciones?

VALENCIA 0 – REAL MADRID 1: El Más Listo de la Clase, prematuramente enterrado por el periodismo deportivo (era eso o enterrar a Torres, y la cosa estaba clara: a Torres le quedan años para seguir fracasando en el Atlético y la Selección, y como el Más Listo al menos sabe jugar al fútbol es relativamente más sencillo justificar, en su caso, su presencia en la Selección), lo tiene claro: “es en estos campos donde se ganan las ligas”, ha dicho. El Valencia, el Getafe, el Racing, … ahí se ventilan puntos cruciales para después jugárselo todo con el Barça.

ATHLETIC DE BILBAO 1 – SEVILLA 3: Nueva victoria del Sevilla, que continúa pisándole los talones al Barcelona. Campeón de la copa de la UEFA el año pasado, equipo revelación temporada tras temporada, principal representante de la cantera española en la Liga, … he aquí su premio por tanta ignominia, cero jugadores en la Selección española y nula presencia en los medios de comunicación.


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25/11/2006: Albert Rivera, la semilla del diablo

Habíamos depositado mucha confianza en el futuro inmediato. Pensábamos que las cosas podrían cambiar algo, un poco, lo justo, venga, un milímetro, una micra, un angstrom. Una vez más, la realidad se encarga de abrir los ojos. El sector político, tan estático en España, había experimentado con la irrupción de Ciutadans casi un terremoto a juzgar por algunas reacciones. Sin embargo, el pasado oscuro de Albert Rivera ha mandado al traste toda posibilidad de renovación.

Este personaje, al que habría que calificar de personajillo, estuvo afiliado a las juventudes del PP. Observen con detenimiento. Rivera entra en la sede del PP, se acerca al mostrador, le dice algo a la recepcionista, que le indica una dirección. Sigue por el pasillo y se introduce en otra estancia tras llamar a la puerta. Allí le ofrecen un papel, que rellena. Presten atención ahora. Se ve claramente como Rivera firma el documento tras cumplimentarlo. En la repetición quizá se percaten mejor. Rivera entra en la sede, la recepcionista le guía, llega a otra parte del edificio, allí, con un bolígrafo, seguramente, aunque no se aprecia bien, un Inoxcrom, rellena un papel y, ahora lo volvemos a ver, termina firmándolo. Un poco más cerca… ahí se aprecia la firma. El trazo final… ras. De nuevo. El trazo final… ras. Este es el momento en que el miembro de Ciutadans se hizo de las juventudes del PP.

Todavía no está claro si la mañana de autos tuvo lugar en el 2002 o en el 2003. En el caso de que, como apuntan algunos medios de comunicación, sucediese en junio de 2003, Albert Rivera podría considerarse no sólo culpable de afiliarse a las juventudes del PP, sino de convertirse en cómplice de asesinato en calidad de porcentaje por la vía de la participación ideológica en la guerra de Irak. ¿Cuánta sangre mancha sus manos? Y en caso de que todo pasara en septiembre del 2002 lo cierto es que al año siguiente no pidió la baja, por lo que ¿cuánta sangre mancha sus manos?

Al margen de este delito, quizá el más grave, bastaría la misma afiliación como ciudadano libre a la rama juvenil, aquí juventudes, de un partido democrático de derechas para condenar al personajillo. Para colmo, según el PP, también los traicionó, puesto que ni se llegó a por el carné ni pagó cuota alguna, ya que escogió premeditadamente un distrito donde no se cobran. Asesino, fascista y roñica.

En su defensa arguye que jamás militó, sino que quedó apuntado en la base de datos tras pedir información. Incluso así, ¿no es la simpatía por este partido suficiente para que las acusaciones sigan teniendo la misma solidez? Quizá, y en honor a la justicia, podemos atenuarlas hasta el grado de tentativa.

La indignación se torna repugnancia al conocer que con toda seguridad está afiliado al sindicato UGT, por lo que su ambición y avaricia no han dudado en navegar entre dos aguas, engañando a ambas partes quién sabe con qué fines, fines que afortunadamente se han truncado gracias a tan logradas pesquisas.

Ahora las investigaciones van a centrarse en dilucidar de dónde sale el extraño y desagradable olor a azufre que Albert Rivera deja a su paso (donde, por cierto, ni vuelve a crecer la hierba ni luce la solería como antes).


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21/11/2006: Necrología de Robert Altman

La muerte de Robert Altman viene a poner sobre el tapete la desaparición de un clasicismo cinematográfico formado en la televisión. Altman ha sido durante los últimos años un abanderado involuntario de una nueva generación de cineastas que, situados a camino entre los cineastas del Hollywood clásico (Ford, Hawks, Huston) y los de la renovación estética y temática de los años 70 (Bogdanovich, Scorsese, Coppola), ejercieron de puente entre ambos momentos a través de un aprendizaje cinematográfico en una doble dirección: en la teoría adquirida por estudiar las películas de los clásicos, y en la práctica desarrollada en el seno de la televisión.

Altman pertenece a esa primera generación de cineastas que se “entrena” con la televisión en los años 50, en que el medio, todavía virgen, presentaba todo un sinfín de posibilidades frustradas con su conversión en una plataforma publicitaria para el poder político. Antes de que la política intuyera la influencia del medio, antes de que Kennedy y Nixon se midieran en un famoso debate televisado que supuso un punto y aparte en la historia de la televisión, Altman (junto con otros creadores inquietos como Arthur Penn, Robert Aldrich, Sam Peckinpah o John Cassavetes) se curtieron en el mundo catódico y enseñaron a toda una generación unas nuevas inquietudes y dinámicas para la producción cinematográfica.

Robert Altman no fue un rebelde (como se cansarán de repetir los medios de comunicación estos días, limitándose a reproducir los tópicos de los teletipos), sino un superviviente. Su cine navega a contracorriente a lo largo de gran parte de su carrera pero no por una vocación de transgresión, sino obligado por las circunstancias: como víctima de una revancha de los estudios porque la libertad creativa encontrada en el carácter pionero de la televisión chocó con un sistema de producción de estudio renuente a cambiar sus dinámicas de trabajo. Ahí están los resultados: Cassavetes se las veía negras para financiar sus proyectos, y Aldrich, Penn y Peckinpah tuvieron también serios problemas para continuar con sus respectivas obras después de saborear, todos ellos, merecidos triunfos en los años 60. El ejemplo más claro es el de Bonnie & Clyde, una película en la que Penn, bajo la excusa de revisar el cine de gangsters, crea un mundo subversivo de rebelión protagonizado por unos antihéores que tuvo su precio en la posterior desconfianza de los estudios hacia sus próximos proyectos.

El director norteamericano pudo sobrevivir, y en los 80, cuando los proyectos escaseaban, volvió a la televisión. Después de conseguir el éxito con M.A.S.H., y después de hacerle a Walt Disney un dignísimo Popeye, Altman vio cómo la industria le daba la espalda. Hasta que llegaron momentos políticos más saludables y la misma industria le resucitó con The Player y Short Cuts. A Altman le salió bien su ajuste de cuentas con el cine, pero cuando lo intentó con la televisión, fracasó: Prêt-à-porter, una historia sobre la vacuidad del mundo de la moda (alimentada por la televisión) no encontró el pulso de mala leche contenida porque, tal vez, en la televisión Altman siempre encontró un refugio, a pesar de la triste decadencia del medio.

Altman vivió su segunda carrera con el prestigio necesario para poder realizar buenas reflexiones sociales desde su clasicismo formal con su estilo coral: ahí queda, por ejemplo, Gosford Park. Lo que resta es volver a ver una carrera irregular construida desde la resistencia, desde la capacidad de la supervivencia a toda una generación de cineastas castigada por su vocación renovadora.


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21/11/2006: Ciutadans y ciudadanos, por un 3% y más allá

Cuando las cosas se ponen perdidas de democracia representativa llegan unos tíos, te sacan un 3% de los votos, y se te meten en el Parlamento. La verdad es que está bastante bien, queda como más o menos justo eso de que la gente tenga voz y voto y que los que sacan un 3% tengan sus escañitos, aunque sean una décima parte de los que controlan los que sacan un 30%.

Ciutadans de Catalunya ha conseguido casi 100.000 votos en Cataluña, un 3% de los que se emitieron, y ha logrado 3 de los puestos de diputado autonómico en liza. Todo un éxito. Al parecer, además, lo hicieron sin apenas apoyo ni cobertura mediática y con una campaña de puerta a puerta y de esfuerzo personal de sus militantes, sin pasta ni nada. Vamos, una heroicidad (lo que en otros tiempos se llamaba sencillamente, sin darse tanto bombo, hacer política -cuando uno está en un partido minoritario o que acaba de nacer- y se consideraba una cosa como bastante normal, por la que tampoco había que pedir la medalla al mérito civil). Teniendo en cuenta el despliegue informativo habido y por haber, asusta pensar qué ocurrirá el día en que estos tíos dejen de estar vetados por los medios. Por no hablar de qué ocurrirá como un día tengan un resultado electoral que les permita pintar algo.

La Página Definitiva, que es muy crítica con el sistema electoral español por su pésima representatividad, está encantada con que haya más y más partidos con representación, con que los políticos hayan de negociar y pactar, hacer sus componendas, con que un 3% de los votos tenga una representación visible. Desde un primer momento todos nos hemos alegrado mucho, por todo ello, con la irrupción de Ciutadans. Incluso los que más alejados ideológicamente puedan estar de ellos dado que, al ser sus resultados irrelevantes en el juego real de lograr el poder y no inquietar en el fondo a nadie, todos podemos permitirnos ser idealistas a este respecto. Así que, sinceramente, bienvenidos. Son estos Ciutadans una excelente noticia. De verdad.

Lo que pasa es que llama la atención la vara de medir. Los mismos, pero exactamente los mismos, que están entusiasmados con el éxito electoral de Ciutadans y que los jalean hasta la extenuación, como si el 3% logrado por esta gente fuera lo más de lo más, justifican pasiva y, lo que tiene más mérito, activamente, la exclusión de partidos políticos que logran resultados similares o incluso mejores. Huelga decir que estos últimos, a la hora de hacer campaña, dada su actual condición de extraparlamentarios, lo hacen desde la misma marginación informativa que padeció Ciutadans (o, ¿será posible?, más todavía): no cuentan con generosas fuentes de financiación, ni con demasiados espacios gratuitos, ni participan en los debates… nada de nada. Y ahí están, en no pocas comunidades autónomas, con su 4′5% de los votos, elección tras elección, excluidos del arco parlamentario. Pasa en la Comunidad Valenciana, por mencionar un ejemplo cercano para quien esto escribe, con el Bloc Nacionalista Valencià. Y, claro, quien esto escribe, que nunca ha votado al tal BNV, pues igual que se alegra de los Ciutadans y su éxito se indigna con que con más de 120.000 votos y un 4′7% (por hablar de las últimas elecciones), con más de un 6% de los votos en alguna circunscripción, esta gente se quede fuera. No parece, si aplicamos el mismo rasero, que pueda ser de otra manera, que quepa otra cosa más que el sentimiento de enfado. Pero estamos en España. Y es.

Cuando la cosa no se queda ahí y los mismos que se envuelven en la pureza democrática de Ciutadans defienden a la vez, a veces casi sin solución de continuidad, cosas como que los partidos nacionalistas acaben fuera del Parlamento español a menos que logren un 5% de los votos en toda España, empiezan a aflorar legítimas dudas sobre la honradez intelectual de estos personajes. ¿Es compatible identificar como el mayor logro ético reciente de nuestra democracia que unos tíos con un 3% de los votos obtengan representación y, a la vez, pretender alzaprimar todavía más el exceso de representación que logran los grandes partidos nacionales en nuestras Cortes Generales?


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21/11/2006: Esa cosa rara que ha pasado en México

Como las tendencias mayoritarias opinan que es muy malo el multipartidismo, que a la que te descuidas un malvado Tripartit llega y te pervierte la voluntad popular, casi todas las democracias están evolucionando hacia una especie de bipartidismo más o menos descarado que provoca que sean cada vez más consustanciales al sistema las elecciones de resultado apretadísimo. En un contexto donde hay que elegir A o B, muy mal se lo tiene que montar uno de los dos o excepcionalmente bien ha de hacerlo el otro para que las diferencias sean grandes. En otro caso, las técnicas de adecuación de la oferta y la demanda del mercado electoral nos acabarán ofreciendo alternativas que se enfrentarán por una elección llamada a estar muy reñida.

En México las cosas han sido algo más complicadas, dado que allí este germen del moderno bipartidismo está montado a partir de una ley electoral que busca propiciar que haya tres partidos fuertes. Diabólicamente, así se logra facilitar que ganen los de siempre sin ni siquiera tener que pasar por el oneroso trámite de que se acerquen al 50% de los votos. Luego pasa lo que pasa, a poco que encima la elección esté reñida y gane con un 35% de los votos el candidato oficial, avalado por el Estado y beneficiado de los “ajustes” al uso de la maquinaria estatal. Que se monta un espectáculo, nada edificante, que sólo habla bien de la gran fortaleza de la herencia, de la absoluta e indeleble marca, estigma impronta o impronta legados por los españoles.

Pero más allá de los perfiles concretos en torno a lo que está ocurriendo o a una valoración (que nos sentimos incapaces de hacer) sobre quien tiene razón (si es que alguien la tiene), dado que desde la distancia no se entiende muy bien nada de lo que por allí acaece (y menos todavía con la desinformación de que disponemos), hay algunas consideraciones sobre el asunto mexicano que merecen ser realizadas:

- ¿por qué a todo el mundo le da más o menos igual lo que ocurra? ¿será que no es tan grave como dicen las muestras rituales de preocupación? Si México andara de verdad al borde de la revolución, la guerra o la parálisis, dado que no hablamos de Guinea Bissau o cualquier otro país irrelevante como Italia habría como algo más de preocupación, ¿no?

- la acrisolada limpieza de cualquier elección en México es posible que disipe para la prensa europea cualquier duda respecto del resultado de las elecciones, a diferencia de lo que ocurre en países sin civilizar como los Estados Unidos de América del Norte, pero la verdad es que incluso así llama poderosamente la atención que este asunto ni se mencione, ni se entienda como digno de ser tomando en consideración, en los análisis que se hacen desde Europa y desde España: al parecer la clave que obliga a tomar partido es la responsabilidad instiutucional y la estabilidad (muy especialmente, la estabilidad que beneficia a las inversiones y empresas españolas)

Conocido, tras el “episodio Obiang”, el talante del Gobierno español en materia de derechos humanos y política exterior, el tratamiento informativo que se está dando a esa cosa rara que ha pasado en México ilustra bien a las claras de que esa misma línea, a pesar de algunas cortinas de humo rituales (por ejemplo, las tendidas respecto del mismo “episodio Obiang”), es la que han decidido adoptar los medios de comunicación españoles. Es razonable el trato diferencial: ni El Mundo, ni el ABC, ni PRISA ni sus respectivos propietarios tienen negocios en Guinea, mientras que México, principal mercado para la industria cultural de habla española, es otra cosa.

La regresión a que estamos asistiendo en materia de derechos humanos se está llevando por delante incluso las enfáticas declaraciones (que tan poco cuestan y por eso antaño menudeaban) de confianza en la democracia como mecanismo de asignación de la capacidad de gobernar a partir de criterios de representatividad. Ahora son sustituidas por reflexiones que conciben la democracia como instrumento de aseguramiento de la estabilidad y bueno en tanto que tal, en la medida en que logra asegurar muy bien este fin. Habrá que suponer, y así se demuestra cotidianamente, que para esta misma gente igual valdrían otros procedimientos que satisficieran el mismo objetivo.


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20/11/2006: Liga: Jornada XI

UN VIGÍA, UNA ESPADA IMPOLUTA, Y UN EMOCIONADO RECUERDO

ESPANYOL 3 – ATHLETIC DE BILBAO 2: 19 de noviembre. Víspera del 36 aniversario del óbito del Generalísimo. Dos equipos frente a frente. Uno de ellos, español de nombre y de espíritu. El otro, español a su pesar. Gana España. Por los pelos, pero gana. El otro, en reconocimiento a los servicios prestados en la ignominiosa rendición del 37, se lleva al menos un par de goles en el casillero.

RECREATIVO DE HUELVA 2 – OSASUNA 0: El Recreativo de Huelva es uno de los equipos más simpáticos de España y, sobre todo, es el más antiguo de todos ellos. Sí, incluso más que el Madrid. Enfrente había un equipo que, desmintiendo su ciudad de procedencia, tan significada en el triunfo final del Alzamiento, ha emborronado su estampa sustituyendo la boina roja, reciamente española, por la rojilla, y el cristiano por el “hablan raro”. Así les fue. El Recreativo, a este paso, puede ganar la Liga (cuenten con los puntos de más que le corresponderán tras el playoff de la lucha judicial en los despachos).

ZARAGOZA 3 – GIMNÀSTIC DE TARRAGONA 0: El Caudillo pasó muy buenos tiempos en la Academia General Militar, por no hablar de la fidelidad zaragozana a su causa en momentos difíciles de la Patria. En cambio, los tarroconenses siguieron hablando raro mientras se echaban en brazos del caos rojoseparatista. Así les fue entonces, y así les fue en la Romareda.

VILLARREAL 1 – GETAFE 0: Dos equipos de la Antiespaña roja frente a frente. ¿Qué clase de homenaje podían osar hacerle al Caudillo? Victoria mínima del buen quehacer empresarial castellonense que no limpia, sin embargo, ni nunca limpiará, la nefanda mancha del 36.

LEVANTE 0 – ATLÉTICO DE MADRID 3: El Atlético Aviación pasó por Valencia como la Legión Cóndor por Gernica, y se hizo con los tres puntos talmente como si estuviésemos en los años 40, cuando el Atleti ganaba una Liga detrás de otra, hasta tal punto que nadie duda en catalogarlo ahora como “el Tercer Grande del fútbol español” (no me dirán Ustedes que no es un recurso infalible para echarse unas risas).

REAL SOCIEDAD 0 – BETIS 0: Ciudad de solera, balneario y monarcas, apresurada en la rendición, como buena ciudad vasca. El tronío y la elegancia, el orgullo de España, se llevó un puntito, en perfecta representación de la austeridad castellana que, más allá de florituras, caracteriza el espíritu de la Patria.

MALLORCA 1 – BARCELONA 4: Victoria del líder sin discusión. No hace falta ni remontarse a la bajada de pantalones, emulando a la auténtica Euskal Herria, del 39, para justificar la victoria. El sentido homenaje a la Fundación Francisco Franco es suficiente motivo.

DEPORTIVO 0 – CELTA 1: Ninguno de los dos equipos ha demostrado jamás entusiasmo suficiente por privilegiar las victorias del equipo más español de Galicia, El Ferrol del Caudillo. No obstante, el pasado rechazo del Deportivo por la cantera española le pasa factura.

REAL MADRID 3 – RACING DE SANTANDER 1: ¿Qué cabe decir ante un éxtasis semejante? La humildad castellana de los santanderinos y su estatua ecuestre del Caudillo vióse premiada con el gol de la honrilla en el privilegiado, monumental, afín al Valle de los Caídos escenario del Santiago Bernabéu. El Madrid le pisa los talones al Barça, como diciendo lo que todos sabemos: “aquí no hay más español que yo”.

SEVILLA 3 – VALENCIA 0: Hundimiento vergonzoso de la capital de la infamia, la capital republicana, ante la elegancia y el donaire sevillista, tercer equipo en liza por el título (por aquello de adornar el enfrentamiento atávico Madrid – Barça y dar testimonio de la unidad y diversidad de los pueblos y regiones de España). Tres goles como tres soles, como tres coplas de la Faraona, tres sonetos de José María Pemán, tres arengas radiofónicas de Queipo de Llano.


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17/11/2006: Terremoto Real

Ségolène Royal, la candidata lanzada por LPD tras el trauma producido en el socialismo francés en 2002 (cuando el entonces Primer Ministro y principal candidato a la elección presidencial como consecuencia de su gestión unánimente percibida como más que aceptable, Lionel Jospin, no pasaba a la segunda ronda de las elecciones debido a la frívola dispersión del voto entre los partidillos y movimientos que le apoyaban en su duelo contra el inhabilitado políticamente Jacques Chirac, que de rebote, enfrentado al ultraderechista Le Pen, acababa convertido de nuevo en Presidente, por cinco años más), será la próxima Presidente de la República.

Cuando hace cuatro años LPD apuntó su nombre como la mejor esperanza de regeneración de la izquierda francesa, por mucho que la figura de Jospin, inmaculada en muchos sentidos, siguiera resultando muy atractiva por bagaje, preparación y carácter, nadie nos tomó en serio. Pero es que Jospin, por mucho afecto que le tuviéramos y le tenemos, ya no respondía a lo que requieren los tiempos. Algo que ha quedado, con el tiempo, sobradamente acreditado. Y que se rematará con las elecciones de 2007.

A diferencia de lo ocurrido con el efecto que tuvo el hecho de que Rodríguez Zapatero fuera ungido con el apoyo de LPD (único medio de comunicación que lo hizo, recordemos, por entender que no existía otra opción que pudiera aspirar, de verdad, a poner al PSOE en condiciones de convertirse en alternativa de poder), nuestra aproximación al fenómeno “Royal” se remonta incluso a momentos anteriores a que ella misma pensara siquiera en su candidatura. Sorprendentemente, todavía no hemos recibido felicitación alguna.

Hay una lógica en las dinámicas políticas modernas que las paquidérmicas estructuras mediáticas y de partido de la Vieja Europa siguen sin aprehender del todo (si es que la perciben, siendo generosos, lo más mínimo). No es que la política se haya feminizado, o deba hacerlo, sino que las sociedades son ahora más plurales y han incorporado valores de las masas que ya las conforman, a diferencia de hace unas décadas, de pleno derecho. Son las visiones y sensaciones de muchas personas, formadas de manera diferente, con un sustrato sociocultural y político y unos intereses difíciles de comprender para quienes siguen pontificando en sus tribunas o columnas desde sus cuarenta años de magisterio periodístico o político. Es normal que les cueste pocesarlo.

La necesidad de reconocimiento en el político, de sentirlo cercano a unos concretos valores y a la realidad social, unido al hecho de que las mujeres, crecientemente formadas, se han incorporado de pleno derecho a la vida política y contribuyen a moldearla (no simplemente a elegir entre un menú preparado por varones, a partir de lo que menos les desagrada) conduce a una política que no ha de ser llevada necesariamente por mujeres, pero que sí descartará inevitablemente, casi con toda seguridad, a los cavernarios (y orgullosos de serlo) políticos afirmados en una especie de pose machista. Tampoco podrán dejar de ser tenidas en cuenta las masas de jóvenes que, si bien es cierto que votan poco a loas veinte años, poco a poco van cumpliéndolos y van participando más. Quienes nacieron desde 1970 en España, por ejemplo, son muchos y conforman una realidad contra la que no es fácil, en masculino o en femenino, ganar unas elecciones.

No es que se trate de gente mejor o peor que los abuelitos con bigotito, señora con perlas y moño colgada de un brazo, el ABC bajo el otro; que los universitarios de camisa a cuadros y barba de Transición que ahora tienen imponentes barrigas que intentan domeñar incluso apuntándose a algún gimnasio en plan traición a su generación, visten americanas “a la moda” y se sienten muy satisfechos de lo bien que los han hecho; de los jubilados que reciben la paga y que sólo aspiran a que se la suban, a vivir tranquilos, a estar con los nietos y la familia, a dar moderadamente el coñazo y a sacar medicinas para toda la tribu a precio de risa. No son mejores, son simplemente distintos. Pero sin pretender que se les tenga más en cuenta a título de una supuesta superioridad, sí creemos demencial no tomar nota de algo tan obvio como que, joder, existen. Y son cada vez más. Y por primera vez las mujeres se creen de verdad, como colectivo, al margen de actitudes individuales, en tanto que parte de esa generación, que son parte plena de la definición de las obsesiones y convicciones de la comunidad. Los que no han procesado qué supone esta llegada lo tienen claro. Incluso en un país de un machismo tal como Francia (piénsese en la figura de Simone de Beauvoir y se percibirán las enorme contradicciones de la liberación de la mujer “à la gauloise”), incluso en un mundo tan cerrado y varonil como la política de ese país, acaba pasando lo que acaba pasando.

No es que Ségolène Royal sea demasiado inasumible para los señores y señoras de bigotillo, las clases funcionariales o para-funcionariales en la cincuentena, los abuelitos y abuelitas caraduras. Precisamente porque no lo es pero además conecta más o menos con lo que viene tiene todas las de ganar. Lo cual, sumado al hecho de que los franceses votan mucho a partir del autoconcepto que tienen de sí mismos (y en las próximas elecciones la cuestión será demostrarse a sí mismos y al mundo que a feministas e igualitaristas no les gana nadie), nos hace no ser capaces de concebir un candidato en la derecha francesa con posibilidades de ganar. Porque Dominique de Villepin es guapo, elegante y atractivo, pero ni siquiera así podría, enfrentándose a lo que representa Royal, ganar. Connota demasiada familiaridad, a su pesar, con ese otro mundo que en estos momentos, en política, inevitablemente queda asociado al pasado. De Sarkozy, Chirac y esas cosas mejor ni hablar.

Quizá quepa, de paso, señalar que parece mentira que en España, con lo rápido que nos dimos cuenta de esto (sobre todo la CEDA, reservorio del genio español en esos turbios años), todavía haya tantos a los que les cuesta asimilar dónde estamos.


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14/11/2006: Información institucional LPD

LPD ha experimentado a lo largo de las dos últimas semanas, como todos nuestros lectores han podido sufrir, dificultades con el servicio de hosting que tenemos contratado. Al parecer, según alegan los hombres de bien que, desde los Estados Unidos de América del Norte nos cobran regularmentee por el ¿servicio? que ofrecen, sólo unas semanas de “nueva” LPD (con su nuevo sistema de gestión de contenidos y el regreso de las actualizaciones) han producido tal tráfico y tantas visitas que no hay manera de conectarse.

Mientras gestionamos el traslado a otro servidor que no trate de sacarnos la pasta por la vía de hacernos creer que tenemos más audiencia que cualquier medio de referencia en la red de esta aldea cibernética que es España es posible que sigan los problemas. Incluso, previsiblemente, el cambio de DNS dejará sin servicio durante un día toda la página.

Provisionalmente, está todo de nuevo en marcha, aunque sujeto a estos problemas. Hemos podido incluso subir alguna cosilla más: la inevitable jornada de liga (en actualidad) o una crítica a Infiltrados (en novedades). Pero los enlaces a los weblogs, aunque éstos ya están de nuevo activos, no pueden cargarse en la página principal. Para poder acceder a ellos hay que hacerlo directamente a través de su dirección, ya saben:

- Chapapote: http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/articulosglopez/
- No se trata de hacer leer: http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix
- Inmarsecibilitudes: http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/pablo
- Maketo power: http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/popota
- Bloc de anillas: http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/alfredo
- Diario de un aspirante: http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki
- Me tenéis contento: http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/meteneiscontento

También funciona el RSS, de forma que por ahí es posible entrar a las novedades de los weblogs.

http://www.lapaginadefinitiva.com/feed

En cualquier caso, disculpen las molestias. Esperamos poder tener todo en marcha y, ya definitivamente, sin que aparezcan problemas, a lo largo de esta semana. Y poco a poco, después, ir completando la subida del “fondo documental LPD” (archivos antiguos que todavía no están traspasados a la nueva base de datos).


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