“Difícil es nacer como hombre, difícil es nacer como un mortal, difícil es escuchar la verdad sublime”.
Buda

Españolas,

Como corresponsal de LPD en el Norte de la Submeseta Sur, cuando miro los horizontes amplios y abiertos que dominan estas tierras poco dadas a pueriles detalles como colinas, bosques o mares, me pregunto qué sistema de gobierno me pide el cuerpo bajo la lucidez inigualable que otorga el sol de las cuatro de la tarde incidiendo directamente sobre la cabeza, y no me puedo engañar a mí mismo: España Imperio puño de hierro capital Lisboa.

Es cierto. Me ponen los cetros, los uniformes, la guerra, la muerte, la desolación y, por consiguiente, la Patria. En palabras de Manu Chao: me gusta Kim Il Sung, me gustas tú, qué voy a hacer je ne se pa. Sin embargo, en nuestro país, que ha sido gobernado con los sistemas políticos más andrajosos imaginables ¿qué nos queda? En las fotos de los consejos de ministros no es que ya no se vean media docena de uniformes militares como antaño, es que ni siquiera aparece un miserable alzacuellos. Tampoco hay chicha en los virreinatos, donde los líderes de provincias se niegan a adoptar la indumentaria regional al uso y se mimetizan con el resto de burócratas a base de trajes grises y corbatas.

Qué decir de la oratoria. Vivimos en una época en que la capacidad del habla se ve cada vez más mermada. No existe la fluidez. Confunden las clásicas técnicas corporales y el gesto solemne de los parlamentarios de la I República con no estarse quietos con la puta mano. Mientras tanto, en este plan, a uno, con el síndrome de abstinencia, buscando erótica del poder en las profundidades abisales del vertedero, no le ha quedado más remedio que tragarse los discursos que, por estas fechas, tanto el Monarca como los presidentes del Gobierno y de las CC.AA ofrecen al pueblo por sus respectivos canales, para meterme por la vena algo de perversa elegancia o despótico estilazo marimandón. Sin más dilación, comienza el análisis “Estructura y estilo del discurso navideño, Equinoccial o de Año Nuevo de los gobernantes del reino de la Unión de Repúblicas Bananeras Ibéricas”.

¡Cómo están ustedes!

Lo primero que se ha de hacer en un discurso es saludar al respetable. ¿Sí? No. Pocos son los mandos españoles que se toman la molestia. No es que el pueblo ibérico merezca una reverencia cortesana tras el Mundial de fútbol que hemos perpetrado, pero entrar en nuestros hogares sin decir ni hola, ni buenas noches, ni qué pasa tío, como hizo el Monarca, es una falta de respeto que no se merece nadie. A no ser que esta generosa parrafada con la que Juan Carlos arrancó su discurso fuese un saludo: “En estas fechas navideñas quiero haceros llegar, junto a la Reina y toda mi Familia, nuestro mayor afecto y mejores deseos para estas Fiestas y para el Año Nuevo 2007 que esperamos, de corazón, lleno de paz, de alegría y de bienestar, para todos y cada uno de vosotros” Dicho lo cual, si esta culebra es lo que entiende el Rey por decir “hola”, por lo menos que hubiera salido con peluca, puñetas y, sobre el pecho, roja cruz de caballero de la Orden de Santiago que, si se quiere, en pos de mostrar la modernidad de nuestra ejemplar monarquía, Juan Carlos también podría llevarla en oro clavada en la tocha a modo de piercing.

Es normal, en cualquier caso, que el Rey haga lo que le salga del nacle. Bastante felices tendríamos que estar ya por el hecho de que se digne a hablarnos directamente una vez al año deseándonos lo mejor y dándonos ánimos para seguir engordando el PIB descuajeringándonos en el curro. Para chulo él. Lo que no es normal es que el presidente murciano, Ramón Luís Valcarcel, ejerza de paladín de los naturales de Torreciudad y abra con un engolado, cursi, baboso y, en definitiva, propio del clero secular: “¡Tiempo precioso, días de gozo!”. Más lógico, por el contrario, es que el andaluz, Manuel Chaves, encabece el discurso como un pedigüeño pordiosero, casi pidiendo perdón, sin personalidad alguna: “agradezco que me permitan entrar tan sólo unos minutos en sus hogares”. Finalmente, una entrada surrealista a cargo del prohombre de España más talentoso para dicha disciplina: el Lehendakari: “Para el pueblo vasco las navidades son época para la reunión familiar” ¿Y para los demás pueblos que celebran la Navidad qué será? ¿Querrá decir que, sin embargo, para el pueblo español es época de sexo oral incestuoso con sacrificio posterior del menor de la familia y tres vacas en honor a Huitzilopochtli? No espere nadie que Ibarretxe conteste a esta pregunta simplemente con un sí o un no.

“Creanme, la auténtica Masaje-lámpara-gallina no admite imitaciones. No puede faltar en su casa. A qué espera para comprarla. Solicítela ya al 906 bla, bla…”

Mal rollo

Nosotros, los súbditos de estos caudillos, que interrumpirnos la masticación para que el ronchar no nos impida percibir las oscilaciones más broncíneas y diamantinas de sus voces, que tenemos que aguantar que irrumpan en nuestras cenas familiares sin decir ni hola, también, por lo visto, tenemos que soportar que nos den una buena dosis de mal rollo. La escucha del discurso de Manuel Chaves desaconsejaba la cena simultanea. Cualquier bolo alimenticio de paso por el intestino cuando el presidente repartió mal rollo con especial meticulosidad y detallismo, podría haber sido causa directa de cólico miserere súbito, atención: “aquellos hogares, que por cualquier avatar de la vida, en estos momentos no hay ganas suficientes para compartir la alegría de estas fechas. La ausencia de quienes ya no están entre nosotros, aunque para siempre permanecerán en nuestro afecto y en nuestro pensamiento, la enfermedad o cualquier otra de las adversidades que la vida nos termina deparando tal vez haga que muchas familias no sientan deseo de celebraciones” Luego normal que los abuelos rompan a llorar diciendo que el año que viene ya no estarán.

Por su parte, el Rey, desde el Palacio de la Zarzuela, junto a la servidumbre y frente a un menú de valor exorbitante, dijo que quería expresar su “cercanía y comprensión hacia quienes padecen dolor, sufrimiento o soledad”. Comprensión, bueno, quién sino el para comprender el quebranto emocional de la carencia ¿pero cercanía? Chungo. A no ser que un desgarrado pesar nihilista se haya apoderado de él y, atenazado y abrumado por el angustioso absurdo de la existencia, el buen hombre lo esté pasando fatal. Pero no tenía mucha pinta, la verdad sea dicha.

Saben de aquél que “diu”

Llegados a este punto, si uno no puede parar de llorar, qué mejor forma de consolarse que tornar el llanto en lagrimones de risión, porque tras las formalidades, comenzó el festival de chistes. Jaume Matas el Corto: “Antes de cualquier referencia, es preciso reiterar la condena más absoluta por los hechos ocurridos recientemente en Andratx (risas) Frente a esta situación, que se cumpla la ley, y tolerancia cero contra la corrupción (carcajadas) Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad porque nunca consentiré ninguna duda razonable sobre cualquier caso de corrupción (vítores) Esta tierra no se merece que el caso de una persona, que ya es ex alcalde, y no de todo un ayuntamiento, se utilice para suscitar una sospecha generalizada sobre sus instituciones (descoyunte)

Adán Martín Menis de la Calzada, presidente canario: “De ser el Sur más alejado de Europa, Canarias pasa a ser el centro del Atlántico”. Y al más puro estilo Martes y Trece, de nuevo el Lehendakari: “Está claro que ETA es la única responsable de lo que ha sucedido ayer, ¿pero qué hemos hecho los demás? Quizá tendremos que hacer nuestra propia reflexión sobre cómo hemos gestionado el proceso de paz” La culpa es totalmente de ETA pero no lo es totalmente de ETA. Qué genial. Recuerdan las palabras de Juan José Ibarretxe a un fragmento de las memorias de Julián Zugazagoitia cuando, tras una sesión parlamentaria, el portavoz del Partido Comunista da su apoyo sin condiciones al Gobierno de Negrín “a condición de…”. Jamás he visto un apoyo sin condiciones más condicionado, subrayaba.

Y por qué no, antes de que acabe el espectáculo, una tonadilla ¿Son Aviador Dro? No, es el presidente del Gobierno, autor del chiste del lustro “Respecto al terrorismo, dentro de un año estaremos mejor”,  José Luís Rodríguez Zapatero: “Permítanme que haga, desde esta perspectiva, una consideración de carácter general: España está hoy en el liderazgo del crecimiento económico, España está hoy en el liderazgo del crecimiento de empleo, España está hoy en el liderazgo del Estado del Bienestar” Todo un enamorado de la anáfora Sin embargo, en los premios Amigo, el que va a arrasar este año va a ser Montilla con su nueva letra. Ideal para que la interprete Amaral ¡vámonos!: “Quiero una Cataluña confiada y un Gobierno que dé confianza. Quiero una Cataluña con empleo de calidad y un Gobierno que trabaje para todos. Quiero una Cataluña creativa y un Gobierno que facilite el talento. Quiero una Cataluña abierta y un Gobierno que se abra a la sociedad, a sus peticiones y sus preocupaciones. Quiero una Cataluña generosa y un Gobierno austero. Quiero una Cataluña optimista y un gobierno serio. Queremos [¡todos juntos!] en definitiva, una Cataluña libre, justa y equilibrada y un Gobierno al servicio de estos ideales” Y aquí vendría el solo megalómano de guitarra del novio de la maña, con el gorro calado hasta el entrecejo, que ejercería de velcro, por si se levanta viento.

Pináculo del éxtasis bananero

Con todo, el momento más lamentable de este mar sin orillas de la medianía, tenebroso averno insondable de la cutrez, lo protagonizó uno que lo deja, que se jubila, el presidente extremeño, Rodríguez Ibarra. El que otrora fuera el mejor y más avezado combatiente contra el nacionalismo periférico, tantas veces retratado vestido de folklórica por algún que otro fanzine vasco, tantas veces rescatada la palabrota de su discurso para alimentar el personaje soez, Ibarra, en esta ocasión, por fin ha sido él y sólo él su mayor enemigo. El hombre comienza directamente su discurso –sin saludar- arremetiendo contra los nacionalistas. La excusa es que el año 2006 ha estado plagado de “ruido” y “jaleo” sobre la “identidad de ciertos territorios españoles”. Como felicitación de año nuevo, desconsiderada; como verdad, un puño. El problema viene cuando aquí, el presidente de la Junta de Extremadura, dedica ni más ni menos que trece párrafos a divagar sobre la identidad extremeña y ¡a qué nivel!: “La primera mentira que debemos desterrar es el origen de nuestro nombre. Extremadura ni es el extremo del Duero, ni mucho menos, la unión de dos adjetivos: extrema y dura, que da lugar al sustantivo. Tan absurdo como si alguien dijera que Andalucía es la unión de un verbo, anda, y de un nombre, Lucía”. Para luego lloriquear por “las ofensas que de tanto en tanto, se nos hacían como cuando por ejemplo se pretendió identificar a todo un pueblo con un desgraciado crimen que surgió en un punto de nuestra región”. A este paso, el PNV va a poder reeditar orgulloso sin miedo alguno al ridículo las obras completas de Sabino Arana.

Autobombo talla trillizos

Es realmente sorprendente, pero todo indica que, en Galicia, hay una grave carencia de abuelas. Resulta difícil de creer, pero ojo con lo que dice Emilio Pérez Touriño: “Desde que asumin esa responsabilidade, a economia e a creación de emprego cobraron un dinamismo sen precedentes los últimos anos”. Tampoco está mal el asturiano, Vicente Álvarez Areces: “nuestras costas son las mejor conservadas de España”. Pero nadie como Miguel Ángel Revilla, de Cantabria, “comunidad a tener en cuenta, que tiene mucho que aportar y está preparada para asumir los desafíos de la modernidad” y por esa razón “se está situando entre las más avanzadas de España y de toda la Unión Europea” no hay nada como tener “una Comunidad pequeña, pero sólo físicamente, porque [sus] valores y atractivos son infinitos” que permita prometer al presidente “colocar a Cantabria muy pronto a la cabeza de España” ¡El IV Reich tendrá mil años! más o menos como Nando Yosu.

Por su parte, el mensaje del Rey siempre está sujeto a la cabalística para entender algo de lo que quiere decir. Al margen de su habitual mediación entre los principales partidos, un guiño a la Iglesia para que no se sienta defenestrada, la pobre, y achacar todos los maravillosos fenómenos que ocurren en este país, que surca el firmamento imparable hacia la Gloria eterna, a la Constitución del 78 -cosa muy normal ¿Qué haría usted con Una Carta Magna en cuyo artículo primero pone que es el monarca, sin más responsabilidad en esta vida que la de ir de ágape en ágape representando al país cuyo principal motor económico se llama “fiesta”?- el mensaje cifrado de este año del Monarca viene en clave de autobombo y se antoja complicado, dice: “España es una gran nación de la que todos podemos sentirnos orgullosos (…) Un país con rico y variado patrimonio histórico, artístico y lingüistico, orgulloso de la fuerza de su creatividad” Yo apostaría por que este tirón de orejas es para los Dover: Que muy bien la canción, pero que en español ya estaría de putifa.

No como otros

No falta tampoco en todo discurso una alusión velada del orador, cual portera arrabalera, al vecino nacionalista. Miguel Ángel Revilla sabe perfectamente porque Euskaldín deja mancha después de varios lavados: “Los cántabros sabemos muy bien quiénes somos y tener las ideas tan claras es una ventaja evidente, porque nuestros objetivos huyen del antagonismo y el enfrentamiento para centrarse en lo que de verdad importa: la solución de los problemas reales.”  Y, como no, por qué Cántabro Expres elimina las manchas, casi sin frotar: “Formamos una sociedad de gentes trabajadoras y solidarias que, por encima de todo, aspiran a vivir en paz y libertad” Es toda una incógnita saber qué sutil giro tomará este discurso institucional cuando la marabunta de vascos que se van a vivir a Cantabria empiece a rebosar. Por otro lado, tirando de pronombres indefinidos, Ibarra explica por qué Extremón es el único que elimina la cal sin rayar el esmalte: “Todos los que han estado en esa tarea [recuperar la identidad] se han dedicado a mirar su pasado. Han pretendido decirnos que ellos son hijos de un pasado, hijos de algo, hijos de algo anterior a ellos, de lo que se sienten herederos. No les importa tanto lo que son ahora sino lo que fueron en el pasado. Nosotros, los extremeños, ante esa búsqueda de identidad de otros territorios hemos estado relativamente callados (…) somos conscientes de que nuestra personalidad, nuestra identidad como extremeños no reside en nuestro pasado sino en el futuro que estamos construyendo entre todos”.

Arenga paralímpica

Concluir el repaso a los discursos de las autoridades de este país no va a ser fácil. Quedan los latiguillos ostentosos y almibarados con los que se azuza al populacho para que no caiga en brazos de la depresión. Alharacas de Corín Tellado hasta las trancas de moscatel, una lectura tan agradable como hacer vahos en una fosa séptica. Aprieten los dientes y también, por su seguridad, el culo, llega el lehendakari: “Hablar de esperanza es hablar de vosotros y vosotras. Vuestro empuje, vuestro coraje, vuestra decisión es hoy la única garantía de seguir avanzando. No dejéis de soñar, no dejéis que nadie os arrebate vuestros sueños”. Leproso tiñoso costroso número dos, Luís Valcarcel, presidente de la comunidad murciana: “Tiempo, también, de amor. Amor con mayúscula, entendido como solidaridad (…) sin ese amor no hay verdadero progreso”. Le sigue Miss Araño la Pizarra frotándome los labios menores con la mano toa, Valcarcel otra vez: “Con ser una fiesta cristiana, el mensaje de Navidad trasciende las barreras ideológicas y confesionales y alcanza una dimensión universal: la de la paz y el amor” Y para terminar ¡Abran paso al Hombre-Baba!, Touriño: “O territorio non é só unha fermosa paisaxe que contemplamos con admiración (…) Entre todos lograremos preservar esa Galicia que naceu abrazada ao mar de Manuel Antonio. A Galicia dos mil ríos que amaba Cunqueiro. A Galicia das chairas e dos tesos cumes que cantaron Manuel María e Novoneyra”.

No sin mi ombligo

Pero para que esto no sea sólo de que criticar y de que criticar, LPD ofrecerá también su propio discurso de Año Nuevo. Con diecisiete días de retraso, como mandan las más ancestrales señas identitarias de esta casa, yo, anteriormente conocido en círculos femeninos como La Colonoscopia Dulce, ahora proclamado Príncipe de las Mesetas con la misma legitimidad que el Monarca actual, la que emana del interior de los testículos, me dirigiré al aborigen de interior con un mensaje de paz, concordia, convivencia y solidaridad, respetando las normas discursivas anteriormente desglosadas.

Mesetarios y Mesetarias:

Buenos días. Penetro por vuestras retinas en estas fechas de paz y amistad para traeros la Buena Nueva: ha nacido Cristo, hace como unas tres semanas. Dicho esto, no puedo sino invitaros a hacer una reflexión sobre nuestra identidad. Partamos de la Historia. Como Príncipe vuestro que soy, habéis de saber que comparto la visión de España del inglés Brenan. Aquella de su Laberinto Español, donde se mostraba al aborigen de interior, recio y viril, tieso como un poste, mirando al cielo, pues sus cultivos son de secano y de que llueva cinco y no tres, cinco y no diez veces al año, depende endeudarse para tres generaciones. Hombre adusto en el que no penetraban las nuevas ideas, pues bastante tenía con interpretar las nubes que a duras penas tapaban el sol las veinticuatro horas del día. Era éste un homínido singular que limitaba al sur con unas criaturas que habitaban en cuevas contemplando como cuatro familias disfrutaban de toda la riqueza de su región, y a Norte y Este con los llamados periféricos, extraña etnia rural que observaba con odio y rencor africano una protuberancia que había surgido de la nada en mitad de su sacrosanto agro, las ciudades. Siempre preparados y dispuestos para atacar al hombre, a poco que el cura se echara al monte con eso que ahora se conocen como buenos abertzales. Eso de enriquecerse si no era clavando la azada sobre un terreno con diez dedos de hielo sólo podía ser cosa de Satán. La lepra, el comercio y la peste –por este orden- era lo que más temían.

Y bien, por diversos avatares que no vienen al caso, de estas gentes se nutrió la Meseta, hasta dar lugar en nuestros días a una raza de superhombres conocida popularmente como señores calvos con bigote franquista que van, de un lado a otro, en busca de un cafelito. Juntos, con nuestro trabajo y tesón, hemos alcanzado las más altas metas. Muchas mujeres que han cruzado un charco pisando sobre una gabardina ajena pueden atestiguarlo. Así como infinidad de ancianitas a las que les cedieron el turno en la cola del panadería.

Ésta es nuestra identidad. Y como todos sabemos, ha de asumir grandes retos de cara al futuro. Se aproxima el cambio climático y conforme bullan los océanos, tendremos que darle el derecho de autodeterminación a las provincias rebeldes. Eso sí, a la manera castellana. Independencia sí o sí. Para garantizarles su derecho, sobre todo en los momentos difíciles, cuando su voluntad y hecho diferencial dude al ver que el nivel del mar sube siete metros hirviendo, nos veremos obligados a sembrar Somosierra de nidos de ametralladoras. Será el origen de La Meseta, isla tropical. No nos costará nada, con nuestro trabajo solidario de mesetarios y mesetarias, trucar los organillos para decir adiós al chotis y hola al calypso. Tampoco será difícil crear la compañía cocotera más pujante del mundo, ni reventar los precios del dátil con nuestras vasta producción impulsada por las más modernas técnicas de I+D+i.

Todo esto está muy bien, sí. Pero hay un problema. La semana pasada, los de siempre, los no demócratas, algo debieron hacer porque pasé por donde estaba un salón de banquetes cerca de mi palacio y había sido traspasado. Ahora es un gimnasio de siete plantas. Aquel local reunía, no sólo las bodas y bautizos del barrio, sino todas y cada una de las cenas que grupos de amigos llevaban a cabo para celebrar lo más hermoso de la vida: la amistad. Aún puedo verlos saliendo abrazados, riendo… chispa, castaña. Actualmente, sin embargo, ahí la gente entra y sale sola, con sus mochilas. Y si van en grupo, es para pegarse patadas en los costillares a la manera del Vale tudo.  Por el amor de Dios, en este año 2007, u os ponéis las pilas, súbditos míos, y recuperáis las ágoras y lugares de encuentro, bares si se quiere, que esculpieron nuestra civilización como lo que es, un pueblo alegre y dichoso, sociable, que gusta de conversar con desconocidos, o a una raza de peponas y musculocas la guía hasta la Gloria vuestra puta madre.

Mis mejores deseos.