Aunque hay muchas cosas en juego, y muy importantes, que empezarán a ventilarse el próximo 9 de marzo, a la afición hoy le importa más bien poco qué será de la lucha entre Bono y Fernández de la Vega por situarse para el post-zapaterismo y hacer honores para recibir el dedazo, mientras ZP se hace el loco y piensa en reinar 20 años. Porque ayer hubo debate y, por una vez, la cosa no fue totalmente soporífera.

Parece ser, según comentan algunos, que Mariano Rajoy dio un baño a Rodríguez Zapatero y, como señaló encantado de haberse conocido Acebes, eso constituye ya un claro 2-0 en debates ganados por el PP. Mientras tanto, están en Génova explicando que el terreno de juego estaba en malas condiciones y que al árbitro lo habían comprado los rivales. Olga Viza, ya se sabe, es una de esas “chicas de Manuel Campo Vidal” que tenían bien clara su misión: joder al PP.

Mientras dejamos a la gente de Génova debatirse entre sus contradicciones internas, y a la espera de si deciden centrar su discurso en reclamarse ganadores o en denunciar el tongo, podemos dejar constancia de algunas interesantes conclusiones que deja el debate de ayer.

- Hay que prohibir que los políticos vayan a los debates con gráficos.

- Algún asesor explicó a Rajoy que, si salía lo de la guerra de Irak, la cuestión era fácil de vadear: repetir tres o cuatro veces “Usted apoyó la guerra de Irak” para que la ciudadanía tenga claro dónde estuvo cada uno en ese trance, mientras recordaba que el PP siempre “respetó la legalidad internacional”. Ante el pasmo de la audiencia y el deleite de Rodríguez Zapatero, Rajoy se aplicó con denuedo a poner en práctica esta estrategia que sólo puede reportarle votos en algún frenopático.

- Como afortunado comprador de una vivienda en 2004, tras pasarme cuatro años con una cuenta vivienda en la esperanza de que “este año sí que se pincha la burbuja” y retrasando mi independencia año tras año para poder ahorrar algo más y así tratar de (ingenuamente) hacer frente a la constante subida de los precios de la vivienda, disfruté especialmente al descubrir, gracias a la radical explicación de Mariano Rajoy, que el precio de la vivienda bajó entre 1996 y 2004, año en que la cosa tocó suelo, para luego subir disparados los precios a partir de la llegada del Gobierno de ZP.

- Mariano Rajoy quiere actuar contra la crisis económica reduciendo el gasto público y bajando los impuestos directos, especialmente a las rentas más bajas y a las más altas.

- Rodríguez Zapatero quiere actuar contra la crisis económica incrementando la inversión pública.

- PP y PSOE tienen claro que la inmigración es una putada, más que nada porque es un marrón gestionarla dado que ambos partidos intuyen que la población, en general, no se la mira bien del todo pero, por otra parte, a ver quién es el macho que acierta a lograr ir contra la marea migratoria. El PP parece dispuesto a ir añadiendo presión en torno al asunto. El PSOE, de momento, opta por poner al mal tiempo buena cara. Ya veremos cuánto dura, porque de momento las Olimpiadas de Expulsión de Irregulares ya tienen fecha para su próxima edición: 2012.

- La única exposición sobre la necesaria solución a los males estructurales de la economía española fue de Rodríguez Zapatero, con su voluntarista apuesta por lograr que España deje de orar en el altar del ladrillo con monoteísta fe y empiece a pensar en otros ídolos: nuevas tecnologías, energías alternativas, I+D. Mariano Rajoy, según explicó, considera que los grandes problemas económicos del país tienen su origen en la lamentable pasividad del Gobierno estos años, simbolizada en que la telefonía móvil no se ha liberalizado más en estos cuatro años.
- Mariano Rajoy y sus gráficos imaginativos (con una columa que quiere decir “500″ que es veinte veces menor que la que significa “650″ y cosas así, hasta el punto de que uno se quedó con las ganas de ver a Mariano Rajoy escenificando cuánto miden 20 cm, para hacernos una idea), que una vez empleados eran arrojados al suelo por el candidato, tuvieron una cosa chula: poder ver cómo quedó el suelo de sucio, lleno de papelajos, después del debate. No explicó Rajoy si ese comportamiento forma parte de las costumbres españolas que los inmigrantes tendrán que aprender.
- Ambos candidatos sufrieron de primeros planos que, en diversos momentos del debate, revelaron distintos acontecimientos salivares que, la verdad, tampoco era preciso que los espectadores disfrutáramos con tanto detalle.

- ¿Es normal que estos tipos no se saluden, se dirijan la palabra o se miren siquiera cuando acaba el debate?