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No
sin mi hija
Esta
película tuvo el encanto de sublevar a todo el mundo árabe
cuando la televisión francesa la ofreció en pleno
Mundial de Francia, concretamente el día del gran partido
Irán – Estados Unidos. Esto es un elemento positivo de la
película, pero, desgraciadamente, es el único.
Una
incauta americana se casa con un iraní y, naturalmente, éste
se pira a Irán con su hija para disfrutar de la Revolución
Islámica. La madre, inexplicablemente, se va a Irán
a recuperar a su hija de las garras del integrismo para reinsertarla
en la civilización occidental (es decir, en la civilización
a secas). Naturalmente, la película es de lo peorcito de
los últimos años, aunque el título tampoco
tiene nada de particular. Es lamentable, pero no lo suficiente.
Si
la hemos puesto en esta sección es por varios motivos, todos
ellos de peso:
- El
primero, y fundamental, es que todas las demás secciones
están siendo paulatinamente invadidas por la cinefilia
más repugnante; este es el último reducto de los
amantes del gran cine.
- El
segundo, también importante, es que queremos comentar el
título no de esta película, sino de su segunda parte,
que ignoramos si también ha sido llevada al cine.
"No
sin mi hija" es la adaptación de un bestseller de estos que
se venden en los quioscos de las estaciones de tren. Alentado por
su éxito, el autor sacó una segunda parte, que, en
un alarde de originalidad, denominó "No sin mi hija 2". ¿Pero
esto qué quiere decir? ¿No sin mi segunda hija? ¿Es que los
iraníes follan como conejos? ¿Tuvo otra hija en Irán
mientras intentaba recuperar a la primera? ¿Pero es que esta especie
de Mónica Lewinsky republicana no ha aprendido de sus errores?
¿O se trata de otra incauta, casada en este caso con un japonés,
que no quiere que su marido convierta a la hija en la primera luchadora
de Sumo de la historia? A todo esto, no entendemos cómo es
posible que, una y otra vez, solteronas occidentales sean engañadas
por musulmanes que las convierten en un trapo, les pegan y las humillan.
Si de lo que se trata es de encontrar marido, siempre nos queda
el Club Mediterranée o la cantera de Europa del Este, especialmente
Rusia, que supongo que no son sólo las rusas las que quieren
huir.
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