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Muertos
de risa
Los
distribuidores cometieron un gravísimo error al publicitar
esta película: el título correcto sería "Muertos
de aburrimiento". La secuencia que se produjo para haber cometido
un error semejante es la que sigue:
- Ponemos
a los dos superguays molones de España, El Gran Wyoming
y Santiago Segura, como protagonistas de una película.
- El
argumento de la película ofrece gran atractivo: toda la
caspa de los años 70 mezclada con alusiones (suponemos
que divertidas) al 23-F y el franquismo, visto que en Torrente
la cosa funcionó muy bien.
- Como
Segura acaba de terminar Torrente, el proyecto se lo ofrecemos
al otro director "alternativo" amado por la crítica y los
medios de comunicación e idolatrado por la adolescencia
progre: Álex de la Iglesia, naturalmente hijo de un gran
director franquista.
El
problema es que Álex de la Iglesia ha acabado por meterse
demasiado en su papel y no sólo se comporta como un adolescente
progre, sino que también dirige como un adolescente progre.
Pocas veces hemos visto un destrozo tan eficaz y contundente de
una idea original que, realmente, es atractiva. El amiguete Álex
consigue aburrirnos hasta el paroxismo, pero no importa; al fin
y al cabo, para ver lo mala que es la película hay que pagar
la entrada, y el efecto cara a la recaudación es el mismo.
Cuando Álex de la Iglesia se embarque en otro proyecto ya
se encargará El País de las Tentaciones y los críticos
de cine de hacernos saber lo buena que es su última creación.
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