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Todo sobre mi madre

 

La verdad sea dicha, el título nos parece propio de un director oligofrénico, pero el motivo fundamental de que hayamos decidido incluirlo aquí es que no soportamos a Pedro Almodóvar, que no es oligofrénico pero es un cretino de mucho cuidado, y lleva años viviendo del cuento.

Reflexionen un momento: el 70% de los espectadores que van al cine en España van a ver películas americanas, lo que nos permite impregnarnos de todos los tópicos de la sociedad yanqui a través de las más variadas ópticas. Sin embargo, ¿qué porcentaje de espectadores americanos creerán ustedes que ven películas españolas? Habitualmente nos imaginamos que estará sumido en los abismos de lo decimal, pero este año, gracias a Almodóvar y Amenábar (estos dos parecen los Hermanos Calatrava; en su día le daremos su merecido a Alejandrito), quizás ha llegado al 1%, a lo sumo al 2%. Contra todo pronóstico, "Todo sobre mi madre" ha cosechado un gran éxito entre los americanos; ¿debido quizás a que ahora es políticamente correcto apoyar a las putas y los travestis? No se equivoquen. Cuando los yanquis se dignan mirar a Europa no buscan lo mejor de nosotros, sino lo que ellos creen que es lo mejor de nosotros, es decir, en el caso de España un país tercermundista ("yo creía que eso estaba en nuestro patio trasero", musita Hugh, de Wyoming) con muchos toros y mucha fiesta (porque estos latinos son todos una panda de vagos). Gracias a Almodóvar, ejemplar representante de la "movida" madrileña (lo de movida nos retrotrae inevitablemente al Movimiento; quizás algún día hagamos una clasificación aquí mismo de los movimientos culturales más estúpidos y mediocres del siglo XX. Habrá una dura lucha entre la "movida" y el "movimiento Grunge"), el Imperio tiene de nosotros la imagen que nos merecemos: un país de putas y maricones en el que siempre están de fiesta (nos tememos la llegada de la VI Flota a los puertos españoles, aún no sabemos si para irse con las putas o para atizar a los maricones).

Lo único reconfortante de todo este asunto es que Almodóvar está teniendo que hacer aún más el payaso que Roberto Begnini para promocionarse en USA (¿para cuándo una aparición estelar en el programa de Oprah, Pedrito?)