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Las
normas de la casa de la sidra
No
podía faltar esta película de la más rabiosa
actualidad en esta sección. No he visto la película,
ni tengo la menor intención de hacerlo. Para un integrista
como yo, es inaceptable que los yanquis vengan a darnos lecciones
de tolerancia a nuestro propio suelo en el asunto de la Ley del
aborto. Si es necesario, me encadenaré con Ynestrillas y
unas cuantas niñas del Opus a la entrada de las salas donde
se proyecte este infecto panfleto revolucionario.
Hablando
en serio, hay que decir que el título nos parece insuperable
en todos los aspectos: "las normas de la casa de la sidra". Suena
rimbombante y a la vez ridículo. Rimbombante porque parece
algo así como "Las normas de la mansión del terror",
pero, al mismo tiempo, ninguno de nosotros otorgaría credibilidad
a una película de terror donde la sidra tuviera algo que
ver. La sidra es una bebida amigable, aburrida, no hay nada más
patético que agarrarse una trompa con litros y litros de
sidra. La casa de la sidra viene a ser algo así como la casa
del centro reformista, o la casa de la Tercera Vía, ni chicha
ni limoná, algo sin definirse. La clase de normas que pudieran
derivarse de un sitio así no nos inspiran ningún respeto.
Sin duda, un título como "las normas de la casa de la cazalla"
habría resultado de mucho mayor impacto, especialmente en
un país como España.
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