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Más de uno habrá tenido que restregarse bien los ojos tras ver tan insigne título en esta sección. Pero ¡qué desvergüenza! ¿Es que en esta bendita página no se respeta ni a los sumarísimos clásicos del séptimo arte? Pues no, aquí vamos a meter caña hasta en el carné de identidad de Humprey Bogart, un actor muy sobrevalorado quien, debido aquello de la magia del cine ha pasado a ser uno de los inmortales del celuloide, sin ser merecedor de ello (¿sabía hacer algo aparte de tipo duro?, porque para tipos duros hoy en día tenemos a cualquiera de los musculosos americanos y que yo sepa nadie los considera grandes actores). En cualquier caso vamos a centrarnos en la película que es lo que nos interesa y no en el bueno de Humphrey, que al fin y al cabo no era tan mal chico. La película no es en realidad un truño, en eso estoy de acuerdo, pero sí que es cierto que si la analizamos un poco seriamente, no está a la altura de su mito. ¿Qué nos cuenta? La historia de amor, en tiempos de guerra, de una pareja que se conoce en París para luego perderse de vista durante varios años hasta que se reencuentran en Casablanca, en el bar de Rick. No me voy a enrollar en los detalles pero, por ejemplo se nota mucho la dependencia de la obra teatral en la que está inspirada (casi toda la acción ocurre en el famoso Bar de Rick), las interpretaciones no son todo lo buenas que se podían esperar, a buen seguro porque los mismos actores no tenían el guión hasta el mismo día del rodaje, así lo cuenta por lo menos la protagonista Ingrid Bergman quien reconoce que no sabía con quien se iba a quedar de los dos hasta que rodó la escena final. Algo parecido le ocurre al gendarme francés interpretado por Cluade Rains, quien durante toda la película muestra una postura muy clara que sólo cambia al final, quizá para dar pie al famoso diálogo: "este es el comienzo de una gran amistad", uy,uy,uy, A Rick le deja la amada de toda la vida y como compensación se va con el franchute a comenzar una gran relación… amistosa (lean entre líneas, en esta época la censura agudizaba el ingenio de los guionistas). Por último, destacar, por el lado negativo, el mensaje patriótico que transmite la cinta por sus cuatro costados. Vale que fuera una época de guerra y que el cine debía ayudar a ganar la guerra desde el punto de vista ideológico, pero estos mensajes suelen parecen bastante ridículos con el paso del tiempo y hacen envejecer la película más rápidamente.

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