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The
Man from the Planet X
Año
de estreno: 1951
Director: Edgar G. Ulmer
Elenco artístico: Robert Clarke, Margaret Field, Raymond
Bond (¿el abuelo de James?), William Schallert, etc. etc.
En
primer lugar hay que aclarar (aún a riesgo de perder visitantes)
que, a pesar de su título, no se trata de una película
pornográfica. Por el contrario nos encontramos ante una pequeña
obra maestra del género cuya particularidad es que se trata,
en realidad, de una sabia mezcla de ci-fi pura y de cine gótico.
El
ambiente en el que transcurre la trama de la película es
característico de la literatura gótica. Páramos
sumidos en densas y permanentes nieblas, caserón alejado,
anciano habitante del caserón con su bella hija, y finalmente
el visitante tenebroso, que en este caso no viene del más
allá, bueno en realidad sí viene del más allá,
pero no del más allá más allá, sino
del más allá en dirección hacia arriba, del
espacio, a ver si me explico.
El
argumento gira en torno a la visita de un extraterrestre a nuestro
planeta y de las reacciones que provoca en los distintos personajes
con los que se relaciona. Tenemos al venerable científico,
que descubre un raro planeta viajando por el cielo y del que empieza
a sospechar, a su bella hija y a un antiguo discípulo, que
aunque tiene que resolver al final toda la papeleta lo que en realidad
quiere es beneficiarse a la chica, naturalmente, y finalmente a
un malvado colega del anciano, el más inteligente de todos,
que con innegable vista comercial trata de aprovechar la visita
del E.T. para sacarle información y hacerse rico.
Este
hombre, el malo de la película, da tanto la vara al pobre
visitante extraterrestre que al final le pone de una mala uva acojonante,
con lo que una visita en principio más de cortesía
que de otra cosa, está a punto de acabar como el rosario
de la aurora.
El
personaje del extraterrestre es enternecedor. Cualquiera que no
conozca y ame el género solo encontraría motivos de
risa al ver su aspecto (la verdad es que salta a la vista que es
un actor con un traje de hojalata), pero hemos de pensar que estamos
en los años 50 y además sin un duro. De todas formas,
el argumento te hace olvidar esos detalles realmente accesorios.
Solo hay uno que está a punto de echar por tierra el clima
de la película y es que el extraterrestre lleva un sistema
exógeno para poder respirar, ya que nuestra atmósfera
resulta para él nociva. Pues bien, ese sitema de respiración
lleva incorporada una llave de las llamada "de palometa"
junto al hombro (Sí, hay que joderse), que permite que le
llegue más o menos aire a su traje espacial. Claro, cuando
los terrestres se dan cuenta del detalle se pasan toda la película
abriendo y cerrándole la llave, según se ponga violento
o no, con lo cual el pobre E.T. no gana para desmayos.
La
verdad es que cuando se cabrea y llega el novio de la chica, le
cierra la "portañica" y le hace caer en redondo
al suelo uno no sabe ya si compadecerlo o reirse. No obstante, es
un pequeño detalle que incluso hace la película más
simpática.
En definitiva, se pasa un buen rato viéndola y al mismo tiempo
comprobando cómo los cineastas de entonces se las tenían
que ingeniar para hacer estos productos que en aquella época
eran la frontera de los avances tecnológicos aplicados al
cine.
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