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Operación Dragón

La mejor peli de Bruce Lee

 

Cualquier película de Bruce Lee es a estas altura objeto de culto para todos aquellos que adoramos el auténtico cine, aquél que nos entretiene, nos divierte y nos hace pasar un buen rato. Naturalmente se trata de un cine catalogado como serie B por los exégetas del séptimo arte (los "entendidos" que idolatran los tremendos ladrillazos que perpetran los directores "independientes", cuanto más absurdos e incomprensibles mejor). Por supuesto a nosotros nos importa un huevo y la yema del otro la opinión de estos pobres indocumentados. Apegados como estamos al modo clásico de valorar el hecho artístico, a una película no le pedimos que nos sumerja en profundas reflexiones sobre la ontología del ser, sino algo mucho más dificil: Que nos entretenga. Exactamente igual que Santiago Segura, el cual ante las críticas feroces, demoledoras, que cosechó su "Torrente...", mientras que en cambio batía todos los records de taquilla en las salas comerciales, concluyó que lo que les pasa a los críticos es que, además de no tener ni puta idea de cine, como no pagan la entrada no valoran adecuadamente lo que ven. (Inciso: Hace unos días leímos unas declaraciones de la más rutilante estrella mundial del pop, Mikel Erentxun, en las que afirmaba que si la segunda parte de Torrente era la película más vista en España es que algo no funciona. Asumida con humildad su servera admonición, podríamos añadir que la prueba definitiva de que algo no marcha en este país es que a él, por ejemplo, no sólo le dejan, llamémosle, cantar en público, sino que según todos los indicios además le pagan por ello).

Sea como fuere, lo cierto es que las películas de Bruce Lee tuvieron al menos en su día una tremenda popularidad. Que levante el pubis si no aquél que no se haya metido entre pecho y espalda toda su filmografía en aquellos entrañables progamas dobles del cine de su barrio.

La producción de Bruce Lee es necesariamente breve, puesto que murió a una edad muy joven dejando rodadas tan sólo media docena escasa de películas. Como todos los mitos, su temprana muerte resultó bastante misteriosa: Bruce murió de un derrame cerebral mientras se encontraba en casa de la querida, una actriz que había compartido alguna película con él. Dejando aparte que no estaba en edad de sufrir ese tipo de accidentes vasculares, el misterio aumenta cuando su mujer, Linda Lee, con el fin de que los fans de Bruce no supieran que le ponía unos cuernos de cojones, hizo saber a la prensa que había muerto en su casa. Sumen a todo eso el hecho de que en la autopsia se encontraron algunos restos de marihuana en el estómago y ya tenemos material suficiente para montar las más delirantes historias de intrigas, mafias y conspiraciones diversas.

Bien, después de este alarde de erudición, brillante pero innecesario, vamos ya con la película, que es de lo que se trata. Operación Dragón, amigos, es un auténtico peliculón. Para nosotros es la mejor, con diferencia, de todas las películas rodadas por Bruce. El argumento no puede ser más sencillo: Bruce Lee, reclutado por las autoridades Honkonesas (¿se escribe así, por cierto?) para investigar la organización mafiosa del malvado Han, se dispone a participar en un torneo de lucha organizado por éste, que en realidad no es más que una tapadera para reclutar luchadores que sirvan a sus oscuros designios. Por si eso fuera poco, nuestro protagonista descubre antes de partir hacia el torneo que fueron los guardaespaldas del puto Han quienes unos años antes se cargaron a su padre e intentaron violar a su hermana, la cual acabó suicidándose para no caer en las garras (y otras regiones anatómicas) de esos desalmados.

Bruce, naturalmente, se cobrará cumplida venganza, empezando por el principal culpable del intento de violación y posterior muerte de su hermana, quien curiosamente resulta ser su primer rival en el torneo y a quien antes de liquidarlo le patea los huevos con irrefrenable entusiasmo, en lo que constituye una bella alegoría de la famosa sentencia bíblica "Quién a hierro mata a hierro muere". Combate memorable, pardiez. Ya saben ustedes que en estas escenas la técnica más o menos es siempre la misma: Yo te pego, tú te apartas, tú me atacas, yo me agacho, yo te meto dos hostiones, tú te jodes y te caes. Sí de acuerdo, pero a ver quien sigue el guión con la destreza, con la maestría, y por qué no decirlo, con la chulería de Bruce Lee ¿eh?.

A lo largo de la película se suceden los combates en los que Bruce da pruebas irrefutables de que a repartir leña no hay quien le gane (ni a chulo tampoco), mientras aprovecha las noches para investigar qué hay detrás de los sucios negocios de Han. Finalmente no sólo gana el torneo (algo previsible tratándose de Bruce Lee) sino que además desarticula toda la red mafiosa haciéndose acreedor de la gratitud eterna de las autoridades competentes.

Pero es que además de todo esto, Operación Dragón contiene escenas e imágenes de un contenido tan kitsch, tan surrealista, que por fuerza ha de ocupar un lugar de privilegio como película de culto. Veamos algunos ejemplos:

- Al principio de la película vemos a un personaje con un lujoso tren de vida desplazándose por un campo de golf en su coche eléctrico. Todo normal si no fuera porque el dichoso carrito ¡es completamente dorado! (¿captan la sutileza?), y además dispone de teléfono móvil, tan grande como una berenjena de acuerdo, pero algo que tratándose de una película rodada en los '70 tiene mucho mérito.
- Otro detalle que dice mucho de la reciedumbre de su director, es el chino que aparece como espectador en el torneo, con un bigotito recortado como si de un Hitler oriental se tratara. Pero clavadito, oiga.
- Qué decir de los detalles de chulería de Bruce Lee. Por ejemplo en una escena habla por radio con total despreocupación mientras con un pie inmoviliza en el suelo a una peligrosísima y rabiosa cobra (un par de pelotas). Pero lo mejor, lo mejor, lo mejor con diferencia es cuando algún contrincante le provoca alguna herida, síganme por favor: Bruce se queda mirando muy serio al incauto, baja muy lentamente la mano hacia donde está la herida, humedece los dedos en su propia sangre, se lleva de nuevo muy lentamente la mano a la boca, saca la lengua y comprueba su sabor mientras no quita el ojo de encima a su rival (que ya se está temiendo lo peor), de pronto en la cara de Lee empieza a asomar un rictus de dolor, asco, desprecio, y, amigos, en ocho o diez segundos la mano de hostias que le aplica al pobre ingenuo es más que suficiente para enviarle al otro barrio.
- Y dejo para el final el detalle más surrealista con diferencia de toda la película. Resulta que el malo de la peli (el puto Han) es manco. En lugar de su miembro (con perdón) utiliza una serie de garras de distintos modelos, que se va poniendo o quitando a lo largo de la película según lo requiera cada situación. Pues bien, la última garra, aquélla a la que al parecer le tiene más cariño y con la que pretende acabar con Bruce Lee, agárrense, ¡¡tiene pelo!!. Sí, sí, como lo oyen, el tío va corriendo detrás de Bruce intentando clavarle la jodida garra peluda, igual que si llevara cosida a la manga una zarpa de animal. No me digan que no merece verse esta película nada más que por eso.

Si fuéramos puntillosos pondríamos una objeción en esta obra maestra: El sexo. Por desgracia, amigos, la película no contiene escenas de sexo especialmente destacables. La única referencia más o menos sicalíptica es el hecho de que el anfitrión ofrece a los combatientes en la noche previa al combate los servicios de un equipo especial de señoritas para que elijan una de ellas y utilicen sus servicios. Bien, todos elijen la que más les gusta hasta que llega el turno del único luchador negro (Perdonen ustedes la incorrección política, pero nos resulta especialmente estúpido e insultante para los miembros de esa raza llamarlo "de color"), el cual haciendo honor a la merecida fama de superdotados no escoge a una, sino a tres, ¡Y eso que al día siguiente tenía combate!.

No nos queda más que decir, así que terminamos amigos, no sin antes recomendarles de nuevo encarecidamente que se despojen de prejuicios y busquen esta peli en su videoclub. Lo pasarán de miedo, palabra de LPD.