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Amanece,
que no es poco
Esta
película es un auténtico filme de culto de finales
de los ochenta. Una película que no se parece a nada que
se haya hecho en el cine español en los últimos años.
Su director, José Luis Cuerda no ha levantado cabeza desde
entonces, incluso intentó emular el estilo de esta cinta
en Así en el cielo como en la tierra (1995) pero los
resultados quedaron muy lejos de esta.
Lo que verdaderamente caracteriza Amanece que no es poco
es un ingenioso humor surrealista gracias al cual descubrimos un
singular pueblecito en el que las normas y costumbres son un tanto
diferentes a lo habitual. Por ejemplo, tienen una singular interpretación
de las elecciones, ya que, en lugar de elegir alcalde, eligen quienes
van a ser guardias civiles, prostitutas
(no sería mala
idea para implantarla en España, total ya saben lo que dice
la frase: las putas al poder que los hijos ya están); Las
personas no nacen de la forma que todos conocemos, sino que crecen
en los huertecitos de los alrededores, como si de plantas se tratara,
con la singularidad de que si son arrancados antes de hora pueden
quedar visiblemente tullidos por sus extremidades inferiores.
Innumerables son los chistes y situaciones que podríamos
describir de este surrealista pueblo en el que ni siquiera el sol
parece obedecer a las leyes físicas. Pero nos quedamos con
el comentario que le hace Luis Ciges (el padre) a Resines (su hijo)
al acostarse juntos en una cama de matrimonio: -Tu me respetarás,
¿no hijo?, -Hombre padre, Que usted es mi padre
, -
Ya lo sé hijo, pero un hombre siempre es un hombre en la
cama.
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