Regulación de mercados y emprendedores del BOE: el caso de las aceiteras de los bares

El BOE de este sábado contiene la definitiva solución que ha arbitrado el Gobierno de España, vía reglamento, para satisfacer a los empresarios del sector de la producción y comercialización de aceite de oliva, que venían reclamando que se obligara a los bares y restaurantes a servir este producto en envases monodosis o en todo caso muy controlados, tras la negativa de la Unión Europea a imponer la medida para todo el espacio económico europeo de hace unos meses. Finalmente, tendremos esta exigencia en España, aunque no sólo a base de monodosis sino que también valdrán envases más grandes, siempre y cuando no puedan ser reutilizables y rellenables (la norma dice que «los aceites se pondrán a disposición del consumidor final en envases etiquetados y provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización» y además que deben ir en envases con «un sistema de protección que impida su reutilización una vez agotado su contenido original»). El aceite de oliva se convierte así, gracias a nuestra intensa regulación de mercados, en algo muy parecido al alcohol en cuanto al control que se exige para su venta y consumo en establecimientos hosteleros.

Las razones que da el propio reglamento para justificar la medida son muy cachondas porque en ningún momento se esconde que de lo que se trata es de ayudar al sector a ser más competitivo:

España, como líder mundial en la producción de aceite de oliva, tiene un firme compromiso con todas aquellas medidas que contribuyan a reforzar la competitividad de este importante sector.
(…)
El «Plan de acción sobre el sector del aceite de oliva de la Unión Europea» establece una serie de medidas encaminadas a mejorar la competitividad del sector oleícola, entre las que se encuentra estimular a los Estados miembros a exigir la utilización de envases que no permitan el relleno en el canal HORECA.
Esta medida persigue continuar avanzando en la garantía de la calidad y autenticidad de los aceites puestos a disposición del consumidor final. Asimismo, tiene como objetivo mejorar la imagen del producto, en particular de las denominaciones de origen protegidas y las indicaciones geográficas protegidas y de las marcas productoras consolidadas en el mercado, e informar mejor al consumidor sobre las características del aceite que se pone a su disposición.
(los énfasis son míos)

Como puede verse, la propia norma no oculta de qué va la película (algo que, por lo demás, tampoco han tenido problema alguno en exhibir nuestros gobernantes cuando han explicado la norma en público, vía medios de comunicación, ni los promotores empresariales de tan peculiar medida). Se trata, sencillamente, de introducir una restricción en la libertad de los ciudadanos en tanto que consumidores y en su libertad de empresa como hosteleros para beneficiar las perspectivas, intereses, imagen de marca y en última instancia resultados empresariales, etc. de los señores que comercializan un determinado producto. 

Es llamativo constarar a qué punto de degradación jurídica, gracias entre otras cosas a eso de poder ir «ponderando» derechos, valores, intereses constitucionales y todo lo que le apetezca al gobierno o al juez de turno, caso por caso, hemos llegado en materia de derechos fundamentales. Desde una perspectiva clásica, una regulación así, que limita la libertad y la libertad de empresa, sólo habría podido ser jurídicamente aceptada si hubiera alguna razón, siquiera fuera lejana, relacionada con la protección de los consumidores o la salud de los usuarios. Algo que, la verdad, en este asunto se podría tratar de argumentar (el reglamento en su exposición de motivos añade una pequeña referencia en este sentido bastante lamentable, la verdad), pero con evidentes dificultades pues las razones de protección de la salud o de los usuarios no dejan de sonar a excusa de mal pagador a la vista de cuál es la realidad del consumo de aceite en bares. Porque, en definitiva, ¿acaso se conoce algún caso de intoxicación alimentaria en el sector como consecuencia de aceites servidos en restaurantes en las últimas décadas? Si atendiéramos a estas razones, antes habría que obligar a servir los huevos de las tortillas debidamente identificados, o los ingredientes de algunas salsas, antes que el aceite. ¿O es que ha habido algún tipo de presión de los consumidores para exigir más trazabilidad en el aceite servido en bares y no nos hemos enterado? Pues eso. Que la cosa cae por su propio peso. Y a ver por qué razón el aceite sí y el vinagre no, ya puestos.

En el fondo, de lo que se trata aquí es de demostrar hasta qué punto tenemos a unos empresarios que, en lugar de trabajar las cuestiones de imagen de marca como se hace en un mercado libre, esto es, currándosela, recurren al Señor el BOE para blindarse todo lo posible en sus negocios a costa de los demás. Por pocos céntimos de euro que suponga esto individualmente al año a un consumidor el ultraje en términos de lesión de derechos fundamentales es enorme. Nos sitúa en un modelo de regulación de mercados donde los poderes públicos, por lo visto, pueden imponer todo tipo de medidas para «ordenar el mercado» a su gusto. En la URSS, con sistemas jurídicos que aceptan con toda la tranquilidad del mundo este tipo de cosas, no habrían tenido que montar un modelo de Derecho diferente al capitalista tradicional, la verdad. Porque el caso es que el Gobierno nos está imponiendo un determinado sistema de consumo de un bien sin razón alguna de tipo sanitario o de protección del consumidor que lo justifique. Las razones son simplemente «promocionar» el aceite español y su imagen de marca o las denominaciones de origen. Algo que, la verdad, uno pensaba que debían hacer los productores a partir de tener buen producto, comercializarlo con gracia, generar en el consumidor un deseo de buscarlo y tenerlo a su disposición, también en bares, para obligar así a que la oferta hostelera se adapte a esa demanda. ¡Que ahora haya que llegar a estas medidas coactivas justo para favorecer a las «denominaciones de origen» que teóricamente nacían para hacerlo de otra manera es una definitiva y brillante paradoja jurídica y regulatoria!

Pues no, señores, no, en España las cosas y el mercado libre no funcionan así. En España hasta los productores de aceite piden y consiguen, al menos en el mercado interior pues como ya se ha dicho la UE se opuso por la presión de países sensatamente alucinados con esta pretensión normativista que además tiene consecuencias de tipo ambiental y sobre la educación pública en materia de residuos evidentes (y evidentemente nocivas), que el Estado, BOE mediante, limite las libertades de los ciudadanos para cosas como esta. Unas libertades que, recordemos, teóricamente sólo pueden ser limitadas para conseguir o proteger valores o intereses constitucionales. Será, por lo visto, que cómo le vaya el negocio a ciertos empresarios españoles, es ya, a estas alturas, y sin duda ninguna, uno de ellos.



24 comentarios en Regulación de mercados y emprendedores del BOE: el caso de las aceiteras de los bares
  1. 1

    Ah, ya me extrañaba a mí ver el sábado en el Paseo del Prado hasta diez puestos de degustación de aceites de oliva españoles. Ahora lo veo claro.

    Menos mal que tenemos el BOE para ayudar a esos esforzados emprendedores que levantan millones… digo, que levantan Estepaís con nuestro su dinero y esfuerzo.

    Comentario escrito por polkillas — 18 de noviembre de 2013 a las 11:04 am

  2. 2

    […] El caso de las aceiteras de los bares […]

    Pingback escrito por El caso de las aceiteras de los bares — 18 de noviembre de 2013 a las 11:12 am

  3. 3

    Esto me recuerda a más cosas.., la prohibición de los toros, la obligatoriedad de consumir y pagar «electridad verde», más cara en el pool energético, la prohibición del tabaco dentro de locales privados incluso donde los menores tienen prohibido el acceso, etc… ¿acaso no se ve la tendencia?

    Lo que pasa es que siempre hay cosas que gustan o molestan menos a uno.., hasta que te impiden hacerte el Pa amb tomàquet tú mismo y aliñarlo un poco al gusto con la aceitera…

    Por cierto, ¿qué cantidad de aceite es una «monodosis»? ¿Acaso no depende de cada uno o también está en el reglamento?

    Saludos

    Comentario escrito por asertus — 18 de noviembre de 2013 a las 12:07 pm

  4. 4

    Cuando se empezó a hablar de esta medida me pregunté: cuántas empresas productoras de envases monodosis o irrellenables para aceite se habrán creado en las semanas previas a discutirla? Sigo pensando que sería un dato interesante y revelador si lo conociéramos.

    Comentario escrito por Otis B. Driftwood — 18 de noviembre de 2013 a las 12:47 pm

  5. 5

    Esta medida es lo que vulgarmente se conoce como matar moscas a cañonazos. Me parece bien que se obligue a los hosteleros a servir aceite identificado y etiquetado (cuanta más información tenga el consumidor, mejor) pero ¿de verdad con esto se evitará el fraude? Si, por lo visto, el fraude está precisamente en el etiquetado de los falsos AOVE. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/02/07/actualidad/1360250139_672193.html
    Ya veremos que pasa.

    Comentario escrito por JoJo — 18 de noviembre de 2013 a las 1:29 pm

  6. 6

    Venga, Rafa, no me jodas. Ahora la culpa la tendrá el «método de la ponderación». La culpa es de nuestros reguladores, que con tanta facilidad se dejan capturar por grupos de presión. Y de los Tribunales españoles, que nunca (¡nunca!) han declarado inconstitucional una ley por imponer restricciones desproporcionadas (como ésta) a la libertad de empresa, ¡como si nunca se hubiese dictado en nuestro país una ley irrespetuosa con dicha libertad! El problema no es que los Tribunales ponderen los costes y beneficios de las limitaciones a la libertad de empresa, sino, al contrario, que nunca se atreven a efectuar su propia ponderación, que siempre dan por buena la que ha realizado previamente el legislador. Y nosotros tenemos también parte de culpa, por aceptar semejantes barbaridades tan resignadamente. Pero es que, claro, los países del norte de Europa se toman algo más en serio la libertad de empresa y, en general, la libertad.

    Comentario escrito por Gabriel Doménech — 18 de noviembre de 2013 a las 3:16 pm

  7. 7

    ¿En el BOE pone algo acerca de las vinagretas? Si tuviese un bar seguiría comprando el aceite de oliva en garrafas de X litros y les ofrecería a mis clientes diferentes tipos de vinagretas (en unos envases rellenables preciosos y muy ecológicos) para aliñar las ensaladas. Los sobrecitos monodosis seguro que son carísimos para los hosteleros y se los tendrían que acabar cobrando a los clientes.

    Medida absurda donde las haya.

    Comentario escrito por Alguien — 18 de noviembre de 2013 a las 4:19 pm

  8. 8

    Me acuerdo del descojone general que hubo hace unos meses en toda la Europa del norte cuando estos melones trataron de imponerlo en Bruselas. Creo que todavía se están riendo.

    En cuanto a sus súbditos, pues una más en la frente. A los (a la vista está) honestísimos empresarios del aceite de oliva, esos que salen de un fraude para meterse en otro (recuerden ustedes el caso del aceite de orujo de oliva, o de esos falsos aceites «virgen extra» cuando la Junta de Andalucía no quiso nombrar las empresas culpables), pues les auguro grandes éxitos en el futuro: todos sabemos lo bien que resulta putear a tus clientes. Cuando no nos queda otra (eléctricas, gasolina, notarías, etc) aguantamos, pero en la categoría «grasas comestibles» hay muchas más alternativas. Un servidor seguirá con su aceite de cooperativa (el bueno) y de marca blanca (para fines menos elevados), usará más girasol (aguanta mejor las frituras) y por una temporada evitará comprar aceite pijo como regalo a sus amigos guiris.

    Comentario escrito por mictter — 18 de noviembre de 2013 a las 4:23 pm

  9. 9

    Si hay que identificar el aceite que hay en las aceiteras, ¿por qué no hay que identificar el que se pone para cocinar? Al final tendremos la lista de ingredientes y aditivos de cada plato que nos vayan a servir impreso en la vajilla. O en un mantel de papel como el de las bandejas de McDonald’s.

    Comentario escrito por Anónimo — 18 de noviembre de 2013 a las 4:24 pm

  10. 10

    Tiene gracia el tema, sobre todo pensando las miles de toneladas de aceite que vendemos a los italianos para que ellos les pongan su etiquetita y tal…
    Pero eso no atenta contra la imagen del aceite español, no…

    Comentario escrito por galaico67 — 18 de noviembre de 2013 a las 5:04 pm

  11. 11

    Pues me parece que se equivoca. El derecho del consumidor a que el aceite que consume sea de calidad y que no haya fraude rellenando aceiteras de etiqueta preciosa con aceite del malo está por encima de la libertad de los restauradores, que, al final, lo único que van a tener que hacer es poner aceiteras como las botellas de licor. Mucho ruido para una norma lógica.

    Comentario escrito por Sergio — 18 de noviembre de 2013 a las 5:38 pm

  12. 12

    Y tu que has escrito esto…¿a quien has votado?, o ¿quienes te representan?. Está claro que es algo deleznable, pero lo ha hecho la gente que hemos elegido en las urnas. Haberse acordado antes. Tenemos lo que nos merecemos, ni más ni menos.

    Comentario escrito por Macolo — 18 de noviembre de 2013 a las 8:50 pm

  13. 13

    igual de absurda que la prohibicion de fumar en los bares y restaurantes. siempre se exponen argumentos absurdos para defender lo conocido y establecido, que razonamientos lógicos que puedan justificar la medida, como por ejemplo el sanitario. que hay quien se beneficiara economicamente de todo esto, pues claro, como de casi todo, pero no por eso hay que envidiar al que decidió embotellar y vender el agua, siempre estuvo al alcance de muchos.

    Comentario escrito por pp — 18 de noviembre de 2013 a las 9:45 pm

  14. 14

    Habrá que ir buscando aceite italiano. Dicen que es muy bueno…

    Comentario escrito por Fito — 18 de noviembre de 2013 a las 10:37 pm

  15. 15

    Otra cuestión interesante es si esto se puede hacer mediante un simple Real Decreto. Yo creo que no. Para restringir la libertad de empresa hace falta una ley que lo permita (art. 53.1 de la Constitución), aunque en estos casos el Tribunal Supremo suele mirar para otro lado. Esas cosas de la libertad de empresa y la reserva de ley para regularla, a las que la Constitución se refiere, es como si no existieran para nuestros Tribunales.

    Comentario escrito por Gabriel Doménech Pascual — 19 de noviembre de 2013 a las 1:18 am

  16. 16

    Ya sabes que yo, si puedo aprovechar para enviar un mandoble a las teorías ponderativas, no me resisto. Muy de acuerdo en lo de la reserva de ley. Por eso al principio del texto resaltaba la manera en que, con la tranquilidad que a ellos les genera esto, el Gobierno lo había hecho: reglamentariamente y a vivir. Aquí da todo igual.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 19 de noviembre de 2013 a las 10:30 am

  17. 17

    Con el vinagre todavía habría tenido algo de sentido (no es tan fácil encontrar una vinagrera sin mosca en restaurantes donde el menú cueste menos de 15€), pero con el aceite…

    En fin, en Espéin el lobby del aceite de oliva siempre ha tenido un poder descomunal, con ese bombardeo continuo desde hace decenas de años en anuncios y programas de televisión, auxiliados amablemente por el doctor nosécuántos. Quién tenga una madre a lo que no le hayan lavado el cerebro («todo hay que empaparlo en aceite de oliva que es muy rico y muy sano, hijo») que levante el dedo.

    Saludines

    Comentario escrito por Teodoredo — 19 de noviembre de 2013 a las 8:48 am

  18. 18

    Para Sergio: el único aceite «del malo» es el aceite de motor y derivados (ej: el aceite de colza desnaturalizado).

    El resto de aceites son perfectamente asimilables y nadie ha demostrado diferencias en su salubilidad. Si hay diferencias en su aroma y sabor, resultan evidentes y no hace falta etiquetarlas.

    El márketing intentará convencernos de que lo caro es mejor, pero la realidad es tozuda.

    Comentario escrito por krisiskekrisis — 19 de noviembre de 2013 a las 9:01 am

  19. 19

    Es como lo de llevar el chaleco y dos triángulos en el coche en vez de uno. Cuántos accientes se han evitado con estas medidas? Algo insignificante si lo comparamos con el carnet por puntos que fue mano de santo en las estadísticas de desgracias de tráfico. Pero algún fabricante de triángulos o de chalecos debió hacer su agosto después de depositar el sobre correspondiente en el despacho de Bárcenas.

    Comentario escrito por emigrante — 19 de noviembre de 2013 a las 10:14 am

  20. 20

    Mientras tanto, también en EL PAIS, en la zona de gastronomía, están a favor de esta medida (sin entrar en consideraciones jurídicas)

    http://blogs.elpais.com/gastronotas-de-capel/2013/11/se-jubilan-las-aceiteras-rellenables.html

    Punto para antiguo diario independiente de la mañana, que fomenta la discusión desde dos puntos de vista sobre un mismo asunto (pero me da a mí que sin darse cuenta de ello)

    Comentario escrito por Fernando — 19 de noviembre de 2013 a las 1:06 pm

  21. 21

    Se me antoja que hay dos debates distintos. Uno es el de los emprendedores de BOE propiamente dicho, y otro el del aceite. Sobre la parte de los lobbys y su descomunal fuerza de presión sobre los legisladores, aún mayor cuando no es un tema que provoque especial rechazo en la sociedad civil, pues todos los exabruptos que se nos ocurran serán pocos. Como siempre, en el caso español la manifestación de ese fenómeno universal es algo más sangrante debido a nuestra historia particular. Poco a poco hay que intentar mejorar, bien por Andrés por quejarse.

    En cuanto al tema del aceite, se engloba en un problema mayor del sector alimentario que presenta un mercado disfuncional. Y ahí pintan bastos. El poder creciente de la gran distribución que hace y deshace ha machacado tradicionalmente a los productores primarios, estos encontraron en Arias Cañete a un tipo dispuesto a escucharlos y a tomar medidas para favorecerlos. La verdad es que creo en la buena intención del ministro. Y más ahora que las cadenas de distribución ya no solo extorsionan a los agricultores y ganderos, sino que empiezan a arrasar a los fabricantes de otros productos mediante sus marcas blancas. El problema es que la solución se hace poniendo parches para asegurar las rentas a los productores, en lugar de tratar de introducir medidas para aumentar la competencia entre distribuidores. Pero claro, volvemos al punto anterior, a ver quien es el guapo que le dice que no a la fusión de pryca y continente. A eso hay que sumar que por motivos logísticos la creación de gigantes de la distribución puede generar mejoras en eficiencia a la vez que disminuye la competencia. A mí se me antoja que ahí existe un fallo de mercado que hay que regular. Pero reconozco que no sé suficiente del tema para opinar con propiedad.

    Andrés, te podías currar un artículo para el general para ver que opinan nuestros liberales de guardia al respecto. Restregarles la evidencia por la cara es un ejercicio muy recomendable, y lo dice el mismo al que le encantó La riqueza de las naciones.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 19 de noviembre de 2013 a las 2:54 pm

  22. 22

    Si ya vamos por el tema sanitario, no se que esperan para servir el pan envasado y los cubiertos embolsados y esterilizados.
    La cuestión no es comparable, por otro lado, a la del tabaco. O a la de a mi nadie me dice cuanto tengo que beber. Por un lado fumar es malo per se – por lo menos fumar cigarrillos- y beber es malo per se tambien.
    Pero ponerse tiquis miquis con lo del aceite en la mesa, habiendo las cocinas que hay en este país, la higiene general que hay y lo cabrones que somos – los humanos en general y los hispanos en particular- es una gilipollez. Comer fuera de casa es una necesidad- social o económica- y, al tiempo, un ejercicio de ceguera voluntaria. Si uno pensara realmente sobre los teóricos riesgos que se asumen, desde insectos en la cocina, restos fósiles desde la inauguración, un lavavajillas con poco detergente y menos temperatura,un cocinero incubando cualquier cosa o un camarero encabronado por lo que sea, uno se llevaría la fiambrera de casa.

    Comentario escrito por galaico67 — 19 de noviembre de 2013 a las 6:17 pm

  23. 23

    Fernando, las razones que da ese señor para decir que «ya era hora» son muy expresivas de lo que entienden en España ciertas elites que es el Estado: un agente que ha de imponer a los demás, sí o sí, lo que ciertos sujetos consideran bueno o preferible. Pasando de libertades y de entender que estas restricciones han de estar justificadas en necesidades sociales imperiosas.

    Otto, tienes bastante razón, pero hasta 2014 no soy persona. Y eso es un tema de enjundia. La ventaja es que como tarde o temprano deberemos volver a estos prados, pues algo caerá, sin duda.

    Un abrazo a todos y gracias por el debate.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 19 de noviembre de 2013 a las 8:33 pm

  24. 24

    Pues nada, al bar con nuestra aceitera de casa.

    Comentario escrito por perri el sucio — 19 de noviembre de 2013 a las 11:50 pm

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