El Supremo y De Juana Chaos

El Tribunal Supremo ha acabado por rectificar la aberrante condena contra De Juana Chaos que la Audiencia Nacional había producido como colofón al lamentable espectáculo en que nos hemos embarcado para retrasar la excarcelación del etarra.

Afortunadamente, parece que, por mucho que el clima en la opinión pública siga siendo el que es (y la responsabilidad de los juristas, que no hemos salido a la palestra a explicar dos o tres cosas obvias sobre lo que es un Estado de Derecho, viendo cómo nos enmendaban la plana -y muy bien, por cierto- desde fuera), la magnitud de la barbaridad en curso ha acabado por generar un silencioso consenso en la comunidad jurídica: hay cosas que no se pueden hacer, hay un límite que no es bueno traspasar para la propia salud del Estado y la viabilidad de la convivencia, aunque mejor no expresarse en voz alta sobre el asunto ni significarse en exceso no sea que quedemos como filoetarras.

La Sentencia del Tribunal Supremo, que no considero acertada (porque sigo sin ver delito en las manifestaciones publicadas por De Juana), reconduce el asunto a los lindes de la normalidad, al ámbito de juego propio de la discrepancia jurídica en una democracia. Es una suerte tener una segunda instancia y en casos como éstos queda claro porqué. A veces hay conductas que pueden merecer reproche para unos y no para otros, o que mereciéndolo no necesariamente será tan grave para unos como para que constituya delito. En ocasiones, también, puede haber discrepancias razonables en la calificación técnico-jurídica de algunas conductas.  Influyen ahí desde la sensibilidad (no sólo jurídica) a la propia percepción subjetiva de cada persona. Pero hasta cierto punto, cuando no hay un evidente alejamiento de la letra de la norma o una expresa voluntad de quebrarla, estas diferencias de opinión y calificación jurídica nos sitúan en el campo de juego habitual y exigible en una sociedad como la nuestra. Que el Tribunal Supremo haya reconducido la cuestión a ese ámbito, donde puede haber discrepancias pero no es posible hablar de abusos flagrantemente ilegales e inconstitucionales, es de agradecer. Que lo haya hecho sólo al final de la película y que, mientras tanto, llevemos ya en la mochila una nueva doctrina más que dudosa sobre el cumplimiento de las condenas, sigue dejando, empero, mucho que desear.

Tampoco queda un buen regusto, o al menos no en mi caso, con cómo han acabado las cosas. Da la sensación de que el Tribunal Supremo se ha encargado cuidadosamente de dejar la «patata caliente» sobre la excarcelación del etarra en manos del Gobierno, por la vía de condenarlo a un poquito más de lo que ya lleva a cuenta en prisión. Parece claro que los magistrados eran conscientes de la salvajada cometida por la Audiencia Nacional (y aprovecho para reiterar lo de siempre: hay que empezar a reflexionar sobre lo que está pasando allí y los sucesivos revolcones que no tiene más remedio que propinarle el Tribunal Supremo). Incluso puede intuirse que tienen clara la inconsistencia jurídica de los cargos. Pero también que no desean ser vistos por la opinión pública como «los que pusieron en la calle a De Juana Chaos». Ese trago, han debido de pensar, que lo asuma el Gobierno, que para eso manda.

Pero en un Estado de Derecho los jueces, y más los del Tribunal Supremo, han de asumir que sus obligaciones para con la ley y los derechos de las personas conllevan en ocasiones, también, dar la cara.



11 comentarios en El Supremo y De Juana Chaos
  1. 1

    Muy buena reflexión, Andrés. El penúltimo párrafo me ha «impactao» porque es lo mismo que llevo pensando desde que salió la nueva sentencia. Aunque yo no lo habría calificado de patata caliente, sino más bien de regalo envenenado al gobierno. Soy tan mal pensado que últimamente me fío poco de las mayorías conservadoras en los órganos judiciales. Y que conste que espero estar muy equivocado.

    Saludos.

    Comentario escrito por Otis B. Driftwood — 14 de febrero de 2007 a las 12:45 pm

  2. 2

    Lo que me parece curioso, además, es que ningún opinionólogo haya hecho notar eso. Raro, ¿no?

    Comentario escrito por Otis B. Driftwood — 14 de febrero de 2007 a las 12:46 pm

  3. 3

    Andrés, por mucho que pretendas fundamentar tu opinión en terminología jurídica, en el fondo no haces sino comportarte como cualquier parroquiano de bar de viejos: cuando una sentencia te gusta o favorece, es que «se ha hecho justicia» (es más claro y expresivo que la pedantería de «reconduce el asunto a los lindes de la normalidad»); y cuando no te gusta o perjudica, es que «la Justicia es un cachondeo», que tú traduces por «esperpento totalitario», «abusos flagrantemente ilegales e inconstitucionales», «salvajada», etc etc.

    Tranquilito. Unas veces pierden los tuyos, y otras ganan. Y cuando pierdes, deberías tomártelo con tanta flema y serenidad como cuando ganas, si pretendes pasar por alguien ecuánime y no sectario.

    Comentario escrito por bocanegra — 14 de febrero de 2007 a las 1:33 pm

  4. 4

    Toma ejemplo de bocanegra que es muuuu ecuánime y muuu poco sectario.

    Comentario escrito por Uno — 14 de febrero de 2007 a las 1:40 pm

  5. 5

    Esto no es un partido. O no del todo.

    Pero como claramente se me ha malinterpretado, y me preocupa, trato de aclararlo: no estoy de acuerdo con la sentencia del Supremo, no creo que nada de lo que se le imputa a De Juana sea delito, me parece mal que le caigan 3 años de cárcel por la mera expresión de opiniones que, pudiendo no compartir, creo que tiene derecho a poder emitir.

    Lamento que alguien haya podido pensar que algo diferente a la absolución es, a mi juicio, una decisión correcta en Derecho.

    Cuestión distinta es que, dentro de la discrepancia, haya cosas que directamente me parezcan, sí, excesos totalitarios. Otras, pues no. Porque no cualquier condena que a mi juicio está incorrectamente fundada o cualquier decisión que no crea correcta o cualquier fallo de la Administración de Justicia han de significar algo así.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 14 de febrero de 2007 a las 2:13 pm

  6. 6

    Por lo demás, Otis, hay una cierta justicia en que sea el Gobierno quien deba, ahora, comerse el marrón. A fin de cuentas, gran parte de todo este asunto se explica sólo por la pésima actuación de la Fsicalía General del Estado y porque el Gobierno se dejó arrastrar por un clima de opinión al que, aunque hubiera supuesto un desgaste, era su obligación hacer frente.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 14 de febrero de 2007 a las 2:17 pm

  7. 7

    No, si con eso estoy de acuerdo. Lo que no me parece ya tan bien es que el Supremo se preste a ese juego. Y, con franqueza, creo que eso es exactamente lo que han hecho.

    Comentario escrito por Otis B. Driftwood — 14 de febrero de 2007 a las 2:54 pm

  8. 8

    ¿Por qué el gobierno actuó así?, Estábamos en el proceso de paz, hubiera sido más pro proceso haber actuado con más mimo jurídico.

    «Hay una cierta justicia en que el gobierno sea el que tiene que decidir…»
    Una cierta justicia contraria al papel que cada uno debe desempeñar.
    Vale que el gobierno dictó al fiscal unas instruciiones incorrectas, pero la AN lo acabó de rematar. La segunda instancia, con independencia de la independencia de los jueces, no está para «revisar» las actuaciones de los órganos «jerárquicamente dependientes».
    Es al TS al que le tocaba hacer su papel, y lo ha hecho, pero hacerlo completo. Os imagináis el momento de la decisión, cuando a alguno de ellos le viniera la luz y dijeran: voilà, ni para ellos ni para nosotros…, que sea el Gobierno el que decida y ya está.
    Eso es similar a cuando los padres quieren que los maestros sean los que eduquen a sus hijos.

    Andrés, a mí el delito de amenazas me genera mucha inquietud. Si se es muy estricto con él,se limita la libertad de exprsión, pero cuandop alguien amenaza y luego ejecuta la amenaza, la sensación de impotencia es tremenda. Cuando eso ocurre os ciudadanos las instituciones, con razón o sin razón, pierden credibilidad. No se puede guiar el funcionamiento de una organización social por esas percepciones, pero…, no hhabría otros mecanismos, otras medidas de carácter penal que no impliquen prisión…; las órdenes de alejamiento de las víctimas de violencia aplicadas a esto…

    Comentario escrito por Poema — 14 de febrero de 2007 a las 3:36 pm

  9. 9

    Bocanegra, llevo tiempo sin leer tus posts. Aprovecha tu independencia de pensamiento para ilustrarnos, que ya sabemos cómo es Andrés, por eso lo leemos.

    Comentario escrito por Poema — 14 de febrero de 2007 a las 3:38 pm

  10. 10

    El desastre de este pais es que, siendo un Estado de Derecho, no solo nadie sabe nada de derecho ni justicia, sino que el 89% no se ha leido la Constitucion, y mas de un 26% afirma no estar de acuerdo con la misma. Y asi nos va.

    Buen articulo.

    Comentario escrito por Jorge Galindo — 14 de febrero de 2007 a las 10:08 pm

  11. 11

    Urge poner al día esto, dado la que está cayendo. No parece muy ajustada a la Ley Penitenciaria la excarcelación de De Juana.

    Comentario escrito por Marta Signes — 03 de marzo de 2007 a las 4:49 pm

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