Habilitación nacional

Desde ayer se están celebrando en Barcelona las últimas pruebas de habilitación nacional para profesores titulares de universidad de Derecho administrativo. 27 personas se presentan para ser uno de los 12 habilitados, en lo que es un acontecimiento académico de primer orden, máxime cuando parece claro, a la vista de por dónde van los tiros de la reforma de la normativa universitaria, que en muchos años no volveremos a tener nada semejante.

Desde que a finales de 2001 se modificó la manera en que se seleccionaba a los funcionarios docentes universitarios (por medio de la LOU) hasta ahora ha habido 4 procesos de concurrencia en los que se han ventilado 20 habilitaciones (descontando, eso sí, que en este último proceso las 12 que hay en juego se cubrirán, como parece lógico). Esta última convocatoria ha sido la más masiva, con el consiguiente incremento, también, de candidatos (téngase en cuenta que, si no recuerdo mal, en anteriores pruebas había sólo 3, 3 y 2 plazas). Aunque en comparación con otros procesos selectivos el ratio habilitaciones/candidatos pueda parecer alto hay que tener en cuenta que todos los presentados han llegado al final de un proceso que supone una criba exigente y desarrollada a lo largo de sus años de dedicación universitaria, que no suelen bajar de la década. Lo que garantiza una enorme preparación y una gran competencia. Que haya pocas personas por cada “plaza” de habilitado no significa que las pruebas sean fáciles sino que, al contrario, refleja lo complicado que es el mero hecho de llegar a poder presentarse y la extrema preparación de todos los candidatos, con lo que ello implica en términos de competencia.

Para el Estado, claro, la cosa es un chollo. Se garantiza que la gente seleccionada tiene un nivel mínimo más que aceptable. Basta para ser consciente de ello acercarse mínimamente a este caso, que tenemos cercano. 27 personas preparadísimas, doctores de hace tiempo, que han escrito libros, publicado decenas de artículos en revistas especializadas, que han trabajado desarrollando funciones públicas o en el ejercicio de la profesión, que hablan tres o cuatro idiomas extranjeros, que se han pasado años fuera trabajando en otras Universidades de Europa… Personas que, además, tienen el cuajo y el fuste requerido para presentarse a una prueba de selección pública competitiva tan exigente y escrutada. Porque no sólo el tribunal les juzga. De una forma u otra lo hace toda la disciplina. Que sacrifican un par de años, al margen de todo lo que llevaban hecho, para preparar específicamente la oposición y sus ejercicios. Y que lo hacen como colofón final a unos años de mucho sacrificio y renuncias. Sabiendo, además, que no necesariamente, por mucha calidad que tengan sus resultados, por mucho esfuerzo que le hayan echado, han de salir las cosas bien. Que no hay nada seguro.

Este enorme sacrificio personal podría tener sentido si garantizara la selección de los mejores y sólo de los mejores. Pero no puede aspirar del todo a lo primero (aunque sólo fuera por lo complejísimo y radicalmente injusto que es elegir entre tantos candidatos tan bien preparados y en lo sustancial muy parecidos, por trayectoria y logros) y, sobre todo, es incapaz de garantizar lo segundo. Dado que, como sabemos, convive con este sistema de selección y reclutamiento la existencia de profesorado de nuestras universidades contratado por medio de concursos específicos en cada universidad que no habrá de reunir necesariamente las mismas características que el que acude a pruebas de habilitación. No significa necesariamente que la gente así seleccionada sea mala, sólo que cada prueba, cada concurso concreto en cada Universidad, será un caso distinto de los demás. Y, con ello, que los efectos homogenizadores y garantizadores susceptibles de derivarse de un modelo de selección como el de las habilitaciones, en cuyas ventajas podría encontrar justificación, en la práctica se volatilizan.

Así que el sacrificio que supone prepararse la habilitación, sin garantía alguna de que la calidad de los resultados, el esfuerzo en la preparación, el haber hecho las cosas bien, permita estar seguro de nada, es indudablemente desproporcionado dado que el Estado, a la vez, facilita el acceso a la docencia universitaria por vías diversas y más livianas. Que no comportan (al menos, no por el momento) el acceso a la condición funcionarial, sí, pero eso no deja de ser una diferencia menor en términos globales y de composición de nuestros claustros, dado cómo son ya las cosas y cómo es previsible que sean en el futuro.

Las pruebas que se desarrollan estos días constituyen la última habilitación y, por lo que acabo de exponer, no puedo dejar de pensar que, dado como están las cosas, mejor que así sea. Al menos, con la reforma, se evitan sufrimientos desmedidos que nada reportan, en el fondo, en términos globales. Por mucho que produzcan excelentes académicos, universitarios de gran nivel. Pero es que, quizá, también por otras vías éstos seguirán apareciendo, por puro compromiso personal y con la Academia, por vocación de superación, por voluntad de destacar.

El propio recuerdo de mi experiencia, no tan lejana, me hace sentir hasta qué punto es desproporcionado el esfuerzo requerido para unos, dado lo sencillo que acaba resultando obtener resultados semejantes por otras vías. Y ello a pesar de que una prueba pública, competitiva y competida, exigente, sea algo extraordinariamente hermoso, que dignifica a la Universidad cuanto más objetiva y menos margen para la arbitrariedad contenga.

Mucha suerte y mucho ánimo a todos los que se han preparado las pruebas como su misma idiosincrasia exige: desde el compromiso universitario, haciendo gala de un esfuerzo y tesón que, al menos (ese consuelo queda), aportará réditos personales de por vida. Desde la esquizofrenia, eso sí, de quien saluda con enorme pesar que desaparezca esta innecesaria tortura (porque lo es), pero reconoce a la vez su relevancia y la importancia de que la función universitaria se dignifique, entre otras cosas, por la vía de ser muy exigente para con quienes quieran dedicarse a ella.



38 comentarios en Habilitación nacional
  1. 1

    NOTA 1: Si no tan duro, como es obvio, como para los opositores, la cosa no deja de ser un marrón para los miembros del tribunal, igualmente escrutados por todos y además llamados a hacer algo en sí mismo imposible: seleccionar a los mejores. Porque de entre tantos tan bien preparados, dado cómo funciona esto, dado que todos tenemos trayectorias muy parecidas, es prácticamente imposible hacerlo bien. Así que la labor no sólo es ingrata y pesada sino que, además, debe de ser complicadísimo cuando tienes un número limitado de habilitaciones y tantos candidatos tan buenos acabar medio satisfecho con lo decidido.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 31 de enero de 2007 a las 6:53 pm

  2. 2

    NOTA 2: Es curioso que en una Universidad cada vez más feminizada, en todas las áreas, a todos los niveles, en una oposición de entrada como esta haya una preponderancia masculina tan clara como la que se ve en las pruebas de habilitación de Barcelona. ¿Es el Derecho administrativo una de las pocas excepciones a la creciente feminización de la Universidad en su conjunto y muy especialmente de las ciencias sociales y de las humanidades? ¿O se trata de que el tipo de pruebas, las exigencias de una habilitación como ésta, acaban comportando un sesgo de género?

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 31 de enero de 2007 a las 6:55 pm

  3. 3

    NOTA 3: Como resultado de todo lo escrito y de todo lo reflexionado en este y otros posts, con ayuda de los comentarios, más o menos voy teniendo claro cómo me gustaría a mí que funcionara todo esto cara al futuro, cómo creo que sería mejor. Todo ello, por supuesto, totalmente sujeto a crítica porque soy el primero en reconocer que este es uno de esos frecuentes casos donde no sólo es que tenga más dudas que certezas sino que prácticamente carezco de éstas. Mantengo, sí, una: que la función universitaria ha de prestigiarse, en parte, siendo exigente en su acceso, algo por lo demás necesario porque está llamada a desarrollar una función de enorme importancia que, además, es pública (lo que obliga a extremar las precauciones en punto a seleccionar sobre mérito y capacidad).

    Así:

    1. En una Universidad donde se puede contratar al grueso del profesorado con un grado de discreción amplísimo, pues no tiene sentido un modelo como el de la habilitación, con sus sacrificios. La reforma del Ministerio, en la línea avanzada, es coherente con este planteamiento. Ahora bien, para apurar razonablemente las consecuencias del sistema, las Universidades debieran sufrir las consecuencias de sus malas elecciones o beneficiarse del hecho de hacer las cosas bien en este punto. Esto es, si son libres para elegir y optar cómo recrutar a su profesorado, han de ser responsables. Lo cual implica introducir competencia y eliminar barreras proteccionistas.

    2. Idealmente me gustaría, sin embargo, un modelo más controlado y regulado que, sin necesidad de llevar asociada la condición de funcionario, equiparara la condición de profesor en una universidad pública a un proceso de selección riguroso y competitivo. Pero, en la medida de lo posible, no tan gravoso como el actual. Avanzaba el otro día que sería partidario de que el primer ejercicio actual desapareciera y fuera sustituido por una acreditación, de que el segundo se hiciera sobre un temario común fijado administrativamente y de que la exposición oral ante un tribunal se limitara a ese ejercicio y al de investigación. Probablemente, además, sería importante que los miembros del tribunal fueran personas que tuvieran ya poco que “ganar” dentro del “cuerpo”, lo que dificultaría que se vieran obligados a funcionar con criterios otros a la valoración de méritos y capaciades.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 31 de enero de 2007 a las 7:04 pm

  4. 4

    Hay que ver. Para un artículo más o menos cortito que escribe coge y le mete comentarios. Es como el pico de noventa céntimos de su libro con Guillermo. Así, en plan de que no se note.

    Celebro que haya alcanzado por fin unas conclusiones señor Boix. Es usted como felipe II, rumia las cosas y luego decide. Eso está bastante bien, aunque no valdría para ser controlador aéreo. ¿Dentro de un par de artículos ofrecerá una salida honrosa para el estado y eta en el asunto de Juana Chaos?

    Bromas aparte, estaría bien que comentara en que consistirían esas medidas antiproteccionistas para las universidades que contraten mal. Al fin y al cabo, siendo un servicio público si las cosas se tuercen es inevitable que papá estado venga al rescate con algunos milloncetes. ¿Habría que convertir las universidades en algo parecido a fundaciones? ¿Se perdería la entrañable figura del profesor paquete? ¿Los alumnos acabaríamos dejando de salir los jueves? o lo que es peor ¿estudiando?

    Y en cuanto a lo de las chatis. En la rama bio-sanitaria su presencia ya es aplastante. Solo quedan reservas mayoritarias de recios machos ibéricos en las escuelas politécnicas. Con mención especial para la informática, como habrá comprobado por el campo de nabos que constituimos sus fieles lectores. Pero es curioso que en las instancias superiores la presencia femenina flaquea.

    Mi hermano, hombre no muy letrado pero sí muy práctico, afirma que la causa es que mientras están estudiando las mujeres no sienten la presión psicológica que tenemos los tíos de ser unos paquetes sin dinero. Y que si tienen suerte las mantienen el novio o el padre. Si alguna mujer lee esto me mandará a la mierda (probablemente con razón) pero eso explicaría la curiosa prevalencia de tías buenas (al menos proporcionalmente a la población general) que hay en las facultades. Y puede que el resurgimiento varonil en el tercer ciclo y más allá se deba a nuestro testosterónico gusto por el poder.

    No sé, ideas lamentables que le pongo sobre la mesa para que siga usted pensando por todos nosotros y conduciéndonos a la victoria.

    Y me pongo ya a estudiar que estoy de exámenes.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 01 de febrero de 2007 a las 8:09 pm

  5. 5

    Se ve que yo tampoco valgo para controlador aéreo porque me han surgido nuevas dudas en el transcurso de mi cotidianidad.

    Sigo viendo un problema con lo de los tribunales de selección. Esa parte no la ha pulido, y me temo que no va a poder hacerlo. Dada la superespecialización que hay en estos niveles, las personas que pueden juzgar a un investigador son muy pocas. Probablemente se conocen, y con toda seguridad tienen intereses. El enchufismo ocurre en los tribunales de primaria y secundaria en los que hay ciento y la madre para examinar y para examinarse. Ocurrirá más aún aquí.

    Y otra duda más general, ¿hay que optar por la excelencia o por la universalidad? Las universidades han proliferado como setas otoñales y los recursos económicos son los que son. Un sitema liberalizado acabaría provocando que las universidades que más alumnos tienen recibieran más recursos, con lo que tendrían mejores dotaciones, atraerían más alumnos y por lo tanto serían escogidas cada vez por más alumnos. Esto proceso de retroalimentación, que podríamos llamar efecto estatut catalán, llevaría a una situación parecida a la yanqui con universidades muy prestigiosas y otras no tanto. Que ya ocurre, pero se potenciaría.

    Y tampoco ha aportado soluciones para mejorar el interés por la docencia. Yo creo que estarían en incidir en las revisiones salariales aún más que ahora.

    Sí que es meritorio su esfuerzo por cambiar uno de los problemas que usted juzgaba como principales en anteriores artículos. Que el sistema acaba seleccionando a los más preparados para sortear la carrera de obstáculos; que no necesariamente lo son para su futura labor. Pero creo que esto seguirá igual. Si rebaja la exigencia es inevitable q

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 02 de febrero de 2007 a las 1:02 pm

  6. 6

    que se meta gente menos preparada (le he dado al intro sin querer)

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 02 de febrero de 2007 a las 1:03 pm

  7. 7

    – Yo creo que sí hay que tener ciertos centros (llámese Universidad, llámese como se quiera) que cultiven la excelencia. Las sociedades los necesitan. Al igual que, obvio es, necesitan también lo que son hoy en día las Universidades. Podríamos empezar a ser conscientes de que es poco funcional pretender que una misma institución cumpla estas dos tareas, tan necesarias pero tan diferentes. Vamos, que creo que, o se cumple bien una y se resiente otra o al revés. Creo que sería inteligente consolidar la Universidad actual como lo que está siendo ya, una excelente enseñanza superior muy orientada al mercado (que ha mejorado muchísimo) y segregar o montra unas estructuras ex-novo dedicadas al cultivo de la excelencia.

    – ¿Cómo hacer más responsables a las Universidades si son libres a la hora de seleccionar a su profesorado? Clarificando quién toma las decisiones de manera que puedan imputárseles, potenciando la competencia, eliminando mercados cautivos de recursos y estudiantes… El problema de este modelo (por eso yo no lo prefiero, sólo reflexiono sobre él como “mal menor” dado hacia donde vamos, aunque mi primera opción sea otra) es que difumina enormemente el carácter público (excepción hecha de la financiación) de los centros y con ello se suscita la legítima duda de hasta qué punto no sería equitativo, ya puestos, “concertar” cualquier Universidad. Es lo que tendría, a lo mejor, llevar a sus últimas consecuencias la lógica libertad-responsabilidad de cada Universidad.

    – La composición de los tribunales tiene los problemas que planteas. Siempre los tendrá. Por eso digo que, ya puestos, mejor meter en las comisiones a quienes, siendo del gremio (porque, en efecto, mal pueden evaluar los ajenos al mismo con un mínimo de criterio), tengan ya poco que ganar en él, que no deban demasiados favores pero sobre todo que no estén en situación de necesitarlos en el futuro (sólo se me ocurre que sean catedráticos con muchos sexenios y cercanos a la jubilación). Obviamente eso no elimina todos los problemas (quedan las “escuelas”, las filias y las fobias, la importancia del puro contacto personal y el subjetivismo que acarrea), pero sí, al menos, algunos.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 04 de febrero de 2007 a las 3:27 pm

  8. 8

    Saludos. Me he quedado loco al entrar y ver todo esto reformado. ¿Para que todo el esfuerzo veraniego? Espero que no sea una artimaña que se ha montado para salir el primero en la columna de contenidos, ABoix es difícil de superar. Me imagino a un apellidado abad intentando colaborar con ustedes y siendo baneado por usted sin razón aparente.

    Pero como mis excreciones mentales no creo que le interesen le comentaré lo que pienso sobre su postura reformista.

    Sigo sin ver claro lo de los tribunales. Sinceramente, no le veo solución. Yo también me planteaba lo de usar a los dinosaurios para evaluar. Y también pensé en meter a recién llegados que se supone que todavía no tienen demasiados prejucios hechos. Pero tanto en un caso como en otro veo tanto beneficios como problemas, y no veo justificado iniciar el experimento con tantas dudas. Y cuantos más hijoputas conozco más tengo.

    Y en cuanto a la selección en general. Más de lo mismo, si pones un examen con temario único la gente dejaría de investigar para dedicarse a preparar oposiciones puras y duras. Y si solo pones trabas y pruebas varias los aspirantes acaban con la cabeza como acaban. El ejemplo es usted que no tenía ya ni ánimo de irse de fiesta a celebrar su toma de posesión.

    En el tema de la excelencia parece que le están haciendo caso. Aunque con cosas puntuales,como la investigación del cáncer y algunos otros. Los que yo conozco son del sector agroalimentario. Pero no sé si existen similares en humanidades. El problema es que todo el mundo querrá que haya uno de su especialidad y en su realidad nacional correspondiente, y eso es inasumible. Y además, una vez establecidos, la fuga de talentos desde las universidades a esos edenes donde no hay que dar clase y los despachos manan leche y miel será inevitable.

    En cualquier caso le felicito por el esfuerzo. Si le sirve de consuelo ya tiene los argumentos preparados para soltarlos en cualquier discusión.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 05 de febrero de 2007 a las 1:52 pm

  9. 9

    Güeno. Por si acaso llega a leer esto. Le diré que cuando escribí el comentario había entrado desde un ordenador público. Fue el lunes por la mañana. Y me salió una página en blanco con dos celdas de buscadores. Y un rótulo azul que decía la página definitiva y debajo en ingles algo asín como: this is a wordpress blog. Más o menos. Y a la izquierda una lista por orden alfabético que ponía. Aboix, actualidad, artículosglopez, etc.

    Pues eso, que me quedé loco. Espero que existan de verdad y no sea una página trampa del fbi para detectar sediciosos.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 06 de febrero de 2007 a las 3:52 pm

  10. 10

    Querido Otto von Bismarck, oder lieber Otto:

    Has acertado. Alguna tía te ha leído y te ha mandado a la mierda. Como yo tampoco soy muy letrada, pero también soy muy práctica (seguro que tu hermano y yo nos caíamos bien), te diré que en mi escasa experiencia vital (escasa, porque está determinada evidentemente por mi condición femenina) he conocido pocos compañeros en Derecho, por no decir prácticamente ninguno, que sintieran esa emotiva presión psicológica de ser paquetes sin dinero. Sí, me ha emocionado tu comentario, quizás son las hormonas que están especialmente alteradas. Tanta responsabilidad en mis compañeros y yo sin enterarme. Qué discretos que son, además. Vaya, si yo pensaba que, en general, su máxima preocupación era no salir de casa hasta los 30 como mínimo, que se vive muy bien, teniendo calderilla para las copas de los sábados y ligándose a las tías de Derecho, si es que pueden. En cambio, fíjate, quienes trabajaban horas extras dando clases de inglés o en tiendas, o cuidando niños… eran las chatis. Pero seguro que estoy equivocada y mi percepción del entorno está velada por esta pátina de deliciosa inocencia que nos colocan al nacer.

    En cualquier caso, convendrás conmigo en que hay un salto argumentativo en tu discurso. La despreocupación por las cargas económicas justificaría una mayor presencia femenina en las universidades, pero no necesariamente una mayor presencia de tías buenas. No voy a entrar en el debate sobre el ideal estético y sobre la adecuación al mismo de hombres y mujeres. Tampoco voy a entrar en los condicionamientos culturales que hacen que las mujeres tradicionalmente se hayan cuidado más, de modo que las mujeres “normales” destacan por lo general mucho más que los hombres “normales” o del montón. Así que bueno, si hay más tías buenas, pues mejor para ellas, porque ligarán más. Y si encima son listas, pues mejor que mejor (o peor, según se mire, porque en muchas ocasiones es una desventaja).

    En lo que sí estoy algo más de acuerdo es en el gusto testosterónico por el poder (y tu pseudónimo, unificador de Alemania, me parece especialmente significativo). Pero yo no creo que sea la testosterona, sino la educación, porque a las mujeres, desde la infancia, les llegan demasiados mensajes para que renuncien a cualquier ansia de poder. Las brujas eran quienes tenían el poder, quienes manipulaban la realidad. Y las mujeres que hoy tienen el poder en cualquier sector siguen siendo las brujas. ¿O no?

    Also lieber Otto, wieder zur Arbeit, que yo también tengo exámenes. Saludos a tu hermano.

    Comentario escrito por Susana — 08 de febrero de 2007 a las 4:21 pm

  11. 11

    Mein Gott! ¡Qué grande! Ahí, ahí, Susana

    No sé si es apropiado, si se puede meter un comentario sólo para decir esto, pero allá va:

    Plas, plas plas…

    Bueno, va, para añadir algo: pues claro que hay un sesgo de género, que tú mismo apuntaste ya en su día:

    http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=17

    Comentario escrito por Marta Signes — 08 de febrero de 2007 a las 4:42 pm

  12. 12

    :-D. Bien, acepto la crítica. Me ha escocido, no voy a decir que no, pero lo habeis hecho con bastante clase. Lo cual es de agradecer.

    Voy a responder, como buen picado, aunque me imagino que ni vosotras ni yo tenemos ganas de meternos en la penúltima guerra de sexos.

    En cuanto a mi comentario inicial, tenía bastante de cachondeo y una miaja de dar otro punto de vista. Obviamente no puedo generalizar una opinión basada en apreciaciones personales. Lo que ocurre es que Susana ha hecho eso exactamente en los argumentos que ha usado. Y eso sí, cuando digo algo que pueda ser negativo de los hombres; llevo toda la razón¡Eso no vale!

    Agradezco a Marta el enlace aunque ya lo había leído, por suerte. Pero Rosa Brooks cometía un error que a mi juicio cometeis las mujeres con estas cosas. Al igual que los alemanes parecen tener siempre un complejo de culpabilidad por el holocausto cuando hacen cine y casi cualquier cosa; la mujeres parecen tener complejo de inferioridad en cualquier actividad.

    Supongo que ahora quereis matarme. Esperad un poco. No me refiero a que tengais complejo, me refiero a que hay una especie de necesidad de demostrar en cualquier situación que todo lo que nosotros hacemos lo haceis igual o mejor. Aunque sea el ajedrez, la geometría, la música, las matemáticas o cosas que fisiológicamente están demostradas que se nos dan bien. Personalmente me recuerda a la transvaloracion moral de nietzsche. Intentais convertir al hombre, que era el único que valía (por tradición machista, cierto es), en el inútil.

    La señora Rosa Brooks pasa por alto el detalle de que los que más usamos la informática somos los tíos. Y os propongo una reflexión. Cuando convien hombre y mujer, normalmente, ¿quien lleva al día la mecánica de los coches de la casa? ¿quien se encarga de formatear y poner en orden el ordenador? ¿quien lleva al día las necesidades de la casa? ¿quien limpia más? Aunque siempre hay casos y cosas, es evidente que las respuestas normalmente serán el hombre para las dos primeras y la mujer para las dos segundas.

    La verdadera integración de la mujer se logrará el día en que entreis en esta página y no os quejéis de que no hay mujeres escribiendo. Cuando no ataquen a caiga quien caiga (por decir algo) por no tener reporteras, cuando no os lleveis las manos a la cabeza por que no haya bomberas. Yo no me escandalizo lo más mínimo porque en las facultades de medicina los hombres sean minoría. Pero podría exigir una ley de paridad, y no podríais usar ningún argumento para rebatirlo. Al menos tal y como están las cosas.

    En definitiva, lo que me toca las pelotas es que haya que preguntarse por qué hay o deja de haber mujeres. La paridad real acabará llegando y será algo bueno, pero el coñazo que nos vais a dar a los que defendemos esa postura sin radicalismos no va a ser pequeño. O si no, ¿por qué de todo lo que he dicho solo os interesa lo de la mujer?

    En fin, suerte en los exámenes, yo acabo de hacer uno y otro que me queda para pegarme una buena fiesta.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 09 de febrero de 2007 a las 4:10 pm

  13. 13

    Sí, estoy de acuerdo, no es justo inundar la página de Andrés con nuestras discusiones de género, aunque estaría tentada a retomar alguno de los puntos que mencionas. Con el ejemplo de Nietzsche, te diré que mi lado apolíneo normalmente me frena y no suelo entrar en este tipo de debates, pero mi lado más dionisíaco saltó el otro día.

    Una sola precisión, siguiendo con Nietzsche. El hombre de Nietzsche, el superhombre, en realidad era un Supermensch, es decir, desprovisto de consideraciones de género. Aunque nadie olvida, antes de que digas nada, su famosa frase – entre otras – de “si vas con mujer, no olvides el látigo”, quizás inspirada por su infancia rodeada de mujeres y que tanto le marcó. Pero también es significativo que esa casi confesada misoginia (¿o han sido sus biógrafos?) quede relativizada por la locura absoluta que sintió por Lou Andreas Salomé, una mujer extraordinaria, inteligente, con quien Nietzsche debatía nada menos que sobre su propia obra filosófica. No sé yo si un misógino convencido es realmente capaz de sentir esta atracción y, sobre todo, de confesarlo.

    Incluso siendo Nietzsche un confesado misógino no tengo absolutamente ningún reparo en leerlo y en admirar su obra, tan sugerente, y también misteriosa.

    Vinculándolo al plano jurídico y, para mayor pirueta, al plano jurídico-administrativo – para que Andrés no nos diga nada -, esto podría recordar, como tú mismo, Otto, apuntas, otro tipo de debates. Tú mencionas el holocausto y el sentimiento de culpa alemán (que, por cierto, se inculca en las escuelas). Y yo estoy pensando ahora en la doctrina jurídica, jurídico-pública, que coqueteó disimulada o confesadamente con el nazismo. Autores como Schmitt o como Forsthoff, a quienes la doctrina alemana hace unos años recordó en un congreso, insistiendo en la necesidad de separar la vida de la obra (en el debate anterior, separar el misógino de su obra). ¡Los propios alemanes han insistido en esto! Esteve Pardo ha publicado algún artículo sobre ello, y Nuria Magaldi está a punto de sacar una monografía sobre Forsthoff, su obra y, fundamentalmente, su contexto.

    Bueno, perdona, pero es inevitable que acabe así ;-): También, aunque sea mujer, puedo intervenir aunque no se trate de temas de género. De hecho, hace unos meses publiqué un artículo en un periódico, sobre el tema que titular este post, sobre las dichosas habilitaciones. No lo pego aquí, porque no sé muy bien si es pertinente, pero dicho queda.

    Y, en cualquier caso, no me sobra el tiempo últimamente, porque soy de las condenadas a habilitarme en estos días, y – masoca de mí – soy también de las que defiende un modelo público y transparente de habilitaciones con intervenciones orales ante la Comisión correspondiente.

    Buen fin de semana.

    Comentario escrito por Susana — 09 de febrero de 2007 a las 11:24 pm

  14. 14

    Mmmmm, he leido muy interesado tu comentario. Mi formación es técnica y encima muy escasa, así que como me das un baño abundante y casi erótico en conocimientos humanísticos no voy a discutir contigo porque llevo las de perder.

    Solo quiero señalar que el comentario nietzscheano no lo era por su misoginia. Me refería a su crítica de la tradición judeocristiana. El hablaba de una antiguedad un tanto idealizada en la que el noble era el bueno (en cuanto fuerte) y el malo era el torpe y pobre. Y sostenía que el cristianismo había convertido a ese paria en el bueno (bienaventurados los hechos polvo en tanto que ellos van al cielo), y había transformado al fuerte y poderoso en el malo. Con la salvedad de que el malo había pasado de ser el menos útil (como un cuchillo malo) a ser el malvado (nadie cree que un cuchillo que no corte sea malvado).

    Lo del holocausto lo puse solo como guiño humorístico.

    Pero bueno. Para que no pienses mal de mí te contaré mi opinión sobre las diferencias de rendimiento usando el sexo como variable independiente.

    La razón de que las mujeres tengan mejores notas no es una excelencia femenina de origen transcendente. Tiene, como mínimo, una razón mucho más mundana. La educación mixta nos está machacando, y las razones son tan evidentes que parece mentira que nadie las vea.

    En fin, te deseo suerte con tu habilitación. Mis exámenes son mucho mas prosaicos.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 11 de febrero de 2007 a las 3:56 pm

  15. 15

    Bueno, Susana, pues si no lo pones tú, permíteme que lo enlace yo:

    http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20060908/opinion/modelo-universidad-universidad-como_20060908.html

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 11 de febrero de 2007 a las 7:15 pm

  16. 16

    Por lo demás no sólo no me sabe mal sino que agradezco mucho los comentarios. No quiero tampoco ponerme a hacer yo demasiados (que es un defecto muy mío), pero, más allá de lo que ya apuntaba en el texto que ha enlazado arriba Marta, sí creo que conviene reflexionar a veces sobre el machismo latente que subsiste en nuestras sociedades. Y, muy especialmente, sobre la responsabilidad que en la propagación y afianzamiento del mismo tenéis las primeras y grandes perjudicadas por él (las mujeres), así como los segundos y también grandes perjudicados (los hombres).

    Yo veo muy reflejadas algunas experiencias propias en cosas que habéis comentado. Estoy harto de descubrir, normalmente a final de curso (con el examen final) a chicas que han pasado el año calladitas y que resulta que se saben y entienden perfectamente la asignatura. ¡Y que han permitido que algunos compañeros se hayan pasado el año interviniendo sin tener ni puñetera idea! ¿Por qué pasa algo así? Probablemente porque seguimos transmitiendo unos valores diferentes, un mensaje sobre qué esperamos de unos y otras, bastante distinto. Pero, a lo mejor, también porque nuestro modelo de aprendizaje (y especialmente el cacareado mundo de la participación en clase) tiene un sesgo de género. Sería razonable concebir la hipótesis de que un modelo hecho y desarrollado por hombres acaba provocando que estén más cómodos en él. Otra cosa es que la cosa pueda luego verificarse como cierta.

    De igual forma, a lo mejor el modelo de habilitación perjudica a las mujeres frente a un modelo de acreditación. Cuestión diferente es si ello es así porque la “infraestructura machista” las sitúa en peor posición para una prueba más exigente (por ejemplo, por la vía de la injusta distribución de cargas personales y sociales) o porque, en realidad, lo que percibimos como “pruebas más exigentes” son en realidad pruebas más orientadas a primar características más frecuentes en los hombres.

    Aunque, quién sabe, ¿de veras podemoss seguir creyendo en la existencia de tantas y tan profundas diferencias “innatas”? Intuitivamente muchas cosas, muchísimas experiencias de mi vida personal, me dicen que sí. Pero a lo mejor todo es cuestión de dónde pone uno el foco: también conozco a otras muchas mujeres que no se ajustan en nada al perfil que permitiría realizar esa nítida distinción hombres-mujeres.

    ¡Y me alegra saber que incluso entre los que más directa e inmediatamente lo están sufriendo ahora subsisten quienes creen que las pruebas públicas, orales y competidas han de subsistir!

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 11 de febrero de 2007 a las 7:28 pm

  17. 17

    Bueno, como creo que viene al pelo con este debate, aquí os mando este vínculo (a ver si funciona, porque la información en internet es muy volátil):
    http://www.elpais.com/articulo/paginas/Real/presidenta/elppor/20070209elpepspag_2/Tes

    No he entendido bien lo de la educación mixta. Si te refieres a que favorece a las mujeres, parece que es justo al contrario, que las mujeres obtienen mejores rendimientos académicos en educación diferenciada por sexos (hay estudios sobre esto que, por supuesto, muchas feministas detestan). Claro, que la educación mixta tiene otras virtudes y, entre otras, que te prepara el mundo real, que es mixto para bien y para mal, normalmente para bien;-)

    Saludos.

    Comentario escrito por Susana — 12 de febrero de 2007 a las 12:09 am

  18. 18

    Malditos profesores. No se cuanto rato llevo leyendo artículos y tengo un examen mañana. Grrrrr. Esto me pasa por meterme aquí en vez de en un foro sobre la casa de tu vida.

    Intentaré ir al grano. Susana, en cuanto a esos estudios ¿qué comparan? Quiero decir, ¿la comparación es entre mujeres que estudian en colegios mixtos y colegios para chicas? Y si es así, ¿comparan si esa mejora es propocional a la que se produce en la misma situación para los chicos? Es que el tema de la estadística da mucho de sí.

    Eso no quiere decir que no tengas razón y las razones no sean tan evidentes como yo pensaba. Con lo cual habría aprendido algo y todo esto valdría la pena. Pero a lo que yo me refiero es que los ultraconservadores yanquis vieron el cielo abierto cuando psicólogos empezaron a poner estudios serios encima de la mesa diciendo que la educación mixta nos perjudica. Ni que decir tiene que esta peña a la que no le importa que jóvenes de 16 años tengan un M-16 bajo la almohada, siempre y cuando no follen hasta que se casen, lo defendían como excusa para separar los sexos.

    Pero lo cierto es que cuando a los machos se nos cría junto con hembras damos muchos problemas. Es algo que sabemos desde que existe la ganadería pero no aceptamos para nosotros. Es posible que ambos tengamos razón, y que la educación mixta sea mala para ambos sexos (por culpa nuestra) pero que en esa educación mixta las mujeres sean menos problemáticas. En nuestra defensa diré que esa conducta tiene un origen evolutivo porque si la supervivencia de nuestra especie dependiera de vuestra iniciativa sexual nos habríamos extinguido antes de bajar del árbol.

    La incongruencia está en que yo también prefiero el modelo mixto, hay que vivir.

    Y en cuanto a la queja de Andrés sobre las alumnas, pues no es el único profesor al que se la oigo. Y encima cuanto más valen la pena más fácil es que no digan nada. Es como el aforismo zen de que los que saben no hablan. Aunque siempre puede hacer un examen parcial para descubrirlas.

    Y para terminar (menos mal que iba al grano), si ustedes creen que las han pasado putas, no se si superan esto. Hace dos semanas me contaron que un profesor del departamento donde hice un proyecto fin de carrera había tenido que salir por patas para barcelona porque le habían llamado -atención- esa misma tarde, al teléfono fijo de su despacho, para decirle que al día siguiente tenía el examen. Ja. Y el que fue mi tutor tratando de convencerme de que cuando acabe la carrera haga una tesis. Jajaja. Valientes son ustedes de meterse ahí.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 12 de febrero de 2007 a las 4:34 pm

  19. 19

    Por muchos motivos me parece una regresión un sistema de segregación. Entre otras cosas porque la escuela o cualquier otro centro de formación de una persona han de preparar, ante todo, para comprender y vivir la vida, para saber moverse en el mundo real. Y en el mundo real hay hombres y mujeres. También, por cierto, ricos y pobres. Inmigrantes. Gitanos. Niños de familias con un entorno social y educativo muy estimulante y otros que carecen del más mínimo estímulo por estudiar.

    Por eso es un drama tener montado un sistema educativo de la manera en que lo está el español. Porque desactiva la más importante y potente palanca igualatoria, reequilibradora de las injustísimas diferencias de partida. Y porque además tampoco prepara bien, en el fondo, para la vida (incluso, o sobre todo, a los más privilegiados).

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 12 de febrero de 2007 a las 5:07 pm

  20. 20

    Pues mire señor Boix. Ya tiene otro tema para darle vueltas. Soluciones al sistema educativo. Aunque no se lo recomiendo porque ni los expertos en el tema se ponen de acuerdo sobre qué es mejor. El tema de la segregación yo no lo veo tan claro como usted, las diferencias existen.

    En un episodio de los simpsons hacían un chiste muy bueno sobre el tema: una profesora de baile preguntaba a sus alumnos -¿como se llama daros las mismas oportunidades a todos cuándo, obviamente, no sois iguales?- Y los niños repetían musicalmente y como autómatas: -comunismo-.

    Los niños pequeños, cuando salen al patio a jugar se agrupan por sexos. Eso es un hecho y no tiene que ver con cultura. Lo hacen porque tienen intereses comunes, las niñas juegan moviéndose sobre posiciones fijas (la comba y cosas así) mientras los niños juegan haciendo desplazamientos translacionales (perseguirse, pilla-pilla, etc). Aunque, por supuesto, esto son generalizaciones. Y es un hecho que en las primeras edades, el desarrollo de las niñas es mucho mayor, saben más palabras, las articulan mejor y en general tienen un cerebro más desarrollado. Puede que no fuera un error (aunque sí caro) separar a los niños pequeños y volver a juntarlos en la pubertad, que es cuando se empiezan a interesar por el otro sexo.

    Además una vez oí una teoría bastante interesante, y es que los niños necesitamos “cansarnos” para rendir en la escuela, algo que no parece ser tan necesario en las mujeres. El agotamiento físico ayuda a nuestro desarrollo. Y la actual tendencia al sedentarismo también puede ser causa de fracaso escolar. Aunque creo que esto es solo hasta unas edades. En el caso de los universitarios la cosa no está tan clara. El hecho es que a pesar de tener resultados en los test de inteligencia prácticamente iguales las mujeres rinden más, y alguna causa tiene que provocarlo.

    Me gustaría ser J.J. Benítez para poder hecharle la culpa a los extraterrestres, como hace él con todo. Pero el tema no está muy claro para mí.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 13 de febrero de 2007 a las 1:02 pm

  21. 21

    Otto, te animo a que hagas la tesis. No al desaliento!

    Y no sé si nos estás tratando de Vd. por ser profesores, pero a mí personalmente me da un poco de repelús (aunque eso daría lugar a otro debate sobre las estructuras sociales jerarquizadas, etc.).

    Insisto en que muchos de los comportamientos están culturalmente condicionados. Yo (sí, experiencia personal) fui a un colegio en el que precisamente se ocupaban de todas estas cuestiones, y de ponerlas en práctica. De modo que niños y niñas jugábamos juntos al fútbol o a lo que fuera (de forma espontánea, quiero decir: no nos obligaban a jugar juntos, era el resultado de su pedagogía). Y mis padres se esforzaron por que tuviera una educación “asexual”, así que lo mismo me regalaban un balón que un muñeca. No se trata de inhibir comportamientos supuestamente femeninos, sino de dar idéntica relevancia a ambos. Requiere mucho esfuerzo oponerse a patrones heredados y que se reproducen instintivamente.

    Bueno, quiero compartir con vosotr@s que ayer tuve la suerte de estar en una charla estupenda impartida por Seyla Benhabib, profesora en Yale y unas de las pensadoras más interesantes de la actualidad. Hablaba sobre el concepto del “otro” en las sociedades contemporáneas, pero más allá de esto ella es con quien mayor solvencia ha analizado en el pensamiento moderno, desde la filosofía y la ciencia política, el papel de la mujer en las sociedades modernas.

    Un saludo.

    Comentario escrito por Susana — 13 de febrero de 2007 a las 3:34 pm

  22. 22

    Susana, muchas felicidades por tus comentarios y muchas gracias por las referencias de Lou Andreas Salomé y Benhabib.
    ¿Qué opinión tienes cuando mujeres como María Teresa Miras no se consideran feminista?
    ¿Podrías recomendarme algún libro que hable de historia del pensamiento feminista?.
    ¿Qué comportamientos dejas fuera del condicionamiento cultural?

    Gracias, suerte y un saludo

    Comentario escrito por Poema — 14 de febrero de 2007 a las 12:33 am

  23. 23

    Otto, poco a poco, pero ahí vamos estando, a lo de María Teresa Miras enlazado por Susana une esto http://www.elpais.com/articulo/sociedad/historiadora/sera/primera/mujer/presidenta/Harvard/elpepuint/20070212elpepisoc_6/Tes

    A mí me gustaría que estas cosas no fueran noticia, pero lo son porque siguen siendo cosas excepcionales.
    Y todavía me gustaría más que ésta http://www.elmundo.es/elmundo/2007/02/13/solidaridad/1171388516.html tampoco lo fuera porque esas situaciones estuvieran superadas.
    Pero no, las mujeres hemos estado / estamos (según lugares) en desventaja. Y ésa es una de las razones por las que se fundamenta la discriminación positiva cuando la hay –siempre como medida temporal para superar la situación de desventaja-. Que se planteara la discriminación positiva para que las aulas de medicina hubiera más hombres no tendría ahora fundamento.
    Estudiad más o dejad de pensar tanto en sexo o volved a los centros sólo para hombres…

    Respecto a los comentarios de tu hermano, estoy con Susana, yo percibí más nerviosismo y ansia entre mis compañeras que entre mis compañeros por encontrar puesto de trabajo. Y si hago un repaso de ellas no encuentro ahora a ninguna que se dedique exclusivamente a su casa o familia. Pero si así fuera, ¿qué pasaría?. Nada. Lo nuevo de nuestra situación es que podemos elegir cómo queremos que sea nuestra vida.
    Hay que matizar que para que el derecho de elección sea real y efectivo, haciendo uso de los términos del artículo 9.2 de la CE, falta todavía que otros modelos diferentes al tradicional se normalicen. Que existan puntos de referencia diversos; modelos variados.
    Para esto no basta acción individual, el cine, la literatura, las letras de las canciones… pueden contribuir.

    Comentario escrito por Poema — 14 de febrero de 2007 a las 1:08 am

  24. 24

    Habláis de la universidad muy idílicamente. ¿Todos los que compiten por una habilitación creen en la institución de la universidad como vosotros lo hacéis?.
    Al igual que en otros ámbitos de la función pública, habrá quien se prepare para embalsamarse con el aura de profesor de universidad sin tener intención de realmente hacer carrera como tal. ¿Cuántos son los profesores que una vez conseguida la plaza dejan de lado la investigación y son indiferentes a la enseñanza?

    Porque el sistema de acceso sea X no se va a asegurar que los profesores sigan después siendo buenos, excelentes. Habría que revalidar lo obtenido. Esto debería aplicarse a los profesores de universidad y a cualquier otro tipo de funcionario.

    Andrés, ¿cuál sería la finalidad de los centros de excelencia que planteas dentro de las ciencias humanas y sociales?; ¿tendrían alguna finalidad práctica?
    Pienso en google, centro de excelencia privado donde seleccionan a los que consideran mejores, les dan las mejores condiciones laborales posibles y el fruto de sus pensamientos lo hacen dinero.
    Es importante que en una sociedad haya gente que piense, reflexione seriamente, avance intelectualmente…., pero llegado el caso, ¿una Administración Pública debería pagar a precio de oro las reflexiones de los individuos del centro de excelencia o podría hacer uso de ellas sin desembolso?

    Comentario escrito por Poema — 14 de febrero de 2007 a las 1:32 am

  25. 25

    Güeno. Para susana un par de cosas.

    Intentaré tratarte solo de tú. E intentaré seguir tratando de usted a andrés. No es porque sea un respetuoso estudiante con bigotillo. De hecho ahora mismo tengo barba, con eso te lo digo todo. Lo que ocurre es que aquí normalmente discutes con la gente, y hace tiempo me dí cuenta de que tratando a la gente de usted todo iba mucho mejor. Es un poco rollo porque pones una barrera en la relación y eso te impide confraternizar más. Pero también es bueno porque te insultan menos, y lo que es más importante, inconscientemente tú también tratas a la gente con más respeto. Vamos, que es por motivos pragmáticos, así es más fácil discutir con argumentos y no llegar a descalificaciones.

    La otra cosa es que llegas tarde, el sesaliento se apoderó de mí cuando ví que los investigadores eran endogámicos. La mayoría de los que conozco ligotean con gente del mundillo. Supongo que porque estando todo el día en el laboratorio no ves a más gente y porque es más fácil que otro en tu misma situación la entienda. Además, no me gusta la idea de la superescialización, antes de dedicar 4 años a una cosa preferiría hacer humanidades u otra carrera de letras. Y además está el hecho de que creo que es mejor ser un ingeniero con cuatro años de experiencia que un ingeniero con doctorado a la hora de encontrar curro. No sé.

    Y para poema. Ireis entrando, pero, sinceramente, creo que sería mejor para vosotras hacerlo por méritos (que los teneis) que por una especie de carrera por derribar al macho. Y otra cosa, lo del anterior presidente de harvard crucificado por decir que los tíos tenemos facilidad para ciertas especialidades es una verdad como un templo y un ejemplo de la conducta que critico. Cuando das un mapa a una mujer para que lo interprete se le activa un sindios en el cerebro. Cuando se lo das a un hombre se le activan unas zonas muy concretas y diferenciadas. Es mucho más fácil analizar esa información que la de un montón de áreas a la vez. Eso explica por qué se nos dan mejor las habilidades relacionadas con la visión espacial. Lo que ocurre es que las mujeres tenéis mucho más tejido de asociación, con lo cual sois capaces de hacer tareas de coordinación (o dos cosas a la vez) mejor que nosotros. Eso os situaría en mejor posición para tareas de dirección, pero ahí entra lo que dice Andrés siempre, la otra vida que no es académica y que os lastra.

    Por cierto, una nota para andrés, quizás podría aumentar usted las visitas y el ratio femenino poniendo articulos que les interesen a ellas. Aunque sea provocándolas para que contesten.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 14 de febrero de 2007 a las 4:01 pm

  26. 26

    ¡Pero si este es uno de los blogs “no femeninos” con mayor proporción de mujeres que he visto nunca!

    ¿Qué es lo que quieres? ¿Un harén?

    Comentario escrito por Anna — 16 de febrero de 2007 a las 12:37 pm

  27. 27

    Retransmitiendo desde el harén de Otto…;-)

    Poema, aunque quizás haya dado otra impresión, la verdad es que no soy nada experta en el pensamiento feminista. Sé alguna cosa, porque el tema me interesa. De hecho, el feminismo me parece una cuestión de supervivencia, Y LO EXPLICO: el feminismo (a diferencia del hembrismo, como nos han recordado los medios de comunicación en tantas ocasiones) no persigue demostrar la superioridad de la mujer, sino LUCHAR por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Una igualdad que hoy no existe: sí que existe sobre el papel (¡aunque quedan excepciones!), pero no en la práctica, que es lo importante. Por esta razón, el feminismo me parece una cuestión de supervivencia para el grupo social de las mujeres, para la consideración de éstas como sujetos de derechos y para la garantía de su dignidad (que no en vano es el frontispicio de los derechos fundamentales en la Constitución).

    Por todo ello yo, personalmente, agradezco las contribuciones del pensamiento y el movimiento feministas (o, más correctamente, de los pensamientos y los movimientos feministas). Y me considero feminista, en la medida en que esto supone luchar en mi vida cotidiana por esos derechos que mencionaba. Ahora bien, respeto también a aquellas mujeres que no se consideran feministas. En otros colectivos sociales históricamente marginados, como la comunidad negra, o, desde otro plano, los trabajadores, también han existido y existen movimientos que luchan por sus derechos. Pero ello no implica que cada miembro de la comunidad se identifique con esa lucha, ni mucho menos que pertenezca a las diversas organizaciones que la sustentan. Por lo tanto, si Maria Teresa Miras no se considera feminista, pues bueno, no pasa nada. Yo sigo admirando igualmente su trayectoria y, como en otros casos, me sigo imaginando cuánto le habrá costado llegar hasta ese puesto. Y, además, la defensa de los derechos puede lograrse desde distintas vías. Por ejemplo, hace poco me contaron que en el siglo XIX, cuando la comunidad negra se organizó de forma más estructurada en EEUU para luchar por sus derechos, surgió también un movimiento de mujeres, pero no para luchar por sus derechos, SINO POR LOS DE SUS HIJOS. Se organizaron específicamente para luchar por los derechos de sus hijos. Quizás aquí está una de las diferencias no culturales por las que preguntabas, Poema. Sí, creo que hay diferencias no culturales, no voy a entrar en este tema ahora, porque además me parece que todavía queda mucho por estudiar (y porque sería darle argumentos a Otto;-)), pero creo que la diferencia innegable que es la función generadora desempeña algún papel. Y es posible que esta diferencia de base llevara a esas mujeres, con una generosidad absoluta (¿diferencia natural y no cultural?) a organizarse para luchar por los derechos de sus hijos. A largo plazo, ello podría redundar en una mejora de la situación de las mujeres, pero esta cuestión se planteó en los debates y decidieron que no era la más importante. Que su prioridad era la situación de sus hijos.

    ¿Referencias al pensamiento feminista? Como decía más arriba, hoy no cabe hablar probablemente del pensamiento y el movimiento feministas, sino de los pensamientos y movimientos feministas, en plural. En estos caben incluso tendencias “hembristas” – como han sido definidas antes – y tendencias muy radicales que consideran que la auténtica independencia del macho se conseguirá el día en que todas seamos lesbianas. Personalmente no comparto esa opinión, pero ahí está.

    Hay precedentes de estos movimientos que nunca se citan. ¿Por qué nadie nos suele contar que en la Revolución Francesa, además de una Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano se aprobó una Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, propuesta por Olympe de Gouges, que más tarde moriría en la guillotina? ¿Y por qué no se suele hablar de Lilith, la primera esposa de Adán, creada también de la arcilla, como él, pero que decidió pirarse del paraíso, porque Dios no atendía sus reivindicaciones? Dios y Adán respiraron tranquilos, crearon un modelo de mujer que les satisfacía más, una Eva procedente de la costilla, es decir, sin el mismo origen, con una diferencia de base. Las referencias bíblicas a Lilith (quien, según creo – pero no lo sé -, continúa teniendo cierta importancia para los judíos) están ahí, aunque comentaristas posteriores la fueron transformando en diversos animales. Y, desde luego, en el imaginario colectivo relativo a esta figura, Lilith fue inmediatamente transformada en la serpiente, la víbora, la ninfómana, la incómoda.

    Simone de Beauvoir, sobre todo “El segundo sexo”, creo que continúa siendo la referencia. Supongo que Celia Amorós, que recibió el año pasado el Premio Nacional de Ensayo, y que es una de las voces más destacadas del pensamiento feminista en España, habrá escrito sobre estos movimientos. Quizás también Lidia Falcón, que fue líder del movimiento feminista en la transición (creó el Partido Feminista) y que hizo su tesis doctoral sobre Mujer y Derecho. Una mujer curiosa, además. Tenía tres carreras, era doctora no sé si en Derecho o en Filosofía (probablemente filosofía del Derecho), escribió relatos… y, si no me equivocó, también trabajó como modelo (curioso en una feminista). Y también están los espléndidos cinco tomos de la “Historia de las Mujeres” dirigidos por Duby y Perrot. No es propiamente una historia del pensamiento feminista, pero son muy interesantes y también se trata esa cuestión.

    Bueno, me he enrollado mucho. Como a mí también me interesa el tema, si tenéis alguna sugerencia, es más que bienvenida!

    Andrés, no sé si vas a tener que cambiar el título de este apartado…

    Comentario escrito por Susana — 17 de febrero de 2007 a las 4:26 pm

  28. 28

    Mmmm, un harén, que buena idea… Por algún motivo es lo que se me ha quedado marcado como más importante. Siempre y cuando no sean todas lesbianas claro…

    Otra cosa susana, si te interesa el tema de las diferencias innatas de comportamiento, a lo mejor te gusta este artículo:
    “sexual selection can resolve sex-linked sexual antagonism” Arianne Y. K. Albert y Sarah P. Otto. Science. 310:119-121.

    Lo encontré por casualidad y me he acordado mientras leía lo de las madres negras pidiendo por sus hijos. http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/310/5745/119/DC1
    Ni que decir tiene que te recomiendo el artículo y no el modelo.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 19 de febrero de 2007 a las 11:28 am

  29. 29

    Por apuntar explicaciones alternativas a una conspiración machista por esconder documentos de mérito, ¿acaso no puede ser que ignoremos todo sobre la Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, propuesta por Olympe de Gouges, porque no tuvo apenas relevancia social, política, ciudadana y revolucionaria?

    Yo no soy creyente y tampoco creo demasiado en los nuevos diosecillos de nuestro siglo, esos de los genes, esos de lo innato. Ni siquiera en lo asociado a la “función generativa”. Creo que la mayor parte de lo que somos es cultural. Y digo la mayor parte porque es obvio que a respirar no nos enseñan.

    Me interesa, aunque no sé si remitirme al hilo sobre mujer y Universidad, el magisterio de Simone de Beauvoir o lo que podríamos denominar como el “feminismo a gusto de los varones concienzados”. Mola mucho, me da la impresión, tener a una mujer inteligente y extremadamente independiente y reivindicativa de puertas para afuera si luego, en casita, te trae las zapatillas y te hace la cenita todas las noches, interpreta el rol de la sumisa y enamoradísima discípula admiradora con fervor casi religioso de su pareja-maestro-Dios. Obras son amores y no buenas razones. Simone de Beavoir a mí me representa lo peor del movimiento feminista, aquél que se queda en una pose infirmada radicalmente por sus elecciones vitales.

    Además, en cuanto a la pura “obra”, ¿qué aportó Beauvoir? Celia Amorós, en cambio, sí me parece interesante y en ocasiones penetrante. Lo de Falcón no tiene ni punto de comparación. Me extraña no verla en tertulias del corazón.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 19 de febrero de 2007 a las 7:32 pm

  30. 30

    Efectivamente, “la declaración de De Gougues no tuvo apenas relevancia social, política, ciudadana y revolucionaria”, pero acabó en la guillotina. Ese un poco el punto también. Y no es cuestión de “conspiración” machista, sino de invisibilidad absoluta, por las razones que sean, que parece que son muchas y variadas.

    Y la pobre Simone, pues bien, supongo que volvemos de nuevo a la diferencia entre el autor y su obra. La pobre, sí, adoraba a Sartre, aunque eso no les impidió a ninguno de ellos ser absolutamente promiscuos, con ambos sexos, y en orgías comunes. Quizás precisamente quien ha sucumbido a las debilidades humanas, es quien luego produce las mejores reflexiones al respecto, porque es quien ha analizado las posibles vías para salir de esa situación y quien conoce las dificultades para ello. Y ahí tienen los cristianos a su San Agustín.

    Salutations.

    Comentario escrito por Susana — 19 de febrero de 2007 a las 7:54 pm

  31. 31

    Que De Gougues acabara en la guillotina, y espero que se me entienda, era un indicio de normalización de la situación de la mujer. Demostraba que la Revolución francesa permitió por primera vez que las mujeres empezaran a jugar cierto papel en la vidas pública, como demuestra que fueran también guillotinadas algunas mujeres (excluyamos, claro, a las que lo fueron en tanto que consortes). Guillotinarla, más por sus actividades políticas ajenas a la reivindicación femenina que por ésta (si me equivoco me lo señalas), es muestra de una voluntad de normalización. Incluso en la represión. A De Gougues se la guillotina como ciudadana y por ciudadana, no por y como mujer. Mejor, creo.

    Incluso las más nobles causas y las más sensatas reivindicaciones han de buscar en nuestros días mitos fundadores y una historia de impacto mediático. Pero al igual que a un nacionalismo democrático vasco no le hacen ninguna falta las ensoñaciones aranianas o a la idea de España le sobran las fantasías sobre su fundación en las esencias españolas con Tartessos, no sé hasta qué punto la apelación a historietas como la Lilith sirven de algo o perjudican más que ayudan.

    Creo que hay que diferenciar entre persona y obra, sí, pero también que ante ciertos problemas, cuya raíz es social y educacional, hacen más quienes se comportan de una manera que quienes se limitan a declamar que así ha de hacerse sin luego dar trigo.

    Hay ciertos ámbitos en los que sí que hay que predicar con el ejemplo.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 19 de febrero de 2007 a las 9:32 pm

  32. 32

    Pues que no se discuta más. Si ambos estáis de acuerdo en que no hay que mezclar la vida del cocinero con la comida (siempre y cuando se lave las manos). Y encima en el caso de los genios, que suelen ser gente de esa que está muy guay conocerla un rato para fardar, pero ríete tú de vivir con ellos. Entre atormentados lamentables o puramente hijos de puta se nos quedaban las enciclopedias en nada.

    En el caso de la mujer es normal que se busque una mitología para darle justificación al movimiento. Se hace con todo. Espero que ese tipo de cosas vallan desapareciendo con el tiempo y no haga falta tener una semana de las mujeres científicas.

    Y en cuanto a la falta de fe del señor Boix. Pues no debería despreciar el papel de nuestra evolución. En este tema hay continuos vaivenes según las modas de la comunidad científica. La idea más aceptada ahora es que el entorno se encarga de activar genes que ya está presentes. Pero hay ciertas conductas que son independientes de la cultura, de la raza, de la religión y hasta de la edad. Si finalmente me hace caso y se agarra una buena turca para celebrar su funcionariado verá como su comportamiento se ve ligeramente modificado, por ejemplo, en su relación con las mujeres, conforme su cerebro superior consciente va siendo desactivado por el alcohol y van tomando el control las capas más profundas de su cerebro animal.

    Hay una teoría muy cachonda que dice que nosotros, que nos creemos con alma y libre albedrío, no somos más que la envoltura de lujo que se fabricaron nuestros genes para asegurar su supervivencia. Lo cual echaría por tierra sentimientos que creemos tan puros y elevados como el amor por nuestros hijos o nuestra pareja. Que no serían más que drogas que nos dan nuestros genes para recompensarnos por estar haciendo lo que ellos quieren que hagamos. Aunque me imagino que esto es herejía pura para usted (¿ves susana para que sirve el ud?).

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 20 de febrero de 2007 a las 10:40 am

  33. 33

    Andrés, cuéntanos, cuáles fueron esas horribles elecciones vitales de Simone de Beauvoir que INFIRMAN cualquier atisbo de novedad en su obra, incluso aunque lo novedoso sea la obra misma?

    Comentario escrito por Poema — 20 de febrero de 2007 a las 12:17 pm

  34. 34

    1.- Sí, es estupendo tener una ciudadanía que únicamente se traduce en guillotina. ¿Para qué, por ejemplo, un derechito al voto, o a la libre elección de oficio, etc.? Sí, sí, en aquella época muchos hombres tampoco tenían estos derechos, el lenguaje de los derechos va surgiendo poco a poco, pero digamos que concedérselos a las mujeres tampoco estaba en el programa político. Me parece tan obvio que no veo necesario ni poner ejemplos.

    2.- Lilith. Efectivamente, es una historieta como cualquier otra, como Adán y Eva, o como las que tú mencionas. Cada grupo tiene sus discursos legitimadores. Por eso es interesante analizar cuál es el discurso de cada grupo, ya que se entienden muchas cosas y, sobre todo, muchas preconcepciones.

    3.- Lo de predicar con el ejemplo nos devuelve al debate general, así que no es cuestión de repetir ideas. Pero parece que hay una exigencia de virtuismo en las mujeres que no se da en los hombres: filósofos, músicos, políticos, etc.

    Me vuelvo a mis labores.

    Comentario escrito por Susana — 20 de febrero de 2007 a las 3:09 pm

  35. 35

    Andrés, suscribo la propuesta de Otto…

    Comentario escrito por Susana — 20 de febrero de 2007 a las 3:12 pm

  36. 36

    ¿Ves tú? En lo de que hay una exigencia de virtuosismo a las mujeres también estoy de acuerdo. Y eso sí que parece que solo se explica desde un punto de vista de tradición cultural. Porque no hay razón práctica más allá que el que nos conviene a los hombres que la chati no moleste. En fin, como ya no hay polémica, creo que me retiro del debate. Os dejo que sigáis vuestras disquisiciones. Saludos.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 21 de febrero de 2007 a las 12:02 pm

  37. 37

    ¡Claro que hay una exigencia mayor sobre las mujeres! ¿Y qué? También la hay, dicen, sobre las personas de izquierdas o que defienden la educación pública y no por eso acabaré de estar cómodo con quienes se exaltan con el tema y luego optan por enviar a sus hijos a coles de pago. A veces la vida, a veces las ideas de uno, te ponen en situaciones que te exigen más. Hay que intentar vivirlo como un estímulo. Pero no creo que, por injusto que pueda ser, permita considerar que no hay opciones vitales intrínsecamente contradictorias con ciertas declaraciones.

    Yo creo que la obra puramente intelectual, artística, dogmática tiene poco que ver con las elecciones puramente personales y la catadura moral de sus autores. Y que no vale la pena mezclar una cosa con otra.

    Pero me parece que cuando estamos hablando de elecciones y opciones sociales y políticas cómo nos comportamos sí tiene, y mucho, que ver. A mí Simone de Beauvoir se me representa mentalmente como mis amigos ecologistas que usan el coche para todo, viajan en avión cada dos por tres para pasar fines de semana románticos, consumen masivamente productos manufacturadísimos superfluos, no se preocupan por reciclar o por los problemas que generan los nevases, malgastan luz y agua…

    (los “pecadillos”, Poema, son los relativos a su vida personal con Sartre, basada en la pura idolatría y supeditación de Beauvoir a la obra, gustos, disgustos y caprichos de éste).

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 22 de febrero de 2007 a las 3:03 pm

  38. 38

    Susana, mil gracias por las referencias feministas.

    Yo también respeto a las mujeres que no se consideran feministas pero me llama la atención el rechazo al término tan grande que hay y más si éste viene de mujeres que objetivamente han roto con la tradición. No sé si es porque el término, como tú explicas, aúna diversas posiciones que van de un extremo a otro, si es porque el concepto tiene connotación negativa ¿sería esto casual?, o simplemente porque no se considera moda.

    Comentario escrito por Poema — 27 de febrero de 2007 a las 12:20 am

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