Funcionario (II)

Soy consciente de que prometí ayer mismo que me ocuparía de la selección del profesorado universitario. Lo haré en cuanto pueda. Pero vengo de tomar posesión como Profesor Titular de Universidad (Derecho Administrativo) y no puedo resistirme a dejar de comentar dos cuestiones entrañables que he podido descubrir:

– que a día de hoy todavía hay que jurar los principios del movimiento

– y que el primer contacto con MUFACE es el verdadero bautizo de todo funcionario

Cuando digo que todavía han de ser jurados los principios del Movimiento Nacional para tomar posesión como funcionario del Estado, como es obvio, exagero un poco. Pero no demasiado. Hoy se me ha hecho firmar una declaración jurada de lealtad al Rey y a la Constitución, entre otras cosas. Si en la fase anterior del trámite pude escabullirme con una promesa de acatamiento del ordenamiento jurídico, hoy parece que el formulario que había que rellenar no admitía pero o enmienda y, al menos el que sigue empleando la muy progresista Universitat de València (ignoro si es una directriz general), obliga a prometer lealtad al Rey y a la Constitución. Por lo demás, sólo en castellano, lo que dadas las tradiciones de la casa es bastante notable.

La cuestión es que este juramento o promesa es bastante anómalo y probablemente inconstitucional. Porque la propia Constitución no exige esa lealtad a su texto a nadie (esta era la visión dominante de siempre, quizás en la actualidad excepcionada en el caso de que uno quiera montar un partido político en el País Vasco) y tampoco a los servidores públicos. Que se imponga tal juramento o promesa entraña la paradójica consecuencia de que, siendo verdaderamente leal a la Constitución y su espíritu, uno ha de poder ser crítico con ella o propugnar su reforma. De ahí el absurdo radical de la promesa, que llega a su cénit con la inclusión expresa y separada del Rey. ¿Acaso no forma parte la monarquía parlamentaria del ordenamiento constitucional? ¿Por qué extraerla y singularizarla obligando también a jurar respeto a la Corona? Ya puestos, podrían ampliar la fórmula y obligar tambiéen, no sé, a exigir lealtad al derecho de petición del art. 29 de la Constitución. La lealtad al Rey, por lo demás, es contradictoria con la lealtad a la Constitución entendida rectamente (en el sentido que he comentado), con lo que la propia exigencia que entraña la promesa es imposible de cumplir. Pero, sobre todo, es una vergüenza. Entrañable, eso sí. Como la cosa era hasta bonita en su ridiculez y dado que mis tímidas gestiones para prometer o jurar otra fórmula han supuesto un cierto encabronamiento (y no es cuestión de ser el tocapelotas oficial de la Universitat, ya desde el primer día o incluso antes), pues ahí me tienen, prometiendo como un campeón lealtad al Rey, entre otras cosas.

Hecho lo cual he tenido que dirigirme, investido ya de la condición de servidor público, a la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE) porque al cesar en mi condición de ayudante de Universidad he sido dado de baja en el régimen general de la Seguridad Social (bueno, creo que paso a clases pasivas) y mi cobertura social pasa a ser gestionada por esta Mutualidad.

El caso es que la toma de contacto con la misma ha sido antológica, con una espera de más de hora y media para ser atendido, en un ambiente y una oficina (la de MUFACE en Valencia) propia de cualquier escena del desarrollismo. Pero más allá de este entrañable entronque con las esencias de la función pública española, puro bautizo funcionarial por inmersión en las más rancias tradiciones e imágenes tópicas del cuerpo, la reflexión en torno a MUFACE que me ha sugerido la visita es de otra índole: porque, pregunto, ¿a santo de qué los funcionarios están fuera del Régimen General de la Seguridad Social?

Soy consciente de que es así porque le sale más barato al Estado y de que, dado que no tiene sentido cotizar por desempleo, hay prestaciones que los funcionarios no tiene sentido que tengan, por lo que su régimen no tiene por qué ser exactamente el mismo que el de un trabajador normal. Pero es altamente anómalo, y muy poco educativo para la ciudadanía, que todo el mundo tenga la percepción de que el Estado reserva a sus funcionarios un régimen de previsión social especial, excepcional y mejor. Lo cual, por lo demás, ni siquiera es del todo exacto. Hay más prestaciones en el régimen general de la Seguridad Social que en el especial al que van los funcionarios. De hecho, por este motivo es mucho más barato para una Universidad tener a un Profesor Titular que a un Contratado Doctor (en concreto, con la pasta que cuestan 3 Contratados se puede tener a 4 TUs) .

No obstante lo cual, la percepción es la que es, y con razón, por un motivo: que MUFACE permite a sus mutualistas elegir la compañía con la que tener las prestaciones sanitarias. Una de ellas, la opción que he escogido yo, es que sea el Instituto Nacional de la Seguridad Social el ente que percibe mis cuotas a través de MUFACE y, en consecuencia, pasar a tener la prestación en el régimen especial de la seguridad social, sí, pero disfrutando como cualquier ciudadano de la sanidad pública (en España, porque el régimen especial no cubre fuera del territorio nacional, de forma que me quedo sin Tarjeta Sanitaria Europea, aunque se supone que los gastos luego MUFACE los reintegra). Pero hay otras (ASISA, Adeslas, DKV, Aegon…). Mientras que el resto de los ciudadanos cotizan y pagan por la Sanidad pública y, si desean un seguro médico privado, han de pagarlo aparte, los funcionarios podemos optar por dedicar los recursos sólo a la sanidad privada.

Tal sistema, por mucho que pueda resultar económicamente rentable al Estado (y, por supuesto, a la compañías sanitarias privadas y a lo mejor hasta, de paso, a quienes contratan sus servicios a título privado, dado que sus costes serán menores al contar con una base mínima de afiliados que proviene del funcionariado) es profundamente antisocial y a efectos de imagen una declaración de principios lamentable. ¿A alguien le parece sensato que sea el propio Estado el que mine de esta forma los cimientos de su propio sistema público y de solidaridad? ¿Alguien comprende por qué unos ciudadanos pueden optar y otros no? Se trata de una medida que desde todos los puntos de vista, incluyendo la pedagogía cívica, habría que replantear. Por no mencionar algo que sería muy interesante que fuera estudiado en profundidad: los cambios de compañía aseguradora (de la Seguridad Social a Asisa y viceversa, por ejemplo) de no pocos funcionarios según sus expectativas de enfermedad. Porque para dar a luz o llevar al niño al pediatra parece generalizado irse a la privada (más cómodo, menos esperas, entorno más grato), mientras que todos sabemos que conviene acudir a la pública ante ciertas operaciones o enfermedades graves (vamos, ento todo lo que sea más hospitalario-médico que hospitalario-alojamiento). Quizá sería más sensato un sistema que permitiera optar a todos los ciudadanos pero que no consintiera el cambio a nadie una vez tomada la decisión. Me atrevo a afirmar que en tales condiciones, por la cuenta que le trae a todo el mundo, casi la totalidad de las prestaciones serían encargadas a la Seguridad Social. Y quien quisiera Adeslas ya se lo pagaría. Que nadie desea tener un problema cardíaco o un tumor y no estar cubierto por el sistema público.

Por último, y como mera constatación absurda, pautas funcionariales detectadas en mi toma de posesión:

– Cualquier funcionario que se precie ha de recortar y fotocopiar viñetas de Forges de El País y colgarlas en la pared (en el Rectorado de mi Universidad y en MUFACE, en ambos lugares, había una exhibición forgística propia de una antología en homenaje al autor). Esta es una pauta que se repite mucho, especialmente desde que el humorista publica ahí, cuando estaba en El Mundo, no sé el motivo, no era tan popular entre los funcionarios.

– Tanto mi Universidad como MUFACE me han pedido mi DNI. Unos porque lo quería el Ministerio, otros porque la Seguridad Social. Más allá de la inaplicación secular del art. 35 LRJAPyPAC que esto comporta, ya habitual (pues ambas instituciones cuentan ya con numerosísimas copias de mi DNI) me ha llamado la atención porque supone incumplir descaradamente la intensa campaña publicitaria de esta Navidad: ya saben, eso de “La Administración General del Estado nunca más pedirá un DNI, nos encargaremos de buscarlo en nuestros archivos nosotros caso de que lo necesitemos”. Era de temer que así fuera, pero la primera vez que he tenido ocasión de poner a prueba el compromiso pasa lo que pasa.



21 comentarios en Funcionario (II)
  1. 1

    Totalment cert.

    L’única puntualització és que els funcionaris de les comunitats autònomes sí que cotitzen al règim general de la Seguretat Social i tenen assignada la santiat pública.

    Cosa normal, perquè és lògic que els “operaris dels serveis públics” coneguin (pateixin?) com a usuaris els resultats de la seva pròpia feina.

    Comentario escrito por Xman — 10 de enero de 2007 a las 2:01 pm

  2. 2

    “Que se imponga tal juramento o promesa entraña la paradójica consecuencia de que, siendo verdaderamente leal a la Constitución y su espíritu, uno ha de poder ser crítico con ella o propugnar su reforma”

    No hay ninguna paradoja ni absurdo más que en tu cabeza, Andresito cobarde, que mucho blablabla y al final demuestras tener el típico esquema mental del funcionario: mejor no me dedico a tocar las pelotas al principio, que luego me miran mal y quizá me obliguen a realizar tareas que no me gustan; esperemos a tener la plaza consolidada y las lentejas aseguradas, y entonces ya podré ir de gurú revolucionario radical.

    No es paradoja porque tú estás jurando ser fiel a la Constitución vigente, aunque puedas desear su cambio, de igual manera que un juez o policía debe cumplir y hacer cumplir la ley vigente, aunque no le guste. ¿No es paradójico que yo, que echo pestes contra el Imbécil Monclovita, esté obligado a considerarle Señor, Mi Presidente, Señor, y a obedecerle? De eso se trata, amigo: evitar que cada cual respete la ley cuando le salga de los ovoides.

    Lo del respeto a la Corona… verás, es el jefe del Estado, que aunque tú quisieras que fuera una república, o incluso que se fundiera con Zapatitos al estilo americano, la cuestión es que los españolitos no hemos estado de acuerdo con eso. Se trata de serle fiel mientras lo siga siendo, ya que representa la continuidad del Estado a despecho de los vaivenes de gobierno; si algún día deja de serlo, pues ya no habrá que serle fiel, como sucede con las leyes derogadas.

    ¿Y tú dices que has estudiado Dret y que encima eres profesor?

    Comentario escrito por Bocanegra — 10 de enero de 2007 a las 2:26 pm

  3. 3

    Enhorabuena, maestro.

    Comentario escrito por Jesús Ll. — 10 de enero de 2007 a las 2:30 pm

  4. 4

    Lo que dices respecto a las fidelidades y lealtades debidas podría suscribirlo totalmente y sería de lo más sensato. Se consigue haciendo jurar respeto al ordenamiento jurídico, su acatamiento si se quiere. Incluso la lealtad al mismo (que, ya digo, el nuestro tiene como elemento esencial la posibilidad de ser desleal al mismo, siempre y cuando se respete). ¿Puedes explicarme el motivo de que a ello se añada una específica y expresa exigencia de lealtad al Rey?

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 10 de enero de 2007 a las 2:35 pm

  5. 5

    Enhorabuena por ser funcionario, me están gustando mucho estos artículos, y más ahora que estoy estudiando en una universidad. Pero hay algo que me da escalofríos… a mí hace semanas me ha dado por empezar a forrar mi habitación de viñetas de humor, entre otros de Forges, qué miedo.

    Comentario escrito por Solidamente — 10 de enero de 2007 a las 3:07 pm

  6. 6

    En primer lugar, evidentemente el juramento es un ritual que sigue una tradición antigua, y si queremos, caduca. Podría sustituirse por la firma del contrato tal como haces al ingresar en una empresa privada; pero supongo que el juramento, aparte de ser intrínseco al carácter tradicionalista de la Justicia, pretende inculcarte la idea de que servir a los poderes públicos es algo mucho más importante que servir en una empresa. Pero eso ya deberías saberlo tú.

    La fidelidad al Rey debes desligarla del nombre “rey” (lagarto, lagarto), y fijarte en lo que éste representa: la unidad y continuidad de la nación/estado/estepaisanaje o como quieras llamarlo, por encima de partidos, ideologías y terruños. En otros países los funcionarios juran fidelidad a la bandera como símbolo nacional, pero aquí está mal visto y se considera algo franquista y militarista (siempre que sea la bandera española, of course, que la ikurriña o la senyera son doblemásprogrespacifistas).

    Pero, la verdad, coincido en que el juramento de fidelidad al Rey no es necesario por cuanto va incluido en la Constitución, de modo que podría suprimirse sin problemas.

    Comentario escrito por Bocanegra — 10 de enero de 2007 a las 3:18 pm

  7. 7

    Esto… no se si es que leí el artículo anterior muy rápido, y en este no entras mucho más. ¿Andrés, al final está a favor o en contra de que los profesores universitarios sean funcionarios?

    Es que no sé en que investigan los profesores de la parte de letras. Pero en la de ciencias muchas veces es tristísimo.

    Hace poco escuché a un jefecillo del CSIC. Me gustaría poder dar los datos exactos de la cita pero no lo recuerdo. Creo que era responsable de una de las áreas de investigación del centro y que fue en canal 2 andalucía.

    Decía que el problema de la investigación en España era que la gente se movía hasta que conseguía su ansiada plaza. Yo lo he visto, profesores que se dedican a investigar sin arriesgar nada. Ejemplo: veo artículos de que varios equipos han tenido el mismo resultado al estudiar un fenómeno en especies distintas, y yo lo investigo en otra que suele dar buenos resultados: Pido mi correspondiente proyecto al ministerio, me lo financian, ¡sorpresa! encuentro resultados prometedores, pues pido mas dinero para seguir investigando. De mientras publico mis resultados en alguna revista o congreso, engordo mi currículum y a cobrar más, que tengo publicaciones.

    Eso sí, como conclusión pongo que mi investigación ha sido muy buena porque se puede aprovechar para mejorar cualquier cosa. Pero todo el resto de aplicación hasta llegar a una patente no lo hago. Que yo soy investigador. Eso sí, lo que da dinero para justificar la inversión es que se llege a hacer patentes. Pero eso no importa, lo que hace falta es más dinero. Que en España se invierte poco en investigar.

    Además todo el trabajo lo han hecho mis doctorandos por cuatro perras. Ese es para mí el profesor funcionario tipo español de ciencias.

    Si tiene carencia de temas para próximos artículos se sugiero ese de la investigación.

    Y en mi facultad, que es una escuela politécnica, también hay cosas maravillosas. Tengo profesores; desde asociados “fantasma” esto es, que no trabajan en otra actividad. Hasta profesores que llevan toda su vida en la docencia. Saben investigar, pero no tienen ni puta idea de como funciona el mundo empresarial que es en el que se va generar la riqueza que les mantiene en la cúspide de la cadena alimentaria. Y para el que no nos preparan. Los muy cabrones.

    Saludos

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 10 de enero de 2007 a las 5:05 pm

  8. 8

    Mi mas sincera enhorabuena.

    Solo te pido que hagas bien tu trabajo y te hagas merecedor de la plaza.

    Y por favor ya se que la gran mayoria de Profesores de la Universidad de Valencia son unos gandules de tomo y lomo con horarios de trabajo que no llegan ni a las 4 horas diarias. Y tambien de que a pesar de que no paran de cacarear lo mucho que les encanta la investigación y lo poco que les apasiona la docencia, no estan obligados a presentar periodicamente sus avances en la materia (publicaciones, libros, trabajos…)so pena de ser desposeidos de su plaza por bajo rendimiento.

    Por lo que de verdad, Andres, lo unico que te pido es intentes trabajar al menos 8 horas diarias y si no lo disimules.

    Comentario escrito por Garganta Profunda — 10 de enero de 2007 a las 5:14 pm

  9. 9

    Creo que es evidente que la parroquia exige de nuestro flamante Funcionario la conclusión de su nutritiva reflexión sobre el carácter de tal con el análisis pormenorizado del sistema de acceso en la Universidad. ¡Si yo estoy por ponerme a escribir borradores de comentarios a tu futuro post!

    Comentario escrito por Guillermo López — 10 de enero de 2007 a las 5:15 pm

  10. 10

    No es por ponerme perdonavidas (qué más quisiera yo que no haberme visto metido en un escándalo tan tremebundo), pero estoy seguro que las anécdotas que váis a contar de pequeños chanchullos en adjudicación de plazas, de puestos pensados “ad hoc”, etc, etc, no es nada comparado con lo que yo podría contar por propia experiencia. Tengo, además, abundante documentación que lo prueba, que estuve en un tris de llevar a las dos televisiones más importantes (la sueca y la finesa) de la República de Finlandia, donde estaban dispuestos a darla a conocer a todo el país. Al final, tras muchas horas extra de trabajo (todo eso era como un trabajo suplementario) muchos desvelos, y pensarlo mucho, decidí no hacerlo, porque ya veía, por indicios anteriores (como la respuesta formalista del Canciller de la Universidad, dándome la razón, tachando aquello de inmoral, pero no moviendo un dedo) que no iba a sacar nada en limpio. En mi casa tengo del orden de 100 o 130 páginas de documentación (gran parte en finlandés, con algunas traducciones en inglés, a pesar de que la plaza era de español, y en español se desarrolló todo el concurso; tuve que apelar a la generosidad de un par de contactos finlandeses que por entonces tenía para ir desentrañando aquello), que haría parecer “El proceso” de Kafka una obra menor. Ahora lo cuento con cierta tranquilidad, pero si no aparecí muerto en el Elba en algún momento de 2003 o 2004 fue de puto milagro. Todo esto en un país de los menos corruptos, según la estadística. Tonterías. Hablo de un bochorno con ramificaciones a nivel diplomático, con bienes raíces en Alicante y en Tenerife de por medio, con oscuras confesiones de catedráticos finlandeses que sólo hablan en portugués en burdeles brasileños, etc. Contacté con Aulis Aaarnio, un superabogado finés, una especie de Garzón del país, pero con más temple y prestigio internacional. La cosa era meterme a gastarme mis ahorros, que no son tantos, en gastos de abogado en un país cuya legislación ignoro, y cuyas costumbres comunicativas son tan distintas a las nuestras. En fin lo que digo, los casos que podáis contar son irrisorios comaprados con mi novela Dürrenmattiana. El nivel de indefensión en tales trances tiene el cariz de las injusticias divinas, esas que al Derecho se la suda, y que hace que perciba esa disciplina como un entretenimiento para cuidar los límites de esta o aquella propiedad, para apaciguar pendencias subidas de tono entre un par de adultos, y poco más. Pero de la injusticia de verdad jamás se ha ocupado el Derecho. Y no me vale que se me diga que es que no es su tarea.

    Comentario escrito por Javier — 10 de enero de 2007 a las 5:42 pm

  11. 11

    La plaza de la que os hablo la gané 5 a 0, por unanimidad, y, a la hora de ratificarla un consejo de una instancia superior, en la que no había nadie de español con derecho a voto, sino secretarias, amigas de una catedrática que comenzó a escribir cartas retractándose y la pera limonera, no es que se revocara la decisión por alguna formalidad (eso podría pasar), pidiéndome esta o la otra documentación, no, es que, pasándose por el forro de los cojones sus competencias, se otorga la plaza a la candidata preferida de un grupo (en esto siempre están metidas mujeres, podéis estar seguros), cuando se supone que ese consejo puede, si acaso, no firmar la decisión del comité académico, pero en ningún caso tomar él decisiones académicas. En fin, y eso es lo menos grave que podría contar. A mi no me conocía nadie allí, de modo que no podía ser un candidato “marcado”. Algo querría decir que ganase 5 a 0. Por supuesto, la candidata era una don nadie, a la que había que devolver favores, una tía sin ninguna beca, ni premio, con la mitad de publicaciones, de estancias en el extranjero, etc. Así son las cosas.
    Por cierto, cuando habláis de “investigación en España” lo hacéis como si en Europa fuera distinto. Nada más lejos de mi intención que apuntalar la bravuconería patria de tertulia, pero Holanda, Finlandia y Alemania esán igual. USA es otra cosa, en lo bueno y en lo malo.

    Comentario escrito por Javier — 10 de enero de 2007 a las 6:02 pm

  12. 12

    “¿A alguien le parece sensato que sea el propio Estado el que mine de esta forma los cimientos de su propio sistema público y de solidaridad? ¿Alguien comprende por qué unos ciudadanos pueden optar y otros no? Se trata de una medida que desde todos los puntos de vista, incluyendo la pedagogía cívica, habría que replantear.”

    Bueno, pero ¿cómo replantearlo? Obligando a los funcionarios a tener la Sanidad Pública y pagarse aparte la privada, ¿o dejando que todos puedan elegir entre pagar la pública o la privada??

    Saludos

    Comentario escrito por asertus — 10 de enero de 2007 a las 6:16 pm

  13. 13

    Varias cosas:

    1. Mis disculpas por no ser capaz de acabar hoy lo que quiero comentar sobre la selección del profesorado. Espero tenerlo mañana. Lamentablemente esto permite que os vayáis haciendo a la idea de que lo que llegará será un tocho impresentable.

    2. Asertus, me reitero en lo dicho: “Quizá sería más sensato un sistema que permitiera optar a todos los ciudadanos pero que no consintiera el cambio a nadie una vez tomada la decisión. Me atrevo a afirmar que en tales condiciones, por la cuenta que le trae a todo el mundo, casi la totalidad de las prestaciones serían encargadas a la Seguridad Social. Y quien quisiera Adeslas ya se lo pagaría. Que nadie desea tener un problema cardíaco o un tumor y no estar cubierto por el sistema público.”

    3. Javier, lo que cuentas me recuerda algunos de los más descocados episodios que se comentan en la Universidad alemana respecto de las funciones de esa hermosa institución que es la “Frauenbeauftrage”. De todos modos, sobre la mujer en la Universidad:
    http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=17

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 10 de enero de 2007 a las 8:51 pm

  14. 14

    En Alemania están las infames Quotenfrauen

    Comentario escrito por Javier — 10 de enero de 2007 a las 9:04 pm

  15. 15

    ¡Dios mío!, ¡Un funcionario no ‘funcionarizado’!

    Enhorabuena

    Comentario escrito por lydia — 11 de enero de 2007 a las 2:38 am

  16. 16

    A ver, yo he tomado posesión de un puesto de funcionario de carrera dos veces en mi vida en dos cuerpos distintos de la AGE (por oposición de acceso libre, ambos) y no recuerdo haber jurado ninguna fidelidad al mongol ni a la constitución, cosa que también me habría jodido (lo del mongol). A título de anécdota sólo decir que en mi jura de bandera, camuflado entre otros cientos de soldados del RING 1 de la Brunete (no mediática) mantuve mis labios bien sellados cuando se gritó “viva el rey” aunque se me salían las tripas por la boca con el “viva España”.

    Respecto a MUFACE tengo dudas, pensaba que eras funcionario autonómico de la generalidad valenciana por el traspaso de competencias en educación.

    No sé cómo funcionará MUFACE en Valencia, pero en MAdrid es un modelo de gestión, rapidez, amabilidad y educación de unos funcionarios que, supongo que por corporativismo, afecto o como le quieras llamar, tratan estupendamente a sus colegas. Me sorprenden tus críticas, supongo que allí funcionará bastante mal, cosa lógica dada la estructura raquítica de un estado residual cuando sales de Madrid.

    Y la historia de MUFACE, que veo que desconoces porque, entre otras otras no has sido obligado a realizar un curso selectivo y de preceptiva aprobación de varios meses y horario intensivo (por duplicado en mi caso) sobre el funcionamiento de la administración y sus apasionante derecho administrativo, parte de la época de Franco, donde se establece que su seguridad social debe ser cubierta por un regimen especial. Eso en la teoría, porque en la práctica las prestaciones que estaban cubiertas para los funcionarios eran mucho menores que para el resto de ciudadanos, de ahí que los primeros empenzaran a cotizar a mutualidades diversas que terminaron por fusionarse en una sola, MUFACE. Nadie lo ha modificado porque funciona, y mucho mejor que su equivalente en la SS, con cuentas saneadas y excelentes prestaciones. Has hecho muy mal en términos prácticos en tu elección de sanidad pública, pero si te sientes a gusto con tus principios, allá tú (como la loca de Jesús Vázquez). Yo tengo ADESLAS y me va muy bien.

    Poco a poco te darás cuenta de que MUFACE da una serie de ayudas que están muy bien: gafas, dientes, estudios, nacimiento de hijos, compra de vivienda, etc, auqnue eso sí, incompatibles con otras ayudas sociales del ministerio en cuestión.

    Comentario escrito por intelestual — 11 de enero de 2007 a las 8:42 am

  17. 17

    Gracias por la aclaración sobre el origen de MUFACE, Intelestual. Está claro que nadie lo ha modificado porque funciona, pero precisamente por eso podría probarse a extender el modelo.

    Ocurre, sin embargo, que funciona, creo, con una “trampita” y es la posibilidad del cambio de compañía. Porque es un fraude tener Asisa para la vida cotidiana, cuando lo que importa es más la comodidad y rapidez de la atención que cuestiones médicas, pero poder pasarse a la SS en cuanto uno lo necesita de verdad, como hace tanta gente. Supone una quiebra terrible del principio de solidaridad en que se basa la SS, pero también, lo que es todavía peor, un fraude a la propia esencia de cualquier cobertura de riesgos (porque no se paga la cuota a la SS excepto cuando aparece el riesgo, lo que actuarialmente es un negocio pésimo para la SS).

    Por eso digo que me parecería bien que se extendiera a todo el mundo el sistema, pero con un compromiso de permanencia mínima una vez hecha la elección (no sé, 20 ó 15 años, esto es una cuestión de cálculo que seguro que cualquier compañía de seguros privada sabría hacer).

    No sé por qué dices que me he equivocado al escoger a la Seguridad Social. Hasta la fecha la he utilizado siempre y no tengo quejas.

    Por último, respecto de MUFACE, corroboro todo lo que dices en punto a la amabilidad. De hecho estuve a punto de mencionarlo en el post y de achacarlo, como tú, a cierto espírituo de korps. Había una cola de narices, el lugar en que estábamos todos esperando era un semisótano pequeño y cutre, pero los funcionarios eran en general muy amables y atentos. Así que cuando hablaba de cutrez y esencias patrias me refería a las instalaciones y las esperas. Es cierto que, claro, venía yo del rectorado de mi Universidad, con unas instalaciones de lujo sin igual (excepto en otras Universidades españolas), según he podido comprobar en mi vida académica en otros lugares del mundo civilizado.

    (Por cierto, que, como siempre, he borrado los comentarios a este hilo totalmente ajenos a la discusión en curso)

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 11 de enero de 2007 a las 9:27 am

  18. 18

    Por cierto, que los profesores de Universidad somos funcionarios del Estado porque seguimos siendo miembros de un cuerpo estatal (bueno, de uno de los dos cuerpos que hay, el de titulares o el de catedráticos), por mucho que estemos destinados a administraciones independendientes (autónomas, o como se quiera llamar) que son las Universidades y seamos pagados por las respectivas Comunidades Autónomas, que son las que tienen competencias en materia de educación.

    Creo, más o menos, que es así. Función pública nunca ha sido mi fuerte.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 11 de enero de 2007 a las 9:31 am

  19. 19

    Bien por haber borrado esos comentarios. Efectivamente es esa, para la mayoría de los casos, la solución más sabia, con lo que la intención de aquellos comentarios no ha podido quedar, desapareciendo, mejor rubricada. (Esto último también lo puedes borrar).

    Otra cosa: ligabas la calidad de funcionario a la “libertad de cátedra”. Esto es también una pregunta perosnal: ¿Cómo incidirá en el contenido de lo que expliques ser ahora profesor titular? ¿Sientes poder ahora dar tu visión del derecho administrativo enteramente a tu manera (a pesar de haber un número de contenidos a asegurar)? Lo cual, por ejemplo, en filosofía, en rigor, no existe: Wittgenstein, para ser Wittgenstein, no tuvo que leer a Aristóteles, y un estudiante, para comprender a aquél no tiene por qué comprender a éste. Un profesor de filosofía, siempre que fuera cumpliendo con la temática de su asignatura, tiene todo el derecho (y fundado en la cosa misma) de hacer lo que le dé la gana.

    ¿Cómo es eso en tu caso? ¿En el caso del derecho? ¿Es algo que te has replanteado siendo ahora titular?

    Comentario escrito por Pablo — 11 de enero de 2007 a las 11:31 am

  20. 20

    Ligaba la pervivencia de la condición funcionarial a la libertad de cátedra porque en la hipertrofiada concepción de esta última que existe en España se suele entender que coviene preservarla, además, por encima de todo. El hecho de ser funcionario, con la intangibilidad que supone tal condición, es una defensa más (por si hacen falta).

    En la práctica, una vez uno llega a TU, ha podido históricamente hacer de su capa un sayo si no daba demasiados problemas. Afortunadamente, diré, parece que eso se ha acabado y que se empieza a imponer cierta cordura desde instancias superiores en cuanto a mínimos en el temario que hay que tocar y cosas de esas. Otra cosa es cómo se está haciendo esta transición, dado que suelen ser decisiones dudosas y que se entrometen en detalles absurdos. Dudosas, digo, porque es complicado hacer cumplir con eso, por mucho que se emperren los decanos, hoy por hoy, a un profesor si éste se niega a ello.

    Legalmente un TU tiene plena capacidad docente e investigadora. Eso significa que, dentro de los contenidos que fija el BOE, puede desarrollar a su gusto su temario. Las Universidades en sus estatutos pueden establecer pautas siempre y cuando no afecten a la libertad de cátedra (ya digo que en España se ha entendido de forma hipertrofiada) y respeten las directivas del BOE, así como los planes de estudio. Pero el margen de libertad teórica es amplísimo.

    Otra cosa es que, en la práctica, mi vida no va a cambiar mucho este año. Estoy metido en un programa gestionado de forma absurda por parte de mi Universidad que confunde la innovación educativa con la absoluta uniformización de la docencia y según el cual pretenden controlarme prácticamente todo. Por poner un ejemplo, he de hacer un parcial a pesar de que considero que es la cosa más antipedagógica del mundo.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 11 de enero de 2007 a las 8:17 pm

  21. 21

    Sobre la obligación constitucional de prestar juramento, en unos términos constitucionalmente más presentables, es interesante la STS de 30.09.08
    El TS estima el recurso interpuesto por el Abogado del Estado contra el acuerdo del Gobierno Vasco de 1 de octubre de 2002 emitido en respuesta del requerimiento efectuado por el Delegado de Gobierno, en el que se instaba el cumplimiento de la obligación de juramento o promesa de acatar la Constitución de manera particular por cada miembro de la Ertzaintza. Tal acuerdo consideraba cumplida esa obligación de manera implícita, por el acceso a la condición de miembros de la Policía Autonómica Vasca, pero sostiene la Sala que difícilmente puede entenderse así, cuando la Ley -art. 6.3 LO 2/1986- exige un acatamiento concreto de cada miembro, añadiendo que tampoco puede entenderse sustituido por el principio de legalidad que debe informar la actividad de estos miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Por todo ello, se declara la obligación del Gobierno Vasco de exigir, individualmente, el cumplimiento de este deber de juramento o promesa de acatar la Constitución a cada uno de los miembros de la Policía Autonómica Vasca.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 12 de noviembre de 2008 a las 8:32 pm

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