Vota contento, vota calladito, vota sin rechistar…

Seguimiento de la campaña electoral valenciana (día 15) para El País Comunitat Valenciana

Un día más sin campaña electoral. Y van… Bueno, en realidad, sí hay campaña. Alarte está de marathon 24 horas por mercados, pueblos y fábricas tratando de que alguien le conozca y pueda desentrañar las alternativas que ofrece el PSPV mientras Rita Barberá con su desparpajo habitual responde a las condenas judiciales y el espectáculo laxista que es Valencia en temas de ruido prometiendo que si gana se pondrá seria con los excesos. Vamos, nada que logre apartar el foco de la movilización ciudadana que, a estas alturas, tiene ya histerizados a los partidos políticos. Cuando el pasado lunes dediqué este seguimiento a tratar el tema, hubo un par de personas que me comentaron por los pasillos de la Facultad que era un error dar cancha a los «perroflautas» y que quienes tenemos un blog perdemos la pespectiva de las cosas, cegados por los que leemos por aquí, pero que la cosa no tenía ninguna importancia en el mundo real. No tenían razón.  Porque en una democracia de verdad nada hay más importante que atender a lo que la gente dice. ¿Incluso en campaña electoral? Especialmente en campaña electoral.

Los partidos políticos que dominan la escena, PP y PSOE, están nerviosos. No tanto porque piensen que todo lo que está ocurriendo pueda tener efectos electorales profundos a corto plazo, que de momento no lo creen. Aunque resulta evidente que en el PP de Madrid sí andan muy preocupados por si de resultas de todo esto IU sube mucho, UPyD recibe voto de los descontenos y logra entrar en el Parlamento de Madrid y al final de la película ello se traduce en una dolorosísima pérdida de la mayoría absoluta que, si bien es una perspectiva poco probable, supondría todo un terremoto político. De una manera semejante, aunque por motivos algo distintos, quienes están preocupados en Valencia son los responsables del PSOE local, pues temen que el efecto incontrolado de las protestas pueda drenarles votos en favor de Esquerra Unida o de Compromís, llegando incluso a facilitar que los dos obtengan representación, lo que se traduciría en un batacazo del PSOE mucho mayor del ya de por sí doloroso e importante bajón que está previsto. Pero, como decía, no es éste el motivo esencial de los nervios de los grandes partidos. No. Ellos, simplemente, están nerviosos porque, acostumbrados a controlarlo todo, es una desagradable novedad que haya un vector, por muy inocuo que pueda ser, que se escape a tus designios. Aquí llevamos muchos años acostumbrados, con una democracia de muy mala calidad, a que todo esté atado y bien atado. Y de repente una serie de ciudadanos revoltosos lo ponen todo patas arriba y los muy díscolos no atienden al sistema de incentivos y palos que de ordinario garantiza el control del cotarro. Por mucho que la lógica diga que el efecto electoral será más bien mínimo reconocerán que la cosa es molesta. Introduce incertidumbre. Y la incertidumbre es un fastidio. Sobre todo si estás acostumbrado a despejarla expeditivamente empleando para ello el Boletín Oficial del Estado. Recordemos, por ejemplo, que vivimos en un país en el que incluso se ha sentido la necesidad de obligar por ley a las televisiones públicas y también a las privadas, por si faltaba algo, a informar unos tiempos tasados para cada partido político, de manera proporcional a los resultados pasados. Da igual que hagan algo o no, que sean noticia o no, que  digan cosas de interés o no… nuestras leyes se encargan de disciplinarnos el consumo mediático de información con unas dosis predeterminadas de PP y de PSOE al por mayor, salpimentadas con mínimas referencias a los demás que logran colarse dentro (del resto de opciones, directamente, pues ni informamos).

De diseño, moderno y occidental en las formas, pero esto no deja de ser un embudo.
Los españoles nos merecemos más y podemos hacerlo mejor. 

Este modelo de democracia de muy baja calidad, muy impermeable a las demandas de los ciudadanos, muy fortificada frente a la aparición de alternativas y ante la posibilidad de que gente de fuera del sistema de partidos dominantes pueda llegar a pintar algo, una democracia con unos déficits participativos enormes, es precisamente lo que están criticando los acampados. Porque quienes critican a los que protestan por la heterogeneidad de sus reivindicaciones no se han dado cuenta todavía (y es que, caray, hay que repetirse, pero es que sí, es que no se enteran) de que sí hay un potentísimo hilo conductor en la protesta: queremos una democracia de verdad, una en la que cuente la opinión de los ciudadanos y no la de unas minorías supuestamente benévolas que nos dicen lo que es mejor para nosotros. La idea, nada descabellada, que late en toda la acción del movimiento #15M, desde su génesis a su desarrollo actual, es la misma y es muy unitaria. Muchas de las cosas que pasan, de las barbaridades contra colectivos como jóvenes, inmigrantes o trabajadores que hemos visto recientemente, se han producido y están produciendo, sencillamente, porque no tenemos mecanismos particpativos reales que permitan influir en la toma de decisiones y porque además el sistema institucional democrático ordinario (eso de votar cada cuatro años y tal) está diseñado de manera tal que bloquee la aparición de contrapoderes y para asentar a las oligarquías sociales y económicas que llevan el timón. No se trata de definir qué políticas queremos en economía, pensiones, derechos sociales, medio ambiente… No. Se trata de definir qué derechos políticos y de participación real pensamos que es bueno que tengan a su disposición los ciudadanos. Porque esas reglas del juego son básicas y esenciales para articular mayorías de verdad legítimas desde un punto de vista democrático. Que nuestro modelo, diseñado hace casi 40 años en un determinado contexto, está totalmente esclerotizado y ha dejado de funcionar de manera satisfactoria hace mucho tiempo que es una evidencia de la que la generalización de la corrupción de baja intensidad en el país es sólo un síntoma más.

A los ciudadanos los poderes públicos españoles nos quieren callados y poco protestones porque consideran que la política no es cosa nuestra, sino de una serie de personas que ya sea por casta o por dedicación son las que tienen derecho a participar del debate público. Nos dejan votar, sí, cada equis tiempo, pero esencialmente entre una serie de opciones precocinadas previamente gracias a un sistema electoral, tanto a nivel estatal como a nivel autonómico que necesitan urgentísimas reformas porque tienen como vocación fortificar a los partidos hegemónicos antes que representar los votos de los ciudadanos. Tenemos reconocidos algunos derechos de participación en la toma de decisiones públicas que se violan sistemáticamente sin sanción, pues obviarlos es, en realidad, lo que el modelo de tomas de decisiones español aconseja.

Esto es lo que ha prohibido la Junta Electoral: concentración ayer noche en Valencia de
peligrosos ciudadanos reuniéndose y protestando, algo inaceptable en democracia

Y por si hay alguna duda respecto de todo lo dicho, ahí tenemos lo que pasó ayer. Estuvimos aquí durante todo el día discutiendo sobre la legalidad de las concentraciones y manifestaciones en campaña electoral, en la jornada de reflexión e incluso en día de elecciones. Y tratamos de explicar qué dice nuestra Constitución, aparentemente, así como las implicaciones de entenderla de una manera o de otra. Porque resulta obvio, como por otra parte ha declarado el Tribunal Constitucional, que los ciudadanos no perdemos en campaña nuestros derechos. Y debiera resultar también evidente que precisamente en campaña electoral, porque la política la hacemos todos, los ciudadanos, y no sólo los partidos, no sólo es que los mantengamos. Es que en ese contexto los derechos de partipación política son más importantes que nunca. Una democracia participativa no prohíbe las manifestaciones en una jornada de reflexión. Sólo lo hace si hay serios y evidentes riesgos para la seguridad de las personas o de los bienes, con el objetivo de evitar la coacción o la violencia. Porque una democracia no funciona bien con violencia o con coacciones. Pero tampoco  funciona bien sin debate. Y sin que en el mismo estemos todos. Por esta razón resulta abiertamente delirante la decisión de ayer de la Junta Electoral Central prohibiendo, declarando fuera de la ley, que los españoles nos reunamos el sábado y el domingo para hablar de política, para protestar o para lo que sea por muy cívico y pacífico que sea nuestro comportamiento. Los argumentos de la resolución son de lectura obligada y espeluznada. Se los resumo de forma no jurídica: nuestra más alta institución electoral nos está diciendo que los ciudadanos votemos calladitos, contentos, sin rechistar… a lo que hay, pero que además mejor que no hablemos, que no nos juntemos, que no debatamos en público y que nos abstengamos, por supuesto, de protestar, porque todas esas son actitudes potencialmente peligrosas y disruptivas en una democracia.

Precisamente contra esa visión de la vida política está protestando hoy en España tanta gente. Afortunadamente no es la única manera de organizarnos como sociedad. Ni siquiera la que a juicio de muchos, como es mi caso, se desprende de nuestra Constitución. Lo que ocurre es que unas estructuras rancias, rígidas, burocratizadas, oligárquicas, representativas de una España generacional, social y económicamente hegemónica han secuestrado nuestra democracia y la manejan de la manera más restrcitiva posible, para que no haya sustos. Lo que pasa es que, a este paso, cualquier día tendremos uno bien gordo.

Miguel Ángel Presno ha analizado con urgencia la resolución de la JEC. Me permito enlazar su texto y copiarlo aquí (dado que muy amablemente ya nos lo dejó ayer en los comentarios de la anterior entrada):

(…) la Junta Electoral Central ha decidido que no se pueden celebrar las concentraciones previstas para el sábado. La prohibición se fundamenta, según dicha resolución, en que nuestra legislación prohíbe actos de campaña electoral el día de reflexión y el de las elecciones; también trata de evitar que se formen grupos de personas que impidan el ejercicio del sufragio y, asimismo, no se puede pedir el voto para ninguna de las candidaturas concurrentes ni tampoco la exclusión de cualquiera de ellas.  La Junta ignora la propia Ley Orgánica de cuya intepretación es actor autorizado: primero, la finalidad de estas convocatorias no es captar sufragios para las diferentes candidaturas, por lo que no hay un motivo constitucionalmente válido para impedir el ejercicio del derecho fundamental de reunión; segundo: en un Estado democrático el debate político no se reduce al debate electoral ni los únicos legitimados para expresarse políticamente son los concurrentes a unas elecciones; tercero: tal cosa debe ser así incluso en la jornada de reflexión, como declaró el Tribunal Constitucional el año pasado cuando anuló, por inconstitucional, una resolución que había impedido conmemorar el Día Internacional de la Mujer por estar convocada el día previo a unas elecciones autonómicas; cuarto: la Junta Electoral ignora también que en democracia no hay un día del derecho de reunión o de la libertad de expresión; todos los días son días para el ejercicio de los derechos fundamentales, salvo, como ocurre precisamente con el sufragio, que se trate de derechos que por la propia previsión constitucional se ejercen cada cierto tiempo. Pero la democracia -y el ejercicio de derechos fundamentales como la convocatoria de una concentración o la expresión colectiva de una expresión son parte esencial de un sistema democrático-, no se paraliza un día al año; la reflexión política no existe si no se puede expresar de manera pública en cualquier momento y lugar. ¿Dónde está la incompatibilidad entre ejercer, o no, el sufragio y poder ejercer otros derechos? En la mayoría de los Estados democráticos del mundo el debate político prosigue hasta el momento mismo de la votación porque se presume que los ciudadanos son libres y ejercen sus derechos sin miedo.  ¿Dónde están esos “grupos susceptibles de entorpecer el acceso a los locales electorales” de los que habla la Junta? ¿Quién, en palabras de esa Junta, ha dificultado o coaccionado el libre ejercicio del derecho de voto? ¿Es que la Junta Electoral Central considera que los ciudadanos que pueden votar el domingo no son libres y necesitan ser protegidos de sí mismos? ¿Es que la Junta Electoral Central le ha perdido el respeto a los ciudadanos?

No tengo nada que añadir en Derecho. Porque además este tema, a día de hoy, ya no es esencilamente jurídico sino político. Probablemente las manifestaciones no serán disueltas dado que, aun siendo ilegales según la JEC, mientras no generen problemas de orden público no tendría sentido disolverlas arriesgando, con ello, mucho, pues dispersar por la fuerza a varios miles de personas entraña un riesgo evidente en materia de seguridad pública. Por no mencionar que es dudoso, por mucho que nuestras autoridades se estén cubriendo de chapapote democrático con sus decisiones (disolución a palos de la concentración de Sol el pasado lunes, peticiones de ilegalización, una JEC que se pone en mode liberticida on en cuanto se excitan sus bajas pasiones…), que alcancen ciertos niveles. Como comenta hoy Guillermo López, no parece fácil que lleguemos a presenciar cómo nuestras fuerzas de seguridad desalojan plazas por la fuerza en una actuación que ni el mismísimo régimen militar de Mubarak se atrevió a acometer.

Pero el mal ya está hecho. Nos están diciendo que ir a la concentración mañana es ilegal e incluso delictivo. Con ello, qué duda cabe, pretenden parar las manifestaciones y que mucha gente, como es lógico ante la ilegalización, deje de ir. Pero basta pasear por cualquier plaza española hoy para comprobar qué es lo que hemos prohibido y sentir una enorme vergüenza. Esa es la vergüenza que anima a muchos, cada vez a más, a exigir unos cambios que son, a día de hoy, sencillamente inaplazables. Porque yo quiero votar y voy a votar. Pero quiero hacerlo libremente, discutiendo, hablando y quejándome por las cosas que no me gustan, respetando que los demás lo puedan hacer también y dándonos unos cauces de participación que garanticen que la voluntad de quienes son más porque logran convencer con sus ideas a una mayoría será después articulada a través de leyes y acción política.

Porque hoy nos liquidan prácticamente el derecho de reunión. Pero a saber qué viene después.

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Bonus track jurídico: La Sentencia del Tribunal Constitucional 96/2010, ya comentada ayer, que certifica que los ciudadanos no perdemos el derecho de reunión en campaña electoral o día de reflexión.



12 comentarios en Vota contento, vota calladito, vota sin rechistar…
  1. 1

    Gracias por el artículo y por colgar la vergonzosa decisión de la JCE. En mi humilde opinión aquellos que hablan de no dar alas a los perroflautas son los primeros, en su calidad de profesores con libertad de cátedra, que tendrían que acudir a las asambleas para protestar por la flagrante prostitución de la democracia a la que asistimos en plena campaña electoral. Resulta encomiable que un «grupúsculo» con síndrome de perroflautez, antes que los partidos políticos y sindicatos, antes que las universidades, antes que nuestros padres, nos esté recordando que los políticos gobiernan para el pueblo y no a su costa (votar y callar, votar y callar). Me quito el sombrero.

    Comentario escrito por olga — 20 de mayo de 2011 a las 1:37 pm

  2. 2

    Bravo!!! Una simple pregunta sr. Boix, como se nos ha limitado (más bien negado) el derecho de reunión, cabría interponer recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional?? Es algo que podría resolverse para mña por la urgencia del caso?? Como puede la JEC sesgar un derecho como éste tan tranquilamente??

    Comentario escrito por Ceferino — 20 de mayo de 2011 a las 1:56 pm

  3. 3

    Nada más bonito ayer en Sol que hablar de política (con una cerveza en la mano, eso sí) con unas cuantas personas. Sacar la política del salón de casa a la calle es un ejercicio magnífico! Hoy estaremos de vuelta por allí.

    Comentario escrito por mikiroy — 20 de mayo de 2011 a las 2:51 pm

  4. 4

    Muy buena pregunta, Ceferino. Obviamente, contra la decisión cabe recurso. Si hubiera sido una prohibición hecha por la Delegación de Gobierno habría que ir al juzgado de lo contencioso y sólo llegaríamos al TC tras agotar todas las instancias.

    Como lo ha hecho la JEC y no hay previsto recurso contra sus decisiones en vía jurisdiccional por nadie que no sean partidos o actores electorales (una prueba más, por cierto, de que la JEC no es competente para esto) no hay vías ordinarias de recurso que agotar, con lo que sí, se puede ir, desde ya, al Tribunal Constitucional en amparo (salvo que me haya equivocado en algo, que creo que no).

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 20 de mayo de 2011 a las 2:58 pm

  5. 5

    tanto pp comp psoe están intentando ningunear a este movimiento porque:
    -al pp le fastidia parte de los votos que pensaba ganar al presentarse como la única alternativa al psoe (o los que han traido el paro y la crisis, o nosotros, era su mensaje) para jovenes que la verdad están bastante jodidos

    -al psoe porque sin duda este en un movimiento de izquierdas, y puede quitarle aún más votantes que los de todas maneras ya iban a perder

    lo que me fastidia es que probablemente no tenga la fuerza suficiente todavía, pero bueno quizá para las elecciones generales del año que viene sí estén mejor organizados

    Comentario escrito por pescadilla — 20 de mayo de 2011 a las 4:37 pm

  6. 6

    ¿Cómo no va a haber nervios? Ayer vi las imágenes de los miembros de la JEC. Me pareció ver en algún rostro algo así como, «sabemos que lo que hacemos está mal».

    Entre corruptos, amigos del capital, liberticidas y xenófobos, España, como estado, se está cubriendo de «gloria». Y he aquí que hay personas que salen a la calle y demuestran que, después de todo, la democracia se compone de individuos y no se partidos y lobbys.

    Comentario escrito por Gekokujo — 20 de mayo de 2011 a las 4:44 pm

  7. 7

    Este comentarista le felicita por las reflexiones, pero le insta a averiguar y comunicar-nos cual es el alcance real de la respuesta a consulta dada por la JEC. es ese un criterio a aplicar por las juntas provinciales y las resoluciones de que estas dicten en desarrollo de esta son las recurribles ante el tribunal competente, es esta una resolución en si misma susceptible de recurso, su mera existencia faculta a la autoridad gubernativa para disolver concentraciones aunque después se anule por el TC esta, si tal caso se diese resultaría eximido de responsabilidad penal quien cometiera delito de desobediencia a la autoridad al negase pasivamente a desalojar?????

    Comentario escrito por vamosaponernostecnicos — 20 de mayo de 2011 a las 5:40 pm

  8. 8

    Me llama un poco la atención que se le de tanta transcendencia a las decisiones de la Junta Electoral respecto a las manifestaciones o reuniones de los ciudadanos, cuando ayer el PP desafió a una decisión de la Junta electoral, que declaró que no podía realizar un mitin en Torrevieja y éste se realizó. Por lo visto tampoco es tan importante lo que este organismo determine
    ¿o si?

    Comentario escrito por Blog1 — 20 de mayo de 2011 a las 6:27 pm

  9. 9

    Sí, porque se presupone que el PP lo hace dentro del sistema con lo que eso presupone, y los «perroflautas» de Sol, están presuntamente fuera.

    Comentario escrito por Gekokujo — 20 de mayo de 2011 a las 8:21 pm

  10. 10

    a mi me sale que esto deja atras la transicion. como quedo atras el franquismo y supongo atras cosas. vienen cosas nuevas porque viene gente nueva. la gran mayoria es silente. los nacidos despues DE LA TRANSICION son OTRA, UNS ALTRES VALENCIANS. PUEDE QUE SEAN LOS PROBLEMSA PARECIDOS ÈRO HAY MAS DISTANCIA ENTRA EL TIPO DE GENTE O CUANDO MENOS LA RESPUESTA DE LA GENTE.
    CHICOS ESTA POR VER. VER LEER Y ESCUCHAR ES MUY MUY BUEN PUNTO DE PARTIDO.

    Comentario escrito por saltate — 20 de mayo de 2011 a las 8:46 pm

  11. 11

    Andres, por si quieres ilustrar tu proximo artículo con esta foto:
    http://farm3.static.flickr.com/2013/5740270847_2d92d886d8_b.jpg

    Esta tambien está genial:
    http://farm6.static.flickr.com/5306/5739566757_59661fdf37_b.jpg

    Un saludo, gracias por el analisis!

    Comentario escrito por orayo — 20 de mayo de 2011 a las 10:44 pm

  12. 12

    siento insistir pero dado el estado de confusión de la cosa me parece importante que de esto por lo menos salga en claro el contenido del derecho de reunión, así que si según parece las decisiones de la JEC son impugnables ante el TS en recurso C-A y si solamente están legitimados los convocantes de la reunión alguien sabe de alguna resolución notificada fehacientemente que sea posible recurrir de tal modo que algún día el Tc declare la legalidad de lo acontecido y el «error» del la JEC.

    Comentario escrito por vamosaponernostecnicos — 21 de mayo de 2011 a las 6:03 pm

Comentarios cerrados para esta entrada.

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