Ajusticiamiento de Sadam Hussein

Sadam Hussein, antiguo presidente del Irak dictatorial y totalitario, genocida y cómplice de algunas de las mayores agresiones a los derechos humanos que se han cometido en las últimas décadas, ha sido ajusticiado por las nuevas autoridades iraquíes.

Con este episodio se liquida por la vía rápida la farsa judicial alentada por Estados Unidos y protagonizada con entusiasta fruición por quienes tienen ahora el mando en plaza por delegación del ocupante. De manera muy conveniente, los hechos ¿juzgados? se refieren a una de las más anecdóticas matanzas protagonizadas por Sadam. Pero es que habría quedado un poco ridículo condenar al dictador a muerte (en otro proceso pseudojudicial de estos) alegando como prueba de cargo el empleo de armas químicas suministradas precisamente por el país que es el principal apoyo del aparente estado iraquí (e, incluso, utilizadas de acuerdo con las instrucciones dadas por los mismos estadounidenses que, años después, cuando el antaño aliado se volvió díscolo, han decidido derrocarlo y promover su juicio sumario).

El ajusticiamiento de Sadam es una prueba más de cuán absurda puede llegar a ser la pretensión de legitimar por medio de procesos judiciales, a través de una supuesta aplicación del Derecho, la pura y dura aniquilación del enemigo, del adversario. Es una prueba más de hasta qué punto los Estados Unidos y sus aliados han perdido el norte. Es una prueba más de que todo lo relacionado con Irak está siendo manejado con una indecente ausencia de inteligencia.

¿De qué sirve esta farsa, sino para deslegitimar (¿más todavía?) a los nuevos gobernantes, a quienes les patrocinan y a su pretendida Justicia? ¿Para crear un nuevo mártir? ¿Para afirmar nuevos agravios? ¿Para dejar claro que no tenemos, desde el Occidente silente o cómplice, el más mínimo interés en colaborar con el desarrollo cultural y cívico de los países árabes sino que sólo nos interesa que la barbarie, eso sí, esté moderadamente controlada en nuestro beneficio?

Como comentábamos hace poco, las nociones de justicia y retribución, la propia idea que el Derecho occidental y cualquier Estado que se reivindique de ese nombre tienen de sí mismos, obligan a plantear no pocos interrogantes cuando se trata de juzgar, años después, los excesos de cualquier dictadura. Y eso, incluso, cuando se hace mediante juicios (más o menos) de verdad, con respeto a las garantías y a un proceso mínimamente dignos de ese nombre. Sin pena de muerte, ni exaltación de la venganza o de la exterminación del enemigo.

No sé muy bien qué es lo que nos presentan hoy las nuevas autoridades iraquíes y las fuerzas de ocupación a las que se deben. Sí tengo claro, en cambio, lo que no es.



23 comentarios en Ajusticiamiento de Sadam Hussein
  1. 1

    Te estaba esperando.

    Comentario escrito por Danuto — 31 de diciembre de 2006 a las 12:56 am

  2. 2

    Sip pero haciendo de FJL hay que decir que la mayoría chií estaba brincando en una pata de la felicidad…

    Así que martir martir lo que se dice martir pues ni tanto que chiíes hay casi un 65%…

    Joer que en estos tiempos de unanimismo hace falta un 99.8% de apoyo al martir, como en los mesmos tiempos de Saddam, mismamente…

    (Modo Ironía Off)

    De verdad que muy lejos de ser un juicio que enorgulleciera a las bienpensantes cabecitas de las Europas…

    Comentario escrito por Inveterado Retroprogre (El Hijo de Strepto) — 31 de diciembre de 2006 a las 7:14 pm

  3. 3

    La ejecución de Sadam Hussein tiene algo muy interesante al margen de los asuntos de legitimación de gobiernos. Sadam era un asesino sanguinario. Prácticamente ninguna voz se ha alzado en defensa de un depredador así. En realidad a nadie le importaba un pimiento el destino de esa alimaña. Su condena es justa, o si se quiere emplear otro término, proporcionada. Sin embargo, las voces que han clamado por las carencias y defectos evidentes de su proceso, lo han hecho contaminados por las correcciones políticas, con lo que realmente no se ha logrado llamar la atención sobre el atentado que supone algo así contra la evolución de un derecho internacional efectivo.

    Unos hablaban de que la horca era muy fuerte, que fuerte tía (no les importaba una inyección), otros de esa cantinela que se ha puesto de moda -y que he mencionado antes- de la legitimidad, que suele ser un asunto de opinión que no sirve para estos casos y que me recuerda a aquella estupidez de la ilegalidad para definir la guerra de Irak. Esos calificativos de legítimo e ilegítimo pueden utilizarse en otros ámbitos, pero no señalan mas que puntos de vista que unas veces se basan en ideas políticas (tipo tal gobierno me parece ilegítimo porque se aprovecharon del Once Eme, por poner una cantinela nacional) o en evidencias (tal gobierno es ilegítimo porque el andoba, coronel para más señas, se cargó al gobierno democrático y se puso él y sus hermanos). En el caso de las ideas políticas, la «legitimidad» suele corresponderse con un debate entre correligionarios de varias facciones. En el caso de la evidencia, la «legitimidad» señala algo sobre lo que no cabe duda (este dictador es un gobernante ilegítimo… sí, ya, ¿y?).

    La corrección política genera todo ese tipo de califitativos con tal de dar un rodeo y no aceptar la realidad. La realidad era que el debate sobre esta cuestión era un asunto de derecho internacional, con las miras puestas en la promoción de los derechos cívicos, pero esos derechos cívicos no se extendían a Sadam, es decir, que la condena era justa o proporcional desde una perspectiva ética, pero había que centrar la discusión en las formas legales.

    Empañados de «buen rollito», el anti americanismo barato y esa tendencia a no querer aceptar que una pena de muerte de este tipo puede ser lícita y proporcionada, los mismos que deberían haber explicado los que nos jugábamos en materia de derecho y justicia en este asunto, se han enredado en discusiones sobre la barbarie de la soga o lo malo que es Bush.

    Y ahí está la desolación. Nadie ha protestado por la muerte de Sadam, porque nadie quería hacerlo, porque nadie tenía que hacerlo y porque merecía morir… pero a cambio, los responsables de luchar por el derecho internacional sólo han balbuceado. USA, como dice Andrés en este artículo, no ha perdido el norte, ha exterminado a su enemigo como la apisonadora que es. La cuestión es que en este caso, y siendo aceptable ese exterminio para los derechos de los demás (se elimina a un gobernante-asesino masivo), la atención de los expertos en derecho con fuerza para alzar su voz se ha centrado en materias que aquí sí eran secundarias, como esta concreta pena de muerte y el Bush tonto y malvado. Lo importante era el proceso kafkiano y el análisis de la validez y mecanismos que tiene el derecho internacional.

    Comentario escrito por Alfredo M-G — 01 de enero de 2007 a las 10:28 am

  4. 4

    Hola:

    Las grotescas imágenes de la ejecución, con un verdugo encapuchado mandando al infierno y alabando en nombre de Alá a Al-Zarqawi, eran calcadas a las que hemos visto no pocas veces con otros protagonistas.

    Y por cierto: los políticamente correctos pidieron desde el primer minuto del partido llevar a Saddam al TPI, algo asumible por cualquier bípedo mínimamente civilizado.

    Apartado de consignas: ¡Pena de muerte, ni a partidarios!

    Firmado: Popota, a Proud Friend of Robin Cook.

    Comentario escrito por popotez — 01 de enero de 2007 a las 11:28 pm

  5. 5

    Excelente post, que pone el dedito el la llaga en un tema realmente incómodo para el invasor yanqui: no podemos juzgar a Sadam por todas sus atrocidades porque somos cómplices suyos, le apoyamos estusiastamente y le vendimos todas las armas que pudimos en los 80. Que se dedicó a gasear a miles de personas con ellas? Es igual, eran unos putos iraníes o unos desgraciados kurdos que a nadie importan. Montamos una indecente farsa judicial por una nimiedad que cometió y nos lo cepillamos rapidito, que bastante problemas tenemos en Irak para que ahora nos saquen los trapos sucios de hace 25 años.
    Y todavía les gusta pensar que son el país de la justicia y la libertad…

    Comentario escrito por Pésimo — 02 de enero de 2007 a las 10:19 am

  6. 6

    Desde el momento en que existe algo llamado «razón de Estado» y, ligado a ello, el «secreto de sumario» de documentos que no verán la luz sino cuando su carácter vinculante se haya esfumado (y entiéndase aquí «carácter vinculante» tanto en relación con la posibilidad punitiva respecto al agente como a la simple ausencia, por muerte natural, de la práctica totalidad de los integrantes de la generación afectada por el suceso), cualquier pretensión de que el Derecho no sea otra cosa que el sostén estético de la Mentira, o el barniz del poder militar cuando éste accede a disfrazarse de civil, seantoja infantiloide. Para descubrir eso no hace falta estudiar. Algunos lo supimos desde niños, con sólo oir a los abuelos.

    Comentario escrito por Javier — 02 de enero de 2007 a las 5:32 pm

  7. 7

    Efectivamente, este proceso ha sido una total farsa, que ni siquiera el mejor ilusionista podría haber creado, y que ha supuesto un cambio en el proceso, ya que si una de las consecuencias del mismo es la sentencia, mediante este «proceso» la sentencia se ha convertido en el presupuesto de la misma, pues ésta ya se había dictado antes de haberse iniciado el proceso, e incluso antes de haber capturado al ajusticiado. Por último, sin perjuicio de la crítica que merece la pena de muerte, simplemente decir, con relación a lo que se dice sobre la eliminación del enemigo, lo que está sucediendo estos días, me recuerda a que sigue vigente esa vieja costumbre que tenían lo Vikingos (creo recordar), de que una vez ganada una batalla, cortar la cabeza al lider enemigo, y beber usando su craneo, ahora lo que se hace, siglo XXI, es emitir constantemente imágenes del ajusticiado y un personaje diciendo que ha sido un gran paso para Irak. En fin a veces uno duda realmente de si se vive o no en el siglo XXI y no en otras épocas de la Historia.

    Comentario escrito por Richard Wagner — 02 de enero de 2007 a las 11:00 pm

  8. 8

    El Tribunal Penal Internacional, los juicios de Nuremberg, los juicios sumarísimos de Franco, etc son todos (y han sido) una farsa montada por los vencedores. Siempre ha sido así. Y no sólo por EEUU o Franco, sino también por Europa, Rusia y Asia.

    China y Rusia no hacen más que atentar contra los derechos humanos, y no veo a nadie gritando contra ellos como lo he visto contra el ajusticiamiento de Saddam, la guerra de Irak o Pinochet. ¿Manifas, dónde?

    En los países árabes y en Asia muere más gente al año de forma «legal» de lo que mueren en Irak con la guerra actual. Y todo fomentado y amparado por la ONU, el mayor nido de víboras corruptas (empezando por cada uno de los países miembros del Consejo de Seguridad) que ha existido en la Historia. Donde Libia y Cuba se sientan en sillón de la Comisión de Derechos Humanos. Maldad, y además protegida.

    ¿Dónde están las super-protestas en la calle? ¿Las superreuniones del Consejo de la ONU? Chissss, cállate. Ah, claro, que no conviene. Los árabes tienen el petróleo y China la mano de obra barata, que si no esto no tira para adelante. Que en este caso, el fin SÍ justifica los medios.

    No acabo de entender tanta protesta por Pinochet, ni por USA, ni por Franco… China está haciendo lo mismo: Dictadura política (con todo lo que conlleva), y crecimiento económico fuerte.

    Qué país… (y qué mundo)

    Comentario escrito por Qué país... — 03 de enero de 2007 a las 5:29 pm

  9. 9

    ¿Por qué ya no se puede acceder al blog «Inmarcesibilitudes» desde la portada de LPD? Me pregunta no esconde exigencia alguna y sí toda la humildad que haga falta.

    Comentario escrito por Pablo — 04 de enero de 2007 a las 11:24 am

  10. 10

    Si os habéis enfadado por habernos leído, n el blog «Inmarcesibilitudes», cosas como esta siguiente, yo os diría que tampoco es para ponerse así, que la solución no está en borrarnos de la página de presentación de LPD:

    «Aquí estamos hablando de pensamiento a un nivel serio. Si os asusta, os secáis las lágrimas, limpiáis los mocos, y, cuando estéis más tranquilos, empezáis a crecer y a tratar de entender de qué hablamos los mayores. «

    Comentario escrito por Pablo — 04 de enero de 2007 a las 12:22 pm

  11. 11

    Me temo que pudiera tener que ver con una simple cuestión de diseño. Como lo que aparece en la portada de cada blog es el último hilo abierto (no el último al que se contesta, sino el último abierto), y este lleva un título largo (Prolegómenos a una teoría del materialismo simbólico»), no me extrañaría que, al ocupar demasiado espacio, nos hubieran escondido en la nevera o en cuarto de los ratones.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 4:52 pm

  12. 12

    El carácter vinculante del derecho no reside en la formulación jurídica. Eso es más viejo que el hambre. Es el brazo armado, latente, o manifiesto, el que garantiza la «Verbindlichkeit» o «Gültigkeit» del derecho. Por eso, tenía razón Scheler, en «Sobre la paz perpétua»,o «En torno al pacifismo», o como se llamase el texto aquel, al criticar el inernacionalismo del derecho. El internacionalismo pacifista de la Sociedad de Naciones, al que aludía, que no era más que un intento desesperado de una clase (la burguesía de le época) para tratar de manteenr el status quo, ante el temor de su propia aniquilación como clase, tras comprobar recientemente, en las trincheras de Marne, Verdun o Caporetto, el tremendo poder de destrucción de las nuevas técnicas militares. No cabe una Sociedad de Naciones seria, por la simple nación de que los ejércitos siguen siendo nacionales, por más que establezcan alianzas aquí o allá en la defensa de intereses comunes. Es algo parecido a quienes claman por la autoridad Papal en asuntos políticos. En ese punto, la respuesta de Stalin ante la sugerencia de invitar al Papa a Yalta (¿con cuántas divisiones de tanques cuenta ese señor?) es, le pese a quien le pese, correcta y pone el dedo en la llaga, con total independencia de lo que opinemos del personaje.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 4:59 pm

  13. 13

    ¿Cuando comenzó a tener Occidente la sensación de que el tipo, que mutó a Vittorio Gassman en el final de sus días, era un genocida?¿Cuando era socialista?¿cuando era nacionalista?¿cuando era amigo de americanos y franceses, y enemigo de Irán?¿cuando fué invasor de Kuwait?
    uy, uy, uy que rápido ahorcamos ahora en el youtube!

    Comentario escrito por Murdoch — 04 de enero de 2007 a las 7:12 pm

  14. 14

    Por cierto, está claro que lo políticamente correcto nos impide ahora hablar de la barbarie de la «pena de muerte» (solo aplica a los USA). ¿Comentarios del PSOE, PP, IU al respecto? Ninguno. El relativismo moral en el que nos sumimos nos lleva a esta estulticia: a hablar de las consecuencias nefastas de la ejecución, pero no a hablar de la ejecución en sí.

    Comentario escrito por Murdoch — 04 de enero de 2007 a las 7:17 pm

  15. 15

    No sabía que Stalin hubiese estado tan acertado en su comentario. El actual Papa contaba, por entonces -o algo antes: hacia 1942 todavía- con bastantes divisiones acorazadas. Contaba con ellas y contaba en ellas.

    Comentario escrito por Pablo — 04 de enero de 2007 a las 7:58 pm

  16. 16

    Joder, Pablo, pero si esa frase de Stalin es una de las más famosas de todo el siglo XX. Ya digo yo que con tanta Fenomenología el vaciado de mundo es tremendo :) A ver si salimos del submarino, o del atolón del pacífico, no nos vaya a pasar lo de los de la Isla de Pascua.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 8:49 pm

  17. 17

    Cuando he mencionado la expresión «técnicas militares» me refería, claro, al armamento, no a las tácticas. A la aparición de nuevas armas de poder de destrucción mucho más grande que el entocnes conocido.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 8:54 pm

  18. 18

    Los Papas no pintan nada de modo directo en la Realpolitik al menos desde 1526 o 27 (no recuerdo ahora la fecha exacta), con el ejército español no sólo ocupando Roma y teniendo prisionero, de facto, al Papa, sino, en medio del descontento de la soldadesca, por no llegar las pagas, y no haber recibido todo lo prometido, saqueando la ciudad (el famoso «Saco de Roma», del que se hace eco toda la literatura de la época, desde la «Lozana andaluza» de Francisco Delicado – que, no lo olvidemos, era la mayor cortesana del Imperio, y residía en Roma, con su chulo Raspín), hasta los Diálogos de los hermanos Valdés (como el célebre «Diálogo de la Lengua» de Juan de Valdés -, pasando por los textos de Hurtado de Mendoza, etc.), en uno de los momentos de mayor dignidad que la Hispanidad (con el enorme contingente de mercenarios y cazafortunas) haya tenido en su Historia. No sé por qué cojones no se habla de estas cosas en los institutos, en vez de marear la perdiz con imbecilidades como aprender aragonés o valenciano para cumplir con los sátrapas locales de los actuales reinos de Taifa.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 9:00 pm

  19. 19

    Es por esa época en la que Carlos I y Francisco I (o era II?) de Francia se peleaban por el control del Papado, cuando el monarca francés pronunció la famosa frase «Es falso que mi primo Carlos y yo estemos enfrentados. Ambos queremos lo mismo. Los dos queremos Milán», o algo por el estilo. En efecto, ambos reyes estaban emparentados.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 9:07 pm

  20. 20

    Un siglo más tarde, en la España de Felipe IV, la de Quevedo y Góngora, entre otros, la prostitución alcanzaba cifras en torno a 800 mil mozas del partido, lo cual, teniendo en cuenta que hablamos de un país con, si mal no recuerdo, 8 millones de habitantes, con una proporción de 7 mujeres por cada hombre (el resto estaba en América), no está nada mal. Casi como Madrid, Barcelona, Marbella, Ibiza y Valencia hoy en día, con tanta señorita de congresos, cena de empresa y canales de televisión con tanta azafata.

    Comentario escrito por Javier — 04 de enero de 2007 a las 9:18 pm

  21. 21

    Creo que es obvio, por el contenido del mensaje inicial (y de otros) que no sólo trasluce una oposición a esta condena por sus consecuencias pragmáticas y por la farsa judicial habida, sino que el espectáculo se juzga lamentable, además, por sus previsibles consecuencias nada edificantes y porque ha supuesto un akelarre judicial tristísimo.

    Sobre las implicaciones de la ética retributiva inherente a la pena de muerte ya queda poco que hablar. Es una liberación.

    Como los que apoyan la pena de muerte se amparan en consideraciones pragmático-utilitaristas y se niegan a debates «buenistas», «angelistas» y esas cosas que nos dicen, pues nos bajamos a su terreno de juego para discutir. Pero espero que se entienda que es simplemente porque, además, creemos que está claro que ahí también tenemos razón, no porque renunciemos a nada.

    El Derecho, por supuesto, es formalización del ejercicio de la violencia. Pero no sólo. Las sociedades no emplean únicamente la violencia para controlar y reglar, para normar conductas.

    Que el Derecho se base en la disciplina y ordenación de mecanismos de empleo de la violencia, que pretende monopolizar (en tanto que legítima) no significa, por otro lado, que pueda explicarse sólo como empleo de la violencia por parte de quien manda. Y digo, ojo, «sólo».

    Tampoco conviene perder de vista que es muy eficaz.

    Basta ver lo que pasa en una sociedad desarrollada cuando desaparece la religión para ordenar la conducta de los ciudadanos: casi nada (pongan como ejemplo la España de nuestros días)

    En cambio, cuando en una sociedad desaparece la policía o el ejército ya empezamos a detectar cambios en el ejercicio práctico que los ciudadanos hacen de su «yo» moral: suele haber saqueos, violencia, algún asesinato (la famosa huelga de la policía canadiense en los años 70 puede ser un ejemplo, con consecuencias graves, pero no demasido desestructuradoras porque no había violencia pero seguía habiendo Derecho y sociedad).

    No digamos lo que ocurre cuando, aun habiendo fuerzas policiales de tipo milicia, mercenarios, etc., lo que no hay es Derecho: pasen y vean Afganistán, Irak…

    Ubi societas, ibi ius. O al revés. Es lo mismo. Pero no necesariamente articulado (ni sólo articulado) a través de la violencian. Puede emplear (y emplea, de hecho, muchos otros instrumentos).

    Eso sí, puestos a disciplinar moralmente a la gente, yo confío más en el Derecho y la policía (e incluso en cada uno de ellos, por separado) que en la religión.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 05 de enero de 2007 a las 3:54 pm

  22. 22

    Gracias por tu respuesta, Andrés. Como por tu comentario me queda la duda de que hayas malinterpretado mis palabras en algún punto esencial, me gustaría dejar claro que en ningún momento he tratado de hablar de la pena de muerte. No era un aspecto que estuviera implícito en mis palabras. Me parecía oportuno hacerlo notar.
    Mi comentario iba, sobre todo, en el sentido de que asistimos, a mi entender, por todas partes a un juego jurídico-formal, a una especie de intento de extender la deformación profesional de un gremio a la totalidad de las sociedades, como si fuera el modo único de relación (hay una legalización creciente de todo tipo de relaciones de las más presuntamente libres, como la amistad o el erotismo), que, a mi entender, lleva necesariamente a la catástrofe. Porque se lleva a cabo con una casi absoluta pérdida del sustrato sobre el que se aposenta originariamente una formalización tal. Asistimos a intentos de reescribir la Historia por doquier, amparados en la presunta autolegalidad de la subvención. Vemos a filólogos por todas partes proyectando su complejo de inferioridad en los aires de grandeza de querer organizar países y regiones desde los despachos. Todo eso se hace en completa ignorancia de las condiciones materiales (económicas, militares, etc) que originaron la violencia fundadora del método que se quiere imitar. Un ejemplo. El método histórico-comparativo en lingüística, que es la matriz de las Ciencias Históricas, se quiera o no, sobre la que se asientan, por analogía, los métodos reconstructivos de otras muchas de las llamadas «disciplinas humanas» y que debemos a Bopp, a principios del siglo XIX (sobre 1825, más o menos), nació en el estudio de las lenguas indoeuropeas (Bopp era un especialista en lituano, que se puso a estudiar sánscrito por recomendación de Humboldt en París), y hoy en día se quiere aplicar, con propósitos de dignificación, a cualquier familia de lenguas, al más pequeño dialecto de los más o menos 6 mil que hay sobre la tierra. Como lingüista, me parece muy bien. Ahora bien, late en ese intento un fantasía formal, por la cual parece que al convertirse una pequeña lengua en objeto de la tremebunda arquitectura del método, se diese una transustanciación o algo así, que hiciera que tal objeto pasase a adquirir los derechos más altos en la política internacional, etc. Evidentemente, como todo trabajo humano, el método marginó inicialmente, considerándolos sólo por encima, muchos de los dialectos de las diversas lenguas indoeuropeas, entre ellas las románicas. Pero es una ingenuidad pensar que los hombres tenemos tiempo para todo, y que nuestra única tarea fuese la de hacer pasar todo objeto posible por el Método. Se olvida la escasez de tiempo, de medios, todo aquello que estaba presente en el origen y que, de otro modo, sigue estando, si bien a otra escala, presente hoy. Suelo decir, un poco provocadoramente, que no debe de ser casualidad fueran los rusos quienes ganaran Stalingrado o pusieran el Sputnik en órbita, y no los vascos. En el juego leguleyo-formal que quería criticar, saca uno la impresión contraria. Y como creo que, en último término, hay cierta «lógica de la vida», me parece que estos delirios los pagaremos todos, probablemente antes de lo que creemos. Espero que se me entienda, porque cada vez experimento más la dificultad de que mis palabras se entiendan con cierto buen sentido noble, y no desde la susceptibilidad, el atrincheramiento defensivo, o las ganas de enfadarse sin antes preguntar qué es lo que se quería decir. La atribución de intenciones, nobles o canallas, es, como el miedo, libre, y creo que no conduce a ningún lado. En ese sentido sí creo que lo que el Derecho tiene de conquista objetiva, frente al psicologismo (al que noto que se vuelve en las argumentaciones de los sistemas anglosajones, por lo poco que de las películas y demás se deja entrever), supone un criterio de salud. No ignoro, empero que la cosa es más compleja de lo que parece, dado que hay figuras como la de «la carga intencional de la culpa» o cosas parecidas. En fin, que espero de todo corazón que me entiendas.

    Comentario escrito por Javier — 05 de enero de 2007 a las 5:19 pm

  23. 23

    Solo un pueblo enormemente primitivo; puede arrogarse el poder de discernir, entre quien debe vivir y quien morir. En cuanto al señor Bush, es al menos, tan genocida como el reo. Creo que en tantos milenios de historia, no hemos aprendido nada. Solo refinamos la forma de ejecución. Antes era vapuleado, masacrado, y desmenbrado delante de la turba. Ahora se hace en privado y se graba con un movil. Triste y penoso. Tenemos la espiritualidad de un cangrejo de mar… o menos.

    Comentario escrito por Belisario — 06 de enero de 2007 a las 1:13 am

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