Campañas inútiles y razones de la victoria del PP

Seguimiento de la campaña electoral valenciana (día 6) para El País Comunitat Valenciana

La verdad es que resulta imposible saber si las campañas electorales sirven de mucho, de poco o de nada. Cada cual tiene su opinión. La mía, por ejemplo, es que la mayoría de todos nosotros acabamos votando a partir de un proceso de decantación que depende más, en realidad, de los cuatro años, del poso global que dejan, que de la campaña electoral, por muy frenética que sea. Da igual, a estos efectos, que se tenga la sensación de que la decisión final se toma en el último instante. En el fondo no es así. Yo creo que todos vamos eligiendo, pasito a paso, durante días, durante meses. Ahora bien, lo que resulta evidente es que los partidos políticos no pueden permitirse el lujo de obviar la campaña, de prescindir de carteles, de cuñas, de anuncios, de mítines… No sea el caso que, a la postre, vaya y resulte que las campañas sí son útiles, imprescindibles. Así que aquí estamos todos, por si acaso, muy acelerados.

Sin embargo, hay casos en los que la inutilidad de las campañas parece más patente si cabe. Es el caso de situaciones como la valenciana, donde la reiteración de encuestas que afirman la continuidad de la hegemonía del PP hace pensar a casi todos que está todo el pescado vendido. Da la sensación, incluso, de que los propios partidos de la oposición están poco «enchufados», con poca tensión competitiva. Se trata de mantener la compostura, pero suena todo un poco forzado, impostado.

Fuera de la campaña oficial, sin embargo, estos días están alumbrando reflexiones interesantes. Ayer se organizaba en la Universitat de València una jornada dedicada a analizar la campaña y el ambiente era significativamente diferente a lo que uno se espera habitualmente de un acto de estas características.

El país ha cambiado. Los ponentes eran personas jóvenes, de menos de 35 años en todos los casos, dedicados a trabajar en campañas electorales. No se veía por ninguna parte a ninguna de las viejas glorias y de las amables caras conocidas que estamos acostumbrados a ver y a escuchar. El auditorio de la Facultad de Filología reunía a un buen centenar de personas, entre las que destacaba gente muy joven, algo muy meritorio en una época en la que es conocido por todos que los estudiantes universitarios son muy selectivos (salvo cuano están obligados a acudir porque así se lo indica algún profesor) en los actos a los que acuden. Y las cosas que se veían y se escuchaban eran, por ello, muy diferentes a lo que solemos leer y escuchar respecto de las razones por las que gana la derecha.

Uno de los ponentes había publicado ayer mismo un análisis muy recomendable sobre las razones por las que Rita Barberá gana en Valencia. Los ponentes, a pesar de su juventud, acumulaban una gran experiencia por haber trabajado para diversos partidos políticos, desde el PP a grupos nacionalistas pasando por el PSPV. La reflexión dominante huyó de los lamentos habituales y de la incomprensión sobre las razones sobre la victoria del PP. En una línea que sigue la estela del famoso trabajo realizado por Romero y Azagra en su libro País Complex, que la izquierda valenciana ha frecuentado mucho pero desarrollado poco, de lo que se trataba era de pensar en las razones por las que gana el PP, por las que parece imbatible, en lugar de manifestar indignación, perplejidad, asombro e incluso enfado ante esta tozuda realidad.

A partir de un análisis muy profesional económico, demográfico, de políticas públicas y, también, de comunicación y profesionalidad en el diseño de la misma, las conclusiones a las que se llegan son ciertamente diferentes a las que se escuchan habitualmente, casi de manera ritual, convocatoria electoral tras convocatoria electoral. Podríamos decir, incluso, que hay incluso una corriente literaria especializada en lamentar antes que en explicar o tratar de comprender, con profusa utilización de los comodines de la manipulación, el populismo, el peso del conservadurismo más rancio o de las redes clientelares. Ah, sí, y de Canal 9.

Las campañas electorales a lo mejor no sirven de mucho. Esta, además, parece que tiene pinta de ser especialmente inútil en términos de determinar el voto de los ciudadanos. Pero bien están si sirven para otras cosas. Si por fin, aunque se hayan perdido muchos años, esta campaña sirve de germen para que empiecen a realizarse análisis serios sobre la situación económica y demográfica del país, los niveles de alfabetización, la trazabilidad familiar del voto, la influencia del modelo de escuela y, sobre todo, la necesidad de analizar las concretas políticas, y profesionalidad con que se llevan a cabo, desarrolladas por los partidos valencianos, algo habremos avanzado. Las razones por las que gana el PP hay que desbrozarlas y entenderlas.

Las causas profundas de que se antoje no sólo seguro ganador sino prácticamente invencible necesitan de un estudio diferente al que se ha venido haciendo hasta la fecha.

Y no. No vale eso de que la gente es tonta.



7 comentarios en Campañas inútiles y razones de la victoria del PP
  1. 1

    Buenos días,

    Bueno, pues hay va una desde el reino provincial de Madrid, feudo del PP también desde hace muchos, muchos años.

    Nos preguntamos si la sociedad es cada vez más conservadora por la predominancia del PP en estas partes (Valencia, Madrid) y su imbatibilidad. Mi respuesta es que no, varias razones, desde la perspectiva de Madrid…

    -Matizar que, hoy por hoy, cuando se dice derecha-PP, izquierda-PSOE, es por que se mantiene esta terminología en medios por la necesidad de crear un clima de cierta beligerancia en la sociedad, o separar los bandos (total es su trabajo, a falta de propuestas). El ciudadano que se expresa en estos términos a estas alturas, francamente es que no se entera de nada.

    -Desde el punto de vista anterior, que puede ser el de un ciudadano cualquiera, no permanentemente enchufado al debate (sic) político pero no desinformado. Del que piensa “dos grupos cada uno a lo suyo”, sustituir uno por otro no es especialmente relevante, si el que esta no lo hace rematadamente mal, “más vale malo conocido”, a no ser claro, de que le presenten una alternativa que realmente brille.

    -Y siendo sinceros, los que se pretenden alternativa, tienen peor pinta y peor discurso (que ya les vale)
    que a los que pretenden sustituir (en Madrid, piensen en Sebastián y su revista del corazón pretendiendo desacreditar a Gallardón, Trinidad Jiménez y su chupa de cuero, la tránsfuga Cristina Almeida, Simancas, etc). Que francamente, ya las campañas desprenden una hipocresía, que, mi señora madre (que es mi particular barómetro, mucho más fiable que las encuestas del CICS) después de verlas, le confía antes su monedero a un gitano-negro en chándal fumando un canuto que a uno de estos.

    Comentario escrito por Bunnymen — 11 de mayo de 2011 a las 10:28 am

  2. 2

    Oye, y para cuando algo sobre la sentencia del constitucional sobre Bildu? Me gustaria mucho saber tu opinion…

    Comentario escrito por Hamburgo — 11 de mayo de 2011 a las 11:21 am

  3. 3

    Hola. Gracias por la observación. Me gusta leeros y tal. Pero siendo, como soy, de otra comunidad, me ha quedado una pequeña duda.

    ¿Cuáles eran las razones por las que gana el PP en Valencia?.

    Comentario escrito por Angek — 11 de mayo de 2011 a las 11:30 am

  4. 4

    Angek está muy claro.

    A cada votante del PP se le regala un bono para que tenga Paellas y Orxata con fartons todo el año.

    Pocos valencianos pueden resistirse

    Comentario escrito por Garganta Profunda — 11 de mayo de 2011 a las 3:56 pm

  5. 5

    Te olvidas de las naranjas!

    Comentario escrito por Hamburgo — 11 de mayo de 2011 a las 6:14 pm

  6. 6

    Angek, en otro post desarrollaré más esas razones. Prometido.

    HIamburgo… deja que pase la campaña, que de momento este bloh, hasta el día 24, está comprometido con El País para dedicarse a esto.

    Gracias por los comentarios.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 14 de mayo de 2011 a las 9:46 am

  7. 7

    «La mía, por ejemplo, es que la mayoría de todos nosotros acabamos votando a partir de un proceso de decantación que depende más, en realidad, de los cuatro años, del poso global que dejan, que de la campaña electoral, por muy frenética que sea.»

    Estoy de acuerdo si «todos nosotros» se refiere a ése 20% que nos pensamos el voto.

    Si no, nanay. Que el 80% «soy del PP», «yo soy demócrata de toda la vida, y por eso voto al PSOE», «yo como soy catalán, votaré CiU». Para el 80%, votar es como «ser del Madrid» o «del Barça».

    La única parte ¡¡¿buena??!!!, es que ésa minoría es (somos) la que decide quién gobierna, sí.

    Comentario escrito por Dr. Gregorio de la Casa — 14 de mayo de 2011 a las 6:00 pm

Comentarios cerrados para esta entrada.

No se trata de hacer leer | RSS 2.0 | Atom | Gestionado con WordPress | Generado en 0,171 segundos
En La Red desde septiembre de 2006