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El urbanismo valenciano ante el espejo (y ante el Derecho de la UE)

Ayer publicó el diario El País, en su edición de la Comunidad Valenciana [1], una pequeña reflexión sobre las conclusiones del Abogado General en el conflicto que enfrenta al Gobierno valenciano con la Comisión Europea [2] a cuenta de las normas urbanísticas valencianas. Copio a continuación el texto, que espero pueda contribuir al debate sobre esta cuestión, donde al menos yo detecto un enorme (y generalizado) fariseísmo social:

El urbanismo valenciano ante el espejo
ANDRÉS BOIX 12/10/2010     

Recientemente, hemos conocido, tras el adelanto de las conclusiones del abogado general del Tribunal de la Unión Europea, que es muy probable que las normas urbanísticas valencianas sean declaradas conformes al Derecho europeo, quedando así a salvo de cualquier posibilidad de anulación. Lo cual servirá para que el Consell saque pecho, algo lógico en la medida en que los tribunales europeos estarían dándole la razón en un conflicto que, atizado por el Parlamento Europeo y la Comisión, ha servido de punta de lanza de todos los recientes ataques al modelo urbanístico valenciano. Al final, quedaría demostrado que la razón asistía a nuestro Gobierno, que defendió que nuestra ley urbanística era perfectamente ajustada a Derecho y homologable a otras muchas.

Que la norma sea conforme a lo que impone el Derecho europeo, en cualquier caso, no deja de ser una cuestión técnica, relativamente oscura y, a la hora de la verdad, con pocos efectos de relevancia real sobre el modelo urbanístico valenciano. Porque la paradoja de todo este proceso es que la denuncia europea ha servido de galvanizador de las críticas a nuestro modelo por insostenible y poco respetuoso con el medio cuando, retórica al margen, nada tenía que ver con ello. Como prueba el que otras muchas normas urbanísticas, no cuestionadas por Europa, producen efectos ambientales y económicos muy semejantes a los de la valenciana, por no decir idénticos.

No debiera la discusión sobre una cuestión técnica hacernos perder de vista que los males esenciales de nuestro modelo de planificación del territorio tienen otras causas. Las leyes lo único que hacen es trasladar con una enorme precisión un consenso social que, por incoherente y contradictorio que pueda parecer en sus manifestaciones, es a la hora de la verdad sólido como una roca. Consenso que se traduce en la idea de que, como cuestión de principio, a casi todos parece imprescindible la conservación del medio y la adecuada disciplina urbanística. Excepcionable, eso sí, siempre que la reclasificación para construir vaya a operarse sobre terrenos de nuestra propiedad o en nuestro municipio. Porque nadie quiere quedarse sin su trozo del pastel. En un contexto donde los beneficios de un cambio en los usos del suelo van en su mayor parte a los propietarios, ¿acaso es de extrañar que los ciudadanos estén muy a favor del conservacionismo y la sostenibilidad, sí, pero siempre y cuando lo conservado sean las tierras del vecino?

Resulta evidente que mientras no reconozcamos que somos nosotros, no las leyes, quienes hemos puesto en marcha y sustentamos el modelo, no habrá manera de cambiarlo. Porque la cuestión es, ¿de verdad queremos?

Andrés Boix Palop es profesor de Derecho Administrativo de la Universitat de València.

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Comments Disabled To "El urbanismo valenciano ante el espejo (y ante el Derecho de la UE)"

#1 Comment By kirikiño On 13 octubre 2010 @ 2:17 pm

Con estas cosas del urbanismo, la construcción y, en última instancia, la vivienda, somos todos más falsos que Judas, Andrés. Aunque creo que por aquí arriba no alcanza los fastuosos niveles mediterráneos, en Bizkaia y Cantabria también se han cometido tropelías a troche y moche. Yo ni puta idea si las legislaciones serán parecidas o no, pero por aquí han echo mayormente lo que les ha salido de las narices con las urbanizaciones, los campings, etc. Incluso hay ordenes judiciales para tirar urbanizaciones de chalets, enteras, y el personal acusando a los ecologistas (que son quienes imponen las demandas) de comeflores, mientras los ayuntamientos, que daban las autorizaciones para construir sin los permisos pertinentes, se van de rositas y siguen saliendo los mismos alcaldes. Al final, la mayoría de chalets se queedan donde están, y a los pocos que se los tiran los indemnizan con dinero público, y aquí no ha pasado nada. Socialización de las pérdidas reloaded.

Más allá de cuestiones «verdes» o legales, está el problema de la gestión: ¿cómo coño administras un municipio con 2.000 habitantes en invierno (censados) y 30.000 en verano (sin censar)? Pero al personal se la suda, ellos tenían un terreno de labranza por el que le han pagado 100, o 1000 veces más del anterior valor. Eso sí, luego me quejo de que en verano hay mucho tráfico, el pueblo está imposible y «estos veraneantes arrasan con todo».

#2 Comment By galaico67 On 14 octubre 2010 @ 12:17 pm

«Consenso que se traduce en la idea de que, como cuestión de principio, a casi todos parece imprescindible la conservación del medio y la adecuada disciplina urbanística»

Será a casi todos los que no tienen una propiedad donde hacerse un «finde», con posibilidades de pasar a «villa d´estiu» ó «mas per cuan em jubile», terreno en zona con posibilidades de urbanización ( ni capacidad económica para lograrlo)….
Porque absolutamente todos los propietarios de terrenos, villas,masos, alquerías y demás son absolutamente partidarios de hacer en sus terrenos lo que les salga del nabo, con la cooperación necesaria de Iberdrola – que da luz a cualquiera que tenga una finca cercana a un poste de la compañía- y del alcalde del lugar. Lo único necesario en esta tu Comunitat – yo ya he asumido mi papel de estra-terreta- es adquirir cierta «masa crítica» y ya tienes carta blanca para ocupar humedales, construir en desembocaduras y edificar encima de la arena. Ya se ocupará luego Diputación ó Generalitat de construir saneamientos (a costa de todos), hacer escolleras y obras d edefensa ( idem) y poner todos los espigones y arena que haga falta para mantener la linea de playa donde quiero que esté, no donde el mar reclama.

#3 Comment By pio baroja On 14 octubre 2010 @ 2:10 pm

Aunque desde luego existe una gran responsabilidad por los propietarios de los terrenos que muchas veces solo piensan en obtener un precio alto sin importar lo que se va a hacer con él, eso no debe impedirnos que quienes pueden impedir el destrozo del territorio son las administraciones publicas, y desde luego tampoco se puede olvidar que grandes destrozos medioambientales son financiados por cajas de ahorrros, que por otro lado dedicar dinero a promover actuaciones medioambientales.
da cierta tristeza leer en un libro de Victor Alba publicado en el año 1980, los peligros que tenían basar parte de la ecanomia en el turismo y el urbanismo salvaje derivado de éste, y que la situacion no haya mejorado, y luego nos quejaremos que los hoteles y los apartamentos se quedan vacios porque la gente de irá a tunez.
hace poco fue a una exposicion fotografica del litoral español en la que se veía el mismo paisaje en los año 60 y en los 90 y la verdad es que era para llorar, me paso algo parecido cuando vi, años despues, un capitulo de las angeles de charli, y recordaba como eran mitos sexuales para mi, en que estaria pensando.

#4 Comment By galaico67 On 14 octubre 2010 @ 5:11 pm

Las «administraciones públicas» no pueden impedir el destrozo del territorio, solo los vecinos y su presión frente a las administraciones más cercanas.
Ais tenemos que las mismas administraciones públicas que protegen la costa, aplicando la famosa Ley de Costas, son las mismas que mediante el brazo armado de Obras Públicas, construyen/permiten los puertos que, cortando las corrientes y alterando flujos sedimentarios, contribuyen a degradar las playas.
Y en lo referente a urbanismo, Administraciones públicas = Administración local. Y aqui los propietarios se han dedicado a apoyar la piratería con todas sus fuerzas, buscando su parte del botín. La diferencia con otras épocas es que ha coincidido con unas facilidades desmesuradas de credito, con lo que se ha construido a un ritmo tal que no se ha dado tiempo a que el consumidor vea la realidad.
Es la diferencia entre comer masticando y tragar a toda prisa. En el primer caso te hartas antes. En el segundo comes el doble y cuando te llega la situación de hartazgo puede que tengas que recurrir al médico. Asi se han construido, vendido y empezado bodrios infumables, sin parangón en otras costas – Marina d´Or, Moncofar, Alcocebre…- en una carrera enloquecida donde el comprador no se llegaba a parar y evaluar la mierda en la que se metía, mientras las «administraciones locales» se ponían a pagar – a cuenta del bolsillo de todos- los servicios e infraestructuras que esa urbanización requeriría.
Ahora, parado todo, el comprador tiene tiempo para valorar la realidad, Tunez y Croacia son opciones mejores y las deudas las estaremos pagando hasta que en la Diputación mande el nieto de Don Fabrone.

#5 Comment By kirikiño On 14 octubre 2010 @ 5:13 pm

Está claro que aquí la madre del cordero es la actuación de las Administraciones Públicas, y aquí entra todo el asunto de la financiación de municipios, de partidos, de tinglados de diversa índole y condición (equipos de fútbol y cualquier otro subdeporte que lleve el nombre de nuestro pueblo «por tól mundo», saraos culturales «que nos pongan en el mapa», eventos de diverso pelaje, etc.).

Pero vamos, que si eso lo hubiesen hecho subiendo los impuestos de la gasolina, hubiésemos puesto el grito en el cielo. Sin embargo, como se ha hecho edificando, pues quien no tenía un terrenito era electricista, o vaya vd. a saber, y todos pensábamos que, de alguna esotérica manera, íbamos a pillar cacho. Y el que lo hacía era «mú listo», y el que no «porque no puede», y si alguien se quejaba «estaba en contra del pogreso».

#6 Comment By Felipe On 15 octubre 2010 @ 1:17 am

Caigo por aquí de pascuas a ramos.
La última vez que lo hice leí a Andrés diciendo que lo que se publica en El País es siempre producto del pago de alguna deuda que el editor tiene contra aquellos criticados por el artículo, así es que no sé qué interpretar en esta ocasión. La última vez que vine leí que El País le debía algo al gobierno por no sé qué de Telefónica o algo y en agradecimiento publicaban un artículo no ya laudatorio sino simplemente ‘poco crítico’ con alguna política de este.
¿Qué será en esta ocasión lo que ha movido a El País a publicar este artículo tan crítico con una legislación autonómica? ¿Podrá algún «Andrés» del mundo decir para esta ocasión que este artículo es solo producto de que Prisa se la tiene jurada al gobierno valenciano sin mas?

#7 Comment By Bunnymen On 15 octubre 2010 @ 2:32 pm

“Caigo por aquí de pascuas a ramos.
La última vez que lo hice leí a Andrés diciendo que lo que se publica en El País es siempre producto del pago de alguna deuda que el editor tiene contra aquellos criticados por el artículo, así es que no sé qué interpretar en esta ocasión.”

¡Que casualidad!. La providencia a quería que llegara usted precisamente justo de aquel instante a este, para poder señalar las contradicciones en las que cae el articulista.
Pues ala, después de servirnos su «falacia ad hominem», ¿tiene algo que comentar acerca del articulo en si?

#8 Comment By Felipe On 15 octubre 2010 @ 3:24 pm

Amigo Bunnymen,

Le agradezco que sepa señalar lo falaz que resulta comentar un artículo según en qué medio aparezca o quién lo escriba. Es lo que en la otra ocasión yo hice.
Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. Aunque no sea mas que una somera reflexión sobre el papel de la ley en el equilibrio entre el interés particular y el colectivo o el equilibrio entre el interés de uno y el de los de enfrente. Lamento que el tribunal europeo se incline hacia el lado que el artículo nos cuenta que lo está haciendo.

#9 Comment By Mar On 16 octubre 2010 @ 9:16 am

Andrés, quizás no he entendido bien estos párrafos:

«Las leyes lo único que hacen es trasladar con una enorme precisión un consenso social que, por incoherente y contradictorio que pueda parecer en sus manifestaciones, es a la hora de la verdad sólido como una roca.

Resulta evidente que mientras no reconozcamos que somos nosotros, no las leyes, quienes hemos puesto en marcha y sustentamos el modelo»

Sin excusar la parte de responsabilidad de cada uno en el modelo familiar, laboral, civil… del que formamos parte, ¿defiendes que las leyes traducen el sentir de los ciudadanos?
¿Que porque yo vote a X partido conozco los principios que las leyes que apruebe va a diseminar en la conducta social?

———

¡Y muchas felicidades por la difusión de tus refexiones!

#10 Comment By galaico67 On 16 octubre 2010 @ 10:36 am

Mar, el consenso existe. La gente solo protesta cuando en el reparto de cargas de los PAU recibe una compensación baja ó le parten su finca por la mitad.
Luego los PAU son trabajo, riqueza para el pueblo y nuevos negocios..y cuidado con abrir mucho la boca en contra, no sea que te quieras convertir en un apestado social.
La gente solo desea que vuelvan los viejos tiempos del ladrillo.

#11 Comment By Andrés Boix Palop On 18 octubre 2010 @ 1:55 pm

Muchas gracias a todos por los comentarios, en primer lugar.

Como dice Kirikiño, y es lo que pretendía hacer notar en el breve texto que publiqué, aquí lo importante no es si la legislación urbanística es «modelo valenciano» (con agente urbanizador y esas cosas) o más afín al tradicional. Aquí lo que pasa es que todo el mundo cree tener derecho a forrarse con el terrenito y entre todos tratamos de garantizar un marco social y legal que lo permite. Eso sí, luego todos nos quejamos mucho. Pero nadie está dispuesto a rectificar en el asunto clave de este tema: el supuesto derecho de los propietarios a patrimonializar las ganancias de un cambio de uso del suelo.

En esta línea, lo comentado por Galaico y Pío Baroja no hace sino remachar la misma idea. Administraciones Públicas irresponsables y que hacen la vista gorda, socializando gastos al final de la peli, y propietarios que hacen lo que les da la gana. Todo en medio de una gran aceptación social. ¿Cuál es el libro de Alba, por cierto?

Ése es el consenso del que hablo, Mar, y al que se refiere también después galaico. No digo que las leyes lo reflejen siempre y que lo hagan sistemáticamente bien. Digo que, en este caso, nuestras normas urbanísticas sí son un perfecto reflejo de lo que, en realidad, con obras y hechos fehacientes, demuestra ser el sentir general, por mucho que difuso, respecto de este tema, en nuestra sociedad.

Por lo demás, Mar, gracias por las felicitaciones. Y Felipe, como sabes, en esa discusión (que creo que fue sobre el Decreto Ley de las teles y la reacción de El País) creo recordar que te di la razón en esa parte del argumento. En efecto, está feo criticar no las ideas sino a quien las expresa. Dicho lo cual, aprovecho también para mencionar que creo que es de agradecer que El País publique algo como eso, que no coincide necesariamente al 100% con su línea editorial y, además, el hecho de que me deje publicar con total libertad según lo que yo pienso y sin ninguna indicación en sentido alguno.

¡Y gracias por pasarte por aquí, aunque sea de tanto en cuanto!