¿Estafando a los estudiantes?

Me ha llamado la atención la creciente atención que está mereciendo la aparición y proliferación de blogs y comentarios, en  parte con origen en profesores y demás miembros de la comunidad académica, sobre la estafa que supone, en no pocas ocasiones,  el tipo de enseñanza que ofrecen algunas Universidades americanas, así  como la manera en que éstas publicitan las posibilidades de inserción laboral que sus títulos comportan. Y es que, en un entorno tan abierto, competitivo y liberalizado como el de los Estados Unidos en materia de enseñanza superior, es inevitable que el mercado, a la hora de la verdad, acabe, tarde o temprano, “filtrando” títulos por mucho que, aparentemente, tengan el mismo valor. No es lo mismo, ni el mercado valora igual, tener un título obtenido en una Universidad respetable y con una Facultad de Derecho mínimamente prestigiosa que obtenerlo en cualquiera de los muchos chiringuitos jurídicos que abundan en el país. Por supuesto, en tiempos de bonanza y vacas gordas, cuando se atan los perros con longanizas, la cosa no siempre es demasiado importante. O no lo es tanto. Pero en momentos difíciles, con una crisis como la actual y un mercado laboral contraido, la obtención de un título de clase B (¿habrá en breve “agencias calificadoras” que informen del rating de lo que hacemos en cada centro?) condena al subempleo, a los contratos-basura y a la inestabilidad laboral. Los estudiantes que han ido a esos centros, y en ocasiones se han endeudado enormemente para poder pagar sus estudios (dado cómo funcionan las cosas en los Estados Unidos), es lógico que puedan sentirse, por ello, estafados. ¡Yo no pagué tanto dinero y me endeudé de por vida para que mis expectativas laborales sean las de un licenciado español!

La situación deja lecciones interesantes aplicables a España. No cabe abundar en el proceso de reforma que vive nuestra Universidad y en la dirección inevitable que hemos optado por tomar en este país. Hemos hablado largo y tendido de las miserias de un modelo, que los profesionales de la Universidad hemos asumido e incluso preconizado con entusiasmo (pues nos beneficia en modo sumo, reduciendo más las horas de clase, bajando el nivel de exigencia -lo que supone rebajar también nuestra “presión asistencial”-, liberando horas para otras actividades muy bien remuneradas, haciéndolas compatibles e incluso puntuables con nuestra promoción profesional…). Ahora bien, sin entrar en analizar de nuevo estos problemas, sí conviene tener presente que estamos hablando de un tránsito hacia un modelo más próximo al americano, según reconocen incluso sus máximos defensores: se pretende que haya más flexibilidad en los estudios, mayor orientación hacia el mercado laboral, más competencia entre Universidades y una creciente entrada en el sector de las Universidades privadas. La cuestión es si, en breve, empezaremos a cuestionarnos (o a ser cuestionados desde fuera) por estar estafando, nosotros también, a nuestros estudiantes. Si la presión del mercado, dado que nos estamos entregando a él y a su modo de evaluar la eficiencia, acabará por sentirse de una manera semejante a la reflejada arriba.  Con el agravante de que, como sistema público que somos, eso conlleva estafar también a la sociedad que nos paga. Pero absolutamente convencido como estoy de que nunca se nos pondrá en cuestión, dado cómo están las cosas, por no atender correctamente a las finalidades públicas que hemos de servir, me queda la duda de si, al menos, con el tiempo, sentiremos una presión equivalente a la relatada, a cargo de las fuerzas de mercado.

Desgraciadamente, para que ese momento llegue todavía tiene que pasar algo de tiempo. Pero, dado cómo ruedan las cosas, lo más normal es que tarde o temprano alguien se dé cuenta de que somos unos trileros. Porque lo somos. Y es complicado engañar a todo el mundo durante mucho tiempo.

Yo tengo muy pocas dudas de que, en efecto, estamos organizando, en nuestro beneficio, una estafa a gran escala. Las Facultades de Derecho españolas se han configurado, y lo están haciendo cada vez más con mayor intensidad y descaro, como lugares con una plantilla abiertamente sobredimensionada para las labores que se realizan y los frutos que se obtienen. “Educamos”, o aparentamos educar, eso sí, a un número ingente de estudiantes. A los que mayoritariamente desatendemos. La manera de gestionar tantos y tantos estudiantes (cuyas posibilidades de inserción en el mercado laboral, al menos si esperan una inserción en el que su título, lógicamente devaluadísimo, son bien escasas) es bajando el nivel. Obviamente, en ese contexto, la competencia de la industria educativa privada será cada vez más amplia y fácil de articular. Con unas consecuencias que no son nefastas ni demasiado graves para el sistema porque, en el fondo, sólo aceleran un proceso de degradación que, en ausencia de ese factor, nosotros mismos habríamos sido perfectamente capaces de  llevar al mismo término.

Para lavar la mala conciencia generada por esta triste realidad, evidente para cualquiera, se ha puesto de moda en nuestras Universidades públicas la segregación de los estudiantes. En lugar de seleccionar con rigor y trabajar a un cierto nivel se ha optado por admitir masivamente y, eso sí, separar luego a los estudiantes con mejores expedientes (empleando para ello todo tipo de subterfugios varios, el más habitual es el de las dobles titulaciones, un timo de la estampita como otro cualquiera, pues la mayor parte de ellas tienen un valor en el mercado nulo y un sentido académico menor todavía, pero que sirven, a la hora de la verdad, como etiquetado de calidad que acredita que has sido parte de los “segregados” y eso, al menos, sí cuenta en el mercado). De modo que se configuran grupos masivos de nivel inferior al de un bachillerato, donde los profesores han de trabajar bien poco (porque no vale la pena hacerlo, es un esfuerzo baldío), con grupos elitistas de estudiantes de nivel, donde los profesores también han de trabajar bien poco (porque no es demasiado importante su labor, al tratarse de estudiantes que se lo montan bien solitos). Tampoco nos engañemos, todo esto no busca sino la comodidad y satisfacción del docente. Y se podría hacer con muy poco personal, como cualquier profesor en una Facultad de Derecho mínimamente sincero les reconocerá. Otra cosa es que las plantillas, sobredimensionadas si pensamos desde esta lógica, son incluso cortas para hacer las muchas otras cosas que se hacen a día de hoy en nuestras Facultades, verdaderos centros del saber, la innovación científica y la prestación de servicios al mercado de forma externalizada, aunque nada de ello tenga mucho que ver con la consecución de fines públicos sino, más bien, privados.

¿De qué se trata? Pues de que, minorados los desvelos que genera la docencia y la educación, los profesores de las Facultades de Derecho españolas podemos dedicarnos a otras cosas más prosaicas. Resumidamente, a ganar dinero, desde la Universidad, empleando su nombre, prestigio (el que le queda) y membrete para embarcarnos en toda suerte de actividades privadas. Con sueldo a tiempo completo pagado por el Estado, faltaría más. Pero dedicando a eso de la “cosa pública” que nos paga apenas unas (y el cálculo es generoso) 250 horas la año. El resto, para nosotros, para nuestras cositas y, sobre todo, para ganar dinero. ¡Yo también tengo derecho a un BMW!, que decía como joven revolucionario y rebelde que es un compañero de departamento que se apunta a todo aquello donde pueda sacar algún centimillo de euro.

Las Universidades, a la vista del panorama, han adoptado la famosa técnica de “si no puedes con el enemigo, únete a él” y ante la imparable afición de los docentes por dedicarse a lo que de verdad nos motiva, que es eso del dinero (pero, por supuesto, sin exponer nuestras barca funcionarial a los duros vientos del mercado, no sea que perdamos algo en el intento), ha optado por incentivarlo cada vez más a cambio de quedarse con una parte del botín. ¡Total, ya puestos, y dado que esta gente lo va a hacer igual, pues al menos que me rinda! Que la mayor parte del tiempo de nuestros profesores, así como una inmensa mayoría de su trabajo como “investigadores” esté, a día de hoy, directa o indirectamente relacionado con este tipo de actividades es una de las realidades más tristes del panorama presente en nuestras Facultades de Derecho. Lo más alucinante del asunto es que, además, todo el tinglado está generosamente regado con dinero público, autonómico, estatal y europeo. Se suele etiquetar como “ayudas de I+D” y todos andamos muy contentos cuando las recibimos para nuestras importantes, carísimas y necesitadas de complejo instrumental “tareas de investigación jurídica”. Y cuando en tiempos de crisis, como los actuales, se recorta mínimamente la partida hay llanto y crujir de dientes, así como muchos comentaristas mesándose los cabellos. ¡El Gobierno rebaja los fondos de I+D+I! ¡No confían en la ciencia! ¿Cómo vamos a investigar en Derecho con un 30% menos de dinero para viajes, comidas, saraos diversos? ¿Qué voy a hacer con mi vida, qué va a ser de la ciencia, si no me puedo comprar un ordenador portátil de 2.500 € al año, para mis tareas, las de mi pareja o las de quien sea; sin poder irme de viaje de investigación en agosto, a gastos pagados y con sobresueldo por mi dedicación, sin poder montar comidas que ríase Usted de cuando es D. Emilio Botín quien invita?

Mientras tanto, eso sí, seguimos recibiendo cada año cientos de alumnos a los que damos una formación pésima y a los que, para compensar, concedemos unas titulaciones académicas que, cada vez más, tienen un prestigio tendente a cero. De momento nuestros licenciados (graduados, en el futuro) han pensado que la ecuación de canje les beneficiaba. Tenían el título a cambio de prácticamente nada y, por devaluado que estuviera, en un mercado boyante y con una relativamente escasa competencia en el sector, dadas las altas barreras de entrada al mismo (culturales, idiomáticas, legales, de clase…), pues tampoco estaba tan mal la cosa. Probablemente, en unos años, serán cada vez más los que se den cuenta de hasta qué punto la estafa que estamos perpetrando es de unas proporciones escandalosas. Y llegará el día en que, incluso, haya quien empiece a denunciarlo.

Cuando llegue ese día, a lo mejor, si ha habido alguna Universidad razonable y que se haya logrado abstraer más o menos de la dinámica dominante, sin haber degradado del todo su titulación, probablemente ese centro pasará a ser demandado. Obviamente, es complicado que aparezca esa isla en el desierto por generación espontánea. Mi Facultad, por ejemplo, pueso asegurar desde ya mismo que no será la que nos dé tan grata sorpresa (si un día me pongo a explicar a qué “innovaciones” nos dedicamos y a qué cosas dedicamos el dinero y los incntivos lo más probable es que ningún lector me creyera). Pero intuyo, deprimido, que el panorama debe de ser semejante por ahí. De modo que el hueco lo ocuparán Universidades privadas que, a falta de mayor calidad docente, contarán con mejor marketing y, sobre todo, con una baza ganadora: si la única manera de lograr un título con pedigree que hemos sabido desarrollar en la Universidad española pasa no por la exigencia sino por la segregación, ¿acaso alguien duda de que en ese terreno de la segregación la Universidad privada nos va a barrer?

La Universidad española, o al menos las Facultades de Derecho, que es el entorno que más conozco (o, como mínimo, la mía, de cuyas miserias estoy puntualmente informado), se va a enfrentar por ello tarde o temprano a una crisis que le va a obligar a cambiar radicalmente. Si no lo hace, sencillamente, desaparecerá en pocos años como referente mínimamente relacionado con la excelencia o el saber. Y como referente expedidor de títulos mínimante valorados por el mercado.

Porque un sitio en el que quienes hemos de demostrar responsabilidad y educar con el ejemplo a generaciones futuras únicamente nos dintiguimos, a la hora de la verdad, por minimizar nuestras cargas, realizar una labor formativa pésima a la que dedicamos el menor tiempo posible para maximizar ganancias privadas, desviar dinero público para fines privados (desde ordenadores particulares, o para la familia, a viajes de vacaciones o al turismo académico y sexual por medio de cursos y demás a cual más absurdo, pasando por el entendimiento de la política de contratación como una manera de tener con sueldo fijo a personas con problemas para ganárselo en la vida real cuando no, sencillamente, atendiendo a criterios de harén)… no puede ser referente de nada serio. Y, lo que es peor, ni siquiera vive en el mundo real cuando pretende seguir con estas prácticas, en tiempos de crisis, sin el menor recato, a la vista de todo el mundo, exhibiendo estas miserias y la profunda sima moral que demuestran sin sombra de mala conciencia (porque, y eso es trágico, la mayor parte de nosotros, tal es la degradación alcanzada, ni siquiera se da cuenta de los problemas éticos que plantea, o debiera plantear, el montaje que tenemos organizado). Es obvio que una Universidad así no puede sobrevivir demasiado tiempo pintando algo en una sociedad sana. De modo que, coherentemente con ello, pues el sistema es perverso en su alineamiento a partir de los incentivos de mercado, desde las Facultades de Derecho, mientras podamos, seguiremos haciendo todo lo posible por ayudar a que la sociedad sea lo menos sana posible. Nos va la vida, el prestigio y el dinero en ello.



35 comentarios en ¿Estafando a los estudiantes?
  1. 1

    Constato divertido que, con 35 añitos, Andrés ha descubierto que en este garito se juega.

    Jof, jof, jof.

    A ver si te animas a poner ejemplos concretos de gastos raros, contrataciones anómalas o casos de falta de dedicación a las clases y estudiantes.

    ¡Si somos un referente en España en investigación, en I+D y en todo lo que haga falta!

    Comentario escrito por JMB — 16 de junio de 2010 a las 2:41 pm

  2. 2

    Pues si, penoso, y multiplicado por ¿51?
    Retomé este último curso unos estudios que había abandonado en su día a falta de cinco asignaturas para la licenciatura. No guardaba buen recuerdo de la enseñanza que se llevaba entonces, aunque la salvaban las típicas tres o cuatro excepciones de profesores brillantes, dinámicos y realmente motivadores, pero llego ahora con la esperanza de que en dos décadas han aumentado mucho los medios y eso se tiene que notar.
    Pues se nota, si que se nota: web, foros, wifi en todo el campus, acceso a repertorios de jurisprudencia y legislación desde casa (bueno, esto cuando descrubra cómo porque lo de la documentación de sus servicios no se lo trabajan), ordenata y proyector en cada aula, muchos viajes (a Italia para aprender a diseñar una página web, por una panda de analfabetos tecnológicos, a Portugal para algo parecido, una semana gastos pagados). Horas de clase, no creo que se llegue a la mitad real de las establecidas y de esa mitad la mitad se pierde en “prácticos” que no son tales y que además están resueltos. Calidad del docente, no se si se adecúa a la media actual de la sociedad pero que no sepan utilizar con la mínima propiedad la lengua oficial del estado ya da yuyu. Que de una asignatura, Dª Laboral, que según recuerdo constaba de 40 temas, no se llega a 15 y no porque se haya reorganizado y fundido el temario, es que no se tocan cosas como S.Social, Ley de Procedimiento Laboral, y otros asuntillos que consideraba básicos.
    Eso si, la asignatura la imparten dos profes, lo que se entiende dada la extensión que han dado a la materia, y que unilateralmente decidieron que los viernes sol, y buen tiempo, pero nada de clase aunque lo diga el horario oficial.
    De lo que se sienta a mi lado en clase mejor no hablo, que ya me he ganado lo de abuelo carca y regañón, pero es de ver como a gente de cuarto y quinto de carrera se les afloja el elástico de las bragas al oir términos como iuris tantum o sinalagma. Vale, soy un pedante. Pero al menos pago la matrícula, y carne sigue habiendo.

    Comentario escrito por gus — 16 de junio de 2010 a las 3:11 pm

  3. 3

    No es que me caiga del guindo ahora, JMB, pero sí me parece llamativo que vayamos cuesta abajo, sin frenos y a pesar de eso sigamos animando al conductor a pisar a fondo mientras bebemos champagne pagado por el Estado y tratamos de meter mano a la tía buena del asiento de al lado. Por eso me interesa estar atento a cómo puede funcionar el modelo de estímulos de mercado en el sistema de EE.UU., dado que es hacia donde vamos.

    No pongo ejemplos concretos, además, porque esto no va de denunciar lo que pasa en mi Universidad. Como bien dice Gus, es lo mismo, con pequeños matices, en todas partes.

    El relato que ha hecho Gus es, por lo demás, espeluznante y cotidiano a la vez. Eso son los estudios de Derecho hoy en día. Profesores que no saben hablar o escribir pero, eso sí, muy “colegas” y “enrollados” que llevan todo en in power point. Asignaturas donde se dan la mitad de las horas del programa. Viernes son clases, que eso es casi ya un derecho humano de los estudiantes… Para alegría de los profesores. En Valencia llegamos al extremo de titular a los segregados por nota dn una doble titulación con 2 licenciaturas que, en total, tienen menos horas de clase que la vieja diplomatura en graduado social. Y los viernes libres, por supuesto.

    Eso sí, nadie se queja de las facilidades o la clara de nivel. De momento el modelo es un éxito inapelable de público y crítica.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 16 de junio de 2010 a las 3:43 pm

  4. 4

    Pues yo creo que nuestra formación no es mala. Eso sí, la Universidad española tiene tela…

    Comentario escrito por info-derecho — 16 de junio de 2010 a las 6:13 pm

  5. 5

    ELPAIS.com Edición impresa España

    El secretario del PSOE en León ejerció de profesor asociado pese a ser diputado

    Eludió los trámites de ingreso, aunque no cobró por las clases
    MARIFÉ MORENO, – León – 15/05/1994

    Vota Resultado 145 votos

    El secretario general del PSOE de León, el diputado José Luis Rodríguez Zapatero, acabó la tesina de licenciatura en junio de 1983 y cuatro meses después entraba en la universidad leonesa como profesor asociado, según un parte de alta en nómina donde se refleja que fue contratado por libre designación en el departamento de Derecho Constitucional. En la universidad leonesa no consta ningún contrato que dé paso a ese parte de alta y hay numerosas lagunas en su expediente académico como docente.

    Rodríguez Zapatero eludió los trámites obligados para el ingreso del profesorado en la universidad, entre ellos un concurso público de la plaza, el examen de una comisión de contratación compuesta por profesores, alumnos y ayudantes y la propia contratación administrativa por- parte de los órganos de Gobierno. Permaneció en esta situación hasta 1986, en que fue elegido diputado del PSOE, cargo en el que continúa.Rodríguez Zapatero se incorporó como profesor asociado de Derecho Constitucional cuando su actual titular, el catedrático Manuel B. García Álvarez, era secretario general de la universidad. El parte de alta fue visado por Agustín Turiel, interventor de Hacienda y actual presidente socialista de la Diputación Provincial.

    Desde octubre de 1988 hasta el mismo mes de 1991, el diputado mantuvo un contrato administrativo de colaboración temporal durante tres horas semanales. La Junta de Gobierno había aprobado la creación de esta plaza seis meses antes, sin retribución.

    En octubre de 1991, el nuevo rector, Julio César Santoyo, decidió no renovar un contrato que jamás estuvo firmado, en ninguna de sus prórrogas, por su predecesor en el rectorado. Según un informe de la asesoria jurídica de la universidad, el puesto de profesor asociado es incompatible con la condición de diputado.

    José Luis Rodríguez Zapatero dijo a este periódico que no recuerda la fórmula administrativa que utilizó para entrar en el departamento de Derecho Constitucional, pero que segliramente eran las reglas de entonces”. El anterior rector, Juan Manuel Nieto Nafría, reconoce que se trataba de “guardarle de alguna manera la plaza. Podemos haber errado, pero no cobraba y moralmente la universidad tenía que reservarle una plaza”.

    Rodríguez Zapatero denunció en Ferraz el pasado noviembre más de 1.000 afiliaciones irregulares auspiciadas por los guerristas de León.

    http://www.elpais.com/articulo/espana/RODRIGUEZ_ZAPATERO/_JOSE_LUIS/ESPANA/UNIVERSIDAD_DE_LEON/PARTIDO_SOCIALISTA_OBRERO_ESPANOL_/PSOE/secretario/PSOE/Leon/ejercio/profesor/asociado/pese/ser/diputado/elpepiesp/19940515elpepinac_10/Tes

    ¿Se enmarcan ésta dentro del tipo de prácticas que censuras?

    Comentario escrito por menipo — 16 de junio de 2010 a las 7:16 pm

  6. 6

    Que se esta tramando una estafa? Me temo que la estafa lleva anhos produciendose. Incluso con el consentimiento tacito de los estafados. Nos podra gustar mas o menos, pero la calidad del puesto de trabajo que alguien va a tener al terminar unos estudios no depende de la calidad de la ensenhanza que haya recibido, sino de la demanda que exista en el mercado de gente con esa formacion. Tropecientas facultades de Derecho (o de Ingeniera Aeronautica, llegado el caso) fabricando licenciados a velocidad absurda hacen que el valor de un titulo en derecho caiga a niveles de deuda griega. Esto puede cambiar coyunturalmente, como cuando en los Felices Anhos 2000 arquitectos, aparejadores, y cualquiera que trabajara en el ladrillo tenia un trabajo estupendo, independientemente de que supiera o no hacer la O con un canuto. Algunos gremios se cubren las espaldas utilizando el nada liberal truco de limitar enormemente el acceso a la facultad (Medicina) o la salida de ella (Caminos). Y pese a lo poco liberal que es, a los interesados les funciona estupendamente.

    Lo que la Universidad Espanhola no parece entender es que calidad educativa no es igual a oportunidad laboral. Podria producir cien mil veterinarios capaces de curar a un bicho solo con imponerle las manos, que sus perspectivas laborales no mejorarian porque son maravillosos sanadores, sino que se irian al carajo porque son muchos. Probablemente estos veterinarios donde si tendrian muchas oportunidades es en otros paises… Echese un vistazo al numero de licenciados espanholes dispersos por Europa y saquense las conclusiones que correspondan.

    Bolonia no es mas un paso mas en la carrera hacia ninguna parte por cribar, cribar y cribar los miles de licenciados que el sistema produce, en un intento desesperado de corregir demanda y oferta. Primero fueron los Masteres, que dejaron de ser utiles cuando todo dios tenia uno, ahora es la doble titulacion y el postgrado. Dentro de unos anhos seran masteres triples, doctorados cuadruples y titulaciones “Pleno al Quince”. Creo que en realidad solo hay dos soluciones posibles, si no queremos empezar a producir pronto ingentes cantidades de parados que son Licenciados en Todo. La primera seria adoptar una solucion grupal: limitamos la entrada colectivamente y aplicamos la tipica solucion “gremial”. La segunda es deshacer el igualitarismo entre universidades, tan caracteristico del sistema espanhol, y permitir que se establezcan categorias. Dado que la competitividad del pais SI depende de la calidad de la ensenhanza, y dado que la solucion gremial no produce ningun aliciente para mejorarla , promover la competicion entre Universidades y generar titulos de primera y de segunda categoria, a mi me parece el menor de los males posibles. Es mas , me parece incluso deseable si se consigue un buen criterio de entrada que promocione a los estudiantes mas brillantes. Otra cosa es que generar diferencias en un sistema que se caracteriza porque todas son mas o menos igual de mediocres sea algo que se puede hacer de la noche a la manhana.

    Y sobre lo de la aversion casi refleja a las relaciones universidad-empresa que mucha gente tiene , francamente no lo entiendo. La cuestion es hacer que el dinero fluya empresa–>universidad, y no al reves…

    Comentario escrito por (InVino)Veritas — 16 de junio de 2010 a las 11:57 pm

  7. 7

    Lo peor es que eso del dinero en I+D+I la economía (no lo llamo ciencia que luego se ríen de mí) lo tiene superado hace tiempo.
    Vamos, que cuando los del gremio oyen a los políticos y tertulianos a grandes voces escandalizarse porque no invertimos lo suficiente en ello, como si fuera el bálsamo de Fierabrás que encarrile nuestro desastroso país en las vías de la prosperidad, levantan una ceja (los que saben del tema, que dado el nivel de nuestras universidades, son bien pocos).

    Comentario escrito por Nacho Pepe — 17 de junio de 2010 a las 12:57 am

  8. 8

    Mi pregunta es ¿es de esta universidad de donde ha salido la “generación mejor preparada de la historia de este país”? Yo no me lo puedo creer.

    Comentario escrito por gus — 17 de junio de 2010 a las 11:54 am

  9. 9

    Será “la generación más titulada de la historia”
    Hace un par de años hice un minimaster en la Universidad de Valencia y mis “compañeros” me dieron mucha pena, pero mucha…desde jovenzanos de veintitantos comportandose como espinilleros adolescentes – hasta amenazas de echarlos de clase – hasta un 95% de indolentes, cuya única aspiración debía ser engordar el curriculum, previo pago de 600 euros..
    ¿El profesorado? Fifty-fifty..un par de “vaca sagradas”, un par de bientencionados y otro par cuyo meritos no era la habilidad para la docencia, aunque si – por lo que se oía, para la programción informatica y la creación de programas de diseño….
    Yo me sentí estafado, y eso que pagaba la empresa….

    Al final va a ser como en America, el que vale – o tiene posibles- para la privada y el que ni-ni, para la estatal. Solo falta que tambien copien el modelo de contratación de profesores….

    Comentario escrito por galaico67 — 17 de junio de 2010 a las 1:49 pm

  10. 10

    Oigan, oigan…yo no se de que se quejan…

    Yo me pasé la carrera echándome siestas en el cesped, jugando al truc y al guiñote en la cafetería todas las tardes, saliendo de fiesta jueves, viernes y sabados y estudiando como y cuando tocaba como cualquier otro.

    ¿Estafado? No será por el precio de la irrisoria matrícula que pagamos en la Universidad…Por ese precio ¿que puñetas quieren? ¿El MIT? ¿La Ivy League? Pero si la “Universidad de la Vida” tiene unas tarifas similares…

    Seriedad señores, que estamos en España. Como bien índica Andrés, el único país que exige SOLO 250 horas ANUALES de dedicación exclusiva a sus profesores universitarios…

    Este país es una puta mierda. Así. Con todas las letras. Y la Universidad es otra manifestación más de esta inmensa hez.

    Firmado: El que acaba de ver el baremo de meritos de un Concurso de Traslados en Sanidad para Facultativos (Médicos) y ha visto que aun alcanzando el máximo en el capítulo de “Artículos científicos/Capítulos de Libros/Libros escritos” (se llega al máximo con tan solo 4 artículos), esta puntuación equivale a los puntos que se otorgan por tener aprobado el nivel “Mitjà” de Valenciano. Y en el baremo NO se cuenta la Tesis Doctoral…supongo que porque saben que es una tesis española…

    Comentario escrito por Garganta Profunda — 17 de junio de 2010 a las 4:32 pm

  11. 11

    Hola Andrés,
    yo observo con preocupación todo esto. Y es muy difícil ponerle coto, hay demasiados intereses en medio para evitar la deriva del sistema en la que estamos.

    A mí ya sólo se me ocurre una solución para detener esta deriva: poner una especie de selectividad única para todos los licenciados de una titulación de ese año en toda España.

    P.D.: Respecto de las universidades privadas. Es cierto que hay excepciones pero, ¿nadie es consciente de que el nivel con que salen sus alumnos es pésimo?, ¿que están comprando un título?

    Comentario escrito por xangal — 17 de junio de 2010 a las 5:39 pm

  12. 12

    Hola;

    Una cosa parecida dije en una clase de la facultad (soy asociado en extinción) y casi me pegan… además lo adorne con una cuestión que hace tiempo vengo pensando: en el sistema de acceso profesional en el mundo del derecho hay dos filtros: 1) licenciatura (o como se llame ahora) donde la gente que va a Universidades privadas de prestigio (Navarra e Icade) sale bien colocados en firmas de nivel y con salarios medianamente dignos (los que vayan curso por año y buenas/medias notas).2) Filtro, hacerse Master de los buenos (IE, ESADE) que te colocan en esas mismas firmas y con salarios medianamente dignos.

    Que las condiciones en estos sitios no sea la pera e incluso sean duras es otro tema, pero por lo menos no son becarios ad eternum o meros puteados del sistema…

    En resumen titulo universitario público + master público o de 2/3 fila inserción laboral tendente a cero… Y ahí es donde se hace la verdadera selección economica, ya que el titulo de licenciado (incluso de doble licenciado) no da para nada. Es un pura estafa y cuando más pequeña sea la facultad peor. Los master publicos o pequeños son mero sacacuartos que se debían restringir a gente que trabaje para completar formación.

    Y tambien hay que quitarle el rollo a la ivy league y ostias varias, que tampoco son la leche… incluso dire que a veces tenía más dificultad en romano que en clase de la leche en un master para profesionales en una supermegachupi universidad extranjera.

    Comentario escrito por Al — 17 de junio de 2010 a las 8:38 pm

  13. 13

    “P.D.: Respecto de las universidades privadas. Es cierto que hay excepciones pero, ¿nadie es consciente de que el nivel con que salen sus alumnos es pésimo?, ¿que están comprando un título?”

    Ay amigo, pero ese titulo tambien tiene una “firma ideológica” y te hará entrar por la puerta pequeña de la contratación temporal en una Administraciónn pública de tu signo. Alli, durante unos añitos, acumularás puntos y cuando saquén la plaza a concurso ¿Adivinas quien va a estar mejor colocado?

    Valencia!!! purrupum pum pum, de naranjas y limones…( dedicado a su Universidad Catolica y los médicos que – si no huyo, me atenderan en mi vejez..)

    Comentario escrito por galaico67 — 17 de junio de 2010 a las 10:02 pm

  14. 14

    Por favor; expón sin tapujos a que tipos de proyectos se dedican,a los aspirantes a gañanes nos interesan los “abusos”.
    Yo sé de alguno en cierta asignatura dentro de la facultad de derecho de esta universidda; que se dedica como regla general a suspender a los alumnos con un 3 o 4 de nota (independientemente de haber estudiado o no) para posteriormente venderle al ganado estabular sus propios libros con el reclamo de que si se lo comprábamos y lo subrayábamos nos aprobaria en la nota final.
    Aprobé, pues ; con un sobrecargo de 20 euros -si, tenemos poca dignidad los estudiantes…-. El libro era absolutamente cargante, aburrido hasta mas no poder y bastante mal escrito.
    A una compañera de clase, le vendió un libro; le suspendió y después le ofreció un libro de su despacho completamente gastado por las tapas y mas viejo que la tos al precio módico de veinte euracos. Ella si que no aceptó la estafa, y por supuesto no aprobó la asignatura.

    Un Saludo

    Comentario escrito por Gavrilo Princip — 18 de junio de 2010 a las 11:28 am

  15. 15

    Venga, dos ejemplitos de mi experiencia como estudiante (estoy en quinto), que no son los más espectaculares, pero que al menos son de tu área (a ver si adivinas qué prefoesores son):

    - Administrativo I, clase dos días a la semana. El profesor propone “concentrar” todas las clases en una sesión, teninedo la otra libre (¡y no era viernes!). Las prácticas las daba una profesora que decidió haceerlas “no presenciales”.

    - Administrativo II, el profesor no daba nunca clase más de media hora en cada sesión. El resto, entre que llegaba tarde, se iba pronto, salía a mitad a fumar y se pasaba parte de la sesión a hablarnos de conciertos y preguntarnos qué música nos gustaba y a qué conciertos íbamos (también nos invitaba a conciertos), se pasaba sin nada jurídico que echarte al caletre. Eso sí, aprobabas con que estudiaras unos apuntillos (y, si eras chica, je, je, si te tomabas algún cafetillo con él). Y, como nos dijo el día de las encuestas de avluación docente “sean buenos conmigo y yo lo seré con Ustedes”.

    Estoy además mirando doctorados para el año que viene. Siguiendo con Administrativo, los que están haciéndolo este año me dicen que la mayoría de los cursos de doctorado de ese departamento son no presenciales.

    Comentario escrito por Anónimo — 18 de junio de 2010 a las 11:49 am

  16. 16

    A ver, no se trata, como he dicho antes, de ir haciendo un listado de casos chungos. Entre otras cosas porque serían demasiados y, probablemente, llevarían a un análisis divertido pero injusto (en este tipo de dinámicas aparecen sólo lo malo y lo espectacularmente malo, pero no lo bueno o normal, que también lo hay). Y no, por cierto, no soy capaz de adivinar qué profesores son los que hacen esas cosas (lo de los libros, lo de no dar clase en días que tienen que darla, etc.) Es cierto que, en parte, porque hay demasiados “posibles sospechosos”. Pero también porque a partir de cierto grado de impresentabilidad me cuesta pensar que no estéis exagerando un poco.

    A mí me interesa más la cuestión estructural. En esto tienen razón quienes señalan que, al menos en España, no hay estafa a los estudiantes de ningún tipo. Ellos saben de qué va el asunto, lo saben perfectamente, y entienden que les compensa. Con lo poco que pagan y el poco o mínimo esfuerzo que cuesta adaptarse a este modo de funcionar, que el título valga poco es inevitable y en modo alguno una estafa. Concedido.

    La estafa es para quien paga. Como en España paga el Estado, pagamos entre todos, la estafa se la estamos haciendo al resto de ciudadanos. En EE.UU., en cambio, al pagar (y mucho) los estudiantes y tener que endeudarse (y, en no pocas ocasiones, mucho) para cursar los estudios, los estafados son ellos.

    Desde el punto de vista estructural al que me refería, ahí es dónde me interesa indagar hasta qué punto la traslación de pautas americanas puede ir introduciendo cambios. Es decir, y dado que vamos a subir las tasas (bastante) con esto de Bolonia, ¿a partir de qué nivel de esfuerzo económico el hecho de que un profesor no venga a clase, decida que la sesión de los viernes no se da o se ponga a hablar de sus cosas dejará de ser una cosa admisible -e incluso agradecida- por el estudiante para pasar a ser una estafa? ¿Cómo podríamos establecer mecanismos de control del gasto público que se hace en nuestras Universidades que garantizara un mínimo retorno social?

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 12:14 pm

  17. 17

    Como creo que puede resultar de interés para quienes estáis comentando, pues supone ampliar la perspectiva a otra persona de mi misma Facultad, de modo que el inevitable sesgo subjetivísimo de que aquí se expongan mis opiniones queda en parte mitigado con otro sesgo subjetivo pero distinto, os copio un intercambio de correos generado a cuenta de lo que he escrito aquí. La persona que me escribe trabaja también en mi centro y tiene más o menos mi misma edad. Le he pedido permiso para publicar el intercambio eliminando nombres y me lo ha dado (¡gracias!). No sé si puede resultar interesante, pero allá va (lo voy poniendo en sucesivos comentarios, aprovechando que como administrador puedo editar los nombres aunque vengan de una misma IP, la mía).

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 12:46 pm

  18. 18

    Hola Andrés,

    entré ayer en tu blog para ver si habías comentado algo de
    estos “ARA” (grupos de alto rendimiento académico) que por lo visto
    va a poner en marcha, entre otras, nuestra facultad, y de cuya
    existencia me enteré con bastante sorpresa el otro día porque
    figuraba en la página inicial de la Univerisdad. Otro compañero del
    departamento se había enterado por la prensa, me parece llamativo que no haya circulado algo de información sobre esto en la propia
    facultad, ante todo de por qué se ha considerado adecuado adoptar esa decisión, y también porque supongo que ponerlos en marcha requerirá la adopción de ciertas decisiones, como por ejemplo si se crea un grupo ex novo o se reconvierte uno de los existentes, si va a
    haber “incentivos” para los profesores y por qué y cuáles, con qué
    criterios se elegirá esa docencia, etc. etc. También puede ser que sí
    se haya informado a alguien en alguna instancia, y que yo no me haya
    enterado, lo cual tampoco sería extarordinario porque reconozco que
    no suelo estar a la última en estas cosas.

    Pero en fin, precisamente por eso, porque lo de estos grupos me
    suscita muchas dudas, y porque te tengo por alguien que sí suele
    estar muy bien informado y porque tu criterio me merece siempre
    bastante respeto, entré en el blog. Y me encontré con el artículo
    sobre si estamos estafando a los estudiantes. Y he de decirte que me
    ha dejado bastante impresionada. Lo de que los
    recursos para “investigación” en Derecho se utilizan – o malversan -
    para diversas finalidades, y que derrochamos dinero público
    innecesariamente, ha de reconocer que por desgracia es en buena
    medida cierto, y no me viene de nuevas. Pero tu opinión sobre que la
    dedicación general del profesorado a la docencia es mínima y por eso
    ésta es de pésima calidad, me ha dejado estupefacta. No niego por
    supuesto que pueda haber casos, pero lo que me asombra es que digas con esa seguridad (y ya te digo, porque te tengo por persona bien informada) que es absolutamente generalizado. Yo tengo también la impresión de que el nivel que estamos exigiendo es más bajo de lo que debería, pero hasta ahora era una impresión circunscrita a mi propia labor docente y a la de los compañeros que conozco (o sea, sólo una parte de los profesores de derecho xxxx), y no me sentía capaz de opinar sobre cómo se estaría haciendo en el resto de la facultad. Pero al menos en nuestro caso es algo que percibimos como problema y que al menos algunos tratamos de solucionar de diversas formas: cambiando la metodología docente de un año a otro, probando nuevas formas de dar clases o cambiando la forma de evaluar, comentando con los compañeros los resultados que vamos obteniendo. Está claro que lo hacemos de modo informal, en las comidas, pero, en fin, …

    Bueno, me estoy dando cuenta de que esto suena a defensa corporativa y nada más lejos de mi intención. No me considero ningún modelo (ni en investigación ni en docencia) ni pretendo justificarme a mí o a mi departamento. Sólo quería decirte que me ha sorprendido tu diagnóstico por ser tan radical y tan general. Al menos los (o mejor: algunos de los) profesores que conozco dedicamos muchísimas más de las 250 horas que mencionas a dar o preparar las clases cada curso, corregir trabajos, atender tutorías, y te garantizo que no tenemos ninguna otra “ocupación” paralela más lucrativa, y hasta ahora yo pensaba que ésta debía de ser la tónica, si no general, al menos mayoritaria en la facultad. No sé, quizá haya llegado la hora de que me caiga yo del guindo. O quizá es que quienes dedicamos ese tiempo lo estamos haciendo a pesar de ello mal, con un nivel igualmente ínfimo, y encima sin darnos cuenta, que ya sería lo más lamentable.

    Por otra parte, los casos que comentas (o comentaba otra persona en
    el blog) de profesores que por sistema no dan clase los viernes,
    sinceramente, me cuesta creer que se produzca, o como mucho podrá ser algún caso aisladísimo, frente al que me extraña que los alumnos (o al menos algunos!) no hayan planteado alguna queja.

    Bueno, una vez dejada constancia de mi sorpresa, reconozco que puedo muy bien ser un ingenuo, y estoy dispuesto a dejarme convencer si cualquier día tienes un rato y hablamos más de esto. Desde luego, si ésa fuera en verdad la situación, lo que sería imperdonable es que permitiéramos que las cosas continuaran por esa senda…., con o sin Bolonia, que me parece que no es tan determinante para el nivel de calidad de la enseñanza (quizá también en esto estoy equivocado).

    En fin, no se qué pensar.
    Un abrazo,

    Comentario escrito por Otro profesor — 18 de junio de 2010 a las 12:54 pm

  19. 19

    Hola xxxx, gracias por tu mensaje.

    Sobre los grupos ARA, comparto la manera en que te has enterado, así como tu situación de absoluta carencia de información. Al igual que te ocurre a ti, tampoco me sorprende que se esté haciendo eso y no me haya enterado, dada la legendaria tendencia a la opacidad de quienes cortan el bacalao en esta Facultad. Como mi departamento, además, está dirigido por personas que pasan de todo (excepto si les va a ellos algún interés personal) y que además, por sistema, niegan la información que reciben de la Facultad relativa a este (y a cualquier otro) tipo de cosas al resto de miembros del área, pues tampoco me extraña no haberme enterado.

    De todos modos, me parece, por lo que he leído en prensa, un planteamiento plenamente coherente con la manera en que funciona la Facultad y los “especialistas en gestión e innovación” que la tienen secuestrada. Dado que en breve se acaba el chollito de los grupos “de innovación” ADE-Derecho (si todos pasamos al grado ya no podrán ser innovación y tendrán que retirar las gabelas asociadas al mismo) hay que buscar otra excusa para poner clases en horarios cómodos, dar sólo un 50% de horas presenciales y, además, que te cuente curricularmente más de lo normal. Por otra parte, como sigue en la línea de segregar que es la que siempre adoptan estos mandarines de la Facultad, con las nefastas consecuencias para el grado en Derecho general que ello supone, me parece un proyecto respecto del que casi todos, a estas alturas, podemos intuir:
    a) quién lo está montando;
    b) quiénes van a participar en él;
    c) qué generoso régimen de chollitos se van a buscar.

    Respecto a lo demás, xxxxxxxx, y como es obvio, se trata de mi opinión. Y de una generalización que comporta inevitables injusticias. Me consta, por ejemplo, tu dedicación y entrega. Dicho lo cual, en mi opinión, y lamento darte las malas noticias, tu dedicación y entrega no sirven de nada. Porque en un contexto donde el 85-90% de los docentes juegan con otras reglas eso supone que los estudiantes y las reglas general con que se rigen a la hora de estudiar no son las tuyas, sino las de los demás. Tú eres un elemento medianamente disruptivo, al que los estudiantes han de adaptarse como buenamente pueden. Pero, en realidad, te acabas adaptando tú mucho más que ellos. La prueba es tan sencilla como responder a esta pregunta:

    - A la hora de la verdad, ¿qué estás exigiendo para aprobar la asignatura? Un cierto barniz de “cultura jurídico-xxxxxx” general o conocimientos más o menos sólidos, y sobre todo una demostración de entender la asignatura y su funcionamiento profundo. Como la respuesta sólo puede ser la primera (porque de otra manera estarías suspendiendo a todos los alumnos por curso, quizás con 1 ó 2 excepciones), creo que eso habla por sí mismo.

    En cualquier caso, ya te digo, esto es una cuestión de percepciones dominantes. Yo te aseguro que, en lo que yo conozco, 250 horas/año es posiblemente el doble de lo que en realidad hacen la mayoría de mis colegas (ten en cuenta que el cálculo de horas de clase que tenemos es más o menos como sigue: teóricamente tenemos 30 semanas a 8 horas a la semana, pero en la práctica la gente suele estar a 6 a la semana e incluso menos en los casos más escandalosos – en mi área, por ejemplo, los que hacen ADE-Derecho están a 4 a la semana-; como las clases de dos horas se convierten en clases de hora y media eso pasan a ser 3 horas a la semana; en realidad no tenemos 30 semanas, sino más bien 27 o así, año tras año, entre Fallas, fiestas y puentes; si multiplicas 27*3 a mí me salen 81 horas de clase al año; si esta gente no se prepara las clases -que para el nivel de grado que damos no hace ninguna falta, lamentablemente- ni organiza el más mínimo seminario o actividad alternativa -a lo que no estamos obligados y sólo lo hacen los muy responsables y entusiastas- y calculando que, como mucho, pueden dedicar 10 ó 20 horas al examen y su corrección, estamos hablando de unas 100 horitas de dedicación al año).

    Ése es el caso más escandaloso (la gente que da en ADE-Derecho o en Políticas y se han auto-asignado descuentos horarios escandalosos). En el resto de casos, simplemente, piensa que no hablamos de 100 horas sino, a lo mejor, de 150. Nada más. Es una cuestión de hacer números.

    En cualquier caso, ya te digo, más allá de eso, se trata de una cuestión de percepciones. Me alegra saber que gente honrada intelectualmente como tú piensa que todavía hay esperanza y que, en el fondo, no estamos haciéndolo de forma generalizada de modo impresentable. Lamentablemente para mí, yo no tengo esa sensación. ¡Ya me gustaría a mí ver la realidad de otra manera (o, sobre todo, ver otra realidad)!

    Dicho lo cual, una última reflexión. Asumiendo como asumo que la gente que conformamos el profesorado de la Facultad tiene un nivel de competencia profesional y profesoral como mínimo aceptable, ¿cómo es posible -ya que la razón no es nuestra incompetencia- que los resultados en términos de formación del producto que lanzamos al mercado -nuestros licenciados- tenga el nivel que tiene?

    A mi juicio, descartada la incapacidad, es obvio que algo estamos haciendo mal. Y esta idea sólo podría ser combatida demostrándome que formamos muy bien a la gente. Lo que requeriría, a día de hoy, de mucha, muchísima, capacidad de convicción.

    Un abrazo, xxxxx, y gracias de nuevo por tu mensaje.

    Andrés

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 1:02 pm

  20. 20

    Hola Andrés,
    gracias por tu respuesta. Por una conversación de pasillo me he enterado esta mañana de que el grupo ARA va a ser el grupo de inglés reconvertido. La persona que me lo explicaba lo daba como algo obvio y por todos conocido, y además me ha indicado que en la secretaría del departamento hay unos trípticos sobre el tema, y efectivamente, lo he comprobado, están dirigidos a los estudiantes y contienen básicamente la misma información que había en la página web de la Universidad. Culpa mía por no haberme leído los folletos de la secretaría, no?, aunque quiero añadir que este lunes tuvimos consejo de departamento y el tema ni se mencionó. ¿Figura en el orden del día de la Junta de facultad del lunes?

    En cuanto a lo demás, sí, he de reconocer que no estoy suspendiendo al 90% de mis grupos, así que si eso es la prueba de que me estoy contentado con un nivel inferior al de bachillerato, debe ser cierto que soy bastante peor docente de lo que creía (y lo digo sin ironía). Aunque, respecto de la última pregunta que me haces: si más o menos tenemos todos una capacidad profesional aceptable, por qué salen todos tan mal formados? Pregunto yo a mi vez: ¿qué opinas del tópico de que cada vez más llegan a la universidad alumnos con un nivel ínfimo también? No lo digo como justificación, que conste, porque soy el primero que he defendido que, aunque eso fuera cierto, eso no podía ser razón para bajar nosotros también el nivel en la universidad. Pero, podría ser una explicación?

    Este año he tenido quejas de los alumnos por exigir demasiado trabajo y ser demasiado duro corrigiendo, y a la vez comentarios de compañeros de que estoy loco complicándome tanto con las evaluaciones continuadas. Hasta ahora me resistía a creerlo, pero después de leer tu artículo (y tu respuesta) pienso que quizá tengan razón en eso, porque a lo peor todo este trabajo no ha servido para mejorar en nada el nivel de mis estudiantes.

    De verdad, te agradezco mucho tu respuesta. Me va a hacer pensar.

    Comentario escrito por Otro profesor — 18 de junio de 2010 a las 1:05 pm

  21. 21

    Pues eso, ya te puedes hacer una idea de por dónde irán los tiros en los grupos ARA. Nada que te sorprenda demasiado a estas alturas, supongo.

    Respecto del tópico relacionado con el nivel de los alumnos:
    - No comparto el tópico. A mí lo que me llega no me parece diferente a lo que había cuando yo estudié. Es más, te diría que hay más nivel, pero tampoco es algo que tenga demasiado analizado. Supongo que, más o menos, las cosas serán como siempre. Es lo más normal y lo más razonable. En cambio, el nivel que exigimos nosotros sí baja año tras año, porque así la vida nos resulta más cómoda. Seamos comprensivos con nosotros mismos… ¡con la cantidad de cosas que tenemos que hacer! Dado que no damos abasto, entre trabajitos de investigación, leer, cosillas que hacemos fuera por dinero, nuestra vida personal… pues no viene nada mal esto de que la docencia sea una actividad a la que no tenemos por qué dedicarle demasiada atención.
    - Incluso con la materia prima que tenemos, como cualquiera con dos dedos de frente sabe, se podría sacar mucho más si nosotros, como colectivo, nos lo montáramos de otra manera. El nivel de los alumnos lo marcamos nosotros. Porque ellos se adaptan, como es lógico e inevitable, al nivel mínimo exigido por nosotros. ¿Acaso tienen el más mínimo incentivo para obrar de otra manera?

    Yo prefiero que sigas siendo duro exigiendo y me encantaría, además, que fueras duro también corrigiendo. Porque creo que eso genera una externalidad positiva para los estudiantes y el resto de profesores. Aunque los resultados reales de tu trabajo sean nulos o muy escasos, como intuyo que, lamentablemente, serán si tenemos en cuenta sus efectos sobre los concretos alumnos con los que trabajas, al menos son una pequeña muestra de resistencia frente a la tendencia dominante. Que esas islas de resistencia desaparezcan es malo para todos, pues facilita todavía más la labor de destrucción en que estamos embarcados. Aunque, como es obvio, y yo mismo lo experimento, el coste personal y profesional que tiene ponerse estupendo con estas cosas hace que uno acabe abandonando. Es lo que tienen estas situaciones. No se puede ir mucho rato en dirección totalmente contraria al resto de la manada. Se te cabrean los estudiantes, los compañeros, el decano (a mi un vicedecano llegó a prohibirme, tras las quejas de los estudiantes, que les hiciera leer más de un libro al año o que les obligara a consultar bases de datos en Internet, además de obligarme a que les pusiera un parcial)… y encima acabas trabajando mucho más que los demás, perdiendo tiempo que puedes dedicar a tu promoción profesional o a ganar dinero, como hacen los otros, y con una cara de tonto tremenda. Con ese panorama, ¿alguien puede dejar de comprender que todos, tarde o temprano, de una manera total o parcial, acabemos sacando bandera blanca?

    En fin… que todo es muy deprimente. O eso me parece a mí.

    Un abrazo.

    Andrés

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 1:10 pm

  22. 22

    Como está el patio… Yo acabo de terminar Derecho y Políticas en Madrid en la Carlos III. De 160 alumnos (divididos en dos grupos) que empezamos en primero, solo quedábamos unos 30 el día de la ceremonia de graduación. Primero no fue difícil, supongo que por el nivel general bajo de la clase, pero a partir de segundo, una vez hecha la criba, juro sinceramente que metí muchas horas a la semana, puede que no estudiando pero si con un montón de prácticas semanales etc.

    En cuanto al profesorado, es cierto que en general no me parecieron buenos profesores (en cuanto a saber ENSEÑAR). Como anécdota, en primero y en tercero en distintas asignaturas tuve un mismo profesor. En primero me parecía horrorosa, pensaba que no se le podría denominar profesor etc. Para tercero ya me había dado cuenta que era la tónica general, e incluso me parecía que era una de las mejores de ese cuatrimestre. Pero en general la inmensa mayoría demostraban solvencia en cuanto a conocimiento de la materia, eran responsables, trabajadores, cumplían con los horarios de clase, tutorías etc. La media de aprobados por asignatura estaría por el 50-60 %, aunque hubo asignaturas con el 20% y otras con 80%.

    No tengo muchas referencias en cuanto a épocas pasadas, otras universidades españolas etc. Mi única referencia consistente (de rumores, leyendas urbanas como Universidad Europea pinta y colore también se) mi Erasmus en el IEP de Toulouse, y en general no creo que tuvieran un nivel más elevado, ni que los estudiantes trabajaran más, ni que hubiese diferencias en cuando a la profesionalidad de los docentes.

    Comentario escrito por Jon — 18 de junio de 2010 a las 2:51 pm

  23. 23

    Jon, está visto que cuando uno está triste y melancólico siempre puede encontrarse con nuevos datos para deprimirse aún más. No sólo es que se llene esto de comentarios que confirman la existencia de una serie de prácticas alucinantes en mi Facultad, sino que encima, para más inri, ni siquiera puedo consolarme pensando que el mal está extendido, en unos niveles más o menos semejantes, por toda la geografía española. ¡Porque va y resulta que en la Carlos III cumplían horarios de clase y de tutorías!

    Ahora me dirás que tenéis clase los viernes. ¡Incluso en las dobles titulaciones!

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 3:13 pm

  24. 24

    Yo venía a aprovechar el contexto y relatar mis dos o tres experiencias lisérgicas. Pero como tambíén estudié en Valencia y no quiero ser la responsable de agravar la depresión de Andrés, creo que lo dejo para otro día.

    El 90% de mis compañeros de promoción, pasados ya unos años desde que nos graduamos, están en paro, son becarios, están preparándose oposiciones, haciendo una pasantía o cosas así. Algo lógico, dado que tenemos un título que vale poco. Porque también nos costó poco. Y por ese motivo tenemos que pasar por pruebas adicionales para conseguir algo que “valga” algo. Hay un 10% que trabajan y cobran. La mayoría de ellos, claro, mileuristas.

    Ahh, y no quiero dejar de comentar una cosa. A veces no se protesta porque uno tampoco ve mal perder clases o que te pongan las cosas fáciles. Pero tampoco se protesta porque, en ese caso, tendríamos que quejarnos del 90% de los profesores. Y, además, porque hay tipos peligrosos sueltos. Si un profesor es capaz de suspender si no compras su libro, imagina lo que puede hacer si le denuncias. Cuando yo estudiaba un tipo se cargó a una clase entera porque habían ido a quejarse de que faltaba a muchas clases. Como para irte quejando.

    Comentario escrito por Clara M. — 18 de junio de 2010 a las 3:50 pm

  25. 25

    Como profesor de la Facultad estoy totalmente horrorizado. Primero, porque me parece que todas esas historias tienen que ser, simplemente, mentiras. Segundo, porque se manche así el nombre de la Facultad, anónimamente. Tercero, porque creo que los trapos sucios se lavan en casa, no un un blog abierto con todo el daño que eso puede causar a una Facultad como la nuestra y al prestigio de todos los que trabajamos aquí. Y cuarto, porque me parece increíble que os pongáis aquí en plan chulo a contar cosas que luego, a la hora de la verdad, nadie se atreve a denunciar ni a decir en público. Y, por último, Andrés, no me parece nada edificante ni un ejercicio en absoluto responsable que te dediques a der pábulo a estas cosas. De nuevo, y a ti con más motivo, hay que decir algo tan sencillo como que si ves cosas inaceptables las denuncies y ya está.

    Comentario escrito por J.G.H — 18 de junio de 2010 a las 5:13 pm

  26. 26

    La situación que comentas en absoluto es privativa de la Universidad de Valencia. Yo acabé hace dos años y medio en la Universidad de Vigo ADE. Y había de todo. Desde profesores sinvergüenzas que no habían hecho en su vida más que la tesis doctoral -y liarse con la cachonda del departamento- hasta gente que está publicando en revistas de esas llamadas Blue Ribbon -las de mayor nivel.

    Aún así estoy razonablemente contento con mis profesores. Me coloqué bien al igual que la mayoría de mis compañeros que acabaron en cinco años -en Galicia las licenciaturas eran de esta duración.

    Ello no quita que crea que el modelo sea mejorable. Y francamente creo que sobre el sistema universitario español se ciernen una serie de amenazas que Bolonia ha exacerbado.

    La bajada de nivel es general, sobre todo en materias de ciencias, entre otras cosas porque hay cierta presión para que las cifras de aprobados alcancen un determinado porcentaje. Así aparecen mejor en las estadísticas. Y eso es un problema.

    En cierto modo las carencias que señalas en los comentarios son inherentes a ciertas carreras no elegidas vocacionalemente. Me explico, el interés que puede tener un estudiante medios de economía o derecho por las disciplinas de su carrera es nulo. Creo no equivocarme si afirmo que el 85% de los licenciados de mi promoción no ha leído un solo libro de economía desde que acabaron la carrera. De hecho, un porcentaje elevadísimo ni siquiera habrá leído un libro.

    Como ya he explicado antes creo que esta situación sólo se solucionará cuando se implante un examen tipo MIR o selectividad para cada grado. Es la única forma de establecer un nivel mínimo que haga comparables a los alumnos y, ya de paso, conjurar el peligro que supone la competencia basada en la mercadotecnia que proviene de algunas universidades privadas. Es la única manera de preservar algo de meritocracia en el sistema.

    P.D.: Respecto de la desazón que observo al hablar de tu relación con los alumnos, te contaré mi experiencia. Sé que es casuística pero espero que te ayude. En mi licenciatura había una serie de profesores muy exigentes, pero buenos. Como es de suponer no eran especialmente apreciados por los alumnos y probablemente en las encuestas salían malparados -con el menoscabo en su sueldo pues en Vigo la valoración de los alumnos estaba vinculada al pago de ciertos complementos.

    Bien, pues por circunstancias de la vida -fui despedido- tuve que preparar unas oposiciones. Jamás agradeceré lo suficiente a aquellos profesores el tiempo que me ahorraron en la preparación de la oposición por exigirme tanto durante la carrera.

    El trabajo que haces no es en balde y tu exigencia tampoco. Estoy seguro de que una vez acabada la carrera ha sido de utilidad a muchos de tus alumnos. Y de que te lo agradecen aunque no vayan personalmente a decírtelo.

    Comentario escrito por xangal — 18 de junio de 2010 a las 5:14 pm

  27. 27

    Hombre, J.G.H., yo también estoy horrorizado:

    1. Porque al contrario de lo que te pasa a ti a mí, en cambio, me da la sensación de que todas esas historias deben de ser verdad. Eso es lo que me horroriza, que puedan ser verdad. Porque me parece más horroroso que eso tenga visos de ser cierto, con lo que comporta, que lo que supondría que alguien “mintiera” para tratar de “denigrar a la Facultad” o algo así. Eso no me parecería, la verdad, ni tan horrible ni tan dramático. Lo otro, sí.

    2. El anonimato no es algo que me guste demasiado, por eso yo escribo con mi nombre y apellidos y firmo lo que opino. Pero en internet es habitual expresarse desde el anonimato, la gente está acostumbrada a hacerlo así y, mientras no detecte insultos u objetivas falsedades no voy, como comprenderás, a ponerme a censurar comentarios porque su contenido no me guste. Además, a la vista está, el anonimato permite que, de repente, aparezcan datos y elementos de juicio que, a la vista está, muchos de nosotros no tenemos de ordinario. Dicho todo lo cual, me llama la atención que critiques tanto que se opine y cuestione desde el anonimato… para a continuación hacerlo también tú. Bien está, en este caso, a mi modo de ver. Me puedo permitir ser duro con lo que dices sin estar influido por saber quién eres. Pero espero que seas capaz de ver lo cómica que resulta la contradicción. Te parece mal que la gente se ampare en el anonimato para criticar cosas de la Facultad pero de lo más normal criticarlos a su vez, y decir que mienten, y acusarme de ser un irresponsable, embozado en unas siglas.

    3. Los trapos sucios lo que hay que hacer es lavarlos. Y si es a la luz del sol, dado que ése es el mejor desinfectante, que decimos los juristas, pues no pasa nada. Lo que parece claro es que con esa actitud corporativa lo que ocurre es que, a la hora de la verdad, no se lava trapo sucio alguno. No conviene confiar en la voluntad de hacer limpieza de quienes se benefician (nos beneficiamos) del estado de cosas actual. Como está a la vista que, de momento, de puertas para adentro, lejos de hacer limpieza vamos de mal en peor, exponer nuestras miserias no es que no sea reprobable, es que es lo mejor que podemos hacer.

    4. Cada cual es libre de denunciar lo que quiera por las vías que desee. Pero es muy hipócrita pretender que se pierde legitimidad para denunciar ciertas situaciones si no se hace a las autoridades competentes. Al menos, por dos razones. Porque hay una legendaria tradición de incompetencia que conduce a que ninguna denuncia sea efectivamente tramitada y llegue a suponer consecuencias para el infractor. ¿Algún profesor que conozcas ha sido expedientado por dejar de ir a clase cuando tocaba o por menospreciar a los alumnos o amenazarlos con represalias en los casos en que ha habido denuncia? Pues con esos precedentes, como es lógico, ¿para qué se va a denunciar? En segundo lugar, además, hay comportamientos que pueden ser “denunciados” porque nos parece mal sin que sean ilícitos o supongan incumplir reglamento o normal alguna. De hecho, muchas de las cosas que aquí comentamos son de ese jaez. ¿Acaso es que, en ese caso, no podemos criticar? ¿Todo lo que no es denunciable ante la autoridad académica de turno nos tiene que parecer bien? Por poner un ejemplo que entronca con actitudes que también conocemos todos, en España no está prohibido que un profesor trate de ligar con sus alumnas, a las que tiene que examinar en unas semanas, y las invite a cafés o a lo que sea menester. ¿Como eso es algo que no está prohibido y que, en consecuencia, no es denunciable, tampoco lo podemos “denunciar” diciendo que nos parece mal?

    Por último, respecto de mi irresponsabilidad por, según tu criterio, propiciar que se produzca este tipo de debate, ya he reiterado que no he pretendido en ningún momento establecer un listado de malas prácticas de ninguna Facultad concreta ni de ningún docente concreto (es más, no se ha publicado comentario alguno que identifique malas prácticas con profesores concretos, cuestión que por otro lado tampoco tengo claro, si se diera, que tuviera que censurar, aunque probablemente sí caso de que la denuncia contra alguien con nombre y apellidos sea, en cambio, anónima). Pero si la realidad es ésta (o, al menos, si parte de la realidad es ésta), no creo que convenga cerrar los ojos.

    Lo que deteriora el prestigio de nuestra Facultad y de nosotros como integrantes de la misma no es que estas cosas se cuenten. Es que estas cosas pasen. Creo que si te preocupa tu buen nombre y el de nuestra Facultad lo que debieras hacer es indignarte porque haya compañeros que hagan lo que se dice que hacen. Y que tendrías que ser el primer interesado en actuar para que algo así dejara de ocurrir.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 6:04 pm

  28. 28

    Gracias por el comentario, xangal. Es más o menos sensato lo que dices. De todos modos, de verdad, el problema que tenemos aquí no es de relación con los estudiantes. Al menos, no es ésa la tónica general. El ambiente, como consecuencia del grado de exigencia, de las clases sólo 3 ó 4 días a la semana, de la creciente tendencia al paternalismo de los docentes y de la reducción del tamaño medio de las clases (tanto el teórico, que ahora está en torno a 100 estudiantes, como el real, que es más bien de unos 30), es, de hecho, bastante bueno. A menos que te pongas muy salvaje evaluando (y, como decía en mi conversación con mi colega, es muy difícil psicológicamente hacer eso, por ser el entorno el que es, de modo que no lo haces). En mi caso, por ejemplo, la auto-evaluación hace la mayor parte del trabajo sucio (los estudiantes son más o menos conscientes de qué punto de impresentabilidad no pueden superar con cada profesor y se presentan a los exámenes, o no, selectivamente). De modo que la mayor parte de la criba se produce antes del examen. Muchos estudiantes, a la vista del percal, optan por no examinarse conmigo y esperar a matricularse, al curso siguiente, con alguno de los compañeros que dan la asignatura y que tiene un sistema y método de evaluación que les gusta más.

    Lo deprimente es el marco general de degradación académica en que todo esto se produce. Yo cambiaría gustoso parte de mi relación amistosa con los estudiantes por tener algún grado más de mal rollo si a cambio de eso pensara que estábamos enseñando mejor.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2010 a las 6:18 pm

  29. 29

    Hombre, de un anónimo nick a unas anónimas siglas, no estaría mal poder grabar las clases, las risas que nos podiamos echar más tarde…y evitar alguna querella que otra.
    Respecto a la asistencia, unos relojitos para fichar a la entrada de las aulas ( y un seguimiento serio, para que no fiche el bedel) ó la constatación de que hay alumnos donde el horario indica no parecen medidas desdeñables..

    Creo que un mínimo que se puede y debe pedir a un profesor es que sea capaz de explicar coherentemente la materia y demostrar que sabe más que su alumno.
    Y aunque algunos ya vamos toreados, nada da más pena que un profesor balbucante ó que , puesto con la espalda conta la pared, te espeta un ” esto es así porque si, y punto”, cortedades del alumno aparte.

    Comentario escrito por galaico67 — 18 de junio de 2010 a las 8:08 pm

  30. 30

    Yo estoy contigo Andrés, que lo realmente triste o grave no es como decía el profesor anónimo que se cuenten estas cosas en un blog, sino como tú dices que temamos que ocurran de verdad y no sean mentiras.
    En cuanto a lo de las supuestas ausencias de los profes, yo la verdad que no las he sufrido mucho, pero tampoco seamos hipócritas, que de vez en cuando nos vienen muy bien.
    Con respecto al nivel, la verdad que no se que estandard se exigía hace muchos años, se el que se exige ahora, y hay de todo, profesores con los que sabes que es más fácil aprobar y otros que exigen mucho más, pero desde mi punto de vista las asignaturas de las que me he examinado no considero tampoco que me lo hayan regalado, vamos.

    Y con lo que respecta a Galaico, y para aportar un poco de positividad, no he tenido a ningún profesor que me dijese, esto es así y punto!.
    Es más, este año pienso que he tenido a los mejores, a esos que te hacen pensar, con los que se puede hablar y con los que aprendes! (aunque con alguno me equivocase al principio).
    Y como siempre digo a mis compis y dado que esto es un foro libre, (medio respetando a los de la privada) ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡que nunca me opere alguien de la católica!!!!!!!!

    Comentario escrito por Hynde — 19 de junio de 2010 a las 11:35 pm

  31. 31

    Hynde, en realidad esa penosa situación ( balbuceos + salida por la tangente) se me ha dado en esos masteres profesionalizadores con taximetro, donde dos saben y ponen el nombre y alguno va de relleno. En la carrera , normalmente saben más que tu, aunque gente encallecida le ha sacado los colores en 4º y 5º a profesores que eran unos ogros con los de 1º. No subestimes el poder de la masa para encontrar huecos en la polifuncionalidad y multidisciplinariedad del profesorado. Lo que cuela en los primeros cursos se convierte en grietas conforme te salen costras.

    Comentario escrito por galaico67 — 20 de junio de 2010 a las 11:34 am

  32. 32

    Galaico, yo no subestimo a la masa, y probablemente haya casos como los que tu describes, yo misma este año me he encontrado a un verdadero estafador. Pero fuera de eso, también llevo años en la universidad (derecho es la 2º carrera que hago) y no pienso que eso sea la tónica general (por suerte). Lo de los masters es otra historia.

    Comentario escrito por Hynde — 20 de junio de 2010 a las 1:38 pm

  33. 33

    La verdad es que yo creo que lo normal es que el profesor sepa más que los alumnos de la materia. Entre que te dedicas a esto y año tras año afianzas tu dominio y que, la verdad, en estos momentos el nivel de lo que damos es muy bajo es difícil quedar en evidencia.

    Dicho lo cual, como bien señala galaico67, eso no impide que en alguna cosa puntual puedas estar en fuera de juego, que haya algo que no sepas, que te confundas o te equivoques… y que alguno de entre la masa, en cambio, esté en lo cierto y te lo haga saber. Pero no creo, la verdad, que eso sea un gran drama. Un profesor ni tiene por qué saber todo ni ha de ser infalible. Es imposible, además, lograr ambas cosas. Lo que hay que hacer, de hecho, es tratar de aprovechar la puesta en evidencia de errores y lagunas para aprender. ¡Y para que los estudiantes comprendan que tampoco se les va a exigir a ellos saber todo, dado que ni siquiera el profesor es capaz de llegar a tanto!

    Sí es importante que el profesor sepa leer y escribir, disponga de cierto bagaje cultural, así como demuestra cierta curiosidad intelectual por lo que pasa en el mundo y en los aledaños de su asignatura y, por supuesto, que tenga un dominio global de la materia. Creo que las carencias más evidentes que tenemos los profesores universitarios en la actualidad se refieren más bien a los primeros puntos que al último. Porque, sinceramente, sabernos la materia es algo que ahora sí que se hace y que la propia dinámica de esta vida te obliga a lograr. En eso han cambiado a mejor los tiempos. Otra cosa es en los primeros puntos de exigencia.

    Por supuesto, en másters y formación especializada se incrementan exponencialmente las posibilidades de que afloren lagunas y errores. Pero tampoco creo que la emergencia puntual de alguno de ellos descalifique sistemáticamente al docente. Puedes, reitero, no saber la respuesta a una pregunta determinada, equivocarte en una cosilla puntual y, a pesar de eso, saber muy bien de qué hablas y hacer una labor docente muy apañada.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 21 de junio de 2010 a las 10:19 am

  34. 34

    Por el buen camino….

    “La Universidad CEU Cardenal Herrera ha recibido el informe favorable de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) para impartir el nuevo grado de Medicina en Castellón a partir del curso 2010-2011. Así, esta universidad privada será la única que imparta este grado en la capital de La Plana después de que la Universitat Jaume I y la Consejería de Educación pactaran aplazar la implantación de Medicina por cuestiones económicas, y pese al informe favorable de la ANECA. Los alumnos de los grados de Enfermería, Medicina, Educación Infantil y Primaria recibirán las clases en el edificio corporativo del grupo Lubasa, con el que la Cardenal Herrera ha llegado a un acuerdo para compartir el uso de estas instalaciones, ubicadas en el polígono Ciudad del Transporte de Castellón”
    Y uno que pensaba el la enseñanza de la medicina como un todo..sus aulas, sus laboratorios, su hospital universitario…una m…solo es una oportunidad de negocio en esta nuestra Comunitat. Vale todo…

    Comentario escrito por galaico67 — 07 de julio de 2010 a las 10:09 am

  35. 35

    Ostres!, Andrés. Estoy escribiendo una cosilla sobre este tema y por poco me chafas el tema. Ahora tendré que citarte (bueno, así se hará justa propaganda al blog).Estoy totalmente de acuerdo. Lo peor es que tú lo escribes (yo, como suelen decir, los profes “tengo algunas notas, bla, bla, bla”) y todos -todos- lo sabemos. ¿Cuánto tiempo va adurar el chiringuito alrededor del templo hasta que un JEsús-mercado o un JEsús-transparencia nos tire las mesas por el suelo?

    Comentario escrito por joan Amenós — 15 de enero de 2011 a las 4:43 pm

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