¿Acaso está prohibido abrir una central nuclear en España?

Como es sabido, el hecho de que aparentemente el Gobierno de España tenga más o menos decidido no renovar la autorización de funcionamiento que, ¡provisionalmente desde hace 40 años!  ha ido logrando (por medio de sucesivas prórrogas de una especide de autorización provisional de pruebas) la central nuclear de Garoña, está siendo objeto de no pocas críticas. La asociación llamada Foro Nuclear, que reúne a los sectores implicados económicamente en el negocio de la energía nuclear en España, y que parece que tiene como objetivo esencial hacer campaña social en favor de la energía atómica, no deja pasar un día sin que añada a su web una noticia o nota de prensa destacando algunos de los muchos males que padecerá el país si la nuclear de Garoña cierra, luego lo van haciendo las demás y el Gobierno no permite que se abran nuevas centrales.

Es ésta una discusión  que me llena de perplejidad y sobre la que llevaba unos días queriendo escribir. El recordatorio de David, con su enlace a los interesantes artículos de El País y de Crisis Energética, hace que me anime definitivamente a plantear algunas cuestiones desde una perspectiva jurídica. Porque, más allá de la retórica antinuclear al uso  (y por mucho que se puedan compartir gran parte de sus críticas a las nucleares), está claro que necesitamos energía, que lograrla no ha sido hasta la fecha algo agradable, limpio o particularmente barato (o, al menos, no tanto como nos gustaría). Con lo que, inevitablemente, el debate sobre esta cuestión ha de tener en cuenta una serie de vectores que obligan inevitablemente, a la hora de tomar decisiones, a mediar entre distintos intereses sociales. Como siempre, por otro lado. Pero, en este caso, se trata de intereses de particular importancia. El Derecho es un instrumento, no precisamente neutro, justamente diseñado para hacer eso. ¿Cómo actúa en el caso de Garoña y de la energía nuclear en España? ¿Cómo diseña nuestro ordenamiento jurídico este proceso de toma de decisiones? ¿Cuál es le marco que le da? Y, por supuesto, este encuadramiento de las decisiones, ¿a qué intereses obedece?, ¿es fruto de un consenso social informado sobre el punto de llegada o, por el contrario, plantea preguntas sobre si la ciudadanía ha tenido mucho o poco que ver en la solución alcanzada? Vamos, por ello, a tratar de estructurar un análisis de mínimos a partir de una serie de preguntas a las que trataremos de ir dando respuesta, teniendo en cuenta lo que señala nuestro Derecho.

1. ¿Acaso está prohibido abrir una central nuclear en España? ¿Puede el Gobierno prohibir esta actividad? ¿Son libres los poderes públicos de decidir cómo se ha de producir energía? Pues por lo visto, por alucinante e increíble que a todos nos pueda parecer, que nuestro ordenamiento parte, como criterio rector, de una ocurrencia tan exótica y antiintuitiva como el principio de que el Gobierno no puede  prohibir que se abra una central nuclear, que no es él sino el libre mercado (con las diferentes eléctricas compitiendo en él) quien ha de decidir qué tipos de electricidad se producen, dónde, cómo y cuándo y que la única regulación que nuestro ordenamiento tiene sobre el particular, Ley de Ordenación del Sector Eléctrico de 1997 mediante, permite desarrollar una intervención, sí, pero por otros motivos. Así, las causas para intervenir y que permiten a la Administración establecer y controlar límites son las referida a las diversas exigencias de funcionamiento (ambientales, por ejemplo; de ordenación del territorio…), así como la inevitable influencia que supone el establecimiento de un marco tarifario. Pero nada más.

Obviamente, a nadie se le escapa que, por mucho que la ley diga que el sector de la producción eléctrica es libre, más le vale a una eléctrica contar con el acuerdo del Gobierno para montar no ya una instalación nuclear sino una central térmica normalita. Es una de estas cosas que conviene tener claro y que, como es obvio, a nadie se le escapa. No obstante, asumiendo eso, tampoco está de más recalcar cuál es, al menos en teoría, la opción de nuestro ordenamiento jurídico. Al menos en teoría, en principio, estas actividades son libres: basta cumplir con las diferentes normativas en materia ambiental y de seguridad y, simplificándolo mucho, ya estamos listos para funcionar. En realidad, como pasa en no pocos sectores de nuestro ordenamiento jurídico, la clave es que, con las cuestiones de funcionamiento y especialmente ambientales y de seguridad, la Administración tiene capacidad para ponerse muy, muy pejiguera, hasta el punto de, de hecho, convertir en imposible o en antieconómica la instalación de cualquier central energética. Por ello conviene «estar a buenas» y no hay otra manera de montar una instalación. Pero eso es la perversión del funcionamiento práctico, no el modelo que consagra nuestro Derecho.

2. ¿Por qué no quieren las eléctricas y el Foro Nuclear construir nuevas centrales, ni lo intentan siquiera, y en cambio dan la batalla por una pequeña central nuclear que tiene casi 40 años y produce (relativamente) poca energía? Obviamente, para establecer un precedente. Y para salvar no sólo Garoña sino todo el parque nuclear. Que es de lo que se trata. Son instalaciones que quieren conservar a toda costa porque, dado que su vida útil era de 40 años, todo lo que produzcan más allá de la misma, con las centrales totalmente amortizadas, y con costes operativos muy pequeños en comparación, es «beneficio puro». Beneficio energético, en principio. Que, dependiendo de cómo se articulara su destino podría ir a parar bien al país, bien a las empresas eléctricas propietarias de las centrales y encargadas de su explotación.

Mientras tanto, no se plantean proyectos ni peticiones de construcción de nuevas centrales. Como el sector no se caracteriza precisamente por dejar pasar oportunidades de negocio, habrá que suponer que es porque son conscientes de que no es rentable, a día de hoy, ponerse a ello (en este sentido el hecho de que hubiera que rescatar en los 80, y todavía lo estamos pagando, a las empresas embarcadas en una desaforada construcción de reactores nucleares, da una idea de que  quizás por ahí deben de ir los tiros). Más o menos esto mismo es lo que ocurre en todo el mundo, donde ni una sola cetral nuclear se construye desde hace años sin un respaldo público más que evidente. En régimen de mercado, está claro que las nuevas centrales no son rentables. O, como mínimo, está claro que no son tan rentables como pretender alargar la vida útil de las centrales actuales y rentabilizarlas al máximo. Si el Gobierno cerrara definitivamente esta vía (ojo, no hablamos necesariamente de cerrar las centrales y su posible prórroga sino, como mínimo, la pretensión de que las eléctricas patrimonializaran todo el beneficio subsiguiente) probablemente, entonces, comprobaríamos si, en ausencia de alternativas el Foro Nuclear se ponía manos a la obra y planteaba la construcción de nuevas centrales o no. Y, muy especialmente, si era capaz de hacerlo sin las numerosas ayudas públicas que ha recibido el sector y sigue recibiendo. Sería, la verdad, interesante. Y resolvería de raíz una duda teórica sobre la que se ha debatido mucho. Vamos, nosotros, también a hacerlo, pero dejando claro que, jurídicamente, para poder hablar de rentabilidad en términos de mercado hay atajos y trampitas que no valen.

3. ¿Es viable económicamente la energía nuclear en España sin ayudas públicas? Porque, se supone, en un entorno liberalizado como el que teóricamente tenemos, de ello debiera tratarse. Sin ser un especialista en el sector, me resulta evidete por lo poco que conozco la realidad de nuestro Derecho que las centrales nucleares cuentan ahora con una serie de incentivos públicos notables, que desplazan riesgos y costes a todos los ciudadanos sin que a cambio se perciban los beneficios que obtenemos por ello (históricamente, la compensación recibida era la suficiencia energética y la garantía pública de que ésta ahí seguiría, pero con el modelo de liberalización, subsisten dudas de que tal compensación sea equitativa, en la actualidad, dado el parcial desplazamiento al sector privado de tal responsabilidad y, sobre todo, el hecho de que las empresas privadas que obtienen los beneficios no han de hacer frente a los costes derivados de esas garantías). Como mínimo, pueden señalarse estas «ayuditas» públicas descaradas (y nada exhaustivas, dado que no soy, ni de lejos, experto en esta regulación):

– El marrón de los residuos, que el Estado consiente que no se resuelva sin que  por ello nuestro Derecho entienda, sorprendentemente, que de ello se deduzcan aparezcan pegas ambientales para la energía nuclear que la impidabn. Ni los problemas de conservación y almacenaje de residuos y la ausencia de solución se entiende que hayan de justificar cierres de centrales por no ser ambientalmente sostenibles. Es un caso prácticamente único éste, en el que los residuos generados no afectan al juicio jurídico sobre la adimisibilidad de la instalación y, además, el propio Derecho permite al generador del residuo en cuestión desentenderse del problema. La industria nuclear, a cambio, sólo ha de pagar un canon a la empresa pública encargada de tratar los residuos (obsérvese cómo el muerto ha de ser asumido por la colectividad), ENRESA. Cuantía que se ha demostrado manifiestamente insuficiente para, a día de hoy, conseguir una alternativa medio aceptable, como demuestra la inexistencia de solución real y eficaz a día de hoy. Que se pretenda que lo que no sirve para pagar a día de hoy una solución pueda aspirar a sufragar las actividades conducentes a su aseguramiento los próximos miles de años en que serán necesarias las medidas de control de estos residuos es, como resulta obvio, pura ciencia ficción. La industria nuclear, a día de hoy, funciona pasando a la colectividad los costes del tratamiento de sus residuos. Que, como todos sabemos, no son, por lo demás, una minucia. Es más, todo lo contrario. ¿Podría ser rentable económicamente sin desplazar a la colectividad el grueso de estos costes? Parece claro que no, a poco exigentes que fuéramos. Y parece obvio que nadie está por la labor de exigírselo a estas empresas privadas que, en un marco de libre competencia, reivindican su derecho a producir esta energía… en supuesto beneficio de todos.

– La industria nuclear cuenta con un régimen de funcionamiento en materia de seguro de sus riesgos ciertamente curioso. El seguro, como es normal en una actividad de suyo tan peligrosa y con una potencialidad lesiva tan alta, es obligatorio. Y, la responsabilidad, se dice, objetiva. Pero al parecer el límite máximo asegurado está fijado normativamente en una cantidad (y no demasiado alta). Todo lo que exceda de esos daños, como habrán podido ir intuyendo ya los lectores, habrá de ser asegurado por el Estado. ¿Sería posible funcionar sin esta limitación? ¿Alguna empresa se atrevería a asegurar a una central nuclear? Llama la atención que una actividad tan controlada, tan segura, tan carente de riesgos como nos dicen siempre que es la generación de energía por medio de la fisión del átomo haya de contar con una ley que la exima de la necesidad de hacer frente a los posibles daños que genere por encima de cierto umbral. Si los riesgos fueran escasos y de poca importancia a buen seguro que el mercado no tendría problemas en generar sistemas de autoseguro o heteroseguro que permitirían predicar el carácter viable de la actividad. Mientras no sea así, la verdad, habrá que reconocer que está subsidiada. Y habrá que valorar también, más que nada por esa tontería de la seguridad, cómo nos sentimos al saber que el propio Estado es tan perfectamente consciente de que ninguna aseguradora se jugaría un euro por una central nuclear si no existiera esa limitación en los daños a los que habrán de hacer frente que para que pueda haber centrales en funcionamiento tiene que aceptar que, si pasa algo, quién se hará responsable de la parte del león de los perjuicios será, de nuevo, la colectividad. Más que nada porque llama la atención que, con una actividad tan supuestamente segura, no haya nadie dispuesto a arriesgar dinero para asegurarla. Ni siquiera, en régimen de autoseguro, las empresas agrupadas en el Foro Nuclear.

– Un sistema tarifario a la medida ha permitido, durante años, explotar las nucleares logrando un precio de la energía producida que, pagado religiosamente por los ciudadanos hasta 1997, tenía en cuenta los costes supuestos de explotación y retribuía de acuerdo a ellos a los productores. Con total seguridad. Lo que hacía a las inversiones, en esos términos, prácticamente ayunas de riesgo empresarial (siempre y cuando, claro, que las empresas no se pusieran a construir centrales a lo loco, capaces de generar mucha más potencia de la necesaria que es, precisamente, lo que acabó pasando de tan chollo que era la regulación y el sistema tarifario). A partir de entonces, con la liberalización, el modelo ha sido un si cabe más beneficioso para las nucleares. Y es que el sistema de precios, explicado brevemente, funciona como sigue. Está ideado para tratar de fomentar la competencia e impedir la tentación de que los productores hagan ofertas, aprovechando la estrechez de la misma, muy por encima de su precio de producción, maximizando beneficios (imaginemos un sistema de oferta y demanda eléctrico donde se seleccionaran las ofertas de entre las más bajas hechas por los productores y se pagara el precio de la electricidad a partir de las misas, ¿alguien duda de que las ofertas serían muy superiores a los costes de producción?). La única manera de que  las eléctricas oferten por los costes es garantizar que, lejos de perjudicarles ofrecer a muy bajo precio, ello les beneficiará. El sistema español se basa en beneficiar a quien oferta a precio bajo por la vía de escoger las mejores ofertas hasta cubrir toda la demanda y, a todos ellos, con indepedencia de a qué precio hayan ofertado, pagarles lo mismo: el precio de la última oferta aceptada necesaria para cubrir la demanda (esto es, el precio del último kilowatio que se acepta, del más caro de los ofertados finalmente aceptados). Ello provoca que las nucleares, en parte ya amortizadas gracias al anterior sistema, puedan ofertar siempre a precios muy competitivos y asegurarse así entrar siempre en el pool (lo que, por otro lado, es lógico), pero cobrando al precio de la fuente de energía más cara de producir en cada concreto momento y obteniendo así pingües beneficios.

Este modelo de explotación del sistema eléctrico y de imputación de costes y precios es lo que genera la paradoja de que con nuestras facturas eléctricas logremos el conocido milagro: y es que, en España, los productores obtienen año tras año importantes ganancias (de miles de millones de euros) mientras que, a la vez, paradójicamente, lo que pagamos no llega a cubrir lo que, de acuerdo con este sistema, las eléctricas tendrían que tener derecho a cobrar teóricamente, generando una supuestas pérdidas de, también, miles de millones de euros (el llamado «déficit tarifario»). No huelga decir, aunque todos nos conocemos, que esa ganancias son reales, van a la cuenta de resultados y se concretan en jugosos dividendos mientras que las «pérdidas» por el «déficit tarifario» son teóricas y nada tienen que ver con que las eléctricas pierdan dinero. Sólo pierden respecto a lo que la ley les dice que, teóricamente, deberían ganar. Probablemente cualquier persona sensata concluiría que la ley tiene un problema. Nuestro ordenamiento concluye que a las eléctricas se les adeuda una cantidad millonaria y creciente que, tarde o temprano, bien vía impuestos, bien vía factura, pagaremos entre todos.

Pues bien, que las cosas sean así resulta especialmente indignante cuando, a la vez, los ciudadanos pagamos la llamada «moratoria nuclear» (como bien recuerda el artículo de El País antes enlazado, en realidad no fue sino un plan de rescate de las eléctricas a punto de arruinarse por sus desaforadas y antieconómicas inversiones nucleares). La cuestión es, ¿tiene sentido que los consumidores paguen la moratoria, porque hay que rescatar a las eléctricas para que el sistema y el suministro se mantengan y, a la vez, que se consienta un sistema de determinación del precio tan escandalosamente beneficioso para las eléctricas? Y, lo que es peor, tiene sentido, además, asumir que, encima, más allá de los 40 años que marcan la amortización total del reactor, las eléctricas pretendan seguir embolsándose las ganancias en el mismo régimen, como si tal cosa. Personalmente, qué quieren que les diga, me parece una obviedad que, caso de que se entendiera que no hay que cerrar un reactor como el de Garoña, los beneficios (o, como mínimo, la mayor parte de ellos, tendrían que revertir en la sociedad o en los consumidores, por ejemplo para pagar con esos beneficios parte de los cánones o tasas que se han ido reconciendo en beneficio de la industria… ¡o para cubrir parte del déficit tarifario!). Para compensar un poquito, vamos, el desequilibrio habitual hasta la fecha.  En este sentido, por ejemplo, se han manifestado personas tan poco sospechosas de tener fobia a lo nuclear y tan técnicamente competentes a la hora de analizar la situación como Kindelán.

4. ¿Puede el Gobierno cerrar Garoña o, ya puestos, cualquier otro reactor? El envés de un sistema de libertad como el descrito es que el Gobierno no podría cerrar un reactor que cumpliera con todas las obligaciones que el marco jurídico impone, y especialmente si respeta escrupuloamente todo lo exigido respecto de consideraciones ambientales y de seguridad. Y ello con independencia de la edad de la central o de los años que lleve funcionando. Una instalación de estas características o es satisfactoriamente segura o no lo es. En un caso ha de poder seguir funcionando y en el otro no. O cumple ambientalmente o no cumple, con las mismas consecuencias.

Hay quien señala, por ello, que el Gobierno no tiene título jurídico para cerrar la instalación. Máxime después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (una de estas autoridades independientes de las que es difícil no desconfiar un poquito, al menos, en términos de su posible captura por las empresas a las que teóricamente han de controlar y vigilar) haya certificado que, con ciertas mejoras, la instalación es segura. Sin duda, en un marco jurídico como el de la ley del 97, y si de verdad ésa fuera la realidad (esto es, si de verdad es segura), tendrían razón. Con la salvedad de que, además, habría que exigir que cumpliera ciertos requisitos ambientales (y si nos ponemos rigurosos quizás aquí sí haya problemas) y, en todo caso, que no es de recibo que se pretendan externalizar los costes que la hacen inviable económicamente. Pero es que, además, Garoña es creada en un entorno normativo, el de la ley de 1964, donde está claro el control público sobre la cuestión y nadie lo pone en duda. Esto es, que las centrales funcionan por una decisión política y en la medida en que el poder así lo determina ¿Se puede pretender aplicar a estas centrales el nuevo sistema de supuesta «liberalización» para dificultar jurídicamente su cierre? ¿No es más sensato que sea con las mismas normas que se aceptó que funcionaran con las que se determine hasta cuándo puedan hacerlo?

De acuerdo con este criterio, que es el asumido, el Gobierno podría cerrar las centrales, además de por su obsolescencia o por falta de seguridad, por haber llegado a término de su «vida útil» (40 años, en este caso, según se estableció inicialmente). Vida útil, por cierto, de acuerdo a la cual se fijaron las condiciones de funcionamiento (y, lo que es muy importante, económicas) que han permitido operar a las centrales hasta nuestros días.  Llama poderosamente la atención, en este caso, la desfachatez de quienes pretenden poseer en la actualidad un derecho a seguir funcionando sí o sí, de modo privado, sin tener en cuenta que en la génesis del reactor y a lo largo de toda su vida hay decisiones públicas, financiación por parte de los usuarios y todo tipo de ayudas desde el Estado que son los que han permitido vivir a la central. Es espectacular el doble rasero, por ello, de quienes ahora consideran que el Estado ha de limitarse a controlar la aceptable seguridad de la planta y, si ésta se entiende correcta, aceptar en silencio su continuidad. Porque, dicho de manera sencilla, no son instalaciones que haya sido ideadas, creadas y sufragadas como una inversión privada donde el empresario haya corrido con los riesgos y esté, por ello, en condiciones de pretender apropiarse legítimamente los beneficios de que las cosas hayan ido bien, las instalaciones funcionen correctamente y los cuidados y buen mantenimiento permitan a la maquinaria más allá de lo inicialmente previsto.

En conclusión, y a mi juicio, las nuevas centrales, por supuesto, y también las antiguas que pretendan funcionar más allá de su vida útil:

– han de soportar todos los costes, internalizando a la actividad, con notable exigencia, todos los ambientales, de seguridad y de seguro que generan; si en estos términos son rentables, podemos empezar a hablar, pero, si no es así (y parece que en la actualidad no lo es), por favor, guarden un digno silencio los propagandistas de la energía nuclear (al menos, mientras estemos en un mercado liberalizado);

– si por motivos de interés público (suficiencia energética, independencia, continuidad del suministro, economía en la generación de electricidad), hay que reabrir el debate y se llega incluso a aceptar por la colectividad la asunción de ciertos costes a cambio de lograr alguno de los referidos bienes, en tal caso, por supuesto, el modelo no puede ser de libre mercado y liberalizado;

– por último, y respecto de las nucleares en funcionamiento, y dado que esas plantas han creado ya un problema ambiental enorme, que su funcionamiento unos años más sólo incrementaría de manera muy marginal, es probable que el equilibrio entre estos costes y los beneficios que se puedan obtener de una prórroga en su funcionamiento (energía muy, muy barata, por estar ya amortizados los costes) puedan resultar interesantes; pero ha de ser la sociedad la que ha de decidir si, en tal caso, compensa asumir ese coste entre todos a cambio de esa energía de más (relativamente) barata y, por supuesto, el ahorro que ello conllevaría no ha de quedar en manos de la empresa eléctrica que gestione el reactor que, como mucho, debiera de tener derecho, a cambio de su explotación, a la ganancia más o menos  mínima que permita mantener en funcionamiento la central, debiendo patrimonializar la sociedad el resto del beneficio.

– en todo caso, y más cuando hablamos de una situación energética como la actual en España (superávit de potencia instalada y de producción, poca potencia de la nuclear de Garoña, posibilidad de sustitución por energías renovables), es muy probable que podamos permitirnos el lujo (porque lo es, es cierto que lo es, es un lujo) de renunciar a la central incluso en el caso de que los beneficios de su continuidad fueran a ser patrimonializados por la sociedad; ésos serían los costes de una apuesta por el rigor en materia ambiental y una extrema prudencia en materia de seguridad, bienes ambos que, como es sabido, son hasta cierto punto un lujo, pero un lujo que sociedades desarrolladas y ricas no tenemos más remedio que empezar a concedernos.



49 comentarios en ¿Acaso está prohibido abrir una central nuclear en España?
  1. 1

    Una pregunta que seguramente sea bastante tonta, pero ahí queda:

    ¿En caso de que se considerase que razones de interés público, seguridad nacional, intereses estratégicos etc prevalecen sobre los intereses privados, el Estado podría nacionalizar una central nuclear? Quiero decir, ¿existen en el ordenamiento jurídico español instrumentos que pudieran permitir al Estado tomar cartas en el asunto de manerda directa en caso de que, siguiendo el ejemplo que nos ocupa, el futuro de Garoña enfrentae el interés público con el de sus propietarios?

    Un saludo.

    Comentario escrito por Bah — 22 de junio de 2009 a las 7:09 pm

  2. 2

    Creo que tu comentario/explicación sobre la multiplicación de los panes eléctricos merecería un resumen Abadía´s style. Si es como lo cuentas, somos gilipollas, pero realmente gilipollas. Esto no es un pais, es una sociedal limitada, y los politicos nada más que testaferros de los banqueros
    Solo un añadido, la generación electrica no es libre. Ha habido empresas intensivas en electricidad – zinc, aluminio – que han intentado hacer su propia central y no les han dejado.

    Comentario escrito por galaico67 — 23 de junio de 2009 a las 12:34 pm

  3. 3

    ENERGIAS NUCLEARES)GAROÑA
    Estoy sorprendido por las declaraciones del presidente Zapatero referente a Garoña ya la doble moralidad de los gobernantes y ecologistas de este país referente a las centrales nucleares .Están dispuestos a comprar energía nuclear a Francia y contrariamente no quieren desarrollarla en España.Todos se oponen a este tipo de tecnologías .Al parecer nadie esta teniendo en consideración que han evolucionado mucho durante estos 20 últimos años y con las centrales de 5 generación las cosas han cambiado, ya que los nuevos reactores son mas seguros y los residuos han disminuido y los residuos se están aprovechando para otras tecnologias.Tambien hemos de tener en cuenta que los precios están sobre 12 euros el Mh, contrariamente a los actuales que están a 80 euros el Mh.Hemos de empezar a acostumbrarnos a no radicalizar los problemas ya que se esta demostrando de que lo que ayer era valido hoy ya no lo es.Seguramente cuando nos afecte al bolsillo y al desarrollo dentro de 10 años nadie será responsable de esta nueva deficiencia .Nuevamente nos pondremos en la cola de los países europeos ya que todos se están preparando para eliminar el mayor contaminante que es el petróleo y sus compañeros de viaje los automóviles.

    Comentario escrito por jose megias verges — 23 de junio de 2009 a las 2:37 pm

  4. 4

    En relación con el régimen jurídico de la energía nuclear hay dos aspectos que me parecen especialmente llamativos.

    El primero tiene que ver con el principio democrático. La energía nuclear fue introducida en España durante la dictadura franquista en ausencia de cualquier debate público previo, en un momento en el que, además, se creía que esta tecnología iba a ser jauja, la solución perfecta para los problemas energéticos, y en el que no se percibían con suficiente nitidez la magnitud de los riesgos y problemas que la misma entrañaba. La Ley de Energía Nuclear de 1964 trató únicamente de confeccionar un traje jurídico, no muy elegante, a la medida de una decisión que ya se había tomado de antemano entre el Gobierno y las empreas eléctricas. Uno puede apreciar que la Ley no establecía ni un sólo criterio que el Gobierno había de tener en cuenta a la hora de otorgar o denegar la correspondiente autorización. Parecía, pues, que el Gobierno podía hacer lo que le viniese en gana.

    Pues bien, hoy las cosas siguen estando más o menos como estaban en el año 1964, a pesar de que hoy sabemos que las centrales nucleares no son tan seguras como nos habían dicho, a pesar de que se supone que vivimos en una democracia, en la que somos los ciudadanos los que deberíamos determinar el nivel de riesgo para nuestras vidas al que todos vamos a quedar expuestos como consecuencia de las actividades empresariales de unos pocos, un sistema político en la que el legislador, el respresentante directo de los ciudadanos, debería adoptar las decisiones que afectan a los derechos fundamentales.

    La Ley de 1964 sigue estando vigente, y sigue sin establecer criterio alguno al respecto. El Gobierno todavía puede hacer, como Franco, lo que le pete.

    Ayer mismo, casualmente, pude leer la Sentencia de la Audiencia Nacional de 18 de enero de 2001 (rec. 190/1999), en la que se declara que el Gobierno puede decidir acerca de la prórroga del permiso de explotación de una central nuclear (se trababa de Garoña) sin necesidad de información pública ni audiencia previa a los afectados. Alucinante. A la Administración no le está permitido imponer una sanción administrativa de un euro o de apercibimiento sin una ley de cobertura que regule con detalle las circunstancias en las que procede semejante castigo, ni tampoco sin oír previamente al afectado. Pero, en cambio, tiene las manos enteramente libres para imponer a millones de personas el riesgo, nada desdeñable, de morir.

    La otra cuestión la ha explicado muy bien Andrés. La energía nuclear es tan barata porque una gran parte de los costes que engendra se han externalizado, se han trasladado a millones de ciudadanos desinformados y a las generaciones futuras. Ejemplo: la responsabilidad por daños nucleares se limita a 700 millones de euros. Es evidente que con esto (acaso el presupuesto del Real Madrid para la temporada que viene) no se cubren los daños que puede ocasionar un accidente como el de Tchernobyl. Otro ejemplo: ¿quién paga la factura de gestionar los residuos radiactivos durante cientos o quizás miles de años? ¿Alguien se cree de verdad que las tasas que pagan las eléctricas cubrirán integralmente todos los costes de esa gestión? A mí, que me da mucha pereza analizar cómo se ha calculado el importe de estas tasas, me cuesta mucho creerlo.

    Comentario escrito por Gabriel — 23 de junio de 2009 a las 3:58 pm

  5. 5

    Por lo demás, Bah, el art. 32 de la Ley sobre Energía Nuclear establece que el Consejo de Ministros puede dejar sin efecto las autorizaciones de las instalaciones nucleares y radiactivas «cuando concurran razones excepcionales de interés nacional, indemnizando en tal caso al explotador de acuerdo con lo dispuesto» en la Ley de Expropiación Forzosa.

    Eso es más o menos lo que ocurrió en virtud de la «moratoria nuclear» impuesta en 1984. Para más detalles, véase la disposición adicional 7ª de la Ley 54/1997:

    http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l54-1997.html

    Comentario escrito por Gabriel — 23 de junio de 2009 a las 4:07 pm

  6. 6

    Muchas gracias, Gabriel.

    Comentario escrito por Bah — 23 de junio de 2009 a las 5:42 pm

  7. 7

    Me ha parecido interesantísimo lo que comentáis. La verdad es que no tenía ni idea y es para indignarse. Muchas gracias, como siempre, a Gabriel, siempre dispuesto a completar y añadir datos fundamentales.

    Y otra cosa, ¿por qué nadie recuerda que cuando el PP cerró otra nuclear toda esta oposición de ahora ni existió? La verdad es que da que pensar.

    Comentario escrito por Marta Signes — 23 de junio de 2009 a las 6:43 pm

  8. 8

    ¡Es que Vandellós I la cerraron porque se les incendió!

    http://es.wikipedia.org/wiki/Central_nuclear_de_Vandellós

    Comentario escrito por Gabriel — 23 de junio de 2009 a las 10:07 pm

  9. 9

    Perdón, el enlace es:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Central_nuclear_de_Vandell%C3%B3s

    Comentario escrito por Gabriel — 23 de junio de 2009 a las 10:08 pm

  10. 10

    Creo que Marta se refiere a la central José Cabrera, en Guadalajara, pequeñita como Garoña y un poco más antigua que ésta. Cerró hace unos años, habiendo decidido el Gobierno Aznar, cuando tenía mayoría absoluta y todo lo relacionado con la opinión pública le daba igual (véase Guerra de Irak). Hay que pensar, por ello, que lo haría porque de veras pensaba que era mejor cerrarla y no por condicionante político o social alguno. Sería interesante que alguno de esos periodistas aúlicos que le entrevistan para que hable de sus cosas, cuando defienda la energía nuclear, le preguntara por el tema. ¿Cabe la posibilidad de que Aznar reconozca, dados sus planteamientos actuales, que se equivocó en algo?

    Galaico, efectivamente, somos gilipollas. Esa es, al menos, mi sensación. de ahí que haya
    tratado de explicarlo (de hecho, el blog aspira precisamente a eso, a contar cosillas jurídicas
    que me sorprende que no sean de dominio público).

    En cualquier caso, el argumentario de la industria nuclear, que brevemente nos ha recordado
    josé megías, y como puede constatarse, obvia estas cuestiones. Cuando menos, resulta
    curioso. Pero, en el fondo, sólo resulta revelador de que no les hace ninguna falta enfrentarse
    a explicar todo esto. Porque casi nadie lo sabe, a pocos les interesa y quienes se lo estudian
    suelen ser los interesados.

    Bah, además de la posibilidad que te comenta Gabriel, es perfectamente posible, en caso de
    apreciarse tal concurrencia de intereses públicos en conflicto con los privados, expropiar una
    central nuclear. Como cualquier otro bien, empresa o instalación productiva. Y, por si había
    dudas, el caso Rumasa dejó claro hasta qué extremo se puede llegar. Simplemente, hay que
    pagar, por supuesto, el precio justo que se determine y, eso sí, que se aprecie por ley ese
    interés general o utilidad pública que justificaría la expropiación .

    Por otro lado, Marta, es un placer volver a leerte por aquí. Y es un placer, como siempre, que
    Gabriel recoja el guante y nos amplíe cosas: precisamente ayer estuve hablando con él de
    este asunto y fue él, que se conoce la regulación de la cosa nuclear mucho mejor que yo,
    quien me señaló el absurdo régimen de seguro limitado con el que cuenta esta industria.
    ¡Muchas gracias, como siempre!

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 24 de junio de 2009 a las 7:16 am

  11. 11

    Vale. José Cabrera (o Zorita) cerró en realidad en 2006, aunque bien es cierto que como consecuencia de una decisión adoptada en 2002 por el Gobierno Aznar de prorrogar 3 años el permiso temporal de explotación y luego cerrar. Pero aquí el Gobierno hizo, aparentemente, lo que propuso el Consejo de Seguridad Nuclear. Además, creo recordar que la empresa explotadora no puso muchos reparos al cierre. No es el caso de Garoña. La resolución administrativa puede leerse aquí (y tiene cierto interés):

    http://www.boe.es/boe/dias/2002/11/07/pdfs/A39422-39424.pdf

    Comentario escrito por Gabriel — 24 de junio de 2009 a las 11:34 am

  12. 12

    Además, Vandellós I se cerró antes de que gobernara el PP.

    Comentario escrito por Gabriel — 24 de junio de 2009 a las 11:41 am

  13. 13

    Efectivamente galaico, la energía eléctrica funciona como un oligopolio tan mafioso que asusta.

    Creo, o quiero pensar, o debería ser, o yo que sé, que la causa es la importancia estratégica del sector, que no es un sector más, es El Sector. Ya que sin él no tenemos ni agua corriente. Y por eso está tan regulado en todos sus aspectos para asegurar la continuidad de suministro. De hecho, aquí que hay tantos rojos, pueden usar en sus discusiones con liberales que el chuache gobierna en california porque la liberalización del sector provocó que las compañías no invirtiean en mejorar la red y empezaron unos apagones de la hostia, el estado californiano tuvo que intervenir y eso le provocó un déficit brutal. Es más cuando se produjo el último apagón en nueva york fue cuando se dieron cuenta en eeuu que su red era tercermundista debido al libre mercado sin regulación.

    Supongo que porque no se puede jugar con el suministro es por lo que se ha protegido tanto al sector, imagínense que funcionara igual que las liberalizadas telecomunicaciones. Ahora te dejo tres días sin servicio, ahora te doy la mitad de potencia que contrataste, ahora háblale a la mano que yo no te oigo… Y para uno es un coñazo estar bajándose el último hit de bustamante, ejem, y que se valla la luz, pero para una empresa puede ser una catástrofe, empezando porque al arrancar un motor de cualquier máquina se producen picos de consumo brutales que disparan la factura y siguiendo porque se te puede parar el proceso productivo y echar a parder lotes enteros. De verdad que me da mucho miedo como se haga la liberalización. Y eso por no hablar por compañías extranjeras que pueden conocer al dedillo tu red, y así saber donde están tus instalaciones militares secretas, centros de datos de tu red, bases de misiles, y otras cosas que parecen ciencia ficción pero no lo son.

    Aquí mismo las compañías mejoran la red cuando los apagones son tan frecuentes que la multa sale más cara que la inversión, no pensando en sus abonados.

    Por comentar algunos ejemplos más de despropósitos; si tú necesitas hacerte un centro de transformación porque la red de baja está muy saturada (cosa muy habitual en industrias en zonas rurales) el centro te lo pagas tú y se lo queda la eléctrica. Y otra cosilla que está pasando ahora con las renovables… Por ley, el productor de electricidad tiene derecho a tender la red por el camino más corto. Quiere esto decir que tiene derecho a expropiar todo lo que separe del punto de entronque. Con las centrales tradicionales esto daba problemas pero eran relativamente pocas. Ahora, con los huertos solares y la centrales eólicas por doquier, el pelafustán de la finca de al lado monta su huerto y puede sacar su red atravesando lo que puede ser un invernadero funcionando que vale un pastón. Pero además, solo tiene que pagarte por lo que expropia, no por la finca que te jode. ¿Y que es lo que expropia? Se preguntarán ustedes si siguen leyendo este pestiño que estoy soltando… Pues un radio fijo alrededor del conductor. Ese conductor flecta siguiendo la curva catenaria, por lo que, al contacto con el suelo, lo que se te expropia es una una expecie de chorizo, como un collar de perlas que te pasa por donde al tipo le salga de la polla y que está protegido por la ley.

    Y otra cosa más que se me olvidaba, Andrés, en el baile de cifras, es difícil saber quien no miente, una de las causas es la externalización de costes que comentas y que yo tampoco conozco y llevo tiempo queriendo ver (calculada por alguien independiente, eso sí). Pero la causa de que no se habran nuevas centrales no tengo tan claro si es solo lo que apuntas, o tiene algo que ver la brutal respuesta en contra de las zonas elegidas. Dado que ya hay unas zonas que están habituadas a la situación, reconstruir centrales de nueva generación donde existen las antiguas no es una mala opción. Pero si las vas cerrando, cuando quieras abrirlas otra vez la población puede decirte que tururú. Eso por no hablar de que una vez que tienes algo amortizado, tienes que exprimirlo joder, para sustituir la central habrá que construir otras y eso cuesta dinero y energía. Y lo de darle un palo con los impuestos con la excusa de revertilo en renovables puede contantar a todos. A ver que gafapasta o tío con bigote no suelta una lagrimilla.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 24 de junio de 2009 a las 1:34 pm

  14. 14

    Y no sé que coño me pasa que pongo el verbo abrir con h cada dos por tres

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 24 de junio de 2009 a las 1:37 pm

  15. 15

    El artículo es excelente, a los profanos en la materia nos aclara muchas cosas.

    En cuanto a la central nuclear José Cabrera (aka Zorita), según cuentan las hemerotecas se cerró 2 años antes del fin de su vida útil siguiendo las recomendaciones del CSN, el mismo CSN que asegura que Garoña puede funcionar 10 años más haciendo los necesarios ajustes (fuente: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/2002/09/14/51772.php ).

    Yo creo que la propuesta de Andrés es la más razonable (que los beneficios generados en la prórroga de su vida útil sirvan para compensar el déficit tarifario).

    Comentario escrito por Jorge Alonso — 24 de junio de 2009 a las 1:56 pm

  16. 16

    Algo que no ha salido a colación es el asunto de los puestos de trabajo. Yo creo que son casi más los que se generarían si se decidiese desmantelar una central nuclear de las dimensiones de la de Garoña que los que actualmente se están creando. En cualquier caso entiendo que es un aspecto secundario.

    Comentario escrito por josep m. fernández — 24 de junio de 2009 a las 2:21 pm

  17. 17

    Sin la participación de algún experto en centrales nucleares (o al menos en ingeniería, física, economía… o sea, algo que implique dominar matemáticas, y no sólo memorizar artículos), la gran parte de lo que se dice aquí es mera charleta de leguleyos: por ellos y para ellos.

    Comentario escrito por bocanegra — 24 de junio de 2009 a las 7:19 pm

  18. 18

    Hola,

    Creo que el resumen que hace Andrés, aunque confuso por momentos, está bastante bien y deja una idea nada confusa de cómo funcionan las cosas en España. Además, no cae en la demagogia de los riesgos y eso es agradable.

    Cuando se habla de riesgos, de radiactividad y de Chernobil la gente no es capaz de escuchar y los físicos sólo sabemos utilizar metáforas que, a la postre, no se entienden. Decir que las nucleares no son seguras por aquel accidente es una necedad, la misma que decir que lo de Marta del Castillo prueba que Tuenti es maligno ¿Veís? Ya tenéis vuestra metáfora.

    Si es verdad que los seguros suscritos suben hasta 700 millones, aunque estoy de acuerdo en que no resulta muy inspirador que nadie quiera asegurar por completo a una nuclear, me parece que sería una solución adecuada en el caso de que la responsabilidad asumida por la sociedad al cubrir de 700 para arriba se viera compensada por unos beneficios que parece que sólo son para las eléctricas.

    Mi argumento es que parece razonable pensar que algún tipo de accidente menor en un central podría cubrirse con esa cantidad, mientras que en el caso de tener que responder a, pongamos por caso, un atentado terrorista con una bomba H (más o menos el único supuesto en el cual no tengo claro que el edificio de contención aguantara) que causara las sonrisas yo-ya-lo-dijeras de los ecologistas y «un nuevo Chernobil» (aplausos)… Bueno, en ese caso los daños serían de tal gravedad y subirían tanto que ninguna reaseguradora sería capaz de cubrirlos y, puestos a llegar a eso, prefiero tener que discutir sobre la indemnización con mi gobierno, que puede ser un rata pero al fin y al cabo quiere mi voto, que hacerlo con una empresa que preferiría que me hubiera muerto si eso le salía más barato.

    En otras palabras, si los riesgos son de uno entre un trillón pero los daños son incalculables la premisa por la cual se rige una aseguradora no se cumple (cobrar una cantidad por un riesgo medible y un daño medible) y, por lo tanto, su participación, a mi por lo menos, no me parece que tenga sentido.

    Comentario escrito por Johnnie Alemania — 24 de junio de 2009 a las 7:30 pm

  19. 19

    Andrés, sobre tus conclusiones:

    1ª) Puedo estar de acuerdo, aunque me parece sumamente ingenua. Eso sí, entoces debe aplicarse lo que dices a TODAS las centrales… ya podemos todos empezar a calcular para las centrales de carbón y de gas todas las externalidades que supone el CO2 emitido… o follamos todos, o la puta al río.

    2º) Totalmente de acuerdo.

    3ª) Por más que le doy vueltas, no logro encontrar dónde y cómo «las centrales nucleares han creado ya un problema ambiental enorme». En 40 años de funcionamiento los 9 reactores españoles han generado un volumen de residuos que cabe en la superficie de un campo de fútbol con 10 m de altura… ¿alguna otra fuente, de generación, o incluso industria (exceptuando renovables), puede decir lo mismo?

    4ª) Hay un punto, muy simple, que a los ultradefensores de las renovables les cuesta entender: las energías renovables NO SON UNA ALTERNATIVA, SON UN COMPLEMENTO. Su característica básica de imprevisibilidad, funcionamiento no programable y no continuado, obliga a tener un respaldo de energías convencionales (incluida nuclear) por cada MW instalado de renovable. Yo soy pro-renovables, pero no olvido nunca ese principio básico.

    Un saludo.

    Comentario escrito por Ender — 24 de junio de 2009 a las 11:00 pm

  20. 20

    Gracias a todos por los comentarios. Como es obvio, necesitamos energía, y mucha (de momento somos incapaces de ir reduciendo nuestro consumo). No hemos tenido, hasta la fecha, capacidad para producirla de manera fácil, segura, barata y no contaminante. La cuestión, como es obvio, es que semejantes dilemas, a mi juicio, es básico que sean decididos, en un sentido o en otro, con una ciudadanía consciente e informada. Y ahí es donde la situación actual, y las opciones que se han ido plasmando en nuestro Derecho, son muy insatisfactorias. Dicho, claro está, de manera fina. Porque esto es una tomadura de pelo.

    Ender, cuando hablo de problema ambiental me refiero, en efecto, a ese campo de fútbol con diez metros de altura. Porque su potencial lesivo es altísimo, por concentrado que esté, y nos va a generar un problemón durante miles de años (si llegamos). Que, por cierto, nos va a salir por un ojo de la cara. Ahora bien, creado ya en esos términos, me parece poco importante añadir los residuos de una central como Garoña funcionando unos añitos más.

    Por supuesto, a la hora de internalizar costes, tienes razón, no sólo se ha de exigir a las nucleares. Si las térmicas, por ejemplo, también se vieran efectadas, todos saldríamos ganando. Y el precio de la energía subiría lo que, desgraciadamente, es la única medida eficaz para fomentar el ahorro que parece que funciona. Adicionalmente, la rentabilidad de las renovables aumentaría, lo que puede ser una buena noticia. Asumiendo, como bien dices, que hoy por hoy no pasan de complemento.

    En este sentido, y coincido con Otto, me encantaría que alguien independiente y que supiera de estos temas (no podría ser, en efecto, me temo, un jurista, a pesar de que, la verdad, en el fondo sabemos de todo, joder, y nos ponemos a parlotear encantados de nuestras cosas a la mínima) hiciera los números. Pero es que, que yo sepa, aquí nadie se ha puesto manos a la obra. ¡Ni Greenpeace se ha preocupado de esta cuestión con un mínimo de apariencia de rigor! Da la sensación de que, planteada la batalla en términos esencialistas, que llegan mejor a la opinión pública, piensen que es contraproducente para sus intereses ponerse a hacer números… no sea que un día esos números demostraran que, quizás de manera reducida, podría tener sentido usar ciertas fuentes de energía.

    Me alegro, Johnnie, que aparezca un físico por aquí. Aunque no tengo tan claro que un acto terrorista sea la única posibilidad de que se produzca un evento muy dañoso. La exención, de hecho, no está pensada para ese caso… porque no hace falta. Con carácter general las normas permiten que los daños causados por acciones terroristas hayan de ser soportados por el Estado y no por el sector privado. La limitación del seguro se explica porque, números en mano, quienes aseguran se enfrentan a esa dificultad de eventos dañosos, por mucho que muy improbables, extraordinariamente lesivos. Puedo estar de acuerdo, en tal caso, con la razonabilidad de que sea el Estado, de que seamos todos, quienes asumamos esos riesgos. Pero, en tal caso, que sea con conocimiento de causa, siendo consciente de ello y derivando las consecuencias inevitables: que de libre mercado y de derecho de las empresas a ir a su bola, nada de nada.

    En este sentido, estoy con Otto y me parece suicida liberalizar el sector. En realidad, a nuestro Derecho también y por eso, en la práctica, y a pesar de la retórica, no lo está. Pero eso conduce a una situación muy chunga, que se puede resumir, simplificada y un tanto demagógicamente, como un modelo donde el sector funciona como libre mercado a la hora de recoger los beneficios y en cambio sometido a un enorme control público (y subsidio colectivo) cuando se trata de dar garantías.

    Es curioso, Gabriel, que el cierre de Zorita no generara excesivos problemas y que la empresa lo asumiera sin dar la batalla. Creo que no veían tan cercano el cierre de las centrales que se inauguraron en los 80 como ahora y que el precedente les preocupaba menos. Quizás tuvo que ver también que en 2002 el precio del petróleo y del gas era de risa y las empresas eléctricas españolas, por esos años, andaban volcadas construyendo centrales de ciclo combinado. Y como nuestro querido sector eléctrico es de un cortoplacista que da miedo, en esos días en que el Gw a base de quemar combustibles fósiles salía muy bien de precio, pues les dio un poco igual.

    En cualquier caso, si no me equivoco, el Gobierno enmendó la plana al CSN y cerró la central un año antes de lo propuesto. Por lo demás, me llama la atención que el CSN diga que sí, que aquí y ahora la central está para funcionar pero que en 6 años no lo estará y que la cierren. Si la cuestión fuera de seguridad únicamente, ¿no tendría sentido autorizar por unos años, los que garantizan que no hay riesgos a tener en cuenta y, cumplido ese plazo, volver a examinar la situación, incluyendo posibles mejoras propuestas por la propietaria? Creo que esa decisión que enlazas es una muestra clara de la discrecionalidad con la que decide el Gobierno estas cosas y su independencia de consideraciones de seguridad.

    Por cierto, que el último libro de un apologeta de la energía nuclear que me he leído, que es este:

    http://www.amazon.com/Physics-Future-Presidents-Richard-Muller/dp/142662459X

    Tiene una curiosísima visión de cómo hay que calcular los riesgos y los costes de los mismos, Gabriel. A ver si te paso esa parte, que seguro que te hace gracias.

    Y para los físicos: el tío, muy entusiasta de la energía nuclear, a pesar de ser yanqui, pone por las nubes el modelo francés de reactores de plutonio que reprocesan los residuos para ir creando más combustible. Lamentablemente, aún así, siguen produciéndose residuos, me temo. De otro modo, no se entiende el motivo de que el resto de países del mundo se decanten por modelos más baratos, algo más estables (si no me equivoco) y ello aunque generen residuos. De hecho, creo, incluso los franceses están ahora en una línea diferente (quizás porque necesitan ya menos plutonio para bombas atómicas que antaño).

    Por último, en la defensa de la energía nuclear el tío prácticamente asegura que un reactor atómico es seguro en sí mismo porque el tipo de reacción que se produce allí es físicamente imposible que derive en explosión. Y probablemente tiene razón. Y el problema, y Chernobyl a esos efectos sí es un excelente ejemplo, es que a veces, y aunque la física te proteja, los seres humanos, en cambio, la cagamos.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 25 de junio de 2009 a las 9:45 am

  21. 21

    ?PORQUE SUBE LA LUZ¿
    Es muy posible que casi nadie este enterado sobre los errores cometidos con las centrales nucleares .En tiempos de Felipe González desmantelaron 4 centrales nucleares a punto de terminar al 86% de su construcción como media y el estado devolvió a las empresas eléctricas el dinero invertido y eso se domino «moratoria nuclear» lo que hace que el recibo de la luz se incremente el 4% durante 20años ,pero esto solo es el chocolate del loro.La segunda parte es mas importante ,nuestros hijos y nietos tendrán que pagar 32 millones de Mh que estas centrales estarían generando hoy a coste de 12 euros por Mh y para compensar tenemos que pagar 80 euros por Mh por las otras energías que sustituyeron a las eliminadas ,Todos estos errores hacen que el aumento anual de la factura eléctrica en el 2008 ascendió 26000 millones de euros.No olvidemos al Sr. Montilla preparo un decreto reduciendo drásticamente las subvenciones a las renovables Pero después de los problemas que surgieron con Acciona y España con respecto a Endesa ,el decreto fue a la papelera por orden del presidente.Las subvenciones del 2008 al cólico fueron 2400 millones ,equivalente al 9.2% del recibo de la luz
    Resumiendo 2176 millones errores socialistas 2400 errores del PP ESTAMOS PAGANDO 4576 MILLONES DE EUROS AL AÑO DE MAS ,ES DECIR UN 17,6% .Lo mas interesante del caso es que no hay culpables, a nadie le han pedido responsabilidades y nadie a dimitido «LA CASA ES GRANDE» .Y para mas (INRI) estos señores son los que quieren crear puestos de trabajo

    Comentario escrito por jose megias verges — 25 de junio de 2009 a las 9:55 am

  22. 22

    Por dar otra metáfora y poner a Chernobyl en su sitio, que cada vez que se habla de una central nuclear, sale a relucir este tema: Chernobyl cascó como cascó porque se utilizó para experimentación militar. La central necesitaba una revisión seria, y antes de empezar a ello, decidieron jugar un poco. Y cascó, claro. Las posibilidadades de hacer en Garoña lo mismo son escasas, espero, aunque con los políticos que tenemos aquí…

    La metáfora de comparar riesgos de Garoña mencionando a Chernobyl sería la misma que entre que si mamá no deja ir al jurgol a niño aludiendo a que en 1973 se uso el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos de Santiago de Chile como centro de detención, tortura y fusilamientos.

    Por otro lado, creo – no se onde lo leí a raiz de este artículo (Joder, Andrés, ya no es que nos leamos estos textos, es que encima nos ponemos a buscar más información, con la de porno que aun nos queda por ver) que en España no hay más capacidad para desmantelar centrales de estas, y hasta que no acaben con las que tienen en desmontaje, no empezarían con otra (2 años, mínimo)… así que para qué pararla ahora.

    Sobre los residuos tambien es interesante un apunte que indica que el lugar mas seguro para almacenarlos… es el lugar donde los han producido y dejarse de andar trasladandolos y enterrándolos por ahí cual tesoro del Moro Muza.

    Comentario escrito por Migué — 25 de junio de 2009 a las 10:18 am

  23. 23

    Bocanegra, verborrea tambien se ve todos los días en medios como Expansión, Cinco días y cosa asi. He llegado a leer el precio del MW nuclear a 11 euros,frente a 70 del ciclo de gas. (supongo que costes de producción)
    De costes de amortización no hablamos. De tratamiento de residuos, ya sea por enterramiento ó por almacenaje controlado tampoco.
    De estado de reservas de petroleo y gas todos encontramos algo a la primera. De reservas de uranio y cuanto durarían a poco que cambiaramos el modelo y todos nos pusieramos un 50% nucleares poco se habla.
    Lo mismo que con la producción de CO2. Termicas KK, nucleares buenas, pero limitar vehiculos con alta emisión por ocupante atenta contra el libre mercado. Que haya caravanas de trailers donde antes había trenes,tambien atenta contra el libre mercado. Que se favorezcan las instalaciones individuales de aire acondicionado y calefacción frente a las comunes, lógico, la libertad individual manda. Que tengamos jornadas partidas con dobles desplazamientos…solo el transporte es responsable de casi el 50% de las emisiones pero mueve tanta pasta..
    Por último, Bocanegra, yo soy tesnico y estoy harto de ver burradas, de padecerlas y dehacerlas ¿tu a que sector perteneces? ¿Al anti-todo?

    Comentario escrito por galaico67 — 25 de junio de 2009 a las 10:20 am

  24. 24

    «Que haya caravanas de trailers donde antes había trenes,tambien atenta contra el libre mercado.»

    Vaya cagada, queria decir otra cosa.Lo contrario. Que sustituyan los trailers por trenes es lo que atenta contra el libre mercado.

    Otto, ¿Ha taringado usté?

    Comentario escrito por galaico67 — 25 de junio de 2009 a las 10:23 am

  25. 25

    Para los partidarios..
    http://www.foronuclear.org/detalle_articulonucleo.jsp?id=12

    Comentario escrito por galaico67 — 25 de junio de 2009 a las 11:19 am

  26. 26

    Una más y mas completa
    http://www.foronuclear.org/pdf/Analisis_economico_proyecto_construccion_nuevas_centrales_nucleares.pdf

    Comentario escrito por galaico67 — 25 de junio de 2009 a las 11:25 am

  27. 27

    Andrés:

    Gracias por tu respuesta. Reclamabas los comentarios de algún experto en el tema, y está bien que sea así, porque el tema nuclear es peliagudo y técnicamente complejo y por estos mundos de dios anda todo el mundo opinando a la ligera. Pero no nos rasguemos las vestiduras, también pasa esto con otros temas… Además, gran parte de la culpa es de la gente del mundo nuclear (al que un día yo pertenecí), que históricamente no se han sentido en la necesidad de explicar a la sociedad, de forma sincera y transparente, los pros y contras de ésta fuente de energía.

    Si te sirve de algo yo soy ingeniero industrial de la especialidad «Técnicas Energéticas» por la UPM, especialidad muy orientada a lo nuclear, o sea que algo sé del tema. No me atrevería a llamarme «experto» porque no trabajo en el sector nuclear, y por tanto los últimos datos sobre lo que se mueve en el mundo puedo tenerlos algo desactualizados. Pero la formación, la tengo. Reclamas que alguien «haga los números». Bueno, hay muchísima literatura al respecto… y aunque no podemos buscar la objetividad absoluta, hay fuentes que podemos considerar serias, como los informes de la AIE (Agencia Internacional de la Energía), el World Energy Council o informes del MIT como éste: http://web.mit.edu/nuclearpower

    Pero te digo una cosa: hacer lós números no es nada fácil, y son fácilmente manipulables por propios (pronucleares) y sobre todo por extraños (antinucleares y ecologistas varios). Recomiendo el informe del MIT para ello, aunque reconozco que es un poco tocho.

    Sin tiempo para entrar en detalles, un par de puntos sobre tu comentario:

    – Sobre lo de que los modernos reactores occidentales son intrínsecamente seguros: es cierto. A diferencia de lo que ocurre en una bomba nuclear, que uno lo que quiere es desatar la «reacción en cadena» y dejarla que siga su propio curso descontrolado, en un reactor nuclear arrancar y mantener la reacción en cadena es algo que cuesta mucho y de hecho hay que mantenerla de forma proactiva, es decir, si la dejas de atender, tiende a detenerse… de hecho, el quid de la cuestión en el control operativo del reactor es precisamente que la reacción no se pare y éste siga generando energía.

    A pesar de ésto, y de otras medidas de seguridad intrínsecas y extrísecas, en ninguna actividad industrial se puede descartar al 100%, y eternamente, un accidente industrial. El cálculo de la probabilidad de riesgo de accidente es un tema con enjundia en sí mismo, pero una vez más la industria nuclear es la que más lo ha desarrollado. Para resumir, te diré que los estándares que se consideran aceptables es de un accidente «tipo 5» (con pérdida de radiactividad al medio ambiente pero sin víctimas) cada 50 años… algo que se viene cumpliendo en los reactores occidentales: sólo se ha producido desde los inicios de la industria el célebre accidente TMI (Three Miles Island o Harrisburg).

    La percepción del riesgo en la sociedad, nuestro poca predisposición mental a tratar con «probabilidades» y el miedo irracional a la radiactividad (=cáncer) convierte a este tema en uno de los problemas fundamentales de la industria nuclear.

    – Sobre el tema de los sectores estratégicos, el abastecimiento de energía y una cierta «farsa» de liberalización… estoy bastante de acuerdo contigo. Aunque este tema ya no es técnico, lo cierto es que el abastecimiento energético nunca se dejará completamente en manos privadas ni a la competencia pura del mercado, y en mi modesta opinión, está bien que así sea.

    – Sobre el mix de fuentes de energía: en mi opinión, el abastecimiento energético será el auténtico cuello de botella del crecimiento económico mundial en el futuro inmediato (si es que no lo está siendo ya). Por lo tanto, sencillamente no nos podemos permitir renunciar a ninguna fuente de energía que sea rentable, y si me apuras y de modo transitorio, ni siquiera a las poco rentables. Es estúpido confrontar renovables y nuclear, o renovables y convencionales, etc… y normalmente es una confrontación de tipo ideológico (ecologismo miope, eslóganes trasnochados de la izquierda, búsqueda romántica de un mundo feliz donde «lo pequeño es hermoso»…) o, frecuentemente, responde directamente a intereses económicos de unos y otros.

    Creo que hay que «elevar» el debate y centrarse en las cuestiones importantes: dependencia energética y su coste para el país, lucha contra las emisiones, ahorro, mix de generación lo más variado posible (cada fuente cubriendo los nichos para los que sea más adecuada), etc… y no desaprovechar energías amortizadas, seguras, demandantes de trabajo cualificado, donde nos enfrentamos de tú a tú con cualquiera en el mundo en cuanto a conocimientos.

    Saludos.

    Comentario escrito por Ender — 25 de junio de 2009 a las 11:31 am

  28. 28

    Tres observaciones. A la vista de la resolución arriba indicada, parece que el Gobierno Aznar se ajustó estrictamente a la propuesta del CSN: prórroga hasta el 30 de abril de 2006.

    Parece ser que el llamado ciclo cerrado del combustible nuclear (el reprocesamiento del combustible nuclear gastado para producir más combustible nuclear) es mucho más eficiente y produce menos residuos que el ciclo abierto (emplear el combustible una sola vez). El problema es que el reprocesamiento es peligroso desde el punto de vista de la proliferación de armamento nuclear, por lo que es una opción tecnológica que las grandes potencias nucleares han «prohibido», por así decirlo, a otros países. En España se utiliza el ciclo abierto. No reprocesamos. En Francia, sí lo hacen.

    Y sí, estoy de acuerdo. Lo que hay que hacer es debatir y hacer números, sin complejos ni prejuicios. Tratar de saber lo que realmente nos cuesta y nos beneficia. El problema, con todo, es que resulta sumamente difícil hacer los números. Hay un montón de variables impregnadas de incertidumbre, que no sabemos muy bien cómo valorar.

    Comentario escrito por Gabriel — 25 de junio de 2009 a las 11:44 am

  29. 29

    Muchísimas gracias, Ender, por los enlaces (¡seguro que Migué está encantado de tener más cosas que leer!. A ver si me los miro cuando tenga un ratito. Porque está claro que es complicadísimo hacer los números y muy fácil sesgarlos para un lado o para otro… ¡pero habrá que intentarlo! En cuanto me lea el archivo digo algo más.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 25 de junio de 2009 a las 12:08 pm

  30. 30

    Yo también te doy las gracias, Ender, por explicar las cosas mejor de lo que yo puedo. El quid de la cuestión, la seguridad intrínseca de los reactores porque están diseñados para «repeler» las reacciones en cadena (cosa que no pasaba en Chernobil) es lo que los ecologistas no quieren que la sociedad entienda.

    El reprocesamiento del combustible, además de su asociación con la proliferación de armamento nuclear, es una opción teóricamente buena para reducir la radiactividad de los residuos. Pero, que yo sepa, sigue sin ser más económica que el ciclo abierto.

    Además, un reactor de ciclo abierto y uno de ciclo cerrado se parecen lo que un molino de viento a un panel solar (corrijanmesimequivoco). Por otra parte, no hay manera de enterarse de qué provecho se le saca hoy en día al reprocesado. Quiero decir, que no pone hasta qué punto los residuos reciclados son menos peligrosos cuando se cierra una central.

    Un saludo,

    Comentario escrito por Johnnie Alemania — 25 de junio de 2009 a las 1:19 pm

  31. 31

    Yo tenía entendido que, aunque el reprocesamiento es caro, globalmente es más barato el ciclo cerrado que el abierto (digo yo que si en Francia, pudiendo optar entre los dos sistemas, han optado por aquel, es porque es el que les sale socialmente menos costoso), pero yo aquí toco de oído. Me encantaría que alguien competente y fiable nos aclarara este punto (bueno, éste y otros muchos).

    Comentario escrito por Gabriel — 25 de junio de 2009 a las 4:59 pm

  32. 32

    Yo sin ser un ecologista anti-nuclear extremo si he tenido siempre serías dudas sobre que la energía nuclear sea una solución a largo plazo del problema energético. Comparto totalmente la opinión de Ender sobre la combinación de soluciones a un problema muy complejo.

    Planteo algunas cuestiones sobre el tema por si Ender o algún otro puede aclarármelas.

    Según los datos de este enlace (http://www.nuclenor.org/enelmundo.htm) que supongo que deben ser relativamente ciertos, existen ahora en funcionamiento 438 reactores nucleares y generan el 17% de la energía mundial. Aumentar significativamente la aportación de la energía nuclear implicaría acabar gestionando más de mil centrales nucleares en todo el mundo. En algunos países tal vez con muchas garantías de seguridad, pero en otros tal vez no. A mayor número de centrales, incluso admitiendo que la probabilidad de accidente muy grave es muy y muy baja, la probabilidad aumenta. También la cantidad de residuos a gestionar y los peligros inherentes a la gestión de residuos.

    Cuando se valoran los riesgos de las centrales se debe considerar no sólo el riesgo de accidente grave sino también el del transporte y almacenaje de los residuos. Mi pregunta es ¿Las probabilidades de accidente ecológico también son tan bajas en la gestión de los residuos?

    El tercer punto es una pregunta sobre la que desconozco totalmente la realidad sobre el tema. En general cuando se habla de una central nuclear siempre se menciona la posibilidad de accidente, pero mi pregunta es si las centrales nucleares son muy vulnerables a ataques terroristas o no.

    Comentario escrito por Jordi — 25 de junio de 2009 a las 5:10 pm

  33. 33

    Jordi, por descontado, en tal caso, las probabilidades aumentan. Hay que tener en cuenta, además, que una inflación desaforada de centrales en el mundo plantearía también, al menos a corto plazo, un problema a la hora de encontrar a personal suficientemente cualificado para su gestión. Y aunque los avances tecnológicos simplifican mucho todo y además la formación ha mejorado, esta «estrechez» en la materia humana tiene sus consecuencias casi siempre.

    Pero donde más dificultades conllevaría un aumento de la potencia nuclear instalada es en el precio. Da la sensación de que el combustible relativamente barato para la energía que producen las centrales actuales lo es, en parte, porque hay una oferta que cumple holgadamente con la demanda. Pero si se incrementara ésta probablemente los costes también lo harían.

    Por lo demás, y siguiendo en plan imprudente dando opiniones sobre la tecnología nuclear (y dejando claro que no tengo más idea que lo que puedo recordar de haber leído cosas por ahí), yo tenía entendido, aunque hablo enteramente de oído, que el ciclo cerrado es más caro, pero que tiene la ventaja de que ahorras en uranio y además te va produciendo plutonio que sirve directamente para crear armas. Y que ésos eran los motivos (marginalmente, además, que genera menos residuos) por los que optó Francia.

    Supongo que, hasta cierto punto, también habrá en esto obsesiones nacionales y cierta vinculación al fomento de la tecnología propia. Y luego está la cuestión del uranio enriquecido y de cómo los americanos lo venden a precio de oro, aprovechando el control que tienen de ese mercado (como alguien se ponga a enriquecer Uranio, véase Irán, de inmediato te metes en problemas, mientras que EE.UU. puede controlar el tema sin que pase nada). Por eso, por ejemplo, los canadienses, entre gastarse el dinero enriqueciendo uranio (que permite usar como moderador agua normal y corriente) y gastarse la pasta produciendo agua pesada (que permite hacer funcionar a las centrales con uranio poco o casi nada enriquecido) optan por lo segundo.

    Supongo, además, que habrá también consideraciones de seguridad. Y que ciertos modelos serán físicamente más seguros (esto es, que a buen seguro la masa crítica de combustible que permite generar energía en algunos casos nunca podría determinar una reacción en cadena y una explosión; mientras que en otros tipos de reactores, por el contrario, sí).

    Supongo, además, que los soviéticos tendrían para todo esto su propia tradición, que a buen seguro era muy edificante y divertida.

    Por cierto, que lo de Chernobyl ocurre, se supone porque se ponen a experimentar y a hacer cosas raras y para ello incumplen no sé cuántos protocolos y no sé cuántas normas de seguridad de las que en esa época tenía la URSS estipuladas. Es decir, que siempre, por muy segura que sea la tecnología o imposible que ocurran ciertas cosas, en términos físicos, si se diseñan los reactores de un determinado modo, cabe la posibilidad de que un humano yerre, o alguien, por lo que sea, te modifique alguna configuración clave para probar vete tú a saber qué.

    El Derecho, de alguna manera, sirve para regular conflictos. Cuando todos estamos de acuerdo no tiene demasiado sentido recurrir a él. En materia de riesgos, trasladando esta función, el Derecho ha de prever qué ocurrirá si todo sale mal, por improbable que sea.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 25 de junio de 2009 a las 5:17 pm

  34. 34

    En el enlace que puse indicaban que parte del plutonio se podia usar como combustible. En otro parte dan un precio para el MW de entre 30 y 90€, incluyendo gastos de operación y mantenimiento, muy lejos de los 12€ que se siguen vendiendo por aqui como la leche y contando con un precio de las reservas bajos. Aunque tambien afirma que el coste del uranio no es el mayor de todo el proceso, aunque se triplicara no provocaría un gran aumento del precio del MW.

    Aunque , de verdad, y sin entrar en energía atómica si ó no, o sobre la conveniencia de que siendo tan bonitas tengamos tendencia a situarlas en los rincones «pobres», ya que no las hay ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Sevilla ó en Bilbao, lo que más me ha impactado del articulo es el concepto de mercado tan «sui generis» que da del mercado electrico. Un mercado donde las empresas ganan pasta a espuertas,- en el mismo enlace les dan unos beneficios de 3000 millones de euros- cuando pierden pagamos todos a escote y donde más que haber una dirección energética de un recurso que necesitamos todos parece que hay un reparto del botín, con influencias cruzadas entre politica y empresa que acabamos pagando los de infanteria vía recibo de la luz.

    Comentario escrito por galaico67 — 25 de junio de 2009 a las 6:46 pm

  35. 35

    Jordi, tus preguntas son endiabladamente pertinentes… y la contestación de Andrés demuestra que sabe más del tema de lo que admite, je, je…

    A ver, vamos por partes: está claro que la probabilidad de accidente aumentaría si aumentara el número de reactores en operación. Por eso el informe del MIT afirma que, para mantener el riesgo global en un nivel aceptable (un accidente «tipo 5» cada 50 años), la probabilidad de accidente por reactor y por mes debe reducirse significativamente respecto a sus niveles actuales, esto es, la seguridad debe aumentar aún más frente al estándar actual, que ya se considera alto. Porque esta probabilidad es la que tienes que multiplicar por el nº de reactores en operación y por los meses de operación. Esto es un factor muy a tener en cuenta a la hora de estimar la rentabilidad de las futuras centrales (aunque es un problema económico, no técnico).

    De todas formas, no es esperable una repentina «eclosión» de decenas y decenas de reactores en los años inmediatos, por muchos motivos, entre los cuales están los que cita Andrés sobre la disponibilidad de personal cualificado, pero también otros si cabe más importantes: la disponibilidad de ingenierías capaces de llevar adelante todos esos proyectos, la disponibilidad y precio de los equipos necesarios (en particular los fabricantes de reactores: sólo 2, Westinghouse y General Electric, y desconozco si se ha añadido algún otro últimamente a este selecto club), etc.

    Lo que sí es esperable es que países con enormes necesidades energéticas, como China o India, acometan algunos proyectos sin preguntar a nadie, en su línea… y, sinceramente, ¿quién puede juzgarles? Lo que significa que no tiene mucho sentido discutir así en petit comité qué haríamos con la energía nuclear, como si pudiéramos dirigir las decisiones que tomen otros países… como mucho, podemos hablar de España.

    En cuanto a la probabilidad de accidente en la gestión de residuos… bueno, circuscribiéndome a España, los de alta actividad están almacenados en las piscinas de los propios reactores, por lo que su seguridad la podemos considerar similar al resto de la central. Los de baja actividad se transportan al almacenamiento de EL Cabril, sesudamente estudiado para que el riesgo sea también muy bajo. Puede ser algo más alto en su transporte.

    En cualquier caso, ¿nos hacemos las mismas preguntas sobre el riesgo de tener cientos de vertederos al aire libre emitiendo dioxinas a tuti plen? ¿Valoramos de la misma forma el riesgo ecológico de las emisiones de CO2 de otras centrales o industrias?. ¿U otro tipo de vertidos de aceites o de metales pesados a las aguas y al subsuelo?.

    Toda actividad industrial tiene riesgos, y la industria nuclear es de las más controladas, junto con la aeronáutica, que conozco.

    Sobre los tipos de reactores: ciertamente en Rusia y alguna otra ex-república soviética hay algunos reactores tipo Chernobil, que sencillamente no serían considerados aptos para operar en el mundo occidental. Lo de Chernobil fue un criminal e insensato experimento en plan «vamos a demostrar que nosotros podemos hacer esto y lo otro…» Pero además, tal reactor carecía de seguridad intrínseca y además ni siquiera tenía edificio de contención. De haberlo tenido, posiblemente la central se hubiera destruido pero las emisiones al exterior habrían sido nulas, o al menos mínimas… Ningún país en su sano juicio va a instalar reactores que no cumplan los estándares occidentales en cuanto a diseño… otra cosa es qué mecanismos de control y coercitivos se dispone en sociedades como la China, por ejemplo, para legislar y hacer cumplir la legislación. Obviamente, yo también tengo dudas de que la exigencia sea tan férrea, pero eso no deja de ser un problema interno de aquel país o, en el peor de los casos, de los países cercanos (en caso de accidente, digo…)

    Sobre el tema del atentado terrorista: los edificios de contención están estudiados para resistir terremotos y hasta el impacto de un avión… ahora bien, nada es indestructible. Sinceramente, yo no creo que eso deba preocuparnos mucho.

    Saludos.

    Comentario escrito por Ender — 25 de junio de 2009 a las 7:25 pm

  36. 36

    Hombre Ender, un cierto riesgo sí que existe. Cuando oí que el nuevo misil (el taurus) que ha adquirido españa es escapaz de reventar los muros de contención de un reactor (y el militar responsable añadía: -es nuestra arma estratégica) lo primero que pensé fue en francia. Que se creen muy duros con su arsenal y ahora resulta que nosotros también podemos lanzarles a ellos un ataque nuclear sin ni siquiera desarrollar la bomba. Aunque reconozco que tengo cierto ramalazo sociópata.

    Y galaico, por casualidades de la vida taringué hace dos días, concretamente el autocad 2009 raster design, que tengo que trastear unas ortofotos. Prométole echar un ojo a los programas que me recomendó. Pero esa página me da un poco de mal rollo, hace unos meses me costó dos formateos intentar bajarme el matlab porque la página que lo alojaba estaba corrupta (no los archivos, la página).

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 26 de junio de 2009 a las 11:35 am

  37. 37

    Gracias por la respuesta. Cuando me he situado a nivel internacional en lugar de limitarme a España ha sido, en parte, para justificar la postura de los partidos o movimientos ecologistas, no para arreglar el mundo. Si se plantean estrategias globales el argumento de en mi país sí porque estamos preparados y en otros no, no es demasiado coherente. Además, tal y como indicas, existen los problemas de vecindad. Un accidente nuclear no es problema de Rusia sino de toda Europa oriental o a quien le toque. Supongo que éste es uno de los motivos de la postura opuesta a las nucleares de los ecologistas a nivel global.

    Sobre los riesgos de otras industrias, estoy de acuerdo en que no existe el mismo terror primitivo que existe con la energía nuclear. También es evidente que los niveles de control son muy superiores en la generación de energía nuclear. El problema reside en valorar en la magnitud del problema en caso de accidente. Si una industria realiza un vertido en unas aguas tenemos un problema en una ciudad o comarca, pero con un accidente nuclear no hay límites territoriales. Es una cuestión de esperanza matemática que supongo que los estudios en el tema ya contemplan, en el caso de las industrias tradicionales la probabilidad es mayor pero el premio (negativo se entiende) es menor. En el caso de la energía nuclear para entendernos es como jugar al Euromillones, la probabilidad es ínfima pero el premio increiblemente grande.

    Es difícil tener una postura clara en la cuestión de la energía. A mi desde mi ignorancia se me hace difícil entender las posturas extremas tanto en un sentido como en otro. Por lo que he leído y por intuición ingenieril me da la impresión que el camino a seguir es una combinación equilibrada de soluciones, ni cierres a cualquier precio ni aberturas de centrales a la tuntún. Y sobretodo un esfuerzo de ingeniería importante en el ahorro de energía en todos los ámbitos de la vida. Probablemente en este campo hay mucho terreno para correr, aunque tal vez algunos grupos económicos no están interesados en avanzar más rápido en este sentido.

    Comentario escrito por Jordi — 26 de junio de 2009 a las 2:29 pm

  38. 38

    Otto, si es usted taringueador habitual, quizás le interese conocer, siempre con el permiso del bueno de Andrés para poner un enlace en su página, la siguiente web:

    http://www.tripilandia.es

    Sé que el nombre no inspira demasiada confianza, pero yo llevo usándola bastante tiempo y mi satisfacción es alta.

    Comentario escrito por Karraspito for President — 26 de junio de 2009 a las 9:58 pm

  39. 39

    ¿Anti todo, Galaico? No, lo que soy es anti-listillos-de-barra-de-bar. Entro aquí suponiendo que Andrés nos va hablar de la relación entre el Derecho y la energía nuclear, y supongo que de los trámites pertinentes para abrir una central, por si algún día nos toca el Euromillón y se nos ocurre invertirlo en ello.

    Al principio, Andrés se dedica a ello, y lo hace bien. Pero de pronto empieza a soltar afirmaciones sobre su rentabilidad y seguridad, se va metiendo en asuntos que yo diría que no domina, y corre el riesgo de quedar como un bocazas. Así que, por el bien de su reputación, planteo que se presente algún experto que nos pueda ilustrar mejor: si el experto es él, pues fabuloso, que lo diga claramente, y de paso que nos diga cuántos estudios y experiencia tiene al respecto. Y vaya, por fin se han presentado auténticos expertos en la materia, o que al menos saben de lo que hablan, con lo que el debate se ha enriquecido.

    Yo pertenezco al sector diletante, ahora reconvertido al servicio público (subsector Xunta). Y sí, también sobre ello leo numerosas burradas, en particular a cargo de medios y particulares muy escocidos por el cambio de gobierno en Galicia, y no veas el trabajo que me está costando aclarar y rectificar sus errores.

    Comentario escrito por bocanegra — 27 de junio de 2009 a las 10:46 am

  40. 40

    Y ya que estamos, Andrés: tal como tenéis montado esto, al no haber foro un particular que no sea vosotros no puede iniciar un tema sobre algo que le parezca interesante. Hay que esperar a comentar lo que vosotros queráis decir, y cuando lo queráis decir.

    Sin embargo, supongo que admitiréis sugerencias. Y ya que éste es un blog jurídico, y tú eres profe de Derecho Administrativo, podrías alguna vez escribir una entrada sobre «Cosas que la gente cree saber sobre la Administración, y afirma y repite con toda rotundidad, aunque no tenga ni puñetera idea». Y es que el número de sandeces que me estoy encontrando en los últimos dos meses, en foros, blogs e incluso medios de comunicación, supera con creces mi umbral de tolerancia.

    Y tras este inciso, cedo de nuevo la palabra a los expertos sobre el tema que nos ocupa.

    Comentario escrito por bocanegra — 27 de junio de 2009 a las 11:22 am

  41. 41

    Sin entrar en nucleares si, nucleares no. No parece muy acertado tu análisis de la situación jurídica diciendo que existe libertad total, si el gobierno de turno puede decidir si cierra(o prorroga) una licencia de explotación a gusto de los intereses mediático-políticos del momento.

    Comentario escrito por oblongo — 27 de junio de 2009 a las 10:02 pm

  42. 42

    Hombre, la «libertad total» (discrecionalidad absoluta) no existe (o, por lo menos, no debería existir) en nuestro Derecho. Pero lo que es difícilmente discutible es que ni la Ley sobre Energía Nuclear (arts. 28 y ss.) ni el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas (arts. 12 y ss.) establecen criterio «sustantivo» alguno con arreglo al cual el Ministro de turno deba decidir acerca de la estimación o denegación de una solicitud de prórroga de explotación de una central nuclear. Imagínate que el legislador hubiese establecido «la Administración, cuando corresponda, podrá imponer a millones de personas el riesgo de perder la vida como consecuencia de un accidente nuclear» o «la Administración decidirá cuándo corresponde cerrar una empresa de generación de energía eléctrica», pero no se hubiese precisado en qué casos corresponde. Pues eso es más o menos lo que ocurre aquí. Compruébalo tú mismo:

    http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l25-1964.html#c5

    http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/rd1836-1999.html

    Comentario escrito por Gabriel — 28 de junio de 2009 a las 11:51 pm

  43. 43

    Asias herr karraspito, le voy a echar un ojo a la página, aunque no me descargo casi nada, solo algún programa puntual. Ciertamente el nombre no aporta paz a mi atribulado espíritu, pero el dominio .es sí que me reconforta. Imagino que aquí habrá menos gente escribiendo la c como s, circunstancia esta que estimula mis deseos de matar.

    Pero en fin, como esto es un blog de derecho añadiré que solo me descargo programas de los que ya he pagado la licencia, ¬¬ para tener una copia de respaldo… sí, eso es… por seguridad… y porque me da pereza buscar el original para instalarlo en otro ordenador, todo legal.

    Comentario escrito por Otto von Bismarck — 29 de junio de 2009 a las 11:46 am

  44. 44

    No soy un profundo conocedor de la regulación jurídica en torno a la energía nuclear, y agradezco al Prof. Boix Palop sus apuntes. Y menos aún entiendo sobre centrales nucleares, energía eléctrica y asuntos así, por más que mi padre sea Ingeniero Industrial y haya trabajado en Almaraz.

    Pero sí me considero un tío con capacidad de razonamiento, al margen de tecnicismos y orientaciones políticas. Si un porcentaje elevado de la energía que consumimos en España la importamos de Francia, no entiendo que nadie coloque la dependencia energética en el centro del debate. Si esa energía proviene de centrales nucleares, no entiendo a quien se opone a la misma pero se aprovecha de ella, si no es un brindis al sol ideológico … Si además nos corresponde a nosotros tratar de deshacernos de los residuos generados por esa energía importada, entonces ya no entiendo nada.

    Gran artículo, muy ilustrativo en mi opinión aunque no comparta algunas partes.

    Comentario escrito por piterino — 30 de junio de 2009 a las 12:59 pm

  45. 45

    Piterino, dos pequeñas precisiones:

    – España produce más energía de la que consume (es cierto que importa algo a Francia, pero mucho menos de la que exporta a Portugal).

    – ¿De dónde te has sacado eso de que tenemos que hacernos cargo de los residuos nucleares franceses derivados de la energía que les compramos?

    Sobre la que comenta Oblongo, y al margen de lo que ya te ha respondido Gabriel, lo que he escrito trataba de demostrar la paradoja de que nuestra legislación, presuntamente consagradora del libre mercado, sea luego la que es (y trataba de explicar los motivos y, además, de justificarlos). No olvidemos, además, dos cosas:

    – Garoña nunca ha obtenido permiso definitivo de funcionamiento (de hecho, sólo lo obtuvo una central del parque nuclear, Vandellós 1, y luego fue un foco constante de problemas hasta que hubo que cerrarla tras un grave accidente).

    – Garoña fue autorizada con la ley del 64, que no establecía, ni mucho menos, un modelo de libre mercado en la generación de electricidad.

    Por último, Jordi, respecto de la seguridad de un reactor frente a impactos de ese estilo, se supone que la cosa está estudiada. Y, en efecto, nada es totalmente seguro o irrompible. De hecho, en Francia, donde tienen un protocolo muy preciso al efecto, dado que producen nucleares en serie, hubo mucho revuelo hace unos años porque, por error, se publicaron en la web las características técnicas del blindaje y los umbrales máximos de sus resistencia, dando «pistas» a un posible ataque terrorista. En cualquier caso, supongo que si un grupo terrorista tiene armamento de suficiente capacidad como para cargarse un reactor nuclear probablemente lograría más muertes y más impacto (aunque quizás no, en cambio, generar más pérdidas económicas) apuntando a un estadio de fútbol en una final de la Champions o algo así.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 01 de julio de 2009 a las 9:00 am

  46. 46

    «La primera cuestión es puramente fabril. ¿Estaría en disposición la industria nuclear de ofrecer al mundo su presunta energía limpia en el plazo perentorio al que obliga el cambio climático? Y si fuera capaz de ello, ¿a qué coste? Sobre este último asunto, existen dos referencias recientes. Una la del reactor Olkiluoto 3, que se está construyendo en Finlandia, del que se dijo que se terminaría en el plazo récord de cuatro años (lo habitual son diez) por un importe de 2.500 millones de euros. Iniciado en 2005, se han anunciado ya varios retrasos que, según la francesa Areva, su impulsora, demorará su puesta en servicio al menos hasta 2012, con un sobrecoste de otros 3.000 millones de euros.

    La segunda referencia es una detallada estimación de costos para una central nuclear comercial que una compañía norteamericana, la Florida Power and Ligth presentó en 2007 ante la Comisión de Servicios Públicos de Florida. Según el informe, el desembolso necesario para un proyecto de 2.200 megavatios con dos reactores de 1100 megavatios cada uno oscilaba entre los 12.100 y los 17.800 millones de dólares, o lo que es lo mismo, entre 8.600 y 12.500 millones de euros.

    En definitiva, poner en marcha una central requiere mucho dinero y mucha paciencia. Y ello sin contar con que la capacidad de producción de su industria auxiliar es muy limitada. Sirva como ejemplo este dato que recoge un estudio de mayo de este año de la Fundación Ideas: sólo hay dos empresas en el mundo homologadas en la OCDE para construir las enormes vasijas metálicas de una sola pieza que requiere un reactor.

    De ser posible, el renacimiento que predicen algunos de sus lobbies, como el español Foro Nuclear, entrañaría problemas adicionales. Uno de ellos sería el precio del uranio, que se ha multiplicado por diez en los últimos cinco años. Pero es que, además, no hay uranio rentable para tanta gente, que hubiera dicho Celia Cruz, al extremo de que un tercio de lo consumido en las centrales civiles proviene de stock militares. Es verdad que se podrían acometer nuevos yacimientos en el que el mineral estuviera presente en cantidades más bajas, pero su extracción requeriría demasiada energía convencional, o lo que es lo mismo, mucho dióxido de carbono, y habíamos quedado en que la energía nuclear era muy limpia.

    Comentario escrito por galaico67 — 04 de julio de 2009 a las 2:43 pm

  47. 47

    Como bien dices, galaico, los costes de las nucleares actuales, más o menos las hacen competitivas por dos factores:
    – apoyo público de diversos tipos;
    – estrechez de la demanda, que hace que la oferta, limitadísima, de medios materiales, personales, técnicos y hasta de uranio no se haga sentir como un problema.

    Está por ver si la industria puede funcionar no sólo sin que concurran ambos factores sino, simplemente, en ausencia de uno de ellos. Por eso tampoco dan demasiado la batalla por abrir nuevas centrales. Ya les va bien con el ritmo de trabajo y aperturas, limitado, actual.

    En cambio, y a cuenta de Garoña, ha quedado claro ya que se van a aferrar con uñas y dientes a sus actuales instalaciones, tan amortizaditas y sufragadas en gran parte por todos.

    La rectificación, a medias, pero rectificación (y con un tufillo a que en cuanto pasen las elecciones de 2012 puede ser un viraje si cabe más espectacular), deja claro lo eficaz que ha sido la campaña en favor de la energía nuclear. Especialmente impactante en este sentido es el apoyo de todos los medios de comunicación a los intereses del lobby nuclear, sin que apenas se hayan podido escuchar los argumentos de la otra parte. Y, cuando lo han sido, se han transmitido tergiversados y exagerados, como base previa para pasar a una crítica demoledora.

    Es llamativo, también, cómo el Gobierno trata de dejar claro a una opinión pública que, por mucho que digan las encuestas de encargo, debe de tener la mosca detrás de la oreja, su posición firma y que no admitirá chalaneos con las eléctricas, que aquí mandan ellos, caray:

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Industria/avisa/Garona/impida/dificulte/cese/definitivo/2013/elpepusoc/20090703elpepusoc_18/Tes

    Excusatio non petita…

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 05 de julio de 2009 a las 6:52 am

  48. 48

    Me han faltado las comillas finales y imperdonablemente no he citado la procedencia. Supongo que, con los palos que le dan por rojiprogre, los datos de Escudier vendrán de fuentes veraces.

    Comentario escrito por galaico67 — 05 de julio de 2009 a las 9:26 pm

  49. 49

    Sobre la rentabilidad puramente económica de un central nuclear:

    http://www.soitu.es/soitu/2009/07/10/medioambiente/1247217363_293571.html

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 14 de julio de 2009 a las 5:06 pm

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