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Las vergüenzas fiscales de las elites occidentales

Como es sabido por todos, el mejor indicador del nivel de desarrollo de un país es su sistema fiscal. Si éste no existe, estamos en Sudán, por ejemplo, y las cosas, es de temer, han de ir más o menos mal a la generalidad de quienes allí viven, luego para nosotros lo más probable es que también. Los que logran cierta autotutela de sus bienes, haciendas e intereses lo hacen porque pueden (y como pueden), lo que equivale a condenar a esa sociedad al imperio de la ley del más fuerte, de la violencia y del subdesarrollo para grandes masas de la población. Muy poca gente con un mínimo de sentido común, velo de la ignorancia mediante, preferiría vivir en una sociedad así a hacerlo, qué sé yo, en Suecia, con su sistema fiscal expoliatorio, que dicen algunos (¡ay, qué tiempos, cuando países tan poco sospechosos como EE.UU. podían tener tipos marginales para rentas muy altas del 60%,  y las democracias escandinavas del 80%, permitiendo esos buenos viejos debates sobre qué tipo era constitutivo de «expolio» inconstitucional!).

Pagar impuestos es lo que hace a un pueblo civilizado. Y lo que le libera de la tiranía. Sólo una sociedad que disponga de un sistema fiscal justo, o mínimamente justo, es capaz de mejorar y prosperar. Y sólo en una sociedad así es posible el desarrollo en un mínimo de libertad e igualdad de cualquier persona, con independencia de su origen, de su cuna y de condicionantes adicionales varios. El éxito de Europa y de Occidente en los últimos siglos se basa, en gran parte, precisamente en esto. No es que tengamos sistemas fiscales perfectos (o que los hayamos tenido), pero sí hemos disfrutado de los mejores, comparativamente, disponibles hasta la fecha. Y eso ha permitido a nuestras sociedades convertirse en insólitas islas de prosperidad y de justicia e igualdad social.

Ahora bien, la imperante degradación del compromiso cívico, la «italianización» de la cosa pública que cada día es más evidente, está minando hasta unos extremos hace apenas 30 ó 40 años impensables este elemento básico de la convivencia que es la redistribución fiscal [1]. Porque, como es sabido por todos, y no hace falta explicar con detalle, nuestro actual Derecho se basa en la canonización de todo tipo de ventajas fiscales y vías de escape para quienes más tienen. Las razones y justificaciones que han permitido esta tendencia son muchas y variadas. No ha lugar reiterqarlas aquí. La extraña complacencia con las que las clases medias, a cambio de algunas migajas, han consentido el expolio fiscal de los poderosos, tristísima, tampoco merece mayor glosa. Pero, se comente o no por extenso, y esto es lo que importa, los daños son enormes y serán más graves, si cabe, en el futuro. Indicios de que ésta es la imparable dirección no faltan. Cada día.
Así, mientras los recién nombrados miembros del Gobierno de Obama han de dimitir uno a uno porque a poco que son investigados aparecen numerosas vergüenzas fiscales (todas con un mismo común denominador: la élite política, cultural y económica de ese país, como la de cualquier democracia occidental, a poco que nos pongamos exigentes analizando sus declaraciones de la renta, demuestra ser sospechosamente lerda en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, aunque con una muy curiosa y selectiva torpeza, pues los errores, olvidos y omisiones se acumulan sistemáticamente de modo que lo que de hecho han pagado es menos de lo que tocaba, y no al revés), la escena se completa con delirantes situaciones a cargo de la clase baja asalariada (sobre la que recae el grueso del esfuerzo impositivo en la actualidad) o de quienes están todavía por debajo: porque la fuerza de trabajo que alimenta la máquina con sudor inmigrante «ilegal» sí paga impuestos. A veces, incluso, se empeña en pagar por todos los medios, cometiendo ilegalidades para poder hacerlo.

El día que en España alguien empiece a contar verdades sobre quién paga aquí y quién no la cosa será de echarse a llorar. No a reír porque, muy, probablemente, será demasiado tarde como para que la cosa pueda tener un remedio no demasiado traumático. Entre otras cosas, por lo mal que funcionan los posibles mecanismos de alerta. Por ejemplo, en la Universidad española, convertida en desgraciado símbolo de estos tiempos de aprovechamiento privado impresentable de lo público, el «utópico» profesorado, rehén de sus miserias y de las ganas de poder comprar, ellos también, el Mercedes, lejos de aprovechar nuestra privilegiada situación (de independencia, de autonomía y de que nuestro trabajo consista precisamente en «estudiar» y denunciar qué cosas pasan) para arrimar el hombro se ha generalizado la opción de, ya puestos, poner también el cazo y cobrar la sumisión con que nos ponemos al servicio de quien manda. Que, para suerte de los profesores de Universidad, todavía se paga algo mejor que otras sumisiones (aunque esto durará poco, claro, porque en el fondo la institución, por esta vía, está perdiendo toda capacidad de influencia, que es de donde viene que se pueda rentabilizar poner su nombre al servicio de la defraudación fiscal). Por eso, entre otras cosas, a veces, hasta se nos «olvida» ir a clase. Siempre que haya algún trabajillo retribuido por ahí al que se pueda dar prioridad, a ser posible fiscalmente opaco, la clase será algo secundario, preterido por la noble actividad de convertirse en asalariado partícipe en cualquier negocio turbio. Así están las cosas, de tristes. Con los universitarios haciendo ímprobos esfuerzos por pasar a ser de esos que no pagan impuestos, o pagan muy pocos, a pesar de ganar más, en vez de denunciar el estado actual de cosas. Y con los inmigrantes, eso sí, deslomándose por trabajar y por pagar a la Seguridad Social.

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#1 Comment By Víctor On 4 febrero 2009 @ 4:41 pm

Muy interesante lo de la “italianización” de la cosa pública, todos los españoles deberían pasarse un año en Italia, para saber cuanto es importante defender los servicios públicos y pagar impuestos.

#2 Comment By Qué país… On 4 febrero 2009 @ 6:03 pm

Muy populista todo, lo siento.

Por puntos:

1. Históricamente los ciudadanos han intentado pagar los menos impuestos posibles. Siempre y en todo lugar, y cualquiera que sea la clase social del sujeto, éste siempre intentará que no le metan mano al bolsillo. Otra cosa es que puedan.

2. Históricamente los ciudadanos se han intentado aprovechar de alguna manera de las arcas del estado. Siempre y en todo lugar, y cualquiera que sea la clase social del sujeto, intentará que sean los demás los que le paguen el viaje de la vida: subvenciones, subsidios, etc. Otra cosa es que puedan.

3. Históricamente los ciudadanos que menor calidad/precio han recibido del Estado son las clases medias. Siempre y en todo lugar, porque

a) trabajan por cuenta ajena y el fisco les tiene muy vigilados (es decir, tienes una o dos nóminas, y algún ahorrillo fácil de vigilar); y

b) son considerados gentes con recursos suficientes como para tirar para adelante solos, sin ayuda del Estado. Ni subsidios, ni casas, ni becas, ni ayudas a la escuela ni nada. Y si no tienes hijos y eres de clase media, entonces ya sí que eres el «taxpayer» mayor del reino.

Decir ahora que los que menos tienen son los que más tienen que dar, y que los pobrecitos (inmigrantes o no, ojo) son los pagan los platos rotos, es de una falsedad y de una hipocresía absoluta. En este país, y en Occidente en general, todo aquellos que están en el rango de los 20.000-40.000 euros/año (cada país en su media, obviamente) son los que más pagan y menos reciben proporcionalmente. Y ahí, señores, se encuentra la puñetera clase media, que es la que sustenta todo.

Así que, a mí me parece muy mal que los «ricos» no quieran pagar impuestos y el Estado con sus leyes se lo permita, claro que me parece mal. Pero tan mal me parece que haya muchos aprovechados de ayudas y subvenciones que no lo necesitan, y sin embargo las reciban.

#3 Comment By bocanegra On 4 febrero 2009 @ 6:47 pm

«La extraña complacencia con las que las clases medias, a cambio de algunas migajas, han consentido el expolio fiscal de los poderosos, tristísima, tampoco merece mayor glosa.»

Hombre, gran gurú, una menor creo que sí la podrá merecer. Verás: si, como dices textualmente, las clases medias consienten que se expolie fiscalmente a los poderosos, algo cabroncetes ya son, ¿no? Ahora bien, si lo que quieres decir es que han consentido el expolio fiscal por parte de los poderosos, entonces lo que son es gilipollas, y la cosa cambia.

#4 Comment By Andrés Boix Palop On 4 febrero 2009 @ 8:13 pm

Gilipollas. Lo que pretendía decir, en efecto, es que las clases medias occidentales están plagadas de gilipollas acomodados a los que están robando en su cara sin que ellos se sientan vejados lo más mínimo porque tienen la sensación de que «ellos también se llevan un poquito, je, je, qué listo soy, a mí que me tiren un galgo». Y sobre esa ceguera, esa alucinante miopía, se construye esta arquitectura precaria de asalto a gran escala al Estado. Que sólo se avizora cuando, de puro exagerados que han sido los excesos y las formas de estos últimos años, la cosa genera problemillas como los que vivimos ahora. Que tampoco serán tan graves como para que haya una reacción que ponga en peligro el chiringuito.

Por supuesto, que se entienda, cuando hablo de «clases medias» en tercera persona, o de la subnormalidad entrguista del universitario español medio no lo hago porque yo no sea parte de ambos colectivos. Que los soy, supongo que a mi pesar.

Es curioso que, con la Universidad española, ni siquiera funcione el odio de clase que, al menos, hace unas décadas permitía a la institución cumplir alguna función de perro guardián. Pero el odio de clase, en estos tiempos, ya no enfrenta a las clases medias que se sienten ilustradas y dignas obtener más de este mundo de lo que tienen contra quienes más acaparan, en plan «envidia» focalizada al poderoso. No, ahora el odio de clase se dirige contra el lumpen o las clases trabajadores que «nos ponen todo perdido» y que parece que van ascendiendo en la escala social (en realidad no es tanto que las clases trabajadoras asciendan como que las clases medias antes llamadas «ilustradas» se están proletarizando a marchas forzadas, confundiéndose por abajo con quienes antes vendían su fuerza de trabajo en contraposición a quienes hacían trabajo «intelectual»).

Vamos, que me refería a que son gilipollas. Disculpas por la atribulada forma de expresarlo, tan poco acertada.

#5 Comment By Otto von Bismarck On 4 febrero 2009 @ 8:33 pm

En fechas recientes hice un curso de valoración, y el profesor; que se dedica mayormente a temas de topografía, cartografía, georreferenciación y todas esas mierdas; nos comentaba que el surgimiento del catastro fue para que la peña no pagara por cabeza, sino para poder exprimirles más si se podía demostrar que tenían taco.

Vamos, que los sucesivos ministros ilustrados diciéndole a los reyes que los nobles tenían que apoquinar como todo hijo de vecino no tenía raíces revolucionarias, sino puramente egoístas de un estado que veía crecer sus gastos en un proceso que se retroalimenta: cuanto más dinero, más fuerte, cuanto más fuerte más funcionarios, y más dinero necesito para pagarles. Y así sucesivamente hasta llegar al Tártaro de los liberales en la escandinavia del s.XX, como bien señala.

A lo que voy es a que su afirmación de la diferencia entre sudán y suecia es que existe un estado fuerte. No el sistema fiscal en sí, que es una consecuencia, una herramienta de la que se vale el estado para hacerse fuerte. Vamos, que según su razonamiento sus tesis rojiprogres tradicionales salen aún más reforzadas.

Dicho esto, en países de nuestra latitud, creo que funciona mejor bajar impuestos que tenerlos altos. Por comentarlo y tal.

#6 Comment By popota On 4 febrero 2009 @ 9:31 pm

A ver si hay suerte y culminamos al menos una parte de la italianización, emulando el hito del gobierno Prodi minutos antes de caer y que consistió en publicar en la web las declaraciones de la renta de todos los contribuyentes italianos.

Saludos,

#7 Comment By Andrés Boix Palop On 4 febrero 2009 @ 9:54 pm

Disculpas, Qué País, ya que tu comentario había sido, por algún extraño motivo, catalogado como spam por el sistema de publicación. Ahora ya aparece, espero.

Creo que tienes razón, por lo demás, en que hay una cierta pulsión más o menos generalizada en eso de tratar de minimizar lo que uno ha de apoquinar y tratar de que maximizar lo que apoquinan los otros. Pero con un límite, y es el del sentido común de quien acepta apoquinar a cambio de que los demás lo hagan también, en la búsqueda de un cierto equilibrio justo, que es donde, según lo perciban las sociedades, se acaba, más o menos, articulando el consenso social en la materia. Y ahí es donde me resulta curioso cómo (y hasta qué extremos) se está desplazando el consenso social, en perjuicio de las clases medias asalariadas, y con el paradójico y entusiasta aplauso de éstas.

Por supuesto, como dice Otto, se trata de tener un Estado fuerte. Pero es que poder recaudar impuestos es el quid de esta cuestión. Un estado incapaz de hacerlo, y de hacerlo con todos, no es un Estado fuerte.

Y a mi juicio la clave no es tanto, o no se demuestra tanto la fortaleza de un Estado, en que se logre una presión fiscal alta (mejor el 40% que el 20%, y cosas de esas), sino en que se logre una presión fiscal homogénea para todos. Por volver al ejemplo, lo que singulariza a Suecia respecto de Sudán no es que la presión fiscal sea mayor, sino que el esfuerzo fiscal se reparte de modo más justo. En Sudán, de hecho, la presión fiscal sobre ciertas personas tiende a ajustarse al máximo de lo que puede sacarse de ciertos súbditos sin matarlos de hambre. Y, mientras tanto, el jefezuelo tribal que le saca por la fuerza a sus súbditos toda la cosecha, no paga nada.

#8 Comment By Alejandro On 4 febrero 2009 @ 10:23 pm

Hola:

British jobs for british people?

Merece algún análisis lo que está sucendiendo en Inglaterra sobre la «usurpación» de puestos de trabajo por no britanicos?

Yo personalmente espero este tema para futuras sesiones.

Gracias

#9 Comment By Garganta Profunda On 5 febrero 2009 @ 8:24 am

¿Y que me dicen de una de las primeras OBAMA-medidas?

Sueldo máximo de 500.000 Euros anuales a los directivos y ejecutivos de empresas que hayan recibido dinero federal para sortear las crisis (fondos de rescate). Ojo, las firmas que quieran pagar a sus ejecutivos por encima del tope del medio millón de dólares deberán usar acciones que no puedan ser vendidas ni liquidadas hasta devolver los fondos del gobierno. Ahí es na…

#10 Comment By galaico67 On 5 febrero 2009 @ 8:53 am

Un estado fuerte y un estado débil son capaces de recaudar impuestos. La diferencia es como se reparte la carga y ahi es donde nos la han metido.
Toda la historia humana sedentaria esta llena de impuestos, desde el trabajo voluntario para hacer las piramides hasta el diezmo, pasando por pagar la sal a precio de farlopa, asi que las quejas de ahora no son por «los» impuestos, sino porque la clase alta quisiera pagar impuestos directos, exclusivamente y la clase media se ha visto clase alta – o con posibilidades de clase alta , rehipoteca y sueldo blindado mediante- y le ha hecho el juego.
Y si, tambien tenemos un sistema de subvenciones para mear y no echar gota, desde la «justicia gratuita» hasta las VPO en régimen de sorteo y venta, y no pasa nada..

#11 Comment By Andrés Boix Palop On 5 febrero 2009 @ 9:21 am

Es que ahí está la clave. Un Estado débil y un Estado fuerte son ambos capaces de recaudar impuestos. Pero sólo el Estado fuerte es capaz de recaudar también a los fuertes.

#12 Comment By menipo On 5 febrero 2009 @ 10:54 am

Los clubes deben 607 millones a Hacienda

No obstante, aquí no queda reflejado todo el dinero que los clubes profesionales de fútbol deben a la Administración General del Estado, ya que a las deudas con la Agencia Tributaria hay que sumar las existentes con la Seguridad Social. Sin embargo, el Gobierno no facilita estos últimos datos por ser de «carácter reservado».

[2]

¿Es a este tipo de bula a la que te refieres? ¿También a la encubierta reforma fiscal de finales del 2008 que beneficiaba a banqueros?

¿el poder legislativo español representa a los ciudadanos o a las elites (banqueros, constructores…)? muchas de las normas emanadas del parlamento parecen trajes hechos a la medida de unos pocos. A bote pronto me viene a la cabeza la diarrea legislativa que le entró, por medio de reales decretos, al gobierno con el tema de la opa de endesa intentando por todos los medios que pasase a ser propiedad de gas natural aunque para ello tuviese que legislar en contra de la normativa comunitaria en materia de derecho de la competencia.

¿el poder ejecutivo español «persigue» de la misma manera que todos los ciudadanos cumplan con sus obligaciones? Un poco de demagogia, a un ciudadano normalito se le impone una multa de tráfico, luego se le abre un procedimiento sancionador que habitualmente no se le notifica, se resuelve y lo que sí se le notifica es la providencia de apremio con la amenaza de que si no paga hacienda le embarga. En los últimos años son habituales las sentencias del TC declarando la nulidad de esos procedimientos, pero la administración sigue comportándose de esa manera porque le resulta económicamente rentable dado que la mayoría de los ciudadanos no van a contratar a un abogado para que les «saque» una multa que es inferior al coste de los servicios del abogado contratado.

En cambio, cuánta paciencia tiene la administración con los clubes de futbol (el ejemplo conocido por todos), y a saber cuantas amnistías encubiertas similares existen que escapan al conomicmiento público.

¿Y todos esos organismos «independientes» (CNMV, CNE, CMT…) que raramente contradicen los deseos del gobierno de turno que los enchufa en esos puestos?

¿Y el poder judicial innovando teorías jurídicas que plasmar en sentencias como las de los albertos (TC) o la de Botín (TS)?

¿Estáis seguros de que no hemos alcanzado a Italia?

#13 Comment By Qué país… On 5 febrero 2009 @ 11:53 am

Teniendo en cuenta que en España la gente sólo sale a manifestarse por sus equipos de fútbol y por una guerra que sucede a muchos miles de kilómetros… tenemos lo que nos merecemos.

Por cierto: como ya se ha comentado, la Seguridad Social es un caso Madoff (estafa piramidal) encubierta. A ver si la gente abre los ojos de una vez.

#14 Comment By Alberto On 5 febrero 2009 @ 12:59 pm

Querido Andres;

El problema no es que las clases medias no se den cuenta, es que no pueden rebelarse. Mi ejemplo, profesional dedicado a la abogacia tributaria, hago más ricos a los ricos, y no veo el pastel, por muchas razones. Tendría para contar un libro… el problema es que si a un rico, llamemosle X, le «jodes» con muchos impuesto aquí, cogera las maletas y previo pago, creará una estructura fiscal eficiente, inatacable juridicamente que le permita ahorrar multiples Impuestos y pagar casi cero. P.e. utilizando paises tan respetables como Holanda, Belgica, o incluso Suecia. Y ya no digamos si metemos a paraisos fiscales no cooperativos. Aunque estás estructuras si que son atacables por el fisco.

¿que puede hacer el estado? La realidad es que adaptarse, y obligar a que junto el ahorro fiscal haya un gasto en personal cualificado, sino fijaros en el regimen ETVE del IS, no pagas nada, pero aquí generas puestos de trabajo cualificados. O las SICAV, o en fin multitud de cosas.

Y ya no solo pasa con los muy ricos, simplemente fijaros que Portugal rebaja su IS a un 12% para PIMES buscando que las empresas fronterizas se establezcan en Portugal creando empleo… A esto nadie ha dicho nada…

#15 Comment By galaico67 On 5 febrero 2009 @ 1:01 pm

Que País, no es lo mismo que Madoff, es una piramide, si pero si falla es porque se ha invertido… Ya hemos discutido antes de ello y no tiene arreglo mientras la esperanza de vida esté en los 76 años y subiendo. Ni privado, ni público, no hay sistema que lo resista….sigo confiando en la naturaleza y en una buena, breve y eficaz enfermedad infecciosa

#16 Comment By bocanegra On 5 febrero 2009 @ 4:01 pm

Pues, Andrés: tus quejas me parecen adecuadas, y estoy de acuerdo con ellas, aunque tengan cierto regusto a que acabas de caerte del guindo.

Ahora bien, tengo un problema porque detecto en ti ciertas contradicciones. A ti te parece mal que los ricos (sean personas físicas o jurídicas) paguen poco por sus ingresos, por su renta, por lo que podríamos llamar su PPB: Producto Personal Bruto. Por otro lado, llevas mucho tiempo dando la matraca con que las comunidades autónomas ricas (personas jurídicas) pagan demasiado a las pobres, y eso hay que arreglarlo. Y, claro: si te parece mal que una Comunidad rica aporte el 10% de su PIB para mantener a las pobretonas (expolio fiscal, según Popota), no te extrañe que a los individuos ricos les parezca mucho peor aportar el 40%, 60% u 80% de su PPB para mantener a los pobretones.

Tienes razón: un Estado débil y un Estado fuerte son ambos capaces de recaudar impuestos, pero sólo el Estado fuerte es capaz de recaudar también a las comunidades fuertes.

#17 Comment By jordimercado On 5 febrero 2009 @ 6:11 pm

Además de las «ayudas» al sector bancario con sus reformas previas… no debemos olvidar la eliminación de un impuesto que no pagaba la clase media – media, ni la clase media – baja… cual era el impuesto sobre el patrimonio.

En épocas de crisis, donde el Estado va «regalando» dinero a los poderosos, que estos pavonean sus beneficios, algún listillo de las alturas se le ocurrió eliminar un impuesto que a él le repercutía por su sueldo, seguramente sus propiedades y las de sus familias y amiguitos… y todo bajo la cobertura que, como habrá menos presión fiscal, los empresarios no cerrarán ni liquidarán a sus trabajadores… resultado se ha triplicado el cierre de empresas, las grandes están practicando ERE’s a mansalva y la cifra del paro no para de crecer a gran ritmo…

#18 Comment By galaico67 On 5 febrero 2009 @ 6:45 pm

«Y ya no solo pasa con los muy ricos, simplemente fijaros que Portugal rebaja su IS a un 12% para PIMES buscando que las empresas fronterizas se establezcan en Portugal creando empleo… A esto nadie ha dicho nada»…

Desde mi modesto punto de vista, tambien profesionalmente hablando, más que la presión fiscal de Sociedades – toreable tambien, si no hay perdidas ya se encargaran los abogados-economistas que las haya- el problema es el de que aquí todo Dios paga tarde y mal y el que no paga – porque no le sale de ahí, si de donde estais pensando..- no se enfrenta a problemas serios. Cuando me enteré de que en Alemania se cobra a menos de 40 días casí me caigo al suelo y cuando me enteré de que si te pagan con un pagaré sin fondos, encima apoquinas tu, el pringao, la comisión me dieron aun más ganas de cambiarme de pais.

Tocar puntitos de presión aqui ó allí no mejora nada a medio plazo. Si todos lo ponen a un 12%, la ventaja se pierde y tus recursos disminuyen. Es algo bastante más profundo lo que hay que hacer nacer. La moral fiscal pública. Tener huevos a retirar de la selección al que cotiza en Monaco, no dejar que ascienda en el partido el que tenga unos ahorrillos en Guernesey ó que paga en metalico 8000 euros de un billete de avión «porque le viene bien».
Seguimos siendo labriegos que quieren ser hidalgos…

#19 Comment By Andrés Boix Palop On 5 febrero 2009 @ 6:51 pm

Efectivamente, menipo, a cosas como el famoso decreto aliviando la presión fiscal a los banqueros, aprobado de tapadillo antes de acabar el año, me refiero. O a la supresión del impuesto de patrimonio de la que habla jordimercado.

Alberto tiene razón en que la globalización dificulta una acción no coordinada en la materia. Pero, ojo, tampoco la imposibilita totalmente. Por otro lado, no deja de ser fascinante el buen rollito con el que en los países desarrollados se permite la actividad de paraísos fiscales de todo tipo. O que la UE se ponga de acuerdo para tantas y tantas cosas y no sea capaz de hacerlo contra este tipo de apaños.

La supuesta contradicción que refieres, Bocanegra, no es tal. Más que nada porque sólo en tu peculiar interpretación de lo que yo escribo encontrarás algún alegato contra la perecuación fiscal entre regiones. Lo que sí podrás haberme leído bastantes veces es que me parece evidente que un Estado, para poder funcionar bien, ha de dotarse de sistemas que permitan a los poderes públicos poder realizar un gasto per cápita homogéneo, con las lógicas desviaciones que, como es razonable, pueden darse atendiendo a ciertos factores, pero sin perder de vista que el criterio rector habría de ser ese: si vivimos todos juntos, hay que tender a que el gasto per cápita que pueda acometer mi ayuntamiento sea semejante al gasto per cápita que pueda hacer el ayuntamiento de al lado. Y que, si hay diferencias, éstas sean producto de una mejor o peor gestión, o de una decisión autónoma sobre la distribución de recursos, más o menos eficiente.

Como es evidente, esta premisa no sólo no contradice la idea de que las regiones más ricas hayan de contribuir con más que las más pobres, sino que va exactamente en esa dirección.

Por último, y respecto a la «full disclosure» fiscal italiana, rápidamente rectificada, es un asunto de lo más llamativo. Nadie ha explicado muy bien qué pasó y, sobre todo, nadie ha luchado porque esos datos sigan siendo públicos. En España, como es obvio, tal información se considera, por motivos que se me escapan, «privada» o » de carácter personal», a mi juicio sin demasiada base (las obligaciones de los ciudadanos con el Estado no son íntimas ni privadas sino públicas). Es imposible pensar en que en un futuro próximo se publique pero, personalmente, lo veo jurídicamente posible y me parecería de lo más sano.

#20 Comment By Sevach On 6 febrero 2009 @ 12:50 am

Me encanta la expresión «italianización» de la cosa pública en el peor sentido de la palabra, aunque tal y como va el sistema fiscal español ( y continuarlo llamando Sistema es un sarcasmo), mas bien diríase «somalización» del sistema fiscal: El Impuesto de Sucesiones está en unas Comunidades sí y en otras no ( está visto que ni la muerte iguala), el IRPF está cedido y su supuesta uniformidad compensada con ayudas sin cuento a las CCAA con peso político, el IVA se aguanta gracias a la Unión Europea pero será pronto víctima de la crisis económica que hará volver los tiempos del fraude, la supresión del Impuesto de Patrimonio es una inexplicable concesión al «principio de Mateo» (quien todo tiene, todo le será dado), los Impuestos autonómicos a duras penas se abren paso entre tributos locales y estatales, y los impuestos locales que poseían gran eficacia recaudatoria (IBI, ICIO) como consecuencia de la crisis dejan a los Ayuntamientos sin sustento… y el españolito de a pie rellenando impresos ante múltiples Administraciones y pagando multas…

#21 Comment By galaico67 On 6 febrero 2009 @ 1:34 pm

«su supuesta uniformidad compensada con ayudas sin cuento a las CCAA con peso político»
es una forma poetica de expresar las cantidades billonarias que se mueven sin contabilizar y sin detalle de adonde van y quien responde…. falla la base y tenemos a los manguis en la cupula, mal rollito…

#22 Comment By Mar On 6 febrero 2009 @ 7:30 pm

Y ¿cómo se podría evolucionar jurídicamente, cómo producirse mutaciones constitucionales de esas que tanto le gustan a Andrés, pero en cuanto a las acciones, no en cuanto a la sustancia de las normas?
Me explico, qué manera hay de que el artículo 31.1 CE sea exigible jurídicamente.

«Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y PROGRESIVIDAD que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio»

Porque es frustrante ver que es difícil la realización política de esos principios pero más que, en caso de que no haya voluntad política de hacerlo, no se cuenta con ningún medio para exigirlo.

No es nueva esta polémica, lo sé, pero a mí me tiene especialmente harta porque no hago más que leer leyes y más leyes –no hace falta ni poner de ejemplo la Constitución- llenas de cosas que las Administraciones “podrán hacer” y los ciudadanos “podremos exigir” como ciudadanos, pero llegado el caso de que eso no sea así, no se une a la inacción de la Administración ninguna responsabilidad jurídica y, lo que es peor, casi ninguna posibilidad de exigir.
¿Hay algún abogado de Derecho Administrativo leyendo el blog?
¿Cuántos recursos por inactividad administrativa lleva?
¿Podrían explicarnos algo sobre ellos y cuándo éstos prosperan?

Volviendo al tema de los tributos:
Me gusta esto que dice Andrés en un post
“…que, si hay diferencias, éstas sean producto de una mejor o peor gestión, o de una decisión autónoma sobre la distribución de recursos, más o menos eficiente”

Sí, mucha exigencia de las CCAA para que el Estado dé más dinero.
Pues eso debería compensarse con más controles sobre a qué se destina ese mayor dinero o empezar a romper el principio ese que dice que los impuestos no han de ligarse a una finalidad concreta.
Dada la complejidad del sistema institucional, fiscal y el aumento de servicios a que atiende el Estado//CCAA las elecciones no son un único buen sistema para controlar la eficacia y la eficiencia en la gestión de esos fondos.
Y si no hay mecanismos jurídicos evidentes para ello, para mí la respuesta pasa porque el Estado exija que el dinero se dedique a x cosas mínimas.

Por último decir que me parece genial la medida de Obama, ya sólo porque introduce en el ambiente la idea de que es posible frenar algunas cosas, por ejemplo la deriva fatalista de las instituciones y modos de que nos dotamos para organizarnos hace más o menos 200/300 años.
A eso también contribuyen pequeñas noticias como ésta:
[3]

[4]
¿nos lo creemos u optamos por la deriva fatalista?
¿Qué hay ahí detrás?
Bocanegra, tú eres de Galicia, ¿no?, ¿qué opinas?

¿Creéis exagerado empezar a valorar la necesidad de un nuevo regeneracionismo, es decir, empezar a exigir, ¿cómo?, medidas orientadas conscientemente a esa finalidad?
[5]?

#23 Comment By bocanegra On 8 febrero 2009 @ 5:56 pm

«http://www.elpais.com/articulo/espana/Feijoo/aparta/numero/Ourense/irregularidades/Hacienda/elpepuesp/20090206elpepunac_15/Tes
¿nos lo creemos u optamos por la deriva fatalista?
¿Qué hay ahí detrás?
Bocanegra, tú eres de Galicia, ¿no?, ¿qué opinas?»

¿Qué opino? Pues que me parece genial que un tío que evade impuestos y demás lindezas, no sólo dimita sino que además lo echen ipso facto de las listas electorales.

También opino que me gustaría que El Paí no actuara como si hubiese elecciones en Madrid, y no dedicara el periódico de hoy a un monográfico sobre Aguirre. También podría recordar que hay elecciones inminentes en Galicia, donde, es cierto, hay que hablar y habla de los líos fiscales de los peperos. Pero también podría recordar hablar sobre el modo en que O Presidente Touriño gasta los impuestos de los contribuyentes: asunto sobre el cual, tras una breve mención días atrás, no ha vuelto a abrir la boquita.

Porque no sólo vivo en Galicia. También trabajo en la Xunta. Y muy cerquita de los que han decidido y contratado esas minucias de varios millones de euros.

#24 Comment By David On 8 febrero 2009 @ 11:55 pm

A riesgo de llevar la contraria y ser vituperado, yo no veo justa la «progresividad». Es un concepto que no entiendo, sinceramente. Si ya el hecho de contribuir con un porcentaje de los ingresos es una manera de conseguir una justicia contributiva (que cada uno pague según sus posibilidades) no me parece en absoluto justo que unos tengan que apoquinar porcentajes mayores que otros. ¿No es contradictorio afirmar que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones cuando algunos tienen más obligaciones que otros? El rico ya paga más que el pobre, no es lo mismo un 20% de 50000000000 que un 20% de 5000. Todo lo demás es resentimiento y envidia cochina por el dinero que tiene el rico (cosa muy humana, por otra parte).

Yo propongo, cual político en campaña, un tipo fijo para todos, pero para TODOS, sin excepción, y que todos participemos en la medida de nuestras posiblidades. Quien no paga impuestos no se compromete con la sociedad, ni se preocupa por prosperar, sólo se limita a esperar la sopa boba de Papá Estado. Quien contribuye con su dinero, ya se preocupará de vigilar que sea bien administrado y tendrá una responsabilidad en la sociedad.

Creo más en un Estado que administre con mesura e inteligencia menos dinero, que en un Estado atiborrado de dinero, pero que lo derrocha a manos llenas en legiones de funcionarios ineptos y en gastos inútiles.

Y eso es todo lo que tengo que decir, señores.

#25 Comment By galaico67 On 9 febrero 2009 @ 6:54 pm

Pues podiamos empezar por desmontar el grupo antiatracos de las FSE/Autonomias….

#26 Comment By Mar On 10 febrero 2009 @ 10:45 pm

Bocanegra, gracias. Estoy de acuerdo contigo. Lo que quería saber es si lo han echado de las listas por lo que dicen o por rencillas internas del partido aprovechando esa circunstancia.
Por lo que dices es sólo por lo primero. De nuevo gracias

David, para mí la progresividad es un estadio evolucionado, un paso más allá a lo que tu propones. Estableciendo equivalencias tu propuesta de tipo único es para mí el logro de la igualdad formal y la progresividad es el logro de la igualdad material.
Defender una u otra es cuestión de modos de concebir el mundo. Si encuentrara algún artículo, reseña, etc… en que se defienda técnica y aséptiamente mi opción te la hago llegar.

En España se está imponiendo lo que tú dices, por la eliminación de tramos en impuestos directos, por la eliminación completa de éstos y por la mayor importancia de los indirectos. Respecto de esto último hay quien opina que como compran más quien más capacidad tienen, pagan más y es una especie de progresividad ¿?¿?¿¿? Yo no lo veo.