La España (jurídica) del Caudillo

El Presidente del Congreso de los Diputados, según se ha puesto de manifiesto esta semana, entiende que la ostentación de ciertos símbolos, como es el caso de una bandera republicana, en una reunión que tenga lugar en las Cortes Generales, aunque no se lleve a cabo para incidir o influir sobre la actividad de los parlamentarios, es algo que no ha de permitirse. Por lo visto, además, ha explicado que la bandera en cuestión es «ilegal» (sic).

La cosa no tiene demasiada importancia desde un punto de vista jurídico. Fue el propio Bono quien montó un acto que lleva de suyo, se exhiba o no abiertamente, cierta cobertura tricolor. Si es o no admisible tal actuación en el Congreso de los Diputados es una cuestión de usos políticos, quedando claro que ni la bandera en cuestión es «ilegal» (¡faltaría más!) ni parece que estemos ante uno de los supuestos que el Código penal contempla como delitos (no había sesión en ese momento y caso de que entendiéramos tan ampliamente el tipo delictivo lo de menos habría sido la bandera y todo el acto en sí mismo constituiría un delito).

Sobre la bandera de España, ya lo hemos comentado en alguna ocasión, hay enormes confusiones. La primera, y muy importante, es que lo que sí que está expresamente prohibido en nuestro ordenamiento son ciertos usos de la misma. Por disparatado que pueda parecer, así es. En cambio, es obvio que los ciudadanos podemos usar tranquilamente cualquier otra bandera con libertad, para aquello que más nos guste. Ya sea para decorar, para manifestar ideas u opiniones o para quemarlas (eso sí, y en este caso, dado cómo están las cosas en materia de libertad de expresión en España, siempre y cuando no sea la oficial, que sí conservamos por ahí delitos de ultraje contra la bandera y se aplica el tipo por algunos jueces, como es sabido, a quienes queman banderas oficiales). ¡Faltaría más! Eso incluye también a la erróneamente denominada por muchos bandera «inconstitucional» o «preconstitucional». Porque no hay banderas prohibidas por la Constitución, en primer lugar y porque la bandera actual de España no proviene de la Constitución sino de unos años después: la bandera con el águila no es pues, en sentido estricto, «preconstitucional». Fue la bandera anterior a la Constitución, la bandera con la que se hizo y aprobó la Constitución y la bandera de la incipiente España constitucional.

Como, por otro lado, es razonable teniendo en cuenta que nuestro ordenamiento jurídico, desde un punto de vista estructural básico, aunque afortunadamente en lo material y fundamental no sea así, hunde sus raíces en la «legitimidad» de 1936. Nunca se ha producido en sentido jurídicamente estricto mínimamente exigente una ruptura de la legitimidad carismática, que diría Weber, que llevó al Caudillo a la Jefatura del Estado. La ausencia de ruptura, la elección de un modelo de transición (por lo demás muy exitoso y probablemente también en esto acertado, lo cual no quita que fuera el que fue) reformista, aceptando la legalidad y legitimidad del ordenamiento franquista y reformándolo respetando su vigencia, convierte el ejercicio constituyente de 1978 en difícilmente rupturista con el régimen anterior, al menos en lo que se refiere a su legitimidad última. Jurídicamente, además, así lo ha señalado reiteradamente el Tribunal Supremo, como es sabido, en la medida en que siempre, sistemáticamente, se ha negado a entender jurídicamente deslegitimada la legalidad franquista o los juicios derivados de la misma. De igual manera que nuestro ordenamiento integró sin ningún problema toda norma de origen franquista que materialmente fuera subsumible en los valores y fundamentos (estos sí radicalmente diferentes) que inspiraban la Constitución de 1978. En tal entramado de continuidad, donde incluso el Jefe del Estado designado por Francisco Franco es ratificado por la Constitución, que sanciona democráticamente la elección previa y completa así la legitimidad de la misma, ¿acaso es tan extraño que la bandera fuera durante un tiempo la misma? Lo cierto es que no.

Sin embargo, sí llama más la atención que genere todavía tantos recelos la visión de una bandera no oficial, máxime cuando se trata de banderas asociadas al régimen previo a la Guerra Civil. Una Segunda República respecto de la cual, en este caso sí, el ordenamiento jurídico franquista supuso una auténtica y radical cesura, que contrasta con la aceptación de los fundamentos del régimen anterior que nuestra democracia supuso. Aceptación que todavía hoy se percibe en muchos pequeños detalles más o menos nimios, desde que haya que prometer cualquier cargo público delante de un crucifijo o que haya que jurar fidelidad al Rey para ser nombrado funcionario, y que contrasta, en cambio, con las dificultades para reconciliarse con el pasado simbólico, jurídico y político de la II República. Que a estas alturas el trato que seguimos dando a ciertas condenas políticas del franquismo siga siendo el que es constituye la más acabada prueba.

En fin, que de todo esto he sacado en claro que el Congreso de los Diputados permite acceder a discursos de presidentes de las Cortes franquistas en su web y deleitarse con las constantes menciones al Caudillo que realizan constantemente. Tampoco conviene dramatizar, eso sí, en exceso: también tenemos enlaces a discursos de Besteiro o Martínez Barrio.



6 comentarios en La España (jurídica) del Caudillo
  1. 1

    Pues en general estoy con usted pero discrepo en algunas cuestiones accesorias.
    En primer lugar la vision idilica de la II Republica como un modelo democratico. Un regimen en el que el presidente del gobierno espia las conversaciones telefonicas sin orden judicial (veanse las memorias de Azaña), donde se suspende la publicacion de los periodicos contrarios al Gobierno (ABC, El Debate), en el que cuando un partido gana las elecciones los contrarios se sublevan (Sanjurjada o revolucion de octubre) y que acaba asesinando al lider de la oposicion parlamentaria y con una voladura del regimen tanto externa (golpe militar) como interna (revolucion y dictadura del Frente Popular) no me parece que sea ningun modelo. Para gustos los colores…
    En segundo lugar es cierto que no hubo ruptura con el regimen del 18 de julio pero es que a mi juicio ese es el acierto de la transicion. Las revoluciones pueden ser muy romanticas pero llenan demasiadas tumbas.La transicion fue un pacto entre unos y otros y no la imposicion de un modelo por la fuerza.
    Las referencias a los crucifijos, retrato del rey, etc. hay que valorarlas en su justa medida. En el Reino Unido la Reina es la cabeza de la Iglesia y no se estan rasgando las vestiduras por ello ni nadie cree que no es un estado laico.El retrato del rey no creo que sea ni mejor ni peor que el retrato del presidente de la republica en Francia. Mas carpetovetonico me parece el retrato del lendakari, del president o de cualquier otro caudillo autonomico que a veces se ven.
    Eso me parece un crimen ecologico pq si a los 4 años hay que cambiarlo es una pena cortar tantos arboles.
    Habra que plantearlo para el proximo Programa de Accion en Medio Ambiente de la UE

    Comentario escrito por Macanaz — 18 de junio de 2008 a las 5:03 pm

  2. 2

    Con el tema de las banderas se cae en un error de concepto demasiado frecuente, lo que es consecuencia de la utilización popular de las palabras fuera del entorno jurídico (como ocurre con el término «incierto»). Pero los juristas (y estudiantes futuros juristas) no debemos caer en eso.

    Lo digo porque la bandera «del aguilucho» no es preconstitucional, ni tampoco inconstitucional. El art. 4.1 CE dice que la bandera de España está formada por tres franjas, dos rojas y una amarilla, de doble anchura. Y no dice nada del escudo, que se regula por la famosa Ley del 81. Así que, en puridad, la bandera republicana sí sería inconstitucional. Digo esto sin ánimo de defender al «aguilucho» ni lo que representa, faltaría más. Sólo para que el Profesor Boix Palop me confirme en mi argumento, que utilicé un día en clase y fui criticado (ampliamente, jeje) o me corrija.

    Un saludo!

    Comentario escrito por piterino — 18 de junio de 2008 a las 5:56 pm

  3. 3

    Bueno piterino, creo que de lo escrito se deduce fácilmente que tampoco pienso que la bandera republicana sea «inconstitucional», si como tal entendemos una bandera que la Constitución proscribiera o que representara o simbolizara ideas cuya defensa fuera incompatible con la misma.

    Si hablamos de bandera «inconstitucional» como bandera que sea diferente a la que establece para España nuestra actual Constitución, es obvio que la bandera republicana lo sería (inconstitucional). Pero no me gusta el empleo del término de este modo.

    La bandera del pollo, como bien dices, fue la bandera oficial hasta 1981, esto es, incluyendo 3 años de vigencia de la Constitución. Sigue siendo, a mi juicio, tan «constitucional» como la republicana de acuerdo con lo explicado en el primer párrafo. Además, como bien dices, si nos ponemos a despachar certificados de constitucionalidad en sentido estricto, tienes razón en que materialmente la bandera del pollo es «constitucional». Otra cosa, claro, es que no es oficial, como es evidente.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de junio de 2008 a las 6:35 pm

  4. 4

    en primer lugar una puntualizacion, dices que:
    se aplica el tipo por algunos jueces, como es sabido, a quienes queman banderas oficiales).
    a mi me parece bien que te parezca inadecuado el tipo penal, pero lo que no acierto a comprender es que te parezca mal que se aplique, cuando lo verdaderamente escandoloso es que no se aplique siempre, salvo que pensemos que los jueces se deben convertir en legisladores, y sin perjuicio de las facultades interpretativas que reconoce nuestro CC a la jurisprudencia.
    es ilustrativo el comentario sobre la vigencia de la legislacion franquista, siendo uno de las cosas que mas me maravillaba durante la carrera, ese mantenimieto del orden juridico, siempre y cuando no afectara la constitucion, lo que en la practica significo su vigencia mas alla de la aprobacion de la constitucion y hasta que se produjo una regulacion especifica posterior.
    respecto al primer comentario, la republica desde luego tuvo muchos fallos, y quizas uno de los mas determinantes fue no actuar con contudencia contra los asesinos de Calvo Sotelo, pero a mi juicio fue uinfinitamente mejor que el regimen franquista.

    Comentario escrito por Baroja y su amigo Pio — 18 de junio de 2008 a las 7:21 pm

  5. 5

    Es curioso. El otro día estuve manejando el BOE en el que se publicó la Constitución y me resultó impactante ver el «pollo» presidiendo.

    http://www.boe.es/boe/dias/1978/12/29/pdfs/A29313-29424.pdf

    Comentario escrito por Gabriel — 19 de junio de 2008 a las 12:52 pm

  6. 6

    El escudo del «pollo» franquista se modificó levemente en 1977. Se quitó el lema «Una, grande y libre» y las alas cambiaron un poquito. Ése era el escudo oficial cuando la Constitución de 1978. Del «pollo» franquista de febrero de 1938 la derecha suele decir para escudarse que es el blasón de los Reyes Católicos, pero dicha afirmación esconde una mentirijilla piadosa, ya que el escudo original de los Reyes Católicos nunca llevó las cadenas de Navarra ni las columnas de Hércules, ni por supuesto el lema antes mencionado. La Constitución de 1978 lo que describe en realidad es la bandera mercante española tal y como se aprobó en junio de 1927: la bicolor sin escudo (la rojigualda mercante de 1785-1927 se parecía demasiado a la senyera, enseña prohibida por la dictadura primorriverista, aunque oficialmente la bandera mercante se cambió por petición de las comunidades de emigrantes españoles en el extranjero). Total, a mí me va la tricolor de la II República…

    Comentario escrito por Conde Don Julián — 20 de enero de 2010 a las 1:37 pm

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