Sobre la libertad de expresión, otra vez (FJL)

No es la primera vez que este bloc manifiesta su sorpresa por los estrictos límites con los que, en algunos casos, ciertos jueces y tribunales ahorman el ámbito del discurso protegido por la libertad de expresión. Y aunque la condena a Federico Jiménez Losantos es de momento una decisión de un juzgado de instancia, lo que hace que no tenga la trascendencia de decisiones sobre el particular adoptadas por otros órganos jurisdiccionales, sí la tiene porque es un elemento que se cuela por la puerta grande en el debate público sobre esta cuestión. Más que nada por que llama la atención el entusiasmo con el que algunos que hace bien poco estuvieron defendiendo amplios límites para la expresión de ideas y opiniones han acogido la sentencia.

El pliego de descargo que tiene colgado Federico Jiménez Losantos en su web es extenso y un poco cansino. Pero se entiende que así sea. Y tiene razón en algunas de sus apreciaciones. Por ejemplo, en que no se entiende que la idea de honor de los políticos y de cualquier persona pública quede matizada por el ejercicio de sus funciones y por la discusión política, en términos que suelen exculpar, y es jurisprudencia reiterada que así sea, a quienes participan en la contienda; pero sólo cuando es otro político el que actúa. Semejante razonamiento obvia que FJL, en realidad, cuando hace su programa está participando también de la discusión política. Algunos pensarán que es bueno que así sea, otros lo verán nefasto, pero las cosas son, simplemente, así.

Esencialmente, a Jiménez Losantos lo condenan porque dijo algo así como que al Alcalde Madrid no le importaban nada las víctimas del 11-M y quería dar carpetazo a la investigación por motivos de cálculo político. Según Ruiz Gallardón, en plan blandito biempensante, esto es «lo peor» que le ha dicho nadie nunca en toda su vida, lo más hiriente. Y según la juez, al parecer, la frasecita de marras constituiría un hecho típico que permite condenar al periodista por «injurias graves».

El que así sea me parece una grave deformación del prisma con el que se han de analizar los contenidos injuriosos, que han de serlo objetivamente, no porque a la víctima se lo parezcan mucho. Y, objetivamente, las afirmaciones de FJL pueden ser más o menos delirantes, pueden incluso considerarse de mal gusto, pero constituyen sólo un osadísimo juicio de intenciones sobre los motivos y sentimientos de una persona que, por su misma naturaleza, se emiten desde un intensísimo prisma subjetivo que impiden que sean tomadas demasiado en serio como cosa diferente a lo que son: opinión y crítica política, inducción a partir de comportamientos concretos de una idea de fondo que los explicaría, pero nada más. Ocurre, sin embargo, que en el mundo de pensamiento blandito que nos invade mentar estas cosas así, acusar a alguien de no ser suficientemente comprensivo con las víctimas de un atentado, parece que sea denunciar que esa persona está cometiendo el más grave crimen de los crímenes. Pero no es así. Y conviene tenerlo claro, dejar las cosas en su sitio y asumir que la libertad de expresión está ahí, precisamente, para amparar majaderías, expresiones de mal gusto y críticas injustas. ¡Faltaría más!



6 comentarios en Sobre la libertad de expresión, otra vez (FJL)
  1. 1

    Estoy completamente de acuerdo. Poco más tengo que añadir. Si acaso, convendría subrayar que estamos hablando no de una condena civil, sino penal. Castigar penalmente a un periodista por efectuar semejantes comentarios me parece una barbaridad. Cuando me enteré del caso ya me costaba creer que Gallardón se hubiese querellado por esto (me parecía una maniobra de marketing político, que podía tener un alto precio), pero me resulta verdaderamente alucinante que hayan acabado condenando a FJL. Aunque supongo que las cosas no terminarán aquí; estoy convencido de que a FJL va a acabar absuelto, bien por el Tribunal Penal competente, bien por el TConstitucional o, esperemos que no suceda, por el Tribunal de Estrasburgo.

    Por cierto: Mitrofán ataca de nuevo

    http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/17/comunicacion/1213700930.html

    Comentario escrito por Gabriel — 17 de junio de 2008 a las 1:54 pm

  2. 2

    Es alucinante cómo se retrata la justicia española. Hace poco ampara a unos «echa fotos» para perseguir con saña a cualquiera que los mismos medios decidan que «es famosete»…, pero pierde el culo para defender a los políticos que aquéllos que no lo son…

    Juntamos lo de El Jueves, un poco de Mitrofán, la señora megajueza que asesora telefónicamente y que aconseja que el caso «llegue a su juzgado».., Garzón por aquí y allá, ahora meneando la mafia rusa.., para espantar crisis… y de nuevo un buen retrato de la justicia en este país…, o al menos de «su administración»…

    Saludos

    Comentario escrito por asertus — 17 de junio de 2008 a las 6:44 pm

  3. 3

    Francamente, FJL es una víctima de las aberraciones antidemocráticas que él mismo defiende a capa y espada cuando se trata de aplicarlas a otros.

    En este país se puede restringir los derechos a personas y colectivos por dar una opinión discordante. Quemar una bandera española o una foto del jefe del estado te puede salir por unos años de cárcel. No condenar el terrorismo te puede impedir concurrir a unos comicios. A Xirinacs, definirse como «amigo de ETA» le costó una condena. Todas esas cosas, y más, aplaudidas por D. Federico y otros voceros de las libertades.

    Ahora, ese mismo poder se vuelve contra él, y le dan en donde más le duele (la cartera).

    Por lo demás, no es la primera condena contra el sujeto ese, es de injuria y mentira fácil. Lo extraño es que nadie más haya optado por la vía judicial para meterle en cintura.

    Encima, su reacción. Ayer mismo, en su programa matinal, se permitía el lujo de amenazar con destituir al juez. Ese hombre ha visto demasiadas películas de mafiosos.

    Ahora

    Comentario escrito por Lluis — 18 de junio de 2008 a las 11:52 am

  4. 4

    la verdad es que con Andres Boix se puede estar en desacuerdo con muchas de sus opiniones, pero no puede negarse la coherencia en sus comentarios, con independencia de quien sea el afectado.
    respecto al comentario de Lluis, la verdad es que no creo que se pueda comparar con lo que hizo Xirinacs, porque no es otra que declararse amigo de un grupo terrorista que no ha hecho mas que causa dolor.
    por otro lado un aunque sea un tema muy manido la LPP puede ser objeto de criticas juridicas importantes, pero no se puede olvidar la situacion en las que nos encontrabamos en las que desde personas que desempeñaban cargos ayuntamientos de euskadi se prestaba apoyo a las actividades de ETA. quizas el problema ha sido que durante muchos años nos hemos acomstunbrado a ver como algo normal lo que no era asi.

    Comentario escrito por Baroja y su amigo Pio — 19 de junio de 2008 a las 9:01 pm

  5. 5

    Baroja y su amigo Pío:

    No veo por qué proclamarse «amigo de ETA» merezca pena de cárcel. Especialmente, cuando personajes como Franco o Carrillo han causado bastante más muertos y bastante más dolor que ETA y no representa ningún riesgo proclamarse admirador suyo.

    Algunos se rasgan las vestiduras porque exista una calle dedicada a un terrorista. Muchos de esos pasan a diario por una avenida dedicada al Caudillo y no les representa ningún problema de conciencia. Todavía vive gente que ha gozado de las bondades del sistema represor de la dictadura, pero parece que tienen que asumir que su dolor es de segunda fila.

    A mi, lo que más me repugna es ese doble rasero. Si se puede dedicar una calle al general Mola, se puede dedicar perfectamente otra a De Juana Chaos. Tanto el uno como el otro forman parte de la historia de este país (guste o no) y, si me apuran, De Juana es un aprendiz al lado de Mola.

    Comentario escrito por Lluis — 20 de junio de 2008 a las 7:32 pm

  6. 6

    Si ustedes debaten sobre cuestiones (e injusticias) jurídicas… se encuentran ante una tarea inacabable.

    :_((

    Pero debo decirles que en este asunto han dejado de valorar un aspecto bastante importante: el pecuniario. ¿Por qué el honor de Gallardón vale 60.000 euros y el de un ciudadano que pasa por ahí (por la oficina del INEM, por ejemplo) sólo 60?

    ¿Tienen explicación ustedes?

    Señores, el sistema está podrido y lo peor que podemos hacer es seguir ignorándolo. Debemos reaccionar YA! Y son los más capaces intelectualmente los que tienen (o tenemos) la responsabilidad de actuar. A estas alturas de la Historia ya no podemos permitirnos el lujo que una revolución de masas significaría.

    Mañana, posiblemente, escriba un artículo en mi blog ofreciendo alguna respuesta… Harían ustedes bien en pensar también sobre ello.

    Thx.

    http://www.capablancafueelmejor.com

    Comentario escrito por Capablancka, J.T. — 21 de febrero de 2009 a las 10:45 am

Comentarios cerrados para esta entrada.

No se trata de hacer leer | RSS 2.0 | Atom | Gestionado con WordPress | Generado en 0,151 segundos
En La Red desde septiembre de 2006