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María Emilia Casas: «Si alguna vez recurre en amparo pues ya me vuelve a llamar»

Estoy escandalizado por la facilidad con las que las conversaciones telefónicas intervendidas por mandato judicial se filtran a medios de comunicación, incluso cuando afectan a ámbitos no relacionados con el delito investigado. Dicho lo cual, el show que ha unido a Ana Obregón y a la presidente del Tribunal Constitucional [1] permite plantear algunas preguntas de cierta importancia:

La frase con la que titula hoy El País, «si alguna vez recurre en amparo pues ya me vuelve a llamar [2]«, ¿hasta qué punto es grave que la diga alguien como María Emilia Casas?, ¿hasta qué punto es grave que se conozca? ¿Qué dice eso de nuestros usos y costumbres?

A mí sí me lo parece. Grave, quiero decir. Mojigato e histérico que es uno.

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Comments Disabled To "María Emilia Casas: «Si alguna vez recurre en amparo pues ya me vuelve a llamar»"

#1 Comment By popota On 5 junio 2008 @ 1:37 am

Vamos mejorando.

Al menos y por lo que parece, el desgraciado accidente del tipo del garaje no se debió a la acción justiciera del progresista servidor del estado de derecho.

#2 Comment By Andrés Boix Palop On 5 junio 2008 @ 10:37 am

Lo más divertido de todo, y también lo más trágico, porque demuestra hasta qué punto los usos y costumbres del país son de pandereta, es analizar de dónde viene todo.

Al parecer una amiga de Casas conoce a la abogada en cuestión porque es la hija de su fontanero o algo así. Con semejante aval ya es suficiente para que la quinta autoridad del Estado español se ponga en contacto contigo, te ofrezca «asesoramiento» (que esta es otra, uno lee la transcripción de la conversación y se da cuenta de que la mejor defensa de la presidente del Tc es que nadie en su sano juicio puede interpretar que el embrollo lógico, argumental y jurídico que le larga sea «asesoramiento» de ningún tipo, entre otras cosas porque le reomienda ¡¡¡ que comenta un fraude procesal!!! que el propio TC ha dicho siempre combatir encarnizadamente, con eso de «provocar» artificialmente otra actuación procesal que abriría la puerta al amparo) y, sobre todo, se ponga a tu disposición para cuando presentes un recurso de amparo. Recurso que resolverá el tribunal que ella preside.

Al parecer la verbena viene fomentada, o esa sensación da, por el activismo de ciertos grupos de mujeres juristas, encantadas de haber encontrado un nicho de mercado cojonudo en la persecución jurídica al cromosoma XY y la justificación constitucional de una mayor pena para quienes lo poseen más allá de minucias y tonterías tales como los principios de culpabilidad, igualdad o presunción de inocencia. ¡Como la abogada en cuestión iba por la vida de víctima de malos tratos propinados por su malvado marido, ese que aparece en un garage con cuatro tiros descerrajados por dos sicarios, pues la presidente del TC le llama por teléfono para asesorarla, faltaría más!

Vamos, que todo es una antología de los usos más impresentables de la España eterna, aderezada con esas notas de «buenismo», que dicen los que justifican la actuación.

Uno, viendo la naturalidad con la que las instituciones del Estado se ponen a disposición de algunos en cuanto se tiene la más mínima posibilidad de acceso, entiende que los ciudadanos se dediquen a buscar a la desesperada todo tipo de contactos. Está visto, claro, que es eficaz. Para lo tonto e intrascendente, como es este asunto, pero se supone, con mayor razón, que también para lo que no lo es tanto.

¿A los Albertos les llamaron del Tribunal Constitucional antes de la escandalosa sentencia que ya comentamos en su día sobre la prescripción de sus delitos?

¿A Emilio Botín le habrán llamado del Supremo antes de cambiar una doctrina de décadas por otra que ha estado vigente apenas 3 meses, pues luego ha sido de nuevo rectificada, para eliminarle algunos problemillas de golpe?

¿O como se trata de hombres y no de mujeres supuestamente maltratadas con ellos, al menos, se tiene la decencia de esperar a que sean ellos quien llamen y así, por lo menos, nos ahorramos todos los ciudadanos la charla de fijo a móvil, que están por un pico?

#3 Comment By Susana On 5 junio 2008 @ 2:36 pm

A ver, Andrés, no mezclemos. Que el trasfondo del asunto sea el tema de los malos tratos (en este caso, quizás, putativos) no hace que tengamos que desviar la atención, ya que la cuestión fundamental es uno de los interrogantes que planteas: ¿qué dice eso de nuestros usos y costumbres? Y, más allá de esto, o relacionado con ello, ¿cómo es posible que una señora presidenta (o un señor presidente)de un órgano constitucional sea tan imprudente, cometa un error de benjamín de tal calibre?

Y me hace algo de gracia. Tus preguntas sobre Botín y los Albertos yo las entendería como retóricas y no en el sentido que creo has utilizado, para forzar un «no» como respuesta y a continuación concluir tu argumento sobre el «caso especial» del maltrato. En este país – como en otros – determinados círculos de poder e influencia están conectados. Pero en unos casos hay deslices (y pruebas) y en otros no.

#4 Comment By Andrés Boix Palop On 5 junio 2008 @ 6:24 pm

Tienes razón, Susana, en que el hecho de que todo esto haya aparecido a cuenta del asunto ése de Ana Obregón, Cantizano y la violencia de género (pero en sentido inverso al habitual) es la anécdota. ¡Pero es que le acaba de dar un tono de vodevil que directamente convierte el asunto en descacharrante!

Como por lo visto está mal considerado ser demasiado ingenuo no lo diré muy alto ni muchas veces. Pero sí una más: a mí me parece gravísimo que una persona en la posición de Casas haga esa llamada y diga lo que dice. Y me parece gravísimo porque, entre otras cosas, no creo que sea presentable, decente, ético ni admisible. Pero es que, además, y allá va lo de la ingenuidad que decía, tampoco creo que sea lo «normal».

Y ahí es donde veo yo lo grave del asunto, de este país y de la mentalidad dominante. Porque la reacción pública casi unánime bascula entre:
– no es para tanto, todo el mundo sabe que estas cosas se hacen.
– no es para tanto, todo el mundo sabe que estas cosas se hacen, que es lo normal, y además en este caso concreto lo hace para un caso absurdo, por exceso de «buenismo», para ayudar a una persona que ella creía que era una víctima (aquí se puede añadir «una víctima de la peor lacra que padece nuestra sociedad»).
– no es para tanto, pero hay que ser tonta para cometer semejante desliz por una minucia
– es para tanto porque hay que ser tonta para cometer semejante desliz por una minucia
– es para tanto porque, aunque esto sea lo normal, es muy grave que te pillen y que se visualicen estos comportamientos.
– es para tanto porque, aunque esto sea lo normal, ella no es «de los nuestros» y hay que aprovechar la coyuntura.

Yo, en cambio, niego la mayor. Ni es «lo normal», ni es «lo que todo el mundo hace». ¡Basta ya de minimizar ciertas cosas que ni pasan masivamente ni, por supuesto, son la pauta en otros países y culturas civilizadas! Pero es que, ni siquiera en España, es justo afirmar que estén totalmente generalizadas. Afortunadamente.

Pero habrá que empezar a tratar bien a quienes se comportan como deben, en vez de tomarles por unos imbéciles «raritos».

– – – – – – – – –

Susana tiene razón en que para hablar de la ley anti-macho, mejor aquí: [3]

#5 Comment By Susana On 5 junio 2008 @ 7:03 pm

No se trata de minimizar, sino de ser conscientes de que – por desgracia – es algo extendido y que si se quiere atajar el problema, habrá que ver qué se hace en una dimensión complicada. Es complicado, porque, como apuntabas, es una cuestión cultural. Precisamente vincularlo única y exclusivamente al tema del maltrato no ayuda, porque se trata de «otra cosa», que hunde sus raíces en una tradición de picaresca, amiguismo y colegueo entre ciertos sectores. Esto es lo que hay que denunciar ahora. Si no, se desvía la atención.

#6 Comment By Andrés Boix Palop On 6 junio 2008 @ 2:02 pm

El Supremo da carpetazo al asunto. Lo que ha hecho Casas no tiene relevancia penal: [4]

Obviamente, es razonable considerar, como hace el Supremo, que no todo consejo conlleva sanción penal. Máxime, como decíamos arriba, cuando los «consejos» son como son.

Pero la cuestión, como es obvio, no es ésa. A diferencia de lo que creen muchos, puede perfectamente entenderse que la actuación de Casas no sea delictiva y que sea impresentable.

No se trata, como erróneamente creen algunos, de si cobró o no: [5]

Porque cobrar o no es lo de menos, también en Derecho. No radica ahí la clave.

La clave, reitero, es el uso social, la común aceptación de que es»normal», cuando no lo es, eso de llamar, ofrecer ayudas, incluso cierta intermediación para «facilitar» las cosas a unos, cuando los más se las ven con el cauce habitual.

Y ahí también el Supremo se lo ha currado, dejando claro que, más allá de no ser la cosa delictiva, tampoco es siquiera reseñable sino, simplemente, «lo normal»: [6]

Que el Supremo diga que no es delito no me parece noticiable ni demasiado anómalo, que se meta en camisa de once varas y sancione la actuación, más allá de que no sea penalmente reprochable sí es un tanto exótico.

#7 Comment By calamocano On 6 junio 2008 @ 9:35 pm

La presidenta del TC ha dado sobradas muestras de no estar a la altura del cargo que ocupa. Quedó sobradamente retratada el día que permitió ser abroncada en público, como una colegiala, por la vicepresidenta De La Vega.

Hablando de la vicepresidenta, dejo un enlace de una de sus actuaciones de cuando era secretaria de estado de Justicia en relación al caso de las cesiones de crédito de Botín. Caso que, como mencionaste, acabó de una forma peculiar.

[7]

¿Cuándo y cómo consiguió Rato ese documento?

La forma de repartirse el pastel entre PP, PSOE, Botines, Ratos, Villalongas, Pizarros, Faineses, Marchs, Del Riveros, Sarasolas, De la Rosas es lamentable, pero lo más lamentable es la actitud de los ciudadanos que consentimos todo y cualquier cosa nos vale.

Forum; Afinsa; el intento de compra del BBVA por Sacyr(ahora con grandes dificultades económicas); la opa de E-ON y la intervención del gobierno, BOE mediante; nuevamente Sacyr,esta vez en Francia en el asunto Eiffage y nuevamente el gobierno que le salva el culo; el comportamiento del gobierno y del JUEZ Garzón en el asunto De Juana Chaos; la orden del gobierno para que Fiscalía no acusase a Otegui y este saliese absuelto de delito, para luego mandarlo a la carcel…

Creo que seguir con la enumeración es innecesario; en buena parte de estas actuaciones no hay discrecionalidad, sino arbitrariedad; arbitrariedades que todos permitimos.

Consentimos que puestos de gran responsabilidad y prestigio estén ocupados por personas que, o bien no reúnen las cualidades adecuadas para el cargo, o bien carecen de la honorabilidad y honradez imprescindibles. Al final se resiente la «autoritas» del órgano ocupado por estos incapaces. En España los organismos independientes (CNMV, por ejemplo) son cualquier cosa menos independientes.

El comportamiento de parte de los jueces del TS y del TC es, cuando menos, extravagante. Hay sentencias que establecen doctrinas jurídicas artificiales, elaboradas «ad hoc» y luego nunca más utilizadas.

A día de hoy los ciudadanos tienen claro que la forma más eficaz de tratar con la administración es contactar a través de la portera de la cuñada del funcionario público de turno. El procedimiento administrativo sólo es para los que no tienen a quién llamar.